1 Reyes 15 a 17, Puntos sobresalientes de la Biblia: Semana del 27 de julio

Puntos sobresalientes de la lectura de la Biblia: 1 Reyes 15-16-17. Información para el estudio personal

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Investigación para los Puntos sobresalientes de: 1 Reyes 15 a 17

(1 REYES 15:12)

“Por lo tanto, hizo pasar del país a los prostitutos de templo y quitó todos los ídolos estercolizos que sus antepasados habían hecho.”

*** w12 15/8 pág. 8 “Existe un galardón para su actividad” ***
1 Rey. 15:12

*** w12 15/8 pág. 8 “Existe un galardón para su actividad” ***
Además, echó de Judá “a los prostitutos de templo”, quienes mantenían relaciones sexuales con otros hombres como parte de sus ritos paganos.

(1 REYES 15:13)

“En cuanto a Maacá misma, su abuela, pasó a removerla de [ser] dama, porque ella había hecho un ídolo horrible al poste sagrado; después de lo cual Asá cortó el ídolo horrible de ella y lo quemó en el valle torrencial de Cedrón.”

*** it-1 pág. 221 Asá ***
Mandó quemar el “ídolo horrible” que su abuela Maacá había hecho en honor del poste sagrado, y por esta causa la destituyó del puesto de ‘primera dama’ que ocupaba. (1Re 15:11-13.)

(1 REYES 15:14)

“Y los lugares altos no los quitó. No obstante, el corazón mismo de Asá resultó completo para con Jehová todos sus días.”

*** it-1 pág. 221 Asá ***
En 2 Crónicas 14:2-5 se afirma que Asá “quitó los altares extranjeros y los lugares altos y quebró las columnas sagradas y cortó los postes sagrados”. No obstante, 1 Reyes 15:14 y 2 Crónicas 15:17 refieren que “los lugares altos no los quitó”. Por consiguiente, parece que los lugares altos aludidos en el primer registro de Crónicas que se cita estaban dedicados a la adoración pagana adoptada que infectó a Judá, mientras que el libro de Reyes se refiere a lugares altos en los que la gente participaba en la adoración a Jehová. Aun después de haberse erigido el tabernáculo y de la posterior construcción del templo, ocasionalmente se ofrecían sacrificios a Jehová en lugares altos, sacrificios que le eran aceptables en circunstancias especiales, como sucedió en los casos de Samuel, David y Elías. (1Sa 9:11-19; 1Cr 21:26-30; 1Re 18:30-39.) No obstante, el lugar habitual aprobado para los sacrificios era aquel autorizado por Jehová. (Nú 33:52; Dt 12:2-14; Jos 22:29.) En los lugares altos también se llevaban a cabo formas de adoración impropias, que bien pueden haber continuado a pesar de que se quitaran los lugares altos paganos, tal vez debido a que el rey no persiguió su eliminación con el mismo vigor con que suprimió los lugares paganos. O también es posible que Asá quitara por completo todos los lugares altos, pero que brotaran de nuevo con el tiempo y no se hubieran eliminado para cuando concluyó su reinado, lo que hizo posible que los aplastara su sucesor Jehosafat.

*** it-2 pág. 259 Lugares altos ***
En cambio, Asá, que sucedió a Abiyam en el trono, sirvió a Jehová fielmente y se esforzó por eliminar del reino todo vestigio de adoración falsa. (1Re 15:11-13.) “Quitó de todas las ciudades de Judá los lugares altos y los estantes del incienso”. (2Cr 14:2-5.) Sin embargo, tanto en 1 Reyes 15:14 como en 2 Crónicas 15:17 se indica que no quitó los lugares altos. Estas palabras bien pudieran significar que Asá quitó los lugares altos de adoración falsa, pero que dejó aquellos donde la gente tenía por costumbre adorar a Jehová. O tal vez quieran decir que los lugares altos de adoración falsa volvieron a aparecer hacia el final de su reinado y permanecieron allí hasta que Jehosafat, su sucesor, los destruyó. No obstante, los lugares altos tampoco desaparecieron por completo durante el reinado de Jehosafat. (1Re 22:42, 43; 2Cr 17:5, 6; 20:31-33.) Tan arraigado estaba en Judá el culto en los lugares altos, que ni siquiera las reformas emprendidas por reyes como Asá y Jehosafat pudieron acabar permanentemente con él.

(1 REYES 15:16)

“Y hubo guerra misma entre Asá y Baasá el rey de Israel todos los días de ellos.”

*** it-1 pág. 222 Asá ***
Además, así puede explicarse la aparente diferencia entre la afirmación de 2 Crónicas 15:19 en el sentido de que la guerra “no ocurrió sino hasta el año treinta y cinco [de hecho, el año quince] del reinado de Asá”, y la de 1 Reyes 15:16 con referencia a que “hubo guerra misma entre Asá y Baasá el rey de Israel todos los días de ellos”, por cuanto una vez que comenzaron los conflictos entre los dos reyes, continuaron sin cesar de allí en adelante, como había predicho Hananí. (2Cr 16:9.)

(1 REYES 15:17)

“Por lo tanto, Baasá el rey de Israel subió contra Judá y se puso a edificar a Ramá, para no permitir que nadie saliera ni entrara donde Asá el rey de Judá.”

*** it-2 pág. 70 Jerusalén ***
Durante el reinado del fiel rey Asá, el rey Baasá, del reino septentrional, intentó sin éxito reforzar su posición en la frontera N. del reino de Judá para aislarlo e impedir toda comunicación con Jerusalén (y posibles expresiones de lealtad por parte de sus súbditos al reino de Judá). (1Re 15:17-22.)

(1 REYES 15:19)

““Hay un pacto entre yo y tú, entre mi padre y tu padre. Mira que te he enviado un presente de plata y oro. Anda, rompe en efecto tu pacto con Baasá el rey de Israel, para que se retire de mí”.”

