Cuál es el Significado de Tabaquismo. Concepto, Definición, Qué es Tabaquismo



Definición de Tabaquismo - Su Concepto y Significado

¿Qué es el tabaquismo?

La cuestión de... ¿qué es el tabaquismo? ... no tiene una respuesta única. Nosotros, desde el punto de vista de profesionales de la salud, podemos comprobar en nuestra practica clínica habitual los graves efectos del consumo reiterado de tabaco y la tremenda adicción que se desarrolla con esta droga.
En este apartado vamos a recoger los principales rasgos de este fenómeno para luego recapitular y finalmente proponer una definición del tabaquismo.

Concepto de fumador

En materia de tabaquismo la población puede ser clasificada en:

Fumadores:

Se Incluyen tanto los individuos que consumen tabaco de forma habitual como los que lo hacen de forma esporádica. No existe unanimidad acerca de a quienes debemos considerar fumadores leves, moderados o severos ni del límite exacto que separa el fumador habitual del esporádico. En los trabajos científicos suelen aparecer rangos de clasificación pero estos son variables y en todo caso arbitrarios, así, y a modo de ejemplo, un fumador de mas de 20 cigarrillos al día podría llamarse fumador severo, entre 10 y 20 moderado y menos de 10 leve. Pero en este punto es necesario hacer algunas consideraciones:
No sólo debe tenerse en cuenta el número de cigarrillos ya que no todas las personal que consumen tabaco lo hacen de la misma manera pudiendo existir amplias variaciones en la profundidad de la calada, el tiempo de retención del humo en sus pulmones, el tipo de tabaco consumido ... etc.
Ante el mismo nivel de exposición hay diferencias muy significativas en cuanto a la susceptibilidad de los diferentes sujetos para desarrollar las diferentes enfermedades relacionadas con el tabaco. Así, no puede equipararse el riesgo de fumar en una embarazada o en un enfermo crónico que en un sujeto sano.
El nivel de exposición al tabaco tiene un efecto acumulativo, por lo que aparte del consumo actual o puntual es de gran interés el consumo global a lo largo de toda la vida. En este sentido, los médicos cada día más anotan en sus informes un índice denominado" paquetes-año" y que no se refiere al consumo de paquetes al año sino al consumo de tabaco durante toda la vida del sujeto. Se calcula multiplicando el número de paquetes al día por el número de años fumando esa cantidad. Veamos un ejemplo: Un fumador de 1 paquete al día durante 5 años y que posteriormente incrementa su consumo a un paquete y medio al día durante 20 años más, será un fumador de: (1 x 5) + ( 1,5 x 20) = 5 + 30= 35 paquetes-año.

Exfumadores:

Tampoco está bien establecido el tiempo necesario para considerar a un paciente como exfumador. Lo más habitual es admitir el plazo de un año de abstinencia. Sí existe acuerdo unánime en que esta abstinencia debe ser absoluta y total no debiendo haber recaído ni siquiera con una calada durante ese tiempo.

No fumadores:

En este grupo se clasifican los sujetos que nunca han tenido una exposición al tabaco de forma activa ni mantenida.

Fumador pasivo:

Es un grupo aparte que merece especial atención. Al consumir un cigarrillo se producen dos tipos de corrientes de humo: la primera (corriente principal) es aquella que, al aspirar una calada, pasa por el interior del cigarrillo hasta alcanzar los pulmones del fumador activo; la segunda (corriente secundaria) es la que se desprende al ambiente desde el extremo incandescente del cigarrillo y que puede ser inhalada por un sujeto pasivo que respira en ese entorno contaminado. La nocividad de esta corriente secundaria para el fumador pasivo actualmente está fuera de toda duda.
Aunque en nuestro medio se consume tabaco principalmente en forma de cigarrillo, la venta de puros está creciendo a gran velocidad y otras labores alternativas como los bidi (pequeños cigarrillos originarios de la India de fabricación semiartesana y con sabores variados: fresa, chocolate, frutas ...), o el tabaco de mascar se están introduciendo en determinados colectivos.

