Puntos sobresalientes de la Biblia: 2 Samuel 19-20-21 > Escuela del Ministerio Teocrático

Puntos sobresalientes de la lectura de la Biblia - Información para el estudio personal

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2 SAMUEL 19:23

“Entonces el rey dijo a Simeí: “No morirás”. Y el rey pasó a jurárselo.”

*** it-2 pág. 1027 Simeí ***
Abisai de nuevo quería matarlo, pero David tampoco lo permitió, jurando esta vez que no le daría muerte. (2Sa 19:15-23.) Sin embargo, antes de su muerte, le dijo a Salomón que “[hiciera] bajar sus canas con sangre al Seol”. (1Re 2:8, 9.)
Al principio de su reinado, Salomón llamó a Simeí y le ordenó que se trasladase a Jerusalén y permaneciese en la ciudad; si alguna vez dejaba la ciudad, se le daría muerte. Simeí concordó con estas condiciones, pero tres años después dejó la ciudad para recuperar dos de sus esclavos que habían huido a Gat. Cuando se enteró de ello, Salomón pidió cuentas a Simeí por quebrantar su juramento a Jehová y ordenó a Benaya que lo ejecutase. (1Re 2:36-46.)

2 SAMUEL 19:24

“En cuanto a Mefibóset nieto de Saúl, bajó al encuentro del rey; y no había atendido a sus pies ni había atendido a su bigote ni había lavado sus prendas de vestir desde el día en que el rey se fue hasta el día en que vino en paz.”

*** it-1 pág. 284 Barba ***
En momentos de gran desconsuelo, vergüenza o humillación, un hombre podía arrancarse pelos de la barba o dejarse esta o el bigote desatendidos. (Esd 9:3.) Quizás fue la barba desatendida de Mefibóset, hijo de Jonatán, lo que le indicó a David que tal vez le decía la verdad cuando afirmaba que Zibá, su siervo, le había calumniado, y que contrario a lo que Zibá le había dicho, Mefibóset en realidad estaba de duelo cuando el rey huía de Absalón. (2Sa 16:3; 19:24-30.)

*** it-1 pág. 381 Cabello ***
Descuidar el cabello o la barba, probablemente dejándolos sin recortar y desatendidos, era una señal de duelo. (2Sa 19:24.)

2 SAMUEL 19:27

“De modo que él calumnió a tu siervo ante mi señor el rey. Pero mi señor el rey es como un ángel del Dios [verdadero], y así es que haz lo que sea bueno a tus ojos.”

*** it-2 pág. 357 Mefibóset ***
Cuando David le preguntó por qué no había ido con él, Mefibóset le contestó que su siervo le había engañado, y añadió: “De modo que él calumnió a tu siervo ante mi señor el rey. Pero mi señor el rey es como un ángel del Dios verdadero” (es decir, que vería las cosas tal como son).

2 SAMUEL 19:29

“Sin embargo, el rey le dijo: “¿Por qué sigues aún hablando tus palabras? Digo en efecto: Tú y Zibá deben compartir el campo”.”

*** w05 15/5 pág. 18 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de Samuel ***
19:29. ¿Por qué reaccionó David como lo hizo ante la explicación de Mefibóset? Cuando oyó a Mefibóset, David debió darse cuenta de su equivocación al creer las palabras de Zibá (2 Samuel 16:1-4; 19:24-28). Es probable que esto molestara tanto a David que no quisiera oír más al respecto.

2 SAMUEL 19:33

“Así que el rey dijo a Barzilai: “Cruza tú mismo conmigo, y ciertamente te proveeré de alimento conmigo en Jerusalén”.”

*** w07 15/7 pág. 14 Barzilai, un hombre consciente de sus limitaciones ***
Allí, David le hace esta invitación: “Cruza tú mismo conmigo, y ciertamente te proveeré de alimento conmigo en Jerusalén” (2 Samuel 19:15, 31, 33).
Es evidente que David está muy agradecido. Pero, por lo visto, lo que el rey pretende no es solo devolverle el favor, pues Barzilai ya es rico y no necesita ese tipo de ayuda. Es probable que David lo quiera en la corte real por sus admirables cualidades. Ocupar un puesto permanente en el palacio sería un gran honor, y Barzilai ganaría el prestigio que conlleva tener la amistad del rey.

2 SAMUEL 19:34

“Pero Barzilai dijo al rey: “¿Como qué son los días de los años de mi vida, para que yo suba con el rey a Jerusalén?”

*** w07 15/7 pág. 14 Barzilai, un hombre consciente de sus limitaciones ***
Modesto y realista
La respuesta de Barzilai a esta oferta es: “¿Como qué son los días de los años de mi vida, para que yo suba con el rey a Jerusalén? Tengo ochenta años de edad hoy. ¿Pudiera yo discernir entre lo bueno y lo malo, o pudiera tu siervo gustar lo que comiera o lo que bebiera, o pudiera escuchar ya la voz de cantores y cantoras?” (2 Samuel 19:34, 35). Así, Barzilai declina respetuosamente la invitación y el magnífico privilegio que entraña. Pero ¿por qué lo hace?
Puede ser que lo motiven los achaques propios de la edad; además, tal vez piense que no vivirá mucho más (Salmo 90:10). Barzilai ha hecho todo lo posible por socorrer a David, pero también es consciente de las limitaciones que le impone la vejez. No deja que la posibilidad de disfrutar de prestigio y prominencia le impida evaluar con realismo su situación. A diferencia del ambicioso Absalón, Barzilai actúa con sabiduría y modestia (Proverbios 11:2).

