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Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas | Lectura de la Biblia: 2 Crónicas

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Puntos sobresalientes de la lectura de la Biblia: 2 Crónicas | Textos explicados y lecciones prácticas


CRÓNICAS, LIBROS DE LAS


Dos libros inspirados de las Escrituras Hebreas que al parecer formaban uno solo en el canon hebreo original. Los masoretas los consideraron un único libro, y así es como se contabilizan cuando se calcula que las Escrituras Hebreas las componen 22 ó 24 libros, mientras que se les cuenta como dos libros cuando el número total se calcula en 39. Según parece, la división en dos libros la originaron los traductores de la Versión de los Setenta. En los manuscritos hebreos la división comienza en el siglo XV. El libro de Crónicas aparece al final de la sección que en el texto hebreo se llama Escritos. Su nombre hebreo, Div•réh Hai•ya•mím, significa “Los Asuntos de los Días”. Jerónimo propuso el nombre Chronicon, del que después se derivó el de Crónicas. Una crónica es un registro de acontecimientos redactados en el orden en que acontecieron. El título griego (en la Versión de los Setenta) es Pa•ra•lei•po•mé•non, que significa “Cosas Pasadas por Alto (Dejadas sin Narrar; Omitidas)”, es decir, en los libros de Samuel y Reyes. No obstante, no puede afirmarse con justicia que Crónicas sea tan solo un complemento de dichos libros.

PUNTOS SOBRESALIENTES DE SEGUNDO DE LAS CRÓNICAS


Vívido resumen de la historia bajo los reyes de la casa real de David que resalta las consecuencias de la obediencia y la desobediencia a Dios
En un principio formaba parte de un solo rollo junto con Primero de las Crónicas

La gobernación real de Salomón (1:1–9:31)

Su sabiduría, prosperidad; sin embargo, imprudentemente adquiere muchos caballos de Egipto y se casa con la hija de Faraón
Construcción del templo; oración de dedicación de Salomón
Visita de la reina de Seba

Sucesos de los reinados de otros monarcas de la casa real de David y sus resultados (10:1–36:23)

Después de la dura respuesta de Rehoboam, diez tribus, acaudilladas por Jeroboán, se separan y se vuelven a la adoración de becerros; Rehoboam también deja la ley de Dios y es abandonado en manos de Sisaq de Egipto
Debido a que Abías se apoya en Jehová, Judá derrota al ejército de Israel, que confía en su superioridad numérica y en la adoración de becerros de oro; mueren 500.000
Cuando Asá confía en Jehová, derrota a un millón de invasores etíopes; Asá se alía tontamente con Siria y se encoleriza por la reprensión del profeta de Jehová
Jehosafat instituye un programa de enseñanza de la ley de Dios; imprudentemente, hace una alianza matrimonial con Acab
Moab, Ammón y Seír invaden Judá; Jehosafat se vuelve a Jehová por ayuda; se le recuerda: ‘¡La batalla es de Dios!’
Jehoram (cuya esposa era hija de Acab y Jezabel) actúa con iniquidad, al igual que su hijo Ocozías; luego la asesina Atalía, la viuda de Jehoram, usurpa el trono
Jehoás empieza bien bajo la influencia del sumo sacerdote Jehoiadá; luego se hace apóstata y ordena lapidar al fiel Zacarías
Amasías empieza bien, después adora a los ídolos de Seír; Israel lo derrota y es asesinado
Uzías también empieza bien; después se muestra altivo e intenta ofrecer incienso en el templo, tras lo cual es herido con lepra
Jotán actúa bien, pero el pueblo se comporta ruinosamente
Acaz se vuelve a la adoración de Baal; la nación sufre mucho
Ezequías limpia el templo; Senaquerib invade Judá, desafía a Jehová; Ezequías confía en Jehová; un ángel mata a 185.000 asirios
Manasés practica idolatría crasa y derrama mucha sangre inocente; los asirios se lo llevan cautivo; se arrepiente y Jehová lo restaura a su trono
Amón sigue el mal ejemplo de su padre Manasés; no se humilla
Josías lleva a cabo una celosa reforma religiosa, repara el templo; insiste en luchar contra el faraón Nekó y muere en la batalla
Jehoacaz gobierna poco tiempo, luego es llevado cautivo a Egipto
Jehoiaquim actúa de forma detestable; Joaquín, su hijo y sucesor, es llevado cautivo a Babilonia
Sedequías se rebela contra el yugo babilonio; se lleva a los judíos al exilio; la tierra yace desolada setenta años
Ciro de Persia promulga el decreto de liberación de los judíos para que regresen a Jerusalén y reconstruyan el templo

23 de nov. Lectura de la Biblia: 2 Crónicas 1 a 5


(2 CRÓNICAS 1:11)

“Entonces Dios dijo a Salomón: “Por motivo de que esto ha resultado estar junto a tu corazón, y no has pedido riquezas, posesiones materiales, ni honra, ni el alma de los que te odian, y ni siquiera es muchos días lo que has pedido, sino que pides sabiduría y conocimiento para ti mismo para que puedas juzgar a mi pueblo sobre el cual te he hecho rey,”

*** w05 1/12 pág. 19 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
1:11, 12. La petición que hizo Salomón mostró a Jehová que el rey deseaba de corazón adquirir sabiduría y conocimiento. De igual modo, las oraciones que elevamos a Dios revelan lo que tenemos en el corazón, por lo que hacemos bien en analizar lo que decimos en ellas.

(2 CRÓNICAS 1:17)

“Y comúnmente subían y exportaban de Egipto un carro por seiscientas piezas de plata y un caballo por ciento cincuenta; y así era para todos los reyes de los hititas y los reyes de Siria. Por medio de ellos hacían la exportación.”

*** it-1 pág. 379 Caballo ***
Durante el reinado de Salomón, los mercaderes reales traficaban con caballos y carros. El precio de un caballo era de 150 piezas de plata (330 dólares [E.U.A.], si las piezas de plata eran siclos), y el de un carro era de 600 piezas de plata (c. 1.320 dólares [E.U.A.], si eran siclos). (1Re 10:28, 29; 2Cr 1:16, 17.)

(2 CRÓNICAS 2:8)

“Y envíame maderas de cedro, enebro y algum desde el Líbano, porque yo mismo bien sé que tus siervos son experimentados en cortar los árboles del Líbano (y aquí mis siervos están junto con tus siervos),”

*** it-1 pág. 88 Algum ***
ALGUM
(heb. ʼal•gum•mím [2Cr 2:8; 9:10, 11]; ʼal•mug•gím [1Re 10:11, 12]).
Árbol que figuraba entre las maderas que Salomón pidió a Hiram de Tiro para la construcción del templo. Los escalones y los soportes, así como las arpas e instrumentos de cuerda, se hicieron con este tipo de madera.
No se puede identificar con certeza el árbol mencionado en estos pasajes. Tradicionalmente se ha considerado que el algum es el sándalo rojo (Pterocarpus santalinus) que hoy día se halla en la India y Sri Lanka, aunque hay quien opina que es el sándalo blanco (Santalum album), tal vez debido al comentario de Josefo de que era como la madera de pino, “pero [...] más blanca y más brillante”. (Antigüedades Judías, libro VIII, cap. VII, sec. 1.) El sándalo rojo crece hasta una altura de 7,5 a 9 m., su madera es dura, de veta o grano fino y de color marrón rojizo. Al pulirla, adquiere mucho brillo. Es particularmente recomendable para la confección de instrumentos musicales como los mencionados en la Biblia. La madera es olorosa y de gran resistencia a los insectos.
En la actualidad el sándalo rojo no se da en el Líbano, y en lo que respecta al registro bíblico, no se especifica si el algum era oriundo de ese país. En cualquier caso, Hiram después vio conveniente obtenerlo en Ofir, lo que no excluye la posibilidad de que aun en Ofir esta madera fuese de importación, ya que esta ciudad —por su ubicación— pudo servir de centro para el comercio con la India, Egipto y otras regiones de África. (1Re 10:11, 22.) La singularidad y belleza de la madera que Hiram envió queda reseñada en estas palabras: “Maderas de árboles algum así no han venido ni se han visto hasta el día de hoy”. (1Re 10:12.)

(2 CRÓNICAS 2:10)

“Y, ¡mira!, a los recogedores de madera, los cortadores de los árboles, doy en efecto trigo como alimento para tus siervos, veinte mil coros; y cebada, veinte mil coros; y vino, veinte mil batos; y aceite, veinte mil batos”.”

*** it-1 pág. 450 Cebada ***
Salomón dio a Hiram, el rey de Tiro, 20.000 coros (4.400 Kl.) de cebada y una cantidad correspondiente de trigo, además de mucho aceite y vino para los siervos de dicho rey que estaban preparando los materiales del templo. (2Cr 2:10, 15.)

(2 CRÓNICAS 2:13)

“Y ahora de veras envío un hombre hábil, experimentado en entendimiento, que pertenece a Hiram-abí,”

*** it-1 pág. 1158 Hiram-abí ***
HIRAM-ABÍ
(Hiram Mi Padre).
Apelativo aplicado al “hombre hábil” que el rey de Tiro envió para que confeccionase todos los accesorios del templo de Salomón. Con él se daba a entender que Hiram era “padre” en el sentido de que era un obrero maestro. (2Cr 2:13; véase HIRAM núm. 2.)

*** it-1 pág. 1157 Hiram ***
2. El artesano diestro que hizo muchos de los accesorios del templo de Salomón. Su padre era tirio y su madre, una viuda “de la tribu de Neftalí” (1Re 7:13, 14), “de los hijos de Dan”. (2Cr 2:13, 14.) Esta aparente discrepancia tiene fácil solución si consideramos, como piensan algunos eruditos, que era de la tribu de Dan, enviudó de un primer marido de la tribu de Neftalí y luego se casó con un tirio.
Hiram, el rey de Tiro (núm. 1), envió a este artesano para que supervisase la construcción especial de Salomón debido a su habilidad y experiencia en trabajar con materiales como el oro, la plata, el cobre, el hierro, la piedra y la madera. También era muy diestro en teñir, grabar y diseñar toda clase de medios útiles. Quizás desde su infancia había recibido de su padre tirio, un experto artesano del cobre, alguna preparación técnica en las artes industriales de la época. (1Re 7:13-45; 2Cr 2:13, 14; 4:11-16.)
El rey de Tiro llama a este hombre Hiram-abí, que parece ser un apelativo cuyo significado literal es “Hiram Mi Padre”. (2Cr 2:13.) El rey no quiso decir con eso que Hiram fuese en realidad su padre, sino tal vez que era el “consejero” u “obrero maestro” del rey.

(2 CRÓNICAS 2:14)

“hijo de una mujer de los hijos de Dan, pero cuyo padre era hombre de Tiro, experimentado, para que trabaje en oro y en plata, en cobre, en hierro, en piedras y en maderas, en lana teñida de púrpura rojiza, en hilo azul y en tela fina y en carmesí y en cortar toda clase de grabado y en diseñar toda clase de medio útil que se le dé, junto con tus propios hombres hábiles y los hombres hábiles de mi señor David tu padre.”

*** w05 1/12 pág. 19 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
2:14. ¿Por qué difiere aquí el origen del artesano del que se da en 1 Reyes 7:14? Primero de los Reyes dice que la madre del artesano era ‘una viuda de la tribu de Neftalí’ porque estuvo casada con un hombre de dicha tribu, pero ella era de la tribu de Dan. Al enviudar, se casó con un natural de Tiro, de cuya unión nació el artesano.

*** it-1 pág. 1157 Hiram ***
2. El artesano diestro que hizo muchos de los accesorios del templo de Salomón. Su padre era tirio y su madre, una viuda “de la tribu de Neftalí” (1Re 7:13, 14), “de los hijos de Dan”. (2Cr 2:13, 14.) Esta aparente discrepancia tiene fácil solución si consideramos, como piensan algunos eruditos, que era de la tribu de Dan, enviudó de un primer marido de la tribu de Neftalí y luego se casó con un tirio.
Hiram, el rey de Tiro (núm. 1), envió a este artesano para que supervisase la construcción especial de Salomón debido a su habilidad y experiencia en trabajar con materiales como el oro, la plata, el cobre, el hierro, la piedra y la madera. También era muy diestro en teñir, grabar y diseñar toda clase de medios útiles. Quizás desde su infancia había recibido de su padre tirio, un experto artesano del cobre, alguna preparación técnica en las artes industriales de la época. (1Re 7:13-45; 2Cr 2:13, 14; 4:11-16.)

(2 CRÓNICAS 2:16)

“En cuanto a nosotros mismos, cortaremos árboles del Líbano conforme a todo lo que necesites, y te los llevaremos como armadías por mar a Jope, y tú, por tu parte, los subirás a Jerusalén”.”

*** w89 1/9 pág. 16 Jope... puerto notable de la antigüedad ***
Al ofrecerle ayuda a Salomón para construir el templo, Hiram el rey de Tiro dijo: “Te los llevaremos [unos árboles del Líbano] como armadías por mar a Jope, y tú, por tu parte, los subirás a Jerusalén”. (2 Crónicas 2:1, 11, 16.) Estas armadías o balsas quizás hayan salido de los puertos fenicios de Tiro o Sidón. (Isaías 23:1, 2; Ezequiel 27:8, 9.) Después de pasar el Carmelo, las armadías de cedro arribaron a Jope. Desde allí los cedros se podrían llevar a Jerusalén, a una distancia de 55 kilómetros (34 millas) al estesudeste.

(2 CRÓNICAS 2:18)

“De manera que de ellos hizo setenta mil cargadores y ochenta mil cortadores en la montaña y tres mil seiscientos superintendentes para mantener a la gente sirviendo.”

*** w05 1/12 pág. 19 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
2:18; 8:10. Estos versículos indican que el número de comisarios empleados como supervisores y capataces para vigilar las obras era de 3.600 más 250, mientras que en 1 Reyes 5:16 y 9:23 se dice que el número era de 3.300 más 550. ¿A qué se debe la diferencia? La diferencia parece radicar en los métodos de clasificación de los comisarios. Puede ser que Segundo de las Crónicas distinga entre 3.600 comisarios no israelitas y 250 israelitas, en tanto que Primero de los Reyes establezca una diferencia entre 3.300 capataces y 550 supervisores de mayor rango; de cualquier modo, la cifra total en cada caso es la misma: 3.850.

*** it-1 pág. 515 Comisario ***
Los “comisarios principescos” también servían de encargados y superintendentes de los que trabajaban en la construcción durante el reinado de Salomón. Parece que los dos relatos sobre estos comisarios, el de 1 Reyes y el de 2 Crónicas, solo difieren en los métodos de clasificación: el primero contabiliza 3.300 más 550, lo que arroja un total de 3.850 (1Re 5:16; 9:23), mientras que el segundo da 3.600 más 250, lo que también totaliza 3.850. (2Cr 2:18; 8:10.) Algunos eruditos (Ewald, Keil, Michaelis) creen que las cifras dadas en el libro de Crónicas hacen una distinción entre los 3.600 comisarios que no eran israelitas y los 250 israelitas, en tanto que en el libro de Reyes la distinción de comisarios que se hace es entre los 3.300 encargados subordinados y los 550 supervisores principales, entre los que se incluía a 300 supervisores que no eran israelitas.

(2 CRÓNICAS 3:1)

“Por fin Salomón comenzó a edificar la casa de Jehová en Jerusalén en el monte Moria, donde [Jehová] se había aparecido a David su padre, en el lugar que David había preparado en la era de Ornán el jebuseo.”

(2 CRÓNICAS 3:3)

“Y estas cosas Salomón colocó como fundamento para edificar la casa del Dios [verdadero]: la longitud en codos por la medida anterior era de sesenta codos, y la anchura veinte codos.”

*** it-2 pág. 1097 Templo ***
La longitud del “codo” utilizado. En la siguiente consideración sobre las medidas de los tres templos, el de Salomón, el de Zorobabel y el de Herodes, estas se calcularán tomando como base el codo de 44,5 cm. Sin embargo, es posible que se utilizara un codo más largo, de unos 51,8 cm. (Compárese con 2Cr 3:3, que menciona una “longitud en codos por la medida anterior”, siendo esta quizás una medida más larga que el codo que llegó a usarse comúnmente, y con Eze 40:5; véase CODO.)

(2 CRÓNICAS 3:4)

“Y el pórtico que estaba enfrente de la longitud era de veinte codos enfrente de la anchura de la casa, y su altura era de ciento veinte; y procedió a revestirlo por dentro de oro puro.”

*** it-2 pág. 685 Pórtico ***
El templo de Salomón. Aunque las partes principales del templo eran los compartimientos Santo y Santísimo, enfrente del Santo (hacia el E.) había un pórtico imponente que servía de entrada al templo. Tenía 20 codos (8,9 m.) de longitud (a lo largo de la anchura del templo), 10 codos (4,5 m.) de anchura (1Re 6:3) y 120 codos (53,4 m.) de altura. En 2 Crónicas 3:4 se hace referencia a la altura del pórtico al hablar de otras medidas para la casa, medidas aceptadas generalmente y que concuerdan con las de Primero de los Reyes. (Compárese 2Cr 3:3, 4 con 1Re 6:2, 3, 17, 20.) Así pues, el pórtico tendría la apariencia de una torre alta y rectangular que sobresalía muy por encima del resto del edificio del templo.

(2 CRÓNICAS 3:6)

“Además, revistió la casa de piedra preciosa para hermosura; y el oro era oro del país del oro.”

*** it-2 pág. 136 Joyas y piedras preciosas ***
Cuando Salomón edificó el templo, “revistió la casa de piedra preciosa para hermosura”, o, en otras palabras, la tachonó con piedras preciosas. (2Cr 3:6.)

(2 CRÓNICAS 4:1)

“Entonces hizo el altar de cobre; de veinte codos era su longitud, y de veinte codos su anchura, y de diez codos su altura.”

*** it-1 pág. 103 Altar ***
Altares del templo. Antes de la dedicación del templo de Salomón, el altar de cobre que se hizo en el desierto sirvió para los sacrificios que Israel ofrecía en el lugar alto de Gabaón. (1Re 3:4; 1Cr 16:39, 40; 21:29, 30; 2Cr 1:3-6.) El altar de cobre que después se hizo para el templo cubría una superficie dieciséis veces mayor que el anterior, y medía unos 9 m. de lado y unos 4,5 m. de alto. (2Cr 4:1.) En vista de su altura, era imprescindible que tuviera una vía de acceso. La ley de Dios prohibía el uso de escalones para el altar, con el fin de evitar descubrir la desnudez de los sacerdotes. (Éx 20:26.) Hay quien cree que los calzoncillos de lino que usaban Aarón y sus hijos servían para obviar este mandamiento y así hacer permisibles los escalones. (Éx 28:42, 43.) Sin embargo, parece probable que usaran una rampa para acercarse a la parte superior del altar de la ofrenda quemada. Josefo (La Guerra de los Judíos, libro V, cap. V, sec. 6) indica que en el altar del templo que Herodes construyó tiempo después se utilizó una rampa. Si la situación del altar del templo de Salomón siguió el modelo del altar del tabernáculo, la rampa probablemente estaba en el lado S. del altar. De este modo el “mar fundido”, donde los sacerdotes se lavaban, quedaba cerca, pues también estaba en el lado S. (2Cr 4:2-5, 9, 10.) Es probable que la configuración del altar construido para el templo siguiera el modelo del altar del tabernáculo, y no se da una descripción detallada de él.

(2 CRÓNICAS 4:2)

“Y procedió a hacer el mar fundido de diez codos de un borde hasta su otro borde, circular todo en derredor; y su altura era de cinco codos, y se requería una cuerda de treinta codos para rodearlo todo en derredor.”

*** it-1 pág. 974 Fuente, vasija ***
Otra fuente de gran tamaño fue el mar fundido ornamentado que estaba colocado sobre doce figuras de toros “al lado derecho, al este, hacia el sur” de la casa. En él se recogía agua para el uso de los sacerdotes. Era de forma circular y tenía diez codos (4,5 m.) de un borde al otro y cinco codos (2,2 m.) de altura. (2Cr 4:2-6, 10.)

(2 CRÓNICAS 4:3)

“Y había la semejanza de adornos en forma de calabazas debajo de él por todo en derredor, cercándolo, diez en cada codo, circundando al mar todo en derredor. Los adornos en forma de calabazas estaban en dos filas, fundidos en su fundición.”

*** it-1 pág. 388 Calabaza ***
Puede que los adornos en forma de calabazas (heb. peqa•ʽím) que engalanaban el mar fundido y la madera de cedro que revestía el interior del templo de Salomón hayan sido redondos como el fruto de la coloquíntida. (1Re 6:18; 7:24; 2Cr 4:3.)

(2 CRÓNICAS 4:4)

“Aquello estaba puesto sobre doce toros, tres que miraban al norte y tres que miraban al oeste y tres que miraban al sur y tres que miraban al oriente; y el mar estaba arriba sobre ellos, y las partes traseras de todos ellos se dirigían hacia el centro.”

*** w05 1/12 pág. 19 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
4:2-4. ¿Por qué se usaron representaciones de toros para construir la base del mar fundido? En las Escrituras, el toro es símbolo de fuerza (Ezequiel 1:10; Revelación [Apocalipsis] 4:6, 7). Elegir este animal como representación simbólica fue muy apropiado, pues los doce toros de cobre sostenían el gran “mar”, que pesaba unas 30 toneladas. La fabricación de estas figuras no quebrantó de ningún modo el segundo mandamiento, que prohibía hacer imágenes para adorarlas (Éxodo 20:4, 5).

(2 CRÓNICAS 4:5)

“Y el grueso [del mar] era de un palmo menor; y su borde era como la hechura del borde de una copa, una flor de lirio. Como receptáculo, tres mil medidas de bato era lo que podía contener.”

*** w08 1/2 pág. 15 ¿Lo sabía? ***
¿Qué capacidad tenía el mar fundido del templo de Salomón?
El relato de 1 Reyes 7:26 dice que el mar contenía “dos mil medidas de bato”, mientras que el relato paralelo de 2 Crónicas 4:5 menciona que contenía “tres mil medidas de bato”. Hay quien atribuye la diferencia a un error de los escribas al transcribir el libro de las Crónicas.
Sin embargo, la Traducción del Nuevo Mundo nos ayuda a armonizar estos dos textos. En 1 Reyes 7:26 leemos: “Dos mil medidas de bato era lo que contenía”. Pero en 2 Crónicas 4:5 dice: “Como receptáculo, tres mil medidas de bato era lo que podía contener”. Como puede observarse, 2 Crónicas 4:5 da la capacidad máxima del receptáculo del templo —es decir, lo que podía contener—, mientras que 1 Reyes 7:26 se refiere a la cantidad de agua que normalmente se mantenía en él. En otras palabras, nunca se llenaba hasta el borde. Parece que la costumbre era llenarlo hasta dos tercios de su capacidad.

*** w05 1/12 pág. 19 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
4:5. ¿Cuál era la capacidad máxima del mar fundido? Aunque le cabían tres mil medidas de bato (66.000 litros), probablemente solo se llenaban dos tercios de su volumen; de ahí que 1 Reyes 7:26 diga: “Dos mil medidas de bato [44.000 litros] era lo que [el mar] contenía”.

*** it-2 pág. 305 Mar fundido ***
El borde del mar parecía una flor de lirio. Puesto que el grosor de este gran recipiente era de “un palmo menor [unos 7,5 cm.]”, puede que muy bien haya pesado alrededor de 27 Tm. (1Re 7:24-26.) Esta enorme cantidad de cobre provino de las conquistas del rey David en Siria. (1Cr 18:6-8.) La fundición se hizo en un molde de arcilla en la región del Jordán y sin duda fue un gran logro. (1Re 7:44-46.)
Capacidad. El relato de 1 Reyes 7:26 dice que el mar ‘contenía dos mil medidas de bato’, mientras que el relato paralelo de 2 Crónicas 4:5 menciona que ‘contenía tres mil medidas de bato’. Hay quien atribuye la diferencia a un error del escriba en el relato de las Crónicas. Sin embargo, aunque el verbo hebreo que significa “contener” es el mismo en cada caso, permite cierta flexibilidad en la traducción. Por eso algunas versiones traducen 1 Reyes 7:26 [7:25, Ga] para que lea que el recipiente “contenía” 2.000 medidas de bato, y traducen 2 Crónicas 4:5 para que diga que “cabían en él” o “hacía”, “podía contener” o “podía recibir [...] (por su capacidad)” 3.000 medidas de bato (BJ, RH, Ga, NM, MK). Esto da pie a que se entienda que el relato de los Reyes dice la cantidad de agua que normalmente se almacenaba en el recipiente, mientras que el relato de las Crónicas da su capacidad máxima.
Parece ser que antiguamente la medida de bato equivalía a unos 22 l., de manera que, si se mantenía a dos tercios de su capacidad, el mar normalmente contendría unos 44.000 l. de agua. Para que tuviese la capacidad indicada, este mar fundido no podía ser cilíndrico, sino que debía tener forma de bulbo. Un recipiente con esa forma y con las dimensiones dadas antes podría contener hasta 66.000 l. Josefo, historiador judío del siglo I E.C., explica que el mar tenía “figura de un hemisferio”. También indica que el mar estaba situado entre el altar de los holocaustos y el edificio del templo, algo hacia el S. (Antigüedades Judías, libro VIII, cap. III, secs. 5 y 6.)

(2 CRÓNICAS 4:6)

“Además, hizo diez fuentes, y puso cinco a la derecha y cinco a la izquierda, para lavar en ellas. En ellas enjuagaban las cosas que tenían que ver con las ofrendas quemadas. Pero el mar era para que los sacerdotes se lavaran en él.”

*** it-1 pág. 974 Fuente, vasija ***
La palabra hebrea que se emplea con referencia a la fuente del tabernáculo es ki•yóhr (o ki•yór), que puede traducirse por “fuente”, “pila” o “jofaina”. (Éx 35:16, nota.) Es la misma que se utiliza para aludir a las diez fuentes que Salomón hizo construir para el uso del templo, donde se enjuagaban los utensilios que se usaban en las ofrendas quemadas. (2Cr 4:6, 14.)

(2 CRÓNICAS 4:16)

“y los recipientes y las palas y los tenedores y todos sus utensilios se los hizo Hiram-abiv al rey Salomón para la casa de Jehová, de cobre pulido.”

*** it-1 pág. 1157 Hiram ***
De manera similar, la expresión Hiram-abiv (literalmente, “Hiram Su Padre”) parece ser que significa ‘Hiram es su (o sea, del rey) obrero maestro’. (2Cr 4:16.)

*** it-1 pág. 1158 Hiram-abiv ***
HIRAM-ABIV
(Hiram Su Padre).
Término utilizado con relación al “artesano hábil” enviado desde Tiro para supervisar la elaboración de los accesorios del templo de Salomón. No parece indicar que Hiram fuese “padre” en sentido literal; más bien, se refiere a que era un obrero maestro. (2Cr 4:16; véase HIRAM núm. 2.)

(2 CRÓNICAS 5:2)

“Fue entonces cuando Salomón procedió a congregar en Jerusalén a los ancianos de Israel y a todos los cabezas de las tribus, los principales de las casas paternas de los hijos de Israel, para subir el arca del pacto de Jehová desde la Ciudad de David, es decir, Sión.”

*** it-1 pág. 135 Anciano ***
Las referencias a “todo Israel, a sus ancianos y sus cabezas y sus jueces y sus oficiales” (Jos 23:2; 24:1), y “a los ancianos de Israel y a todos los cabezas de las tribus, los principales de las casas paternas” (2Cr 5:2), no significan que los “cabezas”, “jueces”, “oficiales” y “principales” fuesen otras personas distintas de los “ancianos”; más bien, indica que los que fueron denominados de esa manera específica desempeñaban cargos especiales en su función de ancianos. (Compárese con 2Re 19:2; Mr 15:1.)

(2 CRÓNICAS 5:10)

“No había nada en el Arca excepto las dos tablas que Moisés había dado en Horeb, cuando Jehová pactó con los hijos de Israel mientras iban saliendo de Egipto.”

*** w06 15/1 pág. 31 Preguntas de los lectores ***
Preguntas de los lectores
¿Contenía el arca del pacto únicamente las dos tablas de piedra, o había algo más en su interior?
Cuando se dedicó el templo de Salomón en el año 1026 antes de nuestra era, “no había nada en el Arca excepto las dos tablas que Moisés había dado en Horeb, cuando Jehová pactó con los hijos de Israel mientras iban saliendo de Egipto” (2 Crónicas 5:10). Pero no siempre había sido así.
“Al tercer mes después de haber salido los hijos de Israel de la tierra de Egipto”, entraron en el desierto de Sinaí (Éxodo 19:1, 2). Luego, Moisés subió al monte Sinaí y recibió las dos tablas de piedra que contenían la Ley. Él cuenta: “Entonces me volví y descendí de la montaña y coloqué las tablas en el arca que yo había hecho, para que continuaran allí, tal como Jehová me había mandado” (Deuteronomio 10:5). Esta arca, o cofre, que Jehová le había ordenado hacer a Moisés para guardar las tablas de la Ley era provisional (Deuteronomio 10:1). El arca del pacto no estuvo lista para ser utilizada hasta prácticamente finales del año 1513 antes de nuestra era.
Poco después de su liberación de Egipto, los israelitas se quejaron de la comida, de modo que Jehová les suministró el maná (Éxodo 12:17, 18; 16:1-5). Fue entonces cuando Moisés dijo a Aarón: “Toma una jarra y pon en ella un omer completo de maná y deposítala delante de Jehová como algo que ha de guardarse durante todas las generaciones de ustedes”. El relato continúa así: “Tal como Jehová había mandado a Moisés, Aarón procedió a depositarla delante del Testimonio [es decir, el arca del testimonio, el archivo para la custodia de documentos importantes] como algo que había de guardarse” (Éxodo 16:33, 34). Aunque sin duda alguna Aarón puso maná en la jarra en aquel día, para depositarla delante del Testimonio tuvo que esperar hasta que Moisés hiciera el Arca y colocara en su interior las tablas de la Ley.
Como ya se ha dicho, el arca del pacto no se construyó sino hacia finales del año 1513. La vara de Aarón se colocó en esta Arca mucho después, tras la rebelión de Coré y sus partidarios. El apóstol Pablo mencionó “el arca del pacto [...], en la cual estaban la jarra de oro que contenía el maná y la vara de Aarón que echó botones y las tablas del pacto” (Hebreos 9:4).
Dios suministró el maná a los israelitas durante los cuarenta años que vagaron por el desierto, pero dejó de hacerlo cuando “empezaron a comer del fruto de la tierra” de promisión (Josué 5:11, 12). La vara de Aarón se colocó en el arca del pacto por una razón: como señal o testigo para la generación rebelde, lo que da a entender que la vara permaneció allí al menos durante todo el recorrido por el desierto. Por tanto, parecería lógico pensar que la vara de Aarón y la jarra de oro que contenía el maná se sacaron del arca del pacto durante el período que transcurrió entre la entrada de Israel en la Tierra Prometida y la dedicación del templo de Salomón.

*** it-1 págs. 179-180 Arca del pacto ***
El Arca hacía las veces de archivo sagrado para conservar ciertos artículos que servían de recordatorio o testimonio. Las dos tablas del Testimonio o los Diez Mandamientos eran su principal contenido. (Éx 25:16.) También se guardó en ella una “jarra de oro que contenía el maná y la vara de Aarón que echó botones”, pero más tarde, en algún momento anterior a la construcción del templo de Salomón, se sacaron de ella. (Heb 9:4; Éx 16:32-34; Nú 17:10; 1Re 8:9; 2Cr 5:10.)

(2 CRÓNICAS 5:13)

“y aconteció que tan pronto como los trompeteros y los cantores estuvieron como uno solo en hacer que se oyera un solo sonido en alabar y dar gracias a Jehová, y tan pronto como elevaron el sonido con las trompetas y con los címbalos y con los instrumentos de canto y con alabar a Jehová, “porque él es bueno, porque hasta tiempo indefinido es su bondad amorosa”, la casa misma se llenó de una nube, la mismísima casa de Jehová,”

*** w94 1/5 pág. 10 párr. 7 Cantemos alabanzas a Jehová ***
También se entonaron canciones de alabanza a Jehová acompañadas con música instrumental cuando el rey Salomón dedicó el templo de Jerusalén. Leemos en 2 Crónicas 5:13, 14: “Aconteció que tan pronto como los trompeteros y los cantores estuvieron como uno solo en hacer que se oyera un solo sonido en alabar y dar gracias a Jehová, y tan pronto como elevaron el sonido con las trompetas y con los címbalos y con los instrumentos de canto y con alabar a Jehová, ‘porque él es bueno, porque hasta tiempo indefinido es su bondad amorosa’, la casa misma se llenó de una nube, la mismísima casa de Jehová, y los sacerdotes no pudieron permanecer de pie para ministrar a causa de la nube; pues la gloria de Jehová llenó la casa del Dios verdadero”. ¿Qué demuestran estas palabras? Que Jehová escuchó esta alabanza melodiosa y le agradó, como lo indicó mediante la nube sobrenatural.

(2 CRÓNICAS 5:14)

“y los sacerdotes no pudieron permanecer de pie para ministrar a causa de la nube; pues la gloria de Jehová llenó la casa del Dios [verdadero].”

*** w94 1/5 pág. 10 párr. 7 Cantemos alabanzas a Jehová ***
También se entonaron canciones de alabanza a Jehová acompañadas con música instrumental cuando el rey Salomón dedicó el templo de Jerusalén. Leemos en 2 Crónicas 5:13, 14: “Aconteció que tan pronto como los trompeteros y los cantores estuvieron como uno solo en hacer que se oyera un solo sonido en alabar y dar gracias a Jehová, y tan pronto como elevaron el sonido con las trompetas y con los címbalos y con los instrumentos de canto y con alabar a Jehová, ‘porque él es bueno, porque hasta tiempo indefinido es su bondad amorosa’, la casa misma se llenó de una nube, la mismísima casa de Jehová, y los sacerdotes no pudieron permanecer de pie para ministrar a causa de la nube; pues la gloria de Jehová llenó la casa del Dios verdadero”. ¿Qué demuestran estas palabras? Que Jehová escuchó esta alabanza melodiosa y le agradó, como lo indicó mediante la nube sobrenatural.

30 de nov. Lectura de la Biblia: 2 Crónicas 6 a 9


(2 CRÓNICAS 6:4)

“Y él pasó a decir: “Bendito sea Jehová el Dios de Israel, que habló con su propia boca con David mi padre y por sus propias manos ha dado cumplimiento, al haber dicho:”

*** w05 1/12 pág. 19 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
6:4. El agradecimiento sincero por la bondad amorosa y la benignidad de Jehová debe impulsarnos a bendecirlo, es decir, a alabarlo con afecto y gratitud.