El tabaquismo es un fenómeno social

El consumo de tabaco se introdujo en la cultura occidental a partir del "descubrimiento" de América cuando los primeros expedicionarios de aquellas tierras comenzaron a imitar de los indígenas ese rito ancestral. Ya han transcurrido casi 500 años desde entonces y en la actualidad esa vieja costumbre se ha convertido en un fenómeno de masas adquiriendo una trascendencia social sin precedentes.
Basándonos en encuestas fiables, se estima que en la actualidad un tercio de la población mundial fuma. Si a esto añadimos las dantescas cifras de muerte y enfermedad provocado por el consumo de esta sustancia, podremos asegurar que estamos ante una "epidemia" de primera magnitud.

El tabaquismo es una auténtica drogadicción

Una idea errónea frecuente es considerar el tabaquismo como un simple hábito comparable, por ejemplo, al de morderse las uñas, al de abusar de determinados alimentos o al de rascarse el cuero cabelludo. En este sentido tenemos que decir que aunque el componente de hábito y "de gesto" es indudable y de gran importancia en el fumador no debemos olvidar que la nicotina del tabaco posee un extraordinario poder adictivo siendo capaz de provocar profundos cambios en nuestro sistema nervioso central (cerebro) y que su supresión brusca al dejar de fumar desencadena un auténtico síndrome de abstinencia.
No debe extrañarnos, por tanto, que los expertos en materia de drogodependencias afirmen que el poder adictivo de la nicotina supera al de la heroína o la cocaína.
Cada fumador tiene su historia tabáquica particular y como tal se va desarrollando siguiendo un proceso dinámico que transcurre por una serie de etapas. La mayoría de los fumadores se inician en la infancia o la adolescencia y en este comienzo intervienen numerosos factores: entorno de amigos, actitudes de padres y educadores, modelos sociales, publicidad, perfil psicológico del sujeto, e incluso factores genéticos. Una vez que el sujeto se ha iniciado, el poder altamente adictivo de la nicotina se encarga de que el hábito se mantenga y que con el tiempo el sujeto se vea privado de la libertad suficiente para dejar de fumar.

Hoy se considera al tabaquismo como una enfermedad crónica

En un informe reciente, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha publicado y reconocido que el tabaco es el responsable de al menos 25 grupos de enfermedades de alta relevancia para la salud pública entre los que se incluyen: bronquitis crónica y enfisema, cáncer de pulmón, angina de pecho e infarto de miocardio, enfermedades vasculares, trombosis cerebral, impotencia e infertilidad, otros cánceres (boca, laringe, esófago), osteoporosis, úlcera péptica ... etc. Las muertes en nuestro medio atribuidas al tabaco superan a las muertes sumadas producidas por el SIDA, los accidentes de tráfico, los accidentes laborales, la heroína o la cocaína juntos. Se estima que en la actualidad el tabaco produce mas de 4 millones de muertos cada año y que durante el segundo cuarto de siglo XXI será responsable de 300 millones de muertos. Con estos estremecedores datos se puede afirmar que el tabaco es la principal causa de muerte y discapacidad en el mundo occidental.
Por otro lado, la dependencia del tabaco reúne muchas de las características propias de las enfermedades crónicas incluyendo su evolución prolongada en el tiempo y sobre todo las frecuentes recaídas que con tanta frecuencia acontecen durante el proceso a pesar de conocer los catastróficos efectos para la salud y del deseo claro de abandono. El reconocimiento del tabaquismo como enfermedad crónica y recurrente es una valiosa ayuda para la deshabituación de esta drogadicción.

El tabaquismo es un negocio

Aunque resulte paradójico y contradictorio la gran epidemia del siglo se mantiene gracias a los intereses económicos de unos pocos. El tabaco se produce a bajo precio (cultivo barato, elaboración muy mecanizada, los cigarrillos son ligeros, compactos y resistentes con lo que los gastos en transporte y almacenaje son mínimos), se vende caro produciendo grandes beneficios (la industria del tabaco es una de las más rentables del mundo) y produce dependencia con lo que el consumo está garantizado. Las tabaqueras cuentan en la actualidad con grandes economistas, publicistas, abogados e incluso científicos.
Todo ello hace que esta industria haya alcanzado unas cotas de poder tales que resulte realmente improbable su extinción.

