Puntos sobresalientes de la Biblia: 1 Reyes 3 a 6 | Escuela del Ministerio Teocrático: 29 de junio


Puntos sobresalientes de la lectura de la Biblia: Información para el estudio personal

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Investigación para los Puntos sobresalientes de: 1 Reyes 3 a 6

(1 REYES 3:1)

“Y Salomón procedió a formar una alianza matrimonial con Faraón el rey de Egipto y a tomar la hija de Faraón y traerla a la Ciudad de David, hasta que él acabara de edificar su propia casa y la casa de Jehová y el muro de Jerusalén todo en derredor.”

*** w11 15/12 pág. 10 párrs. 12-13 ¿Imitaremos sus virtudes y evitaremos sus errores? ***
“Salomón procedió a formar una alianza matrimonial con Faraón el rey de Egipto y a tomar la hija de Faraón y traerla a la Ciudad de David.” (1 Rey. 3:1.) ¿Abrazó ella en algún momento la religión verdadera, como Rut? La Biblia no indica que obrara así. Lo que sí indica es que cuando Salomón le edificó una casa (quizás también para sus doncellas egipcias), la hizo fuera de la Ciudad de David. ¿Por qué? Las Escrituras señalan que tomó esta medida porque era inapropiado que los paganos vivieran junto al arca del pacto (2 Cró. 8:11).
13 Salomón tal vez contrajo matrimonio con la princesa egipcia pensando en las posibles ventajas políticas. Pero ¿se justificaba su decisión? No. Siglos antes, Dios había prohibido a sus siervos casarse con las mujeres de Canaán, enumerando específicamente varios pueblos de aquella tierra pagana (Éxo. 34:11-16). ¿Razonó Salomón que, como Egipto no aparecía en la lista, su conducta no era censurable? Si lo hizo, no tenía excusa. Estaba pasando por alto un peligro que Jehová había mencionado expresamente: ser desviado a la religión falsa (léase Deuteronomio 7:1-4).

(1 REYES 3:9)

“Y tienes que dar a tu siervo un corazón obediente para juzgar a tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién es capaz de juzgar a este difícil pueblo tuyo?”.”

*** w07 15/6 pág. 27 párr. 6 Jehová valora nuestra obediencia ***
¿Qué nos ayudará a obedecer? Cada uno de nosotros debe pedirle a Dios “un corazón obediente”, como hizo el rey Salomón. Este monarca reconocía que lo necesitaba para “discernir entre lo bueno y lo malo” al juzgar a sus hermanos israelitas (1 Reyes 3:9). Nosotros también precisamos “un corazón obediente” para distinguir entre el bien y el mal en un mundo saturado del espíritu de desobediencia. Con ese fin, Dios nos ha suministrado su Palabra, publicaciones para el estudio de la Biblia, las reuniones cristianas y superintendentes bondadosos. ¿Estamos aprovechando al máximo estas amorosas dádivas?