*** it-1 pág. 222 Asá ***
Intriga y guerra contra Baasá. El rey Baasá de Israel se dispuso a bloquear el paso de cualquiera que se sintiera inclinado a regresar a Judá fortificando la ciudad fronteriza de Ramá, situada en el camino principal a Jerusalén y a poca distancia al N. de dicha ciudad. Debido a un razonamiento humano o a prestar atención a algún mal consejo, Asá no se apoyó solo en Jehová, sino que recurrió a la diplomacia y a la conspiración para librarse de esta amenaza. Tomó los tesoros del templo y los de la casa real, y los envió como soborno al rey Ben-hadad de Siria con el fin de inducirlo a atacar la frontera norteña de Israel y de este modo distraer la atención de Baasá. Ben-hadad I aceptó, y su incursión en las ciudades del N. de Israel interrumpió la obra de construcción de Baasá y forzó la retirada de sus fuerzas de Ramá. Asá entonces reclutó toda la mano de obra disponible en el reino de Judá y se llevó la totalidad del abastecimiento de materiales de construcción de Baasá, que usó para edificar las ciudades de Gueba y Mizpá. (1Re 15:16-22; 2Cr 16:1-6.)

(1 REYES 15:20)

“Por consiguiente, Ben-hadad escuchó al rey Asá y envió a los jefes de las fuerzas militares que eran suyas contra las ciudades de Israel, y fue derribando a Ijón y Dan y Abel-bet-maacá y todo Kinéret, hasta toda la tierra de Neftalí.”

*** it-2 pág. 175 Kinéret ***
2. Distrito o región de Israel que atacó el rey sirio Ben-hadad I a instancias del rey Asá de Judá, aproximadamente en el año 962 a. E.C. (1Re 15:20; compárese con 2Cr 16:4.) Por lo general se cree que la expresión “todo Kinéret” alude a la fértil llanura de Genesaret.

(1 REYES 15:23)

“En cuanto al resto de todos los asuntos de Asá, y todo su poderío y todo lo que hizo, y las ciudades que edificó, ¿no están escritos en el libro de los asuntos de los días de los reyes de Judá? Solo que al tiempo en que envejeció enfermó de los pies.”

*** it-1 pág. 222 Asá ***
Enfermedad y muerte. Los tres años finales de Asá fueron dolorosos debido a una enfermedad de los pies (quizás gota), pero él, imprudentemente, procuró obtener curación física más bien que curación espiritual.

(1 REYES 15:33)

“En el tercer año de Asá el rey de Judá, Baasá hijo de Ahíya llegó a ser rey sobre todo Israel en Tirzá por veinticuatro años.”

*** it-1 pág. 222 Asá ***
La afirmación que se encuentra en 2 Crónicas 16:1 en cuanto a que Baasá subió contra Judá en “el año treinta y seis del reinado de Asá” ha dado origen a cierta controversia, pues la gobernación de Baasá —que comenzó en el tercer año de Asá y tan solo duró veinticuatro años— había terminado diez años antes del año trigésimo sexto de la gobernación de Asá. (1Re 15:33.) Si bien algunos opinan que se trata de un error del escriba y que la referencia es al año decimosexto o vigésimo sexto del reinado de Asá, no es necesario concluir que hubo tal error para armonizar el relato. Los comentaristas judíos citan el Seder Olam, en el que se indica que el año trigésimo sexto se calcula a partir de la existencia del reino separado de Judá (997 a. E.C.) y corresponde con el decimosexto año de Asá: Rehoboam había reinado diecisiete años; Abías, tres, y Asá se encontraba para ese entonces en su año decimosexto. (Soncino Books of the Bible, Londres, 1952, nota sobre 2Cr 16:1.) Este también fue el punto de vista del arzobispo Ussher.

*** it-1 pág. 947 La división del reino ***
Tirzá 1Re 15:33

(1 REYES 16:4)

“A cualquiera de Baasá que muera en la ciudad, los perros se lo comerán; y a cualquiera suyo que muera en el campo, las aves de los cielos se lo comerán”.”

*** it-2 pág. 646 Perro ***
Los perros (Canis familiaris), al igual que las aves carroñeras, se alimentaban de despojos, particularmente en las ciudades. La Ley mandaba que se arrojase a los perros la carne que había despedazado una bestia salvaje. (Éx 22:31.) El juicio de Jehová contra sus enemigos a veces consistía en que los perros comiesen sus cadáveres o lamiesen su sangre. Debido al proceder de absoluta infidelidad que siguieron los reyes Jeroboán, Baasá y Acab, cualquiera que perteneciese a sus respectivas casas y que muriese en la ciudad tenía que ser devorado por los perros. (1Re 14:11; 16:4; 21:24.)

(1 REYES 16:9)

“Y su siervo Zimrí, el jefe de la mitad de los carros, empezó a conspirar contra él, mientras este estaba en Tirzá bebiendo hasta emborracharse en casa de Arzá, que estaba sobre la casa en Tirzá.”

*** it-1 pág. 435 Carro ***
Después de la muerte de Salomón, los carros llegaron a ser comunes tanto en el reino septentrional como en el meridional. El que en el reino norteño hubiese un “jefe de la mitad de los carros” indica que existían dos divisiones principales de carros. (1Re 16:9.)

(1 REYES 16:16)

“Con el tiempo, el pueblo que estaba acampado oyó decir: “Zimrí ha conspirado y también ha derribado al rey”. Por lo tanto, todo Israel hizo que el jefe del ejército, Omrí, fuera rey sobre Israel en aquel día en el campamento.”

