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2 Crónicas 6-7-8-9, Puntos sobresalientes de la Biblia: semana del 30 de noviembre

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Puntos sobresalientes de la lectura de la Biblia: 2 Crónicas 6 a 9. Información para el estudio personal

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Investigación para los Puntos sobresalientes de: 2 Crónicas 6 a 9


(2 CRÓNICAS 6:4)

“Y él pasó a decir: “Bendito sea Jehová el Dios de Israel, que habló con su propia boca con David mi padre y por sus propias manos ha dado cumplimiento, al haber dicho:”

*** w05 1/12 pág. 19 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
6:4. El agradecimiento sincero por la bondad amorosa y la benignidad de Jehová debe impulsarnos a bendecirlo, es decir, a alabarlo con afecto y gratitud.

(2 CRÓNICAS 6:29)

“sea cual fuere la oración, sea cual fuere la petición de favor que se haga de parte de cualquier hombre o de todo tu pueblo Israel —porque ellos conocen cada cual su propia plaga y su propio dolor—; cuando él realmente extienda las palmas de las manos hacia esta casa,”

*** w10 1/12 pág. 11 Él conoce “el corazón de los hijos de la humanidad” ***
Acérquese a Dios
Él conoce “el corazón de los hijos de la humanidad”
2 CRÓNICAS 6:29, 30
¿SE HA visto alguna vez ahogado en un mar de problemas? ¿Ha tenido la sensación de que nadie puede entender su sufrimiento ni compadecerse de su dolor? Aun en esos momentos podemos estar seguros de que hay alguien que nos comprende a la perfección: nuestro Dios, Jehová. Esta es la garantía que nos dan las palabras del rey Salomón en 2 Crónicas 6:29, 30.
Con motivo de la inauguración del templo de Jerusalén, en el año 1026 antes de nuestra era, Salomón dirige a Dios una hermosa plegaria de unos diez minutos de duración. En ella alaba a Jehová por ser un Dios leal, que cumple con lo que promete y escucha con atención las oraciones de quienes lo buscan (1 Reyes 8:23-53; 2 Crónicas 6:14-42).
Salomón le pide a Jehová que escuche las peticiones de sus siervos. Aunque son muchas las desgracias que pueden ocurrirles, el rey subraya que cada uno de ellos tiene “su propia plaga” y sufre “su propio dolor” (versículos 28 y 29). Y es que lo que puede ser una carga emocional para una persona no necesariamente lo es para otra.
Pero sin importar cuál sea el peso que cargue el siervo de Jehová, no tiene por qué llevarlo solo. Como dice Salomón, puede alzar “las palmas de las manos” para suplicar la ayuda divina cuando la necesite. Es probable que el rey tuviera presentes las palabras que su padre, David, pronunció al hallarse en una situación muy angustiosa: “Arroja tu carga sobre Jehová” (Salmo 55:4, 22).
¿De qué manera contesta Jehová las súplicas sinceras de sus siervos? Notemos cómo prosigue Salomón su ruego: “Dígnate oír tú mismo desde los cielos, el lugar de tu morada, y tienes que perdonar y dar a cada uno conforme a todos sus caminos” (versículo 30). Así es, Salomón sabía que Jehová —el “Oidor de la oración”— se preocupa, no solo por su pueblo en general, sino por cada uno de sus siervos (Salmo 65:2). Y le da a cada cual lo que necesita: ayuda al fiel y perdón al arrepentido (2 Crónicas 6:36-39).
¿Por qué está Salomón tan seguro de que Jehová contestará el ruego del pecador arrepentido? Hallamos la respuesta en lo que dice a continuación: “Tú [Jehová] conoces su corazón (porque solo tú mismo conoces bien el corazón de los hijos de la humanidad)”. Dios está al tanto de las angustias de todos sus siervos; para él, sus preocupaciones son algo muy importante (Salmo 37:4).
¿Verdad que son muy animadoras las palabras de Salomón? Tal vez no haya nadie a nuestro alrededor que comprenda plenamente lo que estamos pasando (Proverbios 14:10). Pero Jehová nos quiere muchísimo y conoce el dolor de nuestro corazón. Por eso, contémosle las preocupaciones que nos agobian. Podemos estar seguros de que él nos ayudará a llevar nuestras cargas, pues la Biblia dice: “Ech[en] sobre él toda su inquietud, porque él se interesa por ustedes” (1 Pedro 5:7).
[Nota]
En tiempos bíblicos era habitual “extender las palmas de las manos” hacia el cielo para orar (2 Crónicas 6:13).

*** w08 15/3 págs. 12-13 párrs. 5-6 Jehová escucha nuestras súplicas ***
Salomón, el hijo de David, destacó este hecho durante la dedicación del templo de Jerusalén (léase 2 Crónicas 6:29-31). Le rogó a Jehová que oyera la oración de las personas sinceras que se dirigieran a él para darle a conocer “su propia plaga y su propio dolor”. ¿Cómo reaccionaría Dios ante estas oraciones? Salomón estaba seguro de que no solo oiría las súplicas de los afligidos, sino que también las contestaría. ¿Por qué? Porque Jehová de verdad conoce lo que hay en “el corazón de los hijos de la humanidad”.
6 Así mismo, nosotros podemos acercarnos a Jehová en oración para hablarle de “[nuestra] propia plaga y [nuestro] propio dolor”, de todo lo que nos causa aflicción. Y nos consuela saber que él nos entiende y que se preocupa por nosotros.