(2 CRÓNICAS 6:29)

“sea cual fuere la oración, sea cual fuere la petición de favor que se haga de parte de cualquier hombre o de todo tu pueblo Israel —porque ellos conocen cada cual su propia plaga y su propio dolor—; cuando él realmente extienda las palmas de las manos hacia esta casa,”

*** w10 1/12 pág. 11 Él conoce “el corazón de los hijos de la humanidad” ***
Acérquese a Dios
Él conoce “el corazón de los hijos de la humanidad”
2 CRÓNICAS 6:29, 30
¿SE HA visto alguna vez ahogado en un mar de problemas? ¿Ha tenido la sensación de que nadie puede entender su sufrimiento ni compadecerse de su dolor? Aun en esos momentos podemos estar seguros de que hay alguien que nos comprende a la perfección: nuestro Dios, Jehová. Esta es la garantía que nos dan las palabras del rey Salomón en 2 Crónicas 6:29, 30.
Con motivo de la inauguración del templo de Jerusalén, en el año 1026 antes de nuestra era, Salomón dirige a Dios una hermosa plegaria de unos diez minutos de duración. En ella alaba a Jehová por ser un Dios leal, que cumple con lo que promete y escucha con atención las oraciones de quienes lo buscan (1 Reyes 8:23-53; 2 Crónicas 6:14-42).
Salomón le pide a Jehová que escuche las peticiones de sus siervos. Aunque son muchas las desgracias que pueden ocurrirles, el rey subraya que cada uno de ellos tiene “su propia plaga” y sufre “su propio dolor” (versículos 28 y 29). Y es que lo que puede ser una carga emocional para una persona no necesariamente lo es para otra.
Pero sin importar cuál sea el peso que cargue el siervo de Jehová, no tiene por qué llevarlo solo. Como dice Salomón, puede alzar “las palmas de las manos” para suplicar la ayuda divina cuando la necesite. Es probable que el rey tuviera presentes las palabras que su padre, David, pronunció al hallarse en una situación muy angustiosa: “Arroja tu carga sobre Jehová” (Salmo 55:4, 22).
¿De qué manera contesta Jehová las súplicas sinceras de sus siervos? Notemos cómo prosigue Salomón su ruego: “Dígnate oír tú mismo desde los cielos, el lugar de tu morada, y tienes que perdonar y dar a cada uno conforme a todos sus caminos” (versículo 30). Así es, Salomón sabía que Jehová —el “Oidor de la oración”— se preocupa, no solo por su pueblo en general, sino por cada uno de sus siervos (Salmo 65:2). Y le da a cada cual lo que necesita: ayuda al fiel y perdón al arrepentido (2 Crónicas 6:36-39).
¿Por qué está Salomón tan seguro de que Jehová contestará el ruego del pecador arrepentido? Hallamos la respuesta en lo que dice a continuación: “Tú [Jehová] conoces su corazón (porque solo tú mismo conoces bien el corazón de los hijos de la humanidad)”. Dios está al tanto de las angustias de todos sus siervos; para él, sus preocupaciones son algo muy importante (Salmo 37:4).
¿Verdad que son muy animadoras las palabras de Salomón? Tal vez no haya nadie a nuestro alrededor que comprenda plenamente lo que estamos pasando (Proverbios 14:10). Pero Jehová nos quiere muchísimo y conoce el dolor de nuestro corazón. Por eso, contémosle las preocupaciones que nos agobian. Podemos estar seguros de que él nos ayudará a llevar nuestras cargas, pues la Biblia dice: “Ech[en] sobre él toda su inquietud, porque él se interesa por ustedes” (1 Pedro 5:7).
[Nota]
En tiempos bíblicos era habitual “extender las palmas de las manos” hacia el cielo para orar (2 Crónicas 6:13).

*** w08 15/3 págs. 12-13 párrs. 5-6 Jehová escucha nuestras súplicas ***
Salomón, el hijo de David, destacó este hecho durante la dedicación del templo de Jerusalén (léase 2 Crónicas 6:29-31). Le rogó a Jehová que oyera la oración de las personas sinceras que se dirigieran a él para darle a conocer “su propia plaga y su propio dolor”. ¿Cómo reaccionaría Dios ante estas oraciones? Salomón estaba seguro de que no solo oiría las súplicas de los afligidos, sino que también las contestaría. ¿Por qué? Porque Jehová de verdad conoce lo que hay en “el corazón de los hijos de la humanidad”.
6 Así mismo, nosotros podemos acercarnos a Jehová en oración para hablarle de “[nuestra] propia plaga y [nuestro] propio dolor”, de todo lo que nos causa aflicción. Y nos consuela saber que él nos entiende y que se preocupa por nosotros.

*** w04 1/1 pág. 32 ¿Se interesa Dios por nosotros? ***
¿Se interesa Dios por nosotros?
¿SOPORTA usted una pesada carga emocional debido a problemas familiares, de salud, laborales o relacionados con otras serias responsabilidades? Así se sienten muchas personas. ¿Y quién no se ve afectado por la injusticia, el delito y la violencia? En realidad, es tal como dice la Biblia: “Toda la creación sigue gimiendo juntamente y estando en dolor juntamente hasta ahora” (Romanos 8:22). Con razón son tantos los que se preguntan si de verdad le importamos a Dios y si él acudirá en nuestra ayuda.
El sabio rey Salomón oró a Dios diciendo: “Solo tú mismo conoces bien el corazón de los hijos de la humanidad”. Salomón confiaba en que Él no solo nos conoce, sino que se interesa por nosotros individualmente. Por eso le pidió que ‘oyera desde los cielos’ y que contestara las oraciones de las personas temerosas de él que le revelaran “su propia plaga y su propio dolor” (2 Crónicas 6:29, 30).
Hoy, Jehová Dios sigue interesándose por nosotros y nos invita a dirigirnos a él en oración (Salmo 50:15). Él promete contestar las oraciones sinceras que armonicen con su voluntad (Salmo 55:16, 22; Lucas 11:5-13; 2 Corintios 4:7). Sí, Jehová escuchará “sea cual fuere la oración, sea cual fuere la petición de favor que se haga de parte de cualquier hombre o de todo [su] pueblo”. Por ello, si confiamos en Dios, pedimos su ayuda y nos acercamos a él, recibiremos su amoroso cuidado y guía (Proverbios 3:5, 6). El escritor bíblico Santiago nos asegura: “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes” (Santiago 4:8).

*** w97 15/4 pág. 4 “El Dios de la paz” se preocupa por los afligidos ***
Jehová no se despreocupa de las adversidades que sufre su pueblo. (Salmo 34:15.) Está atento a las necesidades, no solo de sus siervos en conjunto, sino de toda persona que le teme. En la dedicación del templo de la antigua Jerusalén, Salomón imploró a Jehová que escuchara “sea cual fuere la oración, sea cual fuere la petición de favor que se haga de parte de cualquier hombre o de todo tu pueblo Israel —porque ellos conocen cada cual su propia plaga y su propio dolor—”. (2 Crónicas 6:29.) Como reconoció Salomón, cada uno soporta su propia aflicción. En el caso de unas personas puede ser una enfermedad física. En el de otras, angustia emocional. Algunas pueden verse entristecidas por la muerte de un ser querido. El desempleo, las dificultades económicas y las tensiones familiares también afligen frecuentemente a la gente en estos tiempos difíciles.

(2 CRÓNICAS 6:30)

“entonces dígnate oír tú mismo desde los cielos, el lugar de tu morada, y tienes que perdonar y dar a cada uno conforme a todos sus caminos, porque tú conoces su corazón (porque solo tú mismo conoces bien el corazón de los hijos de la humanidad);”

*** w10 1/12 pág. 11 Él conoce “el corazón de los hijos de la humanidad” ***
Acérquese a Dios
Él conoce “el corazón de los hijos de la humanidad”
2 CRÓNICAS 6:29, 30
¿SE HA visto alguna vez ahogado en un mar de problemas? ¿Ha tenido la sensación de que nadie puede entender su sufrimiento ni compadecerse de su dolor? Aun en esos momentos podemos estar seguros de que hay alguien que nos comprende a la perfección: nuestro Dios, Jehová. Esta es la garantía que nos dan las palabras del rey Salomón en 2 Crónicas 6:29, 30.
Con motivo de la inauguración del templo de Jerusalén, en el año 1026 antes de nuestra era, Salomón dirige a Dios una hermosa plegaria de unos diez minutos de duración. En ella alaba a Jehová por ser un Dios leal, que cumple con lo que promete y escucha con atención las oraciones de quienes lo buscan (1 Reyes 8:23-53; 2 Crónicas 6:14-42).
Salomón le pide a Jehová que escuche las peticiones de sus siervos. Aunque son muchas las desgracias que pueden ocurrirles, el rey subraya que cada uno de ellos tiene “su propia plaga” y sufre “su propio dolor” (versículos 28 y 29). Y es que lo que puede ser una carga emocional para una persona no necesariamente lo es para otra.
Pero sin importar cuál sea el peso que cargue el siervo de Jehová, no tiene por qué llevarlo solo. Como dice Salomón, puede alzar “las palmas de las manos” para suplicar la ayuda divina cuando la necesite. Es probable que el rey tuviera presentes las palabras que su padre, David, pronunció al hallarse en una situación muy angustiosa: “Arroja tu carga sobre Jehová” (Salmo 55:4, 22).
¿De qué manera contesta Jehová las súplicas sinceras de sus siervos? Notemos cómo prosigue Salomón su ruego: “Dígnate oír tú mismo desde los cielos, el lugar de tu morada, y tienes que perdonar y dar a cada uno conforme a todos sus caminos” (versículo 30). Así es, Salomón sabía que Jehová —el “Oidor de la oración”— se preocupa, no solo por su pueblo en general, sino por cada uno de sus siervos (Salmo 65:2). Y le da a cada cual lo que necesita: ayuda al fiel y perdón al arrepentido (2 Crónicas 6:36-39).
¿Por qué está Salomón tan seguro de que Jehová contestará el ruego del pecador arrepentido? Hallamos la respuesta en lo que dice a continuación: “Tú [Jehová] conoces su corazón (porque solo tú mismo conoces bien el corazón de los hijos de la humanidad)”. Dios está al tanto de las angustias de todos sus siervos; para él, sus preocupaciones son algo muy importante (Salmo 37:4).
¿Verdad que son muy animadoras las palabras de Salomón? Tal vez no haya nadie a nuestro alrededor que comprenda plenamente lo que estamos pasando (Proverbios 14:10). Pero Jehová nos quiere muchísimo y conoce el dolor de nuestro corazón. Por eso, contémosle las preocupaciones que nos agobian. Podemos estar seguros de que él nos ayudará a llevar nuestras cargas, pues la Biblia dice: “Ech[en] sobre él toda su inquietud, porque él se interesa por ustedes” (1 Pedro 5:7).
[Nota]
En tiempos bíblicos era habitual “extender las palmas de las manos” hacia el cielo para orar (2 Crónicas 6:13).

*** w08 15/3 págs. 12-13 párrs. 5-6 Jehová escucha nuestras súplicas ***
Salomón, el hijo de David, destacó este hecho durante la dedicación del templo de Jerusalén (léase 2 Crónicas 6:29-31). Le rogó a Jehová que oyera la oración de las personas sinceras que se dirigieran a él para darle a conocer “su propia plaga y su propio dolor”. ¿Cómo reaccionaría Dios ante estas oraciones? Salomón estaba seguro de que no solo oiría las súplicas de los afligidos, sino que también las contestaría. ¿Por qué? Porque Jehová de verdad conoce lo que hay en “el corazón de los hijos de la humanidad”.
6 Así mismo, nosotros podemos acercarnos a Jehová en oración para hablarle de “[nuestra] propia plaga y [nuestro] propio dolor”, de todo lo que nos causa aflicción. Y nos consuela saber que él nos entiende y que se preocupa por nosotros.

*** w04 1/1 pág. 32 ¿Se interesa Dios por nosotros? ***
¿Se interesa Dios por nosotros?
¿SOPORTA usted una pesada carga emocional debido a problemas familiares, de salud, laborales o relacionados con otras serias responsabilidades? Así se sienten muchas personas. ¿Y quién no se ve afectado por la injusticia, el delito y la violencia? En realidad, es tal como dice la Biblia: “Toda la creación sigue gimiendo juntamente y estando en dolor juntamente hasta ahora” (Romanos 8:22). Con razón son tantos los que se preguntan si de verdad le importamos a Dios y si él acudirá en nuestra ayuda.
El sabio rey Salomón oró a Dios diciendo: “Solo tú mismo conoces bien el corazón de los hijos de la humanidad”. Salomón confiaba en que Él no solo nos conoce, sino que se interesa por nosotros individualmente. Por eso le pidió que ‘oyera desde los cielos’ y que contestara las oraciones de las personas temerosas de él que le revelaran “su propia plaga y su propio dolor” (2 Crónicas 6:29, 30).
Hoy, Jehová Dios sigue interesándose por nosotros y nos invita a dirigirnos a él en oración (Salmo 50:15). Él promete contestar las oraciones sinceras que armonicen con su voluntad (Salmo 55:16, 22; Lucas 11:5-13; 2 Corintios 4:7). Sí, Jehová escuchará “sea cual fuere la oración, sea cual fuere la petición de favor que se haga de parte de cualquier hombre o de todo [su] pueblo”. Por ello, si confiamos en Dios, pedimos su ayuda y nos acercamos a él, recibiremos su amoroso cuidado y guía (Proverbios 3:5, 6). El escritor bíblico Santiago nos asegura: “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes” (Santiago 4:8).

(2 CRÓNICAS 7:14)

“y mi pueblo sobre el cual mi nombre ha sido llamado se humilla y ora y busca mi rostro y se vuelve de sus malos caminos, entonces yo mismo oiré desde los cielos y perdonaré su pecado y sanaré su tierra.”

*** g94 22/1 pág. 19 ¿Cómo puedo dejar de llevar una doble vida? ***
Sin embargo, no basta con que te sientas mal por algo que has hecho. Un joven llamado Robert, que llegó a consumir drogas en secreto, admite: “Era desgraciado. A pesar de que sabía distinguir lo bueno de lo malo, seguía manteniendo una doble vida”. Está claro: hay que actuar con valentía. En 2 Crónicas 7:14 Jehová dijo que si un pecador ‘se humilla y ora y busca su rostro y se vuelve de sus malos caminos, entonces él mismo oirá desde los cielos y perdonará su pecado’.
‘Buscar el rostro de Dios’ quiere decir acercarse a él en oración, confesar el error y suplicar perdón. Quizás no sea fácil, pero sin duda sentirás un gran alivio al hacerlo.

(2 CRÓNICAS 8:2)

“en cuanto a las ciudades que Hiram había dado a Salomón... Salomón las reedificó y entonces hizo que los hijos de Israel moraran allí.”

*** it-1 pág. 385 Cabul ***
El relato paralelo de Segundo de Crónicas de los sucesos posteriores a las obras de construcción de Salomón menciona unas ciudades “que Hiram había dado a Salomón” y que Salomón reedificó para los israelitas. (2Cr 8:2.) No se especifica si estas ciudades fueron las mismas que antes Salomón había ofrecido a Hiram como regalo. De haber sido así, este texto indicaría que Hiram rechazó el regalo de Salomón. Hay quien opina también que hubo un intercambio de regalos de ciudades, aunque en el relato de Primero de Reyes 9 no se dice nada a este respecto.

*** it-1 pág. 1157 Hiram ***
Cuando terminó el proyecto de edificación, que duró veinte años, Salomón le dio a Hiram veinte ciudades, pero no fueron muy de su agrado. (1Re 9:10-13; véase CABUL núm. 2.) No se sabe si Hiram devolvió a Salomón estas mismas ciudades o le dio otras. (2Cr 8:1, 2.)

(2 CRÓNICAS 8:3)

“Además, Salomón fue a Hamat-zobá y prevaleció sobre ella.”

*** it-1 pág. 1082 Hamat-zobá ***
HAMAT-ZOBÁ
Parece ser que Salomón conquistó este lugar, y por lo tanto se menciona en su única campaña militar registrada en la Biblia. (2Cr 8:3.) No es posible identificar con exactitud Hamat-zobá. Puede que Hamat y Zobá hayan sido dos reinos fronterizos (compárese con 1Cr 18:9; 2Cr 8:4) y que de ahí se derive el nombre compuesto “Hamat-zobá”. El hecho de que dos lugares geográficos limítrofes pueden unirse en un solo nombre lo ilustra 1 Crónicas 6:78, que dice literalmente en hebreo “el Jordán Jericó”, o “el Jordán de Jericó”, pero por lo general se traduce ‘el Jordán frente a Jericó’ (NM, NC, Val).

*** it-2 pág. 1237 Zobá ***
El nombre compuesto “Hamat-zobá” tal vez designe dos reinos fronterizos llamados Hamat y Zobá. (2Cr 8:3.)

(2 CRÓNICAS 8:4)

“Entonces reedificó a Tadmor en el desierto y todas las ciudades de almacenamiento que había edificado en Hamat.”

*** w99 15/1 pág. 28 La “señora del desierto sirio” ***
Una ciudad en los límites del desierto
Palmira, la ciudad de Zenobia, estaba a unos 210 kilómetros al noreste de Damasco, en el límite septentrional del desierto sirio, donde las montañas del Antilíbano descienden hacia la llanura. Esta ciudad oasis se encontraba a medio camino del mar Mediterráneo, al oeste, y el río Éufrates, al este. El rey Salomón posiblemente la conocía por el nombre de Tadmor, un lugar fundamental para la prosperidad de su reino por dos razones: por ser una guarnición que defendía la frontera norte y por ser un eslabón crucial de la cadena de ciudades donde paraban las caravanas. Por ello, Salomón “reedificó a Tadmor en el desierto” (2 Crónicas 8:4).
La historia no dice nada sobre Tadmor durante el milenio posterior al reinado de Salomón. Si la identificación con Palmira es correcta, empezó a adquirir relevancia cuando Siria se convirtió en una provincia de avanzada del Imperio romano, en 64 a.E.C.

*** it-2 pág. 1082 Tadmor ***
TADMOR
Lugar situado en el desierto que Salomón reedificó después del año 1017 a. E.C. (2Cr 8:1, 4.) Se cree que Tadmor era la ciudad que los griegos y los romanos llamaban Palmira. Sus ruinas están en un oasis que hay en el límite septentrional del desierto de Siria, a unos 210 Km. al NE. de Damasco. Los árabes todavía llaman Tudmur a una aldea cercana. Si la identificación con Palmira es correcta, la ciudad de Tadmor puede que haya sido una guarnición que defendía el distante límite septentrional del reino de Salomón, y también, una importante parada para las caravanas. (Véase TAMAR núm. 4.)

(2 CRÓNICAS 8:10)

“Estos eran los jefes de los comisarios que pertenecían al rey Salomón —doscientos cincuenta— los capataces sobre la gente.”

*** w05 1/12 pág. 19 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
2:18; 8:10. Estos versículos indican que el número de comisarios empleados como supervisores y capataces para vigilar las obras era de 3.600 más 250, mientras que en 1 Reyes 5:16 y 9:23 se dice que el número era de 3.300 más 550. ¿A qué se debe la diferencia? La diferencia parece radicar en los métodos de clasificación de los comisarios. Puede ser que Segundo de las Crónicas distinga entre 3.600 comisarios no israelitas y 250 israelitas, en tanto que Primero de los Reyes establezca una diferencia entre 3.300 capataces y 550 supervisores de mayor rango; de cualquier modo, la cifra total en cada caso es la misma: 3.850.

*** it-1 pág. 515 Comisario ***
Los “comisarios principescos” también servían de encargados y superintendentes de los que trabajaban en la construcción durante el reinado de Salomón. Parece que los dos relatos sobre estos comisarios, el de 1 Reyes y el de 2 Crónicas, solo difieren en los métodos de clasificación: el primero contabiliza 3.300 más 550, lo que arroja un total de 3.850 (1Re 5:16; 9:23), mientras que el segundo da 3.600 más 250, lo que también totaliza 3.850. (2Cr 2:18; 8:10.) Algunos eruditos (Ewald, Keil, Michaelis) creen que las cifras dadas en el libro de Crónicas hacen una distinción entre los 3.600 comisarios que no eran israelitas y los 250 israelitas, en tanto que en el libro de Reyes la distinción de comisarios que se hace es entre los 3.300 encargados subordinados y los 550 supervisores principales, entre los que se incluía a 300 supervisores que no eran israelitas.

(2 CRÓNICAS 8:18)

“E Hiram le enviaba regularmente, por medio de sus siervos, naves y siervos que poseían conocimiento del mar, y ellos iban con los siervos de Salomón a Ofir, y tomaban de allí cuatrocientos cincuenta talentos de oro, y se lo traían al rey Salomón.”

*** it-1 pág. 912 Ezión-guéber ***
Debe notarse que en ambos casos algunas naves no solo tenían por destino Ofir, sino Tarsis. (2Cr 9:21; 20:36, 37.) Ya que se da por sentado que Tarsis estaba en España, algunos han puesto en duda que en tiempos antiguos fuese posible navegar hasta allí desde Ezión-guéber. Sobre este particular, véase el artículo TARSIS núm. 4, donde se plantea la posibilidad de que existiese un canal entre el río Nilo y el mar Rojo. Dicho canal explicaría el que Hiram enviase a Ezión-guéber y Elat (Elot) no solo hombres, sino también barcos, que puso a disposición de Salomón. (2Cr 8:17, 18.) Otra posibilidad que se ha apuntado es que una vez que los barcos arribasen a puerto en la costa filistea, se desmantelasen y transportasen por tierra hasta el golfo de ʽAqaba, para reconstruirlos allí. Los partidarios de esta teoría se apoyan en el hecho de que durante las cruzadas se utilizó un sistema similar. En cualquier caso, sea que existiese un canal entre el Nilo y el mar Rojo, o una ruta terrestre, lo que parece estar claro es que la madera para los barcos procedía de otro lugar, pues, aunque los alrededores de Ezión-guéber son ricos en palmeras, carecen de árboles apropiados para construir embarcaciones.

*** it-2 pág. 521 Ofir ***
Más tarde, la flota comercial de Salomón, hijo de David, transportaba regularmente desde Ofir 420 talentos de oro. (1Re 9:26-28.) Por otra parte, el relato paralelo de 2 Crónicas 8:18 da la cifra de 450 talentos. Algunos eruditos opinan que esta discrepancia apareció cuando comenzaron a usarse las letras del alfabeto en lugar de cifras, y que quizás algún copista haya confundido la letra nun (נ), que representaba el número 50, por la letra kaf (כ), que significaba 20, o viceversa. Sin embargo, existen claros indicios de que los números no se representaban por letras en las Escrituras Hebreas, sino que se escribía la palabra correspondiente a cada uno. Una explicación más probable, por lo tanto, es que ambas cifras sean correctas y que la cantidad bruta que se llevaba fuese de 450 talentos, de los que 420 componían la ganancia neta.

(2 CRÓNICAS 9:1)

“Y la reina de Seba misma oyó el informe acerca de Salomón, y procedió a venir para probar a Salomón en Jerusalén con preguntas de las que causan perplejidad, acompañada de un séquito muy impresionante y camellos que traían aceite balsámico, y oro en gran cantidad, y piedras preciosas. Por fin entró a donde Salomón y habló con él acerca de todo lo que se hallaba junto a su corazón.”

*** it-1 pág. 167 Arabia ***
Debido a la gran superioridad del camello sobre el asno para hacer viajes largos por el desierto, se piensa que su domesticación significó para Arabia algo así como una revolución económica, que contribuyó al desarrollo de los llamados “reinos de las especias” de Arabia meridional.
Las caravanas de camellos que provenían de las regiones más fértiles del S. serpenteaban a lo largo de las rutas del desierto que corrían paralelas al mar Rojo, viajando de oasis en oasis y de pozo en pozo hasta llegar a la península del Sinaí, desde donde podían bifurcarse hacia Egipto o continuar hacia el N., hasta Palestina o Damasco. Además de sus muy apreciadas especias y resinas aromáticas, como el olíbano y la mirra (Isa 60:6), quizás transportaran oro y madera de algum desde Ofir (1Re 9:28; 10:11), al igual que piedras preciosas, como hizo la reina de Seba al visitar al rey Salomón. (1Re 10:1-10, 15; 2Cr 9:1-9, 14.)

(2 CRÓNICAS 9:4)

“y el alimento de su mesa, y el sentarse de sus siervos, y la manera de servir la mesa sus mozos, y el atavío de ellos, y su servidumbre para las bebidas, y el atavío de esta, y sus sacrificios quemados que él con regularidad ofrecía en la casa de Jehová, entonces resultó que no hubo más espíritu en ella.”

*** w99 1/11 pág. 23 Cuando la generosidad abunda ***
Durante el glorioso reinado de Salomón, “todos los reyes de la tierra” que oyeron de él fueron a visitarle. Sin embargo, la Biblia solo menciona por nombre a uno de esos gobernantes: la reina de Seba (2 Crónicas 9:23). Ella hizo un gran sacrificio. Pero fue recompensada abundantemente, tanto que al término de su visita “quedó atónita y como fuera de sí” (2 Crónicas 9:4, Bartina-Roquer).

(2 CRÓNICAS 9:9)

“Entonces dio al rey ciento veinte talentos de oro, y aceite balsámico en muy grande cantidad, y piedras preciosas; y no había llegado a haber nada semejante a aquel aceite balsámico que la reina de Seba dio al rey Salomón.”

*** it-2 pág. 978 Seba ***
2Cr 9:1-9.) La reina le dio a Salomón 120 talentos de oro (en la actualidad, unos 46.242.000 dólares [E.U.A.]), así como aceite balsámico y piedras preciosas.

(2 CRÓNICAS 9:11)

“Y el rey procedió a hacer de las maderas de los árboles algum escalones para la casa de Jehová y para la casa del rey y también arpas e instrumentos de cuerda para los cantores; y [maderas] como estas nunca antes se habían visto en la tierra de Judá.”

*** it-1 pág. 88 Algum ***
ALGUM
(heb. ʼal•gum•mím [2Cr 2:8; 9:10, 11]; ʼal•mug•gím [1Re 10:11, 12]).
Árbol que figuraba entre las maderas que Salomón pidió a Hiram de Tiro para la construcción del templo. Los escalones y los soportes, así como las arpas e instrumentos de cuerda, se hicieron con este tipo de madera.
No se puede identificar con certeza el árbol mencionado en estos pasajes. Tradicionalmente se ha considerado que el algum es el sándalo rojo (Pterocarpus santalinus) que hoy día se halla en la India y Sri Lanka, aunque hay quien opina que es el sándalo blanco (Santalum album), tal vez debido al comentario de Josefo de que era como la madera de pino, “pero [...] más blanca y más brillante”. (Antigüedades Judías, libro VIII, cap. VII, sec. 1.) El sándalo rojo crece hasta una altura de 7,5 a 9 m., su madera es dura, de veta o grano fino y de color marrón rojizo. Al pulirla, adquiere mucho brillo. Es particularmente recomendable para la confección de instrumentos musicales como los mencionados en la Biblia. La madera es olorosa y de gran resistencia a los insectos.
En la actualidad el sándalo rojo no se da en el Líbano, y en lo que respecta al registro bíblico, no se especifica si el algum era oriundo de ese país. En cualquier caso, Hiram después vio conveniente obtenerlo en Ofir, lo que no excluye la posibilidad de que aun en Ofir esta madera fuese de importación, ya que esta ciudad —por su ubicación— pudo servir de centro para el comercio con la India, Egipto y otras regiones de África. (1Re 10:11, 22.) La singularidad y belleza de la madera que Hiram envió queda reseñada en estas palabras: “Maderas de árboles algum así no han venido ni se han visto hasta el día de hoy”. (1Re 10:12.)

(2 CRÓNICAS 9:12)

“Y el rey Salomón mismo dio a la reina de Seba todo lo que la deleitaba que ella había pedido, además [del valor] de lo que ella había traído al rey. Así que ella se volvió y se fue a su propio país, ella junto con sus siervos.”

*** w99 1/11 pág. 20 Cuando la generosidad abunda ***
La reina de Seba obviamente era rica y generosa. Lo que es más, su generosidad fue bien recompensada. “El rey Salomón mismo —dice la Biblia— dio a la reina de Seba todo lo que la deleitaba que ella había pedido, además del valor de lo que ella había traído al rey.” (2 Crónicas 9:12.) Aunque es cierto que los reyes acostumbraban a intercambiar regalos, la Biblia hace una referencia explícita a la “mano abierta” de Salomón (1 Reyes 10:13). Este rey escribió: “El alma generosa será engordada ella misma; y el que liberalmente riega a otros, él mismo también será liberalmente regado” (Proverbios 11:25).

*** it-2 pág. 978 Seba ***
Salomón, por su parte, le dio regalos cuyo valor al parecer excedía al de los tesoros que ella había llevado, después de lo cual, la reina regresó a su propia tierra. (2Cr 9:12, BC, CI, DK, MK, Mod, PIB, RH, Str, VP.)

*** g87 22/11 pág. 4 La mayor felicidad que produce el dar, ¿la experimenta usted? ***
Cuando la reina de Seba viajó a Jerusalén para visitar al rey Salomón, quedó impresionada por la sabiduría que este había recibido de Dios, y pronunció felices a sus siervos por poder oír al más sabio de los hombres y beneficiarse de su saber. Tanto le impresionó, que regaló a Salomón 120 talentos de oro (unos 50 millones de dólares), así como piedras preciosas y costoso aceite balsámico. Puede ser que redujera el tesoro de su pequeño reino de modo considerable, pero sin duda experimentó el gozo de dar. Salomón también experimentó este gozo, puesto que, a su vez, le dio regalos cuyo valor, por lo visto, excedió el de los tesoros que ella le había obsequiado. (2 Crónicas 9:12, NBE.)

(2 CRÓNICAS 9:13)

“Y el peso del oro que vino a Salomón en un año ascendió a seiscientos sesenta y seis talentos de oro,”

*** it-2 pág. 913 Salomón ***
El ingreso anual de oro durante el reinado de Salomón alcanzó los 666 talentos (c. de 256.643.000 dólares [E.U.A.]), aparte de plata y oro y otros artículos que llevaban los mercaderes. (1Re 10:14, 15; 2Cr 9:13, 14.)

(2 CRÓNICAS 9:15)

“Y el rey Salomón pasó a hacer doscientos escudos grandes de oro aleado —seiscientos [siclos] de oro aleado procedió a poner sobre cada escudo grande—,”

*** it-1 págs. 189-190 Armas, armadura ***
El “escudo pequeño” o “broquel” (heb. ma•ghén) es el que solían llevar los arqueros, y por lo general se consideraba un arma ligera, como el arco. Lo llevaban los arqueros benjamitas de la fuerza militar del rey Asá de Judá. (2Cr 14:8.) El broquel casi siempre era redondo, más frecuente que el grande y se usaba sobre todo en los combates cuerpo a cuerpo. Los escudos de oro que hizo Salomón muestran que el tsin•náh y el ma•ghén hebreos diferían considerablemente en tamaño, pues necesitó cuatro veces más oro para revestir el escudo grande que para el pequeño o broquel. (1Re 10:16, 17; 2Cr 9:15, 16.) Parece que al igual que tsin•náh, el término ma•ghén se usaba como nombre genérico de armas de guerra. (2Cr 14:8; 17:17; 32:5.)

*** it-1 pág. 439 Casa del Bosque del Líbano ***
Cuando Salomón terminó la casa, colocó en ella 200 escudos de oro aleado grandes revestidos de 600 siclos de oro (unos 77.000 dólares [E.U.A.]), y 300 broqueles de oro aleado chapados con tres minas de oro (unos 19.300 dólares [E.U.A.]). El oro total empleado en los escudos y en los broqueles ascendería a más de veintiún millones de dólares (E.U.A.). Además, en la casa había una cantidad indeterminada de vasos de oro. (1Re 10:16, 17, 21; 2Cr 9:15, 16, 20.) Sisaq, el rey de Egipto, se llevó estos escudos de oro durante el reinado del hijo de Salomón, Rehoboam,

(2 CRÓNICAS 9:16)

“y trescientos broqueles de oro aleado —tres minas de oro procedió a poner sobre cada broquel—. Entonces el rey los puso en la Casa del Bosque del Líbano.”

*** it-1 págs. 189-190 Armas, armadura ***
El “escudo pequeño” o “broquel” (heb. ma•ghén) es el que solían llevar los arqueros, y por lo general se consideraba un arma ligera, como el arco. Lo llevaban los arqueros benjamitas de la fuerza militar del rey Asá de Judá. (2Cr 14:8.) El broquel casi siempre era redondo, más frecuente que el grande y se usaba sobre todo en los combates cuerpo a cuerpo. Los escudos de oro que hizo Salomón muestran que el tsin•náh y el ma•ghén hebreos diferían considerablemente en tamaño, pues necesitó cuatro veces más oro para revestir el escudo grande que para el pequeño o broquel. (1Re 10:16, 17; 2Cr 9:15, 16.) Parece que al igual que tsin•náh, el término ma•ghén se usaba como nombre genérico de armas de guerra. (2Cr 14:8; 17:17; 32:5.)

*** it-1 pág. 439 Casa del Bosque del Líbano ***
Cuando Salomón terminó la casa, colocó en ella 200 escudos de oro aleado grandes revestidos de 600 siclos de oro (unos 77.000 dólares [E.U.A.]), y 300 broqueles de oro aleado chapados con tres minas de oro (unos 19.300 dólares [E.U.A.]). El oro total empleado en los escudos y en los broqueles ascendería a más de veintiún millones de dólares (E.U.A.). Además, en la casa había una cantidad indeterminada de vasos de oro. (1Re 10:16, 17, 21; 2Cr 9:15, 16, 20.) Sisaq, el rey de Egipto, se llevó estos escudos de oro durante el reinado del hijo de Salomón, Rehoboam,

(2 CRÓNICAS 9:17)

“Además, el rey hizo un gran trono de marfil, y lo revistió de oro puro.”

*** it-2 pág. 1162 Trono ***
Era un ‘gran trono de marfil revestido de oro refinado con un dosel redondo detrás de él y brazos’. Aunque puede que el marfil haya sido el material básico de esta silla real, la técnica de construcción que por lo general se siguió en el templo indica que probablemente era de madera revestida de oro refinado y luego adornado ricamente con incrustaciones de paneles de marfil. Un trono de estas características parecería a simple vista estar hecho enteramente de marfil y oro. Después de mencionar que había seis peldaños que llevaban al trono, el registro continúa: “De pie al lado de los brazos estaban dos leones. Y había doce leones de pie allí sobre los seis escalones por este lado y por aquel lado”. (2Cr 9:17-19.) El simbolismo del león para denotar autoridad real encaja muy bien. (Gé 49:9, 10; Rev 5:5.) Parece ser que los doce leones correspondían a las doce tribus de Israel, y posiblemente simbolizaban su sujeción y apoyo al gobernante que se sentaba en este trono. Unido de alguna manera al trono había un escabel de oro. La descripción del trono de marfil y oro en su elevada posición y con un dosel, junto con los majestuosos leones que estaban enfrente, supera la de cualquier trono de ese entonces que hayan descubierto los arqueólogos o que esté representado en los monumentos o descrito en las inscripciones. Con razón dijo el cronista: “Ningún otro reino tenía uno que estuviera hecho exactamente como este”. (2Cr 9:19.)

(2 CRÓNICAS 9:18)

“Y había seis escalones hasta el trono, y había un escabel de oro para el trono —estaban pegados—, y había brazos por este lado y por aquel lado junto al lugar de sentarse, y de pie al lado de los brazos estaban dos leones.”

*** it-2 pág. 1162 Trono ***
Era un ‘gran trono de marfil revestido de oro refinado con un dosel redondo detrás de él y brazos’. Aunque puede que el marfil haya sido el material básico de esta silla real, la técnica de construcción que por lo general se siguió en el templo indica que probablemente era de madera revestida de oro refinado y luego adornado ricamente con incrustaciones de paneles de marfil. Un trono de estas características parecería a simple vista estar hecho enteramente de marfil y oro. Después de mencionar que había seis peldaños que llevaban al trono, el registro continúa: “De pie al lado de los brazos estaban dos leones. Y había doce leones de pie allí sobre los seis escalones por este lado y por aquel lado”. (2Cr 9:17-19.) El simbolismo del león para denotar autoridad real encaja muy bien. (Gé 49:9, 10; Rev 5:5.) Parece ser que los doce leones correspondían a las doce tribus de Israel, y posiblemente simbolizaban su sujeción y apoyo al gobernante que se sentaba en este trono. Unido de alguna manera al trono había un escabel de oro. La descripción del trono de marfil y oro en su elevada posición y con un dosel, junto con los majestuosos leones que estaban enfrente, supera la de cualquier trono de ese entonces que hayan descubierto los arqueólogos o que esté representado en los monumentos o descrito en las inscripciones. Con razón dijo el cronista: “Ningún otro reino tenía uno que estuviera hecho exactamente como este”. (2Cr 9:19.)

