Definición de Jardinería

Jardinería - Su Significado, Definición, Concepto e Importancia

Definición de: Jardinería y su Importancia

La palabra jardinería designa tanto al arte como a la técnica de cultivar jardines.
El cultivo de flores, árboles, verduras, hortalizas, entre otros, puede realizarse en un espacio abierto o bien en uno cerrado y normalmente no se lo hace con una motivación de lograr rédito económico sino mayormente por el gusto de hacerlo, por la estética que reporta al espacio en cuestión tener un jardín cultivado, o con motivo de proveer a la familia de alimentos frescos.

El concepto de jardinería comenzó a imponerse hacia finales del siglo XVIII y como consecuencia de la promoción que realizó el naturalista y abogado francés Antoine Joseph Dezallier d’Argenville a propósito de la materia. d’Argenville era ministro de la corte durante el reinado de Luis XV y un gran amante de los jardines, en tanto, sobre ello escribiría un tratado que causaría una enorme sensación en su tiempo. Mientras tanto, muchos años antes, en la antigua civilización egipcia, al jardín se le sabía atribuir una importante connotación en materias social y política, ya que el gran jardín era símbolo inequívoco de éxito y de prosperidad.
Cabe destacarse que la práctica de la jardinería o el cuidado del jardín no resulta ser una actividad muy onerosa sino se ostenta una extensión de jardín muy grande. En la actualidad existen muchos utensilios y máquinas, tales como rastrillo, palas, regaderas, cortadora de césped, bordeadora y carretillas, entre otros, que ayudan al hombre y que son fáciles de manipularlas sin necesidad de tener un gran conocimiento en el tema.
Incluso hasta se puede prescindir de la contratación de un profesional si se tiene un jardín de fácil cuidado.
Al individuo que se dedica profesionalmente al cultivo de jardines se lo conoce como jardinero/a y en la actualidad gozan de una gran demanda laboral dado que mucha gente se ha volcado a la vida en espacios suburbanos donde predomina el verde. La ausencia del tiempo preciso para cuidar el jardín hace que la gente contrate un profesional que lo realice. Por otra parte, la proliferación de casas con jardines ha hecho crecer muchísimo a la industria que abastece a la jardinería.

Concepto de: Jardinería y Qué es

La jardinería es el arte u oficio de cuidar y cultivar un jardín, entendido éste como el terreno donde se cultivan plantas con motivos ornamentales. Cuando hablamos de jardinería, estamos pensando en la salud y crecimiento de las plantas y en el hecho de que completen un ciclo vital en buenas condiciones.
Ésta actividad es un intento de domesticar la naturaleza, desde el más modesto jardín familiar hasta los grandes parques públicos. La jardinería tiene importantes repercusiones sobre el paisaje, el suelo, los ríos, la atmósfera, la fauna y flora.
Las funciones de la jardinería son planear, realizar y conservar jardines. Al jardinero le compete efectuar de manera autónoma y precisa la preparación del terreno, las implantaciones de elementos vegetales, las labores de mantenimiento; utilizando las técnicas y los medios manuales y mecánicos adecuados. Éste a su vez, debe poseer grandes conocimientos de botánica, agricultura y arquitectura.
Los orígenes de la jardinería se remontan a unos 7.000 años con el cultivo de plantas para la alimentación, las primeras evidencias de jardines ornamentales se encontraron en Egipto y Mesopotamia. En Grecia, en Roma y en el mundo Occidental existieron enormes jardines, la mayoría con concepto religioso.
Los bellos jardines renacentistas fueron realizados por satisfacer el lujo de las cortes europeas. Hasta el siglo XIX no se desarrolló el concepto de jardín abierto al público y realizado con miras a tal función. Hoy en día, la jardinería ha sido introducida en la planificación urbanística de las ciudades.
La jardinería esta íntimamente ligada con el paisajismo, el cual trata de armonizar la naturaleza consigo misma y con la mano del hombre, éste no existiría sin la jardinería, debido que involucra a las plantas y flores, junto con otros factores armonizantes: texturas, materiales, relieve natural o artificial, elementos como agua, estanques, cascadas, entre otros.
Una jardinería adecuada y un paisajismo acorde con el ambiente circundante ayuda a incrementar la calidad de vida de la población en términos de salud, bienestar social y confort. En el más pequeño pueblo o en la metrópoli más grande encontramos la jardinería y paisajismo de la más diversa índole.

Significado de: Jardinería y sus Usos

1. Arte y técnica de cultivar los jardines: se ha comprado un manual de jardinería para entretenerse durante el verano en su chalé.

Sinónimos
Floricultura, horticultura, plantación, cultivo.


[Botánica] El arte de cultivar y cuidar las plantas, desarrollado al aire libre en un espacio verde, generalmente acotado, llamado jardín, así como también se define a la actividad consagrada a su cuidado.

El diseño del jardín

El jardín como expresión artística singular tiene sus propios planteamientos estéticos. Es una creación con vida y sensibilidad propia, en constante transformación, que comunica los conceptos estéticos dominantes en cada época. Es una manifestación del arte de la percepción, dirigida a ser captada por todos los sentidos.

El jardín ha sido fuente de inspiración constante en la literatura y se ha tenido en cuenta como fondo en pinturas y grabados por el ambiente que crea en su entorno. Está compuesto por elementos vegetales que son tratados de manera artificial por el hombre, que construye así un espacio de naturaleza humanizada. A partir del Renacimiento, con la recuperación de los ideales estéticos clásicos, aparecen publicaciones con descripciones y consejos dedicados a la manera de construir y mantener un jardín. Mientras el tiempo neoclásico impulsa un modelo cuya escenografía sirve a una razón convertida en medida de todas las cosas, los novelistas románticos vinculan la imagen del jardín con la vida espiritual, rechazan toda artificiosidad y defienden el paisaje natural. En su evolución estética posterior, la jardinería recibe la influencia de la arquitectura y del urbanismo como ordenación del paisaje, junto con las cambiantes tendencias de la escultura, pintura, artesanía y moda. En nuestro tiempo, jardinería, arquitectura y urbanismo forman una unidad indivisible, y el auge de los nuevos modos de construir nos acerca a un modelo de jardín ecológico, reciclable e integrado en el medio natural. Finalmente, hay que señalar que la normalización de las actitudes sociales ha democratizado el jardín. Frente a un modelo tradicional que lo contempla como manifestación de riqueza y poder, se abre paso un acceso más abierto a su propiedad y disfrute, al tiempo que forma parte de cualquier desarrollo público bien planificado.

El diseño del jardín esta en función de sus proporciones, situación, clima, gustos del propietario, utilización, contexto histórico y social, y la influencia estética del momento en el que se construye. El espacio y el equilibrio armónico en sus componentes horizontales –suelo- y verticales -edificaciones y vegetación-, son decisivos en su creación. De su construcción se encarga el paisajista o arquitecto de jardines, que es el experto que se ocupa de proyectar el jardín, es decir, de diseñarlo, estudiando el espacio a ajardinar con sus zonas de ocio, de sol y de sombra, planificando cada rincón para sacar el máximo rendimiento del terreno disponible e integrar el jardín con la casa o edificación. Se ocupará también de la dirección de la obra de ajardinamiento, que incluye el movimiento de tierras, el trazado del diseño o replanteo y la planificación de la red de riego y eléctrica para iluminar correctamente todo el jardín. Además, se ocupará del aporte de tierras, la selección de las especies vegetales adecuadas y dirigirá a los jardineros para que efectúen la plantación correctamente, de modo que el jardín crezca y se desarrolle en su totalidad.

El cuidado y posterior mantenimiento de la obra realizada necesita la mano experta y el buen hacer del jardinero, figura profesional encargada del cuidado del jardín, la plantación y limpieza de restos de hojas y ramas caídas, así como de la poda, riego y fumigación. Durante todas las estaciones del año es necesario ocuparse del jardín, por lo que hay que realizar en cada momento una serie de actividades imprescindibles para su conservación en óptimas condiciones. Las plantas y materiales necesarios para la plantación y decoración del jardín tal y como se ha proyectado se suelen encontrar en viveros y centros de jardinería, fábricas de áridos o proveedores especializados en el sector. El floricultor o viverista será el que se ocupe de producir plantas, árboles y arbustos para la venta. En el centro de jardinería se venden sus distintas variedades y tipos, temporales o anuales, vivaces, tapizantes, arbustivas y trepadoras, bulbos y semillas. También encontraremos macetas, tierra, mobiliario para el jardín y otros accesorios como flores secas, velas, herramientas y ropa de trabajo.