*** w04 1/1 pág. 32 ¿Se interesa Dios por nosotros? ***
¿Se interesa Dios por nosotros?
¿SOPORTA usted una pesada carga emocional debido a problemas familiares, de salud, laborales o relacionados con otras serias responsabilidades? Así se sienten muchas personas. ¿Y quién no se ve afectado por la injusticia, el delito y la violencia? En realidad, es tal como dice la Biblia: “Toda la creación sigue gimiendo juntamente y estando en dolor juntamente hasta ahora” (Romanos 8:22). Con razón son tantos los que se preguntan si de verdad le importamos a Dios y si él acudirá en nuestra ayuda.
El sabio rey Salomón oró a Dios diciendo: “Solo tú mismo conoces bien el corazón de los hijos de la humanidad”. Salomón confiaba en que Él no solo nos conoce, sino que se interesa por nosotros individualmente. Por eso le pidió que ‘oyera desde los cielos’ y que contestara las oraciones de las personas temerosas de él que le revelaran “su propia plaga y su propio dolor” (2 Crónicas 6:29, 30).
Hoy, Jehová Dios sigue interesándose por nosotros y nos invita a dirigirnos a él en oración (Salmo 50:15). Él promete contestar las oraciones sinceras que armonicen con su voluntad (Salmo 55:16, 22; Lucas 11:5-13; 2 Corintios 4:7). Sí, Jehová escuchará “sea cual fuere la oración, sea cual fuere la petición de favor que se haga de parte de cualquier hombre o de todo [su] pueblo”. Por ello, si confiamos en Dios, pedimos su ayuda y nos acercamos a él, recibiremos su amoroso cuidado y guía (Proverbios 3:5, 6). El escritor bíblico Santiago nos asegura: “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes” (Santiago 4:8).

*** w97 15/4 pág. 4 “El Dios de la paz” se preocupa por los afligidos ***
Jehová no se despreocupa de las adversidades que sufre su pueblo. (Salmo 34:15.) Está atento a las necesidades, no solo de sus siervos en conjunto, sino de toda persona que le teme. En la dedicación del templo de la antigua Jerusalén, Salomón imploró a Jehová que escuchara “sea cual fuere la oración, sea cual fuere la petición de favor que se haga de parte de cualquier hombre o de todo tu pueblo Israel —porque ellos conocen cada cual su propia plaga y su propio dolor—”. (2 Crónicas 6:29.) Como reconoció Salomón, cada uno soporta su propia aflicción. En el caso de unas personas puede ser una enfermedad física. En el de otras, angustia emocional. Algunas pueden verse entristecidas por la muerte de un ser querido. El desempleo, las dificultades económicas y las tensiones familiares también afligen frecuentemente a la gente en estos tiempos difíciles.

(2 CRÓNICAS 6:30)

“entonces dígnate oír tú mismo desde los cielos, el lugar de tu morada, y tienes que perdonar y dar a cada uno conforme a todos sus caminos, porque tú conoces su corazón (porque solo tú mismo conoces bien el corazón de los hijos de la humanidad);”

*** w10 1/12 pág. 11 Él conoce “el corazón de los hijos de la humanidad” ***
Acérquese a Dios
Él conoce “el corazón de los hijos de la humanidad”
2 CRÓNICAS 6:29, 30
¿SE HA visto alguna vez ahogado en un mar de problemas? ¿Ha tenido la sensación de que nadie puede entender su sufrimiento ni compadecerse de su dolor? Aun en esos momentos podemos estar seguros de que hay alguien que nos comprende a la perfección: nuestro Dios, Jehová. Esta es la garantía que nos dan las palabras del rey Salomón en 2 Crónicas 6:29, 30.
Con motivo de la inauguración del templo de Jerusalén, en el año 1026 antes de nuestra era, Salomón dirige a Dios una hermosa plegaria de unos diez minutos de duración. En ella alaba a Jehová por ser un Dios leal, que cumple con lo que promete y escucha con atención las oraciones de quienes lo buscan (1 Reyes 8:23-53; 2 Crónicas 6:14-42).
Salomón le pide a Jehová que escuche las peticiones de sus siervos. Aunque son muchas las desgracias que pueden ocurrirles, el rey subraya que cada uno de ellos tiene “su propia plaga” y sufre “su propio dolor” (versículos 28 y 29). Y es que lo que puede ser una carga emocional para una persona no necesariamente lo es para otra.
Pero sin importar cuál sea el peso que cargue el siervo de Jehová, no tiene por qué llevarlo solo. Como dice Salomón, puede alzar “las palmas de las manos” para suplicar la ayuda divina cuando la necesite. Es probable que el rey tuviera presentes las palabras que su padre, David, pronunció al hallarse en una situación muy angustiosa: “Arroja tu carga sobre Jehová” (Salmo 55:4, 22).
¿De qué manera contesta Jehová las súplicas sinceras de sus siervos? Notemos cómo prosigue Salomón su ruego: “Dígnate oír tú mismo desde los cielos, el lugar de tu morada, y tienes que perdonar y dar a cada uno conforme a todos sus caminos” (versículo 30). Así es, Salomón sabía que Jehová —el “Oidor de la oración”— se preocupa, no solo por su pueblo en general, sino por cada uno de sus siervos (Salmo 65:2). Y le da a cada cual lo que necesita: ayuda al fiel y perdón al arrepentido (2 Crónicas 6:36-39).
¿Por qué está Salomón tan seguro de que Jehová contestará el ruego del pecador arrepentido? Hallamos la respuesta en lo que dice a continuación: “Tú [Jehová] conoces su corazón (porque solo tú mismo conoces bien el corazón de los hijos de la humanidad)”. Dios está al tanto de las angustias de todos sus siervos; para él, sus preocupaciones son algo muy importante (Salmo 37:4).
¿Verdad que son muy animadoras las palabras de Salomón? Tal vez no haya nadie a nuestro alrededor que comprenda plenamente lo que estamos pasando (Proverbios 14:10). Pero Jehová nos quiere muchísimo y conoce el dolor de nuestro corazón. Por eso, contémosle las preocupaciones que nos agobian. Podemos estar seguros de que él nos ayudará a llevar nuestras cargas, pues la Biblia dice: “Ech[en] sobre él toda su inquietud, porque él se interesa por ustedes” (1 Pedro 5:7).
[Nota]
En tiempos bíblicos era habitual “extender las palmas de las manos” hacia el cielo para orar (2 Crónicas 6:13).

