Cuál es el Significado de Habilidad. Concepto, Definición, Qué es Habilidad


Definiciones y Conceptos de Habilidad

Definición de Habilidad

La aptitud o "facultad" (del latín aptus = capaz para), en psicología, es cualquier característica psicológica que permite pronosticar diferencias interindividuales en situaciones futuras de aprendizaje. Carácter o conjunto de condiciones que hacen a una persona especialmente idónea para una función determinada.
Mientras que en el lenguaje común la aptitud sólo se refiere a la capacidad de una persona para realizar adecuadamente una tarea, en psicología engloba tanto capacidades cognitivas y procesos como características emocionales y de personalidad. Hay que destacar también que la aptitud está estrechamente relacionada con la inteligencia y con las habilidades tanto innatas como adquiridas fruto de un proceso de aprendizaje.
Las habilidades intelectuales se refiere a las diferentes cualidades de la personalidad que constituyen la premisa para la ejecución de una actividad con éxito. Son el conjunto de aptitudes que optimizan el aprendizaje de nuevos conocimientos, como por ejemplo; observar, conceptuar, describir, argumentar, clasificar, comparar, analizar, seriar, inferir, sintetizar o generalizar. Los tests de Coeficiente intelectual (CI), los tests de admisión, los tests de admisión para el postgrado en negocios, están diseñados para asegurarse de la habilidad intelectual de los individuos. Las dimensiones de la actividad intelectual son:
• La aptitud numérica: Habilidad para la velocidad y la precisión numérica.
• La comprensión verbal: Habilidad para comprender lo que se lee o se oye y la relación entre las palabras.
• La velocidad perceptual: Habilidad para identificar las similitudes y las diferencias que se pueden ver rápidamente y con precisión.
• El razonamiento inductivo: Habilidad de identificar la secuencia lógica de un problema en un problema y luego resolverlo.
• El razonamiento deductivo: Habilidad para usar la lógica y evaluar las implicancias de un argumento.
• La visualización espacial: Habilidad de imaginar la manera en que vería un objeto al cambiarle de posición en el espacio.
• La memoria: Habilidad para registrar, almacenar, retener y recordar informaciones recibidas de manera mediata o inmediata.

Concepto de Habilidad

La habilidad es la aptitud innata, talento, destreza o capacidad que ostenta una persona para llevar a cabo y por supuesto con éxito, determinada actividad, trabajo u oficio.

Casi todos los seres humanos, incluso aquellos que observan algún problema motriz o discapacidad intelectual, entre otros, se distinguen por algún tipo de aptitud.

En tanto y de acuerdo con que no todos los individuos somos iguales, venimos del mismo lado o nos gusta lo mismo, no todos los seres humanos observan la misma destreza para las mismas cosas y por suerte, gracias a esto es que existe la diversificación de tareas y trabajos. Es así que hay personas que poseen y demuestran una propensión a desarrollar habilidades físicas, ya sea porque cuentan con una formidable genética, capacidad de recuperación que se los permite y lo más importante en este sentido, un determinado talento especial, por ejemplo, un futbolista que vive con una pelota en los pies o como suele decirse figuradamente, “atada a los pies”, “haciendo jueguito”. A este tipo de habilidades físicas, generalmente, se las denomina destrezas. Para los modelos actuales de análisis neural, se postula que esta habilidad física habitualmente innata requiere de la potenciación mediante la práctica frecuente para dar lugar a la explotación de una forma de inteligencia que difiere del concepto convencional de esa expresión.

Luego están aquellos que, por ejemplo, carecen de estas destrezas físicas que caracterizan a la práctica de actividades deportivas, pero presentan una increíble capacidad para los números; a modo de ejemplo, se trata de aquellos individuos que estiman con facilidad cuántas pelotas entran en una bolsa, pero no cómo patear tan sólo una de ellas al arco. A este tipo de habilidad con los números y que requieren la intervención de la inteligencia formal, se las conoce como aptitudes. Esta potencia intelectual, al igual que las destrezas físicas, requiere de su potenciación e incremento por medio de la puesta en práctica y el entrenamiento. Muchos sujetos presentan un formidable potencial para alguna de estas áreas, pero la insuficiente puesta en práctica reduce el rendimiento de un modo destacado.

También la habilidad o talento puede estar en las manos de una persona, por ejemplo, la costura es un talento. En tanto, los talentos pueden ser heredados: la mamá de Ana es una excelente costurera, entonces, Ana tendrá muchas chances de heredar la habilidad de coser. También es posible aprender un talento, aunque claro está que, en este caso y a diferencia de lo que ocurre con las personas que innatamente poseen uno, quien aprende a hacer algo deberá siempre practicarlo, porque la ausencia de práctica en el tiempo provoca un olvido.