*** w98 15/7 págs. 29-31 ¿Tiene usted “un corazón obediente”? ***
¿Tiene usted “un corazón obediente”?
SALOMÓN se sintió incompetente cuando ascendió al trono del antiguo Israel. Por ese motivo oró a Dios por sabiduría y conocimiento (2 Crónicas 1:10). También rogó: “Tienes que dar a tu siervo un corazón obediente para juzgar a tu pueblo” (1 Reyes 3:9). Con “un corazón obediente”, Salomón podría seguir las leyes y principios divinos, y disfrutaría de la bendición de Jehová.
Un corazón obediente no es una carga, sino una fuente de gozo. El apóstol Juan escribió: “Esto es lo que el amor de Dios significa: que observemos sus mandamientos; y, sin embargo, sus mandamientos no son gravosos” (1 Juan 5:3). No hay duda de que debemos obedecer a Dios. Al fin y al cabo, él es nuestro Magnífico Creador. La Tierra y cuanto hay en ella le pertenecen, incluso toda la plata y el oro. De modo que, en realidad, no podemos darle nada en sentido material, aunque nos permita utilizar nuestros haberes económicos para demostrarle nuestro amor (1 Crónicas 29:14). Jehová espera que le amemos y que andemos humildemente con él haciendo su voluntad (Miqueas 6:8).
Cuando le preguntaron cuál era el mayor mandamiento de la Ley, Jesucristo dijo: “Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primer mandamiento” (Mateo 22:36-38). La obediencia a Dios es un modo de expresar nuestro amor por él. De ahí que todos nosotros debemos rogar a Jehová que nos dé un corazón obediente.
Tuvieron un corazón obediente
La Biblia abunda en ejemplos de personas que tuvieron un corazón obediente. Por ejemplo, Jehová le dijo a Noé que construyera una enorme arca para la conservación de la vida. Fue una tarea colosal que duró unos cuarenta o cincuenta años. Aun con todas las herramientas modernas y demás instrumentos que ahora existen, la construcción de una estructura flotante tan grande como aquella constituiría una proeza de ingeniería. Además, Noé tuvo que advertir a personas que se burlaron de él y lo ridiculizaron. Sin embargo, fue obediente hasta en el más mínimo detalle. La Biblia dice: “Hizo precisamente así” (Génesis 6:9, 22; 2 Pedro 2:5). Noé demostró su amor a Jehová por su obediencia fiel durante muchos años. ¡Qué magnífico ejemplo para todos nosotros!
Piense también en el patriarca Abrahán. Dios le dijo que se trasladara de la próspera Ur de los caldeos a una tierra que no conocía. Abrahán obedeció sin replicar (Hebreos 11:8). Junto a su familia, vivió en tiendas por el resto de su vida. Al cabo de muchos años de morar como forastero en aquella tierra, Jehová lo bendijo a él y a su obediente esposa Sara con un hijo llamado Isaac. Podemos imaginarnos cuánto debió de amar el centenario Abrahán a aquel hijo de su vejez. Algunos años después, Jehová le pidió que sacrificara a Isaac como ofrenda quemada (Génesis 22:1, 2). La sola idea de hacer aquello tuvo que atormentar a Abrahán. A pesar de todo obedeció, porque amaba a Jehová y tenía fe en que la descendencia prometida vendría mediante Isaac, aunque Dios lo tuviera que levantar de entre los muertos (Hebreos 11:17-19). Sin embargo, cuando estaba a punto de sacrificar a su hijo, Jehová lo detuvo y le dijo: “Ahora sé de veras que eres temeroso de Dios, puesto que no has retenido de mí a tu hijo, tu único” (Génesis 22:12). Por su obediencia, aquel hombre temeroso de Dios, Abrahán, llegó a ser conocido como “amigo de Jehová” (Santiago 2:23).
El mejor ejemplo de obediencia lo tenemos en Jesucristo. Durante su existencia prehumana se deleitó en el servicio obediente a su Padre en los cielos (Proverbios 8:22-31). Como hombre, Jesús obedeció a Jehová en todo, y siempre le resultó placentero hacer Su voluntad (Salmo 40:8; Hebreos 10:9). De ahí que con toda razón dijera: “No hago nada por mi propia iniciativa; sino que hablo estas cosas así como el Padre me ha enseñado. Y el que me ha enviado está conmigo; no me ha dejado solo, porque yo siempre hago las cosas que le agradan” (Juan 8:28, 29). Al final entregó voluntariamente su vida, sufriendo la muerte más humillante y dolorosa, a fin de vindicar la soberanía de Jehová y redimir a la humanidad obediente. En realidad, “al hallarse a manera de hombre, se humilló y se hizo obediente hasta la muerte, sí, muerte en un madero de tormento” (Filipenses 2:8). ¡Qué ejemplo de un corazón obediente!
La obediencia incompleta no es suficiente
No todos los que afirmaron ser obedientes a Dios lo fueron en realidad. Piense en Saúl, rey del antiguo Israel. Dios le mandó que exterminara a los malvados amalequitas (1 Samuel 15:1-3). Aunque eliminó a la nación, perdonó la vida a su rey y conservó algunas ovejas y reses. Samuel preguntó: “¿A qué se debe, pues, que no obedeciste la voz de Jehová?”. En respuesta, Saúl dijo: “Pero he obedecido la voz de Jehová [...,] el pueblo [de Israel] se puso a tomar del despojo ovejas y ganado vacuno, lo más selecto de ellos [...], para sacrificarlo a Jehová”. Subrayando la necesidad de obedecer por completo, Samuel contestó: “¿Se deleita tanto Jehová en ofrendas quemadas y sacrificios como en que se obedezca la voz de Jehová? ¡Mira! El obedecer es mejor que un sacrificio, el prestar atención que la grasa de carneros; porque la rebeldía es lo mismo que el pecado de adivinación, y el adelantarse presuntuosamente lo mismo que usar poder mágico y terafim. Puesto que tú has rechazado la palabra de Jehová, él, en conformidad con ello, te rechaza de ser rey” (1 Samuel 15:17-23). ¡Cuánto perdió Saúl por no tener un corazón obediente!
Hasta el sabio rey Salomón, que había pedido a Jehová un corazón obediente, dejó de obedecerle. Oponiéndose a la voluntad divina, se casó con mujeres extranjeras que lo indujeron a pecar contra Dios (Nehemías 13:23, 26). Salomón perdió el favor divino porque dejó de tener un corazón obediente. Su ejemplo debe servirnos de advertencia.
Lo que hemos visto no significa que Jehová exija la perfección de sus siervos humanos. Él “se acuerda de que somos polvo” (Salmo 103:14). Es seguro que todos nos equivocamos algunas veces, pero Dios puede ver si deseamos agradarle de corazón (2 Crónicas 16:9). Si erramos a causa de la imperfección humana, pero nos arrepentimos, podemos pedir perdón sobre la base del sacrificio de rescate de Cristo con la confianza de que Jehová “perdonará en gran manera” (Isaías 55:7; 1 Juan 2:1, 2). Puede que también precisemos la ayuda de ancianos cristianos amorosos a fin de recobrarnos espiritualmente y tener una fe saludable y un corazón obediente (Tito 2:2; Santiago 5:13-15).
¿Hasta dónde llega su obediencia?
No cabe duda de que, como siervos de Jehová, casi todos nosotros creemos tener un corazón obediente. Puede que razonemos: “¿Acaso no participo en la predicación del Reino? ¿No me mantengo firme cuando surgen cuestiones graves, como la de la neutralidad? ¿Y no asisto con regularidad a las reuniones cristianas, tal como instó el apóstol Pablo?” (Mateo 24:14; 28:19, 20; Juan 17:16; Hebreos 10:24, 25). Es cierto que el pueblo de Jehová en su conjunto manifiesta obediencia de corazón en esos aspectos importantes.
Pero, ¿qué puede decirse de nuestra conducta diaria, quizá en asuntos que aparentemente carezcan de importancia? Jesús declaró: “La persona fiel en lo mínimo es fiel también en lo mucho, y la persona injusta en lo mínimo es injusta también en lo mucho” (Lucas 16:10). Por consiguiente, a cada uno de nosotros le conviene preguntarse: ¿Tengo un corazón obediente cuando se trata de cuestiones pequeñas o de asuntos de los que otras personas ni siquiera saben?
El salmista mostró que incluso dentro de su casa, donde los demás no podían verle, ‘anduvo en la integridad de su corazón’ (Salmo 101:2). Mientras usted está sentado en su hogar, puede que encienda el televisor y comience a ver una película. Es posible que ahí mismo se ponga a prueba su obediencia. El filme pudiera tomar un rumbo inmoral. ¿Seguirá mirando, diciéndose que ese es el tipo de películas que hoy en día se ven? ¿O le impulsará un corazón obediente a acatar el mandato de las Escrituras acerca de “que la fornicación y la inmundicia de toda clase, o la avidez, ni siquiera se mencionen entre ustedes”? (Efesios 5:3-5.) ¿Apagará el televisor, aunque el argumento le atraiga? ¿O cambiará de canal, si el programa se vuelve violento? “Jehová mismo examina al justo así como al inicuo, y Su alma ciertamente odia a cualquiera que ama la violencia.” (Salmo 11:5.)
Un corazón obediente reporta bendiciones
Por supuesto, existen muchos campos de la vida en los que es provechoso que nos examinemos para ver si de veras obedecemos de corazón a Dios. Nuestro amor a Jehová debería impulsarnos a agradarle y a efectuar lo que nos dice en su Palabra, la Biblia. Un corazón obediente nos permitirá mantener una buena relación con él. De hecho, si nuestra obediencia es completa, ‘los dichos de nuestra boca y la meditación de nuestro corazón llegarán a ser placenteros delante de Jehová’ (Salmo 19:14).
Jehová nos enseña la obediencia porque nos ama, por nuestro propio bien, y nos beneficiará mucho prestar sincera atención a la enseñanza divina (Isaías 48:17, 18). Por lo tanto, aceptemos con alegría la ayuda que nuestro Padre celestial nos suministra mediante su Palabra, su espíritu y su organización. Se nos enseña también que es como si oyéramos una voz detrás de nosotros que dijera: “Este es el camino. Anden en él” (Isaías 30:21). Prestemos atención a la enseñanza de Jehová mediante la Biblia, las publicaciones cristianas y las reuniones de la congregación, y luego apliquemos lo que aprendamos siendo “obedientes en todas las cosas” (2 Corintios 2:9).
Un corazón obediente nos reportará mucho gozo y bendiciones. Nos producirá la tranquilidad de ánimo que proviene de saber que agradamos a Jehová Dios y regocijamos su corazón (Proverbios 27:11). Un corazón obediente nos protegerá cuando nos veamos tentados a hacer lo incorrecto. Por consiguiente, no cabe duda de que debemos obedecer a nuestro Padre celestial y rogarle: ‘Da a tu siervo un corazón obediente’.

