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Definición de Racionalismo - Concepto de Racionalismo

Definición de Racionalismo: Sus Significados, Conceptos e Importancia

Definición de: Racionalismo y su Importancia

El mundo de los seres vivos en general tiene como punto en común la existencia de lo que es conocido como Ciclo de Vida, un conjunto de acciones que se repiten a lo largo de la vida del sujeto en distinta periodicidad hasta el momento de su muerte, siendo la más importante la Alimentación como la forma de poder alcanzar los nutrientes y proteínas que le permiten saciar su Necesidad Energética, seguido luego de la interacción con otros individuos como con el medio conocida como Relación y por último la Reproducción que es la forma en la cual se engrendran nuevos individuos continuando con la especie o un linaje en particular.

Sustancialmente, la diferencia que tenemos como Seres Humanos está justamente en esa forma de relacionarnos con el entorno como con otros sujetos, teniendo en los animales un condicionamiento que existe en Seguir el Instinto, mientras que los humanos tienen la capacidad de poder abstraerse haciendo Uso de la Razón, pudiendo volverse a sí mismos mediante la Reflexión y así poder dirigir los actos.
Seguramente muchos habremos oido la frase “Pienso, luego existo” (en latín, Cogito Ergo Sum) siendo esta la formulada por René Descartes y que es considerada como uno de los pilares fundamentales de la corriente filosófica que recibe el nombre de Racionalismo, que como su nombre lo indica está enfatizada fundamentalmente en el Razonamiento como la forma de poder percibir y desenvolvernos en el mundo.
De este modo se fundamentaba que mediante el Razonamiento se podía llegar a la percepción del mundo, acercándonos a sus verdades fundamentales e inclusive pudiendo vislumbrar acerca de detalles que nos parecían desconocidos, aplicando el Razonamiento Deductivo (bien conocido como Deducción) partiendo de dos premisas, contrastándolas y llegando a una conclusión.
Esta corriente se contrapone fundamentalmente a lo que es el Empirismo, siendo en este caso la Experimentación y Observación la forma en la cual podemos aprehender nuevos conceptos e interiorizarnos acerca de las características del mundo que nos rodea, haciendo uso de la Percepción Sensorial que es criticada justamente por el Racionalismo, por considerarse sugestionada por una gran cantidad de apreciaciones personales y criterios subjetivos.
De este modo, se supedita fundamentalmente a la Razón como forma de resolver distintos conflictos, establecer Paradigmas y fundamentalmente para aplicar Metodologías Científicas que deriven en las conclusiones que pronuncien enunciados o leyes sobre la forma de ver el mundo, explicación de sus fenómenos o cualquier clase de acontecimiento.

Concepto de: Racionalismo y Qué es

Se conoce como Racionalismo a la corriente filosófica que nació allá por el siglo XVII en Francia, de la cual René Descartes fue su principal representante, genio y figura y que sintetiza su razón de ser en la razón como principal fuente para la adquisición de los conocimientos.
El racionalismo, ciertamente, es la contraparte del empirismo que sostenía que únicamente a través de la experiencia y de la puesta en práctica del sentido de la percepción los seres humanos podíamos conocer las cosas. Porque el racionalismo en realidad es una corriente que ostentó gran protagonismo durante el siglo XVII, como bien dijimos y que una vez pasados los años, los historiadores, dada la repercusión y la contraparte que generó, dividieron en dos posiciones antagónicas, racionalismo vs. Empirismo.
Descartes, entre otras cuestiones, promovía que solo la razón podía descubrir aquellas verdades universales y que esto se producía porque estas verdades eran innatas y no derivaban de ninguna experiencia anterior.
Además, para el, la geometría resultaba ser el ideal y la madre del resto de las ciencias y por supuesto, también, de la filosofía. Algunos otros pensadores que siguieron los postulados de Descartes fueron el holandés Baruch Espinoza y el matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz.
Entre las características principales con las cuales podemos sintetizar la propuesta racionalista, la cual, junto al empirismo, resultaron las bases del movimiento conocido como Ilustración, se cuentan: mecanicismo del universo, revalorización de aquellas doctrinas clásicas como el fatalismo, el platonismo gnoseológico y el atomismo, entre otras, crítica y revisionismo escolástico, postulación y supremacía de las ideas innatas, absoluta y total confianza en el poder cognoscitivo de la razón y la utilización del método lógico-matemático para explicar los razonamientos.

Significado de: Racionalismo y sus Usos

1. [Filosofía] Doctrina filosófica que defiende la omnipotencia e independencia de la razón sobre cualquier otra facultad humana: la filosofía de Descartes es el máximo exponente del racionalismo del siglo XVII.

Antónimos
Empirismo, irracionalismo.

(1) [Filosofía]

"Racionalismo" y "racional" son dos términos que derivan de la misma raíz etimológica: el sustantivo latino ratio, que significa "razón". En consecuencia, en su sentido más amplio, suele considerarse que un racionalista es alguien que concede un énfasis especial a las capacidades racionales del hombre y que tiene una fe especial en el valor y la importancia de la razón y de los argumentos racionales.

La noción general de racionalismo implica un compromiso con las exigencias de la racionalidad, compromiso que es un requisito esencial para cualquier sistema filosófico y, en realidad, para todo conjunto de afirmaciones que aspiren a ser consideradas como verdaderas. En este sentido general, es evidente que todos los filósofos sin excepción son racionalistas. Pero el término "racionalismo" considerado a la luz del desarrollo de la idea de razón a lo largo de la historia de la filosofía ha sido entendido de modos muy diferentes, que básicamente pueden reducirse a cuatro.