*** it-2 pág. 549 Omrí ***
Omrí no subió al trono por derecho de herencia, sino por la espada. Era el jefe del ejército de Israel bajo el rey Elah (y quizás también bajo su predecesor, Baasá) cuando Zimrí, el jefe que tenía a su cargo la mitad de los carros, derrocó a Elah, se apoderó del reino y acabó con la casa y los amigos de Baasá. Tan pronto como se informó de este suceso al ejército israelita, que en aquel entonces estaba acampado contra los filisteos en Guibetón, “todo Israel”, seguramente los cabezas tribales que había “en el campamento”, hicieron rey a Omrí. En seguida se retiraron de Guibetón y asaltaron Tirzá, la ciudad capital de Zimrí. Este, al verse en una situación desesperada, “quemó con fuego sobre sí la casa del rey”, y así puso un trágico fin a su gobierno de siete días. (1Re 16:8-20.)

(1 REYES 16:23)

“En el año treinta y uno de Asá el rey de Judá, Omrí llegó a ser rey sobre Israel por doce años. En Tirzá reinó seis años.”

*** it-1 pág. 947 La división del reino ***
Samaria

(1 REYES 16:24)

“Y procedió a comprar a Sémer la montaña de Samaria por dos talentos de plata, y se puso a edificar [en] la montaña y a llamar el nombre de la ciudad que edificó por el nombre de Sémer el amo de la montaña: Samaria.”

*** it-1 pág. 947 La división del reino ***
Samaria

(1 REYES 16:31)

“Y aconteció que, [como si fuera] la cosa más insignificante el que anduviera en los pecados de Jeroboán hijo de Nebat, ahora tomó por esposa a Jezabel hija de Etbaal el rey de los sidonios, y se puso a ir y servir a Baal e inclinarse ante él.”

*** it-1 pág. 37 Acab ***
Tolera la adoración falsa. Acab tuvo uno de los peores comportamientos en lo que respecta a la adoración verdadera. No solo toleró la forma corrompida de adoración a Jehová por medio de los becerros de oro que Jeroboán había mandado hacer, sino que además permitió que la adoración a Baal infectara a Israel a una escala sin precedentes como consecuencia de su matrimonio con Jezabel, la hija de Etbaal, rey de Sidón. Josefo llama Itobalo a Etbaal cuando cita a Menandro, un historiador de la antigüedad, y dice que fue sacerdote de Astarté antes de ascender al trono, lo que consiguió asesinando al rey. (Contra Apión, libro I, sec. 18.)
Acab permitió que su esposa pagana Jezabel lo indujera a adorar a Baal, a construirle un templo y a erigir un poste sagrado en honor de Astoret (Astarté). (1Re 16:30-33.) En poco tiempo ya había cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y cuatrocientos profetas del poste sagrado, todos los cuales comían de la mesa real de Jezabel. (1Re 18:19.)

*** it-1 pág. 266 Baal ***
En los días del rey Acab (c. 940-920 a. E.C.) se introdujo en Israel un tipo diferente de culto a Baal: el de Melqart, el Baal de Tiro. (GRABADO, vol. 2, pág. 532.) Acab formó una alianza matrimonial con Jezabel, la hija de Etbaal (que significa “Con Baal”), el rey de Tiro. Jezabel importó a Israel este culto más influyente, que se valía de muchos sacerdotes y ayudantes. (1Re 16:31-33.)

*** it-1 págs. 881-882 Etbaal ***
ETBAAL
(Con Baal).
Rey de los sidonios y padre de Jezabel, la esposa del rey Acab. (1Re 16:31.) Al darle a Acab su hija en matrimonio, Etbaal entró en una alianza política con él. Este Etbaal debe ser el Itobalo que Josefo presenta como el sacerdote de la diosa Astarté (Astoret) al citar al historiador Menandro. Este sacerdote accedió al trono después de asesinar a Feles, un descendiente de Hiram, el rey de Tiro, con quien Salomón había tenido tratos para la construcción del templo. Se dice que Etbaal vivió cuarenta y ocho años, de los que treinta y dos los pasó gobernando. (Contra Apión, traducción de P. Samaranch, Aguilar, 1967, libro I, sec. 18, lectura alternativa.) Menandro dice que Etbaal (Itobal) edificó Auza (Libia), un indicio de la expansión comercial que tuvo lugar durante su reinado, y también comenta que durante el reinado de Etbaal hubo una sequía de un año de duración. (Antigüedades Judías, libro VIII, cap. XIII, sec. 2.)

(1 REYES 16:34)

“En sus días Hiel el betelita edificó a Jericó. Pagando con la pérdida de Abiram, su primogénito, colocó el fundamento de ella, y pagando con la pérdida de Segub, el menor de los suyos, puso sus puertas, conforme a la palabra de Jehová que él había hablado por medio de Josué hijo de Nun.”

*** w98 15/9 págs. 21-22 ¿Es Dios real para usted? ***
Por ejemplo, lea la profecía sobre el castigo por la reconstrucción de Jericó y luego analice su cumplimiento. Josué 6:26 dice: “Josué hizo que en aquel tiempo en particular se pronunciara un juramento, y dijo: ‘Maldito sea delante de Jehová el hombre que se levante y de veras edifique esta ciudad, aun a Jericó. Pagando con la pérdida de su primogénito eche los fundamentos de ella, y pagando con la pérdida del menor de los suyos ponga sus puertas’”. El cumplimiento llegó unos quinientos años más tarde, pues leemos en 1 Reyes 16:34: “En sus días [del rey Acab] Hiel el betelita edificó a Jericó. Pagando con la pérdida de Abiram, su primogénito, colocó el fundamento de ella, y pagando con la pérdida de Segub, el menor de los suyos, puso sus puertas, conforme a la palabra de Jehová que él había hablado por medio de Josué hijo de Nun”. Solo un Dios real pudo inspirar esas profecías y hacer que se cumplieran.

*** it-1 pág. 26 Abiram ***
2. Primogénito de Hiel el betelita. En Josué 6:26 se registra el juramento de Josué con respecto a la ciudad destruida de Jericó, en el que predijo que cualquiera que la reconstruyera lo pagaría con la pérdida de su primogénito. Unos cinco siglos después, durante el reinado de Acab (c. 940-920 a. E.C.), Hiel, el padre de Abiram, pasó por alto el contenido de ese juramento y colocó los fundamentos de Jericó. Su hijo Abiram murió prematuramente, suceso que quedó registrado en la historia como cumplimiento de la profecía. (1Re 16:34.)

