Definición de Hostal

Hostal - Su Significado, Definición, Concepto e Importancia

Definición de: Hostal y su Importancia

Casa o establecimiento público que dan hospedaje al viajero a cambio de una compensación dineraria. Los hostales suelen estar ubicados en sitios estratégicos, cercanos a grandes vías de comunicación, y constituyen el medio más sencillo y económico de alojamiento, tanto en grandes como en pequeños núcleos urbanos.


En Castilla y Cataluña, el hostal se suele confundir con el mesón, la posada, el figón o la venta, entre otras razones porque las referencias históricas no son demasiadas. El hostal, en principio, era también el terreno que lindaba con otro en los aledaños de la ciudad, los suburbios y las barriadas extremas. Se piensa que su origen estuvo en las postas romanas, que eran los clásicos lugares de parada y de paso, a los que se denominó más tarde posadas en Castilla y postas en Cataluña. El nombre “hostal” consta en la denominación de varios pueblos catalanes, como Hostal-caserío, del término de Biosca, en Lérida, o el Hostal de la Arpa, en Gualba.

Entre los siglos X y XIV, el peregrino acudía a los refectorios conventuales, y el pobre de solemnidad se refugiaba en el atrio de una iglesia o en sus soportales y arcos. Los otros viajeros, mercaderes o menestrales, obligados a viajar por causa de su profesión, se conformaban con hallar una cama limpia y comida suficiente. Estos viajeros eran albergados en los conventos y casas religiosas. Los grandes señores solían ir de castillo en castillo, los pobres de convento en convento. Con el desarrollo del comercio a larga distancia y el renacimiento de las ferias por toda Europa, en los lugares estratégicos aparecieron los hostales, destinados a alojar al arriero y al mercader. En esta etapa inicial, hostal y taberna carecían de comodidades; en ellos había que realizar a veces trabajos fatigosos y se hospedaban gentes poco deseables que, a veces, eran rechazadas en los núcleos habitados, tales como tahúres, delincuentes y bandoleros.

Durante los siglos XIV y XV se produjo el mayor desarrollo del hostal y la taberna en Barcelona. Aunque las costumbres y manera de ser de los barceloneses eran poco favorables para la expansión del hostal, ya que eran partidarios de su propio hogar y de la vida casera, la renovado empuje mercantil de la urbe imponía la necesidad de proveer de alojamiento a la numerosa población flotante. Con la llegada del siglo XVI y la crisis del comercio mediterráneo, muchos dueños de casas góticas perdieron su fortuna y convirtieron sus hogares en hospederías públicas. En el año 1563, todos ellos se agruparon en un gremio para defender sus intereses, entre los cuales, quizá el más importante era evitar la competencia de las casas particulares que admitían huéspedes, las llamadas “casas de posada”, que tenían un trato más familiar y un precio más económico que el de los hostales.

Tanto en la capital catalana como en la corte madrileña los hostales se desarrollaron porque los alojamientos rurales o semiurbanos eran peligrosos e insalubres. En ellos las condiciones de acogida eran precarias; se dormía en un patio, bajo un sencillo cobertizo o en un comedor mugriento y ahumado, en cuyo altillo se había instalado un tablero a modo de cama. Otras veces se reposaba en el pajar e incluso en el establo. Cuando se producía algún acontecimiento de importancia, como era el caso de la llegada de alguna embajada política o comercial, aunque se hospedara en algún palacio particular o se alquilara una casa entera amueblada, había que tener en cuenta que no todos los visitantes eran de igual rango, y, por otra parte, el número de recién llegados podía ser elevado. El hostal facilitó la solución, ya que se convirtió en el establecimiento público que proveía de hospedaje al viajero falto de dinero quien, de esta forma, evitaba dormir en "l´hostal de la estrella", una frase popular que quería decir dormir al raso o en la calle.

A medida que avanzó la Edad Moderna, los hostales se dotaron de mejores instalaciones, pero conservaron el aire con el que nacieron de casas particulares adaptadas, sin signos especiales. Salvo aquéllos que administraban nobles arruinados, en general carecían de grandes salones y las estancias estaban divididas por unos tabiques de madera encalados. El mobiliario solía estar formado por unas mesas de madera de pino sin pintar, bancos murales y algún escabel tosco, sin sillas. El comedor y el hogar o cocina estaban en una misma pieza o habitación, que incluía el silo y la bodega. Los dormitorios podían estar provistos con una cama alta de madera, arcón herrado y taburete. La servidumbre de los viajeros, si es que la había, se instalaba en el desván de la buhardilla, entre útiles y trastos viejos. Solían disponer de una cuadra trasera situada en la planta baja, con techo y de reducidas dimensiones, para albergar a los caballos.