En primer lugar, "racionalismo" es el nombre de una doctrina para la cual el único órgano adecuado o completo de conocimiento es la razón, de modo que ella es la fuente de todo conocimiento verdadero. Se habla en tal caso de "racionalismo epistemológico" o "racionalismo gnoseológico", como opuesto al empirismo, que considera que la única fuente de conocimiento verdadero es la experiencia.

El segundo tipo de racionalismo es el "racionalismo metafísico", que afirma que la realidad es, en último término, de carácter racional. En su acepción más general, este término refiere a todos aquellos sistemas filosóficos que consideran que la realidad está gobernada por un principio inteligible, accesible al pensamiento y susceptible de evidencia racional, o bien identificable con el pensamiento mismo. Según esto podríamos hablar de "racionalismo platónico" (puesto que la realidad para él se halla ordenada de acuerdo con un modelo ideal, accesible a la razón mediante la dialéctica, y proporcionado por el mundo inteligible o mundo de las ideas), o de "racionalismo hegeliano" (la realidad coincide en último extremo con la autorrealización de la razón o Espíritu). Frente a este racionalismo metafísico se coloca el irracionalismo o el voluntarismo metafísico.

En tercer lugar hay un racionalismo llamado "racionalismo psicológico", que es la teoría según la cual la razón, equiparada con el pensar o la facultad pensante, es superior a la emoción y a la voluntad. Este racionalismo psicológico se suele oponer al voluntarismo psicológico y al emotivismo, y se identifica a veces con el intelectualismo.

Finalmente, se ha hablado también de un "racionalismo religioso" cuando por exigencias racionales se ha rechazado la posibilidad de cualquier revelación de la divinidad o se ha dado una interpretación puramente racional a fenómenos considerados milagrosos o a personas consideradas sobrenaturales. Este tipo de racionalismo es el que caracteriza las tesis deístas, que identifican las verdades reveladas con los dictámenes de la razón. Así, sobre todo en los siglos XVII Y XVIII, se utilizó con frecuencia el término racionalista para referirse a los librepensadores que defendían opiniones anticlericales y antirreligiosas, y para describir una visión del mundo en la cual no hay lugar para lo sobrenatural. En el siglo XIX, el racionalismo religioso adquirió un matiz especial y designó particularmente un modo de interpretar las Escrituras cristianas, en especial la vida de Jesús tal como aparece en los Evangelios, de un modo puramente natural. De este racionalismo religioso serían exponentes las numerosas obras tituladas Vida de Jesús, como las de Hegel, Strauss, Renan....

Estas significaciones mencionadas se han combinado con frecuencia: algunos autores han admitido el racionalismo psicológico y gnoseológico por haber sostenido previamente un racionalismo metafísico; otros han partido del racionalismo gnoseológico y han extraído de él un racionalismo metafísico y psicológico; otros han tomado el racionalismo psicológico como punto de partida para derivar de él un racionalismo gnoseológico y metafísico. El racionalismo religioso ha sido siempre una consecuencia de alguno de los otros racionalismos. Es posible, sin embargo, admitir un tipo de racionalismo sin por ello adherirse a cualquiera de los restantes, y es posible sostener una forma de racionalismo sin oponerse a algunas de las tendencias que pueden considerársele contrarias. Así ocurre con empiristas modernos, como Locke o Hume, que aunque combatan el racionalismo continental de Descartes y Leibniz no por esto dejan de hacer filosofías racionalistas.

Es cierto que el impulso dado al conocimiento racional por Descartes y la gran influencia ejercida por el cartesianismo durante la época moderna han conducido a algunos historiadores a identificar la filosofía moderna con el racionalismo, pero hay en las filosofías modernas otros muchos elementos que se suman al racionalismo. Por una parte, la confianza en la razón de esos autores que usualmente son calificados de empiristas, como Locke o Hume. Además, no puede olvidarse el gran trabajo realizado por éstos con el fin de examinar la función de los elementos no estrictamente racionales en el conocimiento y en la realidad conocida. Finalmente, hay que tener en cuenta que la teoría de la razón elaborada por muchos autores modernos, se declaren racionalistas o no, es generalmente más compleja que la desarrollada por las filosofías antiguas y medievales, de modo que puede decirse que si en la filosofía moderna ha predominado el racionalismo ha sido porque previamente se han extendido las posibilidades de la razón.

Precisado ésto, hay que distinguir en la filosofía moderna y contemporánea entre varias formas de racionalismo. Por un lado, entre el racionalismo del siglo XVII y del siglo XVIII. Mientras que el racionalismo del siglo XVII era la expresión de un supuesto metafísico y a la vez religioso, por el cual se hace de Dios la suprema garantía de las verdades racionales y el apoyo último de un universo concebido como inteligible, el racionalismo del siglo XVIII entendía la razón como un instrumento mediante el cual el hombre podía disolver la oscuridad que lo rodeaba; el racionalismo del siglo XVIII entiende la razón como una actitud epistemológica que integra la experiencia, y como una norma para la acción moral y social. Por otro lado, a esta distinción entre el racionalismo de los siglos XVII y XVII, debe añadirse la forma peculiar que el racionalismo asumió en el siglo XIX en Hegel y en varias tendencias evolucionistas, al intentar ampliar el ámbito de la razón hasta incluir la explicación de la evolución y de la historia. Es entonces cuando se produce un punto de inflexión en la historia del pensamiento moderno: los principios racionalistas se abandonan y se sustituyen por nuevas pautas dialécticas e historicistas que darán paso a la filosofía idealista y a los primeros brotes del irracionalismo característico del pensamiento contemporáneo.

Pero, como señaló Ferrater Mora, durