Definición de Diablo ‒ Significado de Diablo

Diablo – Su Definición y Conceptos  


Diablo – Definición de Diablo, Concepto de Diablo, Significado de Diablo

1. Concepto de Diablo

En esta oportunidad nos encontramos con un término que es difícil definir puesto que a lo largo de la historia de la humanidad ha contado con diversas y múltiples acepciones. Para empezar, diremos que etimológicamente hablando, la palabra proviene del latín diabolus. Sí, estaremos haciendo alusión aquí a Diablo. De acuerdo a lo que expresan algunos diccionarios enciclopédicos ilustrados, como Manual Sopena por ejemplo, se trata de cada uno de los ángeles rebeldes arrojados al abismo. Por su lado, en la Religión Cristiana viene a ser uno de los nombres del principal enemigo de Cristo y de Dios. Mientras que otra definición sostiene lo siguiente: entidad sobrenatural que, de acuerdo a determinadas religiones, tienta a los humanos a cometer el mal.
Por su lado, para ciertas corrientes de las denominadas de brujería moderna, la figura del Diablo ha sido tomada por la figura del dios pagano de los brujos. En este sentido, se la asimila a Satán en los primeros siglos del cristianismo. Ahora bien, según lo establecido en el Nuevo Testamento, el origen del Diablo puede llegar a explicarse como uno de los ángeles de Yahvé que se convirtió en malvado. De acuerdo a algunos manuscritos antiguos, su nombre real en el cielo ere Lucifer, el cual luego se modificó por Satán, que significaba adversario y era porque se encontraba, como se ha dicho, en contra de Dios.
Por su lado, en el terreno del judaísmo no existe un concepto concreto con relación a la personificación de este personaje, cosa que difiere de otras religiones tales como el Islam o el propio Cristianismo. De hecho, la palabra bíblica ha-satan en hebreo quiere decir el obstáculo, el adversario, o bien el perseguidor. Cabe mencionar que según lo que sostiene el Judaísmo, ha-satan no hace mal, sino que en el Libro de Job sólo le indicaba a Dios las malas inclinaciones y acciones de la humanidad.
A su vez, por extensión, sus acepciones también se vinculan a las personas atrevidas o insolentes, como a aquellas de ingenio astuto e intención aviesa, hábil para el engaño.

Sinónimos de Diablo

Pues bien, veamos ahora con qué sinónimos cuenta el término que aquí nos ha reunido: demonio, anticristo, Satán, Satanás, lucifer, maligno, diablejo, trasto y diablillo entre otros.

2. Definición de Diablo

La palabra diablo es un término de uso extendido en nuestro idioma y por caso en el lenguaje coloquial es habitual que lo empleemos para referir diversas cuestiones…
Cuando un individuo, especialmente un pequeño, se caracteriza por ser sumamente travieso, atrevido y revoltoso, se lo califica de diablo, por supuesto de modo cariñoso… Juani, el hijo de mi prima es un diablo, cada vez que viene a casa me deja todo patas para arriba.
También, cuando un individuo se muestra astuto, inteligente en algún asunto, actividad o tema se lo llama diablo. Mario es un auténtico diablo con la pelota de fútbol en sus pies.
Por otro lado, se aplica el término cuando queremos dar cuenta de aquella persona que se destaca por ser mala o presentar un muy marcado mal humor en todo cuanto hace. Alejandro es un diablo, nos arruinó la vida.
En tanto, en el ámbito de la religión cristiana, la palabra presenta una especial presencia en la doctrina dado que el diablo es aquel espíritu sobrenatural que se contrapone a Dios y que se caracteriza por ser muy maligno, es decir, a la acción del diablo se le achacan los desvíos y las malas acciones de los hombres. También se lo conoce como Satán y en el Nuevo Testamento se aborda su existencia alegando que en su origen era un ángel bueno de Yahvé que se hizo muy malo.
Asimismo, existen un buen número de frases populares que contienen la palabra diablo y que como tales las solemos aplicar con frecuencia en nuestras conversaciones: como un diablo (la usamos para expresar exceso), del diablo (la usamos para acrecentar el carácter negativo de algo), irse al diablo (si alguien se echa a perder por diversas acciones o conductas), mandar al diablo (cuando una persona se aparta totalmente de algo que no le hace bien se usa esta expresión para expresarlo), llevar los diablos (se usa para expresar cuando a alguien se le genera un enorme enojo), pobre diablo (la usamos para designar a aquel individuo que presenta una muy poca importancia o valor), y tener el diablo en el cuerpo (se la emplea cuando se quiere indicar que alguien se destaca por ser inquieto).

3. Significado de Diablo

El Diablo, según el cristianismo, es un ser sobrenatural maligno, adversario de Dios y tentador de los hombres; en el Nuevo Testamento se identifica a este ser con el Satán hebreo del Libro de Job (1:6-8), con el Diablo del evangelio de Mateo (Mateo 4:8-10), con la Serpiente Original de Génesis (Génesis 3:1-5) y con el Gran Dragón del Apocalipsis (Apocalipsis 12:9), todos como un sólo personaje.
Algunas corrientes de brujería moderna consideran que la figura del Diablo se ha tomado de la figura del dios pagano de los brujos, asimilada a Satán en los primeros siglos del cristianismo. Pero son rigurosos al establecer que no existe ninguna relación fuera de la etimológica entre su Diablo -también llamado Divell- y el Diablo cristiano. Gerald B. Gardner, el fundador de la Wicca, hace mención de éste Divell convertido en Diablo en su libro Witchcraft Today (1951), como una forma mitológica del antiguo dios europeo de la Naturaleza.
Para referirse a este ser sobrenatural, la biblia hebrea utiliza el término "satán" ('adversario') para referirse al acusador de los hombres ante Dios y aquel que incita al mal. Con esta acepción aparece, por ejemplo, en Job 1:8-12.
En el siglo III, con la redacción de la Biblia de los Setenta los traductores griegos del Antiguo Testamento, sustituyeron el hebreo Satán por el griego diábolos (διάβολος) que signifca "acusador" o "calumniador", sustantivo que proviene del verbo diaballein (calumniar, difamar) y este a su vez de las raíces "día" (a través) y "ballein" (arrojar).
Otras versiones plantean que la palabra diablo, devil, djofull, divell, con todas sus variantes, no tiene por qué haberse derivado de diábolos, aunque el uso de esta variante podría deberse a un juego de palabras similar al que convirtió al dios canáneo Ba'al Zebûl (literalmente "el señor príncipe") en Baal Zabub ("el señor de las moscas"), el actual demonio Belcebú.
Esta versión plantea que la palabra diablo se deriva del Proto-Indo-Europeo *deiwos, adjetivo que significa "celestial" o "resplandeciente", una derivación Pre-Indoeuropea de la raíz *diw o "resplandecer", relativa sobre todo al cielo diurno. Otra posibilidad más remota es la raíz *diiv, o "jugar".
La raíz *deiwos generó no sólo la palabra divel o teufel en lenguas de Europa del Norte, que son equivalentes al diablo de este idioma; también derivan de ella el griego theos, el lituano dievas, el germano Tiwaz, el latín antiguo deivos y el latín moderno Deus. De esta misma raíz proviene la palabra Dios.

En la Biblia

En el Nuevo Testamento se explica el origen del Diablo como uno de los ángeles de Yahvé que se hizo malvado (Juan 8:44). Se infiere que es una criatura espiritual de la familia angélica de Yahvé Dios (Job 1:6). Según manuscritos antiguos (como la Biblia Vulgata Latina de San Jerónimo), el nombre real de él en el cielo era Lucifer y se le cambió el nombre a Satán (adversario) por estar en contra de Dios, a causa del deseo por la adoración que todas las criaturas inteligentes rendían al Creador (Mateo 4:9).
Según Ez. 28: 12-15, era el ángel (querubín) que guardaba el trono del Dios Yahvé, pero por su orgullo de querer convertirse en otro dios fue arrojado del cielo junto a una tercera parte de los ángeles (Ap 12:3-4).

Según la Biblia

El texto de Isaías (Is. 14:12-15) parece referirse a esta historia. El último versículo de este texto muestra que este relato se aplica a un hombre (proverbios contra el Rey de Babilonia), aunque indirectamente está dirigido a Satanás (ver Isaías 14:4). El relato habla de su ambición por llegar más allá de las estrellas de Dios, en la Biblia se suele referir como estrellas a los reyes de Israel (y posteriormente de Jerusalén) del linaje de David descendiente de Jacob (Números 24:17).
Otro texto habla sobre este tema, y se encuentra en Ezequiel 28:12-19, en donde se profesa una advertencia sobre el rey de Tiro; que describe muy bien el origen del Diablo o "Lucifer" (portador de la luz). También habla que en un momento determinado de la historia, "para siempre dejará de ser", dando a entender la victoria de Dios sobre el Diablo; que tiene su punto fundamental en la crucifixión de Jesús y tendrá su culminación en el "día de Yahvé", es decir, en la Segunda venida de Cristo (Jeremías 51:44; Hageo 2:6,7).
Un tercer mensaje con características similares encontramos en Ezequiel 31:1-18. Allí se dirige un mensaje para el rey de Egipto, (nuevamente con un mensaje doble: para el monarca humano y al mismo tiempo para Satanás).
Los nombres más comunes o conocidos con que se nombra al diablo en la Biblia son: Lucifer, Satanás, Belial, Samael, Damian, "antigua serpiente", "gran dragón", Jaldabaoth, «El dios negro», «el dios de este siglo» y «el padre de la mentira».
Es quien crea y dirige a la Bestia (estructura de poder imperial). El número del diablo, considerado la Marca de la Bestia, es el seiscientos sesenta y seis, (666).