Un jardín sólo se puede conservar si ha sido bien plantado, para lo cual es imprescindible conocer y estudiar la jardinería, todo lo relacionado con las plantas, el terreno y el riego, que dependerá de la necesidad hídrica. Un jardín alcanza la plenitud de su belleza después de muchos años de haber sido plantado; su construcción dura por término medio dos años y su permanencia refleja las condiciones en que fue establecido. El jardín es un lujo, un lugar de recreo y ocio.

En el trazado del jardín hay que tener en cuenta la orientación, el clima, el agua, el suelo, la superficie total y la orografía, la vegetación existente, si la hubiera, y cómo se quiere o gustaría que fuera. La orientación del terreno es decisiva para proyectar un jardín y hacer la selección de las plantas que son más adecuadas para cada zona. En los jardines ya plantados no hay orientaciones precisas porque los cerramientos, árboles y el resto de vegetación plantada han modificado en su interior las horas de sol, creando sus propias sombras y microclimas. La altura y ubicación de la casa tienen un papel fundamental porque las fachadas proyectan sus sombras sobre el jardín.

El clima influye decisivamente en el jardín; la selección de las plantas, el desarrollo de éstas y las actividades que se realicen dependerán de los condicionamientos de aquél. En la costa, los inviernos suelen ser más suaves por la humedad del ambiente con brisas marinas y vientos ocasionales, y hay que tener en cuenta la salinidad producida por el mar. En el interior, el clima suele ser más seco, con fuertes heladas invernales y frecuentes en primavera. Los veranos son largos, cálidos y secos, con temperaturas altas y golpes de sol. Además, debemos tener en cuenta las condiciones climáticas regionales y locales. En las zonas tropicales tendremos en cuenta la temperatura y pluviosidad elevadas y la carencia de estaciones.

Con muy poco gasto se puede hacer un jardín, lo importante es que cada planta tenga su espacio, la tierra suficiente y un aporte de agua continuado para su perfecto desarrollo; de su estado depende la belleza del mismo. Entre un 80 y un 90% del peso de la planta es agua. Estas absorben las materias nutritivas disueltas en ella y las hojas, si se secan, pesan menos que las tiernas al haberla perdido. Si se riega al atardecer, el aprovechamiento del agua es mayor, porque las plantas conservan la humedad toda la noche, aunque el riego se puede hacer también a primera hora de la mañana. La cantidad de agua que se aporte dependerá de cada planta; las de hojas grandes necesitan más que las de hojas pequeñas y hay géneros y especies xerófitas o de ambientes pantanosos. El exceso de riego no favorece el crecimiento ni tampoco la floración, e incluso puede anular el efecto de los fertilizantes.

Es fundamental conocer el tipo de suelo sobre el que se va a plantar tanto por la calidad de sus componentes como por su permeabilidad. Si el terreno es arcilloso el suelo es fuerte, impermeable, tarda más en secarse y el agua puede llegar a acumularse. La arcilla es fría cuando está húmeda y llega a cuartearse; su exceso no es bueno para las plantas. Si el suelo es arenoso, es ligero, permeable y poroso, necesita mucho riego porque se seca y calienta con rapidez. Arcilla y arena se deben mezclar para equilibrar la composición o enmendarla. El humus es un fertilizante orgánico que procede de la descomposición de animales (estiércol) y vegetales (hojas y restos de plantas) en contacto con el aire. Se utiliza mezclado con arena y arcilla. La turba es un tipo de humus cuya descomposición ha tenido lugar bajo el agua, en los pantanos.

La orografía condiciona el diseño a realizar, el aprovechamiento del espacio y la colocación de la vegetación. La forma del terreno se puede modificar estudiando las curvas de nivel y moldeando el jardín con los movimientos de tierra adecuados. En uno llano se pueden crear modulaciones del terreno, y en uno muy accidentado se hacen desmontes para suavizarlo.