2 SAMUEL 19:35

“Tengo ochenta años de edad hoy. ¿Pudiera yo discernir entre lo bueno y lo malo, o pudiera tu siervo gustar lo que comiera o lo que bebiera, o pudiera escuchar ya la voz de cantores y cantoras? ¿Por qué, pues, debe hacerse tu siervo una carga ya a mi señor el rey?”

*** w07 15/7 págs. 14-15 Barzilai, un hombre consciente de sus limitaciones ***
Modesto y realista
La respuesta de Barzilai a esta oferta es: “¿Como qué son los días de los años de mi vida, para que yo suba con el rey a Jerusalén? Tengo ochenta años de edad hoy. ¿Pudiera yo discernir entre lo bueno y lo malo, o pudiera tu siervo gustar lo que comiera o lo que bebiera, o pudiera escuchar ya la voz de cantores y cantoras?” (2 Samuel 19:34, 35). Así, Barzilai declina respetuosamente la invitación y el magnífico privilegio que entraña. Pero ¿por qué lo hace?
Puede ser que lo motiven los achaques propios de la edad; además, tal vez piense que no vivirá mucho más (Salmo 90:10). Barzilai ha hecho todo lo posible por socorrer a David, pero también es consciente de las limitaciones que le impone la vejez. No deja que la posibilidad de disfrutar de prestigio y prominencia le impida evaluar con realismo su situación. A diferencia del ambicioso Absalón, Barzilai actúa con sabiduría y modestia (Proverbios 11:2).
Otra posibilidad es que Barzilai no quiera que sus limitaciones estorben de ningún modo las labores del rey nombrado por Dios; de ahí la pregunta: “¿Por qué, pues, debe hacerse tu siervo una carga ya a mi señor el rey?” (2 Samuel 19:35). Aunque sigue apoyando a David, el anciano probablemente piense que un hombre más joven sería más útil en la corte.

2 SAMUEL 19:37

“Deja que tu siervo se vuelva, por favor, y déjame morir en mi ciudad, cerca de la sepultura de mi padre y mi madre. Pero aquí está tu siervo Kimham. Que él cruce con mi señor el rey; y hazle lo que sea bueno a tus ojos”.”

*** w07 15/7 pág. 15 Barzilai, un hombre consciente de sus limitaciones ***
Aunque sigue apoyando a David, el anciano probablemente piense que un hombre más joven sería más útil en la corte. Es de suponer que Barzilai se refiere a su propio hijo cuando propone: “Aquí está tu siervo Kimham. Que él cruce con mi señor el rey; y hazle lo que sea bueno a tus ojos”. Lejos de ofenderse, David acepta su recomendación.

*** w07 15/7 pág. 15 Barzilai, un hombre consciente de sus limitaciones ***

2 SAMUEL 20:8

“Estaban cerca de la gran piedra que hay en Gabaón, y Amasá mismo vino a su encuentro. Ahora bien, Joab estaba ceñido, vestido con una prenda de vestir; y tenía ceñida sobre sí una espada pegada a su cadera, en su vaina. Y él mismo avanzó, y así que esta se cayó.”

*** it-1 pág. 187 Armas, armadura ***
Según 2 Samuel 20:8, Joab pudo colocar intencionadamente su espada de tal modo que se cayera de la vaina para luego mantenerla preparada en la mano, en lugar de envainarla de nuevo. Confiado, Amasá quizás pensó que se había caído por accidente y no le dio importancia, lo que resultó en su muerte.

2 SAMUEL 20:10

“En cuanto a Amasá, no se mantuvo alerta respecto a la espada que estaba en la mano de Joab; de modo que este le hirió con ella en el abdomen, y sus intestinos se vertieron a tierra, y no tuvo que hacérselo otra vez. De modo que murió. Y Joab y Abisai su hermano, por su parte, corrieron tras de Seba hijo de Bicrí.”

*** it-1 pág. 110 Amasá ***
Finalmente, cuando se les unió Amasá, que iba rezagado, Joab le asió con una mano de la barba fingiendo darle un beso afectuoso y con su espada en la otra le abrió el abdomen. (2Sa 20:4-12.) Esta pudiera haber sido la justa recompensa que merecía Amasá por haberse aliado con Absalón, pero ciertamente no le correspondía a Joab ejecutarla. Por lo tanto, David ordenó a Salomón que se vengara a Amasá con la muerte de Joab. (1Re 2:5, 32.)

2 SAMUEL 20:19

“Yo represento a los pacíficos y fieles de Israel. Tú estás procurando dar muerte a una ciudad y a una madre en Israel. ¿Por qué debes tragarte la herencia de Jehová?”.”

*** it-1 pág. 17 Abel-bet-maacá, Abel de Bet-maacá ***
Bajo el mando de Joab, los hombres de David sitiaron la ciudad cuando el rebelde Seba huyó a ella. A continuación, una mujer sabia rogó a Joab en nombre de “los pacíficos y fieles de Israel” que no destruyera Abel, un lugar donde se inquiría desde tiempos pasados para obtener juicios sabios, de ahí que se llamara a la ciudad “una madre en Israel”; esta expresión también pudiera significar que era una metrópolis o ciudad con pueblos dependientes. Los habitantes siguieron el consejo de esta mujer y arrojaron la cabeza de Seba por encima del muro, de modo que no se destruyó la ciudad. (2Sa 20:14-22.)

2 SAMUEL 20:23

“Y Joab estaba sobre todo el ejército de Israel; y Benaya hijo de Jehoiadá estaba sobre los keretitas y sobre los peletitas.”