Concepto de la palabra Tabaquismo

e define el tabaquismo como la adiccióncrónica al tabaco con graves consecuencias para la salud, por el componente activo llamadonicotina, que es un alcaloide venenoso en altas dosis; y en pequeñas, resulta unasustancia estimulante del sistema nervioso central. Un solo cigarrillo provoca trastornos en el organismo fácilmente identificables, como tos o manchas en los dientes, y como calma laansiedad y da una sensación gratificante, es probable que el primer cigarrillo sea el comienzo de otros muchos. Un fumador se transforma en adicto y padece tabaquismo, cuando ya no puede controlar su consumo, y siente la necesidad imperiosa de fumar no pudiendo abstenerse. La adicción se adquiere muy fácilmente.
La forma más común de consumir tabaco es a través de cigarrillos o cigarros, donde una hoja de tabaco o de papel cilíndrica, es rellenada con tabaco picado y seco, al que se le coloca un filtro, y algunas otras sustancias, que lo hacen aún más perjudicial para la salud.
Los cigarrillos se encienden en uno de sus extremos, mientras el otro es introducido en la boca del fumador, quien al inhalar el humo hace que penetre en sus pulmones, dañándolos, y provocando en gran cantidad de casos, cáncer pulmonar, de boca, de faringe, además de otras enfermedades respiratorias y problemas cardíacos, siendo muy peligroso para el feto cuando la madre embarazada fuma, ya que puede ocasionarle problemas cardíacos, pulmonares, nutricionales y en su sistema nervioso.
A pesar de su nocividad su consumo es legal, pues mueve una gran industria, y no solo afecta al fumador, sino a los que los rodean, que se transforman en fumadores o víctimas pasivas de sus letales efectos.



Significado de la expresión Tabaquismo

El tabaquismo es un daño de características crónicas que se produce en la persona que consume tabaco en exceso. El concepto también se utiliza para nombrar a la adicción que un sujeto experimenta por el tabaco, lo que suele generarse por la nicotina.
Se trata de una enfermedad crónica sistémica que pertenece al conjunto de las adicciones y que es una de las principales causas de mortalidad evitable en todo el mundo. Los expertos afirman que el tabaquismo está directamente vinculado al desarrollo de veintinueve enfermedades, entre ellas diez clases decáncer.
Quien fuma adquiere una dependencia mental y física por la mencionada nicotina. El fumador puede sufrir síndrome de abstinencia cuando intenta dejar el tabaco, ocasionándole la necesidad de volver a fumar.
La nicotina, más allá del efecto adictivo, ayuda a aliviar los síntomas de la ansiedad y también tiene utilidad como antidepresivo. Sus efectos adversos, de todas formas, superan con amplitud cualquier beneficio transitorio.
Las consecuencias del tabaquismo incluso pueden llegar a personas que no fuman. Se conoce como fumador pasivo a aquél que no consume directamente los productos del tabaco, sino que aspira las sustancias tóxicas provenientes de la combustión y el humo de los cigarrillos o cigarros que fuman otras personas.
Cabe destacar que se han detectado más de cuatro mil sustancias dañinas en este tipo de humo. Sesenta de ellas son probablemente cancerígenas para los seres humanos, como el níquel y el benceno.
La OMS y la mayoría de los gobiernos de todo el mundo han implementado leyes contra el tabaco para prevenir el tabaquismo, como la decisión de prohibir que se fume en los espacios públicos.
Caminos para abandonar el mal hábito
Dejar de fumar resulta un desafío imposible para un gran porcentaje de personas, aun cuando de ello dependa su salud o la de sus seres queridos. A continuación, se detallan ocho de los posibles métodos para conseguirlo, aunque siempre es importante recordar quenada supera la voluntad y la determinación.
* Los libros de autoayuda orientados a dejar de fumar suelen ser muy efectivos, y el más famoso fue escrito por un autor británico que luchó durante 33 años contra el tabaco; se trata de “Es fácil dejar de fumar, si sabes cómo”, por Allen Carr.
* Dejarlo sin pensar, de manera drástica, es la solución por la que se inclinan muchos, aunque requiere de una fuerza interior muy grande, por lo que es común que tome más de un intento.
* Acudir a tratamientos con láser, especialmente desarrollados para eliminar la necesidad de fumar en pocas sesiones y sin experimentar ningún tipo de dolor o molestia.
* Existen tratamientos que sustituyen el cigarrillo con productos que contienen pequeñas dosis de nicotina para luchar contra la ansiedad que se experimenta al dejar de fumar.
* Como cualquier otro mal, es posible dirigirse a un consultorio médico y pedir una receta de algún medicamento para combatir el tabaquismo, tal como la Vareneclina, que disminuye la ansiedad de la abstinencia y el placer sentido al fumar.
* Hay muchas agencias que se especializan en tratamientos para fumadores, a través de programas que los asesoran y los acompañan durante todo el proceso de abandono del tabaco.
* Un método más difícil para muchos es dejarlo gradualmente, ya que aun habiendo llegado a un cigarrillo por día, la mera idea de bajar a cero puede resultar insoportable.
* La hipnosis ayuda de un modo particular, ya que permite acceder a la mente directamente, sin necesidad de atravesar ningún tipo de filtros o preconceptos, e influenciar de manera positiva a los pacientes, para hacerles comprender que no deben continuar fumando.