Conviene preparar la tierra para que las plantas puedan crecer bien. Hay que airearla en profundidad, removiéndola para que se descompacte y oxigene, y mezclarla después con estiércol u otros fertilizantes para abonarla, enmendándola con aporte de arena o arcilla según sea de una clase u otra el suelo y carezca de uno u otro elemento. En su caso, hay que permeabilizar con un drenaje en las capas inferiores impermeables.

En cualquier sitio y con cualquier elemento se puede hacer un jardín, si se conocen bien las plantas. Un jardín no es mas que una plantación artificial. Lo más importante es la calidad de la planta. Una sola puede constituir un jardín; este será bello si la planta lo es. La falta de extensión nunca es un defecto; la falta de cuidado sí. El jardín puede tener líneas rectas, curvas o ambas mezcladas. Puede ser clásico, de líneas rectas y superficies planas o paisajístico, de líneas curvas y superficies onduladas. También puede tener curvas alternadas con superficies planas. Si el lugar es abierto, el jardín puede aprovechar el paisaje exterior, si es cerrado tendrá muros que lo rodean, construidos con ladrillos o vegetales. Podemos encontrar recintos tipo huerto, claustro o patio, de clara influencia árabe. Es importante ver el jardín como una continuación del paisaje. Cuando se planta un árbol a crecimiento libre hay que tener en cuenta lo que ocupará en su máximo desarrollo.

Tipología del jardín

Hay distintas clases de jardines según la época y el lugar en el que fueron construidos. Cada etapa define unos trazados característicos, con una vegetación en función del clima y una identidad local. Estos estilos básicos se han difundido y copiado, de modo que puede hacerse un jardín del tipo que sea en cualquier lugar del mundo, si se tiene en cuenta la tradición que representa.

El jardín español o árabe-español representa el paraíso prometido, es un lugar de reposo con la presencia del borboteo del agua. Despierta los sentidos con el aroma de las flores, las plantas trepadoras y especies olorosas, y la textura de los diversos elementos vegetales. Decorados con juegos de agua, fuentes bajas y azulejos, deben contar con un sistema de irrigación que almacene el agua en albercas de grandes proporciones; éstas actúan a su vez como espejos que reflejan el entorno. Suelen estar protegidos del exterior por muros o tapias que les otorgan privacidad.

El jardín francés está diseñado con una perspectiva geométrica marcada por un eje axial, con trazados en cuadrícula sin tridimensionalidad; está compuesto formado por grandes avenidas. Hay un despliegue de riqueza y una afirmación del poder humano sobre el medio natural. Los árboles se agrupan creando arboledas y bosques. En el interior, se crean distintos niveles con rampas, escalinatas y pequeñas construcciones de recreo dispersas, llamadas follies. La edificación queda aislada del exterior por medio de unos canales o fosos de defensa, que al llenarse de agua crean una isla. Los setos se recortan como manifestación del arte topiario, de tal manera que la vegetación se utiliza como una materia viva que se puede esculpir, modificando su forma natural según el gusto y la moda. Los cuadros de vegetación se caracterizan por su gran colorido.

El jardín italiano, cuya concepción parte de la manifestación humanista que toma al hombre como medida de todas las cosas, recupera elementos procedentes del antiguo jardín romano. Trazado por arquitectos, se da importancia a la perspectiva. Desde la casa se puede dominar todo el jardín, que está regido por un eje. Los grandes desniveles del terreno se salvan con la disposición en terrazas y se proyectan diseños para integrar el jardín con el edificio o villa. El espacio es finito, trazado en figuras geométricas, como cuadrados, rectángulos y triángulos, con abundante vegetación, grandes lagos y fuentes contenidas en ellas. Se trata de un jardín aterrazado, con muros de contención, escalinatas y balaustradas y se decora con columnas y esculturas que incorporan desnudos y se colocan en hornacinas abiertas en las tapias. La manifestación específica del arte topiario reside en la reaparición del laberinto, que se considera como un jardín dentro de otro, y la aparición de escudos. Junto a la vivienda se crea un jardín secreto para uso exclusivo de los dueños.

