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Cuál es el Significado de Seducción. Concepto, Definición, Qué es Seducción


Seducción: Compendio de Definiciones y Conceptos

Definición de Seducción

La seducción es el acto de seducir, de inducir y persuadir a alguien con el fin de modificar su opinión o hacerle adoptar un determinado comportamiento según la voluntad del que seduce. Aunque suele emplearse para referirse a intentos de conseguir interacciones de tipo sexual, se emplea también en español para referirse a intentos de atraer, físicamente o a una opinión.
El término puede tener una connotación positiva o negativa, según se considere mayor o menor cantidad de engaño incluido en la acción. Etimológicamente, "seducir" proviene del latín seductio, (acción de apartar). Y según el DRAE, en su primer acepción, seducir es "engañar con arte y maña", aunque al tratarse de un término tan emocional cada autor ha acuñado su propio término. Recientemente el escritor Arthur Love se ha referido a la seducción como "el arte de hacer feliz a la mujer".
Autores como Fisher (1992) han propuesto, a partir de estudios paleontológicos, etológicos y etnológicos, una teoría del desarrollo de las relaciones amorosas que nos permite actualmente comprender el origen y la función de la conducta de seducción.
Esta teoría comienza destacando el impacto de las presiones evolutiva, biológica y social sobre el emparejamiento de los invididuos. En concreto, apunta que para asegurar y maximizar la probabilidad de transmitir la información genética de una generación a la siguiente es necesario que los individuos estén biológica y socialmente motivados, lo que se consigue a través de la puesta en marcha de dos elementos: los impulsos sexuales básicos y los vínculos afectivos primarios. En el caso del ser humano se tratarían de factores primitivos sobre los cuales han actuado las constricciones sociales y culturales. En concreto, se ha puesto de manifiesto que a medida que nos acercamos a la especie humana aspectos como las manifestaciones sexuales y la duración y expresión del vínculo afectivo son regulados por normas socioculturales concretas (dando lugar incluso a conductas que parecen específicas de nuestra especie como es la represión de la sexualidad).
Debido a que estos impulsos sexuales y vínculos primarios son desencadenados por determinados estímulos, las conductas de cortejo o seducción intentan activarlos con la finalidad de atraer física y sexualmente a parejas potenciales (Burgos, 2010; referenciado de Buss, 2004). En los seres humanos, las pautas de seducción entre ambos tienen un fuerte impacto sobre el atractivo físico sentido hacia la otra persona. Estas pautas, según los etólogos, podrían ser comportamientos evolucionados a partir del ritual de elección de pareja o cortejo de atracción típico de los mamíferos.
Diversos aspectos parecen influir en la disposición a iniciar o no las pautas de seducción hacia alguien que nos atrae físicamente. Estos elementos son la existencia de 1) incertidumbre sobre la reciprocidad de la atracción (ya que en caso de que sea obvia no habrá seducción, sino interacción íntima directa; en caso de que sea inexistente, se ahorrarán esfuerzos y decepciones), 2) sospechas positivas sobre dicha reciprocidad (ya sea por la percepción de determinados signos en dichas personas o por comentarios de otros) y 3) confianza en las propias habilidades de seducción.
Las pautas de seducción que conducen al enamoramiento (Yela, 2000) buscan en general: aumentar en la frecuencia de encuentros con esa persona, compartir situaciones de alta actividad fisiológica y potenciar el atractivo físico propio teniendo en cuenta los gustos del otro sexo. Para ello, los esfuerzos se centran en mostrar una adecuada comunicación no verbal, un lenguaje un tanto ambiguo y lúdico, características sociales deseables (simpatía, prestigio, relevancia social), características personales deseables por el otro, similitudes de actitudes, gustos, opiniones y que los deseos y necesidades de uno y otro son complementarios, y se llevan a cabo progresivas autorrevelaciones personales de forma paulatinamente creciente tanto en frecuencia como en profundidad.

