Definición de Revelación

Revelación - Su Significado, Definición, Concepto e Importancia

Definición de: Revelación y su Importancia

La palabra revelación, procede del latín re-velare, o sea, literalmente “quitar o retirar el velo, parecido significado que la palabra griega “apokalyptein” (Apocalipsis), que puede traducirse como aquella acción que nos permite descubrir lo oculto y verdadero. El último libro del Evangelio cristiano, recibió el nombre de Apocalipsis o Revelaciones. Su autoría se atribuye al apóstol San Juan, que aparentemente lo escribió en las postrimerías del siglo I, con lenguaje literario y cargado de simbolismos y profecías.

Según la Teología, Dios ha revelado las verdades sobre los misterios de la Creación al hombre, pero no hay pruebas verificables sobre ello, por lo cual solo puede creerse en esas revelaciones, por medio de la fe. Algunas personas han tenido experiencias personales de revelación, como en el caso de sueños o aparición de imágenes se santos, ángeles o vírgenes, dándoles testimonios de verdades reveladas. Otras creen por la autoridad de las personas que dicen haber tenido tales revelaciones y las han compartido con los demás. Las revelaciones en ciertos casos, son presagios de acontecimientos venideros. La Biblia contiene la palabra revelada de Dios.
En el ámbito civil, también se usa la palabra revelación, por ejemplo en el caso de fotografías: “revelé un rollo de fotos, que tenía de una máquina antigua” o de dar a conocer secretos: “María le reveló a su novio un secreto familiar muy bien guardado” o cuando se destaca una persona hasta entonces no conocida, en ciertos ámbitos, artísticos, académicos o científicos: “Juan ha sido una revelación, siempre callado y sin participar, hoy expuso una teoría brillante”.

Concepto de: Revelación y Qué es


1. Descubrimiento o manifestación de algo desconocido: el hallazgo de una nueva pirámide en la ribera del Nilo es toda una revelación; el artista hizo una serie de interesantes revelaciones a una revista del corazón.
2. [Por especialización] Descubrimiento de una verdad o manifestación de un misterio por acción divina: las revelaciones a los profetas suelen hacerse en sueños y a través de ángeles.
3. Persona o cosa que sobresale entre las demás de forma inesperada: en la final, Hingis se enfrentará a una tenista española de tan sólo 16 años, auténtica revelación del torneo.

Sinónimos
Descubrimiento, manifestación, declaración, información, confidencia, confesión, divulgación, publicación, difusión, anuncio, testimonio, verdad, sorpresa, tapado.

Antónimos
Ocultación, silencio, discreción, reserva, misterio, decepción, fiasco.

(2) [Religión]

Término con el que en teología se designa, de manera genérica, la manifestación de Dios al hombre, de una verdad o de un conjunto de verdades.

Noción de revelación.

Para llegar a un concepto de revelación que pueda ser aplicado a todas las religiones es preciso partir del presupuesto de que existen religiones que son conscientes del hecho de la revelación en su historia, y que lo consideran básico y fundamental para su existencia, mientras que hay otras en las cuales sólo algunos hechos o algunas estructuras son susceptibles de recibir el nombre de "revelación". Desde esta premisa, se puede entender por "revelación" toda experiencia o actitud en las cuales la relación entre la Potencia ("lo Poderoso", la Divinidad) y el plano humano se pueda observar e interpretar como un manifestarse, un explicitarse, un ofrecerse espontáneo y solícito, de la Divinidad hacia el hombre. Aparecen así, como datos de revelación en sentido amplio, la creación en sí misma; el orden y la realidad natural, humana y espiritual; las manifestaciones excepcionales de la Potencia en las formas propias de las teofanías; las experiencias personales, cultuales o no, en las cuales el plano de la divinidad es forzado a manifestarse; y los actos de fundación heroica o cultural, concesiones de bienes útiles y de verdades salvíficas, relacionados con personajes sobrehumanos. Profundizando un poco más en estos hechos, se llega a la conclusión de que en todos ellos se da un acontecimiento que cambia, o en algunos casos instaura, la relación religiosa entre la Potencia y el plano humano. Según esto, podemos llegar a una definición más aproximada de "revelación" (fuera del ámbito propio de las religiones denominadas reveladas), concibiéndola como "la modificación que el hombre descubre religiosamente en la Potencia, cuando ésta, en diversas formas, desde su dinámica autónoma y desde su aislamiento, pasa a instaurar una relación con la realidad humana e histórica y, consecuentemente, se convierte en un significante -o se hace más significante- para el hombre".

