1 Reyes 21 y 22, Puntos sobresalientes de la Biblia: semana del 10 de agosto

Puntos sobresalientes de la lectura de la Biblia: 1 Reyes 21-22. Información para el estudio personal

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Investigación para los Puntos sobresalientes de: 1 Reyes 21 y 22


(1 REYES 21:1)

“Y aconteció, después de estas cosas, que había una viña que pertenecía a Nabot el jezreelita, la cual estaba en Jezreel, al lado del palacio de Acab el rey de Samaria.”

*** it-2 págs. 919-920 Samaria ***
2. Territorio del reino septentrional de diez tribus de Israel. El nombre de su capital, Samaria, a veces se aplicó a toda esa zona. Por ejemplo, a Acab no se le llamó “el rey de Samaria” con el sentido de rey de la ciudad únicamente, sino con el sentido más amplio de rey de las diez tribus. (1Re 21:1.) De igual manera, la expresión “las ciudades de Samaria” hacía referencia a las que estaban esparcidas por todas las diez tribus, no a las ciudades agrupadas en torno a la capital. (2Re 23:19; esta misma expresión se registra en 1Re 13:32; en caso de que se usara antes de la edificación de la ciudad de Samaria, puede haber tenido un valor profético; de no ser así, pudo haberla introducido el escritor de los Reyes.) El hambre que hubo “en Samaria” en los días de Acab se extendió por todo el reino de Samaria y, de hecho, hasta incluyó a Fenicia, abarcando por lo menos desde el valle torrencial de Kerit, al E. del Jordán, hasta Sarepta, en la costa mediterránea. (1Re 17:1-12; 18:2, 5, 6.) De manera similar, la promesa de restauración concerniente a “las montañas de Samaria” debe haber abarcado la totalidad del reino de Samaria. (Jer 31:5.)

(1 REYES 21:3)

“Pero Nabot dijo a Acab: “Es inconcebible por mi parte, desde el punto de vista de Jehová, que yo te dé la posesión hereditaria de mis antepasados”.”

*** w14 1/2 pág. 13 Se mantuvo firme ante la injusticia ***
El rey quería la propiedad, por lo que habló con él y le pidió que se la diera a cambio de otra mejor o de dinero. Nabot respondió: “Es inconcebible por mi parte, desde el punto de vista de Jehová, que yo te dé la posesión hereditaria de mis antepasados” (1 Reyes 21:3). Hay quien piensa que Nabot fue terco y temerario. Pero en realidad estaba obedeciendo la Ley de Jehová, que prohibía la venta definitiva de la herencia familiar (Levítico 25:23-28). Para Nabot era inconcebible violar las leyes de Dios. Además, requirió fe y valor, pues sabía el riesgo que significaba no acceder a la petición del rey.

*** w97 1/8 pág. 13 párr. 18 Servicio leal con la organización de Jehová ***
18 A veces, Satanás ataca directamente nuestra lealtad. Considere el caso de Nabot. Cuando el rey Acab lo presionó para que vendiera su viña, él replicó: “Es inconcebible por mi parte, desde el punto de vista de Jehová, que yo te dé la posesión hereditaria de mis antepasados”. (1 Reyes 21:3.) Nabot no era testarudo, sino leal. La Ley mosaica prohibía que el israelita vendiera su tierra heredada a perpetuidad. (Levítico 25:23-28.) Nabot seguramente sabía que este rey cruel podía hacer que lo mataran, pues Acab ya había permitido que su esposa Jezabel diera muerte a muchos de los profetas de Jehová. Sin embargo, Nabot se mantuvo firme. (1 Reyes 18:4.)

(1 REYES 21:19)

“Y tienes que hablarle, y decir: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová: “¿Has asesinado, y también tomado posesión?”’. Y tienes que hablarle, y decir: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová: “En el lugar donde los perros lamieron la sangre de Nabot, los perros lamerán tu sangre, aun la tuya”’”.”

*** w14 1/2 pág. 15 Se mantuvo firme ante la injusticia ***
Poco después se ejecutó la sentencia; Acab fue herido en batalla y murió desangrado en su carruaje. El relato ofrece este crudo detalle: cuando se lavó el carruaje real, unos perros se acercaron y lamieron la sangre del rey. Las palabras de Jehová que Elías le transmitió a Acab se cumplieron a la vista de todos: “En el lugar donde los perros lamieron la sangre de Nabot, los perros lamerán tu sangre” (1 Reyes 21:19; 22:19-22, 34-38).