*** it-1 pág. 1052 Guardia de corps caria ***
Muchos eruditos creen que la guardia de corps caria no era más que otro nombre que se daba a los keretitas, que se dice que servían en las fuerzas militares de David y Salomón. También, según opinión de algunos eruditos, los keretitas constituían la guardia personal de estos reyes. (2Sa 8:18; 1Re 1:38; 1Cr 18:17.) Esta identificación de la guardia de corps caria con los keretitas se basa además en el texto masorético, que en 2 Samuel 20:23 emplea la expresión “guardia de corps caria” y en la nota marginal, tal como se hace en otros manuscritos hebreos, emplea la palabra “keretitas”.

2 SAMUEL 20:26

“E Irá el jairita también llegó a ser sacerdote de David.”

*** it-1 pág. 1249 Irá ***
1. Jairita mencionado entre los oficiales principales del rey como “sacerdote de David”. (2Sa 20:26.) Quizás descendiera del Jaír que se menciona en Números 32:41, por lo que, en ese caso, la denominación de “sacerdote” podría significar “ministro principal” o “príncipe”. Aunque no hay prueba bíblica de que los jairitas fueran levitas, si lo que dice la Peshitta siriaca es correcto, Irá podría haber sido un sacerdote de la ciudad levita de Jatir (Jathir). (Compárese con 2Sa 8:18; 1Cr 6:57; 18:17.)

*** it-2 pág. 16 Jairita ***
JAIRITA
(De [Perteneciente a] Jaír).
Sobrenombre de Irá, el “sacerdote de David”. (2Sa 20:26.) Quizás Irá fuese descendiente del Jaír manasita, pero si la lectura de la Peshitta siriaca es correcta, puede que haya sido un sacerdote originario de la ciudad levita de Jatir. (Véase IRÁ núm. 1.)

2 SAMUEL 21:1

“Ahora bien, llegó a haber un hambre en los días de David, por tres años, año tras año; y David procedió a consultar el rostro de Jehová. Entonces Jehová dijo: “Sobre Saúl y sobre su casa hay culpa de sangre, porque dio muerte a los gabaonitas”.”

*** it-1 págs. 977-978 Gabaón ***
Los gabaonitas continuaron existiendo como pueblo a través de los siglos, a pesar de que el rey Saúl tramó destruirlos. Sin embargo, los gabaonitas esperaron con paciencia que Jehová pusiese al descubierto esta injusticia, y eso fue lo que hizo al enviar durante el reinado de David un hambre que duró tres años.

*** it-1 pág. 978 Gabaón ***
El que la culpa de sangre estuviese tanto sobre Saúl como sobre su casa indica que aunque es probable que Saúl llevara la delantera en la acción asesina, sus “hijos” tal vez participaran directa o indirectamente. (2Sa 21:1-9.) Este no sería un caso en que los hijos murieran por los pecados de sus padres (Dt 24:16), sino de administración de justicia retributiva en armonía con la ley de “alma será por alma”. (Dt 19:21.)

2 SAMUEL 21:2

“De modo que el rey llamó a los gabaonitas y les habló. (A propósito, los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del remanente de los amorreos; y los hijos de Israel mismos les habían jurado, pero Saúl procuró derribarlos por sentirse celoso por los hijos de Israel y Judá.)”

*** it-1 pág. 1137 Heveos ***
En 2 Samuel 21:2 se les llama “amorreos”, pero debe ser porque este término suele aplicarse a los cananeos en general, por ser los cananeos una de sus tribus más poderosas. (Véase AMORREO.)

2 SAMUEL 21:4

“Así que los gabaonitas le dijeron: “No es asunto de plata u oro para nosotros respecto a Saúl y su casa, tampoco es de nosotros dar muerte a hombre alguno en Israel”. A lo que él dijo: “Cualquier cosa que estén diciendo ustedes, se lo haré”.”

*** it-1 pág. 978 Gabaón ***
Los gabaonitas respondieron apropiadamente que no era un “asunto de plata u oro”, porque, según la Ley, no se podía aceptar ningún rescate por un asesino. (Nú 35:30, 31.) También reconocieron que no podían dar muerte a ningún hombre sin autorización legal. Cuando David insistió, solicitaron que les entregaran siete “hijos” de Saúl. El que la culpa de sangre estuviese tanto sobre Saúl como sobre su casa indica que aunque es probable que Saúl llevara la delantera en la acción asesina, sus “hijos” tal vez participaran directa o indirectamente. (2Sa 21:1-9.) Este no sería un caso en que los hijos murieran por los pecados de sus padres (Dt 24:16), sino de administración de justicia retributiva en armonía con la ley de “alma será por alma”. (Dt 19:21.)

2 SAMUEL 21:6

“que se nos den siete hombres de sus hijos; y tendremos que exponérselos a Jehová en Guibeah de Saúl, el escogido de Jehová”. En conformidad, el rey dijo: “Yo mismo los daré”.”

*** it-1 pág. 978 Gabaón ***
Cuando David insistió, solicitaron que les entregaran siete “hijos” de Saúl. El que la culpa de sangre estuviese tanto sobre Saúl como sobre su casa indica que aunque es probable que Saúl llevara la delantera en la acción asesina, sus “hijos” tal vez participaran directa o indirectamente. (2Sa 21:1-9.) Este no sería un caso en que los hijos murieran por los pecados de sus padres (Dt 24:16), sino de administración de justicia retributiva en armonía con la ley de “alma será por alma”. (Dt 19:21.)

2 SAMUEL 21:8

“En consecuencia, el rey tomó a Armoní y Mefibóset, los dos hijos de Rizpá hija de Ayá que ella había dado a Saúl, y a los cinco hijos de Mical hija de Saúl que ella había dado a Adriel hijo de Barzilai el meholatita.”

*** w05 15/5 pág. 19 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de Samuel ***
21:8. ¿Por qué se dice que Mical, la hija de Saúl, tuvo cinco hijos, si 2 Samuel 6:23 afirma que murió sin descendencia? La explicación más aceptada es que estos fueron los hijos de su hermana Merab, que se casó con Adriel. Es probable que Merab muriera joven y que Mical, quien no tenía hijos, criara a los muchachos.

*** it-1 pág. 18 Abel-meholá ***
Debió ser también el hogar de Adriel el meholatita, un yerno de Saúl. (1Sa 18:19; 2Sa 21:8.)

*** it-1 pág. 60 Adriel ***
Tiempo después, sus cinco hijos fueron ejecutados a fin de expiar hasta cierto grado el intento de Saúl de aniquilar a los gabaonitas. (2Sa 21:8, 9.) En este relato se habla de Mical, no de Merab, como la madre de los cinco hijos de Adriel. Puesto que Mical murió sin hijos (2Sa 6:23) y en ningún lugar se dice que hubiera sido esposa de Adriel, algunos escriturarios opinan que su nombre aparece aquí debido a un error del escriba. Sin embargo, en casi todos los manuscritos hebreos está el nombre de Mical. La explicación tradicional es que Merab, la hermana mayor de Mical, murió poco después de haberle dado cinco hijos a Adriel, así que Mical se encargó de la crianza de los cinco hijos de su hermana, de tal modo que se les llegó a considerar hijos suyos. La traducción de Isaac Leeser lee en 2 Samuel 21:8: “Y los cinco hijos de Mical la hija de Saúl, que ella había criado para Adriel” (traducción nuestra).

*** it-2 pág. 369 Merab ***
Merab y Adriel tuvieron cinco hijos. Sin embargo, más tarde David entregó a estos hijos y otros dos miembros de la casa de Saúl a los gabaonitas, quienes dieron muerte a los siete. Hizo esto como expiación por el intento de Saúl de aniquilar a los gabaonitas. (2Sa 21:1-10.)
La hermana de Merab le cría sus hijos. Según el texto hebreo masorético, 2 Samuel 21:8 habla de “los cinco hijos de Mical hija de Saúl que ella había dado a Adriel”. Sin embargo, 2 Samuel 6:23 dice que Mical murió sin hijos. Parece que algunos escribas han intentado resolver esta dificultad sustituyendo el nombre de Merab por el de Mical en 2 Samuel 21:8, pues la Septuaginta griega (edición de Lagarde) y dos manuscritos hebreos leen “Merab” en este versículo. No obstante, la explicación tradicional de 2 Samuel 21:8, de acuerdo con la lectura de casi todos los manuscritos hebreos restantes, es la siguiente:
Merab, la hermana de Mical, era la esposa de Adriel y le dio los cinco hijos en cuestión. Pero debido a la muerte prematura de Merab, su hermana Mical, rechazada por David y sin hijos, se encargó de la crianza de los cinco muchachos. Por consiguiente, se hablaba de ellos como si fueran hijos de Mical, y no de Merab. En armonía con este punto de vista sobre 2 Samuel 21:8, la obra Comentario exegético y explicativo de la Biblia (de Jamieson, Fausset y Brown, C. B. P., 1981, vol. 1, pág. 264) dice que “Merab, hermana de Mical, fue la esposa de Adriel; pero Mical prohijó y crió a los muchachos bajo su cuidado”. La versión Scío de San Miguel dice en una nota que Mical “podía haber adoptado a los hijos de su hermana”. (Véase también El Diccionario de la Santa Biblia, de W. W. Rand, 1890, pág. 22.) Los targumes dicen: “Los cinco hijos de Merab (a quienes crió Mical, la hija de Saúl) que ella dio a luz”. Es posible que en la redacción de este texto influyeran otros factores que las Escrituras no revelan.

*** it-2 págs. 382-383 Mical ***
Cría a los hijos de su hermana. El relato de 2 Samuel 21:8 habla de “los cinco hijos de Mical hija de Saúl que ella había dado a Adriel”. Estos se hallaron entre los miembros de la casa de Saúl que David dio a los gabaonitas para expiar el intento de Saúl de aniquilarlos. (2Sa 21:1-10.) El aparente conflicto entre 2 Samuel 21:8 y 2 Samuel 6:23, donde dice que Mical murió sin hijos, se puede resolver si se acepta el punto de vista de algunos comentaristas: los cinco hijos eran de Merab, la hermana de Mical, y esta los crió una vez que quedaron huérfanos de madre. (Véase MERAB.)

2 SAMUEL 21:9

“Entonces los dio en la mano de los gabaonitas, y ellos procedieron a exponerlos en la montaña delante de Jehová, de modo que los siete cayeron juntos; y ellos mismos fueron muertos en los primeros días de la siega, al comienzo de la siega de la cebada.”