(2 CRÓNICAS 9:19)

“Y había doce leones de pie allí sobre los seis escalones por este lado y por aquel lado. Ningún otro reino tenía uno que estuviera hecho exactamente como este.”

*** it-2 pág. 1162 Trono ***
Era un ‘gran trono de marfil revestido de oro refinado con un dosel redondo detrás de él y brazos’. Aunque puede que el marfil haya sido el material básico de esta silla real, la técnica de construcción que por lo general se siguió en el templo indica que probablemente era de madera revestida de oro refinado y luego adornado ricamente con incrustaciones de paneles de marfil. Un trono de estas características parecería a simple vista estar hecho enteramente de marfil y oro. Después de mencionar que había seis peldaños que llevaban al trono, el registro continúa: “De pie al lado de los brazos estaban dos leones. Y había doce leones de pie allí sobre los seis escalones por este lado y por aquel lado”. (2Cr 9:17-19.) El simbolismo del león para denotar autoridad real encaja muy bien. (Gé 49:9, 10; Rev 5:5.) Parece ser que los doce leones correspondían a las doce tribus de Israel, y posiblemente simbolizaban su sujeción y apoyo al gobernante que se sentaba en este trono. Unido de alguna manera al trono había un escabel de oro. La descripción del trono de marfil y oro en su elevada posición y con un dosel, junto con los majestuosos leones que estaban enfrente, supera la de cualquier trono de ese entonces que hayan descubierto los arqueólogos o que esté representado en los monumentos o descrito en las inscripciones. Con razón dijo el cronista: “Ningún otro reino tenía uno que estuviera hecho exactamente como este”. (2Cr 9:19.)

(2 CRÓNICAS 9:21)

“Porque naves que pertenecían al rey iban a Tarsis con los siervos de Hiram. Una vez cada tres años venían naves de Tarsis y traían oro y plata, marfil, y monos y pavos reales.”

*** it-1 pág. 912 Ezión-guéber ***
Debe notarse que en ambos casos algunas naves no solo tenían por destino Ofir, sino Tarsis. (2Cr 9:21; 20:36, 37.) Ya que se da por sentado que Tarsis estaba en España, algunos han puesto en duda que en tiempos antiguos fuese posible navegar hasta allí desde Ezión-guéber. Sobre este particular, véase el artículo TARSIS núm. 4, donde se plantea la posibilidad de que existiese un canal entre el río Nilo y el mar Rojo. Dicho canal explicaría el que Hiram enviase a Ezión-guéber y Elat (Elot) no solo hombres, sino también barcos, que puso a disposición de Salomón. (2Cr 8:17, 18.) Otra posibilidad que se ha apuntado es que una vez que los barcos arribasen a puerto en la costa filistea, se desmantelasen y transportasen por tierra hasta el golfo de ʽAqaba, para reconstruirlos allí. Los partidarios de esta teoría se apoyan en el hecho de que durante las cruzadas se utilizó un sistema similar. En cualquier caso, sea que existiese un canal entre el Nilo y el mar Rojo, o una ruta terrestre, lo que parece estar claro es que la madera para los barcos procedía de otro lugar, pues, aunque los alrededores de Ezión-guéber son ricos en palmeras, carecen de árboles apropiados para construir embarcaciones.

*** it-2 pág. 421 Mono ***
MONO
(heb. qohf).
Los monos que importó el rey Salomón quizás hayan pertenecido a una especie de monos de cola larga que, según los escritores antiguos, eran oriundos de Etiopía. (1Re 10:22; 2Cr 9:21.) Por otra parte, el hecho de que la palabra hebrea qohf quizás se derive de la palabra sánscrita kapi y el que se crea que los pavos reales son originarios del SE. de Asia, ha dado apoyo a la conclusión de que la flota de Salomón los trajo desde la India o Sri Lanka. Sin embargo, no era necesario que los artículos importados llegasen directamente desde su país de origen ni desde la misma tierra, pues hay indicios de relaciones comerciales entre la India y África anteriores incluso a la época de Salomón. (Véanse PAVO REAL; TARSIS núm. 4.)

*** it-2 pág. 1088 Tarsis ***
Se cree que la expresión “naves de Tarsis” con el transcurso del tiempo representó un tipo de nave, como dice cierto léxico: “Naves grandes, propias para la navegación de altura, adecuadas para hacer el trayecto a Tarsis”. (A Hebrew and English Lexicon of the Old Testament, de Brown, Driver y Briggs, 1980, pág. 1077.) De manera similar, el nombre inglés Indiamen se aplicó originalmente a las grandes naves británicas que participaban en actividades comerciales con la India, pero con el tiempo el término aplicó a todas las naves de ese tipo sin importar su origen o su destino. De modo que en 1 Reyes 22:48 se muestra que el rey Jehosafat (c. 936-911 a. E.C.) “hizo naves de Tarsis para que fueran a Ofir por oro”.
No obstante, el relato de las Crónicas especifica que las naves que utilizó Salomón para los viajes trienales “iban a Tarsis” (2Cr 9:21); además, comenta que las naves de Jehosafat estaban diseñadas para que “fueran a Tarsis”, pero “se destrozaron, y no retuvieron fuerza para ir a Tarsis”. (2Cr 20:36, 37.) Estos textos indican que Ofir no era el único puerto de escala de las “naves de Tarsis” israelitas, sino que también navegaban por aguas del Mediterráneo. Naturalmente, esto plantea un problema, pues se muestra que el lugar de botadura de al menos algunas de estas naves fue Ezión-guéber, en el golfo de ʽAqaba. (1Re 9:26.) Para que las naves llegasen al mar Mediterráneo, tenían que atravesar por un canal desde el mar Rojo hasta el río Nilo y luego hasta el Mediterráneo, o circunnavegar el continente africano. Aunque hoy resulta completamente imposible determinar los detalles de las rutas de navegación (y los canales) que existían o se utilizaban en el tiempo de Salomón y en el tiempo de Jehosafat, no es suficiente razón para poner en tela de juicio el registro de sus actividades marítimas.

(2 CRÓNICAS 9:29)

“En cuanto al resto de los asuntos de Salomón, los primeros y los últimos, ¿no están escritos entre las palabras de Natán el profeta y en la profecía de Ahíya el silonita y en el registro de las visiones de Idó el hombre de visiones respecto a Jeroboán hijo de Nebat?”

*** w12 15/2 pág. 25 Natán, leal defensor de la adoración pura ***
También se atribuye a Natán un relato sobre “los asuntos de Salomón” (2 Cró. 9:29). Eso indica que, con toda probabilidad, continuó sirviendo en la corte después de la muerte de David.

*** it-1 pág. 77 Ahíya ***
“La profecía de Ahíya”, uno de los registros escritos sobre la vida de Salomón, perduró hasta el tiempo en que Esdras compiló las Crónicas. (2Cr 9:29.)

7 de dic. Lectura de la Biblia: 2 Crónicas 10 a 14


(2 CRÓNICAS 10:11)

“Y ahora bien, mi padre, por su parte, cargó sobre ustedes un yugo pesado, pero yo, por mi parte, añadiré al yugo de ustedes. Mi padre, por su parte, los castigó con látigos, pero yo, por mi parte, con azotes [de puntas agudas]’”.”

*** it-2 pág. 190 Látigo ***
LÁTIGO
Utensilio que consistía básicamente en un mango con una cuerda o tralla de cuero, y que desde la antigüedad se ha venido empleando como instrumento de castigo (2Cr 10:11, 14), así como para arrear y dirigir a animales. (Pr 26:3; Na 3:2.)
El rey Rehoboam se jactó de que mientras su padre Salomón había castigado a los israelitas con “látigos”, él lo haría con “azotes de puntas agudas”. Aunque estas palabras de Rehoboam eran figurativas, los azotes a los que hizo referencia debieron haber sido trallas rematadas en garfios parecidos a la cola del escorpión, pues la palabra hebrea ʽaq•rab•bím, traducida “azotes de puntas agudas”, significa literalmente “escorpiones”. (1Re 12:11, 14, nota; 2Cr 10:11, 14.)

(2 CRÓNICAS 10:14)

“y pasó a hablarles conforme al consejo de los jóvenes, y dijo: “Haré más pesado el yugo de ustedes, y yo, por mi parte, le añadiré a él. Mi padre, por su parte, los castigó con látigos, pero yo, por mi parte, con azotes [de puntas agudas]”.”

*** it-1 pág. 834 Escorpión ***
En 1 Reyes 12:11, 14 y 2 Crónicas 10:11, 14, el término hebreo ʽaq•rab•bím, que se traduce “azotes de puntas agudas”, significa literalmente “escorpiones”. El instrumento al que se hace alusión con este término pudo haber sido un látigo equipado con puntas agudas.

*** it-2 pág. 190 Látigo ***
LÁTIGO
Utensilio que consistía básicamente en un mango con una cuerda o tralla de cuero, y que desde la antigüedad se ha venido empleando como instrumento de castigo (2Cr 10:11, 14), así como para arrear y dirigir a animales. (Pr 26:3; Na 3:2.)
El rey Rehoboam se jactó de que mientras su padre Salomón había castigado a los israelitas con “látigos”, él lo haría con “azotes de puntas agudas”. Aunque estas palabras de Rehoboam eran figurativas, los azotes a los que hizo referencia debieron haber sido trallas rematadas en garfios parecidos a la cola del escorpión, pues la palabra hebrea ʽaq•rab•bím, traducida “azotes de puntas agudas”, significa literalmente “escorpiones”. (1Re 12:11, 14, nota; 2Cr 10:11, 14.)

(2 CRÓNICAS 11:12)

“y en todas las diferentes ciudades, escudos grandes y lanzas; y siguió reforzándolos hasta un grado muy grande. Y Judá y Benjamín siguieron siendo de él.”

*** it-1 pág. 189 Armas, armadura ***
El “escudo grande” (heb. tsin•náh) lo llevaban los soldados de infantería pesada (2Cr 14:8) y algunas veces los escuderos. (1Sa 17:7, 41.) Podía ser ovalado o rectangular, como una puerta. Efesios 6:16 debe referirse a un gran escudo de este tipo, pues usa la palabra griega thy•re•ós (de thý•ra, “puerta”). El tsin•náh era lo suficientemente grande como para cubrir todo el cuerpo. (Sl 5:12.) A veces se utilizaba para dar un frente sólido a las líneas de combate, y de entre ellos salían las lanzas. En algunas ocasiones el escudo grande se menciona junto con la lanza o la espada para referirse a las armas en general. (1Cr 12:8, 34; 2Cr 11:12.)

(2 CRÓNICAS 11:15)

“Y este procedió a poner en oficio para sí sacerdotes para los lugares altos y para los demonios de forma de cabra y para los becerros que había hecho.”

*** it-1 págs. 657-658 Demonio de forma de cabra ***
DEMONIO DE FORMA DE CABRA
La palabra hebrea sa•ʽír (literalmente, “peludo”) se refiere a la cabra o al chivo. (Le 16:18; Nú 7:16.) Sin embargo, hay cuatro ocasiones (Le 17:7; 2Cr 11:15; Isa 13:21; 34:14) en las que, según los traductores, tiene un significado diferente.
Tanto en Levítico 17:7 como en 2 Crónicas 11:15 se hace patente que este término (seʽi•rím, plural) se emplea con referencia a cosas que reciben adoración y a las que se hacen sacrificios, cosas relacionadas con la religión falsa. Por ello, los traductores de la Septuaginta griega y la Vulgata latina traducen la palabra hebrea por “las cosas insensatas” (LXX) y “los demonios” (Vg). Los traductores y lexicógrafos modernos por lo general adoptan ese mismo punto de vista en estos dos textos y emplean “demonios” (BAS), “sátiros” (BJ, CB, NBE, SA) o “demonios de forma de cabra” (NM; véase también Diccionario teológico manual del Antiguo Testamento, de E. Jenni y C. Westermann, Cristiandad, 1978, vol. 1, col. 264; además, Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, edición de Mario Sala y Araceli Herrera, Salamanca, 1986, vol. 2, pág. 15), con la excepción de la versión Ricciardi-Hurault, que traduce el término literalmente por “chivos” en el primer caso y “machos cabríos” en el segundo. (Véase también 2Cr 11:15, FS; MK.)
Las palabras de Josué (24:14) muestran que los israelitas habían sido afectados hasta cierto grado por la adoración falsa de Egipto durante su estancia en ese país, y Ezequiel indica que tales prácticas paganas continuaron plagándolos mucho tiempo después. (Eze 23:8, 21.) Por ello, algunos eruditos consideran que el mandato divino pronunciado en el desierto para impedir que los israelitas hicieran “sacrificios a los demonios de forma de cabra” (Le 17:1-7), y el que Jeroboán nombrara sacerdotes “para los lugares altos y para los demonios de forma de cabra y para los becerros que había hecho” (2Cr 11:15), son indicios de que entre los israelitas hubo cierto tipo de adoración de cabras similar a la practicada en Egipto, en particular en el Bajo Egipto. Heródoto (II, 46) alega que de dicha adoración egipcia los griegos derivaron su creencia en Pan y en los sátiros, dioses de los bosques de naturaleza lasciva, a los que con el tiempo se representó con cuernos, cola y patas de cabra. Hay quienes opinan que de esa representación del sátiro se derivó la costumbre —muy extendida en la Iglesia del Medievo— de representar a Satanás con cola, cuernos y pezuñas.
Sin embargo, la Biblia no dice lo que eran aquellos “peludos” (seʽi•rím). Si bien hay quienes creen que eran cabras literales o imágenes con esa forma, no parece que el texto lo indique ni hay en las Escrituras indicios que lo confirmen. Puede ser que el término solo indique que así lo concebía en su mente el idólatra, o simplemente haya sido una expresión despectiva para aludir a objetos idolátricos en general, como ocurre en muchos pasajes con la palabra ‘ídolos’, que se traduce de un término que originalmente significó “bolitas de estiércol”, lo que, como es natural, no quería decir que estuviesen hechos de estiércol. (Le 26:30; Dt 29:17.)

(2 CRÓNICAS 11:18)

“Entonces Rehoboam tomó por esposa a Mahalat hija de Jerimot hijo de David y de Abiháil hija de Eliab hijo de Jesé.”

*** it-1 pág. 23 Abiháil ***
4. Hija de Eliab, el hermano mayor de David. (No obstante, la palabra hebrea bath [hija], usada en 2 Crónicas 11:18, también puede significar “nieta”.)
La Versión Serafín Ausejo (1972) dice en 2 Crónicas (2 Paralipómenos) 11:18: “Roboam se casó con Mahalat, hija de Jerimot, hijo de David, y también con Abihail, hija de Eliab, hijo de Isaí”. Según esta versión, Abiháil fue la segunda esposa de Rehoboam. Sin embargo, el texto hebreo original permite una traducción diferente, de modo que muchas traducciones modernas de la Biblia leen: “Mahalat, hija de Jerimot hijo de David, y de Abihail, hija de Eliab hijo de Isaí”. (Véanse Mod, CI, NM, MK.) A este respecto, la obra Soncino Books of the Bible dice en la nota al pie de la página correspondiente a 2 Crónicas 11:18: “La conjunción se sobrentiende. Mahalat fue la hija de Jerimot y Abiháil. Algunos comentaristas opinan que Abiháil es otra esposa de Rehoboam” (edición de A. Cohen, Londres, 1952). Los pronombres en singular usados en los versículos siguientes (19, 20) apoyan el punto de vista de que en el versículo 18 solo se habla de una esposa de Rehoboam. Por lo tanto, parece lo más probable que Abiháil fuera la madre de la esposa de Rehoboam, Mahalat.

(2 CRÓNICAS 11:21)

“Y Rehoboam amaba a Maacá nieta de Absalón más que a todas sus otras esposas y sus concubinas; pues hubo dieciocho esposas que había tomado, [y] también sesenta concubinas, de modo que llegó a ser padre de veintiocho hijos y sesenta hijas.”

*** it-2 págs. 1174-1175 Uriel ***
3. Padre de Micaya (Maacá), la esposa del rey Rehoboam y madre de Abías. (2Cr 13:1, 2; 11:21.) Maacá era nieta de Absalón; debió ser hija de Tamar —la hija de Absalón— y de Uriel, un yerno de Absalón, pues los tres hijos de este murieron jóvenes y sin prole. (2Sa 14:27; 18:18.)

(2 CRÓNICAS 11:23)

“Sin embargo, actuó con entendimiento, y de todos sus hijos distribuyó algunos a todas las tierras de Judá y de Benjamín, a todas las ciudades fortificadas, y les dio alimento en abundancia y [les] procuró una multitud de esposas.”

*** it-2 pág. 806 Rehoboam ***
Antes de su muerte, a la edad de cincuenta y ocho años, y de que Abías ascendiera al trono en 980 a. E.C., Rehoboam distribuyó muchos regalos entre sus otros hijos, probablemente para evitar cualquier sublevación contra Abías después de su muerte. (1Re 14:31; 2Cr 11:23; 12:16.)

(2 CRÓNICAS 12:2)

“Y aconteció que, en el año quinto del rey Rehoboam, Sisaq el rey de Egipto subió contra Jerusalén (porque se habían portado infielmente para con Jehová),”

*** it-1 pág. 197 Arqueología ***
En Karnak (la antigua Tebas), situada a orillas del Nilo, hay un enorme templo egipcio en cuya pared S. aparece una inscripción que confirma la campaña del rey egipcio Sisaq (Sesonq I) en Palestina, mencionada en 1 Reyes 14:25, 26 y 2 Crónicas 12:1-9. El relieve gigantesco en el que se narran sus victorias muestra a 156 prisioneros de Palestina maniatados, cada uno de los cuales representa una ciudad o aldea, cuyo nombre aparece en caracteres jeroglíficos. Entre los nombres identificables se cuentan los de Rabit (Jos 19:20), Taanac, Bet-seán y Meguidó (donde se ha desenterrado una porción de una estela o pilar inscrito de Sisaq) (Jos 17:11), Sunem (Jos 19:18), Rehob (Jos 19:28), Hafaraim (Jos 19:19), Gabaón (Jos 18:25), Bet-horón (Jos 21:22), Ayalón (Jos 21:24), Socoh (Jos 15:35) y Arad (Jos 12:14). En esta relación incluso se menciona el “campo de Abrán” como una de sus capturas, lo que constituye la referencia más antigua a Abrahán en los registros egipcios.

*** it-1 pág. 776 Egipto, egipcio ***
Sisaq (conocido como Sesonq I en los registros egipcios) había fundado una dinastía libia de Faraones (la dinastía XXII), con su capital en Bubastis, en la región oriental del delta. En el quinto año del reinado del hijo de Salomón, Rehoboam (993 a. E.C.), Sisaq invadió Judá con una fuerza poderosa de carros, caballería e infantería, en la que figuraban soldados libios y etíopes; capturó muchas ciudades e incluso amenazó Jerusalén. Debido a la misericordia de Jehová, Jerusalén no fue devastada, pero Sisaq se llevó sus muchas riquezas. (1Re 14:25, 26; 2Cr 12:2-9.) Un relieve hallado en un muro de un templo en Karnak describe la campaña de Sisaq y enumera numerosas ciudades de Israel y Judá que fueron capturadas.

*** it-2 págs. 1038-1039 Sisaq ***
Unos años más tarde, en el año quinto de Rehoboam, el sucesor de Salomón (993 a. E.C.), Sisaq invadió Judá con una poderosa fuerza de carros y jinetes. Capturó las ciudades fortificadas de Judá y luego fue a Jerusalén. Pero Jehová no le permitió arruinar Jerusalén, pues Rehoboam y los príncipes de Judá se humillaron al recibir un mensaje del profeta Semaya. Sin embargo, Sisaq despojó la ciudad de sus tesoros. (2Cr 12:1-12.)
Hay prueba arqueológica de la invasión de Sisaq en la región de Palestina. Un fragmento de una estela hallada en Meguidó menciona a Šešonq (Sisaq), lo que parece indicar que la estela se erigió allí para conmemorar su victoria. (La Sabiduría del Antiguo Oriente, edición de J. B. Pritchard, 1966, pág. 221.) Además, el relieve de un muro de un templo de Karnak (la parte N. de la antigua ciudad egipcia de Tebas) menciona numerosas ciudades o aldeas que Sisaq conquistó. (GRABADO, vol. 1, pág. 952; Supplements to Vetus Testamentum, Leiden, 1957, vol. 4, págs. 59, 60.) Bastantes lugares que pueden identificarse con ubicaciones bíblicas estaban situados en el territorio del reino de diez tribus. Este hecho permite suponer que el propósito de la campaña de Sisaq no era ayudar al reino de diez tribus, sino conseguir el control de importantes rutas comerciales y así extender el poder y la influencia de Egipto.

(2 CRÓNICAS 12:4)

“Y logró tomar las ciudades fortificadas que pertenecían a Judá, y finalmente llegó hasta Jerusalén.”

*** it-1 pág. 197 Arqueología ***
En Karnak (la antigua Tebas), situada a orillas del Nilo, hay un enorme templo egipcio en cuya pared S. aparece una inscripción que confirma la campaña del rey egipcio Sisaq (Sesonq I) en Palestina, mencionada en 1 Reyes 14:25, 26 y 2 Crónicas 12:1-9. El relieve gigantesco en el que se narran sus victorias muestra a 156 prisioneros de Palestina maniatados, cada uno de los cuales representa una ciudad o aldea, cuyo nombre aparece en caracteres jeroglíficos. Entre los nombres identificables se cuentan los de Rabit (Jos 19:20), Taanac, Bet-seán y Meguidó (donde se ha desenterrado una porción de una estela o pilar inscrito de Sisaq) (Jos 17:11), Sunem (Jos 19:18), Rehob (Jos 19:28), Hafaraim (Jos 19:19), Gabaón (Jos 18:25), Bet-horón (Jos 21:22), Ayalón (Jos 21:24), Socoh (Jos 15:35) y Arad (Jos 12:14). En esta relación incluso se menciona el “campo de Abrán” como una de sus capturas, lo que constituye la referencia más antigua a Abrahán en los registros egipcios.

*** it-2 pág. 1077 Taanac ***
Los hallazgos arqueológicos de Taanac y el relieve de uno de los muros del templo de Karnak indican que el faraón Sisaq tomó la ciudad cuando invadió Palestina en el año quinto del reinado de Rehoboam, hijo y sucesor de Salomón. (2Cr 12:2-4.)

(2 CRÓNICAS 12:9)

“De modo que Sisaq el rey de Egipto subió contra Jerusalén y tomó los tesoros de la casa de Jehová y los tesoros de la casa del rey. Todo lo tomó; así que tomó los escudos de oro que Salomón había hecho.”

*** w88 1/2 pág. 26 El Egipto antiguo... la primera de las grandes potencias mundiales ***
Sisaq (Sesonc I, “dinastía vigésima segunda”) es el primer faraón mencionado por nombre en la Biblia. Con una poderosa fuerza militar de carros y jinetes, invadió a Judá, amenazó a Jerusalén y “tomó los tesoros de la casa de Jehová y los tesoros de la casa del rey. Todo lo tomó”. (2 Crónicas 12:9.) Un relieve en la pared meridional del templo de Amón, en Karnak (la antigua Tebas), confirma ese suceso. Muestra a 156 prisioneros con las manos atadas, y cada uno representa a una ciudad o aldea capturada, entre ellas Meguidó, Sunem y Gabaón. Entre los lugares capturados, Sisaq hasta menciona el “Campo de Abrán”... la más temprana referencia a Abrahán en los registros egipcios.

(2 CRÓNICAS 13:5)

“¿No es cosa que ustedes deban saber, el que Jehová el Dios de Israel mismo dio un reino a David sobre Israel para tiempo indefinido, a él y a sus hijos, por un pacto de sal?”

*** w05 1/12 pág. 20 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
13:5. ¿Qué significa la expresión “un pacto de sal”? En virtud de las propiedades conservantes de la sal, esta se convirtió en símbolo de permanencia e inmutabilidad; por lo tanto, “un pacto de sal” denota un acuerdo de carácter vinculante u obligatorio.

*** it-1 pág. 972 Fuego ***
La sal representaba la incorrupción y era símbolo de la lealtad perdurable, concepto que se halla recogido en la expresión “pacto de sal”. (2Cr 13:5.)

*** it-2 pág. 572 Pacto ***
La Biblia emplea la expresión “pacto de sal” para indicar la permanencia e inmutabilidad de un pacto. (Nú 18:19; 2Cr 13:5; Le 2:13.) Entre los pueblos antiguos, comer sal juntos era una señal de amistad, e indicaba fidelidad y lealtad duraderas. Comer sal con los sacrificios de comunión simbolizaba lealtad perdurable.

*** it-2 pág. 900 Sal ***
Debido a que la sal evitaba el deterioro, llegó a ser un símbolo de estabilidad y permanencia. Cuando se hacían pactos, los pactantes solían comer juntos —incluso comían sal juntos—, lo que denotaba lealtad y fidelidad perpetuas al pacto celebrado. Por lo tanto, se entendía que un “pacto de sal” había que cumplirlo sin falta. (Nú 18:19.) De modo que la declaración del rey Abías de Judá en cuanto a que Jehová había hecho “un pacto de sal” con David y sus hijos significaba que el pacto celebrado con la línea de David para el reino permanecería para siempre. Jesucristo, el “hijo de David” y la “raíz de David”, ha llegado a ser el Rey del Reino, y seguirá administrando los asuntos de ese Reino para siempre. (2Cr 13:4, 5; Sl 18:50; Mt 1:1; Rev 5:5; Isa 9:6, 7.)

(2 CRÓNICAS 13:9)

“¿No han expulsado ustedes a los sacerdotes de Jehová, los hijos de Aarón, y a los levitas, y no siguen ustedes haciéndose sacerdotes como los pueblos de los países? En cuanto a cualquiera que venía y llenaba su mano con poder por medio de un toro joven y siete carneros, llegaba a ser sacerdote de lo que no son dioses.”

*** it-2 págs. 247-248 Llenar la mano de poder ***
Más tarde, cuando el rey Jeroboán instituyó la adoración de becerros en Israel, instaló a sus propios sacerdotes procedentes del pueblo en general. Sin embargo, los sacerdotes aarónicos y los levitas permanecieron fieles a la adoración de Jehová, que tenía su centro en Jerusalén, y por esta razón se les obligó a salir del reino de diez tribus. (1Re 12:31; 13:33; 2Cr 13:9.)

(2 CRÓNICAS 13:19)

“Y Abías siguió corriendo tras Jeroboán y logró tomarle ciudades: Betel y sus pueblos dependientes, y Jesaná y sus pueblos dependientes, y Efrén y sus pueblos dependientes.”

*** it-1 pág. 765 Efraín ***
3. Ciudad por lo general considerada la Efrén que Abías, el rey de Judá, le arrebató a Jeroboam, el rey de Israel. (2Cr 13:19.)

(2 CRÓNICAS 14:3)

“De modo que quitó los altares extranjeros y los lugares altos y quebró las columnas sagradas y cortó los postes sagrados.”

*** w09 15/6 pág. 12 párr. 4 Un pueblo “celoso de obras excelentes” ***
Asá “quitó los altares extranjeros y los lugares altos y quebró las columnas sagradas y cortó los postes sagrados” (2 Cró. 14:3). Y Jehosafat, movido también por su profunda devoción a Jehová, “quitó de Judá los lugares altos y los postes sagrados” (2 Cró. 17:6; 19:3).

*** w09 15/6 pág. 12 Un pueblo “celoso de obras excelentes” ***
Tal vez Asá eliminó los lugares altos donde se adoraba a los dioses falsos, pero dejó aquellos donde la gente acostumbraba adorar a Jehová. O quizá los lugares altos que destruyó fueron reconstruidos en la parte final de su reinado, por lo que su hijo Jehosafat tuvo que volver a destruirlos (1 Rey. 15:14; 2 Cró. 15:17).

*** it-1 pág. 221 Asá ***
En 2 Crónicas 14:2-5 se afirma que Asá “quitó los altares extranjeros y los lugares altos y quebró las columnas sagradas y cortó los postes sagrados”. No obstante, 1 Reyes 15:14 y 2 Crónicas 15:17 refieren que “los lugares altos no los quitó”. Por consiguiente, parece que los lugares altos aludidos en el primer registro de Crónicas que se cita estaban dedicados a la adoración pagana adoptada que infectó a Judá, mientras que el libro de Reyes se refiere a lugares altos en los que la gente participaba en la adoración a Jehová. Aun después de haberse erigido el tabernáculo y de la posterior construcción del templo, ocasionalmente se ofrecían sacrificios a Jehová en lugares altos, sacrificios que le eran aceptables en circunstancias especiales, como sucedió en los casos de Samuel, David y Elías. (1Sa 9:11-19; 1Cr 21:26-30; 1Re 18:30-39.) No obstante, el lugar habitual aprobado para los sacrificios era aquel autorizado por Jehová. (Nú 33:52; Dt 12:2-14; Jos 22:29.) En los lugares altos también se llevaban a cabo formas de adoración impropias, que bien pueden haber continuado a pesar de que se quitaran los lugares altos paganos, tal vez debido a que el rey no persiguió su eliminación con el mismo vigor con que suprimió los lugares paganos. O también es posible que Asá quitara por completo todos los lugares altos, pero que brotaran de nuevo con el tiempo y no se hubieran eliminado para cuando concluyó su reinado, lo que hizo posible que los aplastara su sucesor Jehosafat.

(2 CRÓNICAS 14:5)

“En conformidad con eso, quitó de todas las ciudades de Judá los lugares altos y los estantes del incienso; y el reino continuó sin disturbio delante de él.”

*** it-1 pág. 221 Asá ***
En 2 Crónicas 14:2-5 se afirma que Asá “quitó los altares extranjeros y los lugares altos y quebró las columnas sagradas y cortó los postes sagrados”. No obstante, 1 Reyes 15:14 y 2 Crónicas 15:17 refieren que “los lugares altos no los quitó”. Por consiguiente, parece que los lugares altos aludidos en el primer registro de Crónicas que se cita estaban dedicados a la adoración pagana adoptada que infectó a Judá, mientras que el libro de Reyes se refiere a lugares altos en los que la gente participaba en la adoración a Jehová. Aun después de haberse erigido el tabernáculo y de la posterior construcción del templo, ocasionalmente se ofrecían sacrificios a Jehová en lugares altos, sacrificios que le eran aceptables en circunstancias especiales, como sucedió en los casos de Samuel, David y Elías. (1Sa 9:11-19; 1Cr 21:26-30; 1Re 18:30-39.) No obstante, el lugar habitual aprobado para los sacrificios era aquel autorizado por Jehová. (Nú 33:52; Dt 12:2-14; Jos 22:29.) En los lugares altos también se llevaban a cabo formas de adoración impropias, que bien pueden haber continuado a pesar de que se quitaran los lugares altos paganos, tal vez debido a que el rey no persiguió su eliminación con el mismo vigor con que suprimió los lugares paganos. O también es posible que Asá quitara por completo todos los lugares altos, pero que brotaran de nuevo con el tiempo y no se hubieran eliminado para cuando concluyó su reinado, lo que hizo posible que los aplastara su sucesor Jehosafat.

(2 CRÓNICAS 14:8)

“Y Asá llegó a tener una fuerza militar que llevaba el escudo grande y la lanza, trescientos mil de Judá. Y de Benjamín los que llevaban el broquel y doblaban el arco eran doscientos ochenta mil. Todos estos eran hombres valientes, poderosos.”

*** it-1 pág. 189 Armas, armadura ***
El “escudo grande” (heb. tsin•náh) lo llevaban los soldados de infantería pesada (2Cr 14:8) y algunas veces los escuderos. (1Sa 17:7, 41.) Podía ser ovalado o rectangular, como una puerta. Efesios 6:16 debe referirse a un gran escudo de este tipo, pues usa la palabra griega thy•re•ós (de thý•ra, “puerta”). El tsin•náh era lo suficientemente grande como para cubrir todo el cuerpo. (Sl 5:12.) A veces se utilizaba para dar un frente sólido a las líneas de combate, y de entre ellos salían las lanzas. En algunas ocasiones el escudo grande se menciona junto con la lanza o la espada para referirse a las armas en general. (1Cr 12:8, 34; 2Cr 11:12.)

(2 CRÓNICAS 14:9)

“Más tarde Zérah el etíope salió contra ellos con una fuerza militar de un millón de hombres y trescientos carros, y vino hasta Maresah.”

*** it-1 pág. 951 Pueblos enemigos que atacaron a Israel ***
Etiopía 2Cr 14:9-13

*** it-2 pág. 507 Número ***
De vez en cuando los números se usan con un sentido aproximado, como números redondos. Por ejemplo: en el Salmo 90:10, donde el salmista habla acerca del límite de edad del hombre; posiblemente también en 1 Reyes 19:18 (siete mil que no se habían inclinado ante Baal), así como en 2 Crónicas 14:9 (el millón de etíopes derrotados por Asá).

(2 CRÓNICAS 14:10)

“Entonces Asá salió contra él, y se dispusieron en orden de batalla en el valle de Zefata junto a Maresah.”

*** it-2 pág. 1228 Zefata ***
ZEFATA
Valle cercano a Maresah donde Jehová hizo que el ejército del rey Asá de Judá derrotase al del etíope Zérah (967 a. E.C.). (2Cr 14:9-12.) Al parecer, Zefata es uno de los valles localizados al N. de Maresah. La traducción que ofrece la Septuaginta griega lee “en el valle al norte de Maresah”, pero el texto hebreo masorético dice “Zefata”.

(2 CRÓNICAS 14:11)

“Y Asá empezó a clamar a Jehová su Dios y a decir: “Oh Jehová, en cuanto a ayudar, para ti no importa si hay muchos o [los de] ningún poder. Ayúdanos, oh Jehová nuestro Dios, porque de veras nos apoyamos en ti, y en tu nombre hemos venido contra esta muchedumbre. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios. No permitas que el hombre mortal retenga fuerza contra ti”.”

*** w12 15/8 págs. 8-9 “Existe un galardón para su actividad” ***
En vista de su historial, no debe sorprendernos que Asá recurriera a Jehová antes de enfrentarse al mayor ejército humano que se menciona en la Biblia. Él sabía que Jehová premia los actos de fe. Le suplicó que lo ayudara, pues sabía que confiando en él y teniéndolo a su lado no importaba lo grande o poderoso que fuera el enemigo. Además, sabía que el nombre de Jehová estaba implicado, y por eso oró: “Ayúdanos, oh Jehová nuestro Dios, porque de veras nos apoyamos en ti, y en tu nombre hemos venido contra esta muchedumbre. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios. No permitas que el hombre mortal retenga fuerza contra ti” (2 Crón. 14:11). Es como si hubiera dicho: “Jehová, es a ti a quien están atacando los etíopes. No permitas que simples humanos venzan a tu pueblo y deshonren tu nombre”.

*** w12 15/8 pág. 9 “Existe un galardón para su actividad” ***
En la actualidad, los siervos de Jehová tenemos que enfrentarnos a muchos adversarios poderosos. No luchamos con armas físicas en campos de batalla literales, pero podemos estar seguros de que Jehová nos dará la victoria si somos fieles y honramos su nombre. Cualquiera de nosotros tal vez tenga que librar largas y duras batallas contra enemigos como la degradación moral de este mundo, las debilidades personales o las amenazas contra la espiritualidad de nuestra familia. Sea cual sea nuestra prueba de fe, podemos obtener ánimo de la oración de Asá. Su victoria fue la victoria de Jehová, y nos demuestra lo que pueden esperar quienes confían en Dios. No hay fuerza humana capaz de mantenerse firme contra Jehová.