Vale señalar que ciertas habilidades sólo se adquieren mediante el aprendizaje. Este caso está representado por lo que se denomina programa motor o, en términos técnicas, engrama motor. El ejemplo más característico lo constituye la capacidad para conducir un vehículo. Con este objetivo, se requiere la prolija coordinación de los cuatro miembros, la visión, el oído, el equilibrio, la inteligencia y el control de las emociones. Estas tareas, a su vez, deben amalgamarse en la dosis adecuada y en el momento apropiado. Tras las prácticas iniciales de quien comienza a conducir, la habilidad para manejar un vehículo de motor se “graba” en forma de circuitos neurales que dan practicidad y automatismo a los movimientos. Por lo tanto, la conducción de un vehículo es una habilidad que no representa estrictamente una destreza, un talento o una aptitud, sino una conjunción de variables en la que todos estos elementos aportan en mayor o menor grado. Es por ello que algunos individuos nunca logran manejar, mientras que otros adquieren la habilidad suficiente para conducir un trasporte de pasajeros o un móvil de competición.

Definición de Habilidad

El concepto de habilidad proviene del término latino habilĭtas y hace referencia a la maña, el talento, la pericia o la aptitud para desarrollar alguna tarea. La persona hábil, por lo tanto, logra realizar algo con éxito gracias a su destreza.
Por ejemplo: “Para solucionar este tipo de problemas se necesita una habilidad especial”, “El delantero portugués marcó dos goles que volvieron a demostrar su gran habilidad”, “La falta de habilidad del ministro para lograr la armonía en su grupo de trabajo fue el detonante que llevó a su despido”.
En otras palabras, la habilidad es un cierto nivel de competencia de un sujeto para cumplir con una meta específica: “Ricardo tiene una gran habilidad para resolver problemas matemáticos”.
En el caso de este último ejemplo, puede hablarse de habilidad matemática, que es la capacidad para emplear cifras con efectividad y para completar un proceso de raciocinio de manera adecuada. De acuerdo a la clasificación propuesta por el norteamericano Howard Gardner, la habilidad matemática es una clase de inteligencia que utiliza de forma correcta el pensamiento perteneciente al ámbito de la lógica.
Las personas con habilidad matemática, por lo tanto, tienen facilidad para trabajar con funciones, proporciones y otros elementos abstractos.
No obstante, no podemos pasar por alto el hecho de que, además de este tipo de habilidad, existen otras clasificaciones que permiten determinar las distintas variantes de aquella. En concreto, es frecuente hablar de lo que son las habilidades sociales que pueden definirse como todas aquellas capacidades que tiene una persona para llevar a cabo lo que son las relaciones de tipo interpersonal. Así, se hace referencia a la capacidad para comunicarse, para tener empatía o para negociar.
Asimismo también es muy importante hablar de las habilidades cognitivas. Estas son las que se refieren a aquellas que tiene una persona que es capaz de solucionar diversos problemas, de comprender que una determinada acción tendrá una serie concreta de consecuencias o de tomar una serie de decisiones.
La tercera clase de habilidades generales más importantes son las llamadas de tipo comunicativo, que son aquellas que determinan la capacidad de alguien para llevar a cabo el análisis de la influencia que pueden tener otras personas o incluso los medios de comunicación. Y eso sin olvidar que también hará lo mismo con los valores o las normas que estén establecidas en la sociedad.
A todo ello habría que añadir que es frecuente que dentro del ámbito laboral se haga referencia a las habilidades del trabajador. En concreto, las que son más valoradas en un profesional son la creatividad, la destreza manual, el liderazgo, la capacidad lingüística o la destreza de tipo mecánico. Todas ellas determinarán que aquel sea un empleado competente, eficaz e importante para cualquier empresa.
Cabe destacar que la habilidad puede ser una aptitud innata (es decir, transmitida por la vía genética) o desarrollada (adquirida mediante el entrenamiento y la práctica). Por lo general, ambas cuestiones se complementan: una persona puede haber nacido con habilidad para jugar al tenis, pero tendrá que entrenar muy fuerte si quiere desarrollar su talento y poder competir a nivel profesional.