*** it-1 pág. 506 Colgar ***
A los dos hijos y los cinco nietos de Saúl que David entregó a los gabaonitas para que los ejecutasen no se les enterró antes del anochecer, sino que se les dejó a la intemperie desde el comienzo de la cosecha de la cebada (marzo-abril) hasta que empezó a llover, probablemente después de haber terminado la temporada de la cosecha. Al parecer, se permitió que los gabaonitas siguieran un procedimiento distinto en esta ocasión porque el que Saúl hubiera ejecutado a algunos de los gabaonitas, violando así el pacto que Josué había hecho con ellos años atrás, constituía un pecado nacional. (Jos 9:15.) Como prueba de su cólera, Dios había hecho que sobreviniera sobre la tierra un hambre durante tres años. Por eso, los cuerpos colgados se dejaron expuestos hasta que Jehová indicó que su ira había sido apaciguada por medio de un aguacero que acabó con la sequía. Entonces David hizo enterrar los huesos de los hombres, y después de eso “Dios se dejó rogar a favor de la tierra”. (2Sa 21:1-14.)

2 SAMUEL 21:10

“Sin embargo, Rizpá hija de Ayá tomó tela de saco y la extendió para sí sobre la roca desde el comienzo de la siega hasta que el agua llovió a cántaros sobre ellos desde los cielos; y no permitió que las aves de los cielos se posaran sobre ellos de día ni las fieras del campo de noche.”

*** w05 15/5 pág. 19 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de Samuel ***
21:9, 10. ¿Cuánto tiempo custodió Rizpá a sus dos hijos y a los cinco nietos de Saúl que fueron ejecutados por los gabaonitas? Estos siete varones fueron colgados “en los primeros días de la siega” —marzo o abril—, y sus cadáveres se dejaron expuestos en una montaña. Rizpá custodió los siete cadáveres día y noche hasta que Jehová mostró que su furia se había aplacado poniendo fin a la sequía. Es improbable que cayera aguacero alguno antes del final de la siega en octubre. Por lo tanto, es muy posible que Rizpá pasara hasta cinco o seis meses vigilando los cuerpos. Después David se encargó de que se enterraran los huesos.

*** it-1 pág. 506 Colgar ***
A los dos hijos y los cinco nietos de Saúl que David entregó a los gabaonitas para que los ejecutasen no se les enterró antes del anochecer, sino que se les dejó a la intemperie desde el comienzo de la cosecha de la cebada (marzo-abril) hasta que empezó a llover, probablemente después de haber terminado la temporada de la cosecha. Al parecer, se permitió que los gabaonitas siguieran un procedimiento distinto en esta ocasión porque el que Saúl hubiera ejecutado a algunos de los gabaonitas, violando así el pacto que Josué había hecho con ellos años atrás, constituía un pecado nacional. (Jos 9:15.) Como prueba de su cólera, Dios había hecho que sobreviniera sobre la tierra un hambre durante tres años. Por eso, los cuerpos colgados se dejaron expuestos hasta que Jehová indicó que su ira había sido apaciguada por medio de un aguacero que acabó con la sequía. Entonces David hizo enterrar los huesos de los hombres, y después de eso “Dios se dejó rogar a favor de la tierra”. (2Sa 21:1-14.)

*** it-2 pág. 861 Rizpá ***
Rizpá le había dado a luz a Saúl dos hijos: Armoní y Mefibóset. Bastante después de la muerte de Saúl, David tomó a esos dos hijos de Rizpá junto con otros cinco descendientes de Saúl y los entregó a los gabaonitas para que los matasen, a fin de eliminar del país la culpa por derramamiento de sangre. El relato dice: “Procedieron a exponerlos en la montaña delante de Jehová, de modo que los siete cayeron juntos; y ellos mismos fueron muertos”. Rizpá protegió sus cadáveres de las aves y de las bestias salvajes “desde el comienzo de la siega hasta que el agua llovió a cántaros sobre ellos desde los cielos”. (2Sa 21:1-10.) Puede que este período indeterminado fuese de cinco o seis meses, a menos que hubiera habido un excepcional aguacero fuera de temporada, tal como algunos opinan. No obstante, una lluvia de esas características hubiera sido muy extraña antes del mes de octubre. (1Sa 12:17, 18; Pr 26:1.) Cuando David finalmente se enteró, ordenó enterrar los cadáveres para que Rizpá no los velara más. (2Sa 21:11-14.)

*** it-2 pág. 1006 Sepultura ***
Quedar insepulto se consideraba una gran desgracia (Jer 14:16), y era un medio que Dios empleaba para expresar su rechazo hacia las personas que seguían un mal proceder. (Jer 8:1, 2; 9:22; 25:32, 33; Isa 14:19, 20; compárese con Rev 11:7-9.) En tal caso, el cuerpo quedaba expuesto para que lo devorasen animales y aves de carroña. (Sl 79:1-3; Jer 16:4.) La imagen patética de Rizpá negándose a abandonar los cadáveres de sus hijos, quizás durante meses, hasta que se les concedió un entierro, muestra vívidamente la importancia que se atribuía a esta cuestión. (2Sa 21:9-14.)

2 SAMUEL 21:12

“Así que David fue y tomó los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo de los terratenientes de Jabés-galaad, quienes los habían hurtado de la plaza pública de Bet-san, donde los habían colgado los filisteos el día en que los filisteos derribaron a Saúl en Guilboa.”

*** it-2 pág. 179 Ladrón ***
En algunos casos ‘hurtar’ puede referirse al acto justificado de tomar lo que a uno le pertenece. En estos casos, el término ‘hurtar’ destaca la manera furtiva de ejecutar la acción. Por ejemplo, los israelitas ‘hurtaron’ el cuerpo de Saúl de la plaza pública de Bet-san. (2Sa 21:12.)

2 SAMUEL 21:15

“Y los filisteos llegaron a tener guerra otra vez con Israel. Por lo tanto David bajó, y sus siervos con él, y pelearon contra los filisteos; y se cansó David.”

