Cuál es el Significado de Actitud. Concepto, Definición, Qué es Actitud


Conceptos y Significados de Actitud

Significado de Actitud

La actitud es la forma de actuar de una persona, el comportamiento que emplea un individuo para hacer las cosas. En este sentido, se puede decir que es su forma de ser o el comportamiento de actuar, también puede considerarse como cierta forma de motivación social -de carácter, por tanto, secundario, frente a la motivación biológica, de tipo primario- que impulsa y orienta la acción hacia determinados objetivos y metas. Eiser define la actitud de la siguiente forma: predisposición aprendida a responder de un modo consistente a un objeto social.
En la Psicología Social, las actitudes constituyen valiosos elementos para la predicción de conductas. Para el mismo autor de la obra fish, la actitud se refiere a un sentimiento a favor o en contra de un objeto social, el cual puede ser una persona, un hecho social, o cualquier producto de la actividad humana.
Basándose en diversas definiciones de actitudes, Rodríguez definió la actitud como una organización duradera de creencias y cogniciones en general, dotada de una carga afectiva a favor o en contra de un objeto definido, que predispone a una acción coherente con las cogniciones y afectos relativos a dicho objeto. Las actitudes son consideradas variables intercurrentes, al no ser observables directamente pero sujetas a inferencias observables.

Las funciones de las actitudes

En los procesos cognitivos, emotivos, conductuales y sociales, son múltiples. La principal función resulta ser la cognoscitiva. Las actitudes están en la base de los procesos cognitivos-emotivos prepuestos al conocimiento y a la orientación en el ambiente. Las actitudes pueden tener funciones instrumentales, expresivas, de adaptación social (como en los estudios de Sherif sobre la actitud en relación al ingroup, el propio grupo de referencia y el outgroup, el grupo externo), ego defensivo (un ejemplo clásico es el estudio sobre la personalidad autoritaria de Adorno en los años 50).
Este concepto resulta central en toda la psicología social porque tiene una aplicación en muchos campos distintos:
• Frente a objetos o conductas especificas con finalidad predictiva de la conducta, en los estudios de mercado.
• Grupos o minorías étnicas, mediante el estudio de los prejuicios y de los estereotipos.
• Fines y objetivos abstractos, donde este tipo de actitud está definido como valor personal.
• La actitud en relación a sí mismo, definida como autoestima.


Concepto de Actitud

La actitud es la disposición voluntaria de una persona frente a la existencia en general o a un aspecto particular de esta. Los seres humanos experimentan en su vida diversas emociones que distan de ser motivadas por su libre elección; en cambio, la actitud engloba aquellos fenómenos psíquicos sobre los que el hombre tiene uso de libertad y que le sirven para afrontar los diversos desafíos que se le presentan de un modo o de otro.
Aquellas disposiciones que nos ayudan a desenvolvernos frente a las exigencias del ambiente pueden englobarse en lo que se denomina actitud positiva. La actitud positiva de una persona se origina en hacer uso de aquellos recursos que esta posee para solucionar sus problemas y dificultades. En efecto, el énfasis de una persona con actitud positiva se centra en aquello que posee en lugar de ocuparse de lo que carece. Así, la actitud mental positiva tiene injerencia en la salud psíquica fomentando sentimientos que trasuntan bienestar y placidez.
Por el contrario, la actitud negativa es fuente inagotable de sinsabores y sentimientos derrotistas. En general, las personas cuando sufren depresión adoptan este tipo de postura frente a la vida. Básicamente, una persona con actitud negativa enfoca su atención en aquello que carece y que necesita: salud, dinero, amor, etc. Por legítimas que puedan ser estas aspiraciones, lo cierto es que enfocarse en las carencias no nos llevará a eliminarlas, sino que por el contrario, puede crearnos otras.
Además de esta clasificación de acuerdo a cómo nos paramos frente a nuestra vida y desde allí cuál es la actitud que tomamos, también estos tipos de actitudes (negativas o positivas) pueden utilizarse para catalogar nuestro comportamiento para con los demás, todos los demás seres humanos que nos rodean. Entre las actitudes positivas, que seguramente estrecharán y fortalecerán nuestros vínculos con los demás ya sea en la familia, los amigos, el trabajo, la escuela, asociaciones en las que participemos, son: solidaridad, compañerismo, entendimiento, el ser proactivos, la creatividad, el buen humor, entre otros. En cambio, aquellas que se relacionan con la actitud negativa y que tienden a crear conflictos y tensiones con los demás, son: egoísmo, envidia, celos, rencor, mentira, avaricia, soberbia, indiferencia, entre otras que pueden identificarse.
Muchas veces, las actitudes tanto las positivas como las negativas pueden ser innatas al ser humano, es decir, una persona puede ser por esencia solidaria, o por el contrario, celosa. Éstas actitudes, las que conforman nuestra “forma de ser” son las que pueden ocasionarnos problemas con los demás en nuestras interacciones sociales (sobre todo las negativas). Es muy común que parejas se separen porque alguno de los dos desea que el otro cambie actitudes de, por ejemplo, celos. Sin embargo, es muy difícil que el ser humano tenga un pleno control de estas actitudes que forman parte de sí.
Otra situación muy diferente es cuando alguien adopta una cierta actitud para lograr o alcanzar algún objetivo específico, y en este sentido, la actitud será parte de sí de manera temporal. Por ejemplo, las famosas “mentiras piadosas” que suelen decirse, y más allá de que se trata de una mentira de cualquier manera, no parecen ser tan graves.
Es enormemente necesario poner atención en las actitudes que adoptamos frente a los distintos acontecimientos que diariamente debemos experimentar. En tanto y en cuanto todo hombre orienta su vida a un incremento de su bienestar y la consecución de la felicidad, todo uso que hagamos de nuestra libertad tenderá a acercarnos o alejarnos de estos objetivos. Una correcta actitud positiva sin duda mejora las posibilidades de éxito.
La psicología por ejemplo, con sus múltiples líneas de abordaje terapéutico ha sin dudas contribuido enormemente a la identificación de actitudes (negativas, en general son las que general conflictos y entonces son consultadas con profesionales) y su posible control. Como dijimos, reconocer nuestras actitudes diarias, poner foco en ellas e intentar eliminar las negativas de nuestra vida, será una eliminación de muchos conflictos y tensiones que pueden generarse con las otras personas.

