Cuál es el Significado de Yo - Concepto, Definición, Qué es Yo

Definición, Concepto, Significado, Qué es Yo




1. Concepto de Yo

YO

Concepto psicoanalítico. Presentado por Freud en la llamada "segunda tópica", junto con el ello y el super-yo, el yo (o "ego") es la parte de la personalidad que se organiza como consecuencia de la influencia del ambiente. Por su capacidad para evaluar y comprender la realidad, el yo le permite al sujeto superar las amenazas externas e internas. El yo se rige por el principio de realidad y en él funcionan los procesos secundarios (percepción, pensamiento, ...). Es básicamente consciente y de su dominio en la actividades del sujeto depende la salud psíquica del mismo.


2. Significado de Yo

La palabra yo, proviene en su etimología del vocablo latino “ego”. En el siglo VI, sufrió la pérdida de la “g”. El “eo” resultante, luego se transformó en un triptongo “iou” para finalmente quedar como “yo” en nuestro idioma, y es objeto de estudio y preocupación de numerosas disciplinas: Biología, Antropología, Filosofía, Psicología, Religión, etcétera
En lenguaje, “yo” es un pronombre personal, que designa en la conjugación verbal a la primera persona del singular: “yo amo”, “yo actúo” “yo sueño”, etcétera.
Con “yo” se nombra al sujeto individual, que se reconoce como distinto de lo que lo rodea, y es, filosóficamente el principio de la meditación.
La Filosofía es uno de los campos donde más se lo ha estudiado. Descartes demuestra que el sujeto existe, como yo, porque piensa.
Fichte (1762-1814) representante de la filosofía alemana del idealismo, crea la noción del “yo puro”, donde el mundo es creado y objetivado por él, como un “no yo”.
Sastre (1905-1980) lo objetiviza, colocándolo fuera de la conciencia, como trascendente a ella, que puede conocerlo. Como la conciencia para él, es nada, debe ser conciencia respecto de algo, por eso debe distanciarse de su yo para conocerlo. El yo existe solo en la conciencia, cuando ella lo piensa, como conciencia refleja. Cuando la conciencia piensa en otras cosas diferentes del yo, se llama conciencia no refleja.
En Psicología, para el psicoanálisis freudiano, el yo es el que vive en la realidad y equilibra los instintos del “ello” y las limitaciones morales del “superyo”.
Para Jacques Lacan el yo se identifica con persona, no con la conciencia, o sea se va construyendo a partir del triángulo conformado por el niño, su madre y el objeto del deseo. Primero el sujeto se percibe en su madre (en otro). El niño reconoce por primera vez su imagen en el espejo entre los seis meses y el año y medio de vida, y sería un comienzo para su reconocimiento personal, como totalidad, pues sólo hasta entonces ha podido visualizar algunas partes de su cuerpo, y fundamentalmente puede percibir su cara, máximo símbolo de su identidad, pero como una escisión del yo, por un lado el yo real, y por la otra el yo como imagen reflejada en el espejo.

3. Definición de Yo

El concepto de yo (y su etimo latino ego) es un término difícil de definir de buenas a primeras dadas sus diferentes acepciones. A lo largo de la historia su definición se ha relacionado con otros términos como psique, ser, alma, conciencia. La aproximación académica hace precisiones según la disciplina desde la que se enuncie. El estudio del yo abarca tanto disciplinas de orientación biológica, (psicobiología, neurobiología, neuropsicología, etc.), como disciplinas de corte filosófico y humanista. El término yo se relacionaría los conceptos de conciencia y cognición.
La pregunta por el yo es quizás uno de los cuestionamientos fundamentales de la humanidad, por lo que no solo ha sido enunciada en el contexto de la ciencia sino en diversos sistemas religiosos y espirituales a lo largo de la historia humana.
En los distintos períodos de la historia han existido diversas opiniones acerca de la índole del yo. Para las concepciones "clásicas", el yo ha sido una substancia ya sea un "alma" substancial o meramente una cosa. Otros teorías niegan toda substancialidad del yo, considerándole solo como un epifenómeno, una función, o un complejo de sensaciones e impresiones. Por último, han existido también teorías que buscan una solución ecléctica intermedia o que se han fundado en algún otro principio divergente.

El yo en la lingüística

Si se tiene en cuenta que el lenguaje (o más exactamente, el lenguaje simbólico) es la premisa racional para todo pensar humano ha de saberse que en el idioma español castellano la palabra yo tiene etimología netamente latina ya que es una variación del antiguo latín vulgar eo que a su vez es una simplificación de la palabra latina clásica ego. Dentro de la gramática española la palabra yo es un pronombre personal en primera persona con la cual se autorefiere como forma de nominativo un sujeto sea de género femenino o sea de género masculino. En español la palabra yo también incluye la función deíctica por la cual el sujeto queda autoindicado.
Para el lingüista francés Émile Benveniste el yo (moi) puede ser entendido también a nivel del discurso. El yo es el pronombre básico que indica persona (yo/tú) y solo puede ser definido y existente en una instancia discursiva y en relación con un otro (esta relación dialógica del yo-tú ya había sido observada por el filósofo existencialista Martin Buber). Según Benveniste, "Yo puede identificarse solamente por el ejemplo de discurso que lo contiene" y, simétricamente se definiría Tú como "el individuo al que se habla en el ejemplo actual del discurso que contiene la muestra (deixis) lingüística tu". En cuanto al pronombre "él" para Benveniste es una no-persona.

El yo en la antropología

En antropología su uso designa el yo desde cuyo punto de vista se consideran las relaciones de parentesco o filiación.

