Definición de Sucesión Ecológica

Sucesión Ecológica - Su Significado, Definición, Concepto e Importancia

Definición de: Sucesión Ecológica y su Importancia

La sucesión ecológica es un proceso de la naturaleza, que podemos observar en cualquier ecosistema natural existente. También es conocida como sucesión intraversional, y supone una evolución que se desarrolla de manera natural, y dada por la dinámica interna propia de todo ecosistema. Se denomina sucesión porque refiere a la sustitución, progresiva en el tiempo de unas especies por otras, dentro de dicho ecosistema. Es importante conocer que un ecosistema se forma por seres vivos (llamados también factores bióticos) y por factores físicos como por ejemplo la temperatura, la presión atmosférica, el agua, etc. (denominados factores abióticos, es decir que no tienen vida). Entre factores bióticos y abióticos existe una constante interacción, y entre otras cosas, esta interacción posibilita la vida.

Pero a su vez, dentro de los ecosistemas, identificamos comunidades, que están formadas por poblaciones de factores bióticos y por factores abióticos específicos de una región o territorio determinado. Son estas comunidades las que cambian, mutan y se transforman de manera continua en el tiempo, como producto de estas interacciones entre factores vivos y no vivos. Precisamente estos cambios, consecuencia de las interacciones producidas dentro de la comunidad, forman parte del proceso de sucesión ecológica.
Todo ecosistema tenderá a alcanzar lo que se denomina clímax o bien puede nombrarse como comunidad climácica. En este clímax, se plantea (aunque de manera teórica) un estado de estabilidad máxima y de eficiencia ecológica (sería algo así como el “estado ideal” de un ecosistema). Todo el proceso desarrollado en un ecosistema tendiente a alcanzar el clímax se denomina sucesión, y al conjunto de etapas o de fases por las cuales atraviesa el ecosistema desde un momento cero o inicial hasta el clímax, se denomina serie evolutiva.
Podemos encontrar dos tipos de sucesión ecológica: primaria y secundaria. La sucesión ecológica primaria comienza a partir de un terreno desnudo, es decir, sin nada, en un momento “cero”, donde no se registra vida existente y por lo tanto no existe ninguna comunidad. Por otra parte, encontramos la sucesión ecológica secundaria, que se desarrolla luego de producirse en el ecosistema una perturbación o modificación importante, y que se produce sobre una comunidad ya existente, es decir, en terrenos donde ya existió o existe aún vida. Ejemplos de esto sería la modificación que sufren territorios luego de inundaciones, incendios u otros desastres naturales que restan vida al ecosistema pero que a su vez permiten que vuelva a generarse la vida en él. Sin embargo, las especies sufran mutaciones o transformaciones, dado que el suelo, el aire e incluso el agua (factores abióticos) también hayas sufrido importantes transformaciones.

Concepto de: Sucesión Ecológica

[Ecología]

El proceso de sucesión se define como el esquema continuo, direccional y no estacional de colonización y extinción de las poblaciones de especies en una localidad.
Esta definición general comprende una gama de secuencias de sucesión que se producen en escalas de tiempo muy distintas y a menudo como resultado de mecanismos bastante diferentes. Las comunidades de seres vivos se desarrollan desde estados juveniles a la madurez en un proceso análogo al crecimiento y desarrollo de un organismo, pero los modelos y controles de desarrollo son notablemente diferentes. El desarrollo de la comunidad durante un periodo corto (hasta 1.000 años más o menos) se conoce como sucesión ecológica, pero tal vez sería mejor denominarlo desarrollo del ecosistema, ya que es un proceso activo que implica cambios en los organismos tanto como en el ambiente físico. Por otra parte, los cambios a través del tiempo geológico (millones de años) se suelen denominar como evolución orgánica.

En general se es consciente de la sucesión ecológica, ya que se desarrolla continuamente a nuestro alrededor modificando el paisaje. Pero generalmente se desconoce que sigue unos modelos definidos en esos cambios, los cuales, en ausencia de alteraciones externas, son predecibles. Cuando un área deviene disponible para el desarrollo de una comunidad (por ejemplo cuando un campo de cultivo se abandona y se deja a su desarrollo natural), las especies vegetales y animales oportunistas lo colonizan en una serie de comunidades temporales o pioneras denominadas estados seriales de la comunidad. Gradualmente se van desarrollando comunidades más estables hasta llegar a la madurez. Del mismo modo que la importancia de las especies varía en el espacio, sus esquemas de abundancia pueden variar también en el tiempo.