*** it-1 pág. 38 Acab ***
Inscripciones moabitas y asirias. Durante el reinado de Acab se hace mención de la reconstrucción de Jericó, posiblemente como parte de un proyecto de fortalecimiento del control de Israel sobre Moab. (1Re 16:34; compárese con 2Cr 28:15.) La Piedra Moabita del rey Mesá de Moab habla de la dominación que ejercieron sobre los moabitas el rey Omrí y su hijo.

*** it-1 pág. 1139 Hiel, II ***
HIEL, II
(forma abreviada de Ahiel, que significa: “Mi Hermano Es Dios; Hermano de Dios”).
Betelita que reconstruyó Jericó durante el reinado de Acab en el siglo X a. E.C. En cumplimiento del juramento que pronunció Josué cuando se destruyó la ciudad quinientos años antes, Hiel colocó sus fundamentos pagando con la pérdida de Abiram, su primogénito, y puso sus puertas a costa de la vida de Segub, su hijo menor. (Jos 6:26; 1Re 16:33, 34.)

*** si pág. 42 párr. 4 Libro bíblico número 6: Josué ***
Al tiempo de la destrucción de Jericó, Josué pronunció una maldición profética sobre la reedificación de la ciudad, y su cumplimiento extraordinario se vio en los días de Acab el rey de Israel, unos 500 años después. (Jos. 6:26; 1 Rey. 16:33, 34.)

(1 REYES 17:1)

“Y Elías el tisbita, de los habitantes de Galaad, procedió a decir a Acab: “¡Tan ciertamente como que vive Jehová el Dios de Israel, delante de quien en efecto estoy de pie, no habrá durante estos años ni rocío ni lluvia, excepto por orden de mi palabra!”.”

*** w92 1/4 pág. 17 ¿Tiene usted una fe como la de Elías? ***
Elías proclama una sequía
Probablemente fue al final de un largo y seco verano —precisamente cuando la gente esperaba que Baal trajera las lluvias dadoras de vida— que Elías apareció en la escena. Entra repentinamente en el registro bíblico como un trueno. Se nos dice poco sobre sus antecedentes, y nada acerca de su familia. Pero a diferencia de los truenos, Elías no resultó ser el precursor de una tempestad de lluvia. Anunció a Acab: “¡Tan ciertamente como que vive Jehová el Dios de Israel, delante de quien en efecto estoy de pie, no habrá durante estos años ni rocío ni lluvia, excepto por orden de mi palabra!”. (1 Reyes 17:1.)
Imagínese a este hombre con rústica vestimenta de pelo. Es nativo de las escarpadas colinas de Galaad, y probablemente se crió entre los humildes pastores de rebaños. Está de pie ante el poderoso rey Acab, quizás allí en su enorme palacio, con su famosa casa de marfil, sus abundantes y exóticas decoraciones e imponentes ídolos. Allí, en la bulliciosa ciudad amurallada de Samaria, donde casi se ha echado al olvido la adoración de Jehová, Elías dice a Acab que el dios de él, ese Baal, es impotente, es nada. ¡Pues este año y en años por venir, declara Elías, no habrá ni lluvia ni rocío!
¿Cómo obtuvo él semejante fe? ¿No se sintió intimidado al estar de pie ante aquel arrogante rey apóstata? Tal vez. Más de mil años después, Santiago, medio hermano de Jesús, nos asegura que Elías era “hombre de sentimientos semejantes a los nuestros”. (Santiago 5:17.) Pero note las palabras de Elías: “Tan ciertamente como que vive Jehová el Dios de Israel, delante de quien en efecto estoy de pie”. Elías tenía presente que, como siervo de Jehová, estaba de pie ante un trono mucho más elevado que el de Acab... ¡el trono del Señor Soberano del universo! Elías era un representante, un emisario, de ese trono. Con eso en mente, ¿por qué había de temer a Acab, un insignificante monarca humano que había perdido la bendición de Jehová?

*** it-1 pág. 266 Baal ***
Elías mandó que ocurriera una sequía en el nombre de Jehová, probablemente debido a que los adoradores de Baal creían que era este dios, el dueño del cielo, quien daba las lluvias y la fertilidad. (1Re 17:1.)

*** w90 1/11 pág. 16 Samaria... capital entre las capitales norteñas ***
Unas excavaciones han revelado las ruinas del palacio de Acab, que se muestran en la página siguiente. Ese palacio era conocido por el lujo y por la extrema iniquidad. (1 Reyes 16:29-33.) Imagínese al profeta Elías subiendo hacia esta ciudad y caminando por la ancha carretera que llevaba al palacio, para denunciar allí la maldad de Acab, que giraba en torno a Baal. (1 Reyes 17:1.)

(1 REYES 17:3)

““Vete de aquí, y tienes que dirigirte hacia el este y ocultarte junto al valle torrencial de Kerit, que está al este del Jordán.”