(2 CRÓNICAS 14:14)

“Además, hirieron todas las ciudades de en derredor de Guerar, porque el pavor de Jehová había llegado a estar sobre ellas; y se pusieron a saquear todas las ciudades, porque había mucho que saquear en ellas.”

*** it-1 pág. 1057 Guerar ***
Cuando Jehová hizo que el impresionante ejército de Zérah el etíope fuese derrotado, las fuerzas del rey Asá persiguieron a los enemigos en retirada hasta Guerar. Más tarde, los judaítas atacaron y saquearon “todas las ciudades de en derredor de Guerar” (probablemente por haberse aliado con los etíopes), “y hasta las tiendas con ganado hirieron de manera que cautivaron rebaños en gran número, y camellos”. (2Cr 14:8-15.)

14 de dic. Lectura de la Biblia: 2 Crónicas 15 a 19


(2 CRÓNICAS 15:1)

“Ahora para Azarías hijo de Oded, el espíritu de Dios llegó a estar sobre él.”

*** it-2 pág. 517 Oded ***
ODED
([Dios] Ha Aliviado).
1. Padre del profeta Azarías. (2Cr 15:1.) En 2 Crónicas 15:8 se da a entender que Oded también era profeta: “Tan pronto como Asá oyó estas palabras y la profecía de Oded el profeta”. Algunos eruditos omiten las palabras “de Oded el profeta”, pues creen que son un error en la transcripción, pero esto no explica por qué el escritor dice que Asá oyó “las palabras y la profecía”. Otros hacen una añadidura al texto, de modo que lea “Asá oyó estas palabras y la profecía de Azarías hijo de Oded”, para de esta manera concordar con la Septuaginta griega (Códice Alejandrino), la Peshitta siriaca y la Vulgata latina (recensión clementina), pero tampoco así se da explicación a la dificultad mencionada. La tercera solución consiste en aceptar el texto masorético tal y como está, y entender que Oded mismo pronunció una profecía de la que no hay registro. Asá prestó atención a las palabras de Azarías (2Cr 15:2-7) y a las de su padre Oded.

(2 CRÓNICAS 15:2)

“Por consiguiente, él salió delante de Asá y le dijo: “¡Óiganme, oh Asá y todo Judá y Benjamín! Jehová está con ustedes mientras ustedes resulten estar con él; y si lo buscan, se dejará hallar de ustedes; pero si lo dejan, él los dejará a ustedes.”

*** w12 15/8 pág. 9 “Existe un galardón para su actividad” ***
2 Crón. 15:1, 2,

*** w12 15/8 pág. 9 “Existe un galardón para su actividad” ***
Estas palabras nos fortalecen la fe. En efecto, mientras le sirvamos fielmente, Jehová estará con nosotros. Cuando clamamos a él por ayuda, podemos estar seguros de que nos escucha.

*** w12 15/8 págs. 9-10 “Existe un galardón para su actividad” ***
No obstante, las palabras del profeta Azarías también contienen una seria advertencia: “Si lo dejan, [Jehová] los dejará a ustedes”. Que nunca nos ocurra eso a nosotros, pues las consecuencias serían trágicas (2 Ped. 2:20-22). Las Escrituras no revelan por qué Jehová le dio esta advertencia a Asá, pero el rey la pasó por alto.

*** w12 15/8 pág. 9 “Existe un galardón para su actividad” ***
“¡Óiganme, oh Asá y todo Judá y Benjamín! Jehová está con ustedes mientras ustedes resulten estar con él; y si lo buscan, se dejará hallar de ustedes; pero si lo dejan, él los dejará a ustedes”.

(2 CRÓNICAS 15:7)

“Y ustedes, sean animosos y no dejen caer las manos, porque existe un galardón para su actividad”.”

*** w12 15/8 pág. 9 “Existe un galardón para su actividad” ***
“Sean animosos y no dejen caer las manos, porque existe un galardón para su actividad” (2 Crón. 15:1, 2, 7).

*** w12 15/8 pág. 9 “Existe un galardón para su actividad” ***
. “Sean animosos”, dijo Azarías. Con frecuencia hace falta ánimo y valor para hacer lo que está bien, pero sabemos que con la ayuda de Jehová podemos lograrlo.
Puesto que la abuela de Asá, llamada Maacá, “había hecho un ídolo horrible al poste sagrado”, el rey llevó a cabo la difícil tarea de destituirla de su puesto en la corte como “dama”. Además, quemó aquel ídolo (1 Rey. 15:13). Jehová lo bendijo por la valentía y decisión con que actuó. Nosotros también debemos apegarnos incondicionalmente a Jehová y sostener sus normas sin importar que nuestros familiares sean o no leales a Dios. Si así lo hacemos, Jehová premiará nuestra fidelidad.
Parte de la recompensa de Asá consistió en ver que muchos de los israelitas del reino apóstata del norte se mudaron a Judá. ¿Por qué lo hicieron? Porque se dieron cuenta de que Dios estaba con el rey. Valoraban tanto la adoración pura que optaron por dejar atrás sus hogares para vivir junto a otros siervos de Jehová. Entonces, Asá y todo Judá gozosamente “entraron en un pacto de que buscarían a Jehová el Dios de sus antepasados con todo su corazón y con toda su alma”. Como resultado, Dios “se dejó hallar por ellos; y Jehová continuó dándoles descanso todo en derredor” (2 Crón. 15:9-15).

*** it-2 pág. 293 Mano ***
‘dejar caer las manos’, estar desanimado (2Cr 15:7;

(2 CRÓNICAS 15:8)

“Y tan pronto como Asá oyó estas palabras y la profecía de Oded el profeta, cobró ánimo y procedió a hacer que las cosas repugnantes desaparecieran de toda la tierra de Judá y Benjamín y de las ciudades que había tomado de la región montañosa de Efraín, y a renovar el altar de Jehová que estaba delante del pórtico de Jehová.”

*** it-2 pág. 517 Oded ***
ODED
([Dios] Ha Aliviado).
1. Padre del profeta Azarías. (2Cr 15:1.) En 2 Crónicas 15:8 se da a entender que Oded también era profeta: “Tan pronto como Asá oyó estas palabras y la profecía de Oded el profeta”. Algunos eruditos omiten las palabras “de Oded el profeta”, pues creen que son un error en la transcripción, pero esto no explica por qué el escritor dice que Asá oyó “las palabras y la profecía”. Otros hacen una añadidura al texto, de modo que lea “Asá oyó estas palabras y la profecía de Azarías hijo de Oded”, para de esta manera concordar con la Septuaginta griega (Códice Alejandrino), la Peshitta siriaca y la Vulgata latina (recensión clementina), pero tampoco así se da explicación a la dificultad mencionada. La tercera solución consiste en aceptar el texto masorético tal y como está, y entender que Oded mismo pronunció una profecía de la que no hay registro. Asá prestó atención a las palabras de Azarías (2Cr 15:2-7) y a las de su padre Oded.

(2 CRÓNICAS 15:17)

“Y los lugares altos mismos no desaparecieron de Israel. Solo que el corazón mismo de Asá resultó completo todos sus días.”

*** it-1 pág. 221 Asá ***
En 2 Crónicas 14:2-5 se afirma que Asá “quitó los altares extranjeros y los lugares altos y quebró las columnas sagradas y cortó los postes sagrados”. No obstante, 1 Reyes 15:14 y 2 Crónicas 15:17 refieren que “los lugares altos no los quitó”. Por consiguiente, parece que los lugares altos aludidos en el primer registro de Crónicas que se cita estaban dedicados a la adoración pagana adoptada que infectó a Judá, mientras que el libro de Reyes se refiere a lugares altos en los que la gente participaba en la adoración a Jehová. Aun después de haberse erigido el tabernáculo y de la posterior construcción del templo, ocasionalmente se ofrecían sacrificios a Jehová en lugares altos, sacrificios que le eran aceptables en circunstancias especiales, como sucedió en los casos de Samuel, David y Elías. (1Sa 9:11-19; 1Cr 21:26-30; 1Re 18:30-39.) No obstante, el lugar habitual aprobado para los sacrificios era aquel autorizado por Jehová. (Nú 33:52; Dt 12:2-14; Jos 22:29.) En los lugares altos también se llevaban a cabo formas de adoración impropias, que bien pueden haber continuado a pesar de que se quitaran los lugares altos paganos, tal vez debido a que el rey no persiguió su eliminación con el mismo vigor con que suprimió los lugares paganos. O también es posible que Asá quitara por completo todos los lugares altos, pero que brotaran de nuevo con el tiempo y no se hubieran eliminado para cuando concluyó su reinado, lo que hizo posible que los aplastara su sucesor Jehosafat.

*** it-2 pág. 259 Lugares altos ***
En cambio, Asá, que sucedió a Abiyam en el trono, sirvió a Jehová fielmente y se esforzó por eliminar del reino todo vestigio de adoración falsa. (1Re 15:11-13.) “Quitó de todas las ciudades de Judá los lugares altos y los estantes del incienso”. (2Cr 14:2-5.) Sin embargo, tanto en 1 Reyes 15:14 como en 2 Crónicas 15:17 se indica que no quitó los lugares altos. Estas palabras bien pudieran significar que Asá quitó los lugares altos de adoración falsa, pero que dejó aquellos donde la gente tenía por costumbre adorar a Jehová. O tal vez quieran decir que los lugares altos de adoración falsa volvieron a aparecer hacia el final de su reinado y permanecieron allí hasta que Jehosafat, su sucesor, los destruyó. No obstante, los lugares altos tampoco desaparecieron por completo durante el reinado de Jehosafat. (1Re 22:42, 43; 2Cr 17:5, 6; 20:31-33.) Tan arraigado estaba en Judá el culto en los lugares altos, que ni siquiera las reformas emprendidas por reyes como Asá y Jehosafat pudieron acabar permanentemente con él.

(2 CRÓNICAS 15:19)

“En cuanto a guerra, no ocurrió sino hasta el año treinta y cinco del reinado de Asá.”

*** it-1 pág. 222 Asá ***
Además, así puede explicarse la aparente diferencia entre la afirmación de 2 Crónicas 15:19 en el sentido de que la guerra “no ocurrió sino hasta el año treinta y cinco [de hecho, el año quince] del reinado de Asá”, y la de 1 Reyes 15:16 con referencia a que “hubo guerra misma entre Asá y Baasá el rey de Israel todos los días de ellos”, por cuanto una vez que comenzaron los conflictos entre los dos reyes, continuaron sin cesar de allí en adelante, como había predicho Hananí. (2Cr 16:9.)

(2 CRÓNICAS 16:1)

“En el año treinta y seis del reinado de Asá, Baasá el rey de Israel subió contra Judá y empezó a edificar a Ramá, para no permitir que nadie saliera ni entrara a Asá el rey de Judá.”

*** w12 15/8 pág. 10 “Existe un galardón para su actividad” ***
Cuando Asá llevaba treinta y seis años en el trono, el rey Baasá de Israel llevó a cabo actos hostiles contra Judá. Por ejemplo, fortificó la ciudad fronteriza de Ramá, a ocho kilómetros (cinco millas) al norte de Jerusalén, tal vez para impedir que sus súbditos se pusieran de parte de Asá y de la adoración pura.

*** w12 15/8 pág. 10 “Existe un galardón para su actividad” ***
(2 Crón. 16:1

*** it-1 pág. 222 Asá ***
La afirmación que se encuentra en 2 Crónicas 16:1 en cuanto a que Baasá subió contra Judá en “el año treinta y seis del reinado de Asá” ha dado origen a cierta controversia, pues la gobernación de Baasá —que comenzó en el tercer año de Asá y tan solo duró veinticuatro años— había terminado diez años antes del año trigésimo sexto de la gobernación de Asá. (1Re 15:33.) Si bien algunos opinan que se trata de un error del escriba y que la referencia es al año decimosexto o vigésimo sexto del reinado de Asá, no es necesario concluir que hubo tal error para armonizar el relato. Los comentaristas judíos citan el Seder Olam, en el que se indica que el año trigésimo sexto se calcula a partir de la existencia del reino separado de Judá (997 a. E.C.) y corresponde con el decimosexto año de Asá: Rehoboam había reinado diecisiete años; Abías, tres, y Asá se encontraba para ese entonces en su año decimosexto. (Soncino Books of the Bible, Londres, 1952, nota sobre 2Cr 16:1.) Este también fue el punto de vista del arzobispo Ussher.

(2 CRÓNICAS 16:3)

““Hay un pacto entre yo y tú y entre mi padre y tu padre. Aquí te envío en efecto plata y oro. Anda, rompe tu pacto con Baasá el rey de Israel, para que se retire de mí”.”

*** it-1 pág. 222 Asá ***
Intriga y guerra contra Baasá. El rey Baasá de Israel se dispuso a bloquear el paso de cualquiera que se sintiera inclinado a regresar a Judá fortificando la ciudad fronteriza de Ramá, situada en el camino principal a Jerusalén y a poca distancia al N. de dicha ciudad. Debido a un razonamiento humano o a prestar atención a algún mal consejo, Asá no se apoyó solo en Jehová, sino que recurrió a la diplomacia y a la conspiración para librarse de esta amenaza. Tomó los tesoros del templo y los de la casa real, y los envió como soborno al rey Ben-hadad de Siria con el fin de inducirlo a atacar la frontera norteña de Israel y de este modo distraer la atención de Baasá. Ben-hadad I aceptó, y su incursión en las ciudades del N. de Israel interrumpió la obra de construcción de Baasá y forzó la retirada de sus fuerzas de Ramá. Asá entonces reclutó toda la mano de obra disponible en el reino de Judá y se llevó la totalidad del abastecimiento de materiales de construcción de Baasá, que usó para edificar las ciudades de Gueba y Mizpá. (1Re 15:16-22; 2Cr 16:1-6.)

(2 CRÓNICAS 16:4)

“De modo que Ben-hadad escuchó al rey Asá y envió a los jefes de las fuerzas militares que eran suyas contra las ciudades de Israel, de manera que hirieron a Ijón y Dan y Abel-maim y todos los lugares de almacenamiento de las ciudades de Neftalí.”

*** it-1 pág. 17 Abel-bet-maacá, Abel de Bet-maacá ***
Los campos fértiles y bien regados que la rodean fueron la causa de que se le diera otro nombre merecido: Abel-maim (que significa: “Cauce de Aguas”). Su ubicación la convirtió en un buen lugar de almacenamiento. (2Cr 16:4.)

(2 CRÓNICAS 16:9)

“Pues, en cuanto a Jehová, sus ojos están discurriendo por toda la tierra para mostrar su fuerza a favor de aquellos cuyo corazón es completo para con él. Has actuado tontamente respecto a esto, pues desde ahora en adelante existirán guerras contra ti”.”

*** cl cap. 4 pág. 43 párrs. 15-16 ‘Jehová es grande en poder’ ***
15 Dios también utiliza su poder para beneficio de cada uno de nosotros. Notemos lo que dice 2 Crónicas 16:9: “En cuanto a Jehová, sus ojos están discurriendo por toda la tierra para mostrar su fuerza a favor de aquellos cuyo corazón es completo para con él”. Hallamos un claro ejemplo en la experiencia de Elías, mencionada al principio. ¿Por qué recibió aquella imponente demostración de potencia divina? Pues bien, la malvada reina Jezabel había jurado ejecutarlo, así que el profeta tuvo que huir para salvar la vida. Parecía que todos sus afanes habían sido en vano, y se sentía solo, acobardado y desalentado. El Altísimo lo confortó con un vívido recordatorio de Su fuerza. El viento, el terremoto y el fuego le demostraron que contaba con el respaldo del Ser más poderoso del universo. ¿Por qué temer a Jezabel teniendo de su parte al Dios omnipotente? (1 Reyes 19:1-12.)
16 Aunque ya no es tiempo de que efectúe milagros, Jehová no ha cambiado desde la época de Elías (1 Corintios 13:8). Tiene el mismo deseo de usar su fuerza a favor de quienes lo aman. Aunque reside en las alturas, en el mundo espiritual, no está muy lejos de nosotros. Ante su poderío sin límites, la distancia no es obstáculo. Más bien, “Jehová está cerca de todos los que lo invocan” (Salmo 145:18). En cierta ocasión, el profeta Daniel imploró su ayuda, y no había acabado la oración, cuando se le apareció un ángel (Daniel 9:20-23). Nada le impide ayudar y fortalecer a quienes ama (Salmo 118:6).

*** w02 15/10 pág. 14 Jehová se interesa por nosotros ***
Jehová busca formas de ayudarnos
4 El Diablo deambula por la Tierra procurando acusar y devorar a alguien (Job 1:7, 9; 1 Pedro 5:8). Jehová, en cambio, busca formas de ayudar a quienes necesitan Su fortaleza. El profeta Hananí le dijo al rey Asá: “En cuanto a Jehová, sus ojos están discurriendo por toda la tierra para mostrar su fuerza a favor de aquellos cuyo corazón es completo para con él” (2 Crónicas 16:9). ¡Qué diferencia entre el odioso escrutinio de Satanás y el interés amoroso de Jehová!

*** it-1 pág. 222 Asá ***
Además, así puede explicarse la aparente diferencia entre la afirmación de 2 Crónicas 15:19 en el sentido de que la guerra “no ocurrió sino hasta el año treinta y cinco [de hecho, el año quince] del reinado de Asá”, y la de 1 Reyes 15:16 con referencia a que “hubo guerra misma entre Asá y Baasá el rey de Israel todos los días de ellos”, por cuanto una vez que comenzaron los conflictos entre los dos reyes, continuaron sin cesar de allí en adelante, como había predicho Hananí. (2Cr 16:9.)

(2 CRÓNICAS 16:11)

“Y, ¡mire!, los asuntos de Asá, los primeros y los últimos, allí están escritos en el Libro de los Reyes de Judá y de Israel.”

*** w09 15/3 pág. 32 Preguntas de los lectores ***
Por otro lado, a veces se hace referencia a escritos que tienen nombres parecidos a ciertos libros de la Biblia, pero que no son parte de ella. Este sería el caso de cuatro libros antiguos llamados “el libro de los asuntos de los tiempos de los reyes de Judá”, “el Libro de los Reyes de Judá y de Israel”, “el Libro de los Reyes de Israel” y “el Libro de los Reyes de Israel y de Judá”. Aunque los nombres pueden sonar parecidos a los de los libros bíblicos que conocemos como Primero y Segundo de los Reyes, esos cuatro escritos no fueron divinamente inspirados ni tienen cabida en el canon bíblico (1 Rey. 14:29; 2 Cró. 16:11; 20:34; 27:7). Probablemente fueron simples registros históricos que existían cuando el profeta Jeremías y Esdras escribieron los relatos que encontramos en la Biblia.

(2 CRÓNICAS 16:12)

“Y Asá, en el año treinta y nueve de su reinado, llegó a tener una dolencia en los pies hasta que estuvo muy enfermo; y aun en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los sanadores.”

*** w12 15/8 pág. 10 “Existe un galardón para su actividad” ***
(2 Crón. 16:12

*** w12 15/8 pág. 10 “Existe un galardón para su actividad” ***
Después de treinta y nueve años de reinado, Asá se enfermó gravemente de los pies. El relato dice que “aun en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los sanadores”. Todo indica que, para entonces, había descuidado su salud espiritual.

*** it-1 pág. 222 Asá ***
Enfermedad y muerte. Los tres años finales de Asá fueron dolorosos debido a una enfermedad de los pies (quizás gota), pero él, imprudentemente, procuró obtener curación física más bien que curación espiritual.

(2 CRÓNICAS 16:14)

“De modo que lo enterraron en su grandiosa sepultura que él había excavado para sí en la Ciudad de David; y lo acostaron en la cama que había sido llenada de aceite balsámico y diferentes clases de ungüentos mezclados en un ungüento de confección especial. Además, le hicieron una quema funeral extraordinariamente grande.”

*** w05 1/12 pág. 20 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
16:13, 14. ¿Fue incinerado Asá? No. La “quema funeral extraordinariamente grande” alude, no a la cremación de Asá, sino a la quema de especias (nota).

*** it-1 pág. 806 Embalsamamiento ***
Las Escrituras dicen sobre el entierro del rey Asá: “Lo acostaron en la cama que había sido llenada de aceite balsámico y diferentes clases de ungüentos mezclados en un ungüento de confección especial. Además, le hicieron una quema funeral extraordinariamente grande”. Este texto no se refiere a la incineración del rey, sino a una quema de especias. (2Cr 16:13, 14.) Y en el caso de considerar este uso de ungüentos como alguna forma de embalsamamiento, es seguro que no era semejante al egipcio.

*** it-2 pág. 1007 Sepultura ***
Se acostumbraba a poner en estas vendas especias, como mirra y áloes. (Jn 19:39, 40.) En otras ocasiones el cuerpo se tendía sobre aceite y diferentes ungüentos, como se hizo en el caso del rey Asá. (2Cr 16:14.) La gran “quema funeral” que se menciona en este caso debe referirse a la quema de dichas especias, que producirían un incienso aromático.

*** it-2 pág. 1171 Ungüentos y perfumes ***
Los ungüentos perfumados preparados especialmente para emplearse en la preparación del cadáver para el entierro debían servir sobre todo de desinfectantes y desodorantes. (2Cr 16:14; Lu 23:56.) Pensando en ese uso, Jesús explicó que el que le hubieran untado en casa de Simón el leproso con aceite perfumado muy costoso, aceite cuya fragancia llenó toda la casa, era figurativamente “en preparación de [él] para ser enterrado”. (Mt 26:6-12; Jn 12:3.)

(2 CRÓNICAS 17:6)

“Y su corazón se hizo denodado en los caminos de Jehová, y hasta quitó de Judá los lugares altos y los postes sagrados.”

*** w09 15/6 pág. 12 párr. 4 Un pueblo “celoso de obras excelentes” ***
Asá “quitó los altares extranjeros y los lugares altos y quebró las columnas sagradas y cortó los postes sagrados” (2 Cró. 14:3). Y Jehosafat, movido también por su profunda devoción a Jehová, “quitó de Judá los lugares altos y los postes sagrados” (2 Cró. 17:6; 19:3).

*** w09 15/6 pág. 12 Un pueblo “celoso de obras excelentes” ***
Tal vez Asá eliminó los lugares altos donde se adoraba a los dioses falsos, pero dejó aquellos donde la gente acostumbraba adorar a Jehová. O quizá los lugares altos que destruyó fueron reconstruidos en la parte final de su reinado, por lo que su hijo Jehosafat tuvo que volver a destruirlos (1 Rey. 15:14; 2 Cró. 15:17).

(2 CRÓNICAS 17:17)

“Y de Benjamín estaba el hombre valiente y poderoso Eliadá, y con él había doscientos mil hombres armados con el arco y escudo.”

*** it-1 págs. 189-190 Armas, armadura ***
El “escudo pequeño” o “broquel” (heb. ma•ghén) es el que solían llevar los arqueros, y por lo general se consideraba un arma ligera, como el arco. Lo llevaban los arqueros benjamitas de la fuerza militar del rey Asá de Judá. (2Cr 14:8.) El broquel casi siempre era redondo, más frecuente que el grande y se usaba sobre todo en los combates cuerpo a cuerpo. Los escudos de oro que hizo Salomón muestran que el tsin•náh y el ma•ghén hebreos diferían considerablemente en tamaño, pues necesitó cuatro veces más oro para revestir el escudo grande que para el pequeño o broquel. (1Re 10:16, 17; 2Cr 9:15, 16.) Parece que al igual que tsin•náh, el término ma•ghén se usaba como nombre genérico de armas de guerra. (2Cr 14:8; 17:17; 32:5.)

(2 CRÓNICAS 18:25)

“Entonces el rey de Israel dijo: “Tomen a Micaya y devuélvanlo a Amón el jefe de la ciudad y a Joás el hijo del rey.”

*** it-2 pág. 107 Joás ***
6. Uno de los hombres a quienes Acab entregó al fiel profeta Micaya para que lo metiesen en prisión. Se le llama “el hijo del rey”. (1Re 22:26, 27; 2Cr 18:25, 26.) Aunque con esto puede darse a entender que era hijo de Acab, también puede indicar que era un oficial de ascendencia real, o que estaba relacionado estrechamente con la familia real.

(2 CRÓNICAS 19:3)

“No obstante, hay cosas buenas que se han hallado contigo, porque has eliminado del país los postes sagrados y has preparado tu corazón para buscar al Dios [verdadero]”.”

*** cl cap. 24 págs. 244-245 párr. 12 Nada puede “separarnos del amor de Dios” ***
12 El ejemplo de Jehosafat es aún más destacado. Cuando este buen rey cometió una locura, el profeta de Dios le recriminó: “Por esto hay indignación contra ti procedente de la persona de Jehová”. Aunque aquel mensaje inspirado sin duda lo sobresaltó, contenía la siguiente puntualización: “No obstante, hay cosas buenas que se han hallado contigo” (2 Crónicas 19:1-3). Por lo tanto, la justa cólera que sentía el Todopoderoso no le impidió ver los aspectos positivos del monarca. ¡Qué diferente de los seres humanos imperfectos! Cuando alguien nos irrita, tal vez nos volvamos ciegos ante sus puntos buenos. Y cuando somos nosotros los que pecamos, puede que la decepción, la vergüenza y la culpa no nos dejen ver nuestras propias virtudes. Recordemos, sin embargo, que obtendremos el perdón divino si nos arrepentimos y luchamos por no repetir los errores.

*** w05 1/12 pág. 21 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
19:1-3. Jehová busca lo bueno en nosotros aun cuando le demos motivos para enojarse.

*** w03 1/7 pág. 17 párr. 13 “Dios es amor” ***
13 La Biblia revela otra garantía de que Jehová nos ama: él busca lo bueno en nosotros y lo valora. Veamos el ejemplo de Jehosafat. Cuando este buen rey cometió una locura, el profeta de Dios le recriminó: “Por esto hay indignación contra ti procedente de la persona de Jehová”. El mensaje era sin duda impactante, pero contenía la siguiente puntualización: “No obstante, hay cosas buenas que se han hallado contigo” (2 Crónicas 19:1-3). Vemos, pues, que la justa cólera que sentía el Todopoderoso no le impidió ver las “cosas buenas”, o aspectos positivos, del monarca. ¿No es tranquilizador saber que tenemos un Dios que busca nuestros puntos buenos pese a que somos imperfectos?

(2 CRÓNICAS 19:4)

“Y Jehosafat continuó morando en Jerusalén; y empezó a salir de nuevo entre la gente desde Beer-seba hasta la región montañosa de Efraín, a fin de traerlos de vuelta a Jehová el Dios de sus antepasados.”

*** it-1 pág. 298 Beer-seba ***
Llegó a representar el extremo S. de la Tierra Prometida, tal como se expresa en la frase proverbial ‘desde Dan hasta Beer-seba’ (Jue 20:1), o a la inversa, “desde Beer-seba hasta Dan”. (1Cr 21:2; 2Cr 30:5.) Después de la división de la nación en dos reinos, Beer-seba siguió significando el límite meridional del reino de Judá, como se puede ver por las expresiones “desde Gueba hasta Beer-seba” (2Re 23:8) y “desde Beer-seba hasta la región montañosa de Efraín” (donde empezaba el reino septentrional de Israel). (2Cr 19:4.) En la época posterior al exilio se usó la expresión “desde Beer-seba hasta el mismo valle de Hinón” para referirse a la zona que ocuparon los repatriados de Judá. (Ne 11:27, 30.)
Había otras ciudades de la Tierra Prometida situadas al S. de Beer-seba, de la misma manera que algunas ciudades israelitas se encontraban al N. de Dan. Sin embargo, tanto Dan como Beer-seba estaban en las fronteras naturales del país. Beer-seba se hallaba al S. de las montañas de Judá, en el confín del desierto. Además, fue una de las ciudades principales de Judá (junto con Jerusalén y Hebrón), no solo por estar bien abastecida de agua para la agricultura y la cría de ganado, sino también porque era una encrucijada de caminos importantes. Una antigua ruta iba desde Egipto hasta Beer-seba por el “Camino de los Pozos” a través de Qadés-barnea, y se unía con otro camino, por el que viajaban las caravanas de camellos de los “reinos de las especias” de la península arábiga que se dirigían a Filistea o Judá. De Ezión-guéber, en el golfo de ʽAqaba, salía otra ruta que cruzaba el Arabá, luego giraba hacia el O., pasaba por la Subida de Aqrabim y conducía a Beer-seba. De Gaza, en la llanura filistea, partía una ramificación del Camino del Mar en dirección SE. que llegaba hasta Beer-seba. Por otra parte, la ciudad estaba comunicada con el resto de Judá por un camino que salía de ella en dirección NE., remontaba la meseta, se adentraba en las montañas de Judá hasta llegar a Jerusalén y continuaba hacia el N. (Gé 22:19.)

(2 CRÓNICAS 19:7)

“Y ahora, que el pavor de Jehová llegue a estar sobre ustedes. Tengan cuidado y actúen, porque con Jehová nuestro Dios no hay injusticia ni parcialidad ni aceptación de soborno”.”

*** w11 1/8 pág. 28 Un día de grandes ilusiones y expectativas ***
“Que el pavor de Jehová esté sobre ustedes”
Otro miembro del Cuerpo Gobernante, Anthony Morris, explicó el significado de la expresión bíblica “el pavor de Jehová” (2 Crónicas 19:7). Contrario a lo que pudiera parecer, estas palabras no aluden a ningún tipo de terror morboso, sino a un intenso deseo de hacer lo correcto, un respeto tan sincero que puede hacernos temblar.

*** w86 1/10 pág. 30 Preguntas de los lectores ***
¿Qué es soborno, y qué dice la Biblia al respecto? El diccionario de María Moliner define la palabra sobornar así: “Conseguir alguien con dádivas o regalos que un funcionario haga o deje de hacer cierta cosa en su favor, constituya o no injusticia o delito”. Por lo tanto, sobornar es dar dinero (o un regalo) a un juez para ejercer influencia en su decisión y pervertir la justicia. Sobornar también es ofrecer dinero para circunvenir la ley, tal como si se pidiera a un inspector de edificios o de automóviles que pasara por alto una violación.
Dios condena el sobornar al decir a los jueces israelitas: “No debes pervertir el juicio. No debes ser parcial ni aceptar soborno, porque el soborno ciega los ojos de los sabios y tuerce las palabras de los justos”. (Deuteronomio 16:19; compárese con Proverbios 17:23; Isaías 1:23; 5:23; 1 Samuel 8:3-5.) Jehová mismo pone el modelo, porque con él “no hay injusticia ni parcialidad ni aceptación de soborno”. (2 Crónicas 19:7; Deuteronomio 10:17.) Los cristianos que desean tener la aprobación de Dios rehúsan recurrir al soborno. (Compárese con Hechos 24:26.)

(2 CRÓNICAS 19:11)

“Y aquí está Amarías el sacerdote principal sobre ustedes para todo asunto de Jehová; y Zebadías hijo de Ismael el caudillo de la casa de Judá para todo asunto del rey; y como oficiales los levitas les están disponibles. Sean fuertes y actúen, y Jehová resulte estar con lo que es bueno”.”

*** it-1 pág. 109 Amarías ***
3. El principal sacerdote “para todo asunto de Jehová”, en particular los asuntos de carácter legal que se produjeron durante el reinado de Jehosafat. (2Cr 19:11.)

21 de dic. Lectura de la Biblia: 2 Crónicas 20 a 24


(2 CRÓNICAS 20:1)

“Y después de eso aconteció que los hijos de Moab y los hijos de Ammón y con ellos algunos de los ammonim vinieron contra Jehosafat en guerra.”

*** it-1 pág. 115 Ammonim ***
AMMONIM
(Los Pueblos).
En 2 Crónicas 20:1 el texto masorético menciona que algunos de los “ammonim [heb. ʽam•moh•ním]” se unieron a los hijos de Moab y de Ammón para guerrear contra Jehosafat, el rey de Judá. La Versión Valera (1877) añade la palabra “otros”, de modo que la redacción del versículo queda así: “Los hijos de Moab y de Ammon, y con ellos otros fuera de los Ammonitas”, mientras que otras traducciones optan por la expresión ‘algunos de los ammonitas’ (TA, BAS, MK), solución que resulta ilógica, pues a los ammonitas ya se les menciona antes en el mismo pasaje. Por otra parte, la Biblia Hebraica Stuttgartensia (nota), así como otras versiones modernas de la Biblia (BJ, NC, CI, VP, NBE), interpreta que el término se refiere a los meunim mencionados en 2 Crónicas 26:7. Según este punto de vista, supone que debido a un error de transcripción atribuible al escriba, se invirtieron las dos primeras consonantes (מע) de la palabra hebrea meʽu•ním, de lo que resultó la voz ʽam•moh•ním. Puede que esta explicación se apoye en el hecho de que en los versículos que narran la guerra que se libró contra Jehosafat, se dice que “la región montañosa de Seír” (no “los ammonim”) se unió a las fuerzas de Ammón y Moab. (2Cr 20:10, 22, 23.) Los traductores de la Versión de los Setenta usaron en 2 Crónicas 20:1 la misma palabra griega (mi•nái•ōn) que emplearon en otros pasajes para traducir el gentilicio meunim, de lo que se infiere que entendían que en todos los casos se trataba del mismo grupo de personas. (Véase MEUNIM.)
Sin embargo, como esa identidad es incierta, algunas traducciones, como la de Isaac Leeser y la Traducción del Nuevo Mundo, prefieren transliterar el término tal y como aparece en el texto masorético.

*** it-1 pág. 951 Pueblos enemigos que atacaron a Israel ***
Ammón 2Cr 20:1-3, 10, 11; 2Re 24:2

*** it-2 pág. 410 Moab, moabitas ***
Por tanto, tuvo que ser en una fecha anterior durante el reinado de Jehosafat, cuando Moab combinó sus fuerzas con las de Ammón y las de la región montañosa de Seír para atacar a Judá. Debido a la intervención de Jehová, los tres ejércitos lucharon entre sí y se autodestruyeron. (2Cr 20:1, 22-24.) Algunos eruditos creen que en el Salmo 83:4-9 se hace referencia a este acontecimiento. (Compárese 2Cr 20:14 con Sl 83, encab.)

(2 CRÓNICAS 20:7)

“¿No expulsaste tú mismo, oh Dios nuestro, a los habitantes de esta tierra de delante de tu pueblo Israel y entonces la diste a la descendencia de Abrahán, tu amador, hasta tiempo indefinido?”

*** it-1 pág. 113 Amigo ***
Amigo de Dios. Una de las bendiciones divinas otorgadas a Abrahán fue el privilegio y el honor de ser llamado “amigo [o: amador] de Jehová”. Esto se debió a su fe sobresaliente, de la que hizo máxima expresión al estar dispuesto a ofrecer en sacrificio a su hijo Isaac. (Isa 41:8, nota; 2Cr 20:7; Snt 2:21-23; véase DECLARAR JUSTO.)

(2 CRÓNICAS 20:10)

“Y ahora, aquí los hijos de Ammón, y Moab y la región montañosa de Seír, a quienes tú no permitiste que Israel invadiera cuando iba saliendo de la tierra de Egipto, sino que se apartó de ellos y no los aniquiló,”

*** it-1 pág. 951 Pueblos enemigos que atacaron a Israel ***
Ammón 2Cr 20:1-3, 10, 11; 2Re 24:2

(2 CRÓNICAS 20:11)

“sí, aquí están ellos recompensándonos mediante venir para expulsarnos de tu posesión que tú nos hiciste poseer.”

