Cuál es el Significado de Cyberbullying. Concepto, Definición, Qué es Cyberbullying


Conceptos y Significados de Cyberbullying

1. Significado de Cyberbullying

¿Qué es el cyberbullying? El acoso en Internet

Ciberacoso (también llamado cyberbullying por su traducción al inglés) es el uso de información electrónica y medios de comunicación tales como correo electrónico, redes sociales, blogs, mensajería instantánea, mensajes de texto, teléfonos móviles, y websites difamatorios para acosar a un individuo o grupo, mediante ataques personales u otros medios. Puede constituir un delito penal. El ciberacoso es voluntarioso e implica un daño recurrente y repetitivo infligido a través del medio del texto electrónico. Según R.B. Standler el acoso pretende causar angustia emocional, preocupación, y no tiene propósito legítimo para la elección de comunicaciones. El ciberacoso puede ser tan simple como continuar mandando e-mails a alguien que ha dicho que no quiere permanecer en contacto con el remitente. El ciberacoso puede también incluir amenazas, connotaciones sexuales, etiquetas peyorativas (p.ej., discurso del odio).
El término ciberacoso fue usado por primera vez por el educador canadiense Bill Belsey. Otros términos para ciberacoso son "acoso electrónico," "e-acoso," "acoso sms", "network mobbing", "acoso móvil" "acoso en línea", "acoso digital", "acoso por internet", "acoso en internet" o "internet acoso".
Según María José Edreira, en su trabajo "Fenomenología del acoso moral", acoso moral es el "proceso por el cual un individuo o grupo de individuos aplican violencia –psíquica o física– en pequeñas dosis a otro individuo con la intención de desestabilizarlo y hacerlo dudar de sus propios pensamientos y afectos. De esta forma se arrebata al otro su identidad, se niega y elimina la diferencia con el otro. El objetivo de esta conducta es paralizar a la víctima para evitar que surja el conflicto, para que no pueda pensar ni comprender, mantenerla a disposición del agresor mientras sea útil y adoctrinarla. El proceso pretende pervertir moralmente a la víctima y destruirla lentamente para conseguir un crimen perfecto, se elimina a la víctima por inducción al suicidio o violencia física." Acoso moral es toda conducta abusiva –verbal o no verbal– que atenta por su frecuencia y repetición contra la dignidad o integridad psíquica o física de una persona.
Al ser un problema relativamente reciente, para muchas víctimas el 'ciberacoso' significa vivir bajo terror durante varios meses antes de decidirse a buscar ayuda. El problema se agrava aún más, cuando después de decidirse a buscarla, pocas personas saben a donde acudir.
Para identificar el acoso, Heinz Leymann, un psicólogo nórdico de los años ochenta, estableció tres elementos diferenciadores: la frecuencia, la continuidad en el tiempo y la concurrencia de uno o varios de los hechos enumerados.

2. Definición de Cyberbullying

La expresión en inglés define cuando un niño, adolescente o preadolescente es atormentado, amenazado, acosado, humillado, avergonzado por otra persona desde Internet, medios interactivos, tecnologías digitales y teléfonos móviles. El Cyberbullying es el acoso de un menor de edad contra otro menor. Las autoridades utilizan la expresión en inglés Cyberstalking cuando un adulto está involucrado en el acoso, intentando atraer a niños y adolescentes para encuentros sexuales.
Las autoridades utilizan la expresión en inglés Cyberstalking cuando un adulto está involucrado en el acoso, intentando atraer a niños y adolescentes para encuentros sexuales.
Los métodos de acoso utilizados en el Cyberbullying son limitados apenas por la imaginación enferma del niño o adolescente acosador y el acceso a la tecnología. Y lo peor es que víctima y acosador suelen cambiar los papeles, pasando de atormentado a intimidar y viceversa.
Actos de acoso directo de cyberbullying
1. Mensajes de acoso desde mensajería instantánea (chat, MSN, Skype, Yahoo Messenger…)
2. Robo de contraseñas de cuentas de correo y usuario web.
3. Comentarios ofensivos en blogs y sitios web
4. Envío de imágenes a través de email y teléfonos móviles.
6. Encuestas en Internet insultando o injuriando a algún menor.
7. Juegos interactivos involucrando al acosado.
8. El envío de código malicioso y virus al email de la víctima acosada
9. Envío de Porno y emails basura.
10. Suplantación de identidad. El acosador asume la identidad de la víctima en internet y comete actos delictivos o que denigran la imagen del acosado.
Los educadores en general tienen las manos atadas para luchar contra el cyberbullying porque la mayoría de las acciones de acoso tienen lugar fuera de la escuela y del horario escolar. Eso sí, los profesionales de la educación pueden ser muy eficaces trabajando con los padres para detener y corregir situaciones cyberbullying y educando a los estudiantes en normas éticas de comportamiento en Internet y explicando lo que dice el código penal sobre el acoso.