El jardín inglés representa el ideal burgués. Arquitectos y paisajistas rompen con él los artificios del jardín formal. Fue creado en función del sentir de la sociedad inglesa, que prefiere los paisajes naturales. Hay una continuidad entre el paisaje construido y la naturaleza, todo se integra como si la mano del hombre no hubiera intervenido. Incluso se modifica la orografía para crear montes y colinas, y se trazan senderos en los que predominan las formas curvas sobre las rectas. Se suprimen los cerramientos, que se sustituyen por fosas o canales llamados ha-ha, de modo que solo se percibe un fondo formado por distintos niveles de vegetación de tonos en verde, creada con cedros, cipreses y otras especies perennes y completado con masas arbustivas y macizos de flores que crecen libremente en las praderas. Es un jardín íntimo e individual; exige un esfuerzo, hay que descubrirlo y recorrerlo de modo que se experimente una diversidad de sentimientos.

El jardín oriental crece en un espacio reducido. Relacionado con la espiritualidad budista y sintoísta, de alguna manera ha renovado el jardín occidental, que ha tomado de él elementos formales más que valores conceptuales. Constituye un universo independiente y se encamina a favorecer una reflexión dirigida al espíritu del hombre, que percibe en función de su sensibilidad los distintos contenidos simbólicos. La idea de equilibrio surge de la relación entre forma y fondo, se valora la especial disposición de los elementos vegetales o arquitectónicos y la relación entre lo curvo y lo recto. Hay una reproducción a escala reducida de la propia naturaleza. Todo está absolutamente pensado, nada crece ni se coloca al azar. Encontramos grandes paisajes donde las rocas, piedras, raíces y áridos, de diversas proporciones, están colocados con sabiduría, y espacios en los que sólo hay arena rastrillada haciendo dibujos concéntricos u ondas de una gran belleza.

Elementos del jardín

Al recorrer un jardín se pueden encontrar elementos decorativos como fuentes, estatuas, pabellones, grutas, cenadores, invernaderos, pérgolas, plazoletas y quioscos. La vegetación (árboles, arbustos, matas, plantas de flor y praderas) podrá aparecer plantada en arriates, borduras, parterres, platabandas, macizos o rosaledas. Habrá árboles alineados, arbustos dispuestos a modo de setos como cerramientos, matas o plantas de flor agrupadas en número impar, plantadas en macizos, rocallas o jardineras, de modo que el conjunto cree el ambiente deseado.

Herramientas de jardinería

Para la jardinería son necesarias una serie de herramientas que ayudan al cuidado del jardín y facilitan el trabajo al jardinero o al aficionado. Es necesario contar con un lugar resguardado para protegerlas y poder usarlas en perfectas condiciones. En primer lugar, se debe contar con una escoba de jardín, de forma rectangular con cerdas gruesas, para barrer las hojas y los restos de tierra de caminos pavimentados, terrazas y patios. Para rastrillar hace falta un rastrillo-escoba o un rastrillo de acero, utilizado cuando sólo se quieren retirar los restos de hierbas y de hojas, sin la tierra. Es muy útil para recoger restos de césped. Para desmenuzar la tierra, juntar piedras y extender los áridos, el rastrillo es la herramienta adecuada. Las azadas pueden tener la punta cuadrada o triangular para poder romper el terreno si la tierra es dura. La pala con la punta redonda se utiliza para coger tierra amontonada y extenderla, y si tiene la punta cuadrada sirve para plantar, transplantar o hacer un agujero, remover la tierra y perfilar un borde de césped o con vegetación rastrera. Se emplean distintos tipos de tijeras según la labor que se vaya a realizar. Para cortar las flores marchitas y despuntar los arbustos, las tijeras manejables con una mano. Las tijeras de podar, con las dos manos, se usan para cortar ramas no muy gruesas de arbustos y árboles jóvenes. Para recortar el césped que crece alrededor de un árbol o de las macetas o rincones a los que no se llega con el cortacésped se emplean tijeras de una mano o de muelle. Para recortar la parte que ha crecido del seto modificando su forma son útiles en setos y borduras no muy altas unas tijeras de dos manos planas.

