Cuál es el Significado de Ecosistema. Concepto, Definición, Qué es Ecosistema


Que es: "Ecosistema" ‒Definiciones y Conceptos‒

1. Concepto de Ecosistema en la Wikipedia Encyclopedia

Un ecosistema es un sistema natural que está formado por un conjunto de organismos vivos (biocenosis) y el medio físico donde se relacionan (biotopo). Un ecosistema es una unidad compuesta de organismos interdependientes que comparten el mismo hábitat. Los ecosistemas suelen formar una serie de cadenas que muestran la interdependencia de los organismos dentro del sistema. También se puede definir así: «Un ecosistema consiste de la comunidad biológica de un lugar y de los factores físicos y químicos que constituyen el ambiente abiótico».
Este concepto, que comenzó a desarrollarse entre 1920 y 1930, tiene en cuenta las complejas interacciones entre los organismos (por ejemplo plantas, animales, bacterias, protistas y hongos) que forman la comunidad (biocenosis) y los flujos de energía y materiales que la atraviesan.
El término ecosistema fue acuñado en 1930 por Roy Clapham para designar el conjunto de componentes físicos y biológicos de un entorno. El ecólogo británico Arthur Tansley refinó más tarde el término, y lo describió como «El sistema completo, ... incluyendo no sólo el complejo de organismos, sino también todo el complejo de factores físicos que forman lo que llamamos medio ambiente». Tansley consideraba los ecosistemas no simplemente como unidades naturales sino como «aislamientos mentales» («mental isolates»). Tansley más adelante definió la extensión espacial de los ecosistemas mediante el término «ecotopo» («ecotope»).
Fundamental para el concepto de ecosistema es la idea de que los organismos vivos interactúan con cualquier otro elemento en su entorno local. Eugene Odum, uno de los fundadores de la ecología, declaró: «Toda unidad que incluye todos los organismos (es decir: la “comunidad”) en una zona determinada interactuando con el entorno físico de tal forma que un flujo de energía conduce a una estructura trófica claramente definida, diversidad biótica y ciclos de materiales (es decir, un intercambio de materiales entre las partes vivientes y no vivientes) dentro del sistema es un ecosistema». El concepto de ecosistema humano se basa en desmontar la dicotomía humano/naturaleza y en la premisa de que todas las especies están ecológicamente integradas unas con otras, así como con los componentes abióticos de su biotopo.