3. Concepto de Cyberbullying

Definición:

El ciber-acoso (cyber-bullying en inglés), es un problema real que está ocurriendo en el mundo de Internet. Según lo define Bill Belsey, en cyberbullying.org, el ciber-acoso es (traducido al español): "El ciber-acoso implica el uso de tecnologías de información y de comunicación para el comportamiento deliberado, repetitivo y hostil de una persona o un grupo con el fin de hacerle daño a otros.".
El ciber-acoso se ha convertido en un problema serio gracias a que el uso de medios electrónicos oculta su identidad real, además de que como no hay contacto directo les permite ser particularmente abusivos y crueles. El ciber-acoso puede ir más allá de un correo electrónico enviado directamente a la víctima, ya que puede llegar a fotografías y páginas en Internet falsas, con el único objetivo de difamar o dañar a una persona. Además, los acosadores ni siquiera necesitan conocer personalmente a la víctima, ya que la pueden escoger de entre toda la información disponible en Internet.

¿Qué puedes hacer para protegerte a ti y tus hijos?

Estas son las recomendaciones que US-CERT hace al respecto de ciber-acoso (traducidos al español):
• Enséñale a tus hijos buenos hábitos en Internet. Que conozcan los riesgos existentes y monitorea sus actividades en cualquier dispositivo que use Internet (teléfonos, computadoras, tabletas, etc.), además de que debes establecer reglas para un uso responsable de Internet.
• Mantén las líneas de comunicación abiertas. Hablando continuamente con tus hijos sobre sus actividades en Internet y que se sientan cómodos diciéndote si son víctimas de acosos.
• Mantente alerta a indicadores alarmantes. Cambios en el comportamiento de los niños es un indicador claro. En estos casos es mejor actuar antes que tarde.
• Limita la cantidad de información personal disponible en línea. Limitando la cantidad de información personal y de contacto limita también la posibilidad de ser una víctima. Además, limitando la cantidad de gente que tiene acceso a este información, reduce el número de posibles perpetradores en caso de que tu o tus hijos sean víctimas de ciber-acoso. Por ejemplo, puedes seguir estas prácticas para proteger tu privacidad en Facebook.
• Evita que la situación se complique. Responder agresivamente puede complicar la situación. Considera ignorar la situación, ya que en ocasiones lo que disfrutan los abusadores es la reacción de las víctimas. El primer paso es bloquear a la persona de la cuenta mensajería instantánea y/o de correos electrónicos, según sea el caso. Si el acoso continúa o se multiplica a todas tus cuentas, es conveniente contactar a las autoridades.
• Documenta toda la actividad. Mantén un registro de tu actividad en línea, por ejemplo de conversaciones en mensajería instantánea.
• Reporta ciber-acoso a las autoridades correspondientes. Ya sea escolares o policiales.
Una práctica recomendable es que nunca abras (o tus hijos) mensajes de personas que no conocen. Puedes seguir estas recomendaciones para evitar el correo no deseado.

¿Qué hacer si ya eres (o uno de tus hijos) víctima de ciber-acoso?

En la página de Internet cyberbullying.org, se dan estas recomendaciones en caso de que ya seas víctima de ciber-acoso (traducidas al español):
• No responder a mensajes de acosadores. A pesar de que realmente quieras hacerlo, recuerda que este es el objetivo de los acosadores.
• Coméntalo con tus padres o con un adulto de confianza. Si eres adulto, es recomendable que manejes esto con el apoyo de alguien.
• Infórmale de esto a tu ISP o compañía telefónica, según sea el caso.
• En caso de que escale el problema, habla con las autoridades correspondientes.
• No borres los mensajes de los acosadores. Ni siquiera lo tienes que leer, pero pudiera ser usado como evidencia. También pon atención a palabras, frases o muletillas que usan personas que conocen, esto te podría dar una pista de quién está detrás de las comunicaciones, y aún cuando descubras quién es, busca ayuda.
• Protégete. Nunca hagas encuentros con alguien que conoces en línea únicamente. Menores de edad sobre todo no deben hacer esto sin conocimiento de sus padres.


4. Qué es Cyberbullying

Los matones del colegio y las alumnas malintencionadas han existido desde siempre, pero la tecnología les ha ofrecido una nueva plataforma para actuar. En calidad de adultos, cada vez nos damos más cuenta de que la frase "a palabras necias, oídos sordos" ha dejado de ser cierta. Los insultos, sean reales o virtuales, pueden tener graves consecuencias emocionales en niños y adolescentes.
No siempre es fácil saber cómo y cuándo intervenir en calidad de padres. Para empezar, nuestros hijos tienden a utilizar la tecnología de una forma diferente a la nuestra. Los niños de hoy en día empiezan a jugar a juegos virtuales y a enviarse mensajes de texto (SMS) con sus móviles desde muy pronto y la mayoría de adolescentes disponen de teléfonos inteligentes que los mantienen conectados constantemente a Internet. Muchos están conectados a Facebook y participan en chats o se envían mensajes de texto durante todo el día. Hasta el hecho de enviar un correo electrónico o de dejar un mensaje de voz en un contestador automático les puede resultar de lo más anticuado. Su conocimiento del mundo digital puede resultar intimidador para un padre, pero si usted se involucra en el mundo virtual de su hijo del mismo modo que en su mundo real, podrá ayudar a protegerlo contra las múltiples amenazas de Internet y del mundo virtual.
Afortunadamente, nuestra creciente conciencia sobre el acoso escolar cibernético o "ciberacoso escolar" nos ha ayudado a aprender a prevenirlo. He aquí algunas recomendaciones sobre qué puede hacer si el acoso escolar se ha convertido en una parte de la vida de su hijo.