*** it-1 pág. 38 Acab ***
Así como los perros habían lamido la sangre de Nabot, del mismo modo lamerían la de Acab, y a Jezabel misma y a los descendientes de Acab se los comerían los perros y las aves de rapiña. Estas palabras afectaron mucho a Acab, quien, sintiendo profundo pesar, ayunó vestido de saco, ora sentándose, ora andando desalentado. Sobre esta base se le extendió una medida de misericordia con relación a cuándo le acaecería dicha calamidad a su casa. (1Re 21:1-29.)

*** it-1 pág. 38 Acab ***
Llevaron su cuerpo a Samaria para enterrarlo, y cuando “empezaron a lavar el carro de guerra junto al estanque de Samaria, [...] los perros se pusieron a lamer su sangre”. Las excavaciones realizadas en la esquina noroccidental del espacioso patio del palacio de Samaria pusieron al descubierto una gran cuenca artificial que bien pudo haber sido el lugar donde se cumplió la profecía. (1Re 22:1-38.)

*** it-1 pág. 793 Elías ***
De modo que Elías se encuentra con Acab en la viña y le dice que los perros lamerán su sangre en el mismo lugar donde lamieron la de Nabot, anunciando también una suerte similar para Jezabel. (1Re 19:19; 21:1-26.)
Unos tres años más tarde muere Acab en una batalla; lavan su carro de guerra cerca del estanque de Samaria y los perros lamen su sangre. Sin embargo, la ejecución de Jezabel no acontece hasta unos quince años después. A Acab le sucede su hijo Ocozías. Este rey sigue en los inicuos pasos de su padre, puesto que cuando resulta herido en un accidente, se dirige al dios falso Baal-zebub, dios de Eqrón, para preguntar acerca del resultado de su enfermedad. Elías le transmite la palabra de Jehová: debido a su proceder, no cabe duda de que morirá. Cuando Ocozías envía tres grupos sucesivamente para buscar a Elías, cada uno compuesto de un jefe con cincuenta hombres, el profeta pide que baje fuego del cielo y aniquile a los primeros dos grupos, pero debido a la súplica del tercer jefe, vuelve con él para pronunciar en persona el juicio contra Ocozías. (1Re 22:1, 37, 38; 2Re 1:1-17.)

*** it-2 pág. 646 Perro ***
El juicio de Jehová contra sus enemigos a veces consistía en que los perros comiesen sus cadáveres o lamiesen su sangre. Debido al proceder de absoluta infidelidad que siguieron los reyes Jeroboán, Baasá y Acab, cualquiera que perteneciese a sus respectivas casas y que muriese en la ciudad tenía que ser devorado por los perros. (1Re 14:11; 16:4; 21:24.) En cumplimiento de la palabra de Jehová, los perros lamieron la sangre de Acab y devoraron la carne de Jezabel. (1Re 21:19; 22:38; 21:23; 2Re 9:10, 35, 36.)

(1 REYES 21:20)

“Y Acab procedió a decir a Elías: “¿Me has hallado, oh enemigo mío?”, a lo que dijo él: “Te he hallado. ‘Por razón de que te has vendido para hacer lo que es malo a los ojos de Jehová,”

*** w14 1/2 págs. 14-15 Se mantuvo firme ante la injusticia ***
Imagine su rostro al admirar aquel viñedo. Cuántas ideas habrán pasado por su mente para convertir aquel lugar en un hermoso jardín. Entonces, de repente, apareció Elías. Su expresión de alegría se transformó en una de rabia y odio, y con total desprecio le dijo: “Has vuelto a encontrarme, enemigo mío” (1 Reyes 21:20, Biblia de Jerusalén, 1975).
Las palabras de Acab reflejaron su insensatez por dos razones. En primer lugar, al decirle a Elías “Has vuelto a encontrarme”, demostró su ceguera espiritual. Jehová ya lo había encontrado. Lo había visto hacer algo malo a sabiendas y alegrarse por el resultado del malvado plan de su esposa. Dios examinó su corazón y vio que el amor a lo material había eclipsado todo sentido de compasión y justicia. En segundo lugar, al decirle a Elías “enemigo mío”, demostró que odiaba a un hombre que era amigo de Jehová, un hombre que hubiera podido ayudarlo a volverse de su mal camino.
Tenemos mucho que aprender de la insensatez de Acab. Nunca debemos olvidar que Jehová lo ve todo. Él es nuestro Padre y nos ama. Por eso desea de corazón que retomemos el buen camino si nos hemos desviado de él. Nos ayuda por medio de sus amigos, hombres fieles como Elías a quienes utiliza para transmitir sus palabras. Sería un grave error verlos como enemigos (Salmo 141:5).
Elías le dijo a Acab: “Te he hallado”. Él sabía la clase de persona que era el rey: un ladrón, un asesino y un rebelde. ¡Cuánto valor demostró el profeta al hacerle frente a un hombre tan perverso!

