Cuál es el Significado de Agradar - Concepto, Definición, Qué es Agradar

Definición, Concepto, Significado, Qué es Agradar

Definición, Concepto, Significado, Qué es Agradar

1. Significado de Agradar

La palabra agradar la usamos con frecuencia en nuestro idioma cuando queremos expresar que alguien nos gusta, nos complace, nos alegra, o en su defecto cuando queremos dar cuenta de aquello que a nosotros mismos nos gusta hacer o bien nos da placer. A María, con lo maniática del orden que es, no le va a agradar el desastre que hiciste en su cocina. No creí que me iba a agradar tanto esta película porque el protagonista no es uno de mis favoritos.
En el caso que una persona o una cosa nos guste, nos complazca, o nos alegre, solemos calificarla de agradable y entonces, este concepto siempre aparecerá en estrecha vinculación con el que nos ocupa. Alguien o algo agradables, nos provocarán directamente placer, gusto.
Asimismo, como sucede con la palabra agradable, la de agradar es una palabra que solemos usar en diferentes contextos y siempre con una connotación positiva. Y también siempre la aplicamos en relación a cosas y a personas. Si en la fiesta nos divertimos diremos que fue agradable, por caso, si Juan nos entretiene diremos de él que es agradable.
Este término dispone de una enorme variedad de sinónimos, en tanto, entre los más usados destacan los de gustar, complacer y alegrar.
Cuando algo nos gusta hace que inmediatamente sintamos una inclinación hacia ello. Yo sabía que tu comida me iba a gustar porque es el tipo de cocina que me gusta.
Ahora bien, en el caso de complacer implicará que a partir de acciones, comentarios, le generemos a otro individuo satisfacción, gusto, agrado. Quiero complacer a mi marido y por eso le compré esta torta que tanto le gusta.
Y en el caso de alegrar, se trata de una acción en la cual avivamos a través de diversas estrategias o dichos a algo o bien a una persona. Con tus historias me alegraste la tarde.
Mientras tanto, la palabra que directamente se opone a este concepto es la de desagradar, porque justamente nos permite expresar el disgusto, el desagrado que algo o alguien nos provocan y que puede llegar al punto de directamente rechazarlo.

2. Definición de Agradar

¿Qué es agradar?

Agradar se confunde a menudo con complacer, satisfacer, contentar o mimar, verbos todos que tienen su relación con el que nos ocupa, pero que dejan un doble y falso matiz de debilidad y complicidad que no es del caso en realidad.
Saber agradar es pensar bien de la felicidad del otro. Entonces es un asunto no sólo de voluntad sino también de inteligencia y de buena memoria.
Efectivamente, ¿qué interlocutores nos parecen agradables? ¿No son aquellos que saben preguntarnos discreta pero afectuosamente sobre lo que hemos sido, sobre nuestros proyectos en curso o sobre las noticias de nuestra hogar o trabajo? Es importante decirlo: se puede aprender a ser agradable. Alguien podrá sentir que este aprendizaje nos hace hipócritas. No es cierto. Somos hipócritas cuando simulamos con adulación o melosería un amor que no tenemos, pero ¿es que acaso no hay razones buenas y fuertes para querer a nuestro prójimo? El que sabe del verbo acoger tiene una respuesta para esto.
He aquí unas sugerencias para ese saludable y sanador “aprender a agradar”:
1. No confundas autenticidad con subjetivismo, ni espontaneidad con imprudencia, ni firmeza con intolerancia, ni confianza con ordinariez, ni intimidad con vulgaridad, ni generosidad con despilfarro. Estas confusiones se pagan muy caro, y luego se necesita mucho tiempo para aclararlas.
2. Recuerda que la norma para agradar es la felicidad buena de tu prójimo; no tú, ni tus ideas, ni tus gustos; tampoco tu prójimo en todas sus pretensiones, gustos y proyectos. Hay personas que quieren ayudar tanto que estorban; quieren ser tan humildes que llegan a imponerse; tanto quieren complacer que fastidian o ayudan a envenenar.
3. Las personas no andan pensando en ti ni en mí; tú no eres su principal ni su única idea. Cada quien dedica sus mejores pensamientos a sus propios asuntos. Ese es su lenguaje. Si no aprendes un poco de ese lenguaje no podrás entenderte con él, mucho menos agradarle.
4. Ningún inútil resulta agradable por mucho tiempo. Piensa en las necesidades de la persona a quien quisieras agradar y qué lugar oportuno y razonable puedes tener en ese universo. Si ya eres útil, sé amable; si ya eres amable, sé breve. Los dos pecados cuando se quiere agradar son: demorarse poco y demorarse mucho.
5. Pocas cosas desagradan tanto como el sentirse utilizado. Para evitar cualquier sombra de sospecha en este sentido, guárdate de mezclar tus mensajes. Toda conversación, todo encuentro tiene un mensaje y deja un mensaje. Lo que no siempre resulta bien es la mezcla de mensajes. Por ejemplo: dar las gracias para luego pedir otro favor; disculparse para luego hacer una corrección; sonreír mucho para luego hacer un comentario agridulce (indirecta).
6. Cuatro heridas hay que resultan casi irreparables en las relaciones humanas: la humillación, la infidencia, la traición y la ingratitud. Guarda tu alma y tus palabras de la simple sombra de cualquiera de ellas. Y si las has cometido, procura reparar por tres y por cuatro el daño causado, encomendándote sin cesar a tu Dios, que es tardo a la ira y rico en clemencia.
7. Pero sobre todo recuerda que para depurar tu idea de lo que es realmente bueno para tu prójimo has de acudir a quien de veras le conoce y le ama: Dios.