¿Qué es el acoso escolar cibernético?

El acoso escolar cibernético consiste en utilizar la tecnología para acosar, amenazar, avergonzar, intimidar o criticar a otra persona. Por definición, se produce entre niños y/o adolescentes. Cuando está implicado un adulto, se adapta a la definición de ciberacoso o ciberacecho, un delito que puede tener consecuencias legales e implicar condenas de cárcel.
A veces el acoso escolar cibernético es fácil de detectar; por ejemplo, su hijo le puede enseñar un mensaje de texto, un mensaje enviado a través de Twitter o una respuesta a una actualización de Facebook que sea violento, cruel o claramente malintencionado. Hay otras formas de acoso que son menos evidentes, como suplantar a alguien a través de Internet o colgar información personal, fotos o vídeos para avergonzar o herir a otras personas. Algunos niños informan de que se pueden crear cuentas, páginas web, o nombres de usuario falsos con la única intención de acosar y acechar a supuestas víctimas.
El ciberacoso escolar también puede ocurrir de forma completamente accidental. El carácter impersonal de los mensajes de texto (MSM), los mensajes instantáneo (MI) y los correos electrónicos puede dificultar la identificación del tono de quien los escribe: un chiste para una persona puede ser un insulto demoledor para otra. De todos modos, cuando se detecta un patrón repetido en una serie de correos electrónicos, mensajes de texto o comentarios publicados en Internet es muy raro que se trate de algo accidental.
Una encuesta realizada en EE.UU. en el año 2006 por la organización, Fight Crime: Invest in Kids (Lucha contra el delito: invierta en los niños), reveló que uno de cada tres adolescentes y uno de cada seis preadolescentes habían sido víctimas del acoso escolar cibernético. Conforme más y más niños vayan accediendo a los ordenadores y los teléfonos móviles, lo más probable que la incidencia del ciberacoso escolar se incremente.

Efectos del acoso escolar cibernético

El acoso escolar ha dejado de limitarse al patio de la escuela y los callejones y ahora puede ocurrir tanto en casa como en la escuela y prácticamente durante las 24 horas del día. Mientras los niños puedan acceder a un teléfono, un ordenador u otro dispositivo informático (como un Tablet), se exponen a ese riesgo.
El acoso cibernético extremo o de carácter crónico puede exponer a las víctimas a un mayor riesgo de desarrollar ansiedad, depresión u otros trastornos relacionados con el estrés. En algunos casos sumamente infrecuentes, pero sobre los que se ha escrito mucho, algunos niños han acabado recurriendo al suicidio.
El castigo de los acosadores escolares cibernético puede incluir la expulsión del centro de estudios o del equipo deportivo. Ciertos tipos de ciberacoso también pueden infringir las normas del centro de estudios o incluso las leyes contra el acoso sexual o contra la discriminación.

Signos del acoso escolar cibernético

Muchos niños y adolescentes que son víctimas del acoso cibernético se resisten a decírselo a sus profesores o padres, a menudo porque se avergüenzan del estigma social que conlleva o porque temen que les retiren el privilegio de utilizar el ordenador en casa.
Los signos de que un niño puede estar recibiendo acoso cibernético varían bastante, aunque hay algunos aspectos en los que se deberían fijar los padres:
• muestras de angustia emocional mientras el niño utiliza Internet o el teléfono o después de utilizarlos
• mantener en secreto su vida digital
• mantenerse apartado de sus amistades y actividades sociales
• evitar la escuela o las reuniones grupales
• sacar peores notas y tener ataques de rabia en casa
• presentar cambios de humor, de comportamiento, de sueño o de apetito

Cómo pueden ayudar los padres

Si averigua que su hijo está siendo víctima del acoso cibernético, hable con él sobre cualquier experiencia similar que usted tuvo cuando era niño. Esto le puede ayudar a no sentirse tan solo. Dígale a su hijo que no es culpa suya y que el acoso dice mucho más sobre el acosador que sobre la víctima. Hablar con los profesores o con el director de la escuela también puede ayudar pero, antes de dar ese paso, permita que su hijo le dé las claves necesarias.
Muchos centros de enseñanza, distritos escolares y centros de actividades extraescolares han establecido protocolos para responder al acoso cibernético; estos protocolos pueden variar entre los distintos distritos y estados. Pero, antes de informar sobre el problema, dígale a su hijo lo que piensa hacer, ya que podrían preocuparle los "cotilleos" y preferir que se resuelva el problema protegiendo su intimidad.

