Definición de Razón

Razón - Su Significado, Definición, Concepto e Importancia

Definición de: Razón y su Importancia

Este mundo tiene por un lado a los Objetos Inertes que funcionan como soporte, sustrato o asentamiento de los Seres Vivos, siendo estos últimos toda materia que no solo tenga energía sino que realice las acciones que conforman lo conocido como Ciclo de Vida, repetido a lo largo de todas sus atividades hasta su subsistencia y que finalizan con la muerte.

Estas acciones parten de una Alimentación como la forma en la cual se incorporan los nutrientes para saciar las Necesidades Energéticas diarias, teniendo por un lado a los seres que son Autótrofos capaces de elaborar su propio alimento (como los vegetales con su proceso llamado Fotosíntesis) y por otro a los Heterótrofos que se alimentan de otros organismos, seguido de una Relación tanto con otros individuos como con el medio y la Reproducción que permite continuar con un linaje o la especie en sí.
Los seres pertenecientes al Reino Animal guían sus acciones en el mundo gracias a lo que es defindo como Instinto Animal, siendo ésta la aparición de pulsiones que tienden a saciar una necesidad causada por Factores Internos o Externos que son motivados por el medio que los rodea, moldeando sus actividades.
La principal diferencia que tienen entonces los Seres Humanos con respecto a los animales gira en torno a la capacidad que tenemos de Dirigir Nuestros Actos, teniendo entonces el concepto de Voluntad como el hacer uso de nuestra inteligencia para poder abstraernos de este mundo que nos envía estímulos.
Un concepto ligado a estas Facultades Intelectuales es otro de los atributos de la personalidad humana, siendo la Razón la capacidad de poder incorporar conceptos, aprehender nuevas actividades y poder hacer uso de la Reflexión y Deducción para poder abstraerse de la realidad y aprender nuevos conceptos mediante la Deducción e Inducción.
Es así que seguramente hemos escuchado el concepto de Razonamiento Deductivo siendo éste la capacidad de poder incorporar nuevos conceptos o entender algun aspecto en particular sin que tengamos un objeto o una referencia física presente, teniendo al menos Dos Premisas las cuales en un contexto determinado permiten llegar a diferentes conclusiones tras una Confirmación o Contradicción entre ambos conceptos.
El uso de la Razón está contrariamente emparentado a actuar impulsivamente, teniendo para ello la implicancia de tomarnos un tiempo para poder Analizar un Contexto, reflexionar al respecto y decidir un Acto Voluntario correspondiente a la mejor solución posible para el problema que se nos presenta.

Concepto de: Razón y Qué es

Esta es una palabra que tiene raíces latina, originada de “ratio” o “rationis” que significa razón y de “reor”, “reris” que es creer o pensar. Razón es la capacidad que posee el ser humano, de reflexionar, deducir o pensar; o sea el acto de razonar. También hace relación al motivo o causa de lago o situación en particular; en otras palabras es la explicación o conclusión para justificar o probar algo en específico. En otro contexto, para aludir a una información, encargo, aviso o recado.
En el entorno aritmético hace su aparición este vocablo, para referirse a la desigualdad de dos cantidades; la razón geométrica es el cociente de dos cantidades que el resultado es dividirlas, y la igualdad de dos razones se le llama proporción. La razón es como usualmente de conoce a este término u operación, pero corresponde a un concepto de la filosofía que es aquella capacidad humana para resolver sus problemas con diferentes niveles de satisfacción, desde este panorama de la filosofía, el hombre obtiene esa habilidad que es la razón, la cual le ayuda a reconocer juicios y cuestionarlos para así conseguir establecer la coherencia y conexión de estos.
Ahora bien en torno a la razón se pueden conseguir con los tipos de razonamiento primero tenemos el deductivo que va de lo general a lo particular y el inductivo en sentido contrario. Y en todo razonamiento existe dos elementos fundamentales como el contenido que se constituye por los objetos y propiedades que hacen referencia a las manifestaciones lingüísticas y la forma es lo que resulta de concentrarse en el contenido de las manifestaciones que refieren a los objetos y sus propiedades y sustituirlos por símbolos.

