Definición de Asceta

Asceta - Su Significado, Definición, Concepto e Importancia

Definición de: Asceta y su Importancia

Se puede decir que un asceta es aquella persona que busca la perfección espiritual. Normalmente usa la soledad, el silencio, la templanza, a veces la mortificación, y el rechazo a todo lo mundano. Se encuentran personas ascetas en la mayoría de las religiones.
De hecho estas doctrinas en occidente surgieron en la antigua Grecia, pero ya eran prácticas milenarias en Oriente. Su mayor difusión se produce con el budismo, el cristianismo y el Islam.

El asceta considera las necesidades fisiológicas del individuo dentro de un orden inferior. Y en general se fundamentan en el dualismo del tipo alma-cuerpo, espíritu-materia, o bien-mal.
En el cristianismo encontramos a los monjes y monjas, que buscan limpiar su espíritu de pecado y acercarse a Dios para poder unir su espíritu con él. Se utiliza la penitencia, el desapego y la oración.
En el budismo, donde no tienen a un dios, los ascetas toman conciencia del sufrimiento hasta que consiguen liberarse completamente de él, pudiendo llegar así a lo que ellos llaman nirvana. Utilizan también el desapego y la meditación.

Concepto de: Asceta

Ascetismo o ascética (en griego: ἄσκησις, áskēsis, "ejercicio" o "formación"), se le denomina a la doctrina filosófica y religiosa que busca purificar el espíritu por medio de la negación de los placeres materiales o abstinencia; al conjunto de procedimientos y conductas de doctrina moral que se basa en la oposición sistemática al cumplimiento de necesidades de diversa índole que dependerá, en mayor o menor medida, del grado y orientación de que se trate. En muchas tradiciones religiosas, la ascética es un modo de acceso místico.
La mayoría de los sistemas ascéticos desdeñan las necesidades fisiológicas del individuo por considerarlas de orden inferior.
En Occidente, las primeras doctrinas ascéticas surgieron en la antigua Grecia. Sin embargo, este tipo de prácticas ya eran milenarias en Oriente. El ascetismo alcanzó su mayor difusión al incorporarse a sistemas religiosos como el budismo, el cristianismo y el islam
En la religión cristiana católica, el ascetismo sirvió a los llamados Padres del yermo o de la Tebaida para alcanzar una unión más perfecta con Dios alejándose de cualquier contacto con lo profano por medio de una vida de privaciones, penitencia y oración por la que optaron algunos monjes, eremitas y anacoretas como Antonio Abad. Podía seguirse en comunidad, rigiéndose por una regla escrita o normas de disciplina monástica, o en soledad, con una vida apartada del trato humano y en contacto con la naturaleza, en cuevas, montañas, desiertos, ermitas abandonadas o incluso, como el padre del yermo San Simón el Estilita, en lo alto de una columna para apartarse de la tentación. Los monjes y monjas deseaban "limpiar su espíritu de pecado y acercarse a Dios, con el deseo de que éste acceda a unirse con el alma de su sirviente". Es lo que se llama unión mística o éxtasis.
El procedimiento para acercarse a Dios, tal como lo expuso el cartujo fray Bernardo Fontova en su "Tratado de las tres vías, purgativa, iluminativa y unitiva'", constaba en general de dos vías, purgativa e iluminativa, de acercamiento a Dios, y de una tercera, la unitiva, que no era en realidad tal, puesto que se daba ya una vez realizada la unión mística.
La vía purgativa consiste en la purgación de "la memoria", entendida como potencia del alma, para limpiarla de los apegos sensitivos que provienen del cuerpo. En palabras de San Juan de la Cruz, es la vía de la penitencia en donde el alma se libera de todos sus pecados.

Significado de: Asceta

La palabra asceta es de origen griego. Procede de ἀσκητής “asketés” integrada a su vez por “askein” con el significado de ejercitarse físicamente, o en labores profesionales o artísticas. Del griego lo tomó el latín transformándose en “ascēta” y de este modo, llegó a nuestra lengua.
Se dice que alguien es un asceta cuando practica este tipo de vida, llamada ascética, que se caracteriza por el sacrificio, el renunciamiento, la abstinencia sexual, la humildad y la prescindencia de lo material, como modo de perfeccionar el espíritu. El ascetismo fue practicado entre las antiguas civilizaciones orientales y en la Antigua Grecia. En los últimos años de la vida del sabio griego Pitágoras (siglo V a. C) fundó una secta donde sus miembros integraban una comunidad secreta y ascética. Otros grandes pensadores griegos, como Sócrates o Epicuro llevaban este estilo de vida.
El filósofo neoplatónico Porfirio, representó un gran ejemplo de este pensamiento y su concreción práctica. Vivió entre los años 232 y 304 de nuestra era, combinando al igual que otros muchos ascéticos, su plan de vida moderada, con una alimentación vegetariana.
Entre sus más importantes virtudes, un asceta trata de lograr la templanza, la vida ordenada, austera y silenciosa, alejada de lo mundano. Tiene un fuerte vínculo con la religiosidad, pues estos propósitos son, en la mayoría de las religiones, las que llevan al hombre al encuentro con Dios. Los ascetas no necesariamente son religiosos, pero sí tienen una rígida concepción de la ética. Los budistas, dentro de estas corrientes filosóficas también recomiendan una vida ascética.
En la modernidad, y alejado del vínculo con la religión, quien más representó esta corriente, pero con una visión pesimista de la vida como un padecimiento, fue Arthur Schopenhauer (1788-1860) quien despreció lo individual en beneficio de la colectividad.