2. Definición de Ecosistema

Se denomina ecosistema al conjunto de seres vivos y carentes de vida que tienen existencia en un lugar determinado y que guardan relaciones entre sí. El concepto fue introducido a mediados del siglo XX por los ecólogos para dar cuenta del objeto de estudio de la ecología. Es importante destacar que la noción de ecosistema es convencional y relativa, por lo que admite algunas variantes de uso concreto. Por ejemplo, cada ecosistema puede dividirse en otros de menor tamaño y complejidad.
Un ejemplo de estos postulados teóricos puede ofrecerlo un bosque. En este existen innumerables seres vivos que interactúan entre sí (factores bióticos), además de factores carentes de vida como el agua, el aire y los minerales, que son necesarios para el desarrollo de la vida en algunos casos mientras que en otros al menos se vinculan con ésta (factores abióticos). Ahora bien, es posible referirse también a las copas de los árboles del bosque como a un ecosistema en la medida que se encuadran dentro de la definición utilizada del mismo.
Con estos planteos se relacionan los conceptos de nicho ecológico y hábitat. En el primer caso se hace mención a las citadas relaciones que los seres bióticos tienen entre sí y con los abióticos; estas incluyen condiciones de temperatura, de humedad, de luz, modo de alimentación, las enfermedades, etc. En el segundo caso se hace alusión al medio físico del ecosistema al que las distintas especies de este se encuentran adaptadas.
El ecosistema puede experimentar el paulatino cambio de algunos de sus elementos por otros. Así, por ejemplo, pueden aparecer nuevas especies vegetales. A este fenómeno se lo denomina sucesión ecológica. Cuando la aparición de la vida se efectúa en un medio que nunca la tuvo se habla de sucesión primaria, mientras que en el caso contrario se habla de sucesión secundaria.
Son numerosos los biólogos que amplifican este concepto en versiones estratificadas, esto es, prefieren definir a un conjunto de ecosistemas más o menos estables en sus componentes y dinámica para dar lugar a una suerte de “taxón” superior, denominado habitualmente bioma. Así, cada uno de los pequeños ecosistemas propios de una región selvática, unidos e interactuando entre sí, dan lugar al bioma denominado bosque tropical o pluviselva. De igual modo, a escala inversa, una simple maceta hogareña es todo un ecosistema, en el cual los factores abióticos (tierra, agua, energía solar, aire) se integran con los componentes bióticos (vegetal sembrado, malezas, insectos, lombrices, microorganismos) en un juego de relaciones mutuas con interacción, en algunos casos con ventajas para ambos elementos (simbiosis: pulgones y hormigas) o al menos uno de ellos (comensalismo: la araña que se oculta en la flor de su mismo color) o, por el contrario, con efectos deletéreos para uno de los miembros (parasitismo: cochinillas que devastan el cultivo).
Como contrapartida, algunas relaciones entre seres vivos de características peculiares han trascendido desde la sola simbiosis y, hoy día, son definidos por las ciencias como reales ecosistemas. De este modo, la presencia de bacterias normales en el intestino de los seres humanos, conocida en forma habitual como microflora, es considerada por muchos expertos como un real ecosistema, en el cual el entorno local es el factor abiótico y las variadas especies microbianas constituyen el componente biótico. La estabilidad y protección de este “ecosistema” es beneficioso tanto para los microorganismos como para el ser humano, mientras que sus anomalías se asocian con mutuos perjuicios.
Cabe señalarse que esta descripción en términos de ecosistemas puede aplicarse también a medios acuáticos, aunque en general los ecosistemas terrestres presentan mayor complejidad. No debe olvidarse además a los sistemas mixtos, como los aeroterrestres o las costas, que constituyen ecosistemas de gran complejidad debido a la dinámica propia de cada componente que los integra. Finalmente, existen ecosistemas sorprendentes en medios absolutamente hostiles, como el borde de los volcanes, la Antártida o los desiertos, lo que demuestra que la diversidad de la vida es capaz de proliferar en los contextos más adversos.

3. Definición de Ecosistema

Por ecosistema se entiende a la comunidad de seres vivos cuyos procesos vitales están relacionados entre sí. El desarrollo de estos organismos se produce en función de los factores físicos del ambiente que comparten.
Los ecosistemas aglutinan a todos los factores bióticos (es decir, a las plantas, animales y microorganismos) de un área determinada con los factores abióticos del medio ambiente. Se trata, por lo tanto, de una unidad compuesta por organismos interdependientes que forman cadenas tróficas o alimenticias (la corriente de energía y nutrientes establecida entre las especies de un ecosistema con relación a su nutrición).
Es importante subrayar que existen varias formas de llevar a cabo el estudio de un ecosistema, más concretamente tres son los métodos habituales. Así, en primer lugar, se puede realizar el análisis del mismo mediante las relaciones alimentarias que en él se producen lo que se traduce en que se hable de la energía que llega a la Tierra desde el Sol para que pase de unos organismos a otros. Esto daría a su vez lugar a las llamadas, como hemos citado anteriormente, cadenas tróficas donde están las plantas, los consumidores primarios o herbívoros, los consumidores secundarios o carnívoros, y los necrófagos.
La segunda manera de estudiar un ecosistema es mediante los ciclos de la materia. Con ellos lo que se expresa es como los distintos elementos químicos (oxígeno, hidrógeno, carbono…) que forman a los distintos seres vivos van pasando de unos niveles tróficos a otros.
Y la tercera forma de análisis es la de centrarse en el llamado flujo de energía que va pasando de un nivel a otro y que es el encargado de que el ecosistema esté en funcionamiento. En este caso tenemos que subrayar que dicha energía siempre sigue la misma dirección.
La noción de ecosistema surgió en la década de 1930 para explicar la compleja interacción entre los seres vivos, las corrientes de energía, los recursos materiales, y la comunidad en la que se desarrollan.
A mayor número de especies (es decir, mayor biodiversidad), el ecosistema suele presentar una mayor capacidad de recuperación. Esto es posible gracias a las mejores posibilidades de absorción y reducción de los cambios ambientales.
El concepto de hábitat está asociado al de ecosistema. El hábitat es el lugar físico del ecosistema, una región que ofrece las condiciones naturales necesarias para la subsistencia y reproducción de las especies.
El nicho ecológico, por su parte, es el modo en que un organismo se vincula con los factores bióticos y abióticos del ambiente a través de distintas condiciones físicas, químicas y biológicas.
Es importante tener en cuenta que un ecosistema supone una situación de equilibrio que cambia con el tiempo y que implica la constante adaptación de las especies que habitan en él.
Además de todo lo expuesto no podemos pasar por alto que en la actualidad uno de los problemas que más preocupa a la sociedad mundial es el de la contaminación del ecosistema,. Aquella se manifiesta tanto a través del agua como del suelo y del aire. Por eso, se está incentivando diversas iniciativas y proyectos con el claro objetivo de frenar la misma, de proteger el entorno y de conseguir, por tanto, que los seres vivos tengan una mejor calidad de vida.


