Definición de Catedral

Catedral - Su Significado, Definición, Concepto e Importancia

Definición de: Catedral y su Importancia

La palabra catedral deriva etimológicamente del vocablo griego καθέδρα que puede traducirse como “katédra” de donde pasó al latín como “cathedra” y el significado es “sillón con apoya brazos”, pues allí iban a tomar asiento los obispos cristianos, para ejercer su misión. Así también pasó a designar la sede, el edificio, donde el obispo da sus oficios religiosos, siendo por lo tanto la principal institución religiosa de una diócesis.

La configuración de una catedral, como edificio religioso de mayor majestuosidad que otros templos, aparece recién en el siglo XI, y un siglo después, el arte gótico les va a imprimir un sello de belleza y estilo que las hará fácilmente identificables en el núcleo de los centros urbanos. Las catedrales son, en la arquitectura gótica, el monumento más representativo.
Las iglesias anteriores, de estilo románico eran relativamente bajas, porque todo el peso de la bóveda debía recaer en las paredes laterales. Las bóvedas de crucería del gótico que se apoyaban en pilares reforzados, les permitieron ganar altura, donde pudieron colocarse ventanales, de arcos ojivales, decorados con vitrales, con función estética, pero también didáctica.
Las catedrales francesas de estilo gótico, que se constituyeron en modelos fueron la de Nôtre Dame (París), Reims, Amiens y Chartres.
De esta palabra se deriva “cátedra” pues los maestros tomaban asiento para dar sus explicaciones, siendo las catedrales el primer lugar donde se impartieron conocimientos de teología, latín y gramática, siendo precursoras de las universidades actuales.
Además de tener un sentido religioso y educativo, en las catedrales también se reunían las corporaciones a discutir temas que afectaran sus intereses grupales.

Concepto de: Catedral

(De cátedra); adj. de una sola terminación.

Dícese de la iglesia principal de una diócesis, que constituye la residencia del obispo y su cabildo: el conjunto arquitectónico más famoso de Pisa es el formado por la iglesia catedral, el baptisterio, la torre y el camposanto. (Ú. m. c. sust. f.: la catedral de León es uno de los máximos exponentes del arte gótico en España).

Sinónimos
Iglesia, templo, magistral, seo, colegiata, santuario.

[Arte] Catedral.

Construcción que expresa unos ideales arquitectónicos y estéticos, además de ser el reflejo de unos sentimientos religiosos, de unas capacidades económicas y de una organización social. Cuando los grandes centros monásticos dejan de ser el centro de la vida religiosa y cultural, a mediados del siglo XII, en las ciudades se desarrollan las corrientes de emancipación señorial que se tradujeron en elevar construcciones, mitad religiosas, mitad civiles. El primer templo a que se dio el nombre de catedral fue en el siglo IX, el de San Marcos de Venecia (imitación de la iglesia de los Apóstoles de Constantinopla), de arquitectura bizantina, con su gran riqueza y delicadeza de ornamentación, pero es a comienzos del siglo XIII, cuando se recogen estos modos de pensar independentistas respecto de la unidad feudal en la construcción de las catedrales de arte gótico. La importancia de la catedral en el seno de la sociedad de la baja Edad Media se refleja en las funciones que asume: de una parte es la obra máxima en la que se empeña toda la comunidad religiosa y civil. Se constituye en emblema y símbolo de la confianza de la ciudad en sus propios recursos y riquezas, y sobre todo en la capacitación técnica para realizarla, como expresión de su prestigio, de tal forma que la catedral se eleva como punto de referencia físico y espiritual para el viajero. La catedral es la materialización de la iglesia espiritual, en cuyo interior el hombre entra en contacto con la realidad Suprema y puede sentir más cercana la redención de sus miserias.

Por otra parte, además de esta función religiosa que tiene todos los templos, la de elevar al hombre hacia lo alto, es también un espacio profano utilizado por el conjunto de los creyentes como lonja de contratación por los comerciantes, lugar de reunión de los gremios y espacio de celebración de actos comunales (juicios, ajusticiamientos) y de celebraciones lúdicas y festivas, sin olvidar la dimensión formativa que desde la escuela se transmitía a los ciudadanos y sus hijos a través de las catequesis y escuelas catedralicias.

Desde el punto de vista arquitectónico las catedrales góticas presentan la estructura formal ya establecida en los templos altomedievales: planta de cruz latina con un gran ábside al que se abren pequeñas capillas o absidiolos. Algunas innovaciones caracterizan el arte gótico como por ejemplo la girola o deambulatorio que conecta por detrás del presbiterio las dos naves laterales. En la catedral gótica maravilla la esbeltez, el equilibrio matemático de sus partes y la dulce luminosidad matizada por los colores de las vidrieras. En el interior de la catedral el problema derivado de las exageradas dimensiones de la nave central, tanto en su altura como en su longitud, se pudo solucionar técnicamente al trasladar las presiones que provoca el conjunto de la cubierta hacia el exterior, dejando libre el centro de la misma, por medio de las bóvedas de crucería, los arcos apuntados y los arbotantes exteriores.

Estos tres elementos técnicos, que aunque conocidos desde las épocas prerrománicas, son ahora utilizados conjuntamente, posibilitando la creación de una acusada sensación de ingravidez y elevación que sorprende. Este sistema concentra los empujes producidos por el peso de la bóveda a través de los nervios de los pilares, eliminando así la exigencia de muros sustentantes. En su lugar, al ser un mero elemento de cerramiento, son sustituidos por grandes ventanales y tracerías con vidrieras coloreadas. Las vidrieras tamizan y fragmentan la luz inundando de vivos y variados colores los interiores, creando una atmósfera un tanto irreal y fingida que favorece la inmaterialidad de los elementos ascendentes, contribuyendo con ello a la sensación de verticalidad; a la vez las vidrieras son el soporte de un riquísimo contenido iconográfico que refuerza la simbología religiosa de las formas. La nueva concepción espacial de la planta y del alzado de la catedral está impregnado por la tradición geométrica de las iglesias monacales del románico transmitidas por los arquitectos cistercienses.
Todo ello consigue hacer de la catedral ese ámbito idealizado que asume el valor de microcosmos celeste en el centro espiritual del mundo urbano, fundamentado en las ideas platónicas de medida, equilibrio de formas, número y peso.

En el exterior lo que más destaca de la catedral gótica en el entorno de una ciudad es su porte monumental, destacando sobre todos los demás edificios urbanos. En los aspectos formales el exterior está determinado por la estructura de su planta que puede ser en forma de cruz latina con un crucero situado casi en el centro de las naves, o, menos frecuentemente, puede adquirir forma basilical, sin crucero. En ambos casos el acceso al interior de efectúa por monumentales portadas situadas a los pies (oeste) y a las fachadas de los brazos del crucero (norte y sur).

La fachada principal (la de poniente) generalmente adopta la forma de H (hache mayúscula), es decir un cuerpo central flanqueado por dos elevadas torres y frecuentemente rematado por un rosetón que sirve, no sólo para iluminar el interior, sino para resaltar y magnificar el sentido ascendente y de verticalidad que generan las torres y demás elementos estructurales y decorativos, cuyas líneas generales quedan compensadas y equilibradas con arquerías y frisos de tendencia horizontal. La portada se organiza siguiendo el esquema ya tradicional en la arquitectura románica mediante la utilización de arquivoltas apuntadas, dintel, parteluz, jambas y tímpano donde se alojan esculturas referentes a temas religiosos (Juicio Final, Pantocrator, temas marianos, etc). En ocasiones el tímpano es sustituido por rosetones de magnífica tracería. Otros elementos ornamentales que se introducen en la estructura de las portadas góticas son los gabletes, pináculos y baquetones y molduras que se diseñan con complejos programas decorativos casi de estructura vegetal.

Las primeras catedrales góticas aparecieron en el norte de Francia (Notre Dame de París, Notre Dame de Chartres) extendiéndose por el resto de la Galia en Reims, Amiens, Tours, Bourges, etc. Desde allí paso a Inglaterra (Salisbury, Lincoln, Westmister, etc.) donde adquirió caracteres propios; en Alemania destacan las catedrales de Colonia, Ulm, etc.), en Italia las catedrales mantienen muchos elementos clásicos que se entremezclan con los románico (conjunto de Pisa y Siena) y lo gótico (catedrales de Florencia, Milán). En España sobresalen las catedrales de estilo románico de Jaca y Santiago de Compostela, las góticas de León, Burgos, Toledo, Gerona, Barcelona, Palma, Sevilla, y las renacentistas de Granada, Jaén, entre otras.