(1 REYES 21:21)

“aquí voy a traer calamidad sobre ti; y ciertamente barreré de modo completo tras de ti y cortaré de Acab a cualquiera que orina contra una pared y al imposibilitado e inútil en Israel.”

*** w14 1/2 pág. 15 Se mantuvo firme ante la injusticia ***
A continuación, Elías le informó a Acab la sentencia divina. Jehová había visto que la maldad de la familia de Acab estaba infectando a la nación, así que había decidido barrerlos a todos. Y en cuanto a Jezabel, ella también recibiría su merecido (1 Reyes 21:20-26).

*** it-1 pág. 247 Atalía ***
Una vez que Jehoás llegó a la edad de siete años, el sumo sacerdote Jehoiadá, que era temeroso de Dios, lo sacó de su escondite y lo coronó como heredero legal del trono. Al oír el tumulto, Atalía corrió hacia el templo y, cuando vio lo que sucedía, gritó: “¡Conspiración! ¡Conspiración!”. Entonces el sumo sacerdote ordenó que la sacasen fuera de los terrenos del templo, y fue ejecutada en la puerta de entrada de los caballos del palacio. Probablemente fue la última descendiente de la abominable casa de Acab. (2Re 11:1-20; 2Cr 22:1–23:21.) ¡Qué verdadera resultó ser la declaración: “No caerá a tierra sin cumplirse nada de la palabra de Jehová que Jehová ha hablado contra la casa de Acab”! (2Re 10:10, 11; 1Re 21:20-24.)

*** it-1 pág. 801 Eliseo ***
Todavía hay un trabajo de Elías que Eliseo debe llevar a cabo: el ungimiento de Jehú como ejecutor de Dios contra la inicua casa de Acab. (2Re 9:1-10.) Lo realiza más de dieciocho años después de haberle dado Jehová el mandato a Elías. Eliseo es testigo presencial del cumplimiento de las profecías de 1 Reyes 19:15-17 y 21:21-24.

(1 REYES 21:23)

“Y también respecto a Jezabel ha hablado Jehová, diciendo: ‘Los perros mismos se comerán a Jezabel en la porción de terreno de Jezreel.”

*** jr cap. 10 págs. 120-121 párr. 15 ¿Nos preguntamos a diario “dónde está Jehová”? ***
Jeremías escribió el relato acerca de Jezabel, la malvada consorte del rey Acab de Samaria, en el que Elías profetizó que los perros se la comerían en la parcela de Jezreel (1 Rey. 21:23). Sabemos que, en cumplimiento de esta profecía, unos catorce años después Jezabel fue echada por una ventana, hollada por las caballerías de Jehú y devorada por los perros (2 Rey. 9:31-37). Estudiar la profecía de Elías y los detalles de su cumplimiento tiene que haber fortalecido la fe de Jeremías en la palabra de Dios.

*** it-2 pág. 646 Perro ***
El juicio de Jehová contra sus enemigos a veces consistía en que los perros comiesen sus cadáveres o lamiesen su sangre. Debido al proceder de absoluta infidelidad que siguieron los reyes Jeroboán, Baasá y Acab, cualquiera que perteneciese a sus respectivas casas y que muriese en la ciudad tenía que ser devorado por los perros. (1Re 14:11; 16:4; 21:24.) En cumplimiento de la palabra de Jehová, los perros lamieron la sangre de Acab y devoraron la carne de Jezabel. (1Re 21:19; 22:38; 21:23; 2Re 9:10, 35, 36.)

(1 REYES 21:24)

“A cualquiera de Acab que muera en la ciudad, los perros se lo comerán; y a cualquiera que muera en el campo, las aves de los cielos se lo comerán.”

*** it-1 pág. 247 Atalía ***
Una vez que Jehoás llegó a la edad de siete años, el sumo sacerdote Jehoiadá, que era temeroso de Dios, lo sacó de su escondite y lo coronó como heredero legal del trono. Al oír el tumulto, Atalía corrió hacia el templo y, cuando vio lo que sucedía, gritó: “¡Conspiración! ¡Conspiración!”. Entonces el sumo sacerdote ordenó que la sacasen fuera de los terrenos del templo, y fue ejecutada en la puerta de entrada de los caballos del palacio. Probablemente fue la última descendiente de la abominable casa de Acab. (2Re 11:1-20; 2Cr 22:1–23:21.) ¡Qué verdadera resultó ser la declaración: “No caerá a tierra sin cumplirse nada de la palabra de Jehová que Jehová ha hablado contra la casa de Acab”! (2Re 10:10, 11; 1Re 21:20-24.)