*** w13 15/1 págs. 30-31 Los ancianos cristianos, colaboradores para nuestro gozo ***
“ABISAI [...] VINO EN SOCORRO DE ÉL”
13 Poco después de que David fuera elegido futuro rey de Israel, se enfrentó a Goliat, uno de los refaím —una raza de gigantes—. David demostró su valentía y lo mató (1 Sam. 17:4, 48-51; 1 Crón. 20:5, 8). Años más tarde, durante una batalla con los filisteos, David volvió a vérselas con otro gigante de los refaím. Su nombre era Isbí-benob (2 Sam. 21:16; nota). Pero este gigante estuvo a punto de acabar con él. ¿Por qué? No fue porque David hubiera perdido su valentía, sino sus fuerzas. El relato dice que estaba cansado, y cuando Isbí-benob se dio cuenta, vio la oportunidad de derribarlo. Pero entonces, justo antes de que el gigante lo matara, “Abisai hijo de Zeruyá vino en socorro de él y derribó al filisteo y le dio muerte” (2 Sam. 21:15-17). ¡Se salvó por muy poco! David debió sentirse enormemente agradecido a Abisai por haber estado atento a él y haberlo salvado cuando su vida corría peligro. ¿Qué aprendemos de este relato?
14 A pesar de los obstáculos que nos ponen Satanás y sus cómplices, los siervos de Jehová seguimos con nuestra labor mundial de evangelización. Algunos de nosotros nos hemos enfrentado a retos tan gigantescos como Goliat, pero gracias a nuestra confianza total en Jehová, los hemos vencido. Ahora bien, a veces la lucha constante contra las presiones de este mundo nos deja cansados y abatidos. Cuando nos sentimos así, somos frágiles y estamos en peligro de ser derribados por problemas que en circunstancias normales podríamos superar. En esos momentos, el apoyo de un anciano puede contribuir a que recuperemos nuestro gozo y fortaleza. Una precursora de unos 65 años relata: “Hace algún tiempo no me sentía bien y la predicación me agotaba. Un anciano notó que estaba cansada y me preguntó qué me pasaba. Tuvimos una animadora conversación en la que utilizó un pasaje bíblico. Seguí sus consejos y me fue bien. ¡Cuánto agradezco que estuviera atento y me ayudara!”. Es una bendición tener ancianos amorosos que se preocupan por nosotros y que, como Abisai, están listos para socorrernos.

2 SAMUEL 21:16

“E Isbí-benob, que se contaba entre los nacidos de los refaím, el peso de cuya lanza era trescientos siclos de cobre, y que estaba ceñido con una espada nueva, llegó a pensar en derribar a David.”

*** w13 15/1 págs. 30-31 Los ancianos cristianos, colaboradores para nuestro gozo ***
“ABISAI [...] VINO EN SOCORRO DE ÉL”
13 Poco después de que David fuera elegido futuro rey de Israel, se enfrentó a Goliat, uno de los refaím —una raza de gigantes—. David demostró su valentía y lo mató (1 Sam. 17:4, 48-51; 1 Crón. 20:5, 8). Años más tarde, durante una batalla con los filisteos, David volvió a vérselas con otro gigante de los refaím. Su nombre era Isbí-benob (2 Sam. 21:16; nota). Pero este gigante estuvo a punto de acabar con él. ¿Por qué? No fue porque David hubiera perdido su valentía, sino sus fuerzas. El relato dice que estaba cansado, y cuando Isbí-benob se dio cuenta, vio la oportunidad de derribarlo. Pero entonces, justo antes de que el gigante lo matara, “Abisai hijo de Zeruyá vino en socorro de él y derribó al filisteo y le dio muerte” (2 Sam. 21:15-17). ¡Se salvó por muy poco! David debió sentirse enormemente agradecido a Abisai por haber estado atento a él y haberlo salvado cuando su vida corría peligro. ¿Qué aprendemos de este relato?
14 A pesar de los obstáculos que nos ponen Satanás y sus cómplices, los siervos de Jehová seguimos con nuestra labor mundial de evangelización. Algunos de nosotros nos hemos enfrentado a retos tan gigantescos como Goliat, pero gracias a nuestra confianza total en Jehová, los hemos vencido. Ahora bien, a veces la lucha constante contra las presiones de este mundo nos deja cansados y abatidos. Cuando nos sentimos así, somos frágiles y estamos en peligro de ser derribados por problemas que en circunstancias normales podríamos superar. En esos momentos, el apoyo de un anciano puede contribuir a que recuperemos nuestro gozo y fortaleza. Una precursora de unos 65 años relata: “Hace algún tiempo no me sentía bien y la predicación me agotaba. Un anciano notó que estaba cansada y me preguntó qué me pasaba. Tuvimos una animadora conversación en la que utilizó un pasaje bíblico. Seguí sus consejos y me fue bien. ¡Cuánto agradezco que estuviera atento y me ayudara!”. Es una bendición tener ancianos amorosos que se preocupan por nosotros y que, como Abisai, están listos para socorrernos.

*** it-1 pág. 1260 Isbí-benob ***
ISBÍ-BENOB
Uno de los cuatro refaím (raza de gigantes cananeos) que se destacaron durante las últimas batallas contra Israel en el reinado de David. Isbí-benob llevaba una lanza de cobre que pesaba trescientos siclos (3,4 Kg.). Estuvo a punto de matar al rey David, pero Abisai intervino rápidamente y derribó al gigante. (2Sa 21:15-17, 22.)

2 SAMUEL 21:17

“En seguida Abisai hijo de Zeruyá vino en socorro de él y derribó al filisteo y le dio muerte. En aquel tiempo los hombres de David le juraron, diciendo: “¡Ya no debes salir con nosotros a la batalla, para que no extingas la lámpara de Israel!”.”