*** w92 1/4 pág. 18 ¿Tiene usted una fe como la de Elías? ***
Manifiesta fe al seguir instrucciones
Sin embargo, por el momento la proclamación de Elías puso en peligro su vida. Era tiempo de manifestar otro aspecto de su fe. Para permanecer vivo, tenía que ser fiel a las siguientes instrucciones de Jehová: “Vete de aquí, y tienes que dirigirte hacia el este y ocultarte junto al valle torrencial de Kerit, que está al este del Jordán. Y tiene que suceder que debes beber del valle torrencial, y ciertamente daré orden a los cuervos para que te suministren alimento allí”. (1 Reyes 17:3, 4.)
Elías obedeció inmediatamente. Para sobrevivir a la sequía y el hambre que le sobrevendría a su país, tendría que depender de cualesquiera provisiones que Jehová le hiciera. Eso no sería fácil. Significaba esconderse y vivir en completo aislamiento por meses consecutivos. Significaba comer carne y pan que le trajeran los cuervos —aves carroñeras consideradas inmundas según la Ley de Moisés—, y confiar en Jehová en que tal carne no era carroña, sino carne desangrada apropiadamente de acuerdo con la ley. Aquel milagro prolongado parece tan improbable a algunos comentaristas bíblicos que sugieren que la palabra original aquí tiene que haber significado “árabes” y no “cuervos” en absoluto. Pero los cuervos eran la selección ideal. ¡Nadie sospecharía que esas despreciables aves inmundas que volaban hacia el desierto con trozos de comida en realidad estuvieran alimentando a Elías, a quien Acab y Jezabel buscaban en todos los reinos en derredor! (1 Reyes 18:3, 4, 10.)
A medida que la sequía persistía, puede que Elías se haya preocupado cada vez más debido a su abastecimiento de agua en el valle torrencial de Kerit. La mayoría de los valles torrenciales de Israel se secan durante las sequías, y “al cabo de algunos días” este también se secó. ¿Puede imaginarse cómo se sintió Elías cuando el agua fue disminuyendo hasta convertirse en un chorrito y día tras día las charcas iban secándose? De seguro tiene que haberse preguntado qué ocurriría cuando se terminara el agua. No obstante, Elías permaneció fielmente donde estaba.

(1 REYES 17:4)

“Y tiene que suceder que debes beber del valle torrencial, y ciertamente daré orden a los cuervos para que te suministren alimento allí”.”

*** w92 1/4 pág. 18 ¿Tiene usted una fe como la de Elías? ***
Manifiesta fe al seguir instrucciones
Sin embargo, por el momento la proclamación de Elías puso en peligro su vida. Era tiempo de manifestar otro aspecto de su fe. Para permanecer vivo, tenía que ser fiel a las siguientes instrucciones de Jehová: “Vete de aquí, y tienes que dirigirte hacia el este y ocultarte junto al valle torrencial de Kerit, que está al este del Jordán. Y tiene que suceder que debes beber del valle torrencial, y ciertamente daré orden a los cuervos para que te suministren alimento allí”. (1 Reyes 17:3, 4.)
Elías obedeció inmediatamente. Para sobrevivir a la sequía y el hambre que le sobrevendría a su país, tendría que depender de cualesquiera provisiones que Jehová le hiciera. Eso no sería fácil. Significaba esconderse y vivir en completo aislamiento por meses consecutivos. Significaba comer carne y pan que le trajeran los cuervos —aves carroñeras consideradas inmundas según la Ley de Moisés—, y confiar en Jehová en que tal carne no era carroña, sino carne desangrada apropiadamente de acuerdo con la ley. Aquel milagro prolongado parece tan improbable a algunos comentaristas bíblicos que sugieren que la palabra original aquí tiene que haber significado “árabes” y no “cuervos” en absoluto. Pero los cuervos eran la selección ideal. ¡Nadie sospecharía que esas despreciables aves inmundas que volaban hacia el desierto con trozos de comida en realidad estuvieran alimentando a Elías, a quien Acab y Jezabel buscaban en todos los reinos en derredor! (1 Reyes 18:3, 4, 10.)
A medida que la sequía persistía, puede que Elías se haya preocupado cada vez más debido a su abastecimiento de agua en el valle torrencial de Kerit. La mayoría de los valles torrenciales de Israel se secan durante las sequías, y “al cabo de algunos días” este también se secó. ¿Puede imaginarse cómo se sintió Elías cuando el agua fue disminuyendo hasta convertirse en un chorrito y día tras día las charcas iban secándose? De seguro tiene que haberse preguntado qué ocurriría cuando se terminara el agua. No obstante, Elías permaneció fielmente donde estaba.

(1 REYES 17:6)

“Y los cuervos mismos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne al atardecer, y siguió bebiendo del valle torrencial.”

*** it-1 pág. 611 Cuervo ***
El cuervo también tiene la costumbre de almacenar sobrantes de alimento en las grietas de las rocas o de enterrarlos debajo de hojas. Por lo tanto, fue muy apropiado que Dios escogiese estas aves para que de manera milagrosa llevaran dos veces al día pan y carne a Elías mientras estaba escondido en el valle torrencial de Kerit. (1Re 17:2-6.)

(1 REYES 17:9)

““Levántate, ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y tienes que morar allí. ¡Mira! Ciertamente daré orden allí a una mujer, una viuda, para que te suministre alimento”.”

*** w14 15/2 pág. 13 Jehová recompensó la fe de la viuda de Sarepta ***
Después de que Elías anunció la sequía, Dios lo escondió para protegerlo de Acab y lo alimentó milagrosamente haciendo que unos cuervos le llevaran pan y carne. Entonces le dijo: “Levántate, ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y tienes que morar allí. ¡Mira! Ciertamente daré orden allí a una mujer, una viuda, para que te suministre alimento” (1 Rey. 17:1-9).

*** w14 15/2 pág. 14 Jehová recompensó la fe de la viuda de Sarepta ***
Vivía en Sarepta, una población de la que se dice que pertenecía a la ciudad fenicia de Sidón, quizá en el sentido de depender de ella. Es muy probable que la gente de Sarepta adorara a Baal. Pero Jehová había visto algo especial en aquella viuda pobre.
Aunque vivía rodeada de idólatras, tuvo fe en el Dios de Israel. Jehová envió a Elías a su casa por el bien de él, pero también por el de ella. Esto nos enseña una importante lección.
No todos los habitantes de la ciudad de Sarepta, donde se adoraba a Baal, estaban completamente corrompidos. Al enviar a Elías a la casa de la viuda, Jehová demostró que se fija en las personas de buen corazón que aún no le sirven. Así es: “en toda nación, el que le teme y obra justicia le es acepto” (Hech. 10:35).