(1 REYES 3:16)

“En aquel tiempo, dos mujeres, prostitutas, lograron entrar a donde el rey y estar de pie ante él.”

*** it-2 pág. 732 Prostituta ***
La manera sabia y entendida de manejar el caso de dos prostitutas fortaleció en gran manera la fe del pueblo en Salomón como el sucesor adecuado de David en el trono de Israel. Probablemente los jueces del tribunal inferior no pudieron solventar ese caso, y por esa razón se remitió al rey. (Dt 1:17; 17:8-11; 1Sa 8:20.) Estas mujeres quizás no eran prostitutas profesionales, sino mujeres que habían cometido fornicación, bien judías, o, posiblemente, de ascendencia extranjera. (1Re 3:16-28.)

(1 REYES 4:2)

“Y estos son los príncipes que tenía: Azarías hijo de Sadoc, el sacerdote;”

*** it-1 pág. 260 Azarías ***
4. Uno de los príncipes de Salomón. (1Re 4:2.) Se dice que era hijo del sacerdote Sadoc; es posible que fuese hermano de Ahimáaz. (1Cr 6:8.)

(1 REYES 4:4)

“y Benaya hijo de Jehoiadá estaba sobre el ejército, y Sadoc y Abiatar eran sacerdotes;”

*** it-1 pág. 21 Abiatar ***
Aunque más adelante, en 1 Reyes 4:4, de nuevo se alude a “Sadoc y Abiatar” como sacerdotes durante el reinado de Salomón, es posible que se mencione a Abiatar sólo a título honorífico, o en sentido histórico. Algunos doctos opinan que después de degradar a Abiatar, Salomón lo hizo comisario de Sadoc, y que uno ofició en el monte Sión, donde estaba el Arca, mientras que el otro lo hizo en el tabernáculo, situado en Gabaón hasta la construcción del templo. (Véase 1Cr 16:37-40.) Sin embargo, 1 Reyes 2:26 muestra que Salomón envió a Abiatar a sus campos de Anatot, y aunque estos no estaban lejos de Gabaón, la orden de Salomón indica que a Abiatar se le excluía de toda participación activa en el sacerdocio.

*** it-2 pág. 896 Sadoc ***
A diferencia de Abiatar, Sadoc no apoyó el intento de Adonías de usurpar el trono; por ello David lo nombró para que ungiera a Salomón por rey. (1Re 1:7, 8, 26, 32-46.) Sadoc no fue el sacerdote más importante durante los reinados de Saúl y David, pero debido a su constante lealtad, que contrastó con la del sumo sacerdote Abiatar, Salomón lo nombró sumo sacerdote mientras que expulsó de Jerusalén a Abiatar. Esta acción cumplió la profecía que Jehová pronunció contra la casa de Elí. (1Re 2:26, 27, 35.) La mención que más tarde se hace de “Sadoc y Abiatar” en 1 Reyes 4:4 probablemente tiene un sentido histórico.

(1 REYES 4:5)

“y Azarías hijo de Natán estaba sobre los comisarios, y Zabud hijo de Natán era sacerdote, el amigo del rey;”

*** it-1 pág. 515 Comisario ***
Con el fin de lograr un funcionamiento sin asperezas y evitar que se produjeran escaseces, se colocó a los doce comisarios bajo la supervisión de uno de los príncipes de Salomón, “Azarías hijo de Natán”. (1Re 4:5.)

(1 REYES 4:7)

“Y Salomón tenía doce comisarios sobre todo Israel, y ellos proveían de alimento al rey y su casa. Le tocaba a cada uno proveer el alimento un mes del año.”

