Definición de Cañón

Cañón - Su Significado, Definición, Concepto e Importancia

Definición de: Cañón y su Importancia

Un cañón, geográficamente hablando, es un valle profundo y estrecho entre dos acantilados o abismos, con una corriente que fluye a través de él; o sea es una zanja o cause hondo u agudo con paredes inclinadas que se forman a partir de la erosión que hace o causa gradualmente un río, estos son accidentes geográficos, que también se les suelen llamar hoces o gargantas. De acuerdo con la real academia, el vocablo cañón posee múltiples acepciones, aparte de la ya expuesta; por ejemplo otro de ellos, es para describir a una pieza hueca y larga, a modo de caña, ejemplos de esta pieza son el cañón de escopeta, el de órgano, el de anteojo, el de fuelle o el de chimenea.

En un contexto diferente, el termino cañón hace referencia al orificio, surco o grieta de las plumas de las aves, con la que se solía escribir en la antigüedad; pero se le da el nombre también a dicha pluma cuando el ave comienza a nacer. En el ámbito artístico se le nombra cañón al foco de luz concentrada utilizado en el teatro o cualquier otro tipo de espectáculos. Por consiguiente otro de los múltiples significados del vocablo se le aplica a la parte o porción mas dura del pelo de la barba o del bigote inmediata a la raíz.
Finalmente uno de los usos más comunes del término desglosado se le asigna a la antigua pieza de artillería, que utiliza pólvora o cualquier otra sustancia basada en explosivos para así descargar o disparar proyectiles de gran calibre, a través de un tubo largo habilitado sobre una base generalmente móvil.

Concepto de: Cañón

Término que refiere al arma de fuego utilizado por primera vez en 1334, con el que se disparaban unos proyectiles compactos (bolas) de piedra; posteriormente fueron de hierro. La bombarda fue uno de los primeros cañones.
Con la fundición del bronce se logró construir cañones de una sola pieza del tipo de avancarga, cuyo manejo resultaba más fácil, construyéndose luego un soporte móvil sobre 2 ruedas (cureña), al que se le acopló un vehículo armón, que arrastraba la cureña.
Hacia el año 1500 se aprendió a disparar bombas con los morteros. A estos cañones les siguieron las culebrinas, de diferentes calibres, y los cañones órgano, que podían disparar varias piezas de manera simultánea. Durante la época de Federico el Grande se inició la táctica de independizar la artillería de campaña ligera del resto de la artillería, incrementando de esta forma su movilidad.
A mediados del siglo XIX se introdujo para el cañón el sistema de ánima con estrías helicoidales, conocido ya para otras armas de fuego desde el siglo XVII. Al mismo tiempo se inventa el cierre estanco para el cañón, convirtiéndolo en un arma de retrocarga, facilitando una cadencia de disparos más rápida y la utilización del proyectil alargado en lugar de la bola.
Hacia 1900 se introdujo el cañón con retroceso, con lo que volvía a incrementarse la rapidez de tiro. A su vez, se implementó uso de pólvora de poco humo y escudo en el cañón que servia de protección para los sirvientes.
El último desarrollo se realiza durante la Primera Guerra Mundial y con ello aparece el cañón de ferrocarril, que utilizaba la explanación de la vía como contrafuerte de apoyo y una curva de los raíles para la dirección lateral, facilitando el transporte de cañones de tiro de elevación pesadísimos.

Significado de: Cañón

Término general para referirse a las armas de fuego de gran calibre que no son de uso individual. Por extensión se aplica también a la parte cilíndrica alargada donde se acelera el proyectil en muchas armas de fuego, incluso en las de pequeño calibre.

El término "cañón" referido a un arma de fuego ya se utilizaba hacia 1350 en Navarra, seguramente antes que en el resto de España debido a su proximidad a Francia. A finales del siglo XV se usa esta palabra para designar las piezas de artillería de bronce que se fabrican en Medina del Campo y Baeza, y de ahí se extiende su nombre a otras armas similares. Durante muchos años y desde la aparición de la artillería, los nombres que reciben las diversas piezas son generalmente arbitrarios y no exentos del capricho de sus fundidores. Así, a piezas muy similares se las nombra como áspid, basilisco, batemuro, camelete, cerbatana, culebrina, dragón, esmeril, mortero, mosquetón, naranjero, serpentín, etc.

En España, el emperador Carlos I, a propuesta del capitán general de artillería Miguel Herrera, estableció en 1534 una división de los calibres y piezas en siete clases: cañones, medios cañones, culebrinas, medias culebrinas, sacres, falconetes y medios falconetes. Los cañones y culebrinas eran piezas de las de batería, o de batir, y lanzaban proyectiles de 36 a 40 libras

A partir de 1606, tras la reforma de Felipe III, el denominado "cañón de batería" podía lanzar proyectiles de 40 libras de peso (18 kg), tenía 18 calibres de longitud y pesaba de 63 a 64 quintales (unos 3.000 kg). El término "cañón" comenzó a utilizarse entonces para referirse sólo a las piezas de grueso calibre y tiro tenso con longitud de 18 calibres, mientras que las de tiro curvo y ánima más corta se denominaron obuses y las de tiro muy curvo morteros.