Para muchos organismos, y en particular para los de vida corta, la importancia relativa en la comunidad cambia en la época del año, ya que los individuos realizan sus ciclos vitales de acuerdo con los cambios estacionales. Las poblaciones individuales responden a una multitud de factores que influyen sobre su reproducción y supervivencia. Para el caso particular de los campos de cultivo abandonados, el modelo de sucesión ecológica considera que los cambios en la vegetación a través del tiempo constituyen un parte de la comunidad biótica si no existen perturbaciones humanas.

Las plantas anuales rastreras son las primeras en colonizar el suelo que se ha dejado sin arar; las siguen al cabo de pocos años otras plantas de mayor porte como la retama y, posteriormente, arbustos y árboles. Los cambios de vegetación se ven acompañados por cambios en la avifauna; en un primer momento están presentes especies propias de campos abiertos y bordes de bosque, que serán reemplazadas por especies características del interior del bosque a medida que éste madura. Las comunidades de plantas y animales siempre estarán condicionadas por los factores abióticos del lugar (clima, topografía y región geográfica). (Ver Componentes abióticos de la biosfera en Biosfera).

Las sucesiones pueden ser de varios tipos. La sucesión que se inicia sobre un lugar estéril, donde las condiciones de vida no son en principio favorables (por ejemplo, dunas de arena o coladas de lava expuestas por primera vez), se conocen como sucesión primaria. Como cabría esperar, el desarrollo podría ser muy lento en esos lugares. Por el contrario, el término de sucesión secundaria se usa para el desarrollo de comunidades en lugares previamente ocupados por otras comunidades bien desarrolladas donde los nutrientes y otros condicionantes son favorables, como el caso de tierras de cultivo abandonadas, praderas aradas, bosques talados o nuevas lagunas. La sucesión secundaria puede ser rápida, con estados maduros desarrollados en pocas décadas en situaciones de pradera o medios acuáticos, o cerca de 500 años en el caso de un bosque.

El desarrollo del suelo es parte importante dentro de este proceso. Es importante distinguir entre sucesión autótrofa y sucesión heterótrofa. La sucesión autótrofa es la más común en la naturaleza. Empieza en un ambiente predominantemente inorgánico y se caracteriza por un dominio temprano y continuado de plantas verdes (autótrofos). Por el contrario, la sucesión heterótrofa se caracteriza por el dominio inicial de los heterótrofos; esto ocurre en casos especiales donde el ambiente inicial es orgánico, por ejemplo, en ríos muy contaminados por basuras orgánicas o en un tronco de árbol podrido.

Los modelos de sucesión y su estudio están integrados por un gran número de factores. El acercamiento a las sucesiones por consiguiente puede abordarse de diferentes maneras, esto es según la escala de tiempo, los flujos de energía del ecosistema, etc. La teoría de la sucesión ha crecido de la mano del concepto de clímax. Actualmente, se sostiene que el desarrollo del ecosistema resulta de estos tres componentes: modificación del ambiente físico por la comunidad biótica (conjunto de los seres vivos) que actúan como un todo; la interacción de competencia y coexistencia entre las poblaciones que lo constituyen; y un cambio en el flujo de la energía desde la producción hasta la respiración a medida que se necesita más y más energía disponible para soportar el incremento de las estructuras orgánicas.

En las latitudes del territorio español los bosques esclerófilos mediterráneos son los más representativos. (Ver Bosque mediterráneo en Bosque).
Los encinares son un tipo de comunidad clímax forestal en gran parte del territorio peninsular. El encinar maduro típico es una comunidad de densa sombra, aunque discretamente elevada (10 a 15 metros). Presenta un único estrato arbóreo, normalmente monoespecífico (hay una única especie dominante), aunque a veces pueden acompañar a la encina (Quercus ilex) algunos árboles caducifolios o algunos pinos. Su primera etapa de degradación es un coscojar, formación vegetal arbustiva baja, densa punzante e impenetrable dominada por coscoja (Quercus coccifera), cuya denominación catalana ha dado origen al término "garriga", que por extensión a pasado a significar cualquier tipo de matorral mediterráneo bajo, con o sin coscoja. Una mayor degradación conduce a matorrales dominados por plantas amantes del sol (heliófilas), como el romero (Rosmarinus officinalis) (ver Rosmarinus) y el brezo (Erica multiflora). Por último, los suelos que han sido roturados y posteriormente abandonados son colonizados por especies de pastizal mediterráneo.