4. Definición de Ecosistema

Un ecosistema es el conjunto formado por los seres vivos y los elementos no vivos del ambiente y la relación vital que se establece entre ellos. La ciencia encargada de estudiar los ecosistemas y estas relaciones es la llamada ecología.
Los ecosistemas pueden ser de dos tipos: terrestres (bosques, selvas, sabanas, desiertos, polos, etc.) y acuáticos (comprenden desde un charco hasta los océanos, mares, lagos, lagunas, manglares, arrecifes coralinos, etc.).
La mayoría de los ecosistemas de nuestro planeta son acuáticos ya que sus tres cuartas partes están cubiertas por agua. Sin embargo, los ecosistemas terrestres son los más conocidos por nosotros debido a que no requiere un equipo especial para su observación.
Todo ecosistema se caracteriza por la presencia de componentes vivos o bióticos (plantas, animales, bacterias, algas y hongos) y de componentes no vivos o abióticos (luz, sombra, temperatura, agua, humedad, aire, suelo, presión, viento y pH).
Las especies se dispersan en las aéreas por las que se extienden en poblaciones o demos, las cuales ocupan determinadas posiciones en los ecosistemas, según requerimientos alimentarios, ambiente que precisen, etc., posiciones que definen su nicho ecológico específico. Para referirse a las características ambientales de un tipo de organismo dado, se suele hablar de hábitat.
Los ecosistemas se caracterizan por mantener un intercambio constante de materia y energía que va pasando de un ser viviente a otro, a través de las llamadas cadenas alimentarias. Las plantas (organismos productores) captan la energía solar y sintetizan materia orgánica (alimentos), tanto para ellas como para los organismos consumidores (animales) que la aprovechan, los cuales además pueden luego alimentarse unos de otros.
Al morir estos organismos actúan los descomponedores (bacterias y hongos) y los transforman en nutrientes por el suelo, los cuales serán aprovechados por las plantas, iniciándose así un nuevo ciclo.
Cabe resaltar, que actualmente los ecosistemas se enfrentan a una dificultad sin precedentes: la Humanidad. La acción incontrolada del ser humano sobre los ecosistemas como la destrucción y fragmentación de hábitats (incendios, tala indiscriminada, la caza y pesca sin control), el cambio climático, la contaminación del suelo y del agua afecta su estado de “equilibrio natural”, y el normal desarrollo y crecimiento de sus organismos en una población.
Por ello, se han creado los decretos y leyes para la protección del ambiente. La humanidad debe reconocer que atacar el medio ambiente pone en peligro la supervivencia de su propia especie.