*** it-2 pág. 646 Perro ***
Los perros (Canis familiaris), al igual que las aves carroñeras, se alimentaban de despojos, particularmente en las ciudades. La Ley mandaba que se arrojase a los perros la carne que había despedazado una bestia salvaje. (Éx 22:31.) El juicio de Jehová contra sus enemigos a veces consistía en que los perros comiesen sus cadáveres o lamiesen su sangre. Debido al proceder de absoluta infidelidad que siguieron los reyes Jeroboán, Baasá y Acab, cualquiera que perteneciese a sus respectivas casas y que muriese en la ciudad tenía que ser devorado por los perros. (1Re 14:11; 16:4; 21:24.)

(1 REYES 21:27)

“Y aconteció que luego que Acab oyó estas palabras, procedió a rasgar sus prendas de vestir y a ponerse saco sobre la carne; y emprendió un ayuno y siguió acostándose en saco y andando desalentadamente.”

*** w14 1/2 pág. 15 Se mantuvo firme ante la injusticia ***
El relato continúa: “Luego que Acab oyó estas palabras, procedió a rasgar sus prendas de vestir y a ponerse saco sobre la carne; y emprendió un ayuno y siguió acostándose en saco y andando desalentadamente” (1 Reyes 21:27). Es probable que esta reacción haya sorprendido a Elías. ¿Se habría arrepentido el rey?
Por lo menos podemos decir que dio pasos en la dirección correcta. Acab se humilló, lo cual no debió de ser fácil para un hombre tan orgulloso y arrogante como él. ¿Pero fue sincero? Para responder, veamos el caso de un rey posterior que al parecer superó a Acab en maldad: Manasés. Cuando Jehová castigó a Manasés, este se humilló y le suplicó su ayuda. Pero no se detuvo allí. Le dio un giro de 180 grados a su vida, destruyó los ídolos que había fabricado, se esforzó por servir a Jehová e incluso animó al pueblo a seguir su ejemplo (2 Crónicas 33:1-17). ¿Reaccionó de igual modo Acab? Lamentablemente no.

(1 REYES 21:29)

““¿Has visto cómo se ha humillado Acab a causa de mí? Por razón de que se ha humillado a causa de mí, no traeré la calamidad en sus propios días. En los días de su hijo traeré la calamidad sobre su casa”.”

*** w14 1/2 pág. 15 Se mantuvo firme ante la injusticia ***
Jehová observó la reacción de Acab. Por eso le dijo a Elías: “¿Has visto cómo se ha humillado Acab a causa de mí? Por razón de que se ha humillado a causa de mí, no traeré la calamidad en sus propios días. En los días de su hijo traeré la calamidad sobre su casa” (1 Reyes 21:29). ¿Estaba perdonando Jehová al rey? No. Solo si realmente se hubiera arrepentido habría sido digno de su misericordia (Ezequiel 33:14-16). Pero como por lo menos mostró cierto grado de pesar, Jehová le mostró cierto grado de compasión. El rey no sufriría el espantoso trauma de ver aniquilada a su familia entera.
Lo que no cambió fue el veredicto de Jehová contra el propio Acab. A los pocos días, Dios consultó con sus ángeles la mejor manera de engañarlo para que participara en una batalla que le costaría la vida. Poco después se ejecutó la sentencia;

(1 REYES 22:22)

“A esto él dijo: ‘Saldré, y ciertamente llegaré a ser un espíritu engañoso en la boca de todos sus profetas’. De modo que él dijo: ‘Lo engañarás, y, lo que es más, saldrás ganador. Sal y hazlo así’.”

*** it-2 pág. 368 Mentira ***
Jehová permite que se produzca una “operación de error” en aquellas personas que prefieren la falsedad, a fin de que “lleguen a creer la mentira” y no las buenas nuevas acerca de Jesucristo. (2Te 2:9-12.) Un ejemplo de este principio es lo que sucedió hace siglos en el caso del rey israelita Acab. Unos profetas mentirosos le aseguraron a Acab que vencería en la batalla contra Ramot-galaad, mientras que Micaya, el profeta de Jehová, predijo calamidad. Como se le reveló en visión a Micaya, Jehová permitió que una criatura celestial actuara como un ‘espíritu engañoso en la boca de los profetas’ de Acab, es decir: esta criatura celestial influyó sobre ellos para que no hablaran la verdad, sino lo que ellos mismos deseaban decir y Acab deseaba oír. Aunque recibió advertencia, Acab prefirió que le engañaran, y eso le costó la vida. (1Re 22:1-38; 2Cr 18.)