El yo en filosofía

En español según una explicación simplista que aporta la RAE en su DRAE el yo señala la realidad personal del que habla o del que escribe y refiere asimismo a todo sujeto humano en su calidad de persona.
El concepto de yo ha desempeñado un lugar central en la obra de numerosos filósofos; por ejemplo en la enunciación original (en francés) del cogito ergo sum hecha por Descartes (quien usa la palabra francesa je como equivalente yo). En cuanto a Kant, éste filósofo trata al ego principalmente como una base de la gnoseología, para Kant el yo es la unidad asociada a la totalidad de las representaciones y el "yo pienso" es la pura apercepción, así gnoseológicamente el yo es la transcendental unidad de apercepción, tal unidad posee un carácter objetivo que le hace diferir del carácter subjetivo de la conciencia. Pero ese yo es un yo del conocimiento, en cuanto se le plantean a Kant cuestiones derivadas del paso de la razón teórica a la razón práctica le es imposible conservar el criterio de la unidad aperceptiva transcendental por lo que se hace necesario la inclusión del ego en una realidad más amplia la cual en lugar de preceder a la sociedad y a la historia tal unidad más amplia es la mismísima historia, así, pese a las grandes diferencias ocurridas entre ambos pensadores el ego kantiano tiene similitudes con la Razón en cuanto es dialecticamente equiparable al "espíritu" (Geist) que teoriza Hegel aunque tanto la "Razón" (acaso equiparable al logos) y el "espíritu" (o "Geist") hegelianos resultan algo muy superior al ego y el ego les es subordinado en el devenir de la historia.
Para Schopenhauer, quien se consideraba proseguidor de Kant y a la vez se encontraba influido por la idea de maya procedente del hinduismo y del budismo el yo era una expresión o representación (Vorstellung) ilusoria de una voluntad (Wille) material e inconsciente. Luego el concepto de yo toma especial relevancia en la filosofía romanticista que se halla en los sistemas del joven Schelling y en la obra de Fichte. Estos dos pensadores consideraban que el yo común tenía como referente a un Yo absoluto que era totalmente incondicionado y la base de todo conocimiento; muy importante es saber que para Fichte el Yo (aquí con mayúscula ya que no es un "mero" yo, sino una especie de entidad superior) es la realidad previa a la separación entre sujeto y objeto (sin los matices metafísicos más de un siglo después Jacques Lacan llegará a algunas conclusiones preliminares semejantes aunque en un contexto muy diferente).

El yo en psicología

En psicología, yo, más frecuentemente (como en antropología) referido con el universal latinismo ego; y en alemán: Ich y en francés je (yo deíctico) o moi (yo pronominal siendo actualmente usado en francés moi como equivalente a ego), se define como la unidad dinámica que constituye el individuo consciente de su propia identidad y de su relación con el medio; es, pues, el punto de referencia de todos los fenómenos físicos, psíquicos y sexuales.

El yo según el psicoanálisis

Aquí también se debe observar la definición simplista que da el DRAE en relación al ego (o yo) ya que lo define como la instancia consciente de un individuo humano, "instancia por la cual toda persona se puede hacer responsable de su identidad así como de sus relaciones con el medio".
De acuerdo con el pensamiento de Sigmund Freud, desde la perspectiva del psicoanálisis, el yo es un probador de la realidad, la inteligencia, la razón y el conocimiento de causa y efecto para aumentar la libido, las gratificaciones y poner freno a la pulsión de muerte. También es la instancia psíquica que une el ello con el mundo exterior y hace de puente entre el "ello" (o id, ello -en alemán Es- es uno de los nombres que Freud da al inconsciente según sea en la primera o en la segunda tópica freudiana y el "superyó", el cual es la conglomeración de un conjunto de mentes grupales que forma una psique ideal. Éste puente es lo que hace de una persona un "individuo", puesto que el "ello" y el "superyó" son conceptos ejemplares. Para Freud, el yo puede estar compuesto de dos partes principales; un sistema de percepción y un conjunto de ideas inconscientes sobre la realidad que se vive. El yo utiliza los rasgos que lo identifican y los ideales del "superyó" para controlar los instintos animales del "ello". Esto, y un deseo por asemejarse al "superyó" buscando terminar con los defectos y ambivalencia personal y tratando de llegar a compararse con un otro fantaseado, hacen que el yo se sobreimponga al "ello" y que sea una versión modificada del este. El contacto con la realidad exterior fuera de los ideales del "superyó" puede llevar a casos de manía y otras enfermedades mentales.
El ego (en francés el Moi) según Lacan, es una instancia del registro de lo imaginario y por eso mismo una especie de alienación. El sujeto se ve en su ego. La formación del ego según Lacan implica una primer triangulación entre la madre, el infante y el objeto a . El ego del sujeto se constituye a partir de una percepción especular en un otro (casi siempre la madre o quien cumpla la función materna), la configuración del ego de cada sujeto se produciría principalmente durante el estadio del espejo. El ego no debe ser confundido con la conciencia -pese a que aparenta serla- y menos aún con el sujeto humano: el sujeto humano es $, clivado por la intervención de la función paterna que inscribe al infante en el orden simbólico del lenguaje mientras que, pese a lo aparente, el ego en cuanto imaginario surge en cada ser humano precisamente previo a lo simbólico, en cuanto el ego es algo de la dimensión de lo imaginario y así entonces pregnado por el narcisismo que proviene del otro (el otro en cuanto ese primer grado del otro es la madre, no del Otro que está más allá de la función materna) Lacan crítica a gran parte de los psicoanalistas posteriores a Freud porque estos han creído que la cura psicoanalítica se basaría en reforzar al ego cuando precisamente el reforzar al ego encubre la problemática subyacente en el inconsciente, Lacan entiende que sujeto y persona no son lo mismo y que el ego está referido a persona en cuanto la etimología de persona alude a la máscara con que se actúa.