Definición de Egoismo ‒ Significado de Egoísmo

Definición, Concepto, Significado, Qué es Egoísmo


Egoísmo – Definición de Egoísmo, Concepto de Egoísmo, Significado de Egoísmo

Definición de Egoísmo

La palabra egoísmo es un término bastante presente en nuestro idioma, y que normalmente es empleado a instancias del ámbito social o de las relaciones interpersonales, para dar cuenta de una característica negativa, precisamente en estos ámbitos. Porque el egoísmo designa el sobrevalorado aprecio que alguien tiene de sí mismo y que entonces, por tal situación, no atenderá o se conmoverá ante lo que le sucede a los demás, al mundo que lo rodea, sino que por el contrario, su interés se encontrará enfocado justamente en todo lo que le sucede a él o se relaciona con lo que hace.
El egoísmo es una típica actitud de los seres humanos que se encuentra enquistada en la persona en cuestión y que claro aparecerá en su máximo esplendor cada vez que se quiera interponer algún otro interés en su vida que no tenga que ver con él y sus cosas. Y también resulta ser la más denostada como consecuencia del daño o del dolor que suele provocarle a aquellos que son los directos receptores del egoísmo que posee alguien.
El egoísta, tal como se denomina al individuo que presenta esta tendencia, no presentará en lo más mínimo interés en lo que le pase a su entorno o a su prójimo y así es que todo cuanto realice y haga tendrá la única finalidad de provocarle a él mismo y de modo excluyente, satisfacción.
El individualismo es uno de los conceptos que más se usa como sinónimo de egoísmo porque el mismo implicará siempre la actuación bajo el propio criterio personal sobre el cual jamás podrá interponerse la opinión de la mayoría, ni mucho menos la satisfacción de algún deseo o anhelo que no tenga que ver con uno mismo.
En cambio, conceptos como el altruismo y la solidaridad son los opuestos directos al egoísmo, básicamente, porque quien dispone de altruismo puede llegar a claudicar en algún deseo o interés si es que el mismo no está en sintonía con el bien común. Y por su lado, la solidaridad, también implicará el compromiso para con la causa de otro.
La presencia o no del egoísmo en la vida de alguien estará en estrecha relación con la educación y la experiencia que se le transmita al individuo desde pequeño, por ello, es importante enseñarle a los niños desde muy chicos la importancia del compartir y el sentido de la solidaridad para con el otro.


Significado de Egoísmo

El egoísmo es el poseer un excesivo cuidado y amor hacia uno mismo, a tal grado que se atiende el interés y beneficio propio antes que el de cualquier otra persona. Sin embargo, dependiendo del punto de vista desde el que se analice la palabra puede tener contextos e implicaciones distintas.
Por ejemplo, en el análisis de la conducta, la persona egoísta es aquella que se concede a sí misma una importancia demasiado alta, cosa que se refleja en el hecho de que trata de mantenerse como el centro de toda actividad o conversación para sentirse cómoda. Además, las personas egoístas tienden a creer que lo que ellos dicen o piensan tiene más importancia que lo que dicen los demás, y lo que no se acomode a esta visión es rápidamente rechazado. El egoísta tampoco suele ser capaz de ponerse en las situaciones de los demás, ya que supone que todos se sienten o deben sentirse como el. Se trata de una característica que le puede hacer muy difícil la convivencia a quien la posee, y que genera problemas frecuentes entre amistades y familia.
La ciencia, por su parte, analiza al egoísmo desde dos puntos de vista distintos: el psicológico y el biológico. En el primero, existe lo que se conoce como egoísmo psicológico para hablar de la teoría que dice que no existen razones verdaderamente desinteresadas para hacer las cosas, sino que todas parten de un beneficio o interés para uno mismo, negando de esta forma la existencia de actividades completamente altruistas.
Para el estudio biológico, el egoísmo es la característica que poseen muchos organismos vivos de buscar el bienestar personal sin importar lo que ello implique para los demás.
Finalmente, la filosofía observa al egoísmo bajo dos ópticas: la del egoísmo moral, que sostiene que las personas deben sostener como el principio el ser egoístas, y que esto no impide la realización de buenas acciones, y la del egoísmo racional, que es un pilar del objetivismo, cuyo objetivo final es la realización de una persona sobre su propia vida.