(1 REYES 22:23)

“Y ahora sucede que Jehová ha puesto un espíritu engañoso en la boca de todos estos profetas tuyos; pero Jehová mismo ha hablado calamidad tocante a ti”.”

*** it-2 pág. 368 Mentira ***
Jehová permite que se produzca una “operación de error” en aquellas personas que prefieren la falsedad, a fin de que “lleguen a creer la mentira” y no las buenas nuevas acerca de Jesucristo. (2Te 2:9-12.) Un ejemplo de este principio es lo que sucedió hace siglos en el caso del rey israelita Acab. Unos profetas mentirosos le aseguraron a Acab que vencería en la batalla contra Ramot-galaad, mientras que Micaya, el profeta de Jehová, predijo calamidad. Como se le reveló en visión a Micaya, Jehová permitió que una criatura celestial actuara como un ‘espíritu engañoso en la boca de los profetas’ de Acab, es decir: esta criatura celestial influyó sobre ellos para que no hablaran la verdad, sino lo que ellos mismos deseaban decir y Acab deseaba oír. Aunque recibió advertencia, Acab prefirió que le engañaran, y eso le costó la vida. (1Re 22:1-38; 2Cr 18.)

(1 REYES 22:26)

“Entonces el rey de Israel dijo: “Toma a Micaya y devuélvelo a Amón el jefe de la ciudad y a Joás el hijo del rey.”

*** it-2 pág. 107 Joás ***
6. Uno de los hombres a quienes Acab entregó al fiel profeta Micaya para que lo metiesen en prisión. Se le llama “el hijo del rey”. (1Re 22:26, 27; 2Cr 18:25, 26.) Aunque con esto puede darse a entender que era hijo de Acab, también puede indicar que era un oficial de ascendencia real, o que estaba relacionado estrechamente con la familia real.

(1 REYES 22:31)

“En cuanto al rey de Siria, él había dado orden a los treinta y dos jefes de los carros que eran de él, y había dicho: “No deben pelear ni con pequeño ni con grande, sino con el rey de Israel solamente”.”

*** it-1 págs. 307-308 Ben-hadad ***
Se había reorganizado a las fuerzas sirias y al frente de ellas se había colocado a gobernadores en el lugar de los treinta y dos reyes. Este cambio probablemente obedecía a que Ben-hadad pensaba que los gobernadores lucharían con más unidad y obediencia, y que tal vez se viesen más incentivados que los reyes debido a la posibilidad de recibir un ascenso. Sin embargo, el planteamiento militar de Ben-hadad contra las fuerzas israelitas, condicionado por la teoría de sus consejeros, resultó inútil, aunque su ejército era muy superior en número. Un profeta previno del ataque a los israelitas, que gozaron del respaldo de Jehová Dios, el Rey del universo. Las fuerzas sirias quedaron diezmadas, y Ben-hadad se refugió en Afeq. No obstante, Acab dejó en libertad a su peligroso enemigo, después que este le hiciese la siguiente promesa: “Las ciudades que mi padre le tomó a tu padre, las devolveré; y calles te asignarás a ti mismo en Damasco, lo mismo que mi padre asignó en Samaria”. (1Re 20:22-34.)
Hay diferentes pareceres en cuanto a si este Ben-hadad era el mismo rey sirio de los días de Baasá y Asá, o si, por otra parte, era su hijo o nieto. Para que Ben-hadad I (contemporáneo de Asá) fuese el Ben-hadad del tiempo de Acab e incluso el del tiempo de Jehoram (c. 917-905 a. E.C.), habría tenido que reinar unos cuarenta y cinco años o más, lo que no es imposible.
Sin embargo, los que sostienen que el rey sirio del día de Acab debería llamarse Ben-hadad II se basan en la promesa que le hizo a Acab mencionada antes. (1Re 20:34.) A primera vista parece decir que el padre de Ben-hadad había tomado algunas ciudades de Omrí, el padre de Acab. Si estas fueron las que tomó Ben-hadad I durante el reinado de Baasá, este rey sirio tuvo que haber sido el padre (o quizás simplemente el predecesor) de Ben-hadad II, el rey contemporáneo de Acab. Así mismo, el “padre” de Acab puede haber sido un antecesor real suyo, y no necesariamente un pariente consanguíneo, un antepasado directo. (Véase BELSASAR.)
No obstante, el hecho de que la promesa de Ben-hadad a Acab hiciera referencia a Samaria parece circunscribir la toma siria de ciudades israelitas al reinado de Omrí, ya que este rey construyó Samaria y más tarde la convirtió en la capital de Israel. Al parecer las “calles” se asignaron para poner bazares, o mercados, con el fin de favorecer el comercio israelita.
Independientemente de cuáles fuesen las circunstancias al tiempo de la toma de las ciudades israelitas, la prueba procedente de las Escrituras indica que era otro Ben-hadad quien reinaba en la época de Acab, así que se le puede denominar Ben-hadad II. Por lo visto, la promesa que hizo Ben-hadad II de devolver las ciudades de Israel que había tomado su padre no se cumplió por completo, pues en el último año del reinado de Acab, este rey israelita formó una alianza con Jehosafat en un vano intento de recuperar Ramot-galaad (al E. del Jordán) del poder de los sirios. Según parece, Ben-hadad II es el anónimo “rey de Siria” que en el transcurso de la batalla ordenó a los “treinta y dos jefes de los carros” que dirigiesen sus ataques contra Acab. (1Re 22:31-37.)