Significado de: Razón y sus Usos

1. Facultad de pensar o discurrir: el Siglo de las Luces se caracterizó por el culto a la Razón que en él se impuso.
2. Argumento o demostración que se ofrece en apoyo de algo: expón alguna razón de peso que nos lleve a aceptar tu sugerencia.
3. Motivo, causa: ¿se puede saber cuál es la razón de este jaleo?
4. Verdad, justicia o acierto en lo que alguien dice o hace: reconocieron la razón al demandante, que obtuvo finalmente la indemnización que solicitaba.
5. Relación numérica establecida por comparación entre dos magnitudes: el peso de los dos volúmenes está en razón de dos a tres.
6. [Uso familiar] Recado, aviso: manda razón a tu abuela que vaya preparando la cena.
7. [Matemática] Cociente de dos números: la atracción mutua de dos masas está en razón directa de cada una de ellas y en razón inversa del cuadrado de su distancia.
8. [Matemática] Cociente resultante de dividir cada término de una progresión geométrica por el que le precede: si la razón es mayor que la unidad, la progresión es creciente.

Sinónimos
Racionalidad, raciocinio, inteligencia, mente, entendimiento, discernimiento, lógica, juicio, reflexión, pensamiento, comprensión, especulación, elucubración, lucubración, deducción, razonamiento, perspicacia, facultad, intelecto, espíritu, lucidez, sensatez, intuición, criterio, madurez, responsabilidad, sentido, seso, sesera, sustancia, argumento, demostración, explicación, prueba, justificación, argucia, inducción, excusa, motivo, móvil, causa, porqué, fundamento, motivación, base, cimiento, fuente, principio, nudo, raíz, fondo, justicia, equidad, rectitud, verdad, derecho, acierto, tino, prudencia, tacto, moderación, cordura, tiento, seguridad, serenidad, desapasionamiento, solidez, ecuanimidad, sensatez, equilibrio, orden, mando, derecho, voz, poder, fuerza, aviso, recado, noticia, antecedente, cociente, fracción, división.

Antónimos
Sinrazón, irreflexión, incomprensión, torpeza, incapacidad, irresponsabilidad, injusticia, desigualdad, inconsecuencia, desacierto, imprudencia, desmesura, inmoderación, insensatez, inseguridad, desequilibrio.

Modismos
A razón de. Locución que indica la correspondencia de la cantidad que se expresa a cada una de las partes de que se trata.
Alcanzar de razones a uno. [Uso familiar] Dejarle sin réplica en una discusión, finalizando la misma.
Asistir la razón a uno. Tenerla.
Atender a razones uno. Quedar convencido con los argumentos que se le han presentado.
Atravesar razones. Véase trabarse de palabras.
Cargarse uno de razón. [Uso figurado] No precipitarse, tener paciencia para proceder después con mayor fundamento.
Dar la razón a uno. Concederle verdad y acierto en lo que dice.
Dar razón. Informar de cualquier asunto.
Dar uno razón de sí, o de su persona. Corresponder a lo que se le encarga con exactitud y responsabilidad.
En razón a, o de. Respecto a, por lo que concierne a.
Entrar uno en razón. Aceptar y asumir lo que es justo y razonable.
Envolver a uno en razones. Confundirle, hacerle errar en sus razonamientos de modo que no sepa continuarlos.
Estar a razón, o a razones. Discurrir y argumentar respecto a determinado punto.
Fuera de razón. Sin justificación ni motivo.
Hacer uno la razón. Corresponder a un brindis con otro brindis.
La razón no quiere la fuerza. Expresión que indica la conveniencia de actuar con justicia mejor que con violencia. 2. Exhortación para que alguien se convenza de lo que le dicen.
Llenarse uno de razón. Véase cargarse de razón.
Meter a uno en razón. Obligarle a obrar con justicia y de modo razonable.
Perder uno la razón. Volverse loco. 2. Comportarse de modo que se perjudica a sí mismo.
Poner en razón. Calmar, apaciguar a los que participan en una disputa. 2. Imponer a alguien un castigo corrector.
Ponerse uno a razones con otro. Disputar con él o contradecirle.
Ponerse en razón, o en la razón. Equilibrar los términos en un ajuste.
Privarse uno de razón. Tener embargado su uso por una pasión intensa u otro motivo.
Razón aritmética. [Matemática] Aquella con la que se trata de averiguar el exceso de un término sobre otro.
Razón armónica. [Matemática] La doble, cuyo valor es menos uno.
Razón de cartapacio. [Uso figurado y familiar] La que se da de memoria, sin venir al caso.
Razón de Estado. Regla con que se dirigen y gobiernan los asuntos que pertenecen al interés y utilidad de la república. 2. Consideración de interés superior que un gobierno invoca para permitirse actuar en contra de la ley o del derecho. 3. [Uso figurado] Miramiento por lo que puedan juzgar o pensar otros, que lleva a comportarse de determinada forma en el seno de la sociedad.
Razón de pie de banco. [Uso figurado y familiar] La disparatada o inaplicable al caso de que se trate.
Razón geométrica. [Matemática] Aquella con la que se comparan dos términos para saber cuántas veces uno de ellos contiene al otro.
Razón natural. Capacidad discursiva del individuo, independiente de cualquier matiz científico que pueda ilustrarla.
Razón por cociente. [Matemática] Véase razón geométrica.
Razón por diferencia. [Matemática] Véase razón aritmética.
Razón social. [Comercio] Identificación de una compañía mercantil.
Razones trigonométricas. [Matemáticas] Véase Trigonometría.
Reducirse uno a la razón. Véase darse a buenas.
Ser razón una cosa. Ser justa, conveniente y razonable.
Tener razón. Decir verdad, estar en lo cierto.
Tomar razón, o la razón. Inscribir, anotar en un registro lo que en él debe constar.

 [Filosofía]

Facultad o capacidad humana de buscar la verdad y de resolver problemas. A diferencia del instinto, de la imaginación o de la fe, la razón presenta unos resultados fidedignos, capaces por sí solos de alcanzar el conocimiento. Basados en ella los filósofos de la antigüedad pudieron definir al hombre como "animal rationalis", constituyendo el ser racional la diferencia específica. Además, este don que distingue al hombre es por naturaleza igual en todos ellos (Descartes). En este sentido es sinónimo de entendimiento y de mente.

Origen y diversas acepciones del término

La palabra latina ratio tenía en su origen el significado, conservado aún hoy día, de 'cálculo' y de 'relación'. Entró en el lenguaje filosófico latino con Lucrecio y Cicerón, para traducir tres vocablos griegos logos, dianoia y nous. La referencia a estos tres conceptos explica los distintos sentidos con que ha sido usada la palabra a lo largo de la historia.

De todos los significados atribuidos al término, dos han sido considerados fundamentales para muchos autores: la razón como facultad y la razón como principio de explicación de la realidad.

La razón como facultad

En su acepción fundamental, como facultad humana, la razón expresa la facultad de conocer de modo discursivo y la capacidad de abstracción. El aspecto discursivo ha caracterizado de tal modo la razón, que a veces ésta se ha identificado con el término 'discurso'. Este nexo semántico se hace más evidente cuando ratio traduce la palabra griega logos, que significa precisamente 'palabra'. Logos, pues, designa el 'discurso', y al mismo tiempo el universal que se expresa en el discurso.

Entendida como facultad discursiva y abstractiva, la razón se opone a las funciones sensoriales, definiéndose negativamente como facultad de conocer no sensible. Desde el punto de vista de la acción, la razón se muestra como voluntad reflexiva, en oposición al impulso, al deseo, al instinto y a las pasiones.

La razón como principio de explicación de la realidad

La palabra griega logos no sólo significa la razón en cuanto coordinadora del pensamiento, sino también en cuanto que se manifiesta en el mundo. El logos designa, así, los dos aspectos de la razón: la razón subjetiva y la razón objetiva. Para que nuestra razón pueda captar el "orden de las cosas", es necesario que exista ese orden entre las cosas, es decir, es necesario admitir que el mundo es inteligible.

A lo largo de historia se ha establecido un vínculo teológico entre la ley del pensamiento y la naturaleza de las cosas. Ya en la filosofía griega, el logos (la 'ratio') se consideraba presente en el mundo. Heráclito lo entendía como la "razón que hace existir el mundo". Por su parte, los estoicos veían en la razón una especie de alma cósmica, de la cual participa el hombre en su razón, idea que corrobora Séneca cuando dice que "la razón no es otra cosa que parte del espíritu divino infundida en el hombre". En la misma idea se movía Marco Aurelio cuando decía: "a través de todas las cosas circula un dios único, una substancia única, una ley única, una razón común a todos los seres vivos inteligentes, una verdad única". El filósofo judío Filón, unifica en su concepto de Logos los aspectos personal y universal del mismo, recogiendo por un lado la idea del demiurgo platónico, y por otro, la tradición judía de un Dios personal, junto al cual el Logos aparece unas veces como una cualidad y otras como un ser distinto.

Con la llegada del cristianismo, la racionalidad de las cosas y la capacidad de la razón para conocerlas se ven ancladas firmemente en la doctrina de la creación. La razón divina -más cercana al concepto de entendimiento (nous) que al de ratio-, por medio de la creación imprime sus leyes en la naturaleza y comunica al hombre la capacidad de conocer esas leyes. Malebranche resumirá esta doctrina diciendo: "La Razón que ilumina al hombre es el Verbo o la sabiduría del mismo Dios". Los primeros avances de la ciencia todavía se hacían eco de aquella trilogía de la filosofía tradicional -Razón divina, razón humana, razón de las cosas-, como puede constatarse en Descartes, quien funda la validez de su ciencia en la veracidad de Dios.

Razón y entendimiento

Tomados en su sentido amplio, los términos "razón" y "entendimiento" son sinónimos, aunque, para entender mejor el sentido de razón es preciso señalar sus diferencias.

La diferencia entre 'razón' e 'entendimiento' (en griego logos y nous, y en latín ratio e intellectus respectivamente), consiste en que el conocimiento intelectivo es considerado intuitivo y directo, propio de un sujeto perfecto, dotado de una información noética completa. Mientras que la razón designa el modo humano de ejercer el conocimiento intelectivo: modo racional, a través del discurso y la complejidad de un procedimiento unido a las imágenes sensibles y a los procesos de inducción y deducción, llevado a cabo por medio del raciocinio, como "un camino de va desde la causa hasta el efecto (lo causado)". Esta diferenciación tiene sus raíces en la doctrina de Aristóteles y Platón.

Según Aristóteles, la sabiduría especulativa (sophía) está compuesta de ciencia demostrativa (episteme) fruto de la razón, y de primeros principios, que no necesitan demostración sino que son conocidos por sí mismos. Este tipo de principios son captados por una facultad teorética intuitiva, denominada nous ('entendimiento'). En torno a esos principios que no admiten demostración no cabe conocimiento racional o discursivo; solamente puede darse el conocimiento directo, o intuitivo. Esta facultad se encuentra únicamente en el pensamiento divino, "pensamiento del pensamiento".

De un modo semejante, aunque en forma alegórica, Platón asciende de hipótesis en hipótesis, hasta un término absoluto que resulta ser indemostrable; es una razón última que no es susceptible de justificación fuera de sí misma. En ambos casos, lo que se opone a lo demostrable no es un irracional (en el sentido de absurdo), ni una revelación profética. Es un inteligible al que no cabe aplicar la pregunta "¿por qué?". Entre razón y entendimiento se da la misma distinción que existe entre movimiento (razón) y el término de ese movimiento o reposo (entendimiento).

Esta distinción de los filósofos antiguos fue retomada por la patrística y por la teología medieval, la cual insistió en el carácter calculador, laborioso y progresivo de la razón, frente a la inmediatez e inmovilidad del entendimiento (o inteligencia). Santo Tomás dice que aunque entendimiento y razón no sean dos potencias distintas, se distinguen por la diversidad de sus actos: la inteligencia hace relación a la íntima penetración de la verdad, y la razón, tiene que ver con la búsqueda y el discurso. Boecio llega a comparar las relaciones entre ambos con la relación existente entre el tiempo y la eternidad. La razón es humana, la inteligencia es divina, aunque algo de ella le ha sido comunicada al hombre.

Dentro de la teología, y teniendo como origen a san Agustín, se distinguió entre razón superior y razón inferior. La primera se ocupa de las cuestiones transcendentales y eternas; la segunda, hace referencia a las cosas materiales y a su multiplicidad. Esto no quiere decir que sean dos realidades distintas, porque para el hombre, el conocimiento de las cosas eternas pasa por el conocimiento de las terrenales. También se distingue entre razón especulativa y razón práctica, teniendo en cuenta dos usos o funciones, correspondientes a dos modos típicos de comportarse el hombre: la contemplación y la acción.