*** w08 15/3 págs. 12-13 párrs. 5-6 Jehová escucha nuestras súplicas ***
Salomón, el hijo de David, destacó este hecho durante la dedicación del templo de Jerusalén (léase 2 Crónicas 6:29-31). Le rogó a Jehová que oyera la oración de las personas sinceras que se dirigieran a él para darle a conocer “su propia plaga y su propio dolor”. ¿Cómo reaccionaría Dios ante estas oraciones? Salomón estaba seguro de que no solo oiría las súplicas de los afligidos, sino que también las contestaría. ¿Por qué? Porque Jehová de verdad conoce lo que hay en “el corazón de los hijos de la humanidad”.
6 Así mismo, nosotros podemos acercarnos a Jehová en oración para hablarle de “[nuestra] propia plaga y [nuestro] propio dolor”, de todo lo que nos causa aflicción. Y nos consuela saber que él nos entiende y que se preocupa por nosotros.

*** w04 1/1 pág. 32 ¿Se interesa Dios por nosotros? ***
¿Se interesa Dios por nosotros?
¿SOPORTA usted una pesada carga emocional debido a problemas familiares, de salud, laborales o relacionados con otras serias responsabilidades? Así se sienten muchas personas. ¿Y quién no se ve afectado por la injusticia, el delito y la violencia? En realidad, es tal como dice la Biblia: “Toda la creación sigue gimiendo juntamente y estando en dolor juntamente hasta ahora” (Romanos 8:22). Con razón son tantos los que se preguntan si de verdad le importamos a Dios y si él acudirá en nuestra ayuda.
El sabio rey Salomón oró a Dios diciendo: “Solo tú mismo conoces bien el corazón de los hijos de la humanidad”. Salomón confiaba en que Él no solo nos conoce, sino que se interesa por nosotros individualmente. Por eso le pidió que ‘oyera desde los cielos’ y que contestara las oraciones de las personas temerosas de él que le revelaran “su propia plaga y su propio dolor” (2 Crónicas 6:29, 30).
Hoy, Jehová Dios sigue interesándose por nosotros y nos invita a dirigirnos a él en oración (Salmo 50:15). Él promete contestar las oraciones sinceras que armonicen con su voluntad (Salmo 55:16, 22; Lucas 11:5-13; 2 Corintios 4:7). Sí, Jehová escuchará “sea cual fuere la oración, sea cual fuere la petición de favor que se haga de parte de cualquier hombre o de todo [su] pueblo”. Por ello, si confiamos en Dios, pedimos su ayuda y nos acercamos a él, recibiremos su amoroso cuidado y guía (Proverbios 3:5, 6). El escritor bíblico Santiago nos asegura: “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes” (Santiago 4:8).

(2 CRÓNICAS 7:14)

“y mi pueblo sobre el cual mi nombre ha sido llamado se humilla y ora y busca mi rostro y se vuelve de sus malos caminos, entonces yo mismo oiré desde los cielos y perdonaré su pecado y sanaré su tierra.”

*** g94 22/1 pág. 19 ¿Cómo puedo dejar de llevar una doble vida? ***
Sin embargo, no basta con que te sientas mal por algo que has hecho. Un joven llamado Robert, que llegó a consumir drogas en secreto, admite: “Era desgraciado. A pesar de que sabía distinguir lo bueno de lo malo, seguía manteniendo una doble vida”. Está claro: hay que actuar con valentía. En 2 Crónicas 7:14 Jehová dijo que si un pecador ‘se humilla y ora y busca su rostro y se vuelve de sus malos caminos, entonces él mismo oirá desde los cielos y perdonará su pecado’.
‘Buscar el rostro de Dios’ quiere decir acercarse a él en oración, confesar el error y suplicar perdón. Quizás no sea fácil, pero sin duda sentirás un gran alivio al hacerlo.

(2 CRÓNICAS 8:2)

“en cuanto a las ciudades que Hiram había dado a Salomón... Salomón las reedificó y entonces hizo que los hijos de Israel moraran allí.”

*** it-1 pág. 385 Cabul ***
El relato paralelo de Segundo de Crónicas de los sucesos posteriores a las obras de construcción de Salomón menciona unas ciudades “que Hiram había dado a Salomón” y que Salomón reedificó para los israelitas. (2Cr 8:2.) No se especifica si estas ciudades fueron las mismas que antes Salomón había ofrecido a Hiram como regalo. De haber sido así, este texto indicaría que Hiram rechazó el regalo de Salomón. Hay quien opina también que hubo un intercambio de regalos de ciudades, aunque en el relato de Primero de Reyes 9 no se dice nada a este respecto.

*** it-1 pág. 1157 Hiram ***
Cuando terminó el proyecto de edificación, que duró veinte años, Salomón le dio a Hiram veinte ciudades, pero no fueron muy de su agrado. (1Re 9:10-13; véase CABUL núm. 2.) No se sabe si Hiram devolvió a Salomón estas mismas ciudades o le dio otras. (2Cr 8:1, 2.)

(2 CRÓNICAS 8:3)

“Además, Salomón fue a Hamat-zobá y prevaleció sobre ella.”