*** it-1 pág. 514 Comisario ***
COMISARIO
El participio hebreo traducido “comisario” (nits•tsáv) tiene el significado básico de alguien “apostado”, ‘puesto en posición’ o “puesto [colocado]” por nombramiento para cumplir una tarea. (1Sa 22:9; Éx 7:15; Rut 2:5.) Durante el reinado de Salomón (1037-998 a. E.C.) se nombraron doce comisarios para ocupar posiciones administrativas de alto rango. Cada uno de ellos se encargaba por turno, un mes al año, de conseguir el alimento y las demás provisiones para la casa real. (1Re 4:7.)
El gobierno recibía para su mantenimiento productos alimenticios, en vez de un impuesto general. Por consiguiente, los comisarios supervisaban la producción, la siega, el almacenaje y la entrega de las cuotas mensuales, que ascendían a un tonelaje muy considerable. (1Re 4:22, 23.) Estos comisarios tal vez hayan servido de administradores en sus respectivos territorios, además de desempeñar su trabajo de supervisar los suministros de alimentos.

(1 REYES 4:12)

“Baaná hijo de Ahilud, en Taanac y Meguidó y todo Bet-seán, que está al lado de Zaretán más abajo de Jezreel, desde Bet-seán hasta Abel-meholá hasta la región de Joqmeam;”

*** it-2 pág. 120 Joqneam ***
El nombre “Joqmeam”, que aparece en 1 Reyes 4:12, tal vez sea una corrupción de “Joqneam”.

*** it-2 pág. 120 Joqmeam ***
2. Región limítrofe con el territorio administrado por Baaná, hijo de Ahilud, que era uno de los doce comisarios de Salomón. (1Re 4:12.) Tal vez fuese el mismo lugar que Joqneam.

*** it-2 pág. 1226 Zaretán ***
Sin embargo, esta identificación resulta un tanto difícil de armonizar con la descripción del quinto distrito administrativo de Salomón que se presenta en 1 Reyes 4:12, donde se hace referencia a “Taanac y Meguidó y todo Bet-seán, que está al lado de Zaretán más abajo de Jezreel, desde Bet-seán hasta Abel-meholá hasta la región de Joqmeam”. Qarn Sartabeh está situado mucho más hacia el S. que el resto de los lugares mencionados y no se halla “al lado de” Bet-seán, en el sentido de lindar con esta población. La Biblia de Jerusalén ajusta el orden geográfico de los lugares mencionados refiriéndose a “todo Bet Šeán, por debajo de Yizreel, desde Bet Šeán hasta Abel Mejolá, que está hacia Sartán”, relacionando así Zaretán (Sartán) con Abel-meholá más bien que con Bet-seán. No obstante, la expresión “todo Bet-seán” parece indicar más una región que la ciudad en sí. Si Zaretán estaba situada efectivamente en las inmediaciones del cerro de Qarn Sartabeh, puede que el territorio de Bet-seán abarcase el valle circundante y se extendiera hacia el S. hasta un punto desde el que podía divisarse Zaretán, con lo que, aunque no constituía una región limítrofe, sí estaba en sus proximidades.

(1 REYES 4:20)

“Judá e Israel eran muchos, como los granos de arena que están junto al mar por su multitud, y comían y bebían y se regocijaban.”

*** w98 1/2 pág. 12 párr. 15 Jehová, Dios de pactos ***
Para el tiempo de Salomón, hijo de David, se cumplió un tercer aspecto del pacto abrahámico: “Judá e Israel eran muchos, como los granos de arena que están junto al mar por su multitud, y comían y bebían y se regocijaban” (1 Reyes 4:20).

*** w98 15/10 págs. 9-10 párrs. 9-11 Jerusalén: “la ciudad del gran Rey” ***
9 La nación de Israel disfrutó de paz en tanto apoyó de todo corazón la adoración de Jehová, centrada en Jerusalén. Las Escrituras describen con hermoso lenguaje aquellas condiciones: “Judá e Israel eran muchos, como los granos de arena que están junto al mar por su multitud, y comían y bebían y se regocijaban [...]; y la paz misma llegó a ser suya [de Salomón] en toda región suya, todo en derredor. Y Judá e Israel continuaron morando en seguridad, cada uno debajo de su propia vid y debajo de su propia higuera” (1 Reyes 4:20, 24, 25).
10 Los hallazgos arqueológicos apoyan esta descripción del próspero reinado de Salomón. En su libro The Archaeology of the Land of Israel (La arqueología de la tierra de Israel), el profesor Yohanan Aharoni dice: “La riqueza que llegaba a la corte real de todas las direcciones y el floreciente comercio [...] produjeron una rápida y notable revolución en todo aspecto de la cultura material. [...] El cambio de la cultura material [...] no solo se percibe en los artículos de lujo, sino especialmente en la cerámica. [...] La calidad de la alfarería y el proceso de cocción mejoró notablemente”.
11 De igual modo, Jerry M. Landay escribió: “En tiempos de Salomón, la cultura material israelita avanzó en tres décadas más que durante los anteriores doscientos años. En los estratos salomónicos se hallan restos de construcciones monumentales, grandes ciudades con sólidas murallas, la proliferación de barrios residenciales con grupos de viviendas bien construidas para la clase acomodada, [y] un salto cuántico en la competencia técnica de la alfarería y los procesos de cocción. También se hallan restos de objetos que representan mercancías procedentes de países lejanos, señal de un intenso comercio internacional” (The House of David).

*** gm cap. 4 pág. 46 ¿Es creíble el “Antiguo Testamento”? ***
Otras pruebas en apoyo
18 Sí, muchos descubrimientos arqueológicos han demostrado la exactitud histórica de la Biblia. Por ejemplo, la Biblia informa que después que el rey Salomón hubo recibido de David su padre el reinado, Israel disfrutó de gran prosperidad. Leemos: “Judá e Israel eran muchos, como los granos de arena que están junto al mar por su multitud, y comían y bebían y se regocijaban”. (1 Reyes 4:20.) En apoyo de esta declaración, leemos: “La evidencia arqueológica revela que hubo una explosión demográfica en Judá durante el siglo X a. de J.C. y después, cuando la paz y prosperidad que trajo David hizo posible la edificación de muchos pueblos nuevos”10.