La revelación comprende cinco elementos: a) un autor, que puede ser un dios, un espíritu, una potencia impersonal de tipo mana o cualquier forma de lo "numinoso"; b) un instrumento, es decir el médium espacial, material o temporal en el cual actúa el "revelador"; c) un contenido, que puede ser la existencia, una norma moral o de comportamiento, una voluntad de la Potencia; d) un receptor o consignatario de la revelación (sacerdote, profeta, mediador, samán, adivino); e) un efecto sobre el receptor, en su relación con el autor de la revelación.

La revelación puede tener, además, un aspecto histórico o mítico, según se concretice en un determinado acontecimiento histórico, o en una dimensión mítica e impersonal. Puede ser personal o impersonal, con relación a la Potencia de donde se origina. Puede presentarse con un contenido accesible a la razón, en cuyo caso se habla de una revelación natural, o presentarse en una dimensión teofánica, extrahumana y extrarracional, y ser entonces una revelación sobrenatural.

Religiones reveladas.

En sentido estricto, la revelación se aplica a las religiones que, como institución en cuanto tal, hacen referencia a una relación revelada con la Divinidad, como única relación posible religiosa, y que, además, concretizan esa relación fundamental en el "Libro", como instrumento particular en el cual se condensa la revelación. Es típico de tales religiones el dato de iniciar su historia humana en un hecho central de revelación, que se origina en la libre intervención de Dios, se concretiza en la experiencia particular del fundador y tiene su garantía de perpetuidad en la palabra escrita, en el "Libro". En una u otra forma, estos aspectos están presentes en las siguientes religiones:

a) En el Hebraísmo y Judaísmo, el cual propone toda la historia como una revelación, concretizada en la Tohrah, o Antiguo Testamento. Tiene como principal intermediario a Moisés.
b) En el Cristianismo, que hace de la revelación la razón de ser de su vida histórica y religiosa, teniendo como núcleo la vida y enseñanza de Jesús, considerado en sí mismo la revelación de Dios. Su revelación se halla contenida en la Biblia (Antiguo Testamento, básicamente idéntico al judío, y Nuevo Testamento: vida y enseñanzas de Jesús y sus discípulos directos).
c) En el Islamismo, cuyo mediador es Mahoma y su libro el Corán.
d) En la Gnosis y el Hermetismo, cuya revelación y apocalipsis salvíficas se remontan a personajes míticos los cuales han transmitido personalmente un camino liberador.
e) En la revelaciones védicas e hindúes (véase Hinduismo), con su diferenciación de textos revelados y tradiciones.
f) En la predicación zoroástrica (véase Mazdeísmo), que tiene su origen en una experiencia personal de su fundador (Zaratustra).
g) En esa amplia serie de formas religiosas o pararreligiosas que han aparecido en la periferia del Cristianismo u otras religiones, tales como los Mormones, los Rosacruces, la Teosofía o la Antroposofía, etc.

Revelación cristiana.

En el lenguaje cristiano, el término revelación designa la manera en que Dios se ha dado a conocer a los hombres; Dios es conocido por los hombres, porque Él se ha dado a conocer en la historia; para los cristianos, la historia del pueblo de Israel encuentra su pleno cumplimiento en la venida de Jesucristo. Aunque la palabra revelación traduce la griega apokalypsis, lo que significa propiamente es el 'desvelarse' de Dios en su acción, y no sólo en sus manifestaciones "apocalípticas" de la Biblia. La comunicación que Dios hace de sí mismo a los hombres es una manifestación progresiva. Según la Sagrada Escritura, Dios se revela en la creación del mundo, y los autores sagrados invitan a los hombres a descubrirlo en ese mundo (kosmos), y a alabarlo por las cosas buenas y hermosas presentes en él (Gn 1, Sal 104, Sb 13 y 15). Dios se revela también a través de las maravillas que ha actuado en la historia de su pueblo: en la liberación de Egipto (Éxodo), en el regreso del exilio de Babilonia, en la vida de Israel sobre la tierra prometida. Esta revelación de Dios en el Antiguo Testamento se lleva a cabo a través de tres tipos de mediación: la enseñanza de los sacerdotes, los oráculos de los profetas y la reflexión de los sabios. Lo maravilloso de la revelación es que cuando Dios se da a conocer lo hace a la manera humana, dice su palabra con palabras humanas, hasta el punto de que su propio hijo asumió la naturaleza humana.

Y es que la revelación plena de Dios en la historia se lleva a cabo a través de la venida de Jesús: "Después de haber hablado Dios muchas veces y de diversos modos antiguamente a nuestros mayores por medio de los profetas, en estos días últimos nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo también el universo" (Hb 1,1-2). Finalmente, los creyentes esperan también la definitiva revelación de Dios, al final de los tiempos, en la segunda venida de Jesús. Al centro de la revelación cristiana está, pues, Jesucristo, y el testimonio que de él han dado sus apóstoles y sus discípulos movidos por el Espíritu, en quien han sido constituidos fundamento de su Iglesia. La autoridad de la revelación, viene, pues, de la cercanía de Jesucristo, y de la fidelidad de sus sucesores.

Por otra parte, no hay que olvidar que la Revelación solamente es reconocida y aceptada por la fe, ese don de Dios que permite confiar en su amor, tal como se manifiesta principalmente en Jesucristo.

El término revelación se utiliza también para significar el contenido de la Biblia. En lo referente al contenido de la revelación, es decir, de los libros sagrados, lo específico del judaísmo y del cristianismo es que la revelación no cae directamente del cielo en un texto sagrado, cuya llave interpretativa tuvieran exclusivamente los sacerdotes. La Revelación se hace en la historia de los hombres a todo un pueblo, en cuyo seno también hay profetas, encargados de recordar al pueblo los acontecimientos fundacionales, de realizar un juicio sobre el tiempo presente, de expresar los deseos de Dios sobre el futuro. Los libros sagrados son el resultado de la puesta por escrito de dos factores: la secuencia de unos elementos fundacionales, y sus continuas reactualizaciones y relecturas. Dicho de otra forma: texto y tradición que la interpreta se unen sin confundirse, deben distinguirse pero no separarse. Ahora bien, para los católicos, el lugar donde se transmite la Revelación es la Iglesia. Según la doctrina de la Iglesia Católica, "la Escritura y la Tradición están estrechamente unidas y compenetradas; manan de la misma fuente, se unen en un mismo caudal, corren hacia el mismo fin. La sagrada Escritura es la palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo. La Tradición recibe la palabra de Dios, encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los apóstoles, y la transmite íntegra a los sucesores, para que ellos, iluminados por el Espíritu de la verdad, la conserven, la expongan y la difundan fielmente en su predicación [...] Ambas se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción" (DV 9).

Revelación natural y sobrenatural.

Tradicionalmente se ha distinguido entre revelación natural y revelación sobrenatural. La primera se refiere a la manifestación de la existencia de Dios por medio de la creación. La segunda hace referencia a la comunicación especial del Dios al hombre por medio de la palabra o por medio de signos. El contenido de la revelación sobrenatural puede ser un conjunto de verdades conocidas por el hombre, pero que son reafirmadas por la intervención divina, o un conjunto de misterios que el hombre no podría conocer por la sola fuerza de su razón, y que acepta basado en la autoridad de Dios que los revela.

Problemas planteados por la revelación sobrenatural.