*** it-1 pág. 1082 Hamat-zobá ***
HAMAT-ZOBÁ
Parece ser que Salomón conquistó este lugar, y por lo tanto se menciona en su única campaña militar registrada en la Biblia. (2Cr 8:3.) No es posible identificar con exactitud Hamat-zobá. Puede que Hamat y Zobá hayan sido dos reinos fronterizos (compárese con 1Cr 18:9; 2Cr 8:4) y que de ahí se derive el nombre compuesto “Hamat-zobá”. El hecho de que dos lugares geográficos limítrofes pueden unirse en un solo nombre lo ilustra 1 Crónicas 6:78, que dice literalmente en hebreo “el Jordán Jericó”, o “el Jordán de Jericó”, pero por lo general se traduce ‘el Jordán frente a Jericó’ (NM, NC, Val).

*** it-2 pág. 1237 Zobá ***
El nombre compuesto “Hamat-zobá” tal vez designe dos reinos fronterizos llamados Hamat y Zobá. (2Cr 8:3.)

(2 CRÓNICAS 8:4)

“Entonces reedificó a Tadmor en el desierto y todas las ciudades de almacenamiento que había edificado en Hamat.”

*** w99 15/1 pág. 28 La “señora del desierto sirio” ***
Una ciudad en los límites del desierto
Palmira, la ciudad de Zenobia, estaba a unos 210 kilómetros al noreste de Damasco, en el límite septentrional del desierto sirio, donde las montañas del Antilíbano descienden hacia la llanura. Esta ciudad oasis se encontraba a medio camino del mar Mediterráneo, al oeste, y el río Éufrates, al este. El rey Salomón posiblemente la conocía por el nombre de Tadmor, un lugar fundamental para la prosperidad de su reino por dos razones: por ser una guarnición que defendía la frontera norte y por ser un eslabón crucial de la cadena de ciudades donde paraban las caravanas. Por ello, Salomón “reedificó a Tadmor en el desierto” (2 Crónicas 8:4).
La historia no dice nada sobre Tadmor durante el milenio posterior al reinado de Salomón. Si la identificación con Palmira es correcta, empezó a adquirir relevancia cuando Siria se convirtió en una provincia de avanzada del Imperio romano, en 64 a.E.C.

*** it-2 pág. 1082 Tadmor ***
TADMOR
Lugar situado en el desierto que Salomón reedificó después del año 1017 a. E.C. (2Cr 8:1, 4.) Se cree que Tadmor era la ciudad que los griegos y los romanos llamaban Palmira. Sus ruinas están en un oasis que hay en el límite septentrional del desierto de Siria, a unos 210 Km. al NE. de Damasco. Los árabes todavía llaman Tudmur a una aldea cercana. Si la identificación con Palmira es correcta, la ciudad de Tadmor puede que haya sido una guarnición que defendía el distante límite septentrional del reino de Salomón, y también, una importante parada para las caravanas. (Véase TAMAR núm. 4.)

(2 CRÓNICAS 8:10)

“Estos eran los jefes de los comisarios que pertenecían al rey Salomón —doscientos cincuenta— los capataces sobre la gente.”

*** w05 1/12 pág. 19 Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas ***
2:18; 8:10. Estos versículos indican que el número de comisarios empleados como supervisores y capataces para vigilar las obras era de 3.600 más 250, mientras que en 1 Reyes 5:16 y 9:23 se dice que el número era de 3.300 más 550. ¿A qué se debe la diferencia? La diferencia parece radicar en los métodos de clasificación de los comisarios. Puede ser que Segundo de las Crónicas distinga entre 3.600 comisarios no israelitas y 250 israelitas, en tanto que Primero de los Reyes establezca una diferencia entre 3.300 capataces y 550 supervisores de mayor rango; de cualquier modo, la cifra total en cada caso es la misma: 3.850.

*** it-1 pág. 515 Comisario ***
Los “comisarios principescos” también servían de encargados y superintendentes de los que trabajaban en la construcción durante el reinado de Salomón. Parece que los dos relatos sobre estos comisarios, el de 1 Reyes y el de 2 Crónicas, solo difieren en los métodos de clasificación: el primero contabiliza 3.300 más 550, lo que arroja un total de 3.850 (1Re 5:16; 9:23), mientras que el segundo da 3.600 más 250, lo que también totaliza 3.850. (2Cr 2:18; 8:10.) Algunos eruditos (Ewald, Keil, Michaelis) creen que las cifras dadas en el libro de Crónicas hacen una distinción entre los 3.600 comisarios que no eran israelitas y los 250 israelitas, en tanto que en el libro de Reyes la distinción de comisarios que se hace es entre los 3.300 encargados subordinados y los 550 supervisores principales, entre los que se incluía a 300 supervisores que no eran israelitas.

(2 CRÓNICAS 8:18)

“E Hiram le enviaba regularmente, por medio de sus siervos, naves y siervos que poseían conocimiento del mar, y ellos iban con los siervos de Salomón a Ofir, y tomaban de allí cuatrocientos cincuenta talentos de oro, y se lo traían al rey Salomón.”

*** it-1 pág. 912 Ezión-guéber ***
Debe notarse que en ambos casos algunas naves no solo tenían por destino Ofir, sino Tarsis. (2Cr 9:21; 20:36, 37.) Ya que se da por sentado que Tarsis estaba en España, algunos han puesto en duda que en tiempos antiguos fuese posible navegar hasta allí desde Ezión-guéber. Sobre este particular, véase el artículo TARSIS núm. 4, donde se plantea la posibilidad de que existiese un canal entre el río Nilo y el mar Rojo. Dicho canal explicaría el que Hiram enviase a Ezión-guéber y Elat (Elot) no solo hombres, sino también barcos, que puso a disposición de Salomón. (2Cr 8:17, 18.) Otra posibilidad que se ha apuntado es que una vez que los barcos arribasen a puerto en la costa filistea, se desmantelasen y transportasen por tierra hasta el golfo de ʽAqaba, para reconstruirlos allí. Los partidarios de esta teoría se apoyan en el hecho de que durante las cruzadas se utilizó un sistema similar. En cualquier caso, sea que existiese un canal entre el Nilo y el mar Rojo, o una ruta terrestre, lo que parece estar claro es que la madera para los barcos procedía de otro lugar, pues, aunque los alrededores de Ezión-guéber son ricos en palmeras, carecen de árboles apropiados para construir embarcaciones.

