Cuál es el Significado de Nación - Concepto, Definición, Qué es Nación

Definición, Concepto, Significado, Qué es Nación




1. Concepto de Nación

De Nación hablamos cuando nos referimos a la soberanía, sentimiento, instinto patrio que representa a un país, La palabra Nación proviene del latín nātio, que a su vez deriva de nāscor (“nacer”). Su significado es “nacimiento”, “pueblo”, “especie” o “clase”, A partir de este origen es fácil construir un complejo concepto de lo que se trata una nación. Un país que lucha por su independencia, que delimita sus fronteras con honor, respeto, hermandad y cooperación se le puede considerar una nación, férrea, solida, estable. Los valores culturales y democráticos de un país deben servir como eje referencial para construir una Nación.
El concepto de Nación se divide en dos representaciones, La Nación Política y la Nación cultural, las cuales fundamentan y solidifican la patria, en el ámbito juridico-politico y sociocultural respectivamente. Cualquier representación que enaltezca el sentimiento de los ciudadanos por un país construye y edifica los conceptos y valores que le dan a la respectiva nación un lugar en el mundo.
La concepción de conocimientos que tienen los ciudadanos sobre su país, concede a los ciudadanos un sentido ético-moral que les permite a gran escala defender su país y su nación frente a una situación de guerra. Esto hace también que se manejen las cosas de otra forma como en otros países. Cuando un Estado se identifica en forma explícita como el hogar de una cierta nación cultural, se habla de la existencia de un Estado-nación. Hay Estados que, pese a las disputas y las contradicciones que implica esta definición, intentan legitimarse de esta forma.

2. Significado de Nación

Una nación (palabra que proviene del latín y que significa “nacer”) es una comunidad humana con ciertas características culturales compartidas y que a menudo comparten un mismo territorio y Estado. Una nación también es una concepción política, entendida como el sujeto en el que reside la soberanía de un Estado.
En la historia, el concepto como hoy lo entendemos nació a fines del siglo XVIII cuando comenzó la Edad Contemporánea y se empezaron a elaborar las primeras formulaciones sobre qué es una nación y cómo tiene lugar en movimientos políticos. Estos estudios están relacionados con los períodos de Ilustración y, más precisamente, con la Revolución Francesa y luego la Americana.
Con frecuencia es difícil definir las características que constituyen a una nación como tal, pero se parte de la base de que los miembros de una comparten la misma conciencia de constituirse como un cuerpo político diferenciado de otros a partir de sus coincidencias culturales. En general, estas coincidencias pueden ser étnicas, lingüísticas, religiosas, tradicionales y/o históricas. Y a esto se le suma en ocasiones la pertenencia a un mismo territorio determinado.
A este conjunto de coincidencias y conciencia común respecto de la unidad política se le suele llamar identidad nacional. Esta identidad nacional resulta fundamental para lograr la cohesión de los componentes de estos pueblos, ya que resulta tan distintiva y representativa como los propios símbolos nacionales. Vale destacar que los fenómenos migratorios de la actualidad han motivado tanto la integración de los individuos de una nación dentro de otros pueblos como la contrastante tendencia a la acumulación en barriadas o áreas específicas en una ciudad o región, casi como un resguardo de la identidad cultural propia de esa nación.
Por consiguiente, el concepto de nación es complejo y en ocasiones los criterios difieren para distinguirlo como tal. Por ejemplo, diferencias entre pronunciaciones o dialectos pueden constituir a dos personas como pertenecientes a naciones distintas. De la misma manera, es común que dos personas que vivan en lugares geográficos diferentes puedan ser consideradas como miembros de una misma nación.
A menudo se confunde al término “nación” con el de “Estado” o incluso con la idea de un grupo étnico, cultural o lingüístico aun cuando no cuente con un respaldo ético-político. Esta diferencia se percibe al comprender que algunas naciones, como la gitana, no cuentan con un Estado propio (organización con instituciones definidas y fronteras propias). Como contrapartida, se reconocen Estados plurinacionales, como Bolivia en América, la India en Asia o Sudáfrica en el continente africano.
Existen distintos tipos de nación, por ejemplo, la liberal, la romántica, la socialista, la fascista y nacional-socialista. La mayor parte de las naciones actuales de América y Europa se rigen con modelos liberales, en el marco de sistemas republicanos con distintos matices propios de cada pueblo. Las naciones socialistas que persisten en el siglo XXI incluyen a China, Cuba o Vietnam, entre otras. Los modelos fascista y nacional-socialista se extinguieron en la Segunda Guerra Mundial. En ciertos casos específicos, es interesante señalar que la identidad nacional de algunos pueblos ha motivado la existencia de tipos de naciones muy específicos y de difícil definición. Así, la nación tuareg persiste con sus costumbres y lengua en el noroeste africano, ubicada en distintos estados de esa región. Una consideración similar puede afirmarse de la nación aymara, en el área del Altiplano, así como de la nación esquimal en las heladas regiones del Ártico. En estos casos, se advierte perfectamente la presencia de características culturales compartidas que permiten a los individuos de estos pueblos reconocerse entre sí como connacionales, aunque no existan en la actualidad Estados nacionales de identificación tuareg, aymara o esquimal.

3. Definición de Nación

El concepto de nación es quizás uno de los más complejos de definir debido a que la nación es una entidad abstracta y completamente subjetiva que puede variar en sus elementos de acuerdo a quien haga referencia a ella. En términos generales, la nación podría ser descripta como una combinación entre el territorio, las costumbres y tradiciones, la historia y la lengua de un pueblo. Todos estos componentes son sin duda de gran importancia a la hora de colaborar en la formación de la identidad no sólo de un individuo si no de sociedades completas. Formar parte de una nación, sentirse identificado con la idea de una nación particular es sin dudas relevante para el ser humano.
Si tenemos en cuenta el hecho de que la nación y la nacionalidad han sido enumerados como uno de los derechos inalienables en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, podemos comprender más fácilmente la importancia del concepto. Uno de los elementos más significativos con los que cuenta el hombre a la hora de establecer y conformar su identidad es el sentimiento de pertenencia no sólo a un espacio geográfico (en el que normalmente nace pero que también puede considerarse propio a partir de una residencia prolongada) si no también a una comunidad, es decir, a un grupo de individuos semejantes con los cuales comparte un sinfín de características en común.
Todos los que se mencionaron más arriba (el lenguaje, la historia, las tradiciones y costumbres, los símbolos patrios) son todos elementos muy presentes en la vida social de cualquier persona: le permiten convivir con los demás (por ejemplo, el lenguaje) y establecen su propia identidad social (por ejemplo, la historia en común). Al contar un individuo con la noción de pertenencia a una nación, su ser social se afirma y aporta mucho en el camino a la plenitud como individuo comunitario.