Otras posibles medidas a adoptar son las siguientes:

• Bloquear al acosador. La mayoría de aparatos electrónicos e informáticos disponen de funciones que permiten bloquear electrónicamente correos electrónicos, SMS e IM procedentes de personas concretas.
• Limitar el acceso a la tecnología. Por mucho que les duela, muchos niños y chicos que son víctimas del acoso cibernético no pueden resistir a la tentación de entrar en los sitios web o mirar el teléfono para comprobar si han recibido mensajes nuevos. Mantenga el ordenador en un espacio público de la casa (nada de portátiles en la habitación de los niños, por ejemplo) y límite el uso de los móviles y los juegos digitales. Algunas compañías ofrecen la posibilidad de desconectar el servicio de mensajes de texto durante ciertas horas. Y la mayoría de sitios de Internet y de teléfonos permiten instalar controles que permiten a los padres acceder los mensajes de sus hijos y a su vida digital.
• Conocer el mundo de Internet de su hijo. Compruebe lo que su hijo publica en Internet y las páginas web que visita, y sea consciente de la forma en que pasa el tiempo cuando se conecta a Internet. Hable con él sobre la importancia de la intimidad y sobre por qué no es conveniente compartir información personal en Internet, ni siquiera con sus amigos. Recalque la importancia de guardar de forma segura sus claves de acceso o contraseñas. Establezca acuerdos consensuados con su hijo sobre el uso del teléfono móvil y de las redes sociales que esté dispuesto a cumplir.
• Informarse en Internet de recursos e información de apoyo sobre el acoso informático.
Si su hijo está de acuerdo, puede acordar una mediación con un terapeuta u orientador escolar que puede trabajar con su hijo y/o con el acosador.

Si el acosador es su hijo

Enterarse de que su hijo es quien está actuando de forma inapropiada puede suponer para usted un gran disgusto y una enorme desilusión. Es importante afrontar el problema de cara en vez de esperar a que desparezca por sí solo.
Hable a su hijo con firmeza sobre su comportamiento y explíquele el efecto negativo que puede tener sobre los demás. Gastar bromas y tomar un poco el pelo a la gente puede parecer divertido, pero es algo que puede herir los sentimientos de la gente y generar problemas. El acoso, independientemente del modo en que se haga, es algo inaceptable; dígale que si prosigue con el acoso, su comportamiento podría acarrearle graves consecuencias (a veces irrevocables) en casa, el centro de estudios y la sociedad.
Recuerde a su hijo que usar móviles y ordenadores es un privilegio. A veces ayuda restringir el uso de estos aparatos hasta que mejore el comportamiento. Si considera que su hijo debe disponer de un teléfono móvil por cuestiones de seguridad, asegúrese de que el teléfono puede utilizarse solamente en casos de emergencia. Si su hijo tiene antecedentes de tomar decisiones impulsivas mientras está conectado, insista en instalar estrictos controles parentales en todos los dispositivos que utiliza.
Para llegar al fondo de la cuestión, a veces puede resultar útil hablar con los profesores, orientadores escolares y otro tipo de personal del centro de estudios de su hijo para identificar situaciones que pueden haber conducido a que se haya convertido en acosador. Si su hijo tiene problemas para controlar el enfado, hable con un terapeuta para que le enseñe estrategias para afrontar el enfado, la ira, el dolor, la frustración y otras emociones intensas de una forma saludable.
Los terapeutas profesionales pueden enseñar a los niños a manejar sus sentimientos y a mejorar su confianza en sí mismos y sus habilidades sociales, lo que a su vez puede reducir el riesgo de implicarse en conductas de acoso. Si usted es un experto en tecnología, haga de modelo a su hijo para enseñarle a entender las ventajas y los riegos de la vida en el mundo digital.

5. Definición de Cyberbullying

¿Qué es el Cyberbullying?

El cyberbullying (en castellano ciberacoso) consiste en conductas hostiles sostenidas de forma reiterada y deliberada por parte de un individuo o grupo, con la finalidad de producir daño a otro, mediante la utilización de las TIC. Puede llevarse a cabo mediante el uso de mensajes de texto a celulares, chats y mensajería instantánea, imágenes tomadas con las cámaras de los teléfonos, correo electrónico, foros y grupos, así como páginas web dedicadas a la victimización de una persona específica. A través de este tipo de herramientas tecnológicas se difunden información (verídica o no) y burlas sobre la víctima con el objetivo de humillarla, se envían insultos y amenazas de forma insistente por celular o e-mail, se publican fotos reales o trucadas, se crean grupos de interés dirigidos a ridiculizar a una persona, se clonan identidades de chat o correo electrónico para realizar acciones que afecten a la imagen de la víctima, etc.