*** it-2 pág. 521 Ofir ***
Más tarde, la flota comercial de Salomón, hijo de David, transportaba regularmente desde Ofir 420 talentos de oro. (1Re 9:26-28.) Por otra parte, el relato paralelo de 2 Crónicas 8:18 da la cifra de 450 talentos. Algunos eruditos opinan que esta discrepancia apareció cuando comenzaron a usarse las letras del alfabeto en lugar de cifras, y que quizás algún copista haya confundido la letra nun (נ), que representaba el número 50, por la letra kaf (כ), que significaba 20, o viceversa. Sin embargo, existen claros indicios de que los números no se representaban por letras en las Escrituras Hebreas, sino que se escribía la palabra correspondiente a cada uno. Una explicación más probable, por lo tanto, es que ambas cifras sean correctas y que la cantidad bruta que se llevaba fuese de 450 talentos, de los que 420 componían la ganancia neta.

(2 CRÓNICAS 9:1)

“Y la reina de Seba misma oyó el informe acerca de Salomón, y procedió a venir para probar a Salomón en Jerusalén con preguntas de las que causan perplejidad, acompañada de un séquito muy impresionante y camellos que traían aceite balsámico, y oro en gran cantidad, y piedras preciosas. Por fin entró a donde Salomón y habló con él acerca de todo lo que se hallaba junto a su corazón.”

*** it-1 pág. 167 Arabia ***
Debido a la gran superioridad del camello sobre el asno para hacer viajes largos por el desierto, se piensa que su domesticación significó para Arabia algo así como una revolución económica, que contribuyó al desarrollo de los llamados “reinos de las especias” de Arabia meridional.
Las caravanas de camellos que provenían de las regiones más fértiles del S. serpenteaban a lo largo de las rutas del desierto que corrían paralelas al mar Rojo, viajando de oasis en oasis y de pozo en pozo hasta llegar a la península del Sinaí, desde donde podían bifurcarse hacia Egipto o continuar hacia el N., hasta Palestina o Damasco. Además de sus muy apreciadas especias y resinas aromáticas, como el olíbano y la mirra (Isa 60:6), quizás transportaran oro y madera de algum desde Ofir (1Re 9:28; 10:11), al igual que piedras preciosas, como hizo la reina de Seba al visitar al rey Salomón. (1Re 10:1-10, 15; 2Cr 9:1-9, 14.)

(2 CRÓNICAS 9:4)

“y el alimento de su mesa, y el sentarse de sus siervos, y la manera de servir la mesa sus mozos, y el atavío de ellos, y su servidumbre para las bebidas, y el atavío de esta, y sus sacrificios quemados que él con regularidad ofrecía en la casa de Jehová, entonces resultó que no hubo más espíritu en ella.”

*** w99 1/11 pág. 23 Cuando la generosidad abunda ***
Durante el glorioso reinado de Salomón, “todos los reyes de la tierra” que oyeron de él fueron a visitarle. Sin embargo, la Biblia solo menciona por nombre a uno de esos gobernantes: la reina de Seba (2 Crónicas 9:23). Ella hizo un gran sacrificio. Pero fue recompensada abundantemente, tanto que al término de su visita “quedó atónita y como fuera de sí” (2 Crónicas 9:4, Bartina-Roquer).

(2 CRÓNICAS 9:9)

“Entonces dio al rey ciento veinte talentos de oro, y aceite balsámico en muy grande cantidad, y piedras preciosas; y no había llegado a haber nada semejante a aquel aceite balsámico que la reina de Seba dio al rey Salomón.”

*** it-2 pág. 978 Seba ***
2Cr 9:1-9.) La reina le dio a Salomón 120 talentos de oro (en la actualidad, unos 46.242.000 dólares [E.U.A.]), así como aceite balsámico y piedras preciosas.

(2 CRÓNICAS 9:11)

“Y el rey procedió a hacer de las maderas de los árboles algum escalones para la casa de Jehová y para la casa del rey y también arpas e instrumentos de cuerda para los cantores; y [maderas] como estas nunca antes se habían visto en la tierra de Judá.”

*** it-1 pág. 88 Algum ***
ALGUM
(heb. ʼal•gum•mím [2Cr 2:8; 9:10, 11]; ʼal•mug•gím [1Re 10:11, 12]).
Árbol que figuraba entre las maderas que Salomón pidió a Hiram de Tiro para la construcción del templo. Los escalones y los soportes, así como las arpas e instrumentos de cuerda, se hicieron con este tipo de madera.
No se puede identificar con certeza el árbol mencionado en estos pasajes. Tradicionalmente se ha considerado que el algum es el sándalo rojo (Pterocarpus santalinus) que hoy día se halla en la India y Sri Lanka, aunque hay quien opina que es el sándalo blanco (Santalum album), tal vez debido al comentario de Josefo de que era como la madera de pino, “pero [...] más blanca y más brillante”. (Antigüedades Judías, libro VIII, cap. VII, sec. 1.) El sándalo rojo crece hasta una altura de 7,5 a 9 m., su madera es dura, de veta o grano fino y de color marrón rojizo. Al pulirla, adquiere mucho brillo. Es particularmente recomendable para la confección de instrumentos musicales como los mencionados en la Biblia. La madera es olorosa y de gran resistencia a los insectos.
En la actualidad el sándalo rojo no se da en el Líbano, y en lo que respecta al registro bíblico, no se especifica si el algum era oriundo de ese país. En cualquier caso, Hiram después vio conveniente obtenerlo en Ofir, lo que no excluye la posibilidad de que aun en Ofir esta madera fuese de importación, ya que esta ciudad —por su ubicación— pudo servir de centro para el comercio con la India, Egipto y otras regiones de África. (1Re 10:11, 22.) La singularidad y belleza de la madera que Hiram envió queda reseñada en estas palabras: “Maderas de árboles algum así no han venido ni se han visto hasta el día de hoy”. (1Re 10:12.)