El césped requiere muchos cuidados. Para airearlo se pasará una escarificadora, una máquina parecida al cortacésped que va clavando unas cuchillas que rotan, haciendo incisiones en el suelo a una cierta profundidad y sacando la capa que se almacena entre la tierra y el césped. Conviene pasarla un par de veces al año, en otoño y primavera. Para cortarlo, se pasará una segadora o cortacésped, que puede ser manual, eléctrica o de gasolina. Se pasará una vez a la semana, para recortarlo desde que empieza a hacer calor, que es cuando más crece, hasta el comienzo del invierno, cuando deja de crecer y sólo necesitaremos pasarlo una o dos veces al mes. Con esta máquina también se pueden recoger del césped las hojas que se hayan caído de los árboles, ya que obstaculizan su aireación y crecimiento. Estas hojas también se retiran con el rastrillo de acero. Cuando la hierba está alta y el corte no es posible, se utiliza la desbrozadora. Esta herramienta tiene un hilo que gira muy rápidamente y va cortando la hierba. La motosierra se emplea para recortar los setos cuando son altos y extensos; facilita mucho la labor de corte y la agiliza. También se usa para podar las ramas de los árboles.

Para regar las plantas en macetas o en zonas no muy extensas, es imprescindible una regadera de plástico o metálica. Una escalera será muy útil para subir a los árboles y cortar sus ramas, recortar los setos y otros trabajos. La carretilla transportará de un lugar a otro del jardín arena, tierra vegetal u otros materiales, cuando su peso no sea muy ligero o sea mucha cantidad la que hay que mover.

Para fumigar o hacer un tratamiento fitosanitario se empleará una mochila especial, en la que se diluirán con agua los productos necesarios para tratar las distintas plagas y enfermedades de las plantas. La manguera, que nos sirve para regar y limpiar los caminos, paseos y zonas pavimentadas del jardín, como terrazas y escaleras, pueden estar fijada a una boca de riego o ser móvil.

Es importante ir cómodo y adecuadamente vestido para trabajar en el jardín. La ropa que llevemos habrá de protegernos del frío, el calor, la lluvia y los insectos. Será necesario tener un impermeable para los días de lluvia en los que hay que trabajar en el exterior, y unas botas de goma para aislar el pie de la humedad cuando ha llovido, hay charcos o el terreno está mojado. Los zapatos deben ser de suela gruesa que se adapte bien al terreno, permita caminar por suelos pedregosos, pise con seguridad y aísle el pie del contacto con hierbas cortantes e insectos. Finalmente, conviene cubrir las manos con unos guantes de goma que las protejan y permitan realizar los trabajos de jardinería con comodidad; un sombrero y unas gafas nos protegerán de la intensidad del sol.

Calendario del jardinero

El mantenimiento de un jardín de zona templada implica un calendario de actividades en el que se realizarán todas aquellas operaciones necesarias para mantenerlo en buen estado. Las distintas estaciones y el clima son elementos a tener en cuenta para efectuar la plantación, los transplantes, las podas, las fumigaciones y el riego adecuados. El período de reposo de las plantas es en invierno, cuando hace frío, y florecen cuando el clima es más cálido. En primavera, las plantas están llenas de hojas nuevas de un color verde claro intenso, con flores que tienen una permanencia corta. Entonces despuntan las yemas de las especies de hoja caduca, que se convertirán en hojas y ramas. El jardín hace explosión y vemos los resultados de todos los cuidados realizados a lo largo del otoño y el invierno.

En verano, todos los árboles tienen hojas y se ocupa el jardín con más intensidad. En otoño vuelven las lluvias, y si el verano fue seco y duro, al caer agua las plantas reverdecen y florecen de nuevo; los árboles caducifolios empiezan a perder sus hojas. Con la llegada del invierno, las perderán por completo, por lo que el fondo del jardín estará constituido por las de hoja perenne. El jardín ha cambiado de aspecto, algunas plantas no tienen hojas y otras las conservan, pero su aspecto es menos fresco que durante los meses anteriores. La luz solar tiene un tono gris azulado, que apaga y enfría el espacio y todos sus rincones. En septiembre, con la llegada del otoño, se podarán los setos. A continuación, se hará un tratamiento fitosanitario o fumigación y se plantará la vegetación que florezca durante el invierno y la primavera.

