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Definición de Depresión

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Definición, Concepto, Significado de: Depresión

Definición de: Depresión

La depresión psicológica es un trastorno de la psiquis, que significa “derribado” según su etimología latina. Se manifiesta con un estado de tristeza duradera, abatimiento, desgano, irritabilidad, baja autoestima, pesimismo, sueño excesivo, trastornos alimenticios, desinterés por los placeres cotidianos, por el trabajo, la familia, los amigos.
Las causas pueden ser orgánicas, posiblemente genéticas, o derivar de profundas situaciones de stress, desencadenadas por dramas personales o familiares. Lógicamente toda persona se angustia cuando le sucede algún acontecimiento penoso, pero cuando esta angustia permanece e interfiere en las actividades cotidianas por un plazo mayor que el normal, debe hacerse la consulta psiquiátrica y psicológica. Existen medicamentos para tratar estos trastornos y ayuda psicológica, que son muy eficaces para que el paciente retome su vida normal.

Cuando se habla de depresiones en un terreno, nos referimos a sus hundimientos, y haciendo un paralelismo con la vida psíquica una persona depresiva es la que se halla hundida en su extrema tristeza, en un dolor tan profundo, que obnubila su mente, impidiéndole ver la salida a esa situación.
Las depresiones geográficas son hundimientos del terreno, que quedan ubicados por debajo del nivel del mar.
Una depresión económica también se refiere a un hundimiento o baja, en este caso, de la economía. En una etapa de depresión económica existe poco dinero circulante, baja el nivel de empleo, la productividad, y merman las ventas. La gran depresión económica de 1930, o crisis del año 1930 es un ejemplo, estando actualmente registrándose una nueva depresión económica a nivel mundial, por la caída de las Bolsas del mundo.
En materia de clima se llama zona de depresión a aquella donde la presión atmosférica es baja.


Concepto de: Depresión

La depresión es un trastorno emocional que se caracteriza por la pérdida de la felicidad que se venía experimentando y la inmersión en un estado de abatimiento que, y dependiendo de sus causas, en algunos casos puede ser crónica y en otros momentánea.
Cuando una persona se encuentra atravesando un cuadro de depresión, generalmente, experimenta los siguientes síntomas: tristeza, decaimiento, irritabilidad y que muy rápidamente suelen traducirse en bajos rendimientos tanto en el campo laboral como en el académico y por esto resultan ser muy fáciles de detectar por el contexto que rodea a los enfermos de depresión.
Aunque y por eso merece un párrafo aparte, la tristeza no es EL SINTOMA por excelencia como siempre y muy erróneamente se creyó, ya que a veces puede haber depresión aunque no se manifiesten signos de tristeza, la falta de interés hacia las actividades que regularmente se vienen haciendo es el indicador más cierto para diagnosticar la afección.
Entre las causales de este trastorno tan común durante las últimas décadas del siglo pasado y los años que van de este, se cuentan por supuesto, el estrés, el gran cuco de la modernidad y la genética, sin embargo, situaciones puntuales como ser la perdida de algún ser querido, la vivencia de un accidente o asesinato y el consumo de drogas altamente adictivas como el alcohol, la marihuana, la cocaína, la heroína entre otras, más que nada en momentos en los que sus efectos empiezan a mermar, también suelen ser factores determinantes y desencadenantes de la depresión.
Este tipo de afecciones que afectan la mente de los seres humanos suelen ser las más difíciles de abordar para combatirlas, por el hecho que se desarrollan precisamente en la mente humana en la cual el profesional médico no puede ingresar con una inyección y listo, curarlas.
La depresión, además, es un trastorno que como bien comentábamos más arriba suele impactar muy desfavorablemente en el plano profesional y personal, en el primero porque puede llevar a la pérdida del empleo y en el segundo porque en casos extremos la depresión puede echar mano del suicidio como la solución más a mano. La administración de antidepresivos y el seguimiento del caso en una terapia, son los dos mejores tratamientos para superarla.