La víctima frecuentemente sufre esta situación de acoso en silencio, y es probable que los adultos de referencia como padres y docentes no tengan conocimiento de la misma hasta que esta llegue a un estado avanzado. El anonimato es aprovechado por los acosadores para preservar su identidad y contribuye a aumentar los comportamientos agresivos, al no tener que enfrentarse en una interacción cara a cara con el daño que están causando a la víctima. Frecuentemente los pares de la víctima mantienen una situación de complicidad conformando una mayoría silenciosa, que ya sea por temor o por otro motivo, no denuncian ni se pronuncian criticando la situación de abuso de sus pares.

Las consecuencias de este abuso pueden ser devastadoras. El entorno virtual y la multiplicidad de canales a través de los que la víctima recibe los mensajes hostiles la convierten en una situación de acoso de la que no encuentra escapatoria. El acoso no tiene límites: no tiene horarios y trasciende el ámbito escolar e incluso la ciudad de residencia de los involucrados; esto puede llegar a afectar el desarrollo social y psicológico de la víctima, así como ir en detrimento de su rendimiento escolar.

En este contexto la intimidación se ve facilitada y se intensifica la experiencia de abuso desde la perspectiva de la víctima. Al mismo tiempo, un celular o Internet ofrecen un sentido de distancia del victimario a la víctima en la cual ésta puede sentir que no tiene dónde refugiarse: un mensaje de texto, por ejemplo, puede llegarle estando en cualquier lugar o puede que sufra pensando que su humillación puede ser presenciada por un gran público en el ciberespacio. La víctima puede llegar a sufrir trastornos psicológicos como pérdida de autoestima, ansiedad, depresión, pérdida de capacidad para concentrarse, desarrollo de fobias, etc.

En los casos más preocupantes, las víctimas de cyberbullying han terminado abandonando la escuela, o incluso cometer daños contra sí mismos y, mayor aún, el suicidio.

Sin embargo, las consecuencias negativas no solamente afectan a las víctimas sino también a los agresores. Este comportamiento de abuso, puede ser trasladado y convertirse en costumbre, llegando a afectar la capacidad de relacionarse socialmente tanto en el centro educativo como en otros entornos. Esto puede acarrear consecuencias en la futura integración social del agresor.

El cyberbullying puede tener efectos en el rendimiento escolar: ausentismo, pérdida de atención, baja de resultados o abandono de la escuela.

Los pares de los jóvenes intimidados en línea, así como en el mundo real, pueden cumplir un importante rol: alertar y proteger a sus compañeros cuando se los daña o corren riesgo de ser dañados, en lugar de conformar una mayoría silenciosa que no se pronuncia respecto al problema. La intimidación acaba más rápidamente cuando la situación se hace pública, y los jóvenes mismos expresan su empatía e intervienen poniendo en juego mecanismos de cooperación y solidaridad.


6. Concepto de Cyberbullying

(CNNMéxico) — Insultos constantes en redes sociales, intimidaciones por correo electrónico y amenazas anónimas mediante mensajes de celular se convirtieron en una parte constante en la vida de Alejandra, una estudiante de tercer grado de secundaria.
Para Alejandra, internet se convirtió en un medio que le provocaba angustia y vergüenza, pues en su perfil de Facebook y correo "ponían insultos a cualquier hora y desde muchas cuentas". Al principio los comentarios se caracterizaban por burlas sobre su físico pero poco a poco fueron cambiando hasta convertirse en amenazas de golpes e incluso en algunos correos aseguraban tener fotos de su cuerpo que mandarían a sus compañeros.
Aunque Alejandra sabía que no existían tales fotos empezó a dudar de amigos y compañeros. En la escuela constantemente pensaba en quién podía estar haciéndole eso, sin poder concentrarse en las clases o convivir normalmente con sus compañeros. Un día recibió un correo en el que mandaban a varios de sus compañeros las fotos anunciadas, ella sabía que la persona que aparecía ahí no era ella, pero no tenía forma de hacérselo saber a los demás. Su mayor preocupación es que esas fotos siempre estarán en poder de alguien más y no podrá borrarlas como haría en el mundo real.
El cyberbullying es un término utilizado para definir las acciones de acoso realizadas desde plataformas tecnológicas, principalmente internet.
En México 40% de los estudiantes de primarias y secundarias padece de algún tipo de violencia escolar, según datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Y el 90% de los niños y jóvenes han sido víctimas de acoso escolar en algún momento de sus vidas, según el Informe sobre Violencia en la Educación Básica de México realizado por la SecretarÍa de Educación Pública y la UNICEF.
El acoso escolar entre los estudiantes mexicanos se manifiesta principalmente con insultos, apodos, rechazo y robo de pertenencias, según la Encuesta Nacional de Intolerancia y Violencia realizada por la Secretaría de Educación Pública. Aunque en el cyberbullying los insultos y amenazas también se encuentran presentes, el hostigamiento no se limita al horario escolar y las víctimas se encuentran vulnerables y disponibles 24 horas al día.
“Internet es el instrumento para hacer del bullying algo más evidente, más visible y más reprobable y que causa una humillación extrema. Algunas personas que han sido objeto de la burla, del acoso de determinados compañeros se exponen al imaginario mundial. Es salir de la pequeña aldea o el pueblillo representado por tu escuela o salón de clases para que cualquier persona en internet se dé cuenta del tipo de agresiones de las que fuiste objeto” afirma Octavio Islas, sociólogo e investigador del Tecnológico de Monterrey.
Otra de las características que hacen del bullying online un problema difícil de resolver es que la mayoría de las veces los agresores disfrutan de un anonimato total, además al ser la web un espacio libre es difícil de regular y castigar.
“Muchas veces los padres, los maestros o cualquier autoridad no realizan ninguna supervisión o no pueden acceder a internet por lo que los agresores se sienten libres para hacerlo“, afirma Maite Sainz, psicóloga y miembro de la Sociedad Psicoanalítica de México.
Por su parte Islas asegura que “hay cierta impunidad, porque puede hacerse de manera más fácil. En un salón de clases sabes perfectamente quiénes son tus agresores y quiénes los agredidos, en el caso de internet el imaginario de posibilidades puede ser mucho más amplio y el agresor puede obrar con un gran anonimato, puede utilizar el correo electrónico, celular, páginas y grupos”.

