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Cuál es el Significado de Criterio - Concepto, Definición, Qué es Criterio

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Definición de Criterio


Criterio: Definición, Concepto, Significado, Qué es Criterio

1. Concepto de Criterio

El termino criterio tiene su origen en un vocablo griego que significa “juzgar”. El criterio es el juicio o discernimiento de una persona. Por ejemplo: “A mi criterio, el árbitro tendría que haber sancionado falta contra el arquero”, “El criterio artístico de estas polémicas obras es cuestionado por muchas personas”.
El criterio, por lo tanto, es una especie de condición subjetiva que permite concretar una elección. Se trata, en definitiva, de aquello que sustenta un juicio de valor.
Una misma situación puede entenderse de formas distintas de acuerdo al criterio. Si una madre le da una bofetada a su hijo cuando éste la desobedece, algunas personas estarán de acuerdo y otras condenarán la acción. De acuerdo al criterio del primer grupo, la bofetada supone un castigo que sirve como lección y mejora la conducta del niño. Quienes no están a favor, en cambio, tendrán un criterio diferente al creer que el castigo físico nunca es positivo.
Un criterio también es un requisito que debe ser respetado para alcanzar un cierto objetivo o satisfacer una necesidad. Los criterios de textualidad señalan las reglas que deben ser cumplidas para considerar que un conjunto de oraciones constituye un texto. Estos criterios son la aceptabilidad, la cohesión, la coherencia, la informatividad, la intencionalidad, la intertextualidad y la situacionalidad. Esto quiere decir que si varias oraciones o párrafos aparecen en un mismo contexto y cumplen con estos criterios, el contenido puede considerarse como un texto. De lo contrario, puede tratarse de palabras o frases aisladas que carecen de sentido como unidad.


2. Significado de Criterio

Del griego “kritherion”, la palabra criterio que implica juzgar, alude en principio a la función judicial. Se juzga en general, y no sólo en el ámbito de la justicia, de acuerdo a valoraciones objetivas y subjetivas que no siempre coinciden con la verdad. Son pautas normativas lógicas que le permiten a alguien tomar decisiones coherentes o emitir opiniones razonadas. Se emplea también a los fines de clasificar cosas de acuerdo a determinadas características del objeto considerado.
En los tribunales de justicia, el Juez debe atenerse a los hechos y al derecho, pero su propia opinión o criterio también cuenta, pues será el quien valorará las pruebas e interpretará las normas de acuerdo a su convicción personal o criterio.
Una persona dotada de criterio o criteriosa, es aquella que puede libremente decidir de acuerdo a un marco normativo valorativo conformado por su propio código moral y teniendo en cuenta las normas sociales y legales que lo involucran. Un hombre o mujer criteriosos asumen una posición ante la vida, un pensamiento crítico que les permitirá decidir lo que está bien o está mal, lo justo de lo injusto, lo demagógico de la oferta real.
Es el criterio un modo de actuar o de pensar, de asomarse a la vida y transitar por ella de acuerdo a un camino trazado a conciencia.
Dijimos también que los criterios se utilizan para clasificar cosas. Así podemos decir que de acuerdo a un criterio se agrupan las cosas por sus semejanzas o diferencias, o por su función, o por su importancia económica, etcétera, atendiendo a una característica distintiva común entre los sujetos u objetos que se intenten agrupar en dichas categorías.


3. Qué es Criterio

El criterio es la norma, regla o pauta, que determinada persona seguirá para conocer la verdad o falsedad de una cosa o cuestión. Por ejemplo, en el caso que yo me disponga a llevar a cabo la decoración de mi casa nueva, decidiré escoger como regla o pauta para llevar a cabo la misma una cuestión histórica, es decir, me guiaré por los patrones que en decoración imperaban en determinada época, como la década del cuarenta. Entonces, llevaré a cabo la decoración siguiendo estrictamente las propuestas y buscando los representantes más característicos: escritorios, camas, sillones, mesas, etc.
El criterio, entonces y ante todo, debe ser concebido como la capacidad o facultad de la cual disponemos los seres humanos, sin excepción; la cosa luego pasa por quienes deciden utilizarla, ponerla en práctica e ir moldeándola con el correr del tiempo y las experiencias y que nos permite, por un lado, comprender las cosas, y a la vez formarnos una opinión acerca de esas mismas cosas.
Y así como sucede con la personalidad o el carácter, el criterio, cuando sea necesario de ser aplicado, no en una cuestión tan trivial o frívola como la que expusimos de la decoración de una casa, sino en aquellas inherentes a la moral, dependerá en gran medida de las enseñanzas y de las vivencias de la persona que son en definitiva las que también contribuyeron a su formación.
Así, el criterio moral constituye un verdadero eje para la correcta disposición de la sociedad, así como se la considera el real fundamento, en muchas ocasiones, de las leyes y el ordenamiento jurídico de un Estado o una nación. La falta de uniformidad de criterio favorece la aparición de contradicciones y malas interpretaciones. De este modo, si la constitución de un país habilita el libre tránsito de sus ciudadanos dentro de sus fronteras, los factores que impiden el regulado ejercicio de ese derecho no pueden ser avalados por otra normativa de menor jerarquía, ya que entrarían en contradicción por diferencia de criterios.
Por otra parte, la aplicación de criterios representa un recurso muy utilizado en la actualidad en las ciencias de la salud. Algunas enfermedades muy complejas o con síntomas muy variables entre los distintos enfermos son verdaderos desafíos para el diagnóstico. Por lo tanto, en consensos de expertos de todo el mundo se proponen verdaderos criterios diagnósticos, que deben cumplirse en una mínima proporción para considerar que la enfermedad está presente. Un buen ejemplo es el síndrome de intestino irritable, llamado aún popularmente “colon irritable”, en el cual las manifestaciones son muy versátiles; a tal fin, un grupo de investigadores reunidos en Roma propusieron “criterios” para definir a la afección. Tras sus sucesivas modificaciones y perfeccionamientos, hoy día se los conoce como criterios de Roma III.
De la misma forma, la interpretación plástica del reglamento de un deporte depende del criterio personal e instantáneo de los jueces. Es lo que ocurre con el contacto del balón con la mano de los futbolistas, en el cual el árbitro debe aplicar su criterio para concebir si se trata de un acto intencional (en consecuencia, a ser penado) o bien de un hecho fortuito producto del azar del movimiento.
Como vemos, el criterio aparece en la vida de todos los días, en formas variadas y llamativas, por lo que no debe sorprendernos esta gran amplitud de ideas a la hora de definirlo.

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