Concepto de Seducción

La de seducción es una palabra que usamos de modo habitual en nuestro lenguaje y por ende en nuestras conversaciones, en tanto, la misma implica a la acción de seducir y a la consecuencia de hacerlo. Es decir, quien lleva a cabo esta acción, será capaz de provocar en la otra persona determinada emoción o lo inducirá a la realización de una acción o a que participe de tal o cual actividad. Por tanto es que la seducción se halla en estrecha comunión con la persuasión. Porque el fin último de quien seduce será captar la atención, la mirada, de aquel a quien dirige la acción seductora.
Cabe destacar que la palabra seducción es usada mayormente en un contexto sexual, dado que cuando alguien, un hombre, por ejemplo, se encuentra interesado en una mujer y en que ésta lo registre sexualmente, pondrá en práctica diferentes acciones tendientes a seducirla para así conquistarla tal es su deseo.
Es importante señalar también que la palabra puede ostentar una connotación positiva, como la recientemente mencionada de la conquista, o sea, estar orientada a un fin último positivo, que es la obtención de la atención de alguien que nos gusta, o por el contrario, negativa, en el caso que la acción de la seducción se lleve a cabo con la misión de engañar a alguien para así convencerlo de que realice alguna acción o actividad que no tiene por objetivo ninguna finalidad santa.
Y también la palabra seducción refiere a aquel encantamiento, la atracción que una cosa o un individuo provocan en otra persona y entonces termina convirtiéndose en su objeto de deseo y de afecto. En algunas situaciones, tal deslumbramiento puede superar los límites de la normalidad y puede dar paso a la obsesión de un individuo con esa cosa o persona de su deseo o afecto.

Definición de Seductor

La palabra seductor es la más usada en nuestro idioma a la hora de querer dar cuenta deaquel individuo de género masculino que se destaca por sobre el resto por la atracción y la fascinación que provoca ante el sexo opuesto a su paso y también por la seducción que despliega en sus maneras.
Cabe destacarse que la palabra no solamente la aplicamos a aquellos hombres atractivos que seducen a las féminas con las cuales interaccionan sino que también es posible usarla en función de situaciones o de cosas cuando las mismas cautivan o atraen por determinadas características a las personas.
Ahora bien, vale indicar que mayormente la utilización de la palabra tiene una connotación de tipo sexual.
Al seductor lo encontramos en la vida real por supuesto, pero también lo encontramos con recurrencia en personajes de ficción, en obras literarias, en programas de tevé, en películas, entre otros contenidos. En tanto, resulta ser muy fácil reconocerlo por las características y señas particulares que siempre se repiten en este perfil como ser: seguridad personal, belleza física y de rostro, utilización de perfumes que atraen y de indumentaria que lo destacan, entre las más recurrentes.
La seguridad que ostenta siempre el seductor es la característica que le permite jamás rendirse ante un no, es decir, cuando el no aparece él volverá a intentarlo hasta lograr el ansiado si de parte de la persona que constituye su interés.
Si bien la palabra presenta un aspecto positivo como recién hemos indicado líneas arriba, también existe un costado negativo, ya que es común que muchos seductores, por ese afán de seducción y conquista que los domina, se la pasen constantemente seduciendo a quien se les presente delante y esto, obviamente, puede hacerlos ver como personas engañadoras o mentirosas.
La palabra que se opone al concepto de seductor es la de repugnante, que por el contrario a la fascinación y atracción que produce el seductor, provocará la repugnancia.
La historia de la humanidad ha estado plagada, y lo sigue estando, de individuos que se destacan por su seducción. Entre los famosos de ayer y de hoy nos encontramos con el autor y diplomático italiano Giacomo Casanova y con el actor estadounidense Brad Pitt, respectivamente.

Concepto de Seducción

Del latín seductĭo, la seducción es la acción y efecto de seducir. Esto supone la capacidad de inducir a una persona a que realice una determinada acción o participe en un determinado comportamiento. La seducción, por lo tanto, está asociada a la persuasión.
Provocar la atracción de forma consciente es el objetivo de la seducción. El significado habitual del término está relacionado con lo sexual: seducir a una persona es conquistarla para entablar una relación íntima.
Por ejemplo: “Ya no sé que táctica de seducción utilizar para conquistar a mi compañera de trabajo”, “La seducción dio resultado y, después de varios meses de esfuerzos, hoy estamos de novios y con un gran futuro por delante”, “La seducción no debe perderse después del matrimonio: cada día es una oportunidad para volver a conquistar y sorprender a la persona amada”.
Existe la creencia que supone que el hombre debe ser quien seduce a la mujer. La realidad indica que la seducción siempre es mutua y que, en lo que se refiere a los primeros pasos de una posible relación, pueden ser dados tanto por el hombre como por la mujer.
La seducción también puede estar vinculada a algo negativo. Seducir puede ser, por lo tanto, engañar a alguien para persuadirlo a realizar algo malo: “Yo no quería participar de ese negocio turbio, pero mi socio me sedujo con la propuesta y finalmente me equivoqué”, “Los mafiosos siempre están tendiendo sus redes de seducción para captar nuevos jóvenes dispuestos a realizar los trabajos sucios a cambio de unos billetes”.

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