¿Quiénes son los agresores?

Aunque no se puede establecer un perfil exacto de los agresores Sainz asegura que en su experiencia "son niños que están teniendo conflictos en casa. Pueden ser niños que ven pelear a los padres o que tienen hermanos mayores que los agreden a ellos. Estos pequeños van a la escuela y agreden a los otros niños para actuar lo que les está pasando en casa".
El 61.8% de los jóvenes mexicanos asegura nunca haber tenido una buena relación con sus padres, el 58.6% de ellos dice que sus progenitores no les prestan atención cuando les hablan y el 49.9% dice que nunca les cuenta acerca de sus problemas, según la Encuesta Nacional de Intolerancia y Violencia.
En México el 40% del total de los usuarios de internet tienen menos de 19 años y el uso de las redes sociales presenta hasta 39% de crecimiento desde el 2009, según el reporte de Hábitos y percepciones de los mexicanos sobre internet, realizado por el Proyecto Mundial de internet.
La tecnología forma parte fundamental de esta generación de niños y adolescentes hiperconectada, por lo que Sainz recomienda que tanto padres como maestros supervisen las actividades de los niños y actúen en conjunto para establecer consecuencias a los agresores. Para los niños agredidos la psicóloga recomienda buscar ayuda profesional para saber por qué el niño se siente débil.
Alejandra decidió cambiar sus direcciones de correo electrónico y cerró los dos perfiles que tenía activos en redes sociales, sin embargo asegura que nunca se sentirá tranquila con el supuesto contenido sobre su vida que circulará indefinidamente en la web.


7. Significado de Cyberbullying

El ciberacoso está presente las 24 horas del día. Siempre está online. Incluso si se apaga el ordenador la víctima sabe qué página web está accesible, o qué personas están propagando ese rumor sobre ti.
La dureza de esto es psicológicamente devastadora.
Los efectos secundarios de la violencia sistemática (ya sea psicológica, física o sexual) de páginas difamatorias, suelen incluir, en la mayoría de los usuarios agredidos, estrés, humillación, ansiedad, ira, impotencia y fatiga; y, aunque en pocos casos se han presentado enfermedades físicas, en gran parte de estas situaciones el individuo acosado tiene una enorme pérdida de confianza en sí mismo.
Para la creación de este ambiente nocivo, los acosadores recurren a las diversas técnicas ya descritas con el fin de generar una especie de delirio de persecución en sus víctimas, de herir y asustar a la víctima.
Buscarán crear un estado de paranoia en la cuál la víctima dude de sí misma, intentando así deshacer su vida en todos los aspectos: profesional, social, amoroso y familiar.
Según Iñaki Piñuel, provoca importantes secuelas psíquicas y físicas, estados fuertes de ansiedad, insomnio tardío, dolores de espalda y estados depresivos.
El afectado tiene un descenso en su rendimiento, además de provocar secuelas psicológicas y emocionales subsiguientes, con una autoestima fuertemente lastimada. Las fotos de conductas ilegales o inapropiadas robadas pueden sentar precedente y costarles en un futuro el acceso a educación institucional o a un empleo.