Definición del término Tabaquismo

Se conoce como tabaquismo a la práctica de fumar o consumir tabaco en sus diferentes formas y posibilidades. Considerada hoy en día como una adicción y enfermedad por muchos profesionales de la salud, el tabaquismo se hace presente cuando una persona consume de manera abusiva y exagerada el producto mencionado. Los cigarrillos de tabaco son ampliamente difundidos y contienen elementos químicos que buscan generar dependencia y que hacen cada vez más difícil su abandono, principalmente la nicotina.
El tabaquismo es considerado en la actualidad por la Organización Mundial de la Salud como una de las enfermedades crónicas más extendidas del mundo, además de ser la responsable de generar el número más alto de muertes prematuras debido a complicaciones relacionadas con el sistema respiratorio y gastrointestinal (diversos tipos de cáncer, bronquitis, broncoespasmos, tos perduradera, voz ronca, enfisemas pulmonares), además de relacionarse con otras enfermedades tales como la diabetes, ataques cardiacos, colesterol, complicaciones dermatológicas.
Lamentablemente, a diferencia de lo que sucede con otras sustancias tóxicas, el tabaco cuenta con una condición de legalidad en la sociedad por lo cual adquirir cigarrillos o tabaco para fumar no es un delito.
Fisiológicamente, el tabaco actúa creando una fuerte adicción a la nicotina en el sistema nervioso de la persona que lo consume. Tal es así que el consumidor no sólo desarrolla una adicción física sino también psicológica al producto y es por esto que en la mayoría de los casos, el consumo de tabaco se relaciona con la búsqueda de aplacar sentimientos de ansiedad, angustia, estrés y desesperanza.
Paradójicamente, los elementos activos del tabaco, especialmente cuando éste se presenta en forma de cigarrillos en los que diferentes sustancias químicas han sido agregadas, son responsables en gran parte de la generación de mayores niveles de estrés y ansiedad en la persona, en lugar de calmarlos.
Si bien es extremadamente difícil luchar contra el avance del tabaquismo en los diferentes niveles sociales, hoy en día un gran número de países cuentan con legislaciones que prohiben el consumo de tabaco en espacios públicos cerrados, así como también limitan la publicidad de estos productos y obligan a las industrias tabacaleras a colocar avisos correspondientes en los paquetes sobre los daños que tal adicción produce.

Qué es Tabaquismo

El tabaquismo es una enfermedad crónica que se caracteriza por ser una drogodependencia: la nicotina, principio activo del tabaco, es una droga adictiva y como tal tiene las características de otras drogas: tolerancia, dependencia física y psicológica. La adicción a la nicotina obliga a los fumadores a mantener el consumo de tabaco y, de esta forma, suprimir o evitar los síntomas derivados del descenso de los niveles de nicotina en el organismo (síntomas de privación). Esto genera que las personas pierdan la libertad de decidir y se vean obligadas a mantener y aumentar progresivamente su consumo.
El humo que respiran los fumadores activos y pasivos contiene más de 4.000 sustancias con propiedades tóxicas, irritantes, mutágenos y carcinogénicas que van produciendo un efecto acumulativo que conduce a enfermedades. Algunas de ellas, las menos graves, se pueden presentar tempranamente; las más graves toman tiempo y se manifiestan después de 10 a 15 años de estar fumando.