*** w92 1/4 págs. 18-19 ¿Tiene usted una fe como la de Elías? ***
No fue sino hasta que se secó el chorro que Jehová le dio las siguientes instrucciones. Al profeta se le dijo que fuera a Sarepta. Allí hallaría alimento en la casa de una viuda. (1 Reyes 17:7-9.)
¡Sarepta! Ese pueblo pertenecía a la ciudad de Sidón, ¡de donde procedía Jezabel y donde su propio padre había gobernado como rey! ¿Sería un lugar seguro? Puede que Elías se haya preguntado eso. Pero “él se levantó y se fue”. (1 Reyes 17:10.)

(1 REYES 17:10)

“Por lo tanto, él se levantó y se fue a Sarepta, y entró por la entrada de la ciudad; y, ¡mire!, allí estaba una mujer, una viuda, recogiendo pedazos de leña. De modo que la llamó y dijo: “Por favor, consígueme un sorbo de agua en una vasija para beber”.”

*** w14 15/2 pág. 13 Jehová recompensó la fe de la viuda de Sarepta ***
Al llegar a Sarepta, Elías se encontró con una viuda pobre que recogía leña. ¿Sería ella la mujer que le daría de comer? ¿No era demasiado pobre para hacerlo? A pesar de las dudas que le pudieron surgir, Elías decidió hablarle. “Por favor —le dijo–, consígueme un sorbo de agua en una vasija para beber.”

(1 REYES 17:11)

“Cuando ella empezó a ir para conseguirlo, él pasó a llamarla y a decir: “Por favor, consígueme un pedacito de pan en tu mano”.”

*** w14 15/2 pág. 13 Jehová recompensó la fe de la viuda de Sarepta ***
Cuando ella iba a buscar el agua, el profeta añadió: “Por favor, consígueme un pedacito de pan” (1 Rey. 17:10, 11). A la viuda no le suponía un problema llevarle un trago de agua, pero darle algo de comer era otra historia.

(1 REYES 17:12)

“Por lo cual ella dijo: “Tan ciertamente como que vive Jehová tu Dios, no tengo torta redonda, sino un puñado de harina en el jarro grande y un poco de aceite en el jarro pequeño; y aquí estoy recogiendo unos cuantos pedazos de leña, y tengo que entrar y hacer algo para mí y mi hijo, y tendremos que comerlo y morir”.”

*** w14 15/2 pág. 14 Jehová recompensó la fe de la viuda de Sarepta ***
“Tan ciertamente como que vive Jehová tu Dios —contestó—, no tengo torta redonda, sino un puñado de harina en el jarro grande y un poco de aceite en el jarro pequeño; y aquí estoy recogiendo unos cuantos pedazos de leña, y tengo que entrar y hacer algo para mí y mi hijo, y tendremos que comerlo y morir.” (1 Rey. 17:12.) ¿Qué podemos aprender de esta conversación?
Las palabras “tan ciertamente como que vive Jehová tu Dios” revelan que la viuda reconoció a Elías como un israelita temeroso de Dios. Al parecer tenía algún conocimiento del Dios de Israel, pero no lo suficiente como para decir “mi Dios” al referirse a Jehová.

*** it-2 pág. 294 Mano ***
“puñado” puede significar, según el contexto, un poco (1Re 17:12) o una porción moderada. (Ec 4:6;

*** it-2 pág. 952 La vida cotidiana en el antiguo Israel ***
[Fotografía en la página 952]
Las vasijas eran de diversos tipos y tamaños; por lo general estaban hechas de barro, pero a veces se utilizaba la piedra (1Re 17:12)

(1 REYES 17:13)

“Entonces le dijo Elías: “No tengas miedo. Entra, haz conforme a tu palabra. Solo que de lo que hay allí, hazme primero una pequeña torta redonda, y tienes que traérmela acá fuera, y para ti y tu hijo puedes hacer algo después.”

*** w14 15/2 pág. 14 Jehová recompensó la fe de la viuda de Sarepta ***
“HAZME PRIMERO UNA PEQUEÑA TORTA”
Analicemos ahora la petición de Elías. La viuda le acababa de explicar que a ella y a su hijo solo les quedaba una comida y que después de comerla tendrían que morir. Sin embargo, Elías le dijo: “No tengas miedo. Entra, haz conforme a tu palabra. Solo que de lo que hay allí, hazme primero una pequeña torta redonda, y tienes que traérmela acá fuera, y para ti y tu hijo puedes hacer algo después. Porque esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de Israel: ‘El jarro grande de harina mismo no se agotará, y el jarro pequeño de aceite mismo no fallará hasta el día en que Jehová dé un aguacero sobre la superficie del suelo’” (1 Rey. 17:11-14).
“¿Darle a él nuestra última comida? ¡No puede estar hablando en serio!”, quizá habrían pensado otros en su lugar. Pero ¿cómo reaccionó la viuda? Aunque no sabía mucho acerca de Jehová, creyó a Elías e hizo lo que este le había pedido. ¡Qué difícil prueba de fe... y qué buena decisión tomó!

(1 REYES 17:14)

“Porque esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de Israel: ‘El jarro grande de harina mismo no se agotará, y el jarro pequeño de aceite mismo no fallará hasta el día en que Jehová dé un aguacero sobre la superficie del suelo’”.”

*** w14 15/2 pág. 14 Jehová recompensó la fe de la viuda de Sarepta ***
“HAZME PRIMERO UNA PEQUEÑA TORTA”
Analicemos ahora la petición de Elías. La viuda le acababa de explicar que a ella y a su hijo solo les quedaba una comida y que después de comerla tendrían que morir. Sin embargo, Elías le dijo: “No tengas miedo. Entra, haz conforme a tu palabra. Solo que de lo que hay allí, hazme primero una pequeña torta redonda, y tienes que traérmela acá fuera, y para ti y tu hijo puedes hacer algo después. Porque esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de Israel: ‘El jarro grande de harina mismo no se agotará, y el jarro pequeño de aceite mismo no fallará hasta el día en que Jehová dé un aguacero sobre la superficie del suelo’” (1 Rey. 17:11-14).
“¿Darle a él nuestra última comida? ¡No puede estar hablando en serio!”, quizá habrían pensado otros en su lugar. Pero ¿cómo reaccionó la viuda? Aunque no sabía mucho acerca de Jehová, creyó a Elías e hizo lo que este le había pedido. ¡Qué difícil prueba de fe... y qué buena decisión tomó!