(1 REYES 22:34)

“Y hubo un hombre que dobló el arco en su inocencia, pero logró darle al rey de Israel entre los accesorios y la cota de malla, de modo que él dijo al conductor de su carro: “Da vuelta a tu mano, y sácame del campamento, porque me han herido gravemente”.”

*** it-1 pág. 190 Armas, armadura ***
Cota de malla. Se usaba para protegerse durante la batalla. La cota de malla (heb. schir•yóhn o schir•yán) era una capa de tela o cuero sobre la que se superponían cientos de pequeñas piezas de metal, a manera de escamas de pez. Normalmente cubría el pecho, la espalda y los hombros, aunque algunas veces llegaba hasta las rodillas o incluso hasta los tobillos. (1Sa 17:5.)
La cota de malla de los hebreos se hacía con frecuencia de cuero revestido de escamas o placas de metal. Constituía una buena protección para el guerrero, pero tenía puntos vulnerables: las juntas de las escamas y las uniones de la cota de malla con las otras partes de la armadura, de ahí que al rey Acab lo hiriese de muerte un arquero que “logró darle al rey de Israel entre los accesorios y la cota de malla”. (1Re 22:34-37.)

(1 REYES 22:38)

“Y empezaron a lavar el carro de guerra junto al estanque de Samaria, y los perros se pusieron a lamer su sangre (y las prostitutas mismas se bañaban allí), conforme a la palabra de Jehová que él había hablado.”

*** w14 1/2 pág. 15 Se mantuvo firme ante la injusticia ***
Poco después se ejecutó la sentencia; Acab fue herido en batalla y murió desangrado en su carruaje. El relato ofrece este crudo detalle: cuando se lavó el carruaje real, unos perros se acercaron y lamieron la sangre del rey. Las palabras de Jehová que Elías le transmitió a Acab se cumplieron a la vista de todos: “En el lugar donde los perros lamieron la sangre de Nabot, los perros lamerán tu sangre” (1 Reyes 21:19; 22:19-22, 34-38).

*** it-1 pág. 38 Acab ***
Así como los perros habían lamido la sangre de Nabot, del mismo modo lamerían la de Acab, y a Jezabel misma y a los descendientes de Acab se los comerían los perros y las aves de rapiña. Estas palabras afectaron mucho a Acab, quien, sintiendo profundo pesar, ayunó vestido de saco, ora sentándose, ora andando desalentado. Sobre esta base se le extendió una medida de misericordia con relación a cuándo le acaecería dicha calamidad a su casa. (1Re 21:1-29.)

*** it-1 pág. 38 Acab ***
Llevaron su cuerpo a Samaria para enterrarlo, y cuando “empezaron a lavar el carro de guerra junto al estanque de Samaria, [...] los perros se pusieron a lamer su sangre”. Las excavaciones realizadas en la esquina noroccidental del espacioso patio del palacio de Samaria pusieron al descubierto una gran cuenca artificial que bien pudo haber sido el lugar donde se cumplió la profecía. (1Re 22:1-38.)

*** it-1 pág. 200 Arqueología ***
En el extremo NO. de la cima de la colina se descubrió un gran estanque revestido de cemento de unos 10 m. de largo por 5 de ancho, que bien pudiera tratarse del “estanque de Samaria” en el que se lavó la sangre del carro de Acab. (1Re 22:38.)