(1 REYES 4:21)

“En cuanto a Salomón, resultó ser gobernante sobre todos los reinos desde el Río hasta la tierra de los filisteos y hasta el límite de Egipto. Estuvieron llevándole regalos y sirviendo a Salomón todos los días de su vida.”

*** gl pág. 16 Israel en tiempos de David y Salomón ***
DIOS prometió dar a la descendencia de Abrán la tierra que se extendía “desde el río de Egipto hasta [...] el río Éufrates” (Gé 15:18; Éx 23:31; Dt 1:7, 8; 11:24). Cuando Josué entró en Canaán, aún faltaban unos cuatro siglos para que la Tierra Prometida alcanzara dichos límites.
El rey David conquistó el reino arameo de Zobá, que llegaba hasta el Éufrates, en el norte de Siria. Hacia el sur, sus victorias sobre los filisteos le permitieron expandir su reino hasta la frontera con Egipto (2Sa 8:3; 1Cr 18:1-3; 20:4-8; 2Cr 9:26).
Luego, Salomón dominó “desde el Río [Éufrates] hasta la tierra de los filisteos y hasta el límite de Egipto”, y su mandato prefiguró el pacífico reinado del Mesías (1Re 4:21

(1 REYES 4:22)

“Y el alimento de Salomón para cada día resultó ser, con regularidad, treinta medidas de coro de flor de harina y sesenta medidas de coro de harina,”

*** it-2 pág. 913 Salomón ***
El alimento diario para la casa real de Salomón ascendía a “treinta medidas de coro [6.600 l.] de flor de harina y sesenta medidas de coro [13.200 l.] de harina, diez reses vacunas gordas y veinte reses vacunas de pasto y cien ovejas, además de algunos ciervos y gacelas y corzos y cuclillos engordados”. (1Re 4:22, 23.)

(1 REYES 4:23)

“diez reses vacunas gordas y veinte reses vacunas de pasto y cien ovejas, además de algunos ciervos y gacelas y corzos y cuclillos engordados.”

*** it-1 pág. 606 Cuclillo ***
CUCLILLO
(heb., plural, bar•bu•rím).
Este nombre solo aparece en la Biblia una vez, en 1 Reyes 4:23, donde se menciona a los “cuclillos [bar•bu•rím]” entre las provisiones diarias de alimento para la corte de Salomón (NM; CJ, comentario). Aunque muchas versiones (BAS, Val, VP y otras) leen en este texto “aves”, no parece que bar•bu•rím sea un término general, sino, más bien, el nombre específico de un ave. Algunos lo han identificado con el capón, la gallina de Guinea o el ganso, pero el lexicógrafo W. Baumgartner (Hebräisches und Aramäisches Lexikon zum Alten Testament, Leiden, 1967, pág. 147) recomienda “cuclillo”, lo que parece armonizar con el nombre árabe de esa ave: abu burbur.
Tanto el cuclillo común (Cuculus canorus) como el críalo (Clamator glandarius) cruzan Palestina, adonde llegan a principios de marzo, en su migración hacia el N. El cuclillo es un pájaro de tamaño mediano, parecido a un halcón pequeño, con un pico ligeramente curvado, puntiagudo y afilado. Su plumaje no tiene vivos colores. Aparte del pecho, que suele ser blancuzco con finas bandas negras, su color varía de gris pálido o marrón claro a pardo rojizo o negro.
Aunque algunos opinan que el cuclillo es un pájaro más bien pequeño para que se usase en el menú de Salomón, hay que tener en cuenta que en la antigüedad incluso se vendían gorriones desplumados en los mercados orientales. (Mt 10:29.) Además, estos cuclillos habían sido “engordados”, y a este respecto The American Cyclopædia dice: “En otoño están gordos y son apreciados como alimento; en la antigüedad la gente era muy aficionada a ellos, y se creía que su carne tenía propiedades medicinales valiosas” (1883, vol. 5, pág. 557). Se sabe que los romanos comían cuclillos rellenos, y en la actualidad se les considera un manjar exquisito en Italia y Grecia.
El cuclillo no es carroñero ni ave de presa, sino un valioso consumidor de insectos. Era legalmente “limpio” y apropiado para alimento en la mesa real de Salomón. Aunque la Versión Valera de 1909 incluye al “cuclillo” entre las aves inmundas en Deuteronomio 14:15, esta traducción (de la palabra hebrea schá•jaf) no se considera en la actualidad admisible. (Véase GAVIOTA.)

(1 REYES 4:24)

“Pues él tenía todo en sujeción al lado de acá del Río, desde Tifsah hasta Gaza, aun a todos los reyes al lado de acá del Río; y la paz misma llegó a ser suya en toda región suya, todo en derredor.”

*** it-1 pág. 728 Éber ***
La expresión hebrea ʽé•ver han•na•hár (más allá del Río) se usa a veces para referirse a la región situada al O. del Éufrates. (Ne 2:7, 9; 3:7.) En 1 Reyes 4:24 se traduce la misma expresión hebrea por “al lado de acá del Río” (NM) o “al oeste del Éufrates” (Val).

(1 REYES 4:25)

“Y Judá e Israel continuaron morando en seguridad, cada uno debajo de su propia vid y debajo de su propia higuera, desde Dan hasta Beer-seba, todos los días de Salomón.”

*** w03 15/5 pág. 24 Cada uno se sentará debajo de su higuera ***
Cada uno se sentará debajo de su higuera
EN LOS calurosos veranos de Oriente Medio, cuando la sombra es un auténtico lujo, se agradece cualquier follaje que resguarde del sol, particularmente si está cerca de la vivienda. Pero la sombra que brindan las higueras, con sus extensas ramas y sus anchas y grandes hojas, supera a la de casi todo árbol de la zona.
Según el libro Plants of the Bible, “tienen fama de dar una sombra más refrescante y fría que las tiendas de campaña”. En la antigüedad, las que crecían en las orillas de las viñas eran ideales para que los labradores israelitas se tomaran un respiro.
Al concluir una larga y calurosa jornada, la familia podía sentarse a pasar un buen rato al pie de su higuera. Además, esta recompensaba a sus dueños con copiosas cosechas de nutritivo fruto. Por ello, desde la época salomónica se usaba la frase “sentarse debajo de la higuera” para simbolizar una vida llena de paz, prosperidad y abundancia (1 Reyes 4:24, 25).