Desde finales de septiembre es buena época para plantar un césped nuevo o cubrir zonas con calvas porque al hacer menos calor y llegar las lluvias, las semillas prenden y se desarrollan mejor. Desde finales de octubre hasta mediados de noviembre se pasará por el césped la escarificadora para airearlo, echando después arena y materia orgánica para recebarlo o llenar los pequeños huecos. A este período corresponde también la plantación de árboles a raíz desnuda y en contenedor; se puede empezar a transplantar todo aquello que se quiera desde noviembre hasta el inicio de febrero. Durante octubre, noviembre y diciembre se recogerán las hojas que vayan cayendo de los árboles, sobre todo en la zona del césped, para evitar que se estropee, y se harán siegas de mantenimiento cuando sea necesario. En enero se aportará a las plantas abono orgánico tipo mantillo o humus y se plantará lo que florece en primavera. Puede iniciarse la poda de árboles y arbustos. En febrero se podarán los que tienen la floración a lo largo del verano, así como también los rosales, y se plantarán árboles a raíz desnuda, mientras se trasplantan árboles y arbustos. Desde que empiece a hacer calor se segará la pradera una vez a la semana; se puede continuar con la poda de algunos árboles y se dará un tratamiento fitosanitario general a todo el jardín con fungicidas e insecticidas.

En abril conviene echar abono químico, con nitrógeno, fósforo, potasio y magnesio en toda la vegetación, desde el arbolado hasta las praderas. Con su aplicación se aumenta el crecimiento de las plantas, que tendrán un verde más intenso, desarrollándose en altitud y grosor. El preparado aporta sustancias nutritivas y oxígeno para favorecer el crecimiento.

En mayo, se hará un tratamiento fitosanitario completo. Se guardarán los bulbos de primavera, limpios y secos, una vez que estén marchitas las hojas. Desde que empiecen a florecer los lilos, iris, rosales, hortensias y otras flores, conviene cortarlas a medida que se van marchitando, como poda de limpieza y para potenciar la floración. Durante junio, julio y agosto nos ocuparemos del cuidado general del jardín. Todas las semanas se realizará la siega del césped, la poda de limpieza de las flores marchitas y se retirarán las malas hierbas. Esta operación se suele hacer a mano, y sólo en espacios muy amplios se tratará con herbicidas; es el caso de caminos jardineros o explanadas soladas con tierra o áridos. Para acabar el ciclo anual de trabajos, se efectuarán tratamientos fitosanitarios de prevención y se regará todo el espacio ajardinado dos veces al día, al inicio de la mañana y a última hora de la tarde.

La vegetación

El jardín se define por la interrelación entre sus elementos vegetales. Los árboles requieren para crecer un espacio autónomo, por lo cual hay que plantarlos separados. Un árbol desarrollado a los cuatro vientos tiene un porte distinto de uno forzado a crecer en un lugar con obstáculos.

Los árboles, como elementos permanentes del jardín, dan sombra en verano y dejan pasar el sol en invierno, si son de hoja caduca; cuando son de hoja perenne tapan las vistas, aíslan y decoran. Las enredaderas se caracterizan porque trepan, se enroscan o encaraman. Necesitan algo en qué apoyarse, un palo, muro, celosía, reja o pérgola. Ocupan muy poco espacio y su sistema de enraizamiento no es muy profundo, cubren con cierta rapidez y son estupendas como fondo para un jardín. Algunas se pueden usar como tapizantes. Las flores son imprescindibles para dar color y aroma, y atraer a los insectos. Podemos crear zonas con distintas gamas de tonos plantando un jardín blanco, azul o rojo, o bien de cualquier otro tono. También podemos optar por un jardín sólo verde, en el que la forma de las hojas, las texturas y la combinación del porte de cada planta juega un papel primordial. Utilizaremos toda la gama posible dentro de un color y sus complementarios. En un jardín blanco habrá algo de amarillo y azul, y viceversa; en uno rojo, se pueden introducir tonos rosados y anaranjados junto con alguna nota azul para contrastar y resaltar el color predominante.

Es posible cultivar todas las plantas en macetas, mientras se les den los cuidados necesarios y el tamaño de la maceta corresponda con su porte. La maceta es un espacio artificial para las raíces; en jardinería, las plantas cultivadas en ellas facilitan la producción, el traslado de un lugar a otro y permiten decorar y crear un jardín en espacios como terrazas, patios o balcones, e incluso en el interior de las casas. Se fabrican en diversos materiales, como plástico, terracota o barro cocido, piedra artificial, madera, hormigón o hierro.