Razón y experiencia

En el siglo XVII, Hobbes marca una ruptura con la tradición platónico-aristotélica respecto a la comprensión del entendimiento y de la razón. Para él, la razón es la facultad suprema del conocimiento, mientras que el entendimiento es simplemente la capacidad de comprender las voluntades y los pensamientos de otros. Por otra parte, Hobbes contrapone la razón a la experiencia, en el sentido de que el conocimiento racional es puramente humano, porque exige el uso del lenguaje, mientras que el conocimiento meramente empírico puede darse también en los animales. Esa contraposición entre razón y experiencia tiene su reflejo en la distinción que establece Hume entre las "ideas", que pueden ser probadas por medio de demostraciones, y los "hechos", que sólo pueden ser probados por vía de experimentación. En la misma línea hay que ubicar la distinción establecida por Leibniz entre "verdades de razón", que son aquellas que se basan en el principio de no contradicción y "verdades de hecho", basadas en el principio de razón suficiente.

La confrontación entre experiencia y razón se prolongó durante los siglos XVII y XVIII, encarnada en el empirismo inglés por un lado, y el racionalismo de la Europa continental, por otro. Lo que en el fondo se debatía era el problema del alcance de la razón humana, que los empiristas querían limitar al campo de la experiencia, hasta el punto de no ver en ella más que la capacidad de interpretar la observación y la experiencia. Los racionalistas, por otra parte, hacían extensivo el poder de la razón a todos los campos, intentando adaptar el modelo de la matemática a todo el trabajo de la filosofía. Kant rechazó esta pretendida extensión, y volvió a poner en el centro de la reflexión filosófica el tema de la distinción entre entendimiento y razón.

Razón pura y razón práctica

En Kant la distinción entre entendimiento y razón asume un sentido muy preciso. Los dos conceptos tienen en común la propiedad de conocer lo no sensible, pero tienen características propias: el entendimiento, trabajando más cercano a la experiencia, es la facultad de las reglas por las que se ordenan los datos de la sensibilidad mediante las categorías; la razón viene a ser la facultad de los principios, que une todos los conocimientos en un sistema.

La razón cumple varias funciones. Como razón pura (o teórica), trata de responder a la pregunta "¿qué podemos conocer?", limitándose al conocimiento de "lo que es". La razón práctica se preocupa de "deber ser" y está orientada al actuar del hombre, respondiendo a la pregunta: "¿qué debemos hacer?"; bajo la forma de imperativos hipotéticos, establece las leyes y los medios orientados a un determinado fin.

También en Hegel aparece la distinción entre razón y entendimiento, pero en un nuevo enfoque: el entendimiento según él, solamente conoce momentos y aspectos particulares. Como tal, es abstracto y no puede superar las oposiciones, mientras que la razón es capaz de asimilar todas las contradicciones. Esto ocurre porque ella es no solamente una forma del pensamiento, sino que también la realidad misma. La razón es la ley inmanente de la naturaleza y de la historia porque "lo que existe, es la Razón". Finalmente, Hegel, en su idealismo absoluto, lleva a su último extremo al racionalismo, cuando afirma que no sólo todo lo real es racional, sino que también todo lo racional es real.

Razón y vida

En la primera mitad del siglo XX surge el neopositivismo, que, movido por los espectaculares cambios científicos en la física, propugna un nuevo enfoque de la razón basado en el empirismo y en la lógica moderna. La racionalidad neopositivista tiende a excluir del alcance de la razón todo aquello que tenga que ver con la metafísica, la mística, la teología, el sentimiento, etc., e intenta reducir lo racional únicamente a lo expresable en enunciados verificables a través de controles empíricos.

Frente a este movimiento surgen varias corrientes de la filosofía actual, en el claro interés de hacer de la razón algo concreto, no ya en la línea de la dialéctica hegeliana, sino asumiendo la razón en función del hombre y de su actividad. En este sentido se mueve la obra de Dilthey, que distingue entre razón científica y razón histórica, entendiendo por ésta el poder que tiene la razón humana para conocerse a sí misma, la sociedad y la historia. Dilthey expone su pensamiento en la obra Crítica de la razón histórica. La razón, según él, no consiste en una garantía para que todo en el mundo funcione de acuerdo con un orden, perfección o necesidad, sino que es concebida como un instrumento para transformar una situación desordenada e inapropiada en otra más acorde y apropiada a los fines del hombre. Algunas de las propuestas de Dilthey fueron tomadas luego por el existencialismo.

