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Definición de Preocupación

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Preocupación - Su Significado, Definición y Concepto

Definición de: Preocupación

La palabra preocupación nos remite en su etimología al vocablo latino “praeoccupationis”, integrado por “prae” = previo o anterior, “ob” = enfrentamiento, y “capere” = tomar. Puede definirse una preocupación como una ocupación anticipada, o sea hacer algo, pero sin tomar una intervención efectiva, por ejemplo, afligirse, antes de que el hecho temido suceda.
En ciertos casos las preocupaciones son fundadas, motivadas, y pueden generar soluciones. Por ejemplo: “En el gobierno hubo preocupación por el crecimiento de los índices de desempleo, se están tomando medidas para disminuir el problema”. En este caso la preocupación, generó una ocupación real y eficaz.

En otros casos, las preocupaciones se quedan en angustias y lamentos, que nada resuelven, y muchas veces acrecientan el problema. Ejemplo: “He quedado sin trabajo hace un mes, la preocupación por mi futuro me ha generado tanta angustia, que no tengo ánimo de comenzar la búsqueda de otro empleo”.
Existen personas que viven preocupadas por episodios traumáticos cuya ocurrencia es poca o medianamente probable; por ejemplo: “estoy preocupada porque mi hija está embarazada, y tengo temor que el niño no nazca saludable” o “el mes próximo viajo en avión y estoy preocupada, porque siento que el avión va a hacer”. Quien tiene esta personalidad, vive inquieto, en constante zozobra y no puede disfrutar del presente feliz, por lo que es aconsejable que recurra a solicitar ayuda profesional. En otros casos, se trata de personas previsoras, que ante la seguridad o alta probabilidad de que el evento ocurra toman previsiones, por ejemplo: “mi preocupación por los estudios futuros de mi hijo, me llevaron a tener los ahorros necesarios para costear esa inversión”.

Concepto de: Preocupación

Para entender el concepto de preocupación, que deriva del latín praeoccupatĭo, hay que conocer a qué se refiere el verbo preocupar. Esta acción está vinculada a generar zozobra o nerviosismo, o a ocuparse con antelación de algo.
Por ejemplo: “Existe una gran preocupación en el gobierno por las protestas sociales”, “No puedo negar la preocupación que siento por tu viaje a Medio Oriente”, “No estoy de ánimo para festejar: tengo muchas preocupaciones”.
La preocupación suele asociarse a la angustia y a la inquietud que se produce por algún motivo. Hay preocupaciones de todo tipo: alguien puede sentirse preocupado porque su club de fútbol lleva dos partidos sin triunfos, mientras que otra persona puede estar preocupada al no tener trabajo.
Algunas preocupaciones, por lo tanto, son menores y pronto queda atrás. Otras pueden persistir en el tiempo y derivar en problemas psicológicos como trastornos de ansiedad o incluso depresión.
Se supone que una preocupación tiene su base en algo que puede resolverse o solucionarse. Retomando nuestros ejemplos anteriores, la preocupación del simpatizante de fútbol se irá cuando su equipo gane. El desocupado, por su parte, estará aliviado cuando consiga empleo. Algunas personas, sin embargo, se preocupan por cuestiones sin solución (como sentir una preocupación por no saber qué hay tras la muerte).
Es normal que todas las personas experimenten preocupaciones de distintos tipos. Cuando la preocupación pasa a ser patológica y altera el bienestar y las rutinas del individuo, es necesario pedir asistencia psicológica para que un especialista ayude a lidiar con los problemas.

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