(2 CRÓNICAS 9:12)

“Y el rey Salomón mismo dio a la reina de Seba todo lo que la deleitaba que ella había pedido, además [del valor] de lo que ella había traído al rey. Así que ella se volvió y se fue a su propio país, ella junto con sus siervos.”

*** w99 1/11 pág. 20 Cuando la generosidad abunda ***
La reina de Seba obviamente era rica y generosa. Lo que es más, su generosidad fue bien recompensada. “El rey Salomón mismo —dice la Biblia— dio a la reina de Seba todo lo que la deleitaba que ella había pedido, además del valor de lo que ella había traído al rey.” (2 Crónicas 9:12.) Aunque es cierto que los reyes acostumbraban a intercambiar regalos, la Biblia hace una referencia explícita a la “mano abierta” de Salomón (1 Reyes 10:13). Este rey escribió: “El alma generosa será engordada ella misma; y el que liberalmente riega a otros, él mismo también será liberalmente regado” (Proverbios 11:25).

*** it-2 pág. 978 Seba ***
Salomón, por su parte, le dio regalos cuyo valor al parecer excedía al de los tesoros que ella había llevado, después de lo cual, la reina regresó a su propia tierra. (2Cr 9:12, BC, CI, DK, MK, Mod, PIB, RH, Str, VP.)

*** g87 22/11 pág. 4 La mayor felicidad que produce el dar, ¿la experimenta usted? ***
Cuando la reina de Seba viajó a Jerusalén para visitar al rey Salomón, quedó impresionada por la sabiduría que este había recibido de Dios, y pronunció felices a sus siervos por poder oír al más sabio de los hombres y beneficiarse de su saber. Tanto le impresionó, que regaló a Salomón 120 talentos de oro (unos 50 millones de dólares), así como piedras preciosas y costoso aceite balsámico. Puede ser que redujera el tesoro de su pequeño reino de modo considerable, pero sin duda experimentó el gozo de dar. Salomón también experimentó este gozo, puesto que, a su vez, le dio regalos cuyo valor, por lo visto, excedió el de los tesoros que ella le había obsequiado. (2 Crónicas 9:12, NBE.)

(2 CRÓNICAS 9:13)

“Y el peso del oro que vino a Salomón en un año ascendió a seiscientos sesenta y seis talentos de oro,”

*** it-2 pág. 913 Salomón ***
El ingreso anual de oro durante el reinado de Salomón alcanzó los 666 talentos (c. de 256.643.000 dólares [E.U.A.]), aparte de plata y oro y otros artículos que llevaban los mercaderes. (1Re 10:14, 15; 2Cr 9:13, 14.)

(2 CRÓNICAS 9:15)

“Y el rey Salomón pasó a hacer doscientos escudos grandes de oro aleado —seiscientos [siclos] de oro aleado procedió a poner sobre cada escudo grande—,”

*** it-1 págs. 189-190 Armas, armadura ***
El “escudo pequeño” o “broquel” (heb. ma•ghén) es el que solían llevar los arqueros, y por lo general se consideraba un arma ligera, como el arco. Lo llevaban los arqueros benjamitas de la fuerza militar del rey Asá de Judá. (2Cr 14:8.) El broquel casi siempre era redondo, más frecuente que el grande y se usaba sobre todo en los combates cuerpo a cuerpo. Los escudos de oro que hizo Salomón muestran que el tsin•náh y el ma•ghén hebreos diferían considerablemente en tamaño, pues necesitó cuatro veces más oro para revestir el escudo grande que para el pequeño o broquel. (1Re 10:16, 17; 2Cr 9:15, 16.) Parece que al igual que tsin•náh, el término ma•ghén se usaba como nombre genérico de armas de guerra. (2Cr 14:8; 17:17; 32:5.)

*** it-1 pág. 439 Casa del Bosque del Líbano ***
Cuando Salomón terminó la casa, colocó en ella 200 escudos de oro aleado grandes revestidos de 600 siclos de oro (unos 77.000 dólares [E.U.A.]), y 300 broqueles de oro aleado chapados con tres minas de oro (unos 19.300 dólares [E.U.A.]). El oro total empleado en los escudos y en los broqueles ascendería a más de veintiún millones de dólares (E.U.A.). Además, en la casa había una cantidad indeterminada de vasos de oro. (1Re 10:16, 17, 21; 2Cr 9:15, 16, 20.) Sisaq, el rey de Egipto, se llevó estos escudos de oro durante el reinado del hijo de Salomón, Rehoboam,

(2 CRÓNICAS 9:16)

“y trescientos broqueles de oro aleado —tres minas de oro procedió a poner sobre cada broquel—. Entonces el rey los puso en la Casa del Bosque del Líbano.”

