Cómo aprovechar al máximo la escuela -5

Cuida tu salud

Cuida tu salud


Cuidar tu salud mejora tu rendimiento en los estudios, así como tu calidad de vida.


TU CUERPO es un regalo de Dios, y lógicamente debes cuidarlo (Salmo 139:14). Imagínate ahora que tienes un automóvil pero que nunca sacas tiempo para mantenerlo en buen estado: como es de esperar, tarde o temprano empezará a fallar. Lo mismo puede sucederle a tu cuerpo. ¿Qué tipo de “mantenimiento” debes darle?
Joven descansando

Descanso.


Si duermes poco te ves demacrado, te sientes sin fuerzas y atontado, y con el tiempo hasta te puedes deprimir. En cambio, descansar lo suficiente te renueva las energías; además, acelera tu crecimiento, mejora el funcionamiento del cerebro, refuerza el sistema inmunitario y aumenta tu bienestar emocional. ¡Tantos beneficios con tan poco esfuerzo!

Sugerencia: Procura acostarte a la misma hora todas las noches.

Buena nutrición.

Joven comiendo una manzana
Los adolescentes crecen con rapidez. De hecho, entre los 10 y los 17 años, casi todos los muchachos duplican su peso corporal (sin contar la grasa). También las muchachas dan un estirón. El cuerpo en crecimiento exige grandes cantidades de “materia prima” y energía. Por eso, proporciónale a tu cuerpo la nutrición necesaria.

Sugerencia: No te saltes el desayuno. “Llenar el tanque” antes de clases es beneficioso para la concentración y la memoria a corto plazo.

Ejercicio.


La Biblia reconoce que “el ejercicio físico ayuda a que todo el cuerpo esté sano” (1 Timoteo 4:​8, Traducción en lenguaje actual). El ejercicio fortalece los músculos y los huesos, aumenta la resistencia, contribuye a regular el peso, mejora la capacidad mental, incrementa la inmunidad, alivia el estrés, levanta el ánimo y, encima de todo, puede ser entretenido si practicas actividades que te gustan.

Conclusión: Dormir lo suficiente, comer bien y hacer ejercicio moderado mantendrá tu “motor” en funcionamiento; esto, a su vez, te permitirá rendir más en clase. *

¿Por qué no comienzas desde ahora? Inicia un programa equilibrado de ejercicios. Lleva un registro de tus hábitos de sueño y alimentación durante un mes y observa dónde tienes que mejorar.

“Después de una caminata me siento con más energía, incluso si al comienzo estoy cansado.” (Jason, Nueva Zelanda.)

“Mi lema es: ‘Dios hizo los alimentos para que sean el combustible del cuerpo’, y yo quiero echarle a mi cuerpo el mejor combustible.” (Jill, Estados Unidos.)

“Tres veces a la semana salgo a correr y dos veces a caminar o andar en bicicleta. El ejercicio me da más energía y me quita el estrés.” (Grace, Australia.)



Origen de la Información e Imagenes: ¡Despertad! de octubre de 2012

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