*** w98 15/10 págs. 9-10 párrs. 9-11 Jerusalén: “la ciudad del gran Rey” ***
9 La nación de Israel disfrutó de paz en tanto apoyó de todo corazón la adoración de Jehová, centrada en Jerusalén. Las Escrituras describen con hermoso lenguaje aquellas condiciones: “Judá e Israel eran muchos, como los granos de arena que están junto al mar por su multitud, y comían y bebían y se regocijaban [...]; y la paz misma llegó a ser suya [de Salomón] en toda región suya, todo en derredor. Y Judá e Israel continuaron morando en seguridad, cada uno debajo de su propia vid y debajo de su propia higuera” (1 Reyes 4:20, 24, 25).
10 Los hallazgos arqueológicos apoyan esta descripción del próspero reinado de Salomón. En su libro The Archaeology of the Land of Israel (La arqueología de la tierra de Israel), el profesor Yohanan Aharoni dice: “La riqueza que llegaba a la corte real de todas las direcciones y el floreciente comercio [...] produjeron una rápida y notable revolución en todo aspecto de la cultura material. [...] El cambio de la cultura material [...] no solo se percibe en los artículos de lujo, sino especialmente en la cerámica. [...] La calidad de la alfarería y el proceso de cocción mejoró notablemente”.
11 De igual modo, Jerry M. Landay escribió: “En tiempos de Salomón, la cultura material israelita avanzó en tres décadas más que durante los anteriores doscientos años. En los estratos salomónicos se hallan restos de construcciones monumentales, grandes ciudades con sólidas murallas, la proliferación de barrios residenciales con grupos de viviendas bien construidas para la clase acomodada, [y] un salto cuántico en la competencia técnica de la alfarería y los procesos de cocción. También se hallan restos de objetos que representan mercancías procedentes de países lejanos, señal de un intenso comercio internacional” (The House of David).

*** it-1 pág. 749 El reinado de Salomón ***
[Ilustraciones en la página 749]
Durante el reinado de Salomón, Judá e Israel moraron en seguridad, moraron, en un sentido figurado, cada uno debajo de su propia vid y debajo de su propia higuera (1Re 4:25)

*** it-1 pág. 1142 Higuera ***
Uso figurado y profético. A la higuera y la vid se las menciona juntas en muchos textos, y las palabras de Jesús en Lucas 13:6 muestran que las higueras se solían plantar en las viñas. (2Re 18:31; Joe 2:22.) La expresión ‘sentarse debajo de la propia vid e higuera’ simbolizaba condiciones pacíficas, prósperas y seguras. (1Re 4:25; Miq 4:4; Zac 3:10.)

(1 REYES 4:26)

“Y Salomón llegó a tener cuarenta mil pesebres de caballos para sus carros y doce mil hombres de a caballo.”

*** it-1 pág. 379 Caballo ***
Desde Salomón hasta el regreso del exilio. Sin embargo, Salomón, hijo y sucesor de David, empezó a acumular miles de caballos. (1Re 4:26 [se cree que la expresión “cuarenta mil pesebres de caballos” es un error del escriba, y debería decir “cuatro mil”]; compárese con 2Cr 9:25.)

(1 REYES 4:31)

“Y era más sabio que todo otro hombre, más que Etán el ezrahíta y Hemán y Calcol y Dardá hijos de Mahol; y su fama llegó a estar en todas las naciones todo en derredor.”

*** it-1 pág. 390 Calcol ***
CALCOL
(Perfeccionado).
Hombre de gran sabiduría; no obstante, la sabiduría del rey Salomón la sobrepasó. (1Re 4:31.) Posiblemente fue el descendiente de Judá por medio de Zérah mencionado en la lista genealógica. (1Cr 2:4, 6.)

*** it-1 pág. 881 Etán ***
1. Uno de los cuatro hombres cuya sabiduría, aunque considerable, fue superada por la del rey Salomón. (1Re 4:31.) Quizás fue él quien compuso el Salmo 89, porque el encabezamiento llama al escritor “Etán el ezrahíta”. En 1 Crónicas 2:6 se dice que Etán, Hemán, Calcol y Dará eran hijos de Zérah, de la tribu de Judá, y es probable que se trate de los mismos que se nombran en 1 Reyes. Etán fue padre de Azarías. (1Cr 2:8; véase EZRAHÍTA.)

*** it-1 pág. 912 Ezrahíta ***
EZRAHÍTA
(Nativo).
Sobrenombre aplicado a Etán (1Re 4:31; Sl 89, encab.) y a Hemán (Sl 88, encab.), hombres de reconocida sabiduría. En 1 Crónicas 2:3-6 se dice que Etán y Hemán eran descendientes de Judá a través de Zérah, de modo que el sobrenombre “ezrahíta” parece ser sinónimo de “zerahíta”. (Nú 26:20.) El Targum de Jonatán define “ezrahíta” como “hijo de Zérah”.

*** it-2 págs. 280-281 Mahol ***
MAHOL
(de una raíz que significa: “bailar; dar vueltas”; o, posiblemente, de una raíz que significa: “tocar la flauta”).
Hombre cuyos hijos, aunque sabios, no podían compararse en sabiduría con el rey Salomón. (1Re 4:31.) Hay quien entiende que con “hijos de Mahol” se hace referencia a un grupo de músicos y bailarines. (Compárese con Sl 150:4, donde la misma palabra hebrea se traduce “danza de corro”.)

(1 REYES 4:34)

“Y de todos los pueblos seguían viniendo para oír la sabiduría de Salomón, aun de todos los reyes de la tierra que habían oído de su sabiduría.”