*** it-1 pág. 951 Pueblos enemigos que atacaron a Israel ***
Ammón 2Cr 20:1-3, 10, 11; 2Re 24:2

(2 CRÓNICAS 20:17)

“No tendrán que pelear en esta ocasión. Tomen su posición, esténse quietos y vean la salvación de Jehová a favor de ustedes. Oh Judá y Jerusalén, no tengan miedo ni se aterroricen. Mañana salgan contra ellos, y Jehová estará con ustedes’”.”

*** w05 1/12 pág. 21 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
20:17. Para ‘ver la salvación de Jehová’, debemos ‘tomar nuestra posición’ apoyando activamente el Reino de Dios. En vez de querer arreglar las cosas por nuestra cuenta, tenemos que ‘estarnos quietos’, mostrando confianza absoluta en Jehová.

*** w03 1/6 págs. 21-22 Quédense quietos y vean la salvación de Jehová ***
¿Cómo reaccionaremos los siervos de Dios?
14 ¿Qué tendremos que hacer los siervos de Dios cuando se nos ataque? Nuevamente, hallamos un modelo en la reacción de la nación típica de Dios en tiempos de Jehosafat. Observemos que los ciudadanos recibieron tres órdenes: primero, tomar su posición; segundo, estarse quietos, y tercero, ver la salvación de Jehová. ¿Cómo actuará en armonía con estas palabras el pueblo de Dios de la actualidad? (2 Crónicas 20:17.)
15 Tomar su posición. Sin vacilar, los siervos de Dios mantendremos nuestra posición de apoyo activo al Reino y neutralidad cristiana. Además, seguiremos “constantes” e “inmovibles” sirviendo lealmente a Jehová y alabándolo en público por su bondad amorosa (1 Corintios 15:58; Salmo 118:28, 29). No habrá presión, ni actual ni futura, que nos haga abandonar nuestra posición aprobada por Dios.
16 Estarse quietos. Los siervos de Jehová no trataremos de salvarnos por nuestros propios medios, sino que confiaremos plenamente en él, ya que es el único capaz de rescatarnos del caos mundial, y además ha prometido hacerlo (Isaías 43:10, 11; 54:15; Lamentaciones 3:26). Confiar en Jehová implicará confiar en el canal visible que está utilizando desde hace décadas para realizar sus propósitos. Como nunca antes, los cristianos verdaderos tendremos que confiar en nuestros consiervos que dirigen la obra con la autorización de Jehová y de su Rey reinante. Estos hombres fieles darán al pueblo de Dios instrucciones cuyo incumplimiento podría acarrearnos consecuencias desastrosas (Mateo 24:45-47; Hebreos 13:7, 17).
17 Ver la salvación de Jehová. El premio de la salvación se concederá a los fieles por mantener su posición de integridad cristiana y confiar en Jehová como su libertador. Hasta el último momento, y al grado que podamos, anunciaremos la llegada del día de juicio de Jehová. Toda la creación ha de saber que él es el Dios verdadero y que tiene siervos fieles en la Tierra. Nunca más será necesario permitir una larga controversia sobre la legitimidad de Su soberanía (Ezequiel 33:33; 36:23).

(2 CRÓNICAS 20:20)

“Y procedieron a levantarse muy de mañana y a salir al desierto de Teqoa. Y mientras salían, Jehosafat se puso de pie y entonces dijo: “¡Óiganme, oh Judá y ustedes los habitantes de Jerusalén! Pongan fe en Jehová su Dios para que resulten de larga duración. Pongan fe en sus profetas y así logren éxito”.”

*** w98 1/5 pág. 20 párr. 4 El juicio de la llanura baja de la decisión ***
4 Jehová pidió al rey Jehosafat y a sus súbditos más que sentarse a aguardar la liberación milagrosa cruzados de brazos. Tendrían que iniciar la acción frente al reto del enemigo. El rey y ‘todos los de Judá, hasta sus pequeñuelos, sus esposas y sus hijos’, obedecieron con fe firme: madrugaron y fueron al encuentro de las hordas invasoras. De camino, el rey siguió dándoles instrucción teocrática y ánimo, exhortándolos así: “Pongan fe en Jehová su Dios para que resulten de larga duración. Pongan fe en sus profetas y así logren éxito” (2 Crónicas 20:20). Fe en Jehová y fe en sus profetas: esa era la clave para tener éxito. Hoy, igualmente, sigamos activos en el servicio a Jehová, sin dudar nunca de que gracias a él nuestra fe saldrá victoriosa.

(2 CRÓNICAS 20:21)

“Además, tomó consejo con la gente y apostó cantores a Jehová y quienes ofrecieran alabanza en adorno santo mientras salían al frente de los hombres armados, y que dijeran: “Den alabanza a Jehová, porque hasta tiempo indefinido es su bondad amorosa”.”

*** w98 1/5 pág. 20 párr. 5 El juicio de la llanura baja de la decisión ***
5 Nosotros, igual que los habitantes de Judá de la época de Jehosafat, hemos de “[dar] alabanza a Jehová, porque hasta tiempo indefinido es su bondad amorosa”. ¿Cómo lo alabamos? Predicando el Reino con fervor. Igual que los habitantes de Judá, que “dieron comienzo con el clamor gozoso y alabanza”, así respaldemos nuestra fe con obras (2 Crónicas 20:21, 22). Sí, demostremos la misma fe inquebrantable mientras Jehová se dispone a intervenir contra sus enemigos. Aunque el camino se haga largo, decidámonos a aguantar, con fe activa, como hace en la actualidad su pueblo victorioso en regiones conflictivas de la Tierra.

(2 CRÓNICAS 20:22)

“Y al tiempo que dieron comienzo con el clamor gozoso y alabanza, Jehová colocó hombres en emboscada contra los hijos de Ammón, Moab y la región montañosa de Seír que venían para entrar en Judá, y estos se pusieron a herirse unos a otros.”

*** w98 1/5 pág. 20 párr. 5 El juicio de la llanura baja de la decisión ***
5 Nosotros, igual que los habitantes de Judá de la época de Jehosafat, hemos de “[dar] alabanza a Jehová, porque hasta tiempo indefinido es su bondad amorosa”. ¿Cómo lo alabamos? Predicando el Reino con fervor. Igual que los habitantes de Judá, que “dieron comienzo con el clamor gozoso y alabanza”, así respaldemos nuestra fe con obras (2 Crónicas 20:21, 22). Sí, demostremos la misma fe inquebrantable mientras Jehová se dispone a intervenir contra sus enemigos. Aunque el camino se haga largo, decidámonos a aguantar, con fe activa, como hace en la actualidad su pueblo victorioso en regiones conflictivas de la Tierra.

(2 CRÓNICAS 20:26)

“Y al cuarto día se congregaron en la llanura baja de Beracá, porque allí bendijeron a Jehová. Por eso llamaron a aquel lugar por nombre llanura baja de Beracá... hasta hoy.”

*** it-1 pág. 314 Beracá ***
2. Llanura baja de Judá que se encuentra entre Belén y Hebrón. En la actualidad se la identifica con Wadi el-ʽArrub, y el nombre del pueblo cercano de Khirbet Bereikut (Berakhot) parece guardar relación con el nombre original de la llanura. Este valle corre de E. a O. y conecta la zona montañosa de Judá con el desierto que se halla al O. del mar Salado.
Después de la victoria milagrosa sobre las fuerzas combinadas de Ammón, Moab y Edom, Jehosafat congregó al pueblo en esta llanura baja para bendecir a Jehová, de ahí el nombre llanura baja de Beracá (que significa “Bendición”). (2Cr 20:26.)

(2 CRÓNICAS 20:34)

“En cuanto al resto de los asuntos de Jehosafat, los primeros y los últimos, allí están escritos entre las palabras de Jehú hijo de Hananí, que fueron insertadas en el Libro de los Reyes de Israel.”

*** w09 15/3 pág. 32 Preguntas de los lectores ***
Por otro lado, a veces se hace referencia a escritos que tienen nombres parecidos a ciertos libros de la Biblia, pero que no son parte de ella. Este sería el caso de cuatro libros antiguos llamados “el libro de los asuntos de los tiempos de los reyes de Judá”, “el Libro de los Reyes de Judá y de Israel”, “el Libro de los Reyes de Israel” y “el Libro de los Reyes de Israel y de Judá”. Aunque los nombres pueden sonar parecidos a los de los libros bíblicos que conocemos como Primero y Segundo de los Reyes, esos cuatro escritos no fueron divinamente inspirados ni tienen cabida en el canon bíblico (1 Rey. 14:29; 2 Cró. 16:11; 20:34; 27:7). Probablemente fueron simples registros históricos que existían cuando el profeta Jeremías y Esdras escribieron los relatos que encontramos en la Biblia.

(2 CRÓNICAS 20:36)

“De modo que lo asoció consigo en hacer naves que fueran a Tarsis, e hicieron naves en Ezión-guéber.”

*** it-1 pág. 912 Ezión-guéber ***
Debe notarse que en ambos casos algunas naves no solo tenían por destino Ofir, sino Tarsis. (2Cr 9:21; 20:36, 37.) Ya que se da por sentado que Tarsis estaba en España, algunos han puesto en duda que en tiempos antiguos fuese posible navegar hasta allí desde Ezión-guéber. Sobre este particular, véase el artículo TARSIS núm. 4, donde se plantea la posibilidad de que existiese un canal entre el río Nilo y el mar Rojo. Dicho canal explicaría el que Hiram enviase a Ezión-guéber y Elat (Elot) no solo hombres, sino también barcos, que puso a disposición de Salomón. (2Cr 8:17, 18.) Otra posibilidad que se ha apuntado es que una vez que los barcos arribasen a puerto en la costa filistea, se desmantelasen y transportasen por tierra hasta el golfo de ʽAqaba, para reconstruirlos allí. Los partidarios de esta teoría se apoyan en el hecho de que durante las cruzadas se utilizó un sistema similar. En cualquier caso, sea que existiese un canal entre el Nilo y el mar Rojo, o una ruta terrestre, lo que parece estar claro es que la madera para los barcos procedía de otro lugar, pues, aunque los alrededores de Ezión-guéber son ricos en palmeras, carecen de árboles apropiados para construir embarcaciones.

*** it-2 pág. 1088 Tarsis ***
Se cree que la expresión “naves de Tarsis” con el transcurso del tiempo representó un tipo de nave, como dice cierto léxico: “Naves grandes, propias para la navegación de altura, adecuadas para hacer el trayecto a Tarsis”. (A Hebrew and English Lexicon of the Old Testament, de Brown, Driver y Briggs, 1980, pág. 1077.) De manera similar, el nombre inglés Indiamen se aplicó originalmente a las grandes naves británicas que participaban en actividades comerciales con la India, pero con el tiempo el término aplicó a todas las naves de ese tipo sin importar su origen o su destino. De modo que en 1 Reyes 22:48 se muestra que el rey Jehosafat (c. 936-911 a. E.C.) “hizo naves de Tarsis para que fueran a Ofir por oro”.
No obstante, el relato de las Crónicas especifica que las naves que utilizó Salomón para los viajes trienales “iban a Tarsis” (2Cr 9:21); además, comenta que las naves de Jehosafat estaban diseñadas para que “fueran a Tarsis”, pero “se destrozaron, y no retuvieron fuerza para ir a Tarsis”. (2Cr 20:36, 37.) Estos textos indican que Ofir no era el único puerto de escala de las “naves de Tarsis” israelitas, sino que también navegaban por aguas del Mediterráneo. Naturalmente, esto plantea un problema, pues se muestra que el lugar de botadura de al menos algunas de estas naves fue Ezión-guéber, en el golfo de ʽAqaba. (1Re 9:26.) Para que las naves llegasen al mar Mediterráneo, tenían que atravesar por un canal desde el mar Rojo hasta el río Nilo y luego hasta el Mediterráneo, o circunnavegar el continente africano. Aunque hoy resulta completamente imposible determinar los detalles de las rutas de navegación (y los canales) que existían o se utilizaban en el tiempo de Salomón y en el tiempo de Jehosafat, no es suficiente razón para poner en tela de juicio el registro de sus actividades marítimas.

(2 CRÓNICAS 21:2)

“Y él tenía hermanos, hijos de Jehosafat: Azarías y Jehiel y Zacarías y Azarías y Miguel y Sefatías; todos estos eran los hijos de Jehosafat el rey de Israel.”

*** it-1 pág. 260 Azarías ***
7, 8. Dos de los siete hijos de Jehosafat, mencionados en segundo y quinto lugar. Su padre los colmó de regalos y les dio ciudades fortificadas, pero Jehoram, su hermano mayor, los mató una vez que ascendió al trono. (2Cr 21:1-4.) “Parece poco verosímil suponer [como algunos han hecho] que la repetición del nombre se deba a que eran medio hermanos o a que uno de los dos murió de pequeño.” (The Interpreter’s Dictionary of the Bible, edición de G. A. Buttrick, 1962, vol. 1, pág. 325.) Sería un caso infrecuente que dos hermanos tuviesen el mismo nombre, pero hay una ligera diferencia en la grafía y pronunciación hebreas de este nombre: ʽAzar•yáh (“Jah Ha Ayudado”) y ʽAzar•yá•hu (“Jehová Ha Ayudado”).

(2 CRÓNICAS 21:12)

“Al fin le llegó un escrito de Elías el profeta, que decía: “Esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de David tu antepasado: ‘Debido al hecho de que no has andado en los caminos de Jehosafat tu padre ni en los caminos de Asá el rey de Judá,”

*** it-1 pág. 793 Elías ***
Unos cuantos años después de su ascensión en la tempestad de viento, Elías todavía estaba vivo y activo como profeta, en esta ocasión profetizando contra el rey de Judá. Debido al inicuo derrotero emprendido por el rey Jehoram de Judá, Elías le escribió una carta en la que expresaba la condenación de Jehová, condenación que se cumplió poco tiempo después. (2Cr 21:12-15; véase CIELO [Ascensión al cielo].)

(2 CRÓNICAS 21:16)

“En conformidad, Jehová despertó contra Jehoram el espíritu de los filisteos y de los árabes que estaban al lado de los etíopes.”

*** it-1 pág. 167 Arabia ***
Puesto que al SO. Arabia está separada de África por un estrecho de tan solo unos 32 Km. de ancho, es posible que los productos de Etiopía (2Cr 21:16), como el marfil y la madera de ébano, también se hallaran entre las mercancías de estos mercaderes viajantes. (Eze 27:15.)

*** it-1 pág. 616 Cus ***
Es posible que “los árabes que estaban al lado de los etíopes [Ku•schím]” (2Cr 21:16) fueran las tribus árabes que ocupaban la costa SO. de la península arábiga y que, por lo tanto, estaban enfrente de la costa africana, al otro lado del mar Rojo.

*** it-1 pág. 617 Cusita ***
La expresión “al lado de los etíopes [cusitas]”, de 2 Crónicas 21:16, que hace referencia a ciertos árabes, puede significar también “bajo el control de los etíopes [cusitas]”, lo que podría ser una base para aplicar el nombre “cusita” a personas que no eran descendientes de Cus pero que estaban bajo su control. Se cree que varios de los hijos de Cus se asentaron en la península arábiga. (Véanse HAVILÁ núm. 3; SABTÁ.)

(2 CRÓNICAS 21:17)

“De modo que ellos subieron a Judá y lo abrieron a la fuerza y tomaron cautivos todos los bienes que se hallaban en la casa del rey, y también a sus hijos y sus esposas, y no le quedó hijo alguno sino Jehoacaz, su hijo más joven.”

*** it-2 págs. 516-517 Ocozías ***
A Ocozías también se le llama “Azarías” en 2 Crónicas 22:6 (aunque hay quince manuscritos hebreos que aquí leen “Ocozías”) y “Jehoacaz” en 2 Crónicas 21:17 y 25:23 (un caso de transposición del nombre divino, utilizándolo al principio de la palabra en vez de ir pospuesto).

(2 CRÓNICAS 21:20)

“Treinta y dos años de edad tenía cuando empezó a reinar, y por ocho años reinó en Jerusalén. Por fin se fue sin ser deseado. De modo que lo enterraron en la Ciudad de David, pero no en las sepulturas de los reyes.”

*** w98 15/11 pág. 32 ¿Qué clase de nombre tenemos? ***
En cambio, Jehoram, rey de Judá, se hizo un mal nombre. Apartó a sus súbditos de la adoración de Jehová y hasta hizo que se diera muerte a sus seis hermanos y a algunos príncipes de la nación. Finalmente, Jehová le causó una dolorosa enfermedad que acabó con su vida. La Biblia dice que Jehoram “se fue sin ser deseado”, o como leemos en La Biblia de las Américas, “murió sin que nadie lo lamentara” (2 Crónicas 21:20).

(2 CRÓNICAS 22:6)

“Por lo tanto, este se volvió para sanarse en Jezreel de las heridas que le habían infligido en Ramá cuando peleó contra Hazael el rey de Siria. En cuanto a Azarías hijo de Jehoram el rey de Judá, él bajó a ver a Jehoram hijo de Acab en Jezreel, porque este estaba enfermo.”

*** it-2 págs. 516-517 Ocozías ***
A Ocozías también se le llama “Azarías” en 2 Crónicas 22:6 (aunque hay quince manuscritos hebreos que aquí leen “Ocozías”) y “Jehoacaz” en 2 Crónicas 21:17 y 25:23 (un caso de transposición del nombre divino, utilizándolo al principio de la palabra en vez de ir pospuesto).

(2 CRÓNICAS 22:7)

“Pero provino de Dios el que la caída de Ocozías ocurriera al ir [este] a Jehoram; y cuando llegó, salió con Jehoram a Jehú el nieto de Nimsí, a quien Jehová había ungido para cortar la casa de Acab.”

*** it-2 pág. 516 Ocozías ***
Cuando se comparan los dos relatos (2Re 9:21-28; 2Cr 22:7-9), se ve que el curso de los sucesos fue el siguiente: al acercarse a Jezreel, Jehú se encontró con Jehoram y Ocozías. Derribó a Jehoram, y Ocozías huyó. Jehú no lo persiguió inmediatamente, sino que continuó hacia Jezreel para terminar la obra de ejecución. Mientras tanto, Ocozías trató de regresar a Jerusalén; no obstante, solo llegó hasta Samaria, donde trató de esconderse. Los hombres de Jehú que lo estaban persiguiendo lo descubrieron en Samaria, lo capturaron y lo llevaron a Jehú, que estaba cerca de la ciudad de Ibleam, no lejos de Jezreel. Cuando Jehú vio a Ocozías, ordenó a sus hombres que lo mataran en su carro. Ellos lo derribaron y lo hirieron mientras iba camino de Gur, cerca de Ibleam, pero le permitieron escapar, de modo que Ocozías huyó a Meguidó, donde murió a causa de sus heridas. Luego se le llevó a Jerusalén para enterrarlo. Los relatos de su muerte son complementarios, no contradictorios.
Segundo de las Crónicas 22:7 indica que la muerte de Ocozías “provino de Dios”; por lo tanto, Jehú actuó como el ejecutor designado por Dios al matar a este hombre que se asoció con la casa condenada de Acab.

(2 CRÓNICAS 22:9)

“Entonces se puso a buscar a Ocozías, y por fin lo capturaron, mientras estaba escondido en Samaria, y lo trajeron a Jehú. Entonces le dieron muerte y lo enterraron, porque dijeron: “Es el nieto de Jehosafat, que buscó a Jehová con todo su corazón”. Y no hubo ninguno de la casa de Ocozías que retuviera poder para el reino.”

*** it-2 pág. 516 Ocozías ***
Cuando se comparan los dos relatos (2Re 9:21-28; 2Cr 22:7-9), se ve que el curso de los sucesos fue el siguiente: al acercarse a Jezreel, Jehú se encontró con Jehoram y Ocozías. Derribó a Jehoram, y Ocozías huyó. Jehú no lo persiguió inmediatamente, sino que continuó hacia Jezreel para terminar la obra de ejecución. Mientras tanto, Ocozías trató de regresar a Jerusalén; no obstante, solo llegó hasta Samaria, donde trató de esconderse. Los hombres de Jehú que lo estaban persiguiendo lo descubrieron en Samaria, lo capturaron y lo llevaron a Jehú, que estaba cerca de la ciudad de Ibleam, no lejos de Jezreel. Cuando Jehú vio a Ocozías, ordenó a sus hombres que lo mataran en su carro. Ellos lo derribaron y lo hirieron mientras iba camino de Gur, cerca de Ibleam, pero le permitieron escapar, de modo que Ocozías huyó a Meguidó, donde murió a causa de sus heridas. Luego se le llevó a Jerusalén para enterrarlo. Los relatos de su muerte son complementarios, no contradictorios.
Segundo de las Crónicas 22:7 indica que la muerte de Ocozías “provino de Dios”; por lo tanto, Jehú actuó como el ejecutor designado por Dios al matar a este hombre que se asoció con la casa condenada de Acab.

(2 CRÓNICAS 22:11)

“Sin embargo, Jehosabeat hija del rey tomó a Jehoás hijo de Ocozías y lo hurtó de entre los hijos del rey a quienes iban a dar muerte, y los puso a él y a su nodriza en el cuarto interior para los lechos. Y Jehosabeat hija del rey Jehoram, la esposa de Jehoiadá el sacerdote (porque sucedía que ella misma era la hermana de Ocozías), lo mantuvo oculto debido a Atalía, y ella no le dio muerte.”

*** it-2 pág. 179 Ladrón ***
La tía del jovencito Jehoás le salvó la vida ‘hurtándole de entre sus hermanos’ para que no muriese como ellos a manos de la inicua Atalía. (2Re 11:1, 2; 2Cr 22:11.)

(2 CRÓNICAS 23:5)

“y una tercera parte estará en la casa del rey; y una tercera parte estará a la Puerta del Fundamento; y todo el pueblo estará en los patios de la casa de Jehová.”

*** it-2 pág. 762 Puerta, paso de entrada ***
Puerta del Fundamento. Puerta del templo cuya ubicación es incierta. (2Re 11:6; 2Cr 23:5.)

(2 CRÓNICAS 23:13)

“Entonces ella vio, y allí estaba el rey de pie junto a su columna a la entrada, y los príncipes y las trompetas junto al rey, y toda la gente de la tierra estaba regocijándose y tocando las trompetas, y los cantores con los instrumentos de canto y los que daban la señal para ofrecer alabanza. Al instante Atalía rasgó sus prendas de vestir y dijo: “¡Conspiración! ¡Conspiración!”.”

*** it-1 pág. 511 Columna ***
Las dos enormes columnas de cobre que estaban enfrente del pórtico, llamadas Jakín y Boaz, eran las más notables del templo de Salomón. (1Re 7:15; 2Re 25:17; Jer 52:21; véase CAPITEL.) El New Bible Dictionary (edición de J. Douglas, 1985, pág. 941) comenta que puede que el rey se pusiera de pie al lado de una de estas columnas en ocasiones ceremoniales, pero que no es posible confirmarlo, pues la Biblia solo dice que el rey estaba “de pie junto a su columna a la entrada”. (2Cr 23:13; 2Re 11:14; 23:3.) Cabe la posibilidad de que se pusiera de pie junto a una puerta del patio interior o en cualquier otro lugar elevado para dirigirse al pueblo.

(2 CRÓNICAS 23:15)

“De manera que le echaron manos. Cuando ella llegó a la entrada de la puerta de los caballos de la casa del rey, en seguida le dieron muerte allí.”

*** it-2 pág. 761 Puerta, paso de entrada ***
Algunos creen que la Puerta de los Caballos comunicaba las dos partes del recinto del templo-palacio. Llegan a esta conclusión debido a que en el relato de la ejecución de Atalía se dice que cuando los soldados la sacaron del templo, “ella llegó a la entrada de la puerta de los caballos de la casa del rey”. (2Cr 23:15; 2Re 11:16.) Sin embargo, probablemente esta no era más que una entrada a los recintos del palacio real y no la Puerta de los Caballos por la que los caballos entraban y salían de la ciudad.

(2 CRÓNICAS 24:6)

“Por lo tanto, el rey llamó a Jehoiadá el cabeza y le dijo: “¿Por qué no has exigido que los levitas den razón acerca de traer de Judá y Jerusalén el impuesto sagrado ordenado por Moisés el siervo de Jehová, aun el de la congregación de Israel, para la tienda del Testimonio?”

*** it-1 pág. 547 Contribución ***
La Ley requería algunas contribuciones. Cuando Moisés tomó un censo de los israelitas, todo varón de más de veinte años tuvo que ofrecer un rescate por su alma, “medio siclo [probablemente 1,10 dólares (E.U.A.)], según el siclo del lugar santo”. Era la “contribución de Jehová” para hacer expiación por sus almas y “a favor del servicio de la tienda de reunión”. (Éx 30:11-16.) Según el historiador judío Josefo (La Guerra de los Judíos, libro VII, cap. VI, sec. 6), con el tiempo este “impuesto sagrado” se pagó anualmente. (2Cr 24:6-10; Mt 17:24; véase IMPUESTOS.)

*** it-1 pág. 1217 Impuestos ***
Impuestos para mantener el santuario de Jehová. El servicio del santuario se mantenía gracias a los impuestos. Los sacerdotes aarónicos y los levitas se mantenían principalmente de los diezmos obligatorios. Al menos en una ocasión recibieron una parte del botín de guerra en conformidad con un impuesto estipulado por Jehová. (Nú 18:26-29; 31:26-47; véase DIEZMO.) Jehová también le mandó a Moisés que hiciera un censo y que cada persona registrada diera medio siclo (aproximadamente 1,10 dólares [E.U.A.]) como “contribución de Jehová” para el servicio de la tienda de reunión. (Éx 30:12-16.) Parece ser que era costumbre que los judíos dieran una cantidad fija cada año, aunque no se hiciera un censo anual. Por ejemplo, Jehoás exigió el “impuesto sagrado ordenado por Moisés”. (2Cr 24:6, 9.) Los judíos del tiempo de Nehemías se comprometieron a pagar la tercera parte de un siclo (unos 75 centavos [E.U.A.]) cada año para el servicio del templo. (Ne 10:32.)

(2 CRÓNICAS 24:8)

“Entonces el rey dijo [la palabra], y por lo tanto hicieron un cofre y lo pusieron afuera, a la puerta de la casa de Jehová.”

*** it-1 págs. 363-364 Bolsa ***
sin embargo, otras vierten la palabra griega glōs•só•ko•mon por “caja” (CP, Jn 12:6) o “caja del dinero” (BAS, 1973; NM). Esta palabra denotaba en un principio la caja que se utilizaba para guardar la boquilla de un instrumento de viento, pero con el tiempo llegó a significar una caja pequeña para cualquier fin, como el de guardar dinero. Los traductores de la Septuaginta griega usaron esta palabra con referencia al cofre mencionado en 2 Crónicas 24:8, 10.

(2 CRÓNICAS 24:10)

“Y todos los príncipes y todo el pueblo empezaron a regocijarse, y siguieron trayéndolo y echándolo en el cofre hasta que todos hubieron dado.”

*** it-1 págs. 363-364 Bolsa ***
sin embargo, otras vierten la palabra griega glōs•só•ko•mon por “caja” (CP, Jn 12:6) o “caja del dinero” (BAS, 1973; NM). Esta palabra denotaba en un principio la caja que se utilizaba para guardar la boquilla de un instrumento de viento, pero con el tiempo llegó a significar una caja pequeña para cualquier fin, como el de guardar dinero. Los traductores de la Septuaginta griega usaron esta palabra con referencia al cofre mencionado en 2 Crónicas 24:8, 10.

(2 CRÓNICAS 24:20)

“Y el mismísimo espíritu de Dios envolvió a Zacarías hijo de Jehoiadá el sacerdote, de modo que él se puso de pie por encima de la gente y les dijo: “Esto es lo que ha dicho el Dios [verdadero]: ‘¿Por qué están traspasando los mandamientos de Jehová, de modo que no pueden lograr éxito? Porque ustedes han dejado a Jehová, él, a su vez, los dejará a ustedes’”.”

*** gt cap. 110 Completado el ministerio en el templo ***
Zacarías, hijo de Baraquías [llamado Jehoiadá en Segundo de Crónicas], a quien ustedes asesinaron entre el santuario y el altar. En verdad les digo: Todas estas cosas vendrán sobre esta generación”.
Porque Zacarías reprendió a los líderes de Israel, estos “conspiraron contra él y lo lapidaron por mandamiento del rey, en el patio de la casa de Jehová”.

*** w90 1/3 pág. 24 Termina su ministerio en el templo ***
Respecto a los que envía como representantes suyos, Jesús dice: “A algunos de ellos ustedes los matarán y fijarán en maderos, y a algunos los azotarán en sus sinagogas y los perseguirán de ciudad en ciudad; para que venga sobre ustedes toda la sangre justa vertida sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías [llamado Jehoiadá en 2 Crónicas], a quien ustedes asesinaron entre el santuario y el altar. En verdad les digo: Todas estas cosas vendrán sobre esta generación”.
Porque Zacarías reprendió valerosamente a los líderes de Israel, estos “conspiraron contra él y lo lapidaron por mandamiento del rey, en el patio de la casa de Jehová”.

(2 CRÓNICAS 24:21)

“Finalmente conspiraron contra él y lo lapidaron por mandamiento del rey, en el patio de la casa de Jehová.”

*** it-1 pág. 284 Baraquías ***
Según 2 Crónicas 24:21, a Zacarías se le asesinó “en el patio de la casa de Jehová”. El altar de la ofrenda quemada estaba en el patio interior, frente a la entrada del santuario, lo que correspondería con la ubicación que dio Jesús del incidente: “Entre el santuario y el altar”.

(2 CRÓNICAS 24:22)

“Y Jehoás el rey no se acordó de la bondad amorosa que Jehoiadá el padre de aquel había ejercido para con él, de modo que mató a su hijo, quien, cuando estaba a punto de morir, dijo: “Jehová lo vea y lo reclame”.”

*** it-1 pág. 284 Baraquías ***
Tanto en el caso de Abel como en el de Zacarías, se profetizó que habría un ajuste de cuentas por derramamiento de sangre. (Gé 4:10; 2Cr 24:22.) Hubo también un notable paralelo entre lo sucedido en los días de Zacarías, el hijo de Jehoiadá, y los acontecimientos de la generación que vivía cuando Jesús pronunció esas palabras. Mientras se estaba muriendo, Zacarías dijo: “Jehová lo vea y lo reclame”. Sus palabras proféticas empezaron a cumplirse muy pronto. Jehová dio el poderoso ejército de Judá en mano de una pequeña fuerza siria, que arruinó a los príncipes de Judá y se llevó su despojo. Los sirios ejecutaron actos de juicio en Jehoás y le dejaron muy enfermo, después de lo cual sus siervos lo asesinaron. (2Cr 24:23-25.) Tras haber puesto de manifiesto la culpa de sangre de aquellos a quienes hablaba, Jesús dijo: “Todas estas cosas vendrán sobre esta generación”. (Mt 23:36.) La profecía de Jesús se cumplió en Jerusalén y Judea en gran escala durante los años 70 a 73 E.C.

*** it-2 pág. 1221 Zacarías ***
12. Hijo del sumo sacerdote Jehoiadá. Tras la muerte de Jehoiadá, el rey Jehoás siguió malos consejos, en vez de hacer caso a los profetas de Jehová, y se apartó de la adoración verdadera. Zacarías, que era primo de Jehoás (2Cr 22:11), amonestó con severidad al pueblo en cuanto a este proceder, pero en vez de arrepentirse, lo apedrearon en el patio del templo. Las palabras de Zacarías al morir fueron: “Jehová lo vea y lo reclame”. Se le concedió esta solicitud profética, pues Siria causó gran daño a Judá, y además Jehoás fue asesinado por dos de sus siervos “a causa de la sangre de los hijos de Jehoiadá el sacerdote”. La Versión de los Setenta y la Vulgata dicen que Jehoás fue muerto para vengar la sangre del “hijo” de Jehoiadá. Sin embargo, tanto el texto masorético como la Versión Peshitta siriaca utilizan el plural “hijos”, posiblemente para denotar la excelencia y dignidad del profeta y sacerdote Zacarías, el hijo de Jehoiadá. (2Cr 24:17-22, 25.)
Es muy probable que Jesús estuviese pensando en Zacarías, hijo de Jehoiadá, cuando profetizó que “la sangre de todos los profetas vertida desde la fundación del mundo” sería demandada “de esta generación [los judíos del tiempo del ministerio terrestre de Jesús], desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue muerto entre el altar y la casa”. (Lu 11:50, 51.) El lugar de este concuerda con dicha identificación. En el siglo I E.C., Crónicas ocupaba el último lugar en el canon de las Escrituras Hebreas. Por lo tanto, la expresión de Jesús, ‘desde Abel hasta Zacarías’, era similar a nuestra expresión “desde Génesis hasta Revelación”. En el relato paralelo de Mateo 23:35, a Zacarías se le llama hijo de Baraquías, posiblemente otro nombre de Jehoiadá, a menos que lo que se indique sea la existencia de una generación entre Jehoiadá y Zacarías, o que se trate del nombre de un antepasado anterior. (Véase BARAQUÍAS.)

(2 CRÓNICAS 24:25)

“Y cuando se fueron de él (porque lo dejaron con muchas enfermedades), sus propios siervos conspiraron contra él a causa de la sangre de los hijos de Jehoiadá el sacerdote; y lograron matarlo sobre su propio lecho, de modo que murió. Entonces lo enterraron en la Ciudad de David, pero no lo enterraron en las sepulturas de los reyes.”

*** it-2 pág. 1221 Zacarías ***
12. Hijo del sumo sacerdote Jehoiadá. Tras la muerte de Jehoiadá, el rey Jehoás siguió malos consejos, en vez de hacer caso a los profetas de Jehová, y se apartó de la adoración verdadera. Zacarías, que era primo de Jehoás (2Cr 22:11), amonestó con severidad al pueblo en cuanto a este proceder, pero en vez de arrepentirse, lo apedrearon en el patio del templo. Las palabras de Zacarías al morir fueron: “Jehová lo vea y lo reclame”. Se le concedió esta solicitud profética, pues Siria causó gran daño a Judá, y además Jehoás fue asesinado por dos de sus siervos “a causa de la sangre de los hijos de Jehoiadá el sacerdote”. La Versión de los Setenta y la Vulgata dicen que Jehoás fue muerto para vengar la sangre del “hijo” de Jehoiadá. Sin embargo, tanto el texto masorético como la Versión Peshitta siriaca utilizan el plural “hijos”, posiblemente para denotar la excelencia y dignidad del profeta y sacerdote Zacarías, el hijo de Jehoiadá. (2Cr 24:17-22, 25.)
Es muy probable que Jesús estuviese pensando en Zacarías, hijo de Jehoiadá, cuando profetizó que “la sangre de todos los profetas vertida desde la fundación del mundo” sería demandada “de esta generación [los judíos del tiempo del ministerio terrestre de Jesús], desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue muerto entre el altar y la casa”. (Lu 11:50, 51.) El lugar de este concuerda con dicha identificación. En el siglo I E.C., Crónicas ocupaba el último lugar en el canon de las Escrituras Hebreas. Por lo tanto, la expresión de Jesús, ‘desde Abel hasta Zacarías’, era similar a nuestra expresión “desde Génesis hasta Revelación”. En el relato paralelo de Mateo 23:35, a Zacarías se le llama hijo de Baraquías, posiblemente otro nombre de Jehoiadá, a menos que lo que se indique sea la existencia de una generación entre Jehoiadá y Zacarías, o que se trate del nombre de un antepasado anterior. (Véase BARAQUÍAS.)