Secuelas del acoso prolongado

Según Marina Parés Soliva, en “Peritación Social del Mobbing” los supervivientes de acosos prolongados desarrollan cambios de personalidad característicos del desorden de estrés postraumático, incluyendo deformaciones en la capacidad de relacionarse.
Como los síntomas postraumáticos son tan persistentes y tan variados, pueden ser confundidos con rasgos de la personalidad de la víctima. Tiempo después de que haya acabado el acoso, muchos afectados, siguen sintiendo que ha muerto una parte de ellos, y algunas víctimas, las más afligidas, desearían estar muertas.
La amenaza de aniquilación que define el acoso puede atormentar al superviviente mucho después de que haya pasado el peligro. Las personas traumatizadas se sienten absolutamente abandonadas, y solas, exiliadas del sistema humano de cuidado y protección.
El acontecimiento traumático que significa ser víctima del hostigamiento del entorno ha destruido la creencia de que el individuo puede ser “uno mismo” en relación con los demás.
Así por definición, los acontecimientos traumáticos frustran la iniciativa y destrozan la competencia individual. Con independencia de la actitud de la víctima, el acoso ha proseguido, es decir que no importa lo valiente y lo llena de recursos que esté la víctima; sus acciones fueron insuficientes para evitar el desastre.
Después de los acontecimientos violentos del acoso las víctimas revisan y juzgan su propia conducta, y los sentimientos de culpa y de inferioridad son prácticamente universales.
Se ha comentado anteriormente que los acontecimientos traumáticos destrozan los sistemas de protección normales que dan a las personas una sensación de control, de conexión y de significado.
Así las reacciones traumáticas tienen lugar cuando la acción no sirve para nada, es decir, cuando no es posible ni resistirse ni escapar, entonces el sistema de autodefensa humano se siente sobrepasado y desorganizado. Es en estas situaciones cuando los acontecimientos traumáticos producen profundos y duraderos cambios en la respuesta fisiológica, las emociones, lo cognitivo y la memoria.

Cambios en la personalidad de la víctima

Unos de los efectos más característicos es el cambio que la situación de psicoterror puede operar en la personalidad de las víctimas. Se han descrito tres patrones básicos de cambios permanentes en la personalidad, como consecuencia de una situación de acoso, que presentan las siguientes características:
• Resignación: aislamiento social voluntario, la víctima no se siente parte de la sociedad (efecto de alienación, la víctima muestra una actitud cínica hacia el mundo.
• Predominio de rasgos obsesivos: actitud hostil y suspicacia, sentimiento crónico de nerviosismo, hipersensibilidad con respecto a las injusticias.
• Predominio de rasgos depresivos: sentimientos de indefensión, incapacidad para disfrutar y sentir placer, anhedonía, desesperanza aprendida.
Los efectos sociales del acoso laboral en la víctima se caracterizan por la aparición de actitudes de desconfianza y conductas de aislamiento, evitación y retraimiento.
Dichas consecuencias sociales también se manifiestan en las relaciones familiares tales como sentimientos de incomprensión; pérdida de ilusión e interés por los proyectos comunes; abandono de responsabilidades y compromisos familiares y; alteración de la afectividad.
Lo que constituye el fenómeno destructor del acoso es la repetición de las vejaciónes y las humillaciones.
El acoso es un fenómeno terrorífico porque es inhumano.
No conoce los estados de ánimo, ni la piedad.
Los testigos, por bajeza, por egoísmo o por miedo, prefieren mantenerse al margen.
Cuando una interacción asimétrica y destructiva de este tipo arranca entre dos personas, lo único que hace es amplificarse progresivamente, a menos que una persona exterior intervenga enérgicamente.
Si en algún momento del proceso de acoso alguien, con un cierto poder, reacciona de un modo sano, el proceso se detiene

Ciberacoso laboral

En el caso de ciberacoso laboral (network mobbing), muchas veces el agredido ni siquiera se entera de que se lo está atacando. Percibe sí sus consecuencias: puertas que se cierran, miradas recelosas y frialdad por parte de interlocutores antes amistosos y vueltos esquivos de un momento a otro. La víctima se debate entre conservar su puesto o sufrir el abuso de personas con poder para vulnerarla.
Por otro lado, la informalidad propia de las redes permite que personas hostiles, resentidas, con ansias de dominio o falta de escrúpulos, puedan acosar impunemente.
El hacer correr un rumor o una calumnia, por una razón personal o por diferencias ideológicas, en forma anónima o desembozada, de boca en boca o mediante e-mails, no es una travesura sin consecuencias.
El acoso puede provocar estrés, somatizaciones, depresión, pérdida del trabajo o llevar al suicidio.

Consecuencias sobre el ciberacosador

Los efectos del acoso no son exclusivamente dañinos para víctima, sino que el propio acosador entra en un círculo vicioso del que resulta difícil escapar, y es precisamente, esta propia dinámica de agresión la que va destruyendo poco a poco su vida, lo más profundo de su personalidad: los valores que lo constituyen como persona.
Las conductas de acoso pueden hacerse crónicas y convertirse en una manera ilegítima de alcanzar sus objetivos, con el consiguiente riesgo de derivación hacia conductas delictivas, incluyendo violencia doméstica y de género.

Consecuencias sobre los testigos

Los espectadores corren el riesgo de insensibilizarse ante las agresiones cotidianas y de no reaccionar a las situaciones de injusticia en su entorno.

Consecuencias si no se actúa contra el acoso

Si no se actúa contra el ciberacoso, esto servirá como refuerzo de esta estrategia acosadora, con lo que es probable que el acosador vuelva a hacer uso de esa técnica que le ha sido tan provechosa para él y con ello que se instaure el acoso.
En el caso de ciberacoso laboral, ésta actitud convertirá la empresa en un contexto tóxico, es decir, un caldo de cultivo de otros futuros acosos, ya que verán que la difamación anónima da resultado y queda impune.