*** it-1 págs. 189-190 Armas, armadura ***
El “escudo pequeño” o “broquel” (heb. ma•ghén) es el que solían llevar los arqueros, y por lo general se consideraba un arma ligera, como el arco. Lo llevaban los arqueros benjamitas de la fuerza militar del rey Asá de Judá. (2Cr 14:8.) El broquel casi siempre era redondo, más frecuente que el grande y se usaba sobre todo en los combates cuerpo a cuerpo. Los escudos de oro que hizo Salomón muestran que el tsin•náh y el ma•ghén hebreos diferían considerablemente en tamaño, pues necesitó cuatro veces más oro para revestir el escudo grande que para el pequeño o broquel. (1Re 10:16, 17; 2Cr 9:15, 16.) Parece que al igual que tsin•náh, el término ma•ghén se usaba como nombre genérico de armas de guerra. (2Cr 14:8; 17:17; 32:5.)

*** it-1 pág. 439 Casa del Bosque del Líbano ***
Cuando Salomón terminó la casa, colocó en ella 200 escudos de oro aleado grandes revestidos de 600 siclos de oro (unos 77.000 dólares [E.U.A.]), y 300 broqueles de oro aleado chapados con tres minas de oro (unos 19.300 dólares [E.U.A.]). El oro total empleado en los escudos y en los broqueles ascendería a más de veintiún millones de dólares (E.U.A.). Además, en la casa había una cantidad indeterminada de vasos de oro. (1Re 10:16, 17, 21; 2Cr 9:15, 16, 20.) Sisaq, el rey de Egipto, se llevó estos escudos de oro durante el reinado del hijo de Salomón, Rehoboam,

(2 CRÓNICAS 9:17)

“Además, el rey hizo un gran trono de marfil, y lo revistió de oro puro.”

*** it-2 pág. 1162 Trono ***
Era un ‘gran trono de marfil revestido de oro refinado con un dosel redondo detrás de él y brazos’. Aunque puede que el marfil haya sido el material básico de esta silla real, la técnica de construcción que por lo general se siguió en el templo indica que probablemente era de madera revestida de oro refinado y luego adornado ricamente con incrustaciones de paneles de marfil. Un trono de estas características parecería a simple vista estar hecho enteramente de marfil y oro. Después de mencionar que había seis peldaños que llevaban al trono, el registro continúa: “De pie al lado de los brazos estaban dos leones. Y había doce leones de pie allí sobre los seis escalones por este lado y por aquel lado”. (2Cr 9:17-19.) El simbolismo del león para denotar autoridad real encaja muy bien. (Gé 49:9, 10; Rev 5:5.) Parece ser que los doce leones correspondían a las doce tribus de Israel, y posiblemente simbolizaban su sujeción y apoyo al gobernante que se sentaba en este trono. Unido de alguna manera al trono había un escabel de oro. La descripción del trono de marfil y oro en su elevada posición y con un dosel, junto con los majestuosos leones que estaban enfrente, supera la de cualquier trono de ese entonces que hayan descubierto los arqueólogos o que esté representado en los monumentos o descrito en las inscripciones. Con razón dijo el cronista: “Ningún otro reino tenía uno que estuviera hecho exactamente como este”. (2Cr 9:19.)

(2 CRÓNICAS 9:18)

“Y había seis escalones hasta el trono, y había un escabel de oro para el trono —estaban pegados—, y había brazos por este lado y por aquel lado junto al lugar de sentarse, y de pie al lado de los brazos estaban dos leones.”

*** it-2 pág. 1162 Trono ***
Era un ‘gran trono de marfil revestido de oro refinado con un dosel redondo detrás de él y brazos’. Aunque puede que el marfil haya sido el material básico de esta silla real, la técnica de construcción que por lo general se siguió en el templo indica que probablemente era de madera revestida de oro refinado y luego adornado ricamente con incrustaciones de paneles de marfil. Un trono de estas características parecería a simple vista estar hecho enteramente de marfil y oro. Después de mencionar que había seis peldaños que llevaban al trono, el registro continúa: “De pie al lado de los brazos estaban dos leones. Y había doce leones de pie allí sobre los seis escalones por este lado y por aquel lado”. (2Cr 9:17-19.) El simbolismo del león para denotar autoridad real encaja muy bien. (Gé 49:9, 10; Rev 5:5.) Parece ser que los doce leones correspondían a las doce tribus de Israel, y posiblemente simbolizaban su sujeción y apoyo al gobernante que se sentaba en este trono. Unido de alguna manera al trono había un escabel de oro. La descripción del trono de marfil y oro en su elevada posición y con un dosel, junto con los majestuosos leones que estaban enfrente, supera la de cualquier trono de ese entonces que hayan descubierto los arqueólogos o que esté representado en los monumentos o descrito en las inscripciones. Con razón dijo el cronista: “Ningún otro reino tenía uno que estuviera hecho exactamente como este”. (2Cr 9:19.)

(2 CRÓNICAS 9:19)

“Y había doce leones de pie allí sobre los seis escalones por este lado y por aquel lado. Ningún otro reino tenía uno que estuviera hecho exactamente como este.”

*** it-2 pág. 1162 Trono ***
Era un ‘gran trono de marfil revestido de oro refinado con un dosel redondo detrás de él y brazos’. Aunque puede que el marfil haya sido el material básico de esta silla real, la técnica de construcción que por lo general se siguió en el templo indica que probablemente era de madera revestida de oro refinado y luego adornado ricamente con incrustaciones de paneles de marfil. Un trono de estas características parecería a simple vista estar hecho enteramente de marfil y oro. Después de mencionar que había seis peldaños que llevaban al trono, el registro continúa: “De pie al lado de los brazos estaban dos leones. Y había doce leones de pie allí sobre los seis escalones por este lado y por aquel lado”. (2Cr 9:17-19.) El simbolismo del león para denotar autoridad real encaja muy bien. (Gé 49:9, 10; Rev 5:5.) Parece ser que los doce leones correspondían a las doce tribus de Israel, y posiblemente simbolizaban su sujeción y apoyo al gobernante que se sentaba en este trono. Unido de alguna manera al trono había un escabel de oro. La descripción del trono de marfil y oro en su elevada posición y con un dosel, junto con los majestuosos leones que estaban enfrente, supera la de cualquier trono de ese entonces que hayan descubierto los arqueólogos o que esté representado en los monumentos o descrito en las inscripciones. Con razón dijo el cronista: “Ningún otro reino tenía uno que estuviera hecho exactamente como este”. (2Cr 9:19.)