28 de dic. Lectura de la Biblia: 2 Crónicas 25 a 28


(2 CRÓNICAS 25:6)

“Además, alquiló de Israel cien mil hombres valientes, poderosos, por cien talentos de plata.”

*** it-1 pág. 90 Alianza ***
En obediencia al consejo divino, Amasías de Judá decidió sabiamente no hacer uso de las tropas mercenarias de Israel, a pesar de que eso le significó perder los cien talentos de plata (660.600 dólares [E.U.A.]) que les había pagado. (2Cr 25:6-10.)

(2 CRÓNICAS 25:7)

“Y cierto hombre del Dios [verdadero] vino a él, y dijo: “Oh rey, no dejes que el ejército de Israel vaya contigo, porque Jehová no está con Israel, [es decir,] con todos los hijos de Efraín.”

*** it-1 pág. 765 Efraín ***
Siendo la tribu dominante del reino norteño, llegó a representar a todo el reino de las diez tribus. (2Cr 25:7; Jer 7:15.)

(2 CRÓNICAS 25:12)

“Y hubo diez mil a quienes los hijos de Judá capturaron vivos. De manera que los llevaron a la cima del peñasco, y procedieron a arrojarlos desde la cima del peñasco; y todos ellos, sin excepción, reventaron.”

*** it-1 pág. 653 Delito y castigo ***
La ejecución por despeñamiento no estaba recogida en la Ley; sin embargo, el rey Amasías de Judá hizo ejecutar de este modo a diez mil hombres de Seír. (2Cr 25:12.)

(2 CRÓNICAS 25:23)

“Y fue a Amasías el rey de Judá, el hijo de Jehoás hijo de Jehoacaz, a quien Jehoás el rey de Israel prendió en Bet-semes, después de lo cual lo trajo a Jerusalén e hizo una brecha en el muro de Jerusalén, desde la Puerta de Efraín hasta la misma Puerta de la Esquina, cuatrocientos codos.”

*** it-2 págs. 516-517 Ocozías ***
A Ocozías también se le llama “Azarías” en 2 Crónicas 22:6 (aunque hay quince manuscritos hebreos que aquí leen “Ocozías”) y “Jehoacaz” en 2 Crónicas 21:17 y 25:23 (un caso de transposición del nombre divino, utilizándolo al principio de la palabra en vez de ir pospuesto).

*** it-2 pág. 760 Puerta, paso de entrada ***
Puerta de la Esquina. Esta puerta debía estar situada en el ángulo noroccidental del muro de la ciudad, al O. de la Puerta de Efraín. (2Re 14:13; 2Cr 25:23.) Estaba en el lado E. del valle de Hinón, al parecer en el punto donde el muro occidental de la ciudad vieja se unía al Muro Ancho.

*** it-2 pág. 760 Puerta, paso de entrada ***
Puerta de Efraín. La Puerta de Efraín estaba situada en el Muro Ancho, a 400 codos (178 m.) al E. de la Puerta de la Esquina. (2Re 14:13; 2Cr 25:23.) Esta salida daba al N., en la dirección del territorio de Efraín. Algunos investigadores la han identificado con la Puerta del Medio (Jer 39:3) y otros, con la Primera Puerta. (Zac 14:10.) Se cree que corresponde con la puerta llamada Genat, o del Jardín, de la que habla el historiador judío Josefo. (La Guerra de los Judíos, libro V, cap. IV, sec. 2.) Cerca de esta puerta había una plaza pública, en la que en el tiempo de Nehemías se erigían cabañas para la celebración de la fiesta de las cabañas. (Ne 8:16.) Esta puerta no se menciona en el relato de Nehemías sobre la reedificación seguramente debido a que no necesitó que se le hicieran grandes reparaciones.

(2 CRÓNICAS 26:5)

“Y continuamente tendió a buscar a Dios en los días de Zacarías, el que instruía en el temor del Dios [verdadero]; y, en los días de buscar él a Jehová, el Dios [verdadero] lo hizo próspero.”

*** w07 15/12 pág. 10 ¿Tiene usted un mentor espiritual? ***
¿Tiene usted un mentor espiritual?
UZÍAS fue nombrado rey de Judá a la temprana edad de 16 años. Gobernó durante más de cinco décadas, entre el siglo IX y el VIII antes de nuestra era. Desde su juventud, Uzías hizo “lo que era recto a los ojos de Jehová”. ¿Qué influyó en él para que fuera por ese buen camino? El relato histórico afirma: “[Uzías] continuamente tendió a buscar a Dios en los días de Zacarías, el que instruía en el temor del Dios verdadero; y, en los días de buscar él a Jehová, el Dios verdadero lo hizo próspero” (2 Crónicas 26:1, 4, 5).
Aparte de lo que dice este relato bíblico, no se conoce mucho más sobre Zacarías, el mentor, o consejero, del rey. Pero sin duda ejercía una gran influencia positiva sobre el joven monarca, puesto que se indica que lo “instruía en el temor del Dios verdadero”. La obra The Expositor’s Bible comenta que Zacarías era obviamente “un hombre versado en las Escrituras, con amplia experiencia espiritual y capacidad para transmitir sus conocimientos”. Un comentarista bíblico lo describe así: “Consejero sabio y piadoso, quien era experto en entender el sentido y las lecciones de las antiguas profecías, y que ejercía una saludable influencia sobre [Uzías]”.
Debido a su fidelidad, Uzías recibió muchas bendiciones. Gracias a que “el Dios verdadero continuó ayudándole”, se hizo poderoso “hasta un grado extraordinario”. En efecto, sus logros como gobernante se debieron a la fortaleza espiritual que manifestó en “los días de Zacarías” (2 Crónicas 26:6-8). Sin embargo, una vez que alcanzó los más brillantes éxitos, se olvidó de las enseñanzas de su mentor. El corazón de Uzías “se hizo altivo aun hasta el punto de causar ruina, de modo que actuó infielmente contra Jehová”. Por último, como resultado de un acto en extremo irreverente, fue herido con una repugnante enfermedad de la piel, que lo incapacitó para desempeñar plenamente sus deberes como rey (2 Crónicas 26:16-21).
¿Hay algún cristiano maduro a quien usted pudiera considerar su instructor, o mentor, y que lo impulse a “buscar a Dios”? Sin importar que usted sea joven o mayor, hombre o mujer, valore a tal consejero. Lo que él o ella le diga puede ayudarle a seguir andando en los caminos de Jehová. Escúchele con atención y tenga en cuenta sus consejos. Jamás rechace las sabias palabras de ese instructor que puede guiarle “en el temor del Dios verdadero” (Proverbios 1:5; 12:15; 19:20).

(2 CRÓNICAS 26:6)

“Y procedió a salir y pelear contra los filisteos y a romper a través del muro de Gat y el muro de Jabné y el muro de Asdod, después de lo cual edificó ciudades en [territorio de] Asdod y entre los filisteos.”

*** it-1 pág. 944 Filistea, filisteos ***
Referencias proféticas. La profecía de Joel indicaba que debido a haber vendido a los “hijos de Judá” y los “hijos de Jerusalén” a los “hijos de los griegos”, los filisteos experimentarían un trato similar. (Joe 3:4-8.) Ya que al parecer las palabras del profeta Joel se registraron en el siglo IX a. E.C., las derrotas de los filisteos a manos de Uzías (2Cr 26:6-8) y Ezequías (2Re 18:8) pudieron ser parte del cumplimiento de esta profecía.
Sin embargo, hubo un cumplimiento mayor después que los israelitas regresaron del exilio en Babilonia. El comentarista C. F. Keil observa: “Alejandro Magno y sus sucesores pusieron en libertad a muchos de los prisioneros de guerra judíos que estaban en sus tierras (compárese con la promesa del rey Demetrio a Jonatán [Jonatás]: ‘Pongo en libertad a los judíos prisioneros de guerra que se encuentran en nuestro territorio’, Ant., F. Josefo, XIII, 2, 3), y parte de las tierras filisteas y fenicias estuvieron por un tiempo bajo el dominio judío”. (Commentary on the Old Testament, 1973, vol. 10, “Joel”, pág. 224; compárese con Abd 19, 20.) Cabe mencionar también que Alejandro Magno capturó la ciudad filistea de Gaza. A muchos de los habitantes los mataron y a los sobrevivientes se les vendió como esclavos. Otras profecías también aludieron a la ejecución de la venganza de Jehová sobre los filisteos. (Isa 14:31; Jer 25:9, 20; 47:1-7; Eze 25:15, 16; Am 1:6-8; Sof 2:5; Zac 9:5-7; para tener más detalles, véanse ASDOD; ASQUELÓN; EQRÓN; GAT; GAZA núm. 1.)

(2 CRÓNICAS 26:9)

“Además, Uzías edificó torres en Jerusalén junto a la Puerta de la Esquina y junto a la Puerta del Valle y junto al Contrafuerte, y las hizo fuertes.”

*** it-2 pág. 760 Puerta, paso de entrada ***
Uzías edificó una torre junto a esta puerta, aunque no se especifica si era la Torre de los Hornos de Cocer. (2Cr 26:9.) Tanto Jeremías como Zacarías parece que sitúan la Puerta de la Esquina en el límite occidental de la ciudad. (Jer 31:38; Zac 14:10.)
No se menciona ninguna otra puerta en el muro occidental, entre la Puerta de la Esquina y la Puerta del Valle, que se hallaba en el muro SO., sin duda debido a la escarpada pendiente del valle de Hinón, que hacía impracticable esa sección de la muralla. La Puerta de la Esquina no se menciona en el relato de Nehemías, y puede ser que también se deba a que apenas necesitó reparaciones. Sin embargo, sí menciona que se restauró la Torre de los Hornos de Cocer, que al parecer era parte de la Puerta de la Esquina o se hallaba cerca de esta. (Ne 3:11.)

(2 CRÓNICAS 26:10)

“Además, edificó torres en el desierto, y labró muchas cisternas (porque hubo una gran cantidad de ganado que llegó a ser suyo), y también en la Sefelá y en la meseta. Hubo labradores y viñadores en las montañas y en Carmelo, porque él resultó ser amante de la agricultura.”

*** it-1 pág. 965 Fortificaciones ***
Aparte de estas torres (heb. migh•dál; plural, migh•da•lím), otras se construyeron en lugares solitarios y sirvieron de ‘puestos de vigilancia’, con el fin de proteger pozos y abastecimientos de agua, caminos, líneas fronterizas y vías de comunicación o de avituallamiento. El rey Uzías de Judá se distinguió, entre otras cosas, por haber construido torres en Jerusalén y en el desierto, las cuales parece que se levantaron con el fin de proteger las cisternas de agua que hizo construir para abrevar su ganado. (2Cr 26:9, 10.) En el Négueb se han encontrado varias de estas torres.

(2 CRÓNICAS 26:15)

“Además, hizo en Jerusalén máquinas de guerra, invención de ingenieros, para que llegaran a estar sobre las torres y sobre las esquinas, para disparar flechas y piedras grandes. En consecuencia, su fama salió hasta gran distancia, porque fue ayudado maravillosamente hasta que se hizo fuerte.”

*** it-2 pág. 70 Jerusalén ***
También equipó las torres y las esquinas con “máquinas de guerra”, quizás catapultas que disparaban flechas y rocas. (2Cr 26:14, 15.)

(2 CRÓNICAS 26:16)

“Sin embargo, tan pronto como se hizo fuerte, su corazón se hizo altivo aun hasta el punto de causar ruina, de modo que actuó infielmente contra Jehová su Dios y entró en el templo de Jehová para quemar incienso sobre el altar del incienso.”

*** it-1 pág. 107 Altivez ***
Incluso una persona cuyo corazón haya sido humilde en su servicio a Dios puede hacerse altiva debido a conseguir riqueza o poder, o por razón de su belleza, éxito, sabiduría o aclamación de otros. Así fue el rey Uzías de Judá. Aunque por muchos años había gobernado bien y disfrutado de la bendición de Jehová (2Cr 26:3-5), la Biblia dice respecto a él: “Sin embargo, tan pronto como se hizo fuerte, su corazón se hizo altivo aun hasta el punto de causar ruina, de modo que actuó infielmente contra Jehová su Dios y entró en el templo de Jehová para quemar incienso sobre el altar del incienso”. (2Cr 26:16.) Uzías se ensalzó a sí mismo y pretendió asumir deberes sacerdotales, a pesar de que Dios había privado de manera expresa a los reyes de Israel de este privilegio, haciendo que el reino y el sacerdocio estuvieran separados.

(2 CRÓNICAS 26:17)

“Inmediatamente Azarías el sacerdote y con él sacerdotes de Jehová, ochenta hombres valientes, entraron tras él.”

*** it-1 pág. 260 Azarías ***
14. Sumo sacerdote, hijo de Johanán y descendiente de Aarón. (1Cr 6:1-10.) Quizás fue este Azarías quien ordenó al rey Uzías que abandonara el templo cuando este intentó presuntuosamente ofrecer incienso. Por resistirse a la orden, Jehová lo hirió de lepra. (2Cr 26:16-21.)

(2 CRÓNICAS 26:18)

“Entonces se plantaron contra Uzías el rey y le dijeron: “No es negocio tuyo, oh Uzías, quemar incienso a Jehová, sino que es negocio de los sacerdotes los hijos de Aarón, los santificados, el quemar incienso. Sal del santuario; porque has actuado infielmente, y no te es para gloria alguna de parte de Jehová Dios”.”

*** it-1 pág. 260 Azarías ***
14. Sumo sacerdote, hijo de Johanán y descendiente de Aarón. (1Cr 6:1-10.) Quizás fue este Azarías quien ordenó al rey Uzías que abandonara el templo cuando este intentó presuntuosamente ofrecer incienso. Por resistirse a la orden, Jehová lo hirió de lepra. (2Cr 26:16-21.)

(2 CRÓNICAS 26:19)

“Pero Uzías se enfureció mientras en su mano había un incensario para quemar incienso, y, durante su furia contra los sacerdotes, la lepra misma relumbró en su frente delante de los sacerdotes en la casa de Jehová al lado del altar del incienso.”

*** it-1 pág. 969 Frente ***
Por último, cuando el rey Uzías, en un gesto de soberbia, usurpó las atribuciones sacerdotales, intentando ofrecer incienso en el templo de Jehová sobre el altar de incienso, su pecado se hizo inmediatamente manifiesto mediante el fulminante juicio de Jehová, que le marcó de lepra en la frente. (2Cr 26:16, 19, 20.)

(2 CRÓNICAS 26:23)

“Por fin Uzías yació con sus antepasados; así que lo enterraron con sus antepasados, [pero] en el campo de entierro que pertenecía a los reyes, porque dijeron: “Es leproso”. Y Jotán su hijo empezó a reinar en lugar de él.”

*** it-2 pág. 1008 Sepultura ***
El rey Uzías, que murió leproso, fue enterrado “con sus antepasados, pero en el campo de entierro que pertenecía a los reyes, porque dijeron: ‘Es leproso’”. Esto da a entender que su cuerpo se enterró en el suelo, en lugar de ser depositado en una tumba excavada en la roca. (2Cr 26:23.)

*** it-2 pág. 1179 Uzías ***
Segundo de Crónicas 26:23 informa con respecto a su muerte y entierro: “Por fin Uzías yació con sus antepasados; así que lo enterraron con sus antepasados, pero en el campo de entierro que pertenecía a los reyes, porque dijeron: ‘Es leproso’”. Esto tal vez signifique que debido a su lepra, Uzías fue enterrado en el suelo de un campo colindante al cementerio real, en lugar de ser colocado en una tumba labrada en la roca.
Una placa de piedra caliza hallada en Jerusalén y que, según se cree, data del siglo I E.C., lleva la siguiente inscripción: “Aquí se trajeron los huesos de Uzías, rey de Judá. No abrir”. (GRABADO, vol. 1, pág. 960.)

(2 CRÓNICAS 27:3)

“Él mismo edificó la puerta superior de la casa de Jehová, y sobre el muro de Ofel hizo mucha construcción.”

*** it-2 pág. 762 Puerta, paso de entrada ***
“Puerta superior de la casa de Jehová.” Parece que conducía al patio interior, y posiblemente era la “puerta nueva de Jehová”, donde se juzgó a Jeremías y donde Baruc, el secretario de Jeremías, leyó el rollo ante el pueblo. (Jer 26:10; 36:10.) Puede que Jeremías la llamase la “puerta nueva” porque no llevaba tanto tiempo construida como las otras. Es posible que se tratara de “la puerta superior de la casa de Jehová” que el rey Jotán hizo construir. (2Re 15:32, 35; 2Cr 27:3.)

(2 CRÓNICAS 27:5)

“Y él mismo guerreó contra el rey de los hijos de Ammón y por fin resultó más fuerte que ellos, de manera que los hijos de Ammón le dieron en aquel año cien talentos de plata y diez mil medidas de coro de trigo y diez mil de cebada. Esto fue lo que los hijos de Ammón le pagaron, también en el año segundo y en el tercero.”

*** it-1 págs. 116-117 Ammonitas ***
Más adelante, el fuerte gobierno de Uzías (829-778 a. E.C.) una vez más hizo a los ammonitas tributarios de Judá. (2Cr 26:8.) Jotán, el hijo de Uzías, volvió a imponer a Ammón esta dominación, exigiéndole cien talentos de plata (660.600 dólares [E.U.A.]), diez mil medidas de coro (alrededor de 2.200 Kg.) de trigo y diez mil de cebada. (2Cr 27:5.) La solvencia de los ammonitas para pagar esta fuerte suma durante tres años seguidos pudo haberse debido a su ventajosa ubicación en una de las rutas comerciales más importantes entre Arabia y Damasco, así como a la relativa fertilidad de la región del valle torrencial de Jaboq (aún en la actualidad esta región es rica en trigo y cebada).

*** it-1 pág. 450 Cebada ***
En el tributo que el rey Jotán de Judá impuso al rey de Ammón se incluían 10.000 coros (2.200 Kl.) de cebada. (2Cr 27:5.)

(2 CRÓNICAS 27:7)

“En cuanto al resto de los asuntos de Jotán, y todas sus guerras y sus caminos, allí están escritos en el Libro de los Reyes de Israel y de Judá.”

*** w09 15/3 pág. 32 Preguntas de los lectores ***
Por otro lado, a veces se hace referencia a escritos que tienen nombres parecidos a ciertos libros de la Biblia, pero que no son parte de ella. Este sería el caso de cuatro libros antiguos llamados “el libro de los asuntos de los tiempos de los reyes de Judá”, “el Libro de los Reyes de Judá y de Israel”, “el Libro de los Reyes de Israel” y “el Libro de los Reyes de Israel y de Judá”. Aunque los nombres pueden sonar parecidos a los de los libros bíblicos que conocemos como Primero y Segundo de los Reyes, esos cuatro escritos no fueron divinamente inspirados ni tienen cabida en el canon bíblico (1 Rey. 14:29; 2 Cró. 16:11; 20:34; 27:7). Probablemente fueron simples registros históricos que existían cuando el profeta Jeremías y Esdras escribieron los relatos que encontramos en la Biblia.

(2 CRÓNICAS 28:1)

“Veinte años de edad tenía Acaz cuando empezó a reinar, y por dieciséis años reinó en Jerusalén, y no hizo lo que era recto a los ojos de Jehová como David su antepasado.”

*** it-1 pág. 40 Acaz ***
1. Hijo del rey Jotán de Judá. Acaz comenzó a reinar a la edad de veinte años y su gobernación duró dieciséis años. (2Re 16:2; 2Cr 28:1.)
Puesto que Ezequías, el hijo de Acaz, tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, este debió engendrarlo con menos de doce años. (2Re 18:1, 2.) Aunque en los climas templados los varones por lo general alcanzan la pubertad entre los doce y quince años, en los climas cálidos pueden alcanzarla antes. También varían las costumbres en cuanto al matrimonio. La revista Zeitschrift für Semitistik und verwandte Gebiete (publicada por E. Littmann, Leipzig, 1927, vol. 5, pág. 132) informó que el casamiento de niños es frecuente en la Tierra Prometida aun en tiempos modernos, y se cita un caso de dos hermanos de ocho y doce años que se casaron, el mayor de los cuales iba a la escuela junto con su esposa. No obstante, tanto un manuscrito hebreo como la Versión Peshitta siriaca y algunos manuscritos de la Versión de los Setenta dicen en 2 Crónicas 28:1 que la edad de Acaz cuando comenzó a reinar era de “veinticinco años”, no veinte.

(2 CRÓNICAS 28:15)

“Entonces los hombres que estaban designados por sus nombres se levantaron y asieron a los cautivos, y a todos los de ellos que estaban desnudos los vistieron del despojo. De manera que los vistieron y les suministraron sandalias y los alimentaron y les dieron de beber y les untaron aceite. Además, en el caso de los que estaban tambaleando, les dieron transportación en los asnos y los llevaron a Jericó, la ciudad de las palmeras, al lado de sus hermanos. Después de aquello regresaron a Samaria.”

*** it-2 pág. 1170 Ungido, ungir ***
Untar la cabeza con aceite era una muestra de favor. (Sl 23:5.) Los cabezas de Efraín favorecieron a los soldados cautivos de Judá untándolos con aceite y devolviéndolos a Jericó, como les había aconsejado el profeta Oded. (2Cr 28:15.)

(2 CRÓNICAS 28:16)

“En aquel tiempo el rey Acaz envió a pedir ayuda a los reyes de Asiria.”

*** it-2 pág. 1127 Tiglat-piléser III ***
En 2 Crónicas 28:16 se dice que Acaz fue “a pedir ayuda a los reyes de Asiria”. En el texto hebreo masorético aparece “reyes” en plural, y aunque viene en singular (“rey”) en la Septuaginta y en otros manuscritos antiguos, un buen número de versiones apoya el plural hebreo (BAS, BJ, DK, FS, LT, MK, Mod, NM, RH, Str, Val). Algunos doctos opinan que este plural es mayestático y denota la grandeza que se le atribuye al monarca (Tiglat-piléser III) como “rey de reyes”. Sin embargo, también se han de destacar las palabras jactanciosas del monarca asirio registradas en Isaías 10:8: “¿No son mis príncipes al mismo tiempo reyes?”, de lo que se desprende que la referencia a “Pul el rey de Asiria” (2Re 15:19) podría corresponder a un tiempo en el que, antes de convertirse en cabeza de todo el imperio, tal vez fue gobernante de una provincia.

(2 CRÓNICAS 28:20)

“Por fin Tilgat-pilnéser el rey de Asiria vino contra él y le causó angustia, y no lo fortaleció.”

*** it-1 pág. 41 Acaz ***
Su vasallaje a Asiria y su muerte. No obstante, en lugar de cifrar su fe en Jehová, debido a su temor a la conspiración siro-israelita, Acaz optó por una política insensata y sobornó a Tiglat-piléser III de Asiria para que acudiera en su ayuda. (Isa 7:2-6; 8:12.) El alivio que pudo suponerle el que el ambicioso rey de Asiria aplastara a Siria e Israel fue solo temporal. A la postre “le causó angustia, y no lo fortaleció” (2Cr 28:20), pues de este modo Acaz puso a Judá bajo el pesado yugo asirio.

4 de ene. Lectura de la Biblia: 2 Crónicas 29 a 32


(2 CRÓNICAS 29:6)

“Porque nuestros padres han actuado infielmente y han hecho lo que era malo a los ojos de Jehová nuestro Dios, de manera que lo dejaron y volvieron el rostro en dirección opuesta al tabernáculo de Jehová y presentaron la parte posterior del cuello.”

*** it-2 pág. 872 Rostro ***
‘Volver el rostro en dirección opuesta’ puede ser una demostración de indiferencia o desprecio. (2Cr 29:6; Jer 2:27; 32:33.)

(2 CRÓNICAS 29:10)

“Ahora está junto a mi corazón el celebrar un pacto con Jehová el Dios de Israel, para que su cólera ardiente se vuelva de contra nosotros.”

*** it-1 pág. 905 Ezequías ***
Luego reunió a los sacerdotes y a los levitas, y les dijo: “Está junto a mi corazón el celebrar un pacto con Jehová el Dios de Israel”. Este fue un pacto de fidelidad, como si se inaugurase de nuevo en Judá el pacto de la Ley, que se había pasado por alto aunque todavía estaba en vigor. Con gran tesón, procedió a organizar a los levitas en sus servicios, y restableció las disposiciones para los instrumentos musicales y el canto de alabanzas. Era el mes de Nisán, cuando se celebraba la Pascua, pero tanto el templo como los sacerdotes y los levitas estaban en una condición inmunda. Sin embargo, para el día 16 de Nisán se había limpiado el templo y restaurado sus utensilios. Entonces tenía que hacerse una expiación especial por todo Israel. En primer lugar, los príncipes llevaron sacrificios, ofrendas por el pecado a favor del reino, el santuario y el pueblo. Después, el pueblo presentó miles de ofrendas quemadas. (2Cr 29:1-36.)

(2 CRÓNICAS 29:27)

“Entonces Ezequías dijo que se ofreciera el sacrificio quemado sobre el altar; y al tiempo en que comenzó la ofrenda quemada, comenzó el canto de Jehová y también las trompetas, aun bajo la dirección de los instrumentos de David el rey de Israel.”

*** it-2 págs. 443-444 Música ***
Cuando se organizó la música en el templo, es de suponer que los demás instrumentos se sumaron a las trompetas en estas y en otras ocasiones especiales. Esta conclusión, así como el orden de las intervenciones musicales, parece desprenderse de los acontecimientos que tuvieron lugar cuando el rey Ezequías reanudó los servicios sagrados en el templo después de que se limpió: “Al tiempo en que comenzó la ofrenda quemada, comenzó el canto de Jehová y también las trompetas, aun bajo la dirección de los instrumentos de David el rey de Israel. Y toda la congregación estaba inclinándose mientras el canto resonaba y las trompetas daban fuerte sonido... todo esto hasta que quedó terminada la ofrenda quemada”. (2Cr 29:27, 28.) El hecho de que las trompetas estuviesen “bajo la dirección de los instrumentos de David” parece indicar que su sonido complementó el de los demás instrumentos en lugar de oscurecerlo. La orquesta entera estaba situada “al oriente del altar”. (2Cr 5:12.)

(2 CRÓNICAS 30:2)

“Sin embargo, el rey y sus príncipes y toda la congregación de Jerusalén se resolvieron a celebrar la pascua en el mes segundo;”

*** si pág. 83 párr. 28 Libro bíblico número 14: 2 Crónicas ***
Se planea una enorme Pascua, pero como en el primer mes no hay tiempo para prepararla, se aprovecha una provisión de la Ley y se celebra en el segundo mes del primer año del reinado de Ezequías. (2 Cró. 30:2, 3; Núm. 9:10, 11.)

(2 CRÓNICAS 30:5)

“Por lo tanto, se decidieron a hacer pasar el pregón por todo Israel, desde Beer-seba hasta Dan, para que vinieran a celebrar la pascua a Jehová el Dios de Israel en Jerusalén; porque no lo habían hecho como multitud conforme a lo que está escrito.”

*** it-1 pág. 298 Beer-seba ***
Llegó a representar el extremo S. de la Tierra Prometida, tal como se expresa en la frase proverbial ‘desde Dan hasta Beer-seba’ (Jue 20:1), o a la inversa, “desde Beer-seba hasta Dan”. (1Cr 21:2; 2Cr 30:5.) Después de la división de la nación en dos reinos, Beer-seba siguió significando el límite meridional del reino de Judá, como se puede ver por las expresiones “desde Gueba hasta Beer-seba” (2Re 23:8) y “desde Beer-seba hasta la región montañosa de Efraín” (donde empezaba el reino septentrional de Israel). (2Cr 19:4.) En la época posterior al exilio se usó la expresión “desde Beer-seba hasta el mismo valle de Hinón” para referirse a la zona que ocuparon los repatriados de Judá. (Ne 11:27, 30.)
Había otras ciudades de la Tierra Prometida situadas al S. de Beer-seba, de la misma manera que algunas ciudades israelitas se encontraban al N. de Dan. Sin embargo, tanto Dan como Beer-seba estaban en las fronteras naturales del país. Beer-seba se hallaba al S. de las montañas de Judá, en el confín del desierto. Además, fue una de las ciudades principales de Judá (junto con Jerusalén y Hebrón), no solo por estar bien abastecida de agua para la agricultura y la cría de ganado, sino también porque era una encrucijada de caminos importantes. Una antigua ruta iba desde Egipto hasta Beer-seba por el “Camino de los Pozos” a través de Qadés-barnea, y se unía con otro camino, por el que viajaban las caravanas de camellos de los “reinos de las especias” de la península arábiga que se dirigían a Filistea o Judá. De Ezión-guéber, en el golfo de ʽAqaba, salía otra ruta que cruzaba el Arabá, luego giraba hacia el O., pasaba por la Subida de Aqrabim y conducía a Beer-seba. De Gaza, en la llanura filistea, partía una ramificación del Camino del Mar en dirección SE. que llegaba hasta Beer-seba. Por otra parte, la ciudad estaba comunicada con el resto de Judá por un camino que salía de ella en dirección NE., remontaba la meseta, se adentraba en las montañas de Judá hasta llegar a Jerusalén y continuaba hacia el N. (Gé 22:19.)

(2 CRÓNICAS 30:6)

“Por consiguiente, los correos con las cartas de la mano del rey y de sus príncipes fueron por todo Israel y Judá, aun conforme al mandamiento del rey, diciendo: “Hijos de Israel, vuélvanse a Jehová el Dios de Abrahán, Isaac e Israel, para que él se vuelva a los que quedan de ustedes como escapados de la palma de la mano de los reyes de Asiria.”

*** it-1 pág. 561 Correos ***
CORREOS
Hombres seleccionados especialmente del cuerpo de guardia real para entregar en zonas distantes del reino tanto los decretos reales como otra correspondencia urgente del rey. Para estos correos (heb. ra•tsím; literalmente, “corredores”) la velocidad en la entrega era primordial. (2Cr 30:6, 10; Jer 51:31.)

(2 CRÓNICAS 30:10)

“Así que los correos siguieron adelante, pasando de ciudad en ciudad por toda la tierra de Efraín y Manasés, aun hasta Zabulón; pero continuamente se estaba hablando de ellos con mofa y se hacía escarnio de ellos.”

*** it-1 pág. 561 Correos ***
CORREOS
Hombres seleccionados especialmente del cuerpo de guardia real para entregar en zonas distantes del reino tanto los decretos reales como otra correspondencia urgente del rey. Para estos correos (heb. ra•tsím; literalmente, “corredores”) la velocidad en la entrega era primordial. (2Cr 30:6, 10; Jer 51:31.)

(2 CRÓNICAS 30:11)

“Solamente individuos de Aser y Manasés y Zabulón se humillaron de manera que vinieron a Jerusalén.”

*** it-1 pág. 905 Ezequías ***
Puesto que la inmundicia del pueblo impidió que se observase la Pascua en la fecha habitual, Ezequías se valió de la ley que permitía que los que estaban inmundos la celebrasen un mes más tarde. De manera que no solo convocó a Judá, sino también a Israel, enviando cartas mediante correos a todo el país, desde Beer-seba hasta Dan. Muchos se mofaron de los correos, pero algunas personas, en especial de Aser, Manasés, Zabulón, Efraín e Isacar, se humillaron y asistieron. Además, también estuvieron presentes muchos otros adoradores de Jehová que no eran israelitas. Es probable que los residentes del reino norteño que estuviesen a favor de la adoración verdadera tuvieran dificultades para asistir, pues, al igual que los mensajeros, se enfrentarían a la oposición y burla del reino de diez tribus, ya decadente, sumido en la adoración falsa y hostigado por la amenaza asiria. (2Cr 30:1-20; Nú 9:10-13.)

(2 CRÓNICAS 30:13)

“Y procedieron a reunirse en Jerusalén, un pueblo numeroso, para celebrar en el mes segundo la fiesta de las tortas no fermentadas, una congregación sumamente grande.”

*** it-1 págs. 934-935 Fiesta de las tortas no fermentadas ***
En las otras dos referencias concurren circunstancias de gran singularidad. Una tiene que ver con la reanudación de la fiesta de las tortas no fermentadas después de un período de abandono. Esta recuperación de la fiesta tuvo lugar en el primer año del reinado del fiel Ezequías. Ha de decirse sobre esta celebración que debido a las obras de limpieza y reparación del templo, no tuvieron tiempo suficiente para prepararla y celebrarla el 15 de Nisán, pues las obras terminaron el día 16, por lo que, en atención al precepto legal que así lo estipulaba, la celebraron el mismo día del mes siguiente. (2Cr 29:17; 30:13, 21, 22; Nú 9:10, 11.)

(2 CRÓNICAS 30:23)

“Entonces toda la congregación se decidió a celebrarla por siete días más, y por lo tanto la celebraron por siete días con regocijo.”

*** it-1 pág. 935 Fiesta de las tortas no fermentadas ***
Fue una ocasión tan gozosa y reavivó de tal modo el espíritu religioso, que los siete días previstos para la celebración resultaron insuficientes, de modo que se prolongó por otros siete días. (2Cr 30:23.) El rey Ezequías y sus príncipes contribuyeron generosamente 2.000 toros y 17.000 ovejas, con el fin de dar de comer a las multitudes.

(2 CRÓNICAS 31:1)

“Y tan pronto como acabaron todo esto, todos los israelitas que se hallaban [allí] salieron a las ciudades de Judá, y procedieron a quebrar las columnas sagradas y a cortar los postes sagrados y a demoler los lugares altos y los altares de todo Judá y Benjamín, y en Efraín y Manasés, hasta que hubieron acabado; después de lo cual todos los hijos de Israel regresaron a sus ciudades, cada cual a su propia posesión.”

*** it-1 pág. 905 Ezequías ***
Lo que aconteció después prueba que hubo una verdadera restauración y revivificación de la adoración verdadera y no una mera reunión emocional de efectos transitorios. Antes de regresar a sus casas, los que habían participado en la celebración salieron y destruyeron las columnas sagradas, derribaron los lugares altos y los altares, y cortaron los postes sagrados que había en todo Judá y Benjamín, así como en Efraín y Manasés. (2Cr 31:1.)

(2 CRÓNICAS 31:5)

“Y tan pronto como la palabra prorrumpió, los hijos de Israel aumentaron las primicias del grano, vino nuevo, y aceite y miel y todo el producto del campo, y el décimo de todo lo trajeron en abundancia.”

*** it-2 pág. 385 Miel, panal de miel ***
Como la mayor parte de la miel que usaban los israelitas era miel silvestre, la “miel” que se ofreció como primicias cuando Ezequías animó al pueblo a apoyar el sacerdocio debió ser el jugo o el zumo espesado de frutas. (2Cr 31:5.)

11 de ene. Lectura de la Biblia: 2 Crónicas 32 a 36


(2 CRÓNICAS 32:4)

“Por lo tanto se juntó mucha gente, y se pusieron a cegar todas las fuentes y el torrente que pasa inundando por en medio de la tierra, y decían: “¿Por qué deben venir los reyes de Asiria y realmente hallar una gran cantidad de agua?”.”

*** it-1 pág. 906 Ezequías ***
Frente al inminente ataque del codicioso Senaquerib, Ezequías mostró sabiduría y estrategia militar. Cegó todos los manantiales y fuentes que había fuera de la ciudad de Jerusalén, de manera que, en caso de sitio, los asirios dispondrían de un escaso suministro de agua.

*** it-1 pág. 1067 Guihón ***
Cuando el ataque asirio a Jerusalén llegó a ser inminente durante el reinado de Ezequías (732 a. E.C.), el rey tomó medidas para asegurarse de que el suministro de agua de Jerusalén no cayera en manos del enemigo. (2Cr 32:2-4.) Sin embargo, posiblemente refiriéndose a otra época, el registro de 2 Crónicas 32:30 dice que él mismo también cerró el flujo del Guihón por su anterior canal y desvió las aguas a la parte occidental de la “Ciudad de David”, dentro de las fortificaciones de Jerusalén.