Con el comienzo de la Revolución Industrial los hostales vivieron una efímera edad de oro, porque alojaron a los contingentes de emigrantes, destinados a engrosar el proletariado urbano, que acudían a la ciudad en busca de trabajo. Muy pronto, surgirán y les harán competencia los hoteles, instituciones destinadas a alojar a los nuevos burgueses, cuyos gustos y necesidades eran distintos. Los hostales se especializaron de nuevo para sobrevivir; algunos proveyeron un hospedaje barato y popular, otros se convirtieron directamente en hoteles. En la actualidad, suelen ocupar el escalón inferior, más sencillo y asequible, del alojamiento en pequeñas y grandes ciudades. Se suelen identificar por tener una o dos estrellas en su fachada, pero al estar transferidas las competencias turísticas a las Comunidades Autónomas, cada una ha establecido sus propios criterios de clasificación hotelera.

Concepto de: Hostal

Hostal, del latín hospitālis, es un término inglés que no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE). Se trata de un albergue juvenil que suele caracterizarse por el bajo precio de las habitaciones, camas o literas y por promover el intercambio cultural y social entre los huéspedes. En castellano, suelen utilizarse como sinónimos términos como hostal u hostería.
Por ejemplo: “El próximo verano quiero ir a la Patagonia: tengo que averiguar el precio de un hostel cerca del lago Nahuel Huapi”, “Conocí a una chica alemana en el hostel y vamos a salir esta noche”, “No quedamos nada conformes con el hostel: era muy sucio y pasamos frío durante todo la noche”.
Los hostels suelen ofrecer diversas opciones de alojamiento. Alquilar una habitación privada es la alternativa más costosa y la que más se asemeja a un hotel tradicional. Otra posibilidad, un poco más económica, es optar por una habitación con baño compartido.
Los servicios de alojamiento más baratos y más populares de un hostel, de todas formas, consisten en ofrecer una cama o una litera para pasar la noche. En este caso, los huéspedes comparten una misma habitación o salón de grandes dimensiones y uno o más baños.
Quienes se alojan en un hostel suelen buscar una atmósfera informal que les permita conocer a jóvenes de otras nacionalidades. Por eso estos establecimientos suelen contar con espacios de ocio comunes y organizar encuentros entre las personas que se alojan en el lugar.
“Hostel”, por último, también es el título de una película de terror dirigida por Eli Roth y estrenada en 2006, que generó una gran polémica por su violencia explícita. Un año más tarde se estrenó su secuela (“Hostel: Part II”).

Significado de: Hostal

Etimológicamente el vocablo hostal proviene del latín “hospitālis”. La palabra hostal se utiliza para nombrar a la instauración o establecimiento que, usualmente es de menor categoría que un hotel, donde se hospedan o alojan personas, llamadas huéspedes también, y así proporcionándoles un conjunto de servicios básicos que los mismos deben pagar. Un hostal, también conocido como hostel, es un sitio que brinda albergue o alojamiento a viajeros o mochileros, y que comúnmente estimulan a realizar actividades al aire libre y hasta el intercambio cultural entre jóvenes de distintos países.
En cuanto a la historia de los hostales, fue Richard Schirrmann, profesor alemán y amante del aire libre, quien origino el movimiento hostelero, a principios del siglo XX entre los años 1908 y 1912. Este hombre solía realizar viajes por el campo, en un pueblo minero de la zona, con sus alumnos para estar en contacto con la naturaleza; y atraído por el contacto con la misma y los beneficios que esta aportaba, surgió la idea de fundar un albergue para motivar e incitar a otros jóvenes a viajar y apoyar la integración con viajeros de diferentes partes del mundo. Así fue como Schirrmann inauguró el primer hostal del mundo; que comenzó a funcionar en un castillo reconstruido en Altena, Alemania. Años después este personaje fundó la Asociación Alemana de Albergues para jóvenes la cual hoy se conoce como Hostelling International, para luego, este movimiento expandirse en toda Europa y en el resto del mundo entre los años 30 y 50.
en la actualidad la gran mayoría de estos hostales pueden incluir habitaciones privadas con baño, y a mejores precios que un hotel, manteniendo todos los beneficios de la integración que ofrece un hostal como excursiones y actividades organizadas por el hostal, salas de juego, living o salas con TV, DVD, cocinas compartidas donde probar comidas de diferentes partes del mundo, bibliotecas etc.