Concepto de Habilidad

La habilidad es la capacidad y disposición para algo. El concepto puede usarse para nombrar al grado de competencia de un sujeto frente a un objetivo. Es importante destacar que la habilidad puede ser innata o desarrollada a partir del entrenamiento, la práctica y la experiencia.
El pensamiento, por su parte, es el producto de la mente. Las actividades racionales del intelecto y las abstracciones de la imaginación son las responsables del desarrollo del pensamiento.
La noción de habilidad del pensamiento está asociada a la capacidad de desarrollo de procesos mentales que permitan resolver distintas cuestiones. Existen habilidades del pensamiento para expresar las ideas con claridad, argumentar a partir de la lógica, simbolizar situaciones, recuperar experiencias pasadas o realizar síntesis, por ejemplo. Cada habilidad puede describirse en función del desempeño que puede alcanzar el sujeto.
Los diversos tipos de pensamiento implican la puesta en práctica de diferentes habilidades. El pensamiento literal está relacionado con habilidades como la observación (advertir o estudiar algo con detenimiento), la percepción (ser conciente de algo que se evidencia a través de las capacidades sensoriales) y la identificación (asociar palabras a conceptos u objetos).
El pensamiento crítico, en cambio, supone otro tipo de habilidades, como el juicio (analizar datos según distintos criterios), la evaluación, la opinión y metacognición.
La comparación, la contrastación, la categorización, la predicción y la estimación están entre las habilidades del pensamiento vinculadas al pensamiento inferencial.
En un sentido más amplio y general, las habilidades básicas del pensamiento refieren a los procesos que permiten obtener información precisa y ordenada de las características de un objeto de observación. A partir de allí, pueden desarrollarse las habilidades más complejas.

Definición de Habilidad

Del latín “habilitas”, es la capacidad y destreza para realizar algo, que se obtiene en forma innata, o se adquiere o perfecciona, en virtud del aprendizaje y la práctica. Las habilidades o destrezas pueden darse en múltiples ámbitos de la vida, ya sea en el deporte, en las artes, en las ciencias, en las actividades manuales, etcétera. Todas las personas tienen una o más habilidades y es muy poco probable que alguien posea grandes habilidades en todos los campos.
Muchas veces las habilidades del sujeto están ocultas y es necesario descubrirlas. Hay personas que creen no poseer habilidad para el estudio o el deporte, o el arte o actividades manuales, pues responden a su propia negación, y ni siquiera lo han intentado, o lo han hecho una vez con resultado negativo, o con desaprobación de terceros, y eso les causa frustración y evitan nuevos intentos.
Por eso hay que tener en cuenta los juicios de valor que se emiten sobre nuestras acciones, por nosotros mismos y por los demás, para comprender qué grado de objetividad tienen. Puede suceder que alguien tenga mucha habilidad para hacer algo, y otro por envidia, ignorancia, arrogancia o celos, le diga que no la posee. Las habilidades además, se mejoran con la práctica, la constancia, el esfuerzo y creyendo que podemos lograrlo.
Hay personas que no tienen habilidad para el estudio o los deportes, pero son sumamente ingeniosos a la hora de realizar negocios, y pueden llegar a ser muy buenos en ese campo.
Muchas veces la escuela se centra en el desarrollo de habilidades intelectuales, manuales y físicas, privilegiando las primeras, lo que está muy bien, pero olvidando descubrir potencialidades que todos los niños y jóvenes poseen, aún los que tienen una intensa historia de fracaso escolar, y que son imprescindibles para su vida futura, y su desarrollo integral pleno.
El homo habilis, es el homo más antiguo, y significa hombre habilidoso, pues se considera que fue capaz de fabricar con piedra ciertos utensilios.

Concepto de Habilidad

El ser humano se define como un animal racional, pues posee la capacidad de pensar. Esto incluye la capacidad percibir, observar, discernir, discriminar, analizar, clasificar, predecir, sintetizar, relacionar, aplicar ideas ya conocidas a situaciones nuevas, recordar, memorizar, imaginar, identificar, argumentar, y evaluar, entre otras. La sensibilidad proporciona datos, que son captados del mundo exterior o de las propias vivencias anímicas, y a partir de ellos se gestan procesos psicológicos interrelacionados que posibilitan el pensamiento.
Estas capacidades descriptas son las que se denominan habilidades del pensamiento puesto que es lo que la capacidad cognitiva puede hacer. Las habilidades se traen en potencia desde el nacimiento y se van desarrollando naturalmente a medida que el tiempo transcurre, aunque estimuladas por la educación aflorarán más rápidamente y podrán perfeccionarse en cantidad y calidad.
La familia primero y luego la escuela, son los agentes más importantes para lograr el desarrollo pleno de las habilidades del pensamiento de un niño y más tarde del adolescente.
Al enseñarse en la escuela las distintas asignaturas, se trata de desarrollar las distintas formas del pensamiento (concreto, lógico-matemático, crítico, creativo) a través de las tareas escolares.
Nunca se pierde esta capacidad de perfeccionamiento por lo cual es bueno acrecentarlas durante toda la vida, aunque ya en la edad adulta es posible, si se adquirió tal habilidad cognitiva, que se puedan autoestimularse las habilidades mentales si la persona ha logrado aprender a aprender y ha desarrollado la meta cognición, que es saber lo que sabe, lo que no, cómo puede ser su mejor manera de aprender, etcétera.