Qué es Actitud

La Real Academia Española menciona tres definiciones de la palabra actitud, un término que proviene del latín actitudo. De acuerdo a la RAE, la actitud es el estado del ánimo que se expresa de una cierta manera (como una actitud conciliadora). Las otras dos definiciones hacen referencia a la postura: del cuerpo de una persona (cuando transmite algo de manera eficaz o cuando la postura se halla asociada a la disposición anímica) o de un animal (cuando logra concertar atención por alguna cuestión).
Tres ejemplos con este término: “No me gusta la actitud que está teniendo Manuel con los empleados”, “Si sigues con esa actitud, quedarás afuera del equipo”, “La actitud del leopardo demostraba que el animal no estaba dispuesto a dejarse atrapar con facilidad”.
La actitud también ha sido definida como un estado de la disposición nerviosa y mental, que se organiza a partir de las vivencias y que orienta o dirige la respuesta de un sujeto ante determinados acontecimientos.
Por lo tanto, la actitud es más bien una motivación social antes que una motivación biológica. A partir de la experiencia, las personas adquieren una cierta predisposición que les permite responder ante los estímulos.
Una actitud es la forma en la que un individuo se adapta de forma activa a su entorno y es la consecuencia de un proceso cognitivo, afectivo y conductual.
Por eso, la psicología social se encarga de estudiar las actitudes de los seres humanos para predecir posibles conductas. Cuando se observan las actitudes de un individuo, es factible prever su modo de accionar.
Las actitudes cumplen con diversas funciones en la vida social. Puede darse el caso de alguien que adopta una actitud defensiva y, de esta manera, se predisponga de una forma particular ante las interacciones. La actitud también puede orientarse a la adaptación, en un intento por minimizar los conflictos.
Existen varios tipos de actitudes:
Una actitud desinteresada es la que lleva a una persona tener presente a otra no como un medio para conseguir algo, sino como un fin para alcanzar un beneficio propio. Para conseguirla hacen falta cuatro cualidades:disponibilidad, apertura, aceptación y solicitud.
La actitud manipuladora es la que ejerce una persona para alcanzar un fin personal y tiene en cuenta al otro como un medio, otorgándole la atención suficiente para conseguir su objetivo.
Actitud interesada: es causada por una situación de indigencia. Una persona se ve privada de algo que necesita y busca por todos los medios recuperar o conseguir satisfacer sus necesidades. Los demás, son también un recurso que puede ayudarla a salir de esa situación de desamparo.
Una actitud integradoraes la que tiene una persona que busca no sólo su beneficio sino también el de quienes la rodean. Se basa en una estrecha comunicación entre dos personas cuyo objetivo es la unificación y la integración.
A lo largo de la historia se han realizado muchas teorías en torno a la actitud, aquí presentamos algunas de ellas.
En las teorías del aprendizaje las actitudes se aprenden al igual que todo en la vida. Captamos nueva información y aprendemos los sentimientos, acciones y pensamientos que se encuentran relacionados con ellos. En esta línea de pensamiento se concibe a las personas como seres sujetos pasivos donde el aprendizaje es el detonador de la actitud que puedan tomar. La misma depende íntimamente de la cantidad de elementos positivos y negativos que haya aprendido el sujeto.
Las teorías de la consistencia cognitiva afirman que las personas buscan la coherencia en su vida y que en base a conseguirla es que varían sus actitudes y pensamientos para sentir una unicidad en su ser interno pues la presencia de dos estados de consciencia (incoherencia) les incomoda. En este caso la actitud tendría que ver con la sucesión de acciones que aseguren un equilibrio para el individuo.
En las teorías de la disonancia cognitiva se sostiene que, al igual que lo explicado en la teoría anterior, los sujetos se sienten incómodos cuando poseen ideas o actitudes que se contradicen (disonancia) y como consecuencia de ello buscan disminuir dicha disonancia. Lo mismo ocurre cuando se realiza una acción que va en contra de lo que el sujeto cree o no se relaciona con la vida que desea llevar, con quién es.
Desde la perspectiva de la psicología, las actitudes pueden hacerse tangibles de tres formas: a nivel ideativo, conductual o emocional. Lo explicaremos con un ejemplo:
La cajera de un supermercado se comporta amablemente con un cliente (la actitud se expresa de forma conductual) pero a su vez tiene un pensamiento que no se ve “debo ser amable con esta persona” (expresión a nivel ideativo); a su vez la cajera no sólo lo está haciendo y pensando, sino que está sientiéndolo (expresión a nivel emocional). Tener en cuenta estas tres partes es fundamental para conseguir modificar una actitud que no va de acuerdo a lo que deseamos.
Es importante establecer también la diferencia entre actitudes positivas y negativas. Las positivas son aquellas que colaboran con el individuo para conseguir enfrentar la realidad de una forma sana y efectiva, las negativas son las que entorpecen esta relación del individuo con su entorno. La libertad del individuo reside en poder elegir entre una actitud y otra a cada momento.
Por último, sólo resta decir que las actitudes no sólo modifican el comportamiento individual, sino también grupal. Una persona con una actitud positiva frente a los problemas, puede conseguir incentivar al grupo a salir adelante y a mejorar; mientras que una con una actitud negativa, consigue “infectarlo” pero para guiarlo en una conducta que lo llevará al fracaso.