(1 REYES 17:15)

“Por lo tanto, ella se fue e hizo conforme a la palabra de Elías; y continuó comiendo, ella junto con él y con su casa, por días.”

*** w14 15/2 págs. 14-15 Jehová recompensó la fe de la viuda de Sarepta ***
Aunque no sabía mucho acerca de Jehová, creyó a Elías e hizo lo que este le había pedido. ¡Qué difícil prueba de fe... y qué buena decisión tomó!
Dios no la abandonó. Tal como Elías le había prometido, Jehová se encargó de multiplicar sus escasos alimentos durante todo el tiempo que duró la sequía para que Elías, ella y su hijo tuvieran qué comer. En efecto, “el jarro grande de harina mismo no se agotó, y el jarro pequeño de aceite mismo no falló, conforme a la palabra de Jehová que él había hablado por medio de Elías” (1 Rey. 17:16; 18:1). Si la viuda hubiera reaccionado de otra manera, la torta de pan que hizo con la poca harina y el poco aceite que le quedaban probablemente habría sido su última comida. Pero ella actuó con fe: confió en Jehová y alimentó primero a Elías.
Una lección que podemos aprender es que Dios bendice a los que tienen fe. Cuando encaramos una prueba de integridad con fe, él nos ayuda. Se convierte en nuestro Proveedor, Protector y Amigo para que podamos aguantar (Éx. 3:13-15).
En 1898, la revista Zion’s Watch Tower (La Torre del Vigía de Sión) señaló la siguiente lección del relato de la viuda: “Si la mujer demostraba tener fe y obedecía, el Señor la consideraría digna de recibir su ayuda a través del profeta; pero si no tenía fe, se podría hallar a otra viuda que sí la tuviera. Así mismo sucede con nosotros. [...] Si ejercemos fe, recibimos bendiciones; si no, nos las perdemos”.
Cuando nos enfrentamos a una prueba, debemos buscar la guía que Dios nos da a través de las Escrituras y las publicaciones bíblicas. Después tenemos que actuar en armonía con lo que Jehová nos dice, aunque nos cueste aceptarlo. Podemos estar seguros de que recibiremos su bendición si seguimos este sabio consejo: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas” (Prov. 3:5, 6).

(1 REYES 17:16)

“El jarro grande de harina mismo no se agotó, y el jarro pequeño de aceite mismo no falló, conforme a la palabra de Jehová que él había hablado por medio de Elías.”

*** w14 15/2 págs. 14-15 Jehová recompensó la fe de la viuda de Sarepta ***
Aunque no sabía mucho acerca de Jehová, creyó a Elías e hizo lo que este le había pedido. ¡Qué difícil prueba de fe... y qué buena decisión tomó!
Dios no la abandonó. Tal como Elías le había prometido, Jehová se encargó de multiplicar sus escasos alimentos durante todo el tiempo que duró la sequía para que Elías, ella y su hijo tuvieran qué comer. En efecto, “el jarro grande de harina mismo no se agotó, y el jarro pequeño de aceite mismo no falló, conforme a la palabra de Jehová que él había hablado por medio de Elías” (1 Rey. 17:16; 18:1). Si la viuda hubiera reaccionado de otra manera, la torta de pan que hizo con la poca harina y el poco aceite que le quedaban probablemente habría sido su última comida. Pero ella actuó con fe: confió en Jehová y alimentó primero a Elías.
Una lección que podemos aprender es que Dios bendice a los que tienen fe. Cuando encaramos una prueba de integridad con fe, él nos ayuda. Se convierte en nuestro Proveedor, Protector y Amigo para que podamos aguantar (Éx. 3:13-15).
En 1898, la revista Zion’s Watch Tower (La Torre del Vigía de Sión) señaló la siguiente lección del relato de la viuda: “Si la mujer demostraba tener fe y obedecía, el Señor la consideraría digna de recibir su ayuda a través del profeta; pero si no tenía fe, se podría hallar a otra viuda que sí la tuviera. Así mismo sucede con nosotros. [...] Si ejercemos fe, recibimos bendiciones; si no, nos las perdemos”.
Cuando nos enfrentamos a una prueba, debemos buscar la guía que Dios nos da a través de las Escrituras y las publicaciones bíblicas. Después tenemos que actuar en armonía con lo que Jehová nos dice, aunque nos cueste aceptarlo. Podemos estar seguros de que recibiremos su bendición si seguimos este sabio consejo: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas” (Prov. 3:5, 6).

(1 REYES 17:18)

“Ante esto, ella dijo a Elías: “¿Qué tengo yo que ver contigo, oh hombre del Dios [verdadero]? Has venido a mí para que se recuerde mi error y para dar muerte a mi hijo”.”

*** w14 15/2 pág. 15 Jehová recompensó la fe de la viuda de Sarepta ***
“HAS VENIDO [...] PARA DAR MUERTE A MI HIJO”
Ahora bien, la fe de la viuda se puso a prueba de nuevo. “Después de estas cosas —continúa el relato— aconteció que el hijo de la mujer, el ama de la casa, enfermó, y su enfermedad llegó a ser tan grave que no quedó aliento en él.” Tratando de buscar una razón para lo ocurrido, la afligida madre le dijo a Elías: “¿Qué tengo yo que ver contigo, oh hombre del Dios verdadero? Has venido a mí para que se recuerde mi error y para dar muerte a mi hijo” (1 Rey. 17:17, 18). ¿Qué motivó esas amargas palabras?
¿Recordó quizá la viuda algún pecado que le pesaba en la conciencia? ¿Pensó que Dios la estaba castigando con la pérdida de su hijo, y que Elías era el mensajero de la muerte? La Biblia no entra en detalles, pero sí queda claro que la viuda no estaba acusando a Dios de ser injusto.
A Elías lo debió sacudir la triste muerte del hijo de la viuda, y también la idea de que su propia presencia la hubiera causado.