*** it-1 pág. 793 Elías ***
De modo que Elías se encuentra con Acab en la viña y le dice que los perros lamerán su sangre en el mismo lugar donde lamieron la de Nabot, anunciando también una suerte similar para Jezabel. (1Re 19:19; 21:1-26.)
Unos tres años más tarde muere Acab en una batalla; lavan su carro de guerra cerca del estanque de Samaria y los perros lamen su sangre. Sin embargo, la ejecución de Jezabel no acontece hasta unos quince años después. A Acab le sucede su hijo Ocozías. Este rey sigue en los inicuos pasos de su padre, puesto que cuando resulta herido en un accidente, se dirige al dios falso Baal-zebub, dios de Eqrón, para preguntar acerca del resultado de su enfermedad. Elías le transmite la palabra de Jehová: debido a su proceder, no cabe duda de que morirá. Cuando Ocozías envía tres grupos sucesivamente para buscar a Elías, cada uno compuesto de un jefe con cincuenta hombres, el profeta pide que baje fuego del cielo y aniquile a los primeros dos grupos, pero debido a la súplica del tercer jefe, vuelve con él para pronunciar en persona el juicio contra Ocozías. (1Re 22:1, 37, 38; 2Re 1:1-17.)

*** it-2 pág. 646 Perro ***
El juicio de Jehová contra sus enemigos a veces consistía en que los perros comiesen sus cadáveres o lamiesen su sangre. Debido al proceder de absoluta infidelidad que siguieron los reyes Jeroboán, Baasá y Acab, cualquiera que perteneciese a sus respectivas casas y que muriese en la ciudad tenía que ser devorado por los perros. (1Re 14:11; 16:4; 21:24.) En cumplimiento de la palabra de Jehová, los perros lamieron la sangre de Acab y devoraron la carne de Jezabel. (1Re 21:19; 22:38; 21:23; 2Re 9:10, 35, 36.)

(1 REYES 22:39)

“En cuanto al resto de los asuntos de Acab y todo lo que hizo y la casa de marfil que edificó y todas las ciudades que edificó, ¿no están escritos en el libro de los asuntos de los días de los reyes de Israel?”

*** it-1 pág. 37 Acab ***
Se cree que entre las obras de construcción de Acab estuvo la finalización de las fortificaciones de la ciudad de Samaria, que, según las excavaciones arqueológicas, comprendían tres muros de gran solidez y muy bien construidos. También se descubrió una plataforma palaciega que medía unos 90 m. por 180 m., con una pared de sillería fina que la rodeaba. Se encontraron numerosos paneles de marfil para decorar muebles y paredes, lo que quizás guarde relación con “la casa de marfil” de Acab mencionada en 1 Reyes 22:39. (GRABADO, vol. 1, pág. 948; compárese con Am 3:15; 6:4.)

*** it-1 pág. 200 Arqueología ***
En el recinto del palacio se ha encontrado una gran cantidad de fragmentos, placas y paneles de marfil, que podrían tener relación con la casa de marfil de Acab mencionada en 1 Reyes 22:39. (Compárese con Am 6:4.)

*** it-1 pág. 437 Casa ***
Las “casas de marfil” de algunos ricos debieron tener habitaciones revestidas de paneles de madera con incrustaciones de marfil. (1Re 22:39; Am 3:15.)

*** w90 1/11 pág. 17 Samaria... capital entre las capitales norteñas ***
Quizás le interese saber que los arqueólogos también han descubierto fragmentos de incrustaciones o paneles de marfil, como se muestra aquí. Recuerde que hace mucho 1 Reyes 22:39 mencionó que Acab había construido una “casa de marfil”. Es probable que en esta hubiera muebles con incrustaciones de marfil esculpido, como los magníficos “lechos de marfil” que mencionó un siglo después el profeta Amós. (Amós 3:12, 15; 6:1, 4.) Entre los motivos en ellos había esfinges aladas y otros símbolos tomados de la mitología egipcia.

*** w90 1/11 pág. 17 Samaria... capital entre las capitales norteñas ***
Recuadro: Israel Department of Antiquities and Museums; fotografía de Israel Museum, Jerusalén

*** si pág. 149 párr. 5 Libro bíblico número 30: Amós ***
Los hallazgos de los arqueólogos confirman que hubo tal prosperidad. En la excavación de Samaria se halló una gran cantidad de objetos de marfil. La Encyclopedia of Archaeological Excavations in the Holy Land comenta: “Se pueden distinguir dos grupos principales: 1) Placas talladas en alto relieve, [...] 2) Placas talladas en bajo relieve y decoradas con piedras preciosas, vidrio coloreado, laminilla de oro, etc. [...] Se cree que los objetos de marfil fueron hechos por artífices fenicios y probablemente fueron usados como incrustaciones en los muebles del palacio de los reyes israelitas. La Biblia menciona la ‘casa de marfil’ que construyó Acab (1 Reyes 22:39)

(1 REYES 22:47)

“En cuanto a rey, no había ninguno en Edom; un comisario era rey.”