(2 CRÓNICAS 9:21)

“Porque naves que pertenecían al rey iban a Tarsis con los siervos de Hiram. Una vez cada tres años venían naves de Tarsis y traían oro y plata, marfil, y monos y pavos reales.”

*** it-1 pág. 912 Ezión-guéber ***
Debe notarse que en ambos casos algunas naves no solo tenían por destino Ofir, sino Tarsis. (2Cr 9:21; 20:36, 37.) Ya que se da por sentado que Tarsis estaba en España, algunos han puesto en duda que en tiempos antiguos fuese posible navegar hasta allí desde Ezión-guéber. Sobre este particular, véase el artículo TARSIS núm. 4, donde se plantea la posibilidad de que existiese un canal entre el río Nilo y el mar Rojo. Dicho canal explicaría el que Hiram enviase a Ezión-guéber y Elat (Elot) no solo hombres, sino también barcos, que puso a disposición de Salomón. (2Cr 8:17, 18.) Otra posibilidad que se ha apuntado es que una vez que los barcos arribasen a puerto en la costa filistea, se desmantelasen y transportasen por tierra hasta el golfo de ʽAqaba, para reconstruirlos allí. Los partidarios de esta teoría se apoyan en el hecho de que durante las cruzadas se utilizó un sistema similar. En cualquier caso, sea que existiese un canal entre el Nilo y el mar Rojo, o una ruta terrestre, lo que parece estar claro es que la madera para los barcos procedía de otro lugar, pues, aunque los alrededores de Ezión-guéber son ricos en palmeras, carecen de árboles apropiados para construir embarcaciones.

*** it-2 pág. 421 Mono ***
MONO
(heb. qohf).
Los monos que importó el rey Salomón quizás hayan pertenecido a una especie de monos de cola larga que, según los escritores antiguos, eran oriundos de Etiopía. (1Re 10:22; 2Cr 9:21.) Por otra parte, el hecho de que la palabra hebrea qohf quizás se derive de la palabra sánscrita kapi y el que se crea que los pavos reales son originarios del SE. de Asia, ha dado apoyo a la conclusión de que la flota de Salomón los trajo desde la India o Sri Lanka. Sin embargo, no era necesario que los artículos importados llegasen directamente desde su país de origen ni desde la misma tierra, pues hay indicios de relaciones comerciales entre la India y África anteriores incluso a la época de Salomón. (Véanse PAVO REAL; TARSIS núm. 4.)

*** it-2 pág. 1088 Tarsis ***
Se cree que la expresión “naves de Tarsis” con el transcurso del tiempo representó un tipo de nave, como dice cierto léxico: “Naves grandes, propias para la navegación de altura, adecuadas para hacer el trayecto a Tarsis”. (A Hebrew and English Lexicon of the Old Testament, de Brown, Driver y Briggs, 1980, pág. 1077.) De manera similar, el nombre inglés Indiamen se aplicó originalmente a las grandes naves británicas que participaban en actividades comerciales con la India, pero con el tiempo el término aplicó a todas las naves de ese tipo sin importar su origen o su destino. De modo que en 1 Reyes 22:48 se muestra que el rey Jehosafat (c. 936-911 a. E.C.) “hizo naves de Tarsis para que fueran a Ofir por oro”.
No obstante, el relato de las Crónicas especifica que las naves que utilizó Salomón para los viajes trienales “iban a Tarsis” (2Cr 9:21); además, comenta que las naves de Jehosafat estaban diseñadas para que “fueran a Tarsis”, pero “se destrozaron, y no retuvieron fuerza para ir a Tarsis”. (2Cr 20:36, 37.) Estos textos indican que Ofir no era el único puerto de escala de las “naves de Tarsis” israelitas, sino que también navegaban por aguas del Mediterráneo. Naturalmente, esto plantea un problema, pues se muestra que el lugar de botadura de al menos algunas de estas naves fue Ezión-guéber, en el golfo de ʽAqaba. (1Re 9:26.) Para que las naves llegasen al mar Mediterráneo, tenían que atravesar por un canal desde el mar Rojo hasta el río Nilo y luego hasta el Mediterráneo, o circunnavegar el continente africano. Aunque hoy resulta completamente imposible determinar los detalles de las rutas de navegación (y los canales) que existían o se utilizaban en el tiempo de Salomón y en el tiempo de Jehosafat, no es suficiente razón para poner en tela de juicio el registro de sus actividades marítimas.

(2 CRÓNICAS 9:29)

“En cuanto al resto de los asuntos de Salomón, los primeros y los últimos, ¿no están escritos entre las palabras de Natán el profeta y en la profecía de Ahíya el silonita y en el registro de las visiones de Idó el hombre de visiones respecto a Jeroboán hijo de Nebat?”

*** w12 15/2 pág. 25 Natán, leal defensor de la adoración pura ***
También se atribuye a Natán un relato sobre “los asuntos de Salomón” (2 Cró. 9:29). Eso indica que, con toda probabilidad, continuó sirviendo en la corte después de la muerte de David.

*** it-1 pág. 77 Ahíya ***
“La profecía de Ahíya”, uno de los registros escritos sobre la vida de Salomón, perduró hasta el tiempo en que Esdras compiló las Crónicas. (2Cr 9:29.)

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