Definición de Actitud

Siguiendo a R.Jeffress podemos afirmar que la actitud es una respuesta mental y emocional ante las diversas circunstancias que se presentan en la vida. No son específicamente conductas sino modos o formas de conducta o actuación.
Se expresa exteriormente, a través de gestos, movimientos, palabras, gritos, risas, llanto, o a veces quietud y apatía, pero responde a estímulos internos, cognitivos y afectivos. No se puede tener una actitud frente a lo que no se conoce, o no se valora, como bueno o malo.
Significa tomar una posición corporal y/o valorativa sobre determinados objetos o hechos, en base al conocimiento obtenido de los mismos. Ante esa representación mental se generan sentimientos positivos o negativos, que hacen nacer una respuesta, en una relación causa-efecto.
Por ejemplo, “Al enterarse de su enfermedad tomó una actitud de resignación”, “Al ver a su amigo en peligro, tuvo una actitud heroica”.
Una actitud positiva es una reacción optimista y luchadora ante las adversidades, y una actitud negativa es una visión angustiosa, con la consiguiente reacción apática o agresiva. “Le diagnosticaron un cáncer, y enseguida preguntó cual era el tratamiento, pues quería luchar contra la enfermedad” (actitud positiva) “Le diagnosticaron un cáncer, y solo atinó a llorar, y rechazar todo tipo de ayuda” (actitud negativa).
Hay predisposición innata a reaccionar de determinada manera ante ciertos estímulos, y otras adquiridas. Un niño que crece recibiendo de sus mayores, retos y castigos, seguramente imitará tales actitudes y se convertirá en una adulto con actitudes violentas.
La escala de valores que construye una persona a lo largo de su vida, contribuirá a las actitudes que manifieste. Una persona que en su escala de valores antepone la familia, la salud, el respeto de los derechos propios y ajenos, la amistad, la justicia y la paz, tendrá seguramente una actitud comprometida y responsable en el desenvolvimiento de su existencia.
Las normas éticas, sociales, religiosas y jurídicas al crear la conciencia del deber, tienden a lograr actitudes positivas.