(1 REYES 17:19)

“Pero él le dijo: “Dame tu hijo”. Entonces lo tomó del seno de ella y lo llevó arriba a la cámara en el techo, donde él moraba, y lo acostó sobre su propio lecho.”

*** it-1 pág. 438 Casa ***
En la azotea solía construirse una cámara en el techo o aposento de arriba. Esta era una habitación agradable y fresca que se ofrecía a los invitados. (Jue 3:20; 1Re 17:19; 2Re 1:2; 4:10.)

(1 REYES 17:20)

“Y empezó a clamar a Jehová y a decir: “Oh Jehová mi Dios, ¿también sobre la viuda con quien estoy residiendo como forastero tienes que traer perjuicio, dando muerte a su hijo?”.”

*** w14 15/2 pág. 15 Jehová recompensó la fe de la viuda de Sarepta ***
Después de llevar el flácido cuerpo del niño a la cámara del techo, Elías rogó: “Oh Jehová mi Dios, ¿también sobre la viuda con quien estoy residiendo como forastero tienes que traer perjuicio, dando muerte a su hijo?”. El profeta no podía soportar que Dios quedara desacreditado por permitir que aquella amable y hospitalaria mujer sufriera aún más. Por eso suplicó: “Oh Jehová mi Dios, por favor, haz que el alma de este niño vuelva dentro de él” (1 Rey. 17:20, 21).

(1 REYES 17:21)

“Y procedió a estirarse sobre el niño tres veces y a clamar a Jehová y a decir: “Oh Jehová mi Dios, por favor, haz que el alma de este niño vuelva dentro de él”.”

*** it-1 pág. 96 Alma ***
De manera similar, cuando el profeta Elías resucitó al hijo de la viuda de Sarepta, el né•fesch (“alma” o vida como criatura) del niño regresó a él y “llegó a vivir”, volvió a ser una criatura viva. (1Re 17:17-23.)

(1 REYES 17:22)

“Finalmente Jehová escuchó la voz de Elías, de modo que el alma del niño volvió dentro de él, y llegó a vivir.”

*** w07 15/7 págs. 4-5 ¿Tenemos un alma inmortal? ***
Pero ¿qué hay de los pasajes bíblicos en los que se menciona que el alma sale del cuerpo o regresa a él? Cuando la Biblia explica que Raquel murió al dar a luz, lo hace con estas palabras: “Al ir saliendo el alma de ella (porque murió), lo llamó por nombre Ben-oní; pero su padre lo llamó Benjamín” (Génesis 35:18). Y al referirse a la resurrección del hijo de una viuda, 1 Reyes 17:22 dice: “Jehová escuchó la [oración] de Elías, de modo que el alma del niño volvió dentro de él, y llegó a vivir”. ¿Demuestran estos pasajes que el alma sea una parte inmaterial, invisible, que pueda abandonar el cuerpo o volver a él?
Recordemos que uno de los significados de la palabra alma es “vida”. Por lo tanto, el alma de Raquel iba saliendo de ella en el sentido de que su vida se estaba extinguiendo. De hecho, algunas Biblias expresan el sentido de la frase “al ir saliendo el alma de ella” con otras palabras; por ejemplo, “escapándosele ya la vida” (Biblia del nuevo milenio) o “con su último aliento” (Levoratti-Trusso). De modo similar, en el caso del hijo de la viuda, fue su vida lo que volvió a él (1 Reyes 17:23).

*** w99 1/4 pág. 16 párr. 10 ¿Qué dice la Biblia sobre la vida después de la muerte? ***
10 Un caso parecido es el de la resurrección del hijo de una viuda, que recoge el capítulo 17 de 1 Reyes. En el versículo 22 leemos que cuando Elías oró por el pequeño “Jehová escuchó la voz de Elías, de modo que el alma del niño volvió dentro de él, y llegó a vivir”. También en este pasaje la palabra alma significa “vida”. Por esa razón, la versión Nueva Reina-Valera dice: “La vida del niño volvió a él, y revivió”. En efecto, fue la vida, no una entidad inmaterial, lo que regresó al muchacho. Esto concuerda con lo que Elías le dijo a la madre: “Mira, tu hijo [la persona completa] está vivo” (1 Reyes 17:23).

*** ie pág. 23 párr. 7 ¿Qué le sucede al alma a la hora de la muerte? ***
7 Un caso parecido es el de la resurrección del hijo de una viuda, que recoge el capítulo 17 de 1 Reyes. En el versículo 22 leemos que cuando Elías oró por el niño, “Jehová escuchó la voz de Elías, de modo que el alma del niño volvió dentro de él, y llegó a vivir”. También en este pasaje la palabra alma significa “vida”. Por esa razón, la versión Nueva Reina-Valera lee: “La vida del niño volvió a él, y revivió”. En efecto, fue la vida, no una entidad inmaterial, lo que regresó al muchacho. Esto concuerda con lo que Elías le dijo a la madre: “Mira, tu hijo [la persona completa] está vivo” (1 Reyes 17:23).

*** it-1 pág. 96 Alma ***
De manera similar, cuando el profeta Elías resucitó al hijo de la viuda de Sarepta, el né•fesch (“alma” o vida como criatura) del niño regresó a él y “llegó a vivir”, volvió a ser una criatura viva. (1Re 17:17-23.)

*** it-1 pág. 792 Elías ***
Durante la estancia de Elías en casa de la mujer, el hijo de ella muere. Elías ora a Dios, y Él le devuelve la vida al muchacho, siendo la primera resurrección de la que hay registro y el tercero de los ocho milagros de Elías. (1Re 17.)

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