*** it-2 pág. 71 Jerusalén ***
Ezequías había preparado la ciudad para que pudiera enfrentarse a un sitio. Había cegado las aguas de los manantiales que estaban fuera de la ciudad, a fin de esconderlos y dificultar la tarea al enemigo, y había fortificado las murallas. (2Cr 32:2-5, 27-30.) Parece ser que “el conducto” para llevar el agua dentro de la ciudad desde el manantial de Guihón ya estaba construido para ese tiempo. Tal vez fuera un proyecto realizado en tiempo de paz. (2Re 20:20; 2Cr 32:30.) Si, tal como se cree, este conducto incluía el túnel que se perforó en un lado del valle de Cedrón y que terminaba en el estanque de Siloam, en el valle de Tiropeón, no sería un proyecto de poca envergadura como para que se acabara en unos cuantos días. (Véanse ARQUEOLOGÍA [Palestina y Siria]; GUIHÓN núm. 2.)

(2 CRÓNICAS 32:5)

“Además, él cobró ánimo y edificó todo el muro que estaba derribado, y alzó torres sobre este, y por fuera otro muro, y reparó el Montículo de la Ciudad de David, e hizo proyectiles en abundancia, y escudos.”

*** w97 15/6 pág. 11 ¿Qué revela la arqueología sobre la Jerusalén de tiempos bíblicos? ***
Sí; en 1969 el profesor Nahman Avigad descubrió restos de este período. Las excavaciones pusieron al descubierto una sección de una muralla de grandes proporciones, cuya primera parte medía 40 metros de longitud, 7 metros de anchura y, según algunos cálculos, 8 metros de altura. La muralla descansaba en parte sobre roca firme y en parte sobre casas recién construidas. ¿Quién levantó la muralla y cuándo? “Dos pasajes bíblicos ayudaron a Avigad a señalar la fecha y el propósito de la muralla”, informa una revista arqueológica. En estos pasajes leemos: “Además, él cobró ánimo y edificó todo el muro que estaba derribado, y alzó torres sobre este, y por fuera otro muro”. (2 Crónicas 32:5.) “También demolerán las casas para hacer inasequible el muro.” (Isaías 22:10.) Hoy día, los turistas pueden ver parte del llamado Muro Ancho en el Barrio Judío de la Ciudad Vieja.

*** it-1 págs. 189-190 Armas, armadura ***
El “escudo pequeño” o “broquel” (heb. ma•ghén) es el que solían llevar los arqueros, y por lo general se consideraba un arma ligera, como el arco. Lo llevaban los arqueros benjamitas de la fuerza militar del rey Asá de Judá. (2Cr 14:8.) El broquel casi siempre era redondo, más frecuente que el grande y se usaba sobre todo en los combates cuerpo a cuerpo. Los escudos de oro que hizo Salomón muestran que el tsin•náh y el ma•ghén hebreos diferían considerablemente en tamaño, pues necesitó cuatro veces más oro para revestir el escudo grande que para el pequeño o broquel. (1Re 10:16, 17; 2Cr 9:15, 16.) Parece que al igual que tsin•náh, el término ma•ghén se usaba como nombre genérico de armas de guerra. (2Cr 14:8; 17:17; 32:5.)

*** it-2 págs. 758-759 Puerta, paso de entrada ***
Puerta del Pescado. Parece ser que Ezequías edificó una parte del muro del segundo barrio hasta la Puerta del Pescado. (2Cr 32:5; 33:14.)

(2 CRÓNICAS 32:8)

“Con él está un brazo de carne, pero con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y para pelear nuestras batallas”. Y el pueblo empezó a apoyarse en las palabras de Ezequías el rey de Judá.”

*** it-1 pág. 372 Brazo ***
En la Biblia se afirma que el brazo de carne, que representa el poder humano, es poco confiable e insuficiente para el que se apoya en él. Jehová advierte a su pueblo de lo engañoso y desastroso que puede resultar confiar en el brazo humano. (2Cr 32:8; Jer 17:5.)

(2 CRÓNICAS 32:9)

“Fue después de esto cuando Senaquerib el rey de Asiria envió sus siervos a Jerusalén, mientras él estaba en Lakís y todo su poder imperial con él, a Ezequías el rey de Judá y a todos los de Judá que estaban en Jerusalén, a decir:”

*** it-1 pág. 195 Arqueología ***
Nínive, la capital de Asiria, fue donde se hicieron las excavaciones que desenterraron el inmenso palacio de Senaquerib, que tenía unas 70 habitaciones con 3.000 m. de paredes cubiertas de losas esculpidas. En una de ellas se representa a prisioneros judaítas llevados al cautiverio después de la caída de Lakís, en 732 a. E.C. (2Re 18:13-17; 2Cr 32:9; GRABADO, vol. 1, pág. 952.)

(2 CRÓNICAS 32:21)

“Y Jehová procedió a enviar un ángel y a raer a todo hombre valiente, poderoso, y a caudillo y jefe en el campamento del rey de Asiria, de manera que este se volvió con rostro avergonzado a su propio país. Más tarde entró en la casa de su dios, y allí ciertos individuos que habían salido de sus propias entrañas lo hicieron caer a espada.”

*** w93 1/6 pág. 6 Un imperio perdido que desconcertó a los críticos de la Biblia ***
¿Y por qué no pudo jactarse Senaquerib de conquistar la capital de Judea, Jerusalén, tal como se jactó de la conquista de la fortaleza judea de Lakís? Tres escritores bíblicos dan la respuesta. Uno de ellos, un testigo presencial, escribió: “El ángel de Jehová procedió a salir y a derribar a ciento ochenta y cinco mil hombres en el campamento de los asirios. Cuando la gente se levantó muy de mañana, pues, allí estaban todos, cadáveres muertos. Por eso Senaquerib el rey de Asiria partió y se fue y regresó, y se puso a morar en Nínive”. (Isaías 37:36, 37; 2 Reyes 19:35; 2 Crónicas 32:21.)
En el libro Treasures From Bible Times, Millard llega a la siguiente conclusión: “No hay razón para dudar de este informe [...] Se entiende que Senaquerib no dejara constancia de tal desastre para que lo leyeran sus sucesores, pues sería un descrédito para él”. En cambio, Senaquerib intentó producir la impresión de que su invasión de Judea había sido un éxito y que Ezequías seguía sometido, enviando tributo a Nínive.

*** it-2 pág. 998 Senaquerib ***
Se cree que la muerte de Senaquerib aconteció unos veinte años después de su campaña contra Jerusalén. Este dato depende de los registros asirios y babilonios, y su confiabilidad es dudosa. De todos modos, debería notarse que el relato bíblico no dice que la muerte de Senaquerib se produjese tan pronto como regresó a Nínive. “Más tarde entró en la casa de su dios” Nisroc, y sus hijos, Adramélec y Sarézer, “lo derribaron a espada”, y escaparon a la tierra de Ararat. (2Cr 32:21; Isa 37:37, 38.) Una inscripción de su hijo y sucesor, Esar-hadón, confirma esta declaración. (Ancient Records of Assyria and Babylonia, de D. Luckenbill, 1927, vol. 2, págs. 200, 201; véase ESAR-HADÓN.)

(2 CRÓNICAS 32:23)

“Y hubo muchos que traían regalos a Jehová en Jerusalén y cosas selectas a Ezequías el rey de Judá, y él llegó a ser ensalzado a los ojos de todas las naciones después de aquello.”

*** ip-1 cap. 29 pág. 396 Un rey ve recompensada su fe ***
Tras la derrota de Senaquerib, las naciones circundantes regalaron oro, plata y otros objetos valiosos a Ezequías. En 2 Crónicas 32:22, 23, 27 leemos que “Ezequías llegó a tener riquezas y gloria en cantidad muy grande” y que “llegó a ser ensalzado a los ojos de todas las naciones”. Puede que estos regalos le permitieran volver a llenar su casa del tesoro, que había vaciado para pagar el tributo a los asirios.

(2 CRÓNICAS 32:25)

“Pero Ezequías no correspondió según el beneficio que se le había hecho, porque su corazón se hizo altivo, y vino a haber indignación contra él y contra Judá y Jerusalén.”

*** w05 15/10 pág. 25 párr. 20 Evitemos desarrollar un corazón altivo ***
Comparemos el caso del rey Uzías con el de otro rey, Ezequías, quien en cierta ocasión estuvo a punto de manchar su excelente reputación “porque su corazón se hizo altivo”. Afortunadamente, “Ezequías se humilló por la altivez de su corazón” y recobró el favor de Dios (2 Crónicas 32:25, 26). Observemos que el remedio contra su altivez fue la humildad. En efecto, la humildad es lo opuesto a la altivez. Por lo tanto, en el siguiente artículo analizaremos cómo cultivar y mantener la humildad cristiana.

*** it-1 pág. 107 Altivez ***
En cierta ocasión, el buen rey Ezequías dio lugar a la altivez en su corazón por un breve período de tiempo, altivez que, por lo visto, contagió al pueblo que gobernaba. Como resultado de la bendición de Jehová, Ezequías había sido ensalzado, pero no reconoció que todo el mérito correspondía a Dios. El cronista dice a este respecto: “Pero Ezequías no correspondió según el beneficio que se le había hecho, porque su corazón se hizo altivo, y vino a haber indignación contra él y contra Judá y Jerusalén”. Felizmente, el rey corrigió esa peligrosa actitud, pues el cronista añade: “Sin embargo, Ezequías se humilló por la altivez de su corazón, él y los habitantes de Jerusalén, y la indignación de Jehová no vino sobre ellos en los días de Ezequías”. (2Cr 32:25, 26; compárese con Isa 3:16-24; Eze 28:2, 5, 17.)

*** it-1 pág. 907 Ezequías ***
Error de Ezequías y su arrepentimiento. El registro de las Escrituras dice que “Ezequías no correspondió según el beneficio que se le había hecho, porque su corazón se hizo altivo, y vino a haber indignación contra él y contra Judá y Jerusalén”. (2Cr 32:25.) La Biblia no especifica si esta altivez tuvo relación con la imprudencia que cometió al mostrar todo el tesoro de su casa y todos sus dominios a los mensajeros que el rey babilonio Berodac-baladán (Merodac-baladán) había enviado a Ezequías cuando se recuperó de su enfermedad. Tal vez Ezequías exhibiera toda aquella riqueza para impresionar al rey de Babilonia como posible aliado contra el rey de Asiria. Por supuesto, esta acción pudo haber despertado la codicia de los babilonios. El profeta Isaías estaba en contra de toda alianza o dependencia de Babilonia, que por tanto tiempo había sido enemiga de Dios, por eso, cuando oyó cómo Ezequías había tratado a los mensajeros babilonios, pronunció la profecía inspirada por Jehová de que con el tiempo los babilonios se llevarían todo, incluso a algunos de los descendientes de Ezequías, a su tierra. Ezequías, sin embargo, se humilló, y Dios fue bondadoso al permitir que dicha calamidad no aconteciese en sus días. (2Re 20:12-19; 2Cr 32:26, 31; Isa 39:1-8.)

(2 CRÓNICAS 32:26)

“Sin embargo, Ezequías se humilló por la altivez de su corazón, él y los habitantes de Jerusalén, y la indignación de Jehová no vino sobre ellos en los días de Ezequías.”

*** ip-1 cap. 29 pág. 397 párr. 30 Un rey ve recompensada su fe ***
30 En una aparente referencia al incidente en que Ezequías enseñó su tesoro a los babilonios, 2 Crónicas 32:26 señala: “Ezequías se humilló por la altivez de su corazón, él y los habitantes de Jerusalén, y la indignación de Jehová no vino sobre ellos en los días de Ezequías”.

(2 CRÓNICAS 32:27)

“Y Ezequías llegó a tener riquezas y gloria en cantidad muy grande; y se hizo almacenes para plata y para oro y para piedras preciosas y para aceite balsámico y para escudos y para todos los objetos deseables;”

*** ip-1 cap. 29 pág. 396 Un rey ve recompensada su fe ***
Tras la derrota de Senaquerib, las naciones circundantes regalaron oro, plata y otros objetos valiosos a Ezequías. En 2 Crónicas 32:22, 23, 27 leemos que “Ezequías llegó a tener riquezas y gloria en cantidad muy grande” y que “llegó a ser ensalzado a los ojos de todas las naciones”. Puede que estos regalos le permitieran volver a llenar su casa del tesoro, que había vaciado para pagar el tributo a los asirios.

(2 CRÓNICAS 32:30)

“Y Ezequías fue el que cegó la fuente superior de las aguas de Guihón y las mantuvo dirigidas directamente abajo a lo largo, hacia el oeste a la Ciudad de David, y Ezequías continuó logrando éxito en toda obra suya.”

*** gl pág. 20 Jerusalén y el templo de Salomón ***
El rey Ezequías obstruyó este manantial y lo conectó mediante un túnel a una cisterna situada en el lado oeste (2Cr 32:4, 30).

*** gl pág. 21 Jerusalén y el templo de Salomón ***
Guihón
Túnel de agua (posterior)

*** w97 15/6 págs. 9-10 ¿Qué revela la arqueología sobre la Jerusalén de tiempos bíblicos? ***
Se han planteado otras preguntas sobre el famoso túnel de Siloam, que probablemente excavaron los ingenieros del rey Ezequías en el siglo VIII a.E.C., y al que se alude en 2 Reyes 20:20 y en 2 Crónicas 32:30. ¿Cómo lograron encontrarse las dos cuadrillas de operarios excavando desde extremos opuestos? ¿Por qué prefirieron un trazado sinuoso, que resultó en un túnel mucho más largo de lo que hubiera sido con un trazado recto? ¿Cómo consiguieron tener aire suficiente para respirar, sobre todo en vista de que probablemente emplearon lámparas de aceite?
La revista Biblical Archaeology Review ha dado posibles respuestas a esas preguntas. Dan Gill, asesor geológico de las excavaciones, dijo según dicha revista: “Bajo la Ciudad de David hay un sistema kárstico muy desarrollado. Karst es un término geológico que designa a una región irregular de sumideros, cavernas y canales formados por el agua subterránea al filtrarse y emanar a través de las formaciones rocosas del subsuelo. [...] Nuestro examen geológico del sistema subterráneo de abastecimiento de aguas que hay bajo la Ciudad de David, indica que el hombre lo realizó en esencia ampliando hábilmente canales de disolución (kársticos) y pozos naturales, que integró en un sistema de suministro de agua práctico”.
Este comentario puede servir para explicar cómo se excavó el túnel de Siloam. Quizá siguió el serpenteante trazado de un canal natural que había bajo la colina. Las cuadrillas que trabajaban desde cada extremo tal vez excavaron un túnel provisional modificando cavernas existentes. Luego excavaron un canal inclinado para que el agua fluyera desde la fuente de Guihón hasta el estanque de Siloam, que probablemente estaba ubicado dentro de las murallas. Fue una verdadera hazaña de la ingeniería, pues la diferencia de alturas entre los dos extremos es de solo 32 centímetros a pesar de su longitud: 533 metros.

*** w96 15/8 págs. 5-6 Lecciones prácticas de la Tierra Prometida ***
El estanque de Siloam abastecía de agua a Jerusalén. En el siglo VIII a.E.C., previendo la invasión de los asirios, el rey Ezequías construyó una muralla exterior para protegerlo, incorporándolo en el perímetro de la ciudad; por otro lado, ordenó cegar los manantiales que había fuera a fin de obligar a los sitiadores asirios a buscar agua por su cuenta. (2 Crónicas 32:2-5; Isaías 22:11.) Pero eso no fue todo. Ezequías halló la forma de derivar una nueva provisión de agua hasta la ciudad.
En lo que se ha llamado una de las grandes hazañas de ingeniería de la antigüedad, Ezequías excavó un túnel desde el manantial de Guihón hasta el estanque de Siloam. El túnel tiene una altura promedio de 1,80 metros y mide 533 metros de largo. ¡Imagínese: un túnel de más de medio kilómetro perforado en la roca! Todavía hoy, unos dos mil setecientos años después, los visitantes de Jerusalén pueden caminar por esta obra maestra de ingeniería, conocida comúnmente por el nombre de túnel de Ezequías. (2 Reyes 20:20; 2 Crónicas 32:30.)
Podemos sacar una lección práctica del empeño de Ezequías por proteger y aumentar el suministro de agua de Jerusalén. Jehová es “la fuente de agua viva”. (Jeremías 2:13.) Sus pensamientos, consignados en la Biblia, sustentan la vida, lo que hace indispensable el estudio personal de ella. Sin embargo, las oportunidades de estudiar, así como el conocimiento resultante, no nos vendrán automáticamente. Puede ser que tengamos que ‘excavar túneles’, quizás a través de nuestra apretada rutina diaria, para hacerles sitio. (Proverbios 2:1-5; Efesios 5:15, 16.) Una vez que hayamos comenzado, debemos ceñirnos a nuestro horario, dando prioridad al estudio personal. No dejemos que nada ni nadie nos prive de este valioso abastecimiento de agua. (Filipenses 1:9, 10.)

*** g96 8/6 pág. 29 Observando el mundo ***
Hipótesis sobre el misterio del túnel
Los arqueólogos se plantean desde hace tiempo por qué sigue un trazado tan irregular y serpenteante el túnel de Ezequías, excavado en el siglo VIII a.E.C. para garantizar que Jerusalén tuviera agua si la cercaban los asirios. Habría sido más práctico ir en línea recta, pues no mediría 533 metros, sino 320. En 1880 se descubrió en las paredes del túnel una inscripción en hebreo antiguo que decía que dos equipos de obreros excavaron la roca por extremos opuestos hasta encontrarse en el centro. Este epigrama suscitó la pregunta de cómo lo lograron con un trazado tan sinuoso. En la actualidad algunos geólogos creen tener la respuesta. Según Dan Gill, del Instituto de Estudios Geológicos de Israel, los obreros ampliaron canales naturales formados por el agua que discurría entre las grietas que se crearon por la tensión sísmica o en planos de unión de distintos estratos. Con el tiempo, los canales se hicieron bastante anchos en algunas secciones, lo que explica las variaciones de altura, entre 1,7 y 5 metros, y el hecho de que los obreros, que llevaban lámparas de aceite, tuvieran suficiente aire. Los trabajadores fueron hábiles, pues para que el túnel fuera útil tuvieron que conseguir que en todo el recorrido hubiera solo unos 32 centímetros de desnivel.

*** it-1 pág. 199 Arqueología ***
Uno de ellos, conocido como el túnel de Siloam, tenía un promedio de unos 2 m. de altura y estaba labrado en la roca sólida a lo largo de unos 533 m., desde Guihón hasta el estanque de Siloam, en el valle de Tiropeón (dentro de la ciudad). Así que parece tratarse del proyecto del rey Ezequías mencionado en 2 Reyes 20:20 y 2 Crónicas 32:30.

*** it-1 pág. 641 David, Ciudad de ***
Ezequías también desvió las aguas del manantial de Guihón hacia el lado occidental de la ciudad, haciendo cortar en la roca un túnel que al parecer corresponde al que se ha descubierto y que conecta el manantial con el estanque de Siloam, ubicado en la pendiente SO. de la estribación. (2Cr 32:30.)

*** it-1 págs. 869-870 Estanque ***
Estanques de Jerusalén. Hoy día se cree que la ubicación del antiguo estanque de Siloam (Jn 9:7) corresponde con la actual Birket Silwan, situada en el límite suroccidental de la Ciudad de David. Es probable que este también sea el emplazamiento aproximado del estanque del rey Ezequías que estaba junto al conducto que construyó para llevar dentro de Jerusalén las aguas de la fuente de Guihón. (2Re 20:20; 2Cr 32:30.)

*** it-1 pág. 906 Ezequías ***
Una de las sobresalientes hazañas de ingeniería de tiempos antiguos fue el acueducto de Ezequías. Iba desde el pozo de Guihón, al E. de la parte septentrional de la Ciudad de David, y seguía un curso en zigzag de 533 m. hasta el estanque de Siloam, en el valle de Tiropeón, al O. de la parte meridional de la Ciudad de David, pero dentro de un nuevo muro que se había añadido. (2Re 20:20; 2Cr 32:30.) Los arqueólogos encontraron una inscripción en caracteres hebreos antiguos en la pared del estrecho túnel, cuya altura media era de 1,8 m. La inscripción lee en parte: “Y éste fue el modo como se ejecutó: —Mientras [...] (estaban) aún [...] hacha(s), cada hombre hacia su prójimo, y mientras había todavía tres codos que horadar, [se oyó] la voz de un hombre llamando a su prójimo, porque había un mampuesto en la roca a la derecha [y a la izquierda]. Y cuando el túnel fue perforado, los pedreros tajaron (la roca), cada hombre hacia su prójimo, hacha contra hacha; y el agua manaba de la fuente hacia la alberca durante 1200 codos, y la altura de la roca sobre las cabeza(s) de los pedreros era 100 codos”. (La Sabiduría del Antiguo Oriente, edición de J. B. Pritchard, 1966, pág. 251.) De modo que el túnel se cavó en la roca desde ambos extremos, hasta encontrarse en el medio: una verdadera hazaña de ingeniería.

*** it-1 pág. 1067 Guihón ***
Sin embargo, posiblemente refiriéndose a otra época, el registro de 2 Crónicas 32:30 dice que él mismo también cerró el flujo del Guihón por su anterior canal y desvió las aguas a la parte occidental de la “Ciudad de David”, dentro de las fortificaciones de Jerusalén. En 1880 se supo cómo se realizó esta obra cuando se halló una inscripción labrada en el muro del túnel del agua que termina en lo que ahora se conoce como el estanque de Siloam, en el lado occidental de la antigua “Ciudad de David”. La inscripción, hecha en escritura hebrea primitiva que, según se cree, data del siglo VIII a. E.C., describe la excavación del túnel a través de la roca, efectuada por dos equipos de hombres que trabajaron unos en dirección a los otros partiendo de extremos opuestos. Cuando en 1910 el túnel se despejó por completo, se vio que medía unos 533 m., tenía una altura media de 1,8 m. y a veces se estrechaba hasta tener tan solo 50 cm. de anchura. Al parecer, esta proeza de la ingeniería es el resultado de las medidas que tomó Ezequías para proteger y asegurar el suministro de agua para Jerusalén procedente de Guihón.

*** it-2 pág. 71 Jerusalén ***
Había cegado las aguas de los manantiales que estaban fuera de la ciudad, a fin de esconderlos y dificultar la tarea al enemigo, y había fortificado las murallas. (2Cr 32:2-5, 27-30.) Parece ser que “el conducto” para llevar el agua dentro de la ciudad desde el manantial de Guihón ya estaba construido para ese tiempo. Tal vez fuera un proyecto realizado en tiempo de paz. (2Re 20:20; 2Cr 32:30.) Si, tal como se cree, este conducto incluía el túnel que se perforó en un lado del valle de Cedrón y que terminaba en el estanque de Siloam, en el valle de Tiropeón, no sería un proyecto de poca envergadura como para que se acabara en unos cuantos días. (Véanse ARQUEOLOGÍA [Palestina y Siria]; GUIHÓN núm. 2.)

*** it-2 pág. 1026 Siloam ***
Probablemente este sea también el lugar aproximado donde estaba el “estanque” del rey Ezequías, o el depósito junto al conducto que este rey construyó para hacer llegar las aguas de Guihón. (2Re 20:20; 2Cr 32:30.)

(2 CRÓNICAS 32:31)

“Y así fue como, mediante los voceros de los príncipes de Babilonia que fueron enviados a él para inquirir acerca del portento presagioso que había sucedido en el país, el Dios [verdadero] lo dejó para ponerlo a prueba, para llegar a saber todo lo que había en su corazón.”

*** it-2 pág. 1054 Sol ***
Cabe la posibilidad de que ese milagro tuviera que ver con la relación entre la Tierra y el Sol; de ser así, es posible que fuese parecido al registrado en Josué 10:12-14. (Véase PODER, OBRAS PODEROSAS [El Sol y la Luna permanecen inmóviles].) De las palabras de 2 Crónicas 32:24, 31, donde se indica que se enviaron mensajeros desde Babilonia a Jerusalén para preguntar en cuanto a este suceso, se desprende que los efectos de este portento llegaron hasta lugares lejanos.

(2 CRÓNICAS 32:33)

“Por fin Ezequías yació con sus antepasados, y lo enterraron en la subida a las sepulturas de los hijos de David; y honra fue lo que todo Judá y los habitantes de Jerusalén le rindieron al tiempo de su muerte. Y Manasés su hijo empezó a reinar en lugar de él.”

*** it-2 pág. 1008 Sepultura ***
No se ha determinado el emplazamiento de estas sepulturas reales. Basándose en la referencia a “las Sepulturas de David”, en Nehemías 3:16, y en la alusión a “la subida a las sepulturas de los hijos de David”, en 2 Crónicas 32:33, hay quien cree que su ubicación más probable es la colina sudoriental de la ciudad, cerca del valle de Cedrón. En esa zona se han hallado lo que parecen ser tumbas subterráneas labradas en la roca, con conductos rectangulares que penetran hacia el interior. No obstante, no pueden identificarse con certeza, y cualquier intento de hacerlo se ve complicado, no solo por la destrucción que sufrió la ciudad en los años 70 E.C. y 135 E.C., sino porque los romanos utilizaron la sección meridional de la ciudad como cantera. Por ello, las tumbas mencionadas se hallan muy deterioradas.

(2 CRÓNICAS 33:3)

“Así que volvió a construir los lugares altos que Ezequías su padre había demolido, y erigió altares a los Baales e hizo postes sagrados, y se puso a inclinarse ante todo el ejército de los cielos y a servirles.”

*** it-1 pág. 265 Baal ***
Hay indicios de que tanto a Baal como a otros dioses y diosas cananeos sus adoradores los relacionaban con ciertos cuerpos celestes. Por ejemplo, uno de los textos de Ras Shamra menciona una ofrenda a la “Reina Shapash (el Sol) y a las estrellas”, y otro alude al “ejército del sol y la hueste del día”.
Por tanto, es preciso mencionar que la Biblia hace varias alusiones a los cuerpos celestes en relación con la adoración a Baal. Al describir el derrotero pecaminoso del reino de Israel, el registro de las Escrituras dice: “Siguieron dejando todos los mandamientos de Jehová [...], y empezaron a inclinarse ante todo el ejército de los cielos y a servir a Baal”. (2Re 17:16.) En cuanto al reino de Judá, se informa que en el mismo templo de Jehová llegaron a estar “los utensilios hechos para Baal y para el poste sagrado y para todo el ejército de los cielos”. También, la gente por todo Judá hizo “humo de sacrificio a Baal, al sol y a la luna y a las constelaciones del zodíaco y a todo el ejército de los cielos”. (2Re 23:4, 5; 2Cr 33:3; véase también Sof 1:4, 5.)

(2 CRÓNICAS 33:9)

“Y Manasés siguió seduciendo a Judá y a los habitantes de Jerusalén para que hicieran peor que las naciones que Jehová había aniquilado de delante de los hijos de Israel.”

*** w86 1/10 pág. 25 El sacrificio de hijos... ¿por qué tan detestable? ***
EN LOS días de los reyes de Judea Acaz y Manasés, la nación de Israel cayó en el lazo de la adoración depravada de las naciones vecinas. Esto incluía el sacrificar a sus hijos a Mólek. (2 Crónicas 28:3; 33:6, 9.) Aunque el rey Josías abolió después muchas de las prácticas “detestables”, “Jehová no se volvió del gran ardor de su cólera, con que ardía su cólera contra Judá por todas las cosas ofensivas con las cuales Manasés los había hecho ofender”. (2 Reyes 23:10, 26.) ¿Por qué? ¿Qué hizo que la transgresión fuera tan “ofensiva” que no podía perdonarse?
“El sacrificio de hijos era un rasgo prominente de la adoración del fenicio Malik-Baal-Kronos”, dice la Jewish Encyclopedia de Funk y Wagnalls. Originalmente los fenicios ocupaban las regiones costaneras al norte de Canaán. Puesto que eran navegantes, establecieron colonias por todo el Mediterráneo, y dondequiera que iban llevaban consigo su rito detestable del sacrificio de hijos. Un reciente hallazgo arqueológico en la antigua ciudad fenicia de Cartago (ahora un suburbio de Túnez en Tunicia, África del Norte) ha arrojado más luz sobre la profunda depravación de esta práctica.
El sitio fue descubierto primero en 1921. Pero a partir de los años setenta se hizo una excavación intensiva debido a la expansión de la ciudad moderna hacia esa área. La excavación resultó en un inmenso cementerio de restos de niños sacrificados. La publicación Biblical Archaeology Review informa:
“Aquí, desde el siglo octavo a.E.C. hasta el siglo segundo a.E.C., padres y madres de Cartago enterraban los huesos de sus hijos sacrificados al dios Baal Hamón y a la diosa Tanit. Para el siglo cuarto a.E.C. el Tófet (del Tófet bíblico) quizás haya sido tan grande como de unos 6.000 metros cuadrados (64.800 pies cuadrados), con nueve niveles para enterrar”.
Se descubrieron sitios iguales a este en Sicilia, en Cerdeña y otros lugares de Tunicia. En un tiempo estas habían sido colonias fenicias. En el cementerio cartaginés, los investigadores encontraron numerosas marcas de piedra inscritas con figuras de la diosa Tanit, quien ha sido identificada con la diosa cananea Astoret, o Astarté, la esposa de Baal. Debajo de esas marcas se encontraron urnas de barro, algunas brillantemente decoradas, que contenían los huesos chamuscados de las víctimas sacrificadas.
Como indicación de lo difundida que estaba tal práctica, el informe dice: “Usando la densidad de las urnas en nuestra área excavada como modelo, calculamos que pueden haberse depositado allí tantas como 20.000 urnas entre los años 400 y 200 a.E.C.”. Esta enorme cifra es más horrible aún cuando se toma en cuenta que Cartago, en su apogeo, tenía solamente unos 250.000 habitantes, señala el artículo.
Las inscripciones en los marcadores de piedra muestran que los hijos eran sacrificados para cumplir con los votos que sus padres hacían a Baal o Tanit a cambio de favores. Los rangos y títulos en los marcadores indican que la práctica era particularmente popular en la clase social más elevada, evidentemente para invocar la bendición de los dioses en sus esfuerzos por conseguir y mantener su riqueza e influencia. Se descubrió que algunas de las urnas contenían los restos de dos o tres niños, posiblemente de la misma familia, juzgando por las diferencias en la edad.
Si la práctica de los fenicios era horrenda, entonces recuerde que “Manasés siguió seduciendo a Judá y los habitantes de Jerusalén para que hiciesen peor que las naciones que Jehová había aniquilado de delante de los hijos de Israel”. (2 Crónicas 33:9.) No fue exageración cuando Jehová dijo: “Han llenado este lugar de la sangre de los inocentes”. (Jeremías 19:4.)

(2 CRÓNICAS 33:11)

“Por fin Jehová trajo contra ellos a los jefes del ejército que pertenecía al rey de Asiria, y así ellos capturaron a Manasés en los huecos, y lo sujetaron con dos grilletes de cobre y se lo llevaron a Babilonia.”

*** it-1 pág. 41 Acaz ***
Con relación a los “sesenta y cinco años” de Isaías 7:8, cuando, según este profeta, Efraín sería “hecho añicos”, el Comentario exegético y explicativo de la Biblia (de Jamieson, Fausset y Brown, C.B.P., 1981, vol. 1, pág. 560) dice: “Unos dos años después de esta fecha tuvo lugar una deportación de israelitas bajo Tiglat-pileser (2 Reyes 15:29). Unos veinte años más tarde, se efectuó otra por Salmanasar (2 Reyes 17:1-6), cuando reinaba Oseas. Pero la última, que ‘cortó’ enteramente a Israel, al punto de ‘no ser ya pueblo’, y fue seguida de la colonización de Samaria por extranjeros, tuvo lugar bajo Esar-hadón, quien se llevó también a Manasés, rey de Judá, el año vigésimo segundo de su reinado, sesenta y cinco años después de haberse proferido esta profecía (Cf. Esdras 4:2, 3, 10, con 2 Reyes 17:24; 2 Crónicas 33:11)”.

*** it-1 pág. 237 Asiria ***
Esar-Hadón. Durante el reinado de Manasés (716-662 a. E.C.), Jehová permitió que los jefes del ejército asirio se llevaran cautivo a este rey judaíta a Babilonia, para aquel entonces bajo el control asirio. (2Cr 33:11.) Hay quien cree que se deportó a Manasés para el tiempo de la victoriosa campaña de Esar-hadón contra Egipto. Sea como sea, en algunas inscripciones se menciona a Menasi (Manasés) de Judá entre los que pagaban tributo a Esar-hadón. Más tarde Manasés fue devuelto a Jerusalén. (2Cr 33:10-13.)

*** it-1 pág. 827 Esar-hadón ***
El registro de 2 Crónicas 33:10-13 muestra que “los jefes del ejército que pertenecía al rey de Asiria” capturaron a Manasés y lo condujeron a Babilonia. En el pasado hubo quienes pensaron que esta referencia a Babilonia era un error y que Manasés había sido llevado a Nínive. Sin embargo, según se ha visto, Esar-hadón, cuyas inscripciones muestran que fue contemporáneo de Manasés, había reconstruido Babilonia, y se dice que se había “interesado mucho menos que cualquier otro rey asirio en el embellecimiento de su capital, Nínive”. (The Interpreter’s Dictionary of the Bible, edición de G. A. Buttrick, 1962, vol. 2, pág. 125.) Si Manasés fue capturado durante el reinado de Esar-hadón, no sería incongruente que se le hubiera llevado a Babilonia, ciudad de cuya restauración Esar-hadón se jactó con tanto orgullo. No obstante, se puede señalar que Asurbanipal, hijo de Esar-hadón, también hace referencia a Manasés como rey tributario durante su reinado.

*** w88 15/2 pág. 28 La cruel Asiria... la segunda gran potencia mundial ***
Esar-hadón, uno de los hijos menores de Senaquerib —y su sucesor— es mencionado tres veces en la Biblia... en Segundo de los Reyes, Esdras e Isaías. La Biblia informa que los asirios capturaron al rey Manasés de Judá. Los arqueólogos han hallado una lista asiria que pone a “Manasés rey de Judá” entre los que pagaban tributo a Esar-hadón. (2 Crónicas 33:11.)

(2 CRÓNICAS 33:14)

“Y después de esto él edificó un muro exterior para la Ciudad de David, al oeste de Guihón, en el valle torrencial, y hasta la Puerta del Pescado, y [lo] hizo continuar alrededor hasta Ofel y procedió a hacerlo muy alto. Además, puso jefes de la fuerza militar en todas las ciudades fortificadas de Judá.”

*** it-2 págs. 758-759 Puerta, paso de entrada ***
Puerta del Pescado. Parece ser que Ezequías edificó una parte del muro del segundo barrio hasta la Puerta del Pescado. (2Cr 32:5; 33:14.)

(2 CRÓNICAS 33:20)

“Por fin Manasés yació con sus antepasados, y lo enterraron junto a su casa; y Amón su hijo empezó a reinar en lugar de él.”

*** it-2 pág. 1007 Sepultura ***
El lugar podía estar cerca del dueño, como en el jardín. (1Sa 25:1; 1Re 2:34; 2Re 21:25, 26.) La expresión “junto a su casa” no quiere decir dentro del edificio, como se ve al comparar 2 Crónicas 33:20 con 2 Reyes 21:18.