En esta misma orientación se encuentra la filosofía de la "razón vital" de Ortega y Gasset, que debe entenderse como algo distinto tanto de la razón del racionalismo, como de la deformación del concepto de razón elaborado por el irracionalismo. El valor que Ortega atribuye a la razón se aprecia en esta afirmación: "Solamente cuando la vida misma funciona como razón, podemos entender qué es lo humano".

También como reacción frente a la "razón científica", surge en el ámbito europeo la fenomenología de Husserl y el existencialismo. En ambos casos la razón es ante todo "conciencia": en el primero, tomada como intencionalidad; y en el segundo, haciendo de la propia existencia el dato primordial de la conciencia.

Igualmente cabe recordar la obra de Jorge Santayana La vida de la razón o Las fases del progreso humano, escrita en cinco volúmenes, dedicados, respectivamente, al sentido común, a la sociedad, a la religión, al arte y a la ciencia. Una obra que él define así: "La vida de la razón es simplemente la unidad dada a toda la existencia por una mente enamorada del bien; en los más altos niveles de la naturaleza humana, lo mismo que en los más bajos, la racionalidad depende de saber distinguir lo excelente".

Razón y racionalidad

Dice Ferrater Mora que en sustitución de razón, puede usarse racionalidad, lo cual aporta las siguientes ventajas:
1) se evitan las confusiones a las que se presta el uso tan manido de la palabra razón
2) se evita el peligro de personificación de la razón como ocurrió en algún momento de la Revolución Francesa, cuando se habló de la "diosa Razón"
3) permite hablar de los "criterios de racionalidad", para definir el sentido de "lo racional"

La racionalidad se puede definir desde el sujeto racional y desde el objeto. En el primer caso, la racionalidad es la capacidad constitutiva del ser pensante; así se dice, por ejemplo, "racionalidad del hombre", o "el atributo esencial del hombre es la racionalidad". Desde el punto de vista del objeto, la racionalidad se define como la propiedad que tiene todo aquello que se ajusta a leyes de la razón, o simplemente lo que es según la razón, y como tal puede ser comprendido y justificado; se habla así de "racionalidad de lo real", "racionalidad del ser", o "racionalidad de la historia". Además, se considera que tiene racionalidad un determinado método o actividad dotados de intrínseca coherencia: "racionalidad de un procedimiento científico", "racionalidad de un racionamiento", etc

La racionalidad se contrapone a no-racional y a irracional. Una piedra, una planta son no-racionales, por cuanto no son capaces de procesos racionales. Irracional, sin embargo, es aquel ser que teniendo la capacidad de ser racional, actúa y se rige por principios contrarios a la evolución racional. Entre los seres racionales, a veces se dan creencias no-racionales, como cuando actúan movidos no por razones, sino por gusto o capricho. La racionalidad también ha sido contrastada con otras creencias basadas en la emoción, la fe, la autoridad o en cualquier otra decisión arbitraria. Cuando se trata de materias empíricas, las creencias racionales no se adquieren por razonamiento, sino por acumulación y evaluación de un cuerpo experimental adecuado de evidencias.

Desde hace tiempo se ha suscitado el tema de las reglas o criterios para valorar cuándo una proposición debe ser tratada como racional. En términos abstractos, la racionalidad presupone los siguientes criterios:
1) consistencia o no-contradicción
2) autonomía de la razón con respecto a cualquier otro principio externo a la misma (autoridad, pasión, revelación, sensibilidad)
3) inteligibilidad de lo real, es decir, que se mueva dentro de una comprensión racional del orden total de ser
4) universalidad, es decir, la no restricción a un sub-dominio del ser ni a un sub-conjunto de sujetos

También parece que la racionalidad debe implicar la unidad de la razón y la necesidad. Todas estas determinaciones constituyen el concepto fuerte de racionalidad. No obstante, hoy día no se puede evitar una multiplicidad de formas en la concepción de la racionalidad. En lugar de darse una racionalidad global, válida para todo lo racional, cada ciencia se acoge a racionalidades parciales o regionales.

Una de las concepciones de racionalidad más extendida es la ofrecida por Max Weber con su distinción entre "racionalidad de fines", y "racionalidad de valor". En el primer caso se trata de una racionalidad por así decir, relativa, dado que hace referencia a fines que sirven de medio para otros fines. La racionalidad de valor, por el contrario, puede calificarse de absoluta, porque se refiere a valores buscados en sí mismos.