*** it-1 pág. 749 El reinado de Salomón ***
Hasta gobernantes de otras naciones fueron a escuchar su sabiduría (1Re 4:34; 10:1)

(1 REYES 5:3)

““Tú mismo bien sabes que David mi padre no pudo edificar una casa al nombre de Jehová su Dios por causa del guerrear con que lo cercaron, hasta que Jehová los puso debajo de las plantas de sus pies.”

*** it-2 pág. 1097 Templo ***
El templo de Salomón. El rey David deseaba de todo corazón edificar una casa para Jehová donde colocar el arca del pacto, que entonces moraba “en medio de telas de tienda”. A Jehová le agradó la proposición de David, pero le dijo que debido a que había derramado mucha sangre en guerras, el privilegio de hacer ese edificio lo tendría su hijo (Salomón). Esto no quería decir que Dios no aprobaba las guerras que David había peleado a favor de Su nombre y de Su pueblo, pero el templo tenía que ser edificado en paz y por un hombre de paz. (2Sa 7:1-16; 1Re 5:3-5; 8:17; 1Cr 17:1-14; 22:6-10.)

(1 REYES 5:11)

“Y Salomón, por su parte, dio a Hiram veinte mil medidas de coro de trigo como víveres para su casa y veinte medidas de coro de aceite batido. Eso fue lo que Salomón siguió dando a Hiram año por año.”

*** it-1 pág. 42 Aceite ***
Un importante artículo alimenticio y de comercio. Debido a la abundancia de aceite de oliva en Palestina, se convirtió en un importante artículo de comercio. Salomón le daba cada año al rey Hiram de Tiro “veinte medidas de coro [4.400 l.] de aceite batido” como parte del pago por los materiales de construcción del templo. (1Re 5:10, 11.)

(1 REYES 5:13)

“Y el rey Salomón siguió haciendo subir a los de todo Israel reclutados para trabajo forzado; y los reclutados para trabajo forzado ascendieron a treinta mil hombres.”

*** w05 15/2 págs. 23-24 La actitud cristiana ante el servicio obligatorio ***
Con respecto a los israelitas empleados en otras obras de construcción, 1 Reyes 5:13, 14 dice: “El rey Salomón siguió haciendo subir a los de todo Israel reclutados para trabajo forzado; y los reclutados para trabajo forzado ascendieron a treinta mil hombres. Y los enviaba al Líbano en turnos de diez mil al mes. Por un mes continuaban en el Líbano, por dos meses en sus hogares”. “No hay duda —afirma un escriturario— de que los reyes de Israel y Judea utilizaron la corvea como un medio de obtener mano de obra no remunerada para la construcción y otros trabajos en los territorios de la corona.”

(1 REYES 5:16)

“además de los comisarios principescos de Salomón que estaban sobre la obra, tres mil trescientos capataces sobre la gente que estaba activa en la obra.”

*** w05 1/12 pág. 19 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
2:18; 8:10. Estos versículos indican que el número de comisarios empleados como supervisores y capataces para vigilar las obras era de 3.600 más 250, mientras que en 1 Reyes 5:16 y 9:23 se dice que el número era de 3.300 más 550. ¿A qué se debe la diferencia? La diferencia parece radicar en los métodos de clasificación de los comisarios. Puede ser que Segundo de las Crónicas distinga entre 3.600 comisarios no israelitas y 250 israelitas, en tanto que Primero de los Reyes establezca una diferencia entre 3.300 capataces y 550 supervisores de mayor rango; de cualquier modo, la cifra total en cada caso es la misma: 3.850.

*** it-1 pág. 515 Comisario ***
Los “comisarios principescos” también servían de encargados y superintendentes de los que trabajaban en la construcción durante el reinado de Salomón. Parece que los dos relatos sobre estos comisarios, el de 1 Reyes y el de 2 Crónicas, solo difieren en los métodos de clasificación: el primero contabiliza 3.300 más 550, lo que arroja un total de 3.850 (1Re 5:16; 9:23), mientras que el segundo da 3.600 más 250, lo que también totaliza 3.850. (2Cr 2:18; 8:10.) Algunos eruditos (Ewald, Keil, Michaelis) creen que las cifras dadas en el libro de Crónicas hacen una distinción entre los 3.600 comisarios que no eran israelitas y los 250 israelitas, en tanto que en el libro de Reyes la distinción de comisarios que se hace es entre los 3.300 encargados subordinados y los 550 supervisores principales, entre los que se incluía a 300 supervisores que no eran israelitas.

(1 REYES 6:1)

“Y en el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel hubieron salido de la tierra de Egipto, en el año cuarto, en el mes de Ziv, es decir, el segundo mes, después que Salomón hubo llegado a ser rey sobre Israel, aconteció que él procedió a edificar la casa a Jehová.”

*** g 5/12 pág. 17 La Biblia, un libro de profecías exactas. Parte 1 ***
[Recuadro de la página 17]
REGISTROS CRONOLÓGICOS PRECISOS
En 1 Reyes 6:1 encontramos un ejemplo del valor que tienen los precisos registros cronológicos de la Biblia. En ese pasaje se indica el año en que el rey Salomón comenzó las obras del templo de Jerusalén: “En el año cuatrocientos ochenta [es decir, 479 años completos] después que los hijos de Israel hubieron salido de la tierra de Egipto, en el año cuarto [del reinado de Salomón], en el mes de Ziv, es decir, el segundo mes, después que Salomón hubo llegado a ser rey sobre Israel, aconteció que él procedió a edificar la casa a Jehová”.
La cronología bíblica establece que el cuarto año del reinado de Salomón fue 1034 a.e.c. Si retrocedemos 479 años completos, llegamos al 1513 a.e.c., año del éxodo de Israel.

*** it-1 pág. 598 Cronología ***
Fue en “el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel hubieron salido de la tierra de Egipto”, durante el cuarto año del reinado de Salomón, cuando dio comienzo la construcción del templo de Jerusalén. (1Re 6:1.) El número “480” tiene valor ordinal: representa cuatrocientos setenta y nueve años completos y, en este caso concreto, un mes más. Si contamos cuatrocientos setenta y nueve años desde el éxodo (en Nisán de 1513 a. E.C.), nos lleva a 1034 a. E.C., cuando empezó la construcción del templo, en el segundo mes, es decir, Ziv (este mes corresponde a parte de abril y de mayo). Siendo que este hecho aconteció en el cuarto año (otro número ordinal) del gobierno de Salomón, su reinado comenzó tres años completos antes, es decir, en 1037 a. E.C. Sus cuarenta años de reinado transcurrieron desde 1037 a. E.C., probablemente en el mes de Nisán, hasta el mismo mes de 997 a. E.C., fecha en la que se produjo la división del reino.

*** si pág. 47 párr. 5 Libro bíblico número 7: Jueces ***
¿Cuánto tiempo abarca Jueces? Esto puede calcularse según 1 Reyes 6:1, que muestra que Salomón empezó a construir la casa de Jehová en el cuarto año de su reinado, que era también “el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel hubieron salido de la tierra de Egipto”. (Como ahí “cuatrocientos ochenta” es un número ordinal, representa 479 años completos.) Los períodos conocidos que se incluyen en los 479 años son: 40 años bajo Moisés en el desierto (Deu. 8:2), 40 años del reinado de Saúl (Hech. 13:21), 40 años del reinado de David (2 Sam. 5:4, 5), y los primeros 3 años completos del reinado de Salomón. Si a los 479 años de 1 Reyes 6:1 les restamos el total de los 123 años ya mencionados, quedan 356 años para el período entre la entrada de Israel en Canaán y el comienzo del reinado de Saúl. Los sucesos registrados en el libro de Jueces, que se extienden en gran parte desde la muerte de Josué hasta el tiempo de Samuel, abarcan alrededor de 330 años de este período de 356 años.

(1 REYES 6:3)

“Y el pórtico enfrente del templo de la casa tenía veinte codos de longitud, enfrente de lo ancho de la casa. Tenía diez codos de fondo, enfrente de la casa.”

*** it-2 pág. 685 Pórtico ***
El templo de Salomón. Aunque las partes principales del templo eran los compartimientos Santo y Santísimo, enfrente del Santo (hacia el E.) había un pórtico imponente que servía de entrada al templo. Tenía 20 codos (8,9 m.) de longitud (a lo largo de la anchura del templo), 10 codos (4,5 m.) de anchura (1Re 6:3)

(1 REYES 6:18)

“Y [la] madera de cedro en la casa, por dentro, era con entalladuras de adornos en forma de calabazas y guirnaldas de flores. Todo ello era de madera de cedro; no había piedra que se dejara ver.”

*** it-1 pág. 388 Calabaza ***
Puede que los adornos en forma de calabazas (heb. peqa•ʽím) que engalanaban el mar fundido y la madera de cedro que revestía el interior del templo de Salomón hayan sido redondos como el fruto de la coloquíntida. (1Re 6:18; 7:24; 2Cr 4:3.)

(1 REYES 6:23)

“Además, hizo en el cuarto más recóndito dos querubines de madera de árbol oleífero, de diez codos de altura cada uno.”

*** it-1 pág. 176 Árbol oleífero ***
Muchas traducciones de la Biblia dicen en 1 Reyes 6:23 que la madera era de olivo. A este respecto, hay quien opina que, dado que el tronco del olivo tiene poca altura, es posible que los querubines se hayan fabricado de varias piezas. No obstante, el hecho de que en Nehemías 8:15 se mencionen el olivo y el árbol oleífero por separado parece descartar esta posibilidad.

(1 REYES 6:27)

“Entonces puso los querubines dentro de la casa interior, de modo que extendieron las alas de los querubines. Así el ala del uno alcanzó hasta la pared y el ala del otro querubín alcanzaba hasta la otra pared; y sus alas estaban hacia el medio de la casa, alcanzando ala a ala.”

*** it-2 pág. 773 Querubín ***
Los detallados planos arquitectónicos del magnífico templo de Salomón indicaban que se colocaran en el Santísimo dos enormes querubines hechos de madera de árbol oleífero y revestidos de oro. Tenían una altura de diez codos (4,5 m.) y estaban colocados en el centro de la habitación, mirando hacia el E., a una distancia de diez codos entre sí. Las alas estaban extendidas de forma que mientras que con una tocaban la punta del ala del otro, con la otra tocaban la pared que daba al N. y al S. respectivamente, y por lo tanto abarcaban los veinte codos de ancho de la habitación. (Véase TEMPLO.) El arca del pacto y sus varales quedaban en el centro, debajo de sus alas. Las paredes y las puertas del templo también estaban decoradas con tallas grabadas de querubines revestidos de oro. Igualmente, los lados de las carretillas de cobre para el agua estaban adornadas con querubines. (1Re 6:23-35; 7:29-36; 8:6, 7; 1Cr 28:18; 2Cr 3:7, 10-14; 5:7, 8.) De manera similar, había querubines tallados que adornaban las paredes y las puertas del templo que Ezequiel contempló en visión. (Eze 41:17-20, 23-25.)

(1 REYES 6:38)

“y en el año undécimo, en el mes lunar de Bul, es decir, el octavo mes, la casa quedó terminada en cuanto a todos sus detalles y todo su plano; de modo que le tomó siete años edificarla.”

*** sgd pág. 64 19 El calendario hebreo ***
HESVÁN (BUL) octubre—noviembre

Lluvias ligeras
Aceitunas

*** it-1 pág. 376 Bul ***
Después del éxodo de Egipto, Bul llegó a ser el octavo mes del calendario sagrado, y fue durante este mes cuando Salomón terminó la construcción del templo de Jerusalén. (1Re 6:38.) Jeroboán, el fundador del reino separatista septentrional de Israel, arbitrariamente hizo de Bul un mes festivo con el fin de que el pueblo se olvidara de Jerusalén y sus fiestas. (1Re 12:26, 31-33.)

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