*** it-1 pág. 515 Comisario ***
Durante el reinado de Jehosafat, rey de Judá (936-c. 911 a. E.C.) “un comisario era rey” en Edom, nación que para aquel tiempo estaba bajo control de Judá. (1Re 22:47.) Esto indica que se había nombrado o aprobado un vicerregente para actuar en lugar del rey.

(1 REYES 22:48)

“Jehosafat, por su parte, hizo naves de Tarsis para que fueran a Ofir por oro; pero no fueron, porque las naves fueron destrozadas en Ezión-guéber.”

*** it-2 pág. 1088 Tarsis ***
Se cree que la expresión “naves de Tarsis” con el transcurso del tiempo representó un tipo de nave, como dice cierto léxico: “Naves grandes, propias para la navegación de altura, adecuadas para hacer el trayecto a Tarsis”. (A Hebrew and English Lexicon of the Old Testament, de Brown, Driver y Briggs, 1980, pág. 1077.) De manera similar, el nombre inglés Indiamen se aplicó originalmente a las grandes naves británicas que participaban en actividades comerciales con la India, pero con el tiempo el término aplicó a todas las naves de ese tipo sin importar su origen o su destino. De modo que en 1 Reyes 22:48 se muestra que el rey Jehosafat (c. 936-911 a. E.C.) “hizo naves de Tarsis para que fueran a Ofir por oro”.
No obstante, el relato de las Crónicas especifica que las naves que utilizó Salomón para los viajes trienales “iban a Tarsis” (2Cr 9:21); además, comenta que las naves de Jehosafat estaban diseñadas para que “fueran a Tarsis”, pero “se destrozaron, y no retuvieron fuerza para ir a Tarsis”. (2Cr 20:36, 37.) Estos textos indican que Ofir no era el único puerto de escala de las “naves de Tarsis” israelitas, sino que también navegaban por aguas del Mediterráneo. Naturalmente, esto plantea un problema, pues se muestra que el lugar de botadura de al menos algunas de estas naves fue Ezión-guéber, en el golfo de ʽAqaba. (1Re 9:26.) Para que las naves llegasen al mar Mediterráneo, tenían que atravesar por un canal desde el mar Rojo hasta el río Nilo y luego hasta el Mediterráneo, o circunnavegar el continente africano. Aunque hoy resulta completamente imposible determinar los detalles de las rutas de navegación (y los canales) que existían o se utilizaban en el tiempo de Salomón y en el tiempo de Jehosafat, no es suficiente razón para poner en tela de juicio el registro de sus actividades marítimas.

(1 REYES 22:49)

“Fue entonces cuando Ocozías hijo de Acab dijo a Jehosafat: “Deja que mis siervos vayan con tus siervos en las naves”, pero Jehosafat no consintió.”

*** it-2 pág. 516 Ocozías ***
El registro de 1 Reyes 22:48, 49 muestra que Ocozías quería la autorización de Jehosafat para que marineros israelitas tripularan las naves junto con los judaítas, “pero Jehosafat no consintió”. Si esta solicitud se hizo antes de que las naves se destrozaran, la negativa de Jehosafat quizás solo indicó que desconfiaba de Ocozías y quería evitar cualquier intrusión del reino septentrional. Si la solicitud llegó después, posiblemente fuera una insinuación de Ocozías de que los hombres de Jehosafat no eran diestros y habían sido responsables del destrozo de las naves, por lo que le sugería que se repararan y volvieran a enviar a la mar, pero con marineros israelitas también a bordo. En ese caso, la negativa de Jehosafat debió de obeceder a su reconocimiento de que Dios desaprobaba el proyecto.

(1 REYES 22:50)

“Por fin yació Jehosafat con sus antepasados y fue enterrado con sus antepasados en la Ciudad de David su antepasado; y Jehoram su hijo empezó a reinar en lugar de él.”

*** it-2 pág. 851 Reyes, Libros de los ***
Primero de los Reyes abarca un período de unos ciento veintinueve años, que comienza con los últimos días del rey David, alrededor de 1040 a. E.C., y llega hasta la muerte del rey Jehosafat de Judá, en 911 a. E.C. (1Re 22:50.)

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