(2 CRÓNICAS 34:1)

“Ocho años de edad tenía Josías cuando empezó a reinar, y por treinta y un años reinó en Jerusalén.”

*** w05 1/12 pág. 21 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
34:1-3. Las circunstancias negativas de la niñez no implican que uno no pueda conocer y servir a Dios. Es posible que Josías haya contado de niño con la influencia positiva de su arrepentido abuelo, Manasés. Sea lo que sea que haya influido en él, dio buenos resultados. Lo mismo nos puede suceder a nosotros.

(2 CRÓNICAS 34:2)

“Y procedió a hacer lo que era recto a los ojos de Jehová y a andar en los caminos de David su antepasado; y no se desvió a la derecha ni a la izquierda.”

*** w05 1/12 pág. 21 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
34:1-3. Las circunstancias negativas de la niñez no implican que uno no pueda conocer y servir a Dios. Es posible que Josías haya contado de niño con la influencia positiva de su arrepentido abuelo, Manasés. Sea lo que sea que haya influido en él, dio buenos resultados. Lo mismo nos puede suceder a nosotros.

(2 CRÓNICAS 34:3)

“Y en el año octavo de reinar, siendo todavía muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su antepasado; y en el año doce comenzó a limpiar a Judá y Jerusalén de los lugares altos y los postes sagrados y las imágenes esculpidas y las estatuas fundidas.”

*** w96 1/3 págs. 8-9 párr. 3 “Manténganse en expectación de mí” ***
3 Llama la atención que Sofonías proclamara los juicios divinos contra los “príncipes” civiles de Judá (nobles o jefes tribales) y “los hijos del rey”, pero que no aludiera a la persona del monarca en sus reprensiones. (Sofonías 1:8; 3:3.) Ello indica que el joven rey Josías ya propendía a la adoración pura, aunque, en vista de las denuncias de Sofonías, obviamente no había acometido aún su gran reforma religiosa. Lo anterior nos lleva a situar el ministerio profético de Sofonías en Judá en los comienzos del reinado de Josías, que abarcó de 659 a 629 a.E.C. Sin duda, las enérgicas profecías de Sofonías hicieron que el joven rey adquiriera mayor conciencia de la idolatría, la violencia y la corrupción imperantes en Judá, y lo impulsaron a emprender su posterior campaña contra la idolatría. (2 Crónicas 34:1-3.)

(2 CRÓNICAS 34:14)

“Ahora bien, mientras estaban sacando el dinero que se traía a la casa de Jehová, Hilquías el sacerdote halló el libro de la ley de Jehová por la mano de Moisés.”

*** it-1 pág. 1154 Hilquías ***
Durante el transcurso de la obra de restauración del templo, halló el mismísimo “libro de la ley de Jehová por la mano de Moisés”. Este hallazgo fue sobresaliente, ya que es muy probable que fuese el libro original escrito por Moisés. Hilquías se lo dio a Safán, el secretario, quien llevó el manuscrito al rey. Cuando el rey Josías oyó a Safán leer el libro, despachó una delegación encabezada por el sumo sacerdote Hilquías para que acudiese a la profetisa Huldá a fin de inquirir de Jehová en su favor y en favor del pueblo. (2Re 22:3-14; 2Cr 34:14.)

*** it-2 pág. 129 Josías ***
Una vez que el rey Josías limpió la tierra de Judá y en el transcurso de la reparación del templo de Jehová, el sumo sacerdote Hilquías halló el “libro de la ley de Jehová por la mano de Moisés”, que debió ser el original escrito por Moisés.

*** it-2 pág. 130 Josías ***
2Cr 34:8-28;

*** it-2 pág. 198 Lectura pública ***
Siglos más tarde, Josías leyó a oídos de todo el pueblo “el libro de la ley de Jehová por la mano de Moisés”, libro que el sacerdote Hilquías halló durante las obras de reparación del templo y que pudo tratarse del libro original de la Ley escrito por Moisés. (2Re 23:2; 2Cr 34:14.) Como resultado, se eliminó de la nación la adoración demoniaca.

(2 CRÓNICAS 34:19)

“Y aconteció que en cuanto el rey oyó las palabras de la ley, inmediatamente rasgó sus prendas de vestir.”

*** w01 15/4 pág. 27 Su crianza no lo condena al fracaso ***
“En cuanto el rey oyó las palabras de la Ley —escribe Esdras—, inmediatamente rasgó sus prendas de vestir”, una sentida expresión de dolor al comprender que había mandamientos divinos que sus antepasados no habían obedecido. ¡Qué muestra de humildad! Sin perder tiempo, el rey destacó a cinco hombres para inquirir de Jehová mediante la profetisa Huldá. La delegación regresó con el siguiente mensaje: ‘Vendrá calamidad a causa de la desobediencia a la ley de Jehová. Pero debido a que tú, Josías, te humillaste, serás recogido a tu cementerio en paz y no verás la desdicha’ (2 Crónicas 34:19-28). La actitud de Josías agradó a Jehová.

(2 CRÓNICAS 34:22)

“Por lo tanto, Hilquías junto con los que el rey [había dicho] fueron a Huldá la profetisa, la esposa de Salum hijo de Tiqvá hijo de Harhás el cuidador de las prendas de vestir, puesto que ella moraba en Jerusalén en el segundo barrio; y procedieron a hablarle conforme a esto.”

*** it-2 pág. 71 Jerusalén ***
En el tiempo de Josías se menciona por primera vez “el segundo barrio” (“la ciudad nueva”, BJ) de la ciudad. (2Re 22:14; 2Cr 34:22.) Por lo general se cree que este “segundo barrio” era la sección de la ciudad que quedaba al O. o NO. del recinto del templo. (Sof 1:10.)

*** it-2 pág. 758 Puerta, paso de entrada ***
Estas son las del muro que se construyó antes del siglo VIII a. E.C. y las del muro que rodeaba “el segundo barrio”. (2Re 22:14; 2Cr 34:22; Sof 1:10.) “El segundo barrio” era una zona de la ciudad protegida al O. y parte del N. por el muro de Ezequías (2Cr 32:5), al que se unía el de Manasés que seguía al NE. y E. (2Cr 33:14.) El muro de Manasés estaba al N. de la ciudad antigua y su muro, pero al parecer no llegaba tan al O. como este.

*** it-2 pág. 916 Salum ***
8. Esposo de Huldá, la profetisa a quien visitó la delegación del rey Josías; hijo de Tiqvá. Debió ser “el cuidador de las prendas de vestir” de los sacerdotes o del rey. (2Re 22:14; 2Cr 34:22.) Posiblemente sea el mismo que el núm. 10.

(2 CRÓNICAS 34:28)

“¡Mira!, te voy a recoger a tus antepasados, y ciertamente serás recogido a tu cementerio en paz, y tus ojos no mirarán toda la calamidad que voy a traer sobre este lugar y sus habitantes’”’”. Entonces llevaron la respuesta al rey.”

*** it-1 pág. 1185 Huldá ***
Cuando Josías oyó la lectura del “mismísimo libro de la ley”, hallado por Hilquías, el sumo sacerdote, durante las obras de reparación del templo, envió una delegación para inquirir de Jehová. Se dirigieron a Huldá, quien a su vez les transmitió la palabra de Jehová, indicándoles que todas las calamidades registradas en el “libro” le acaecerían a la nación apóstata por causa de su desobediencia. Huldá añadió que Josías no tendría que contemplar la calamidad, sino que sería recogido a sus antepasados y llevado a su cementerio en paz debido a que se había humillado delante de Jehová. (2Re 22:8-20; 2Cr 34:14-28.)
Algunos consideran equivocada la profecía de Huldá en vista de la muerte de Josías en una batalla innecesaria. (2Re 23:28-30.) Sin embargo, es obvio que la “paz” que Josías hallaría en su cementerio contrasta con la “calamidad” que tenía que venir sobre Judá. (2Re 22:20; 2Cr 34:28.) Josías murió antes de la llegada de esa calamidad, cuando los babilonios en 609-607 a. E.C. sitiaron y destruyeron Jerusalén. Además, la expresión ‘ser recogido a sus antepasados’ no excluye necesariamente el morir de una manera violenta en batalla, como lo indica el uso de la expresión equiparable ‘yacer con los antepasados’, que hace referencia tanto a morir en batalla como a una muerte no violenta. (Compárese con Dt 31:16; 1Re 2:10; 22:34, 40.)

*** it-2 pág. 607 Paz ***
La profecía sobre que Josías ‘sería recogido a su propio cementerio en paz’ indicó que moriría antes de la predicha calamidad sobre Jerusalén. (2Re 22:20; 2Cr 34:28; compárese con 2Re 20:19.)

(2 CRÓNICAS 34:33)

“Después de aquello Josías quitó todas las cosas detestables de todas las tierras que pertenecían a los hijos de Israel, e hizo que todos los que se hallaban en Israel emprendieran el servicio, para servir a Jehová el Dios de ellos. Durante todos los días de él, no se desviaron de seguir a Jehová el Dios de sus antepasados.”

*** w05 1/12 pág. 21 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
Estimulado a la acción por un libro
“Josías quitó todas las cosas detestables de todas las tierras que pertenecían a los hijos de Israel —señala 2 Crónicas 34:33—, e hizo que todos los que se hallaban en Israel emprendieran el servicio, para servir a Jehová el Dios de ellos.” ¿Qué movió a Josías a obrar de esta manera? Cuando Safán, el secretario, le llevó el libro de la Ley de Jehová que acababan de encontrar, el rey pidió que se le leyera en voz alta. Lo que oyó lo impresionó tanto que se dedicó con ardor a fomentar la adoración pura el resto de su vida.
Leer la Palabra de Dios y meditar en su mensaje puede tener en nosotros un profundo efecto.

(2 CRÓNICAS 35:3)

“Y pasó a decir a los levitas, los instructores de todo Israel, los que eran santos a Jehová: “Pongan el Arca santa en la casa que edificó Salomón hijo de David el rey de Israel; no es de ustedes como carga sobre el hombro. Ahora sirvan a Jehová su Dios y al pueblo de él, Israel.”

*** w09 1/9 pág. 18 ¿Lo sabía? ***
Lo último que se sabe del arca es que, en el año 642 antes de nuestra era, el rey Josías ordenó colocarla de nuevo en el templo, según indica 2 Crónicas 35:3. Pero ¿por qué la habían sacado? Es posible que la hubiera quitado del templo uno de los predecesores de Josías, el apóstata rey Manasés, de quien se dice que introdujo una imagen pagana en el templo. O puede que la hubieran trasladado a fin de protegerla durante las obras de reparación encargadas por Josías (2 Crónicas 33:1, 2, 7; 34:1, 8-11).

*** w05 1/12 pág. 20 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
35:3. ¿De dónde mandó traer Josías el Arca santa para ponerla en el templo? Ya sea que uno de los reyes malvados anteriores la haya quitado, o que Josías la haya cambiado de lugar para protegerla durante las importantes obras de reparación del templo, la Biblia no lo dice. La última vez que la historia alude al arca después de los días de Salomón es cuando Josías la trae al templo.

*** it-1 pág. 181 Arca del pacto ***
La única referencia histórica al arca del pacto posterior a Salomón es de 642 a. E.C. —unos novecientos años después de su construcción—, y se halla en 2 Crónicas 35:3, donde se lee la orden del rey Josías de que el Arca se colocase de nuevo en el templo. Sin embargo, no se dice cómo llegó a estar fuera de él. Josías había ascendido al trono después de algunos reyes particularmente apóstatas, uno de los cuales había introducido una imagen tallada en la casa de Jehová, por lo que es posible que uno de estos reyes inicuos sacase el Arca de su lugar. (2Cr 33:1, 2, 7.) Por otra parte, bajo el patrocinio de Josías se había llevado a cabo en el templo un amplio programa de reformas, así que cabe la posibilidad de que durante las obras se trasladase el Arca a otro lugar con el fin de evitar que sufriese algún desperfecto. (2Cr 34:8–35:19.)

(2 CRÓNICAS 35:4)

“Y hagan preparación según la casa de sus antepasados conforme a sus divisiones, según lo escrito por David el rey de Israel y según lo escrito por Salomón su hijo.”

*** it-1 pág. 439 Casa del padre ***
Cuando se celebró la Pascua en Jerusalén en los días del rey Josías, al parecer el pueblo entró en el patio del templo según sus casas paternas para ofrecer sacrificios. Los levitas recibieron y prepararon los sacrificios del pueblo según sus divisiones basadas en las casas paternas. (2Cr 35:4, 5, 12.)

(2 CRÓNICAS 35:5)

“Y estén de pie en el lugar santo según las clases de la casa de los antepasados por sus hermanos, los hijos del pueblo, y la porción de una casa paterna perteneciente a los levitas.”

*** it-1 pág. 439 Casa del padre ***
Cuando se celebró la Pascua en Jerusalén en los días del rey Josías, al parecer el pueblo entró en el patio del templo según sus casas paternas para ofrecer sacrificios. Los levitas recibieron y prepararon los sacrificios del pueblo según sus divisiones basadas en las casas paternas. (2Cr 35:4, 5, 12.)

(2 CRÓNICAS 35:12)

“Además, prepararon las ofrendas quemadas a fin de darlas a las clases según la casa paterna, a los hijos del pueblo, a fin de hacer una presentación a Jehová conforme a lo que está escrito en el libro de Moisés; y así también [hicieron] con las reses vacunas.”

*** it-1 pág. 439 Casa del padre ***
Cuando se celebró la Pascua en Jerusalén en los días del rey Josías, al parecer el pueblo entró en el patio del templo según sus casas paternas para ofrecer sacrificios. Los levitas recibieron y prepararon los sacrificios del pueblo según sus divisiones basadas en las casas paternas. (2Cr 35:4, 5, 12.)

(2 CRÓNICAS 35:24)

“Por lo tanto, sus siervos lo bajaron del carro e hicieron que montara en el segundo carro de guerra que era suyo, y lo trajeron a Jerusalén. Así murió y fue enterrado en el cementerio de sus antepasados; y todo Judá y Jerusalén estuvieron de duelo por Josías.”

*** it-2 pág. 1008 Sepultura ***
El que se diga que el hijo de Amón, el fiel rey Josías, fue enterrado en “el cementerio de sus antepasados”, puede indicar tanto que se le enterró en las tumbas reales de la Ciudad de David como que el entierro fue en las sepulturas de Manasés y Amón. (2Cr 35:23, 24.)

(2 CRÓNICAS 35:25)

“Y Jeremías se puso a salmodiar por Josías; y todos los cantores y las cantoras siguen hablando de Josías en sus endechas hasta hoy; y las tienen establecidas como disposición reglamentaria sobre Israel, y allí están escritas entre las endechas.”

*** it-1 pág. 811 Endecha ***
ENDECHA
Composición lírica (elegía) o musical que expresa profundo pesar, como la pena ocasionada por la muerte de un amigo o de un ser querido. En la Traducción del Nuevo Mundo el término “endecha” suele traducirse de la palabra hebrea qi•náh, que denota una composición de duelo, una elegía o una lamentación.
El término hebreo schig•ga•yóhn, usado en el encabezamiento del Salmo 7, se traduce asimismo “endecha”, y puede denotar una canción sumamente emotiva con rápidos cambios de ritmo (NM, nota). En Habacuc 3:1 aparece la palabra en plural y se traduce “endechas”. Debido a su naturaleza, las endechas se relacionan con gemir y plañir (Eze 2:10), y algunas de ellas se pusieron por escrito y se conservaron durante tiempo. Segundo de las Crónicas 35:25 informa que Jeremías salmodió con ocasión de la muerte del rey Josías e indica que en aquel tiempo se disponía de una colección de endechas (heb. qi•nóhth), pues dice: “Todos los cantores y las cantoras siguen hablando de Josías en sus endechas hasta hoy; y las tienen establecidas como disposición reglamentaria sobre Israel, y allí están escritas entre las endechas”.

*** it-2 pág. 445 Música ***
Se puede decir que la salmodia es mitad canto y mitad recitación. Su sonoridad es más bien monótona y reiterativa, destacándose principalmente el ritmo. Si bien la salmodia todavía es muy popular en algunas de las principales religiones del mundo, parece ser que en la Biblia se limita a las endechas, como cuando David cantó una endecha por la muerte de su amigo Jonatán y del rey Saúl. (2Sa 1:17; 2Cr 35:25; Eze 27:32; 32:16.) Solo en el caso de las endechas, o lamentaciones, se prefería el salmodiar a la melodía de la música o la modulación y el énfasis oral del habla. (Véase ENDECHA.)

(2 CRÓNICAS 36:2)

“Veintitrés años de edad tenía Jehoacaz cuando empezó a reinar, y por tres meses reinó en Jerusalén.”

*** it-2 pág. 106 Joacaz ***
3. Según 2 Crónicas 36:2, variante del nombre de Jehoacaz, el rey de Judá que sucedió a Josías. Muchas versiones (BJ, CI, MK y otras) se basan en el texto masorético y traducen el nombre Joacaz, mientras que otras (FS, 1966; NM) leen Jehoacaz. (Véase JEHOACAZ núm. 3.)

(2 CRÓNICAS 36:6)

“Contra él subió Nabucodonosor el rey de Babilonia para sujetarlo con dos grilletes de cobre para llevárselo a Babilonia.”

*** it-2 pág. 31 Jehoiaquim ***
Puede haber sido en el sentido de haber muerto durante el sitio y que su hijo tuviese que ir después al cautiverio, de modo que el linaje de Jehoiaquim sufrió la pérdida del reinado a manos de Nabucodonosor. No hay modo de confirmar la tradición judía (registrada por Josefo) de que Nabucodonosor mató a Jehoiaquim (Joacim) y mandó que se arrojase su cuerpo muerto fuera de los muros de Jerusalén. (Antigüedades Judías, libro X, cap. VI, sec. 3.) Sea cual fuere el medio por el que le llegó la muerte a Jehoiaquim, parece que no se dio el uso previsto a los grilletes de cobre que Nabucodonosor había llevado para encadenarle. (2Cr 36:6.)

(2 CRÓNICAS 36:10)

“Y a la vuelta del año el rey Nabucodonosor envió y procedió a llevarlo a Babilonia con objetos deseables de la casa de Jehová. Además, hizo rey sobre Judá y Jerusalén a Sedequías el hermano [de su padre].”

*** it-2 pág. 326 Babilonia conquista Jerusalén ***
tres años más tarde, en 617 a. E.C., saqueó los tesoros de la ciudad y deportó a muchos de sus habitantes, entre los que se encontraban sus nobles, hombres poderosos y artífices. (2Cr 36:5-10.)

(2 CRÓNICAS 36:16)

“Pero ellos continuamente estuvieron burlándose de los mensajeros del Dios [verdadero] y despreciando sus palabras y mofándose de sus profetas, hasta que la furia de Jehová subió contra su pueblo, hasta que no hubo curación.”

*** g03 8/6 pág. 19 Evitemos el lenguaje hiriente ***
Otro ejemplo es el de los israelitas, quienes “continuamente estuvieron burlándose de los mensajeros del Dios verdadero y despreciando sus palabras y mofándose de sus profetas, hasta que la furia de Jehová subió contra su pueblo, hasta que no hubo curación” (2 Crónicas 36:16). Aunque la furia de Dios se debió principalmente al proceder idolátrico y desobediente del pueblo, es interesante notar que la Biblia menciona específicamente los ataques verbales que sufrieron los profetas de Dios, lo cual subraya que él desaprueba por completo tal conducta.

(2 CRÓNICAS 36:19)

“Y procedió a quemar la casa del Dios [verdadero] y a demoler el muro de Jerusalén; y quemaron con fuego todas sus torres de habitación y también todos sus objetos deseables, a fin de causar ruina.”

*** si págs. 68-69 párr. 25 Libro bíblico número 11: 1 Reyes ***
Sin embargo, más sobresalientes son las profecías relacionadas con la casa de Jehová edificada por Salomón. Jehová le dijo a Salomón que el apostatar para adorar a dioses falsos llevaría a que Jehová cortara a Israel de sobre la superficie del suelo y arrojara de delante de sí la casa que había santificado a Su nombre. (1 Rey. 9:7, 8.) En 2 Crónicas 36:17-21 se nos indica con cuánta exactitud se realizó esa profecía. Además, Jesús mostró que al templo posterior que edificó Herodes el Grande en el mismo lugar le ocurriría lo mismo y por la misma razón. (Luc. 21:6.) ¡Cuán cierto fue aquello también! Debemos recordar aquellas catástrofes y su causa, para que siempre andemos en las sendas del Dios verdadero.

*** si pág. 156 párr. 4 Libro bíblico número 33: Miqueas ***
Hay abundancia de pruebas de la autenticidad del libro de Miqueas. Siempre ha sido aceptado por los judíos como parte del canon hebreo. Jeremías 26:18, 19 hace referencia directa a estas palabras de Miqueas: “Sión será arada como un simple campo, y Jerusalén misma llegará a ser simples montones de ruinas”. (Miq. 3:12.) Esta profecía se cumplió con exactitud en 607 a.E.C. cuando el rey de Babilonia asoló a Jerusalén, “a fin de causar ruina”. (2 Cró. 36:19.)

(2 CRÓNICAS 36:21)

“para cumplir la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo pagado sus sábados. Todos los días de yacer desolada guardó sábado, para cumplir setenta años.”

*** w06 15/11 pág. 32 ¿De verdad permaneció desolada la tierra de Judá? ***
¿De verdad permaneció desolada la tierra de Judá?
LA Biblia predijo que los babilonios devastarían la tierra del reino de Judá y que esta permanecería desolada hasta el regreso de los judíos exiliados (Jeremías 25:8-11). La razón más poderosa para creer que esta profecía se cumplió es el relato histórico inspirado, el cual se escribió unos setenta y cinco años después de que el primer grupo de desterrados regresara a su tierra. Dicho relato señala que “a los que quedaron de la espada se los llevó cautivos [el rey de Babilonia] [...], y llegaron a ser siervos para él y sus hijos hasta que la realeza de Persia empezó a reinar”. Y con respecto a la tierra, afirma que “todos los días de yacer desolada guardó sábado” (2 Crónicas 36:20, 21). ¿Hay hallazgos arqueológicos que apoyen estas declaraciones?
Ephraim Stern, profesor de Arqueología Palestina de la Universidad Hebrea, comenta en la revista Biblical Archaeology Review: “Tanto los asirios como los babilonios saquearon grandes zonas del antiguo Israel, pero los hallazgos arqueológicos del período posterior a sus respectivas conquistas cuentan dos historias muy diferentes”. Entonces pasa a explicar: “Mientras que los asirios dejaron una huella muy clara de su presencia en Palestina, se produce una extraña laguna tras la destrucción que causaron los babilonios. [...] No hallamos pruebas de una ocupación del territorio hasta la época persa [...]; hay un absoluto vacío de pruebas que delaten una ocupación del país. En todo ese tiempo, ni una sola ciudad destruida por los babilonios fue repoblada”.
El profesor Lawrence E. Stager, de la Universidad de Harvard, es del mismo parecer. “Por toda Filistea, y más tarde por toda Judá —afirma—, la política de tierra quemada del rey de Babilonia creó un verdadero yermo al oeste del río Jordán.” Y añade: “No es hasta Ciro el Grande, el sucesor persa de los babilonios, que el registro arqueológico se reanuda [...] en Jerusalén y Judá, cuando muchos judíos exiliados regresaron a su tierra”.
En efecto, la palabra de Jehová respecto a que Judá permanecería desolada se cumplió sin falta. Lo que Jehová Dios predice siempre se hace realidad (Isaías 55:10, 11). ¿La lección? Podemos confiar por completo en Jehová y en las promesas recogidas en su Palabra, la Biblia (2 Timoteo 3:16).

*** it-1 pág. 149 Año sabático ***
Antes del cautiverio de Israel, la tierra habría disfrutado de 121 años sabáticos, además de 17 años de Jubileo, si la nación hubiese guardado apropiadamente la Ley. Pero no se guardaron todos los años sabáticos. Cuando el pueblo fue al exilio babilonio, la tierra permaneció desolada durante setenta años “hasta que la tierra hubo pagado sus sábados”. (2Cr 36:20, 21; Le 26:34, 35, 43.) No se indica en ninguna parte de las Escrituras que los israelitas dejaran de observar precisamente setenta años sabáticos, pero Jehová les impuso setenta años de abandono forzoso de la tierra a fin de que pagaran por todos los años sabáticos que habían dejado de guardar.

*** it-1 pág. 488 Ciro ***
Según el registro bíblico, el decreto de Ciro de libertar a los judíos para regresar a Jerusalén probablemente se promulgó a finales de 538 o a principios de 537 a. E.C. Esto permitiría suficiente tiempo para que los exiliados judíos preparasen su salida de Babilonia, emprendieran el largo y difícil viaje a Judá y Jerusalén (un viaje que pudo durar unos cuatro meses, según Esd 7:9) y se establecieran “en sus ciudades”, en Judá, para el “séptimo mes” (Tisri) de 537 a. E.C. (Esd 3:1, 6.) Este suceso señaló el final de los setenta años de desolación de Judá profetizados, que habían comenzado en el mismo mes de Tisri de 607 a. E.C. (2Re 25:22-26; 2Cr 36:20, 21.)

*** it-1 pág. 600 Cronología ***
Desde 607 a. E.C. hasta el regreso de los judíos del exilio. La duración de este período viene fijada por el propio decreto divino con relación a Judá, que dice: “Toda esta tierra tiene que llegar a ser un lugar devastado, un objeto de pasmo, y estas naciones tendrán que servir al rey de Babilonia setenta años”. (Jer 25:8-11.)
La profecía bíblica no permite otra aplicación de estos setenta años que no sea al período comprendido entre la desolación de Judá, que llegó con la destrucción de Jerusalén, y el regreso de los judíos exiliados a su tierra como resultado del decreto de Ciro. La profecía especifica con toda claridad que los setenta años serían años de devastación de la tierra de Judá. Daniel el profeta entendió de esta manera la profecía, pues dijo: “Yo mismo, Daniel, discerní por los libros el número de los años acerca de los cuales la palabra de Jehová había ocurrido a Jeremías el profeta, para cumplir las devastaciones de Jerusalén, a saber, setenta años”. (Da 9:2.) Después de describir la conquista de Jerusalén por Nabucodonosor, en 2 Crónicas 36:20, 21 se dice: “Además, a los que quedaron de la espada se los llevó cautivos a Babilonia, y llegaron a ser siervos para él y sus hijos hasta que la realeza de Persia empezó a reinar; para cumplir la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo pagado sus sábados. Todos los días de yacer desolada guardó sábado, para cumplir setenta años”.
Jerusalén fue sitiada definitivamente en el noveno año de Sedequías (609 a. E.C.) y cayó en su undécimo año (607 a. E.C.), que corresponde con el decimonoveno año del reinado de Nabucodonosor (si contamos desde 625 a. E.C., su año de ascenso al trono; 2Re 25:1-8). En el quinto mes de 607 (el mes de Ab, que correspondía a parte de julio y agosto) la ciudad fue incendiada, los muros demolidos y la mayor parte de sus habitantes llevados al destierro. Sin embargo, se permitió que quedaran “algunos de condición humilde de la gente”, quienes al final huyeron a Egipto cuando Guedalías, el gobernador nombrado por Nabucodonosor, fue asesinado, dejando de ese modo la tierra de Judá desolada por completo. (2Re 25:9-12, 22-26.) Esto ocurrió en el séptimo mes, Etanim (o Tisri, que correspondía a parte de septiembre y octubre). Por consiguiente, la cuenta de los setenta años de desolación debió haber comenzado hacia el 1 de octubre de 607 a. E.C., para finalizar en 537 a. E.C. Fue en el séptimo mes de este último año cuando los primeros judíos repatriados llegaron a Judá, justo setenta años después del comienzo de la desolación completa de la tierra. (2Cr 36:21-23; Esd 3:1.)

*** si pág. 84 párr. 33 Libro bíblico número 14: 2 Crónicas ***
Finalmente Sedequías se rebela contra el yugo de Babilonia, y esta vez Nabucodonosor no muestra misericordia. La furia de Jehová ha llegado al límite, y no hay curación. Jerusalén cae, su templo es saqueado y quemado, y los sobrevivientes del sitio de 18 meses son llevados cautivos a Babilonia. La tierra de Judá queda desolada. Así, en aquel mismo año de 607 a.E.C. comienza la desolación “para cumplir la palabra de Jehová por boca de Jeremías [...] para cumplir setenta años” (36:21). El cronista entonces salta ese lapso de casi 70 años y en los últimos dos versículos registra el decreto histórico que Ciro dio en 537 a.E.C. ¡A los judíos cautivos se les pondrá en libertad! ¡Jerusalén tiene que levantarse de nuevo!

*** si pág. 84 párr. 35 Libro bíblico número 14: 2 Crónicas ***
Los versículos de conclusión de Segundo de las Crónicas (36:17-23) dan prueba convincente del cumplimiento de Jeremías 25:12 y, además, muestran que hay que contar 70 años completos desde la desolación total del país hasta que se restaura la adoración de Jehová en Jerusalén en 537 a.E.C. Por lo tanto, esa desolación empieza en 607 a.E.C.. (Jer. 29:10; 2 Rey. 25:1-26; Esd. 3:1-6.)

(2 CRÓNICAS 36:22)

“Y en el primer año de Ciro el rey de Persia, para que se realizara la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro el rey de Persia, de modo que él hizo pasar por todo su reino un pregón, y también por escrito, que decía:”

*** it-1 págs. 487-488 Ciro ***
El decreto de Ciro para el regreso de los exiliados. Al decretar el fin del exilio judío, Ciro cumplió su comisión como ‘pastor ungido’ de Jehová para Israel. (2Cr 36:22, 23; Esd 1:1-4.) La proclamación se hizo “en el primer año de Ciro el rey de Persia”, lo que quiere decir en su primer año como gobernante de la recién conquistada Babilonia. El registro bíblico de Daniel 9:1 se refiere al “primer año de Darío”, que pudo transcurrir entre la caída de Babilonia y “el primer año de Ciro” sobre esta ciudad. En tal caso, el escritor posiblemente consideró que el primer año de Ciro empezó en la última parte del año 538 a. E.C. No obstante, aun pensando que Darío fuese un virrey sobre Babilonia que hubiera gobernado a la vez que Ciro, la costumbre babilonia hubiera sido considerar el primer año reinante de Ciro desde Nisán de 538 hasta Nisán de 537 a. E.C.

*** it-1 pág. 591 Cronología ***
Cronología persa. Durante la época persa tuvieron lugar varios acontecimientos bíblicos importantes: la caída de Babilonia, seguida de la liberación de los judíos por Ciro y el fin de los setenta años de desolación de Judá; la reedificación del templo de Jerusalén, terminada “en el sexto año del reinado de Darío [I el persa]”, y la reconstrucción de los muros de Jerusalén por Nehemías, según el decreto dado en el año vigésimo de Artajerjes Longimano. (2Cr 36:20-23; Esd 3:8-10; 4:23, 24; 6:14, 15; Ne 2:1, 7, 8.)
Se puede llegar a la fecha de 539 a. E.C. para la caída de Babilonia, no solo por el canon de Tolomeo, sino también por otros medios. El historiador Diodoro, así como Africano y Eusebio, muestra que el primer año de Ciro como rey de Persia correspondió a la LV Olimpiada, año 1 (560/559 a. E.C.), mientras que el último año de Ciro se coloca en la LXII Olimpiada, año 2 (531/530 a. E.C.). Las tablillas cuneiformes dan a Ciro un reinado sobre Babilonia de nueve años, lo que apoya el año 539 como la fecha de la conquista de Babilonia. (Handbook of Biblical Chronology, de Jack Finegan, 1964, págs. 112, 168-170; Babylonian Chronology, 626 B.C.–A.D. 75, pág. 14: véanse comentarios anteriores bajo “Cronología babilonia”, también PERSIA, PERSAS.)

*** it-1 pág. 600 Cronología ***
Desde 607 a. E.C. hasta el regreso de los judíos del exilio. La duración de este período viene fijada por el propio decreto divino con relación a Judá, que dice: “Toda esta tierra tiene que llegar a ser un lugar devastado, un objeto de pasmo, y estas naciones tendrán que servir al rey de Babilonia setenta años”. (Jer 25:8-11.)
La profecía bíblica no permite otra aplicación de estos setenta años que no sea al período comprendido entre la desolación de Judá, que llegó con la destrucción de Jerusalén, y el regreso de los judíos exiliados a su tierra como resultado del decreto de Ciro. La profecía especifica con toda claridad que los setenta años serían años de devastación de la tierra de Judá. Daniel el profeta entendió de esta manera la profecía, pues dijo: “Yo mismo, Daniel, discerní por los libros el número de los años acerca de los cuales la palabra de Jehová había ocurrido a Jeremías el profeta, para cumplir las devastaciones de Jerusalén, a saber, setenta años”. (Da 9:2.) Después de describir la conquista de Jerusalén por Nabucodonosor, en 2 Crónicas 36:20, 21 se dice: “Además, a los que quedaron de la espada se los llevó cautivos a Babilonia, y llegaron a ser siervos para él y sus hijos hasta que la realeza de Persia empezó a reinar; para cumplir la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo pagado sus sábados. Todos los días de yacer desolada guardó sábado, para cumplir setenta años”.
Jerusalén fue sitiada definitivamente en el noveno año de Sedequías (609 a. E.C.) y cayó en su undécimo año (607 a. E.C.), que corresponde con el decimonoveno año del reinado de Nabucodonosor (si contamos desde 625 a. E.C., su año de ascenso al trono; 2Re 25:1-8). En el quinto mes de 607 (el mes de Ab, que correspondía a parte de julio y agosto) la ciudad fue incendiada, los muros demolidos y la mayor parte de sus habitantes llevados al destierro. Sin embargo, se permitió que quedaran “algunos de condición humilde de la gente”, quienes al final huyeron a Egipto cuando Guedalías, el gobernador nombrado por Nabucodonosor, fue asesinado, dejando de ese modo la tierra de Judá desolada por completo. (2Re 25:9-12, 22-26.) Esto ocurrió en el séptimo mes, Etanim (o Tisri, que correspondía a parte de septiembre y octubre). Por consiguiente, la cuenta de los setenta años de desolación debió haber comenzado hacia el 1 de octubre de 607 a. E.C., para finalizar en 537 a. E.C. Fue en el séptimo mes de este último año cuando los primeros judíos repatriados llegaron a Judá, justo setenta años después del comienzo de la desolación completa de la tierra. (2Cr 36:21-23; Esd 3:1.)

(2 CRÓNICAS 36:23)

““Esto es lo que ha dicho Ciro el rey de Persia: ‘Todos los reinos de la tierra me los ha dado Jehová el Dios de los cielos, y él mismo me ha comisionado para que le edifique una casa en Jerusalén, que está en Judá. Cualquiera que haya entre ustedes de todo su pueblo, esté Jehová su Dios con él. Así, pues, que suba’”.”

*** it-1 pág. 195 Arqueología ***
En el lugar donde estaba ubicada la antigua Sippar, en el Éufrates, a unos 32 Km. de Bagdad, se encontró un cilindro de arcilla del rey Ciro, el conquistador de Babilonia. Este cilindro relata la facilidad con que Ciro capturó la ciudad y también da cuenta de su política de repatriar a los pueblos cautivos que residían en Babilonia, lo que armoniza con el registro bíblico que había profetizado que Ciro sería el conquistador de Babilonia y quien repatriaría a los judíos a Palestina durante su reinado. (Isa 44:28; 45:1; 2Cr 36:23.)

NOTA: No disponible para Descargar.
Usted puede descargar la información específica para cada semana en el archivo digital que se proporciona para la Escuela del Ministerio Teocrático.

Puntos sobresalientes de Segundo de las Crónicas

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