El hecho de la revelación sobrenatural plantea varios problemas que se suelen distribuir en dos grupos: problemas de índole religioso-teológica y problemas de índole filosófica. Nos limitaremos a enunciarlos. Desde el punto de vista religioso los teólogos se plantean las cuestiones siguientes: ¿Cómo es posible la revelación? ¿Cuáles son la garantías para considerar una revelación como auténtica? ¿Cuál es la diferencia entre revelaciones particulares, dadas en un determinado momento de la historia, y revelaciones universales y perennes? Los problemas filosóficos se centran en uno: la relación entre razón y revelación. Al respecto pueden darse tres posiciones: 1ª) La revelación y la razón son contrarias entre sí, porque el contenido de aquélla es inaccesible para ésta; caben aquí dos actitudes: una consistente en afirmar que la revelación es falsa porque se opone a la razón; y la segunda, que sostiene no que la revelación sea falsa, sino que manifiesta la debilidad y la limitación de la razón. 2ª) La revelación coincide con la razón; lo que es lo mismo a afirmar que la racionalidad de Dios y del hombre es sustancialmente la misma. 3ª) La revelación es superior a la razón: aquí se rechaza tanto la igualdad como la oposición entre ambas, para afirmar que lo que se da es una subordinación de la razón a la revelación; la verdad revelada no contradice la verdad racional, sino que la complementa y la trasciende.

Nuevas revelaciones ("Neuoffenbarungen").

Se hace referencia con este término -acuñado en ambientes germanos- a todas las revelaciones llevadas a cabo mediante voces interiores en tiempos modernos. Muchas de ellas se desarrollan en el interior del cristianismo, y se refieren a contenidos más o menos ortodoxos, dentro del marco jerárquico de la Iglesia. Tales son, por ejemplo, las revelaciones privadas de Anna Katharina Emmerich, religiosa en las Agustinas de Dulmen, cuyas sorprendentes revelaciones han vuelto a ponerse de moda; o las de los italianos María Valtorta (1897-1972) y E. Gobi (fundador del Movimiento Sacerdotal Mariano), cuyas revelaciones comenzaron en 1972. Otras rozan el umbral de las sectas, como las de Vassula Ryden, nacida en Egipto en 1942, de padres griegos, bautizada en la iglesia ortodoxa y casada con un luterano. Comenzó a tener comunicaciones de su "Ángel de la Guarda" a partir de 1985, y desde 1986 las recibe directamente de Jesucristo; revelaciones que ella transcribe a veces en "escritura automática" y otras libremente. Desde entonces se esfuerza por llevar una vida consecuente con su fe, y participa incluso en los sacramentos de la Iglesia Católica. Pero la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe invita, como lo hace en casos semejantes, a no tomar como sobrenaturales estas revelaciones, porque incluyen muchas ambigüedades con respecto a la doctrina católica. Otras revelaciones tienen abierta connotación con el mundo de las sectas, tales como las pretendidas revelaciones del canalismo (recibidas de dioses griegos, hindúes, o de los espíritus de los muertos), las originadas en la Asociación de San Miguel, de la Ciencia Cósmica, de Damanhuer, Lucifer de Colonia, el mormonismo, el moonismo, la Orden del Fiat Lux, y no pocas sectas japonesas o de origen oriental.

Según la especialista austríaca Friederike Valentin, solamente en el año 1988 habrían nacido en el ámbito de Austria, Alemania y Suiza más de 40 sectas, con sus correspondientes "nuevas revelaciones". El movimiento Nueva Era las airea todas en sus publicaciones y emisoras de radio y televisión, sin ningún criterio de discernimiento de autenticidad o veracidad. Y es que el anisa de apariciones, visiones, revelaciones es tan intensa en nuestro tiempo, que fácilmente se da consistencia mental y extramental a lo meramente subjetivo o fruto de la autosugestión.

En todo caso, los que aceptan conscientemente y con madurez humana la revelación cristiana, afirman que ya no son necesarias nuevas revelaciones; todo lo que Dios tenía que decir a los hombres lo dijo en su Palabra, Jesucristo (según expresión de San Juan de la Cruz). En él está la salvación, que transmite a toda la humanidad a través de su Iglesia, fortalecida y guiada por el Espíritu Santo.