8. Concepto de Cyberbullying

¿Qué es el Ciberbullying?

El ciberbullying es el uso de los medios telemáticos (Internet, telefonía móvil y videojuegos online principalmente) para ejercer el acoso psicológico entre iguales. No se trata aquí el acoso o abuso de índole estrictamente sexual ni los casos en los que personas adultas intervienen.

¿Qué no es el ciberbullying?

Por tanto tiene que haber menores en ambos extremos del ataque para que se considere ciberbullying: si hay algún adulto, entonces estamos ante algún otro tipo de ciberacoso.
Tampoco se trata de adultos que engatusan a menores para encontrarse con ellos fuera de la Red o explotar sus imágenes sexuales. Aunque hay veces en que un/a menor comienza una campaña de ciberbullying que puede acabar implicando a adultos con intenciones sexuales.

¿Cuándo estamos ante un caso de ciberbullying?

Estamos ante un caso de ciberbullying cuando un o una menor atormenta, amenaza, hostiga, humilla o molesta a otro/a mediante Internet, teléfonos móviles, consolas de juegos u otras tecnologías telemáticas.
Según el Estudio sobre hábitos seguros en el uso de las TIC por los menores publicado por el INTECO en Marzo de 2009 el ciberbullying se define como acoso entre iguales en el entorno TIC, e incluye actuaciones de chantaje, vejaciones e insultos de niños a otros niños..

¿Qué tiene que ver el ciberbullying con el bullying o acoso escolar?

No son tan similares como podría pensarse. En ambos se da un abuso entre iguales pero poco más tienen que ver en la mayoría de los casos. El ciberbullying atiende a otras causas, se manifiesta de formas muy diversas y sus estrategias de abordamiento y consecuencias también difieren. Sí es bastante posible que el bullying sea seguido de ciberbullying. También es posible que el ciberbullying pueda acabar también en una situación de bullying, pero desde luego esto último sí que es poco probable.

¿Por qué es especialmente grave el ciberbullying?

El anonimato, la no percepción directa e inmediata del daño causado y la adopción de roles imaginarios en la Red convierten al ciberbullying en un grave problema.

Sinónimos

Además de la adaptación del neologismo inglés (cyber-bullying) se utilizan en castellano otros términos para denominar al ciberbullying, combinando el prefijo ciber- o los adjetivos online o virtual con las palabras matonaje, matoneo o abuso, asociadas con la denominación de matones o abusones para los que efectúan el bullying. Así podemos encontrarnos con los siguientes sinónimos de ciberbullying: ciberabuso, cibermantonaje, cibermatoneo; abuso online, mantonaje online, matoneo online; abuso virtual, matonaje virtual, matoneo virtual. Además, en inglés también se utilizan e-bullying y online bullying.

¿Cómo se manifiesta el ciberbullying?

Las formas que adopta son muy variadas y sólo se encuentran limitadas por la pericia tecnológica y la imaginación de los menores acosadores, lo cual es poco esperanzador. Algunos ejemplos concretos podrían ser los siguientes:
• Colgar en Internet una imagen comprometida (real o efectuada mediante fotomontajes) datos delicados, cosas que pueden perjudicar o avergonzar a la víctima y darlo a conocer en su entorno de relaciones.
• Dar de alta, con foto incluida, a la víctima en un web donde se trata de votar a la persona más fea, a la menos inteligente… y cargarle de puntos o votos para que aparezca en los primeros lugares.
• Crear un perfil o espacio falso en nombre de la víctima, en redes sociales o foros, donde se escriban a modo de confesiones en primera persona determinados acontecimientos personales, demandas explícitas de contactos sexuales…
• Dejar comentarios ofensivos en foros o participar agresivamente en chats haciéndose pasar por la víctima de manera que las reacciones vayan posteriormente dirigidas a quien ha sufrido la usurpación de personalidad.
• Dando de alta la dirección de correo electrónico en determinados sitios para que luego sea víctima de spam, de contactos con desconocidos…
• Usurpar su clave de correo electrónico para, además de cambiarla de forma que su legítimo propietario no lo pueda consultar, leer los mensajes que a su buzón le llegan violando su intimidad.
• Provocar a la víctima en servicios web que cuentan con una persona responsable de vigilar o moderar lo que allí pasa (chats, juegos online, comunidades virtuales…) para conseguir una reacción violenta que, una vez denunciada o evidenciada, le suponga la exclusión de quien realmente venía siendo la víctima.
• Hacer circular rumores en los cuales a la víctima se le suponga un comportamiento reprochable, ofensivo o desleal, de forma que sean otros quienes, sin poner en duda lo que leen, ejerzan sus propias formas de represalia o acoso.
• Enviar menajes amenazantes por e-mail o SMS, perseguir y acechar a la víctima en los lugares de Internet en los se relaciona de manera habitual provocándole una sensación de completo agobio.