Significado de: Depresión

La palabra depresión proviene del término latino depressio que, a su vez, procede de depressus (“abatido” o “derribado”). Se trata de un trastorno emocional que hace que la persona se sienta triste y desganada, experimentando un malestar interior y dificultando sus interacciones con el entorno.
Por ejemplo: “No sé que hacer con el tío Augusto: la depresión hace que no quiera comer”, “Sufrí de depresión durante ocho largos años pero, gracias al amor de mi familia, pude salir”, “No voy a dejar que la situación me supere: la depresión no está en mi vocabulario”.
Para la medicina y la psicología, la depresión se manifiesta a partir de una serie de síntomas que incluyen cambios bruscos del humor, irritabilidad, falta de entusiasmo y una sensación de congoja o angustia que trasciende a lo que se considera como normal.
En el desarrollo de la depresión, lo habitual es que se produzca una combinación entre un elevado nivel de estrés y la persistencia de algunas emociones negativas. El consumo de drogas es una factor que puede incidir en la aparición de un cuadro de depresión.
Según la definición clínica de esta patología, la depresión es un trastorno en el estado de ánimo donde aparecen sentimientos de dolor profundo, ira, frustración y soledad e impiden que la persona continúe con su vida ordinaria de forma normal durante un tiempo prolongado. Entre los síntomas de esta enfermedad se encuentran:
*Un estado anímico altamente irritable;
*Desmotivación para hacer las actividades habituales;
*Insomnio o dificultad para dormir;
*Aumento o disminución brusca del apetito;
*Estrés, cansancio y sentimientos autodestructivos y de culpa;
*Sensaciones de soledad absoluta y desesperanza;
*Pensamientos suicidas.
Es importante señalar que una de los síntomas más nocivos de la depresión es la disminución de los sentimientos de autoestima, lo que desencadena otras complicaciones como problemas en la interacción social. En los niños, se ven disminuciones en el rendimiento escolar, dificultad para conciliar el sueño y problemas de comportamiento.

Causas y tratamiento

Existen muchas causas para este trastorno y de acuerdo a la gravedad de la enfermedad será el tipo de tratamiento que corresponda realizar. Algunos tipos de depresión son: depresión posparto (luego de dar a luz algunas mujeres caen en un pozo profundo de amargura y tristeza. Lo más riesgoso de este tipo de depresión es que la madre suele sentir cierta aversión por su hijo, por esta razón es muy importante que estas mujeres reciban tratamiento); trastorno disfórico premenstrual (los síntomas aparecen una semana antes de la menstruación y se diluyen una vez que se ha terminado); trastorno afectivo estacional (aparece durante las estaciones de frío y se considera que es causada por la ausencia de luz solar. Podría ser la razón por la que algunas ciudades donde rara vez sale el sol hay tantos casos de suicidios y adicciones por causas de angustia). El trastorno bipolar (si bien no se considera que sea exactamente un trastorno depresivo, se cree que sus causas pueden ser semejantes).
En algunos casos la depresión es debida a causas genéticas, trasmitida de padres a hijos o por experiencias traumáticas durante la infancia que hayan sido mal canalizadas. A veces basta con presentar una predisposición para la depresión para que una situación de estrés, provoque en una persona el desarrollo de esta enfermedad.
Otras causas de este trastorno puede ser adicciones (alcoholismo, cierta drogadicción), determinados tratamientos médicos (cáncer, insomnio, esteroides, hipotiroidismo), y situaciones donde se viva un alto nivel de estrés (maltratos, separaciones, enfermedad o muerte de un ser querido, fracaso escolar, pérdida de empleo), entre otros.
Las consecuencias más graves de la depresión pueden ir desde el aislamiento social hasta la imposibilidad de cumplir con las tareas laborales, llegando incluso hasta el suicidio. Es frecuente que la persona niegue su problema o que no acepte recibir ayuda.
Existen varias formas de tratar la depresión, siempre teniendo en cuenta cuáles son las causas que la provocaron y qué carencias tiene en el enfermo. Pero, de todos modos, debe contar con un comportamiento activo del paciente. Por lo general suele incluir sesiones de terapia con un psicólogo o psiquiatra. Éste último puede sugerir, según el caso, el suministro de fármacos con acción antidepresiva.
Además, en todos los casos se recomienda que aquellas personas que presenten los síntomas antes citados se acerquen a un especialista antes de que la enfermedad se vuelva crónica.
Como prevención contra este trastorno, los médicos recomiendan que se duerma adecuadamente, se lleve una alimentación nutritiva y se realicen ejercicios diarios, se eviten los consumos de alcohol y drogas, y sobre todo, que se pase tiempo rodeado de personas a quienes se quiera y realizando actividades que produzcan satisfacción.

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