Definición de Polis ‒ Significado de Polis

Polis – Su Definición y Conceptos


Polis – Definición de Polis, Concepto de Polis, Significado de Polis

1. Concepto de Polis

Es una palabra griega que significa ciudad. De ella derivan otras palabras de su mismo origen como pertenecientes a una misma familia, como por ejemplo, política, cosmopolita o policía.
Las polis o ciudades griegas tenían como característica distintiva que eran ciudades-estados, con independencia política, como si cada una de ellas fuera un país distinto, con gobierno y leyes autónomas, unidas entre sí por el sentimiento común de considerarse helenos, y no de integrar un estado único.
Ejemplos de polis griegas que sobresalieron por su importancia socio-política fueron Atenas, Esparta y Corinto, cada una con rasgos característicos, como la filosofía rasgo predominante de la cultura ateniense que legó los pensamientos de sabios como Sócrates, Platón, y Aristóteles; y donde floreció un sistema político antecesor de nuestra actual democracia: la democracia directa, ejemplo para los otros pueblos. Esparta, en cambio, se destacó por ser una polis guerrera.
Se integraban, además de por la ciudad propiamente dicha, por algunas aldeas. La conformación y distinción entre las polis reconocía un origen étnico y cultural diferenciado, y fueron evolucionando desde las ciudadelas del período micénico, hasta su aparición, alrededor del siglo VIII antes de la era cristiana.
Los asentamientos urbanos se ubicaban al pie de la Acrópolis, ciudadela fortificada, que servía de refugio en caso de ataques enemigos. Las polis estaban rodeadas de terrenos destinados a las actividades agrícolas, que pertenecían a los habitantes de esas ciudades. Algunas polis poseían puertos, muchas veces alejados de los cascos urbanos. Estaban en numerosas ocasiones, rodeadas por murallas, para acrecentar la defensa. La actividad pública y comercial se asentaba en el Ágora.

2. Definición de Polis

Polis (del griego πόλις, romanizado como pólis, y asentado en español como voz con plural invariable) es la denominación dada a las ciudades estado de la antigua Grecia, surgidas desde la Edad Oscura hasta la dominación romana. La polis es el marco esencial donde se desarrolló y expandió la civilización griega hasta la época helenística. La unificación entre el núcleo urbano y el campo, característica esencial de la polis arcaica y clásica, no se cumplió hasta la segunda mitad del siglo VII a. C.
La estructura de la polis conlleva un establecimiento urbano (ἄστυ, asty), generalmente instalado al pie de una acrópolis, junto con una parte rústica (χώρα, chora), compuesta por las tierras propiedad de los ciudadanos particulares, los campos sin cultivar, y los bosques.
Socialmente la polis se caracterizó por la existencia de un grupo de ciudadanos que disfrutaban de todos los derechos, de un grupo de extranjeros (metecos) sin derechos pero libres, y de un tercer grupo, los esclavos, privados de libertad y que no disponía de ningún derecho.
La polis comprendía la ciudad amurallada, los campos de cultivos y de pastoreo y los puertos que la comunicaban con el exterior. Cada polis controlaba su territorio y no aceptaba la sumisión a ningún poder exterior. En general, la polis albergaba grupos reducidos, no mayores de 10.000 habitantes, ocupando un territorio pequeño entre 1.000 y 3.000 km².
El poder de la aristocracia
En sus inicios, las polis estuvieron dominadas por caudillos militares, los basileus βασιλευς (plural basileis βασιλεις). En muchos casos ejercían el poder religioso y judicial. A mediados del siglo VII a. C., el gobierno de tipo oligárquico, fue cobrando impulso sobre el monárquico. De esta manera el poder político pasó a manos de asambleas formadas por representantes de las familias locales más influyentes y ricas, los eupátridas.
Estas asambleas cada año elegían de entre los eupátridas a un número determinado de magistrados. Los magistrados se encargaban de dirigir el ejército y llevar los asuntos religiosos, entre otras tareas.
Los miembros de la clase dirigente, denominados "de los mejores" ejercían el poder económico y político, monopolizaban además las tierras. Estos miembros eran los únicos que podían intervenir en las guerras, debido al alto coste que suponía la compra de armas y armaduras de metal. El pueblo gobernado, el demas, solamente participaba en la vida pública cuando así era requerido por la asamblea aristocrática.
Este sistema aristocrático o gobierno de los mejores revela la existencia de círculos de parentesco hereditarios. Desde su nacimiento una persona, ya sea un terrateniente o un campesino, quedaba integrada en diferentes tribus o phylai (griego φυλαι). Las tribus estaban divididas en comunidades que se formaban con los descendientes de un héroe o de algún dios ancestral(fratías). La rígida estructura social justificó el predominio y capacidad de liderazgo de la aristocracia griega durante mucho tiempo.

3. Significado de Polis

El término polis proviene del griego y se refiere a los Estados de la antigüedad que, organizados como una ciudad, disponían de un territorio reducido y eran gobernados con autonomía respecto a otras entidades.
Las polis, por lo tanto, son ciudades estado que existieron en la Antigua Grecia, antes del avance del Imperio Romano. Se caracterizaron por vincular el entorno rural con las urbanizaciones, una situación que se afianzó a mediados del siglo VII antes de Cristo.
La sociedad de las polis solía dividirse en tres estamentos. Por un lado, existían ciudadanos libres que gozaban de la plenitud de los derechos civiles. Los extranjeros, en cambio, vivían en libertad pero no contaban con ciertos derechos. Por último, los esclavos no gozaban de derechos ni tampoco podían vivir en libertad.
A nivel territorial, la polis contaba con un centro protegido por murallas, rodeado por las zonas rurales en las que se desarrollaban la agricultura y la ganadería. En las polis más grandes vivían unos diez mil habitantes, distribuidos en territorios de no más de tres mil kilómetros cuadrados.
La organización política de las polis, por su parte, mutó con los años de una especie de monarquía a un sistema regido por asambleas, en el que las decisiones políticas eran tomadas por los representantes de las familias más poderosas.
Las exigencias de los ciudadanos de otras clases para mejorar su situación provocaron revueltas que menoscabaron el poder de la oligarquía. En dicho contexto, las polis fueron testigo del surgimiento de tiranos que, para acabar con estas oligarquías, tomaron el poder y ejercieron gobiernos populistas y, a la vez, absolutistas.