*** w13 15/1 págs. 30-31 Los ancianos cristianos, colaboradores para nuestro gozo ***
“ABISAI [...] VINO EN SOCORRO DE ÉL”
13 Poco después de que David fuera elegido futuro rey de Israel, se enfrentó a Goliat, uno de los refaím —una raza de gigantes—. David demostró su valentía y lo mató (1 Sam. 17:4, 48-51; 1 Crón. 20:5, 8). Años más tarde, durante una batalla con los filisteos, David volvió a vérselas con otro gigante de los refaím. Su nombre era Isbí-benob (2 Sam. 21:16; nota). Pero este gigante estuvo a punto de acabar con él. ¿Por qué? No fue porque David hubiera perdido su valentía, sino sus fuerzas. El relato dice que estaba cansado, y cuando Isbí-benob se dio cuenta, vio la oportunidad de derribarlo. Pero entonces, justo antes de que el gigante lo matara, “Abisai hijo de Zeruyá vino en socorro de él y derribó al filisteo y le dio muerte” (2 Sam. 21:15-17). ¡Se salvó por muy poco! David debió sentirse enormemente agradecido a Abisai por haber estado atento a él y haberlo salvado cuando su vida corría peligro. ¿Qué aprendemos de este relato?
14 A pesar de los obstáculos que nos ponen Satanás y sus cómplices, los siervos de Jehová seguimos con nuestra labor mundial de evangelización. Algunos de nosotros nos hemos enfrentado a retos tan gigantescos como Goliat, pero gracias a nuestra confianza total en Jehová, los hemos vencido. Ahora bien, a veces la lucha constante contra las presiones de este mundo nos deja cansados y abatidos. Cuando nos sentimos así, somos frágiles y estamos en peligro de ser derribados por problemas que en circunstancias normales podríamos superar. En esos momentos, el apoyo de un anciano puede contribuir a que recuperemos nuestro gozo y fortaleza. Una precursora de unos 65 años relata: “Hace algún tiempo no me sentía bien y la predicación me agotaba. Un anciano notó que estaba cansada y me preguntó qué me pasaba. Tuvimos una animadora conversación en la que utilizó un pasaje bíblico. Seguí sus consejos y me fue bien. ¡Cuánto agradezco que estuviera atento y me ayudara!”. Es una bendición tener ancianos amorosos que se preocupan por nosotros y que, como Abisai, están listos para socorrernos.

*** it-2 pág. 186 Lámpara ***
Reyes del linaje de David. Jehová Dios sentó sobre el trono de Israel al rey David, y este fue, con la dirección de Dios, guía y caudillo sabio de la nación. Por eso se le llamó “la lámpara de Israel”. (2Sa 21:17.) En su pacto del Reino con David, Jehová prometió: “Tu mismísimo trono llegará a ser un trono firmemente establecido hasta tiempo indefinido”. (2Sa 7:11-16.) Por consiguiente, la dinastía o linaje familiar de gobernantes procedentes de David a través de su hijo Salomón fue como una “lámpara” para Israel. (1Re 11:36; 15:4; 2Re 8:19; 2Cr 21:7.)
Cuando se destronó al rey Sedequías y se le llevó cautivo a Babilonia para morir allí, parecía que la “lámpara” se había extinguido; no obstante, Jehová no había abandonado su pacto, sino que simplemente mantenía pendiente la gobernación sobre el trono ‘hasta que viniera aquel que tiene el derecho legal’. (Eze 21:27.) Jesucristo —el Mesías y el “hijo de David”— es heredero de ese trono para siempre, por lo que la “lámpara” de David nunca se apagará. Como posee el Reino para siempre, es una lámpara eterna. (Mt 1:1; Lu 1:32.)

2 SAMUEL 21:18

“Y después de esto aconteció que surgió guerra de nuevo con los filisteos en Gob. Entonces fue cuando Sibecai el husatita derribó a Saf, que se contaba entre los nacidos de los refaím.”

*** it-1 pág. 1022 Gob ***
GOB
Lugar donde los hombres de David derrotaron por dos veces a los guerreros gigantescos de las fuerzas filisteas. (2Sa 21:18, 19.) El relato paralelo de 1 Crónicas 20:4 llama al lugar del primer encuentro “Guézer” (“Gat” en algunas copias de la Septuaginta griega y en la Peshitta siriaca), mientras que no dice el nombre del lugar donde se produjo el segundo encuentro. (1Cr 20:5.) No obstante, los dos relatos muestran que la tercera confrontación tuvo lugar en “Gat” (2Sa 21:20; 1Cr 20:6), lo que ha llevado a muchos eruditos a pensar que por error se escribió “Gob” en vez de “Gat”. Sin embargo, a otros les parece improbable que ese descuido hubiera ocurrido dos veces en versículos consecutivos, por lo que concluyen que Gob podía haber sido el nombre de un lugar cercano a Guézer hoy no identificado.

2 SAMUEL 21:19

“Y otra vez surgió guerra con los filisteos en Gob, y Elhanán hijo de Jaaré-oreguim el betlemita logró derribar a Goliat el guitita, el asta de cuya lanza era como el enjulio de los obreros del telar.”

*** it-1 pág. 789 Elhanán ***
1. Hijo de Jaír que, en un enfrentamiento con los filisteos, derribó a Lahmí, el hermano de Goliat el guitita. (1Cr 20:5.) En 2 Samuel 21:19 se dice que Elhanán era “el hijo de Jaaré-oreguim el betlemita”, y que derribó a Goliat. No obstante, muchos eruditos piensan que la lectura original de 2 Samuel 21:19 correspondía con 1 Crónicas 20:5, y que las diferencias entre los dos textos se deben a errores de los escribas. (Véanse JAARÉ-OREGUIM; LAHMÍ.)

*** it-1 pág. 1022 Gob ***
GOB
Lugar donde los hombres de David derrotaron por dos veces a los guerreros gigantescos de las fuerzas filisteas. (2Sa 21:18, 19.) El relato paralelo de 1 Crónicas 20:4 llama al lugar del primer encuentro “Guézer” (“Gat” en algunas copias de la Septuaginta griega y en la Peshitta siriaca), mientras que no dice el nombre del lugar donde se produjo el segundo encuentro. (1Cr 20:5.) No obstante, los dos relatos muestran que la tercera confrontación tuvo lugar en “Gat” (2Sa 21:20; 1Cr 20:6), lo que ha llevado a muchos eruditos a pensar que por error se escribió “Gob” en vez de “Gat”. Sin embargo, a otros les parece improbable que ese descuido hubiera ocurrido dos veces en versículos consecutivos, por lo que concluyen que Gob podía haber sido el nombre de un lugar cercano a Guézer hoy no identificado.

*** it-1 pág. 1027 Goliat ***
Un pasaje que ha causado cierta dificultad se halla en 2 Samuel 21:19, donde se explica: “Elhanán hijo de Jaaré-oreguim el betlemita logró derribar a Goliat el guitita, el asta de cuya lanza era como el enjulio de los obreros del telar”. El relato paralelo de 1 Crónicas 20:5 dice: “Elhanán hijo de Jaír logró derribar a Lahmí el hermano de Goliat el guitita, el asta de cuya lanza era como el enjulio de los obreros del telar”.
Se han ofrecido varias explicaciones posibles: El targum preserva una tradición según la cual se identifica a Elhanán con David. La obra Soncino Books of the Bible (edición de A. Cohen, Londres, 1951, 1952) comenta que bien podrían haber existido dos personajes llamados Goliat, y también menciona que Goliat puede haber sido un título descriptivo, como “Faraón”, “Rabsaqué” y “Sultán”. La mayoría de los comentaristas piensan que se debe a un error del copista que un texto diga “Jaaré-oreguim” y el otro, “Jaír”, así como que el registro de Segundo de Samuel incluya el término “betlemita [heb. behth hal•laj•mí]”, en tanto que solo el relato de Crónicas incluye el nombre “Lahmi [ʼeth-Laj•mí]”. (Véanse JAARÉ-OREGUIM; LAHMÍ.)

*** it-2 pág. 5 Jaaré-oreguim ***
JAARÉ-OREGUIM
Nombre que aparece únicamente en 2 Samuel 21:19. Por lo general se cree que es producto de un error de transcripción, y que la lectura correcta se conserva en el relato paralelo de 1 Crónicas 20:5. Se piensa que “Jaaré” es una corrupción de “Jaír”, y que “oreguim” (ʼo•reghím, “tejedores” u “obreros del telar”) se copió inadvertidamente de una línea posterior del mismo versículo.

*** it-2 pág. 181 Lahmí ***
LAHMÍ
(Mi Pan).
Hermano de Goliat el guitita. El relato de 1 Crónicas 20:5 dice en parte que “Elhanán hijo de Jaír logró derribar a Lahmí el hermano de Goliat el guitita” durante una batalla contra los filisteos. Pero, por otra parte, el relato paralelo de 2 Samuel 21:19 dice: “Elhanán hijo de Jaaré-oreguim el betlemita logró derribar a Goliat el guitita”. Al parecer, en este último versículo el copista leyó equivocadamente behth hal•laj•mí (betlemita) en lugar de ʼeth-laj•mí (“Lahmí”; el término hebreo ʼeth tan solo indica que Lahmí es el complemento de un verbo). El texto original probablemente dijera “logró derribar a Lahmí”, como lee el relato paralelo de 1 Crónicas 20:5. De este modo los dos textos armonizarían en este punto e indicarían que Lahmí era el hermano del Goliat a quien David mató. No obstante, también es posible que hubieran existido dos personajes de nombre Goliat. (Véase GOLIAT.)

2 SAMUEL 21:21

“Y siguió desafiando con escarnio a Israel. Por fin Jonatán hijo de Simeí hermano de David lo derribó.”

*** w89 1/1 pág. 28 párr. 18 Unidos bajo un pendón de amor ***
Sí, los refaím actuales —los parientes políticos de “Goliat”— quizás sigan desafiando con escarnio al Israel espiritual. (2 Samuel 21:21, 22.)

2 SAMUEL 21:22

“Estos cuatro les habían nacido a los refaím en Gat; y llegaron a caer por mano de David y por mano de sus siervos.”

*** w89 1/1 pág. 20 párr. 8 “A Jehová pertenece la batalla” ***
El mundo de Satanás sigue produciendo campeones políticos, comparables a los parientes de Goliat, los refaím. Estas gobernaciones dictatoriales desafían con escarnio a Jehová y tratan de intimidar a Sus testigos para que ellos se sometan a ellas, pero, como siempre, la batalla y la victoria pertenecen a Jehová. (2 Samuel 21:15-22.)

*** w89 1/1 pág. 28 párr. 18 Unidos bajo un pendón de amor ***
Sí, los refaím actuales —los parientes políticos de “Goliat”— quizás sigan desafiando con escarnio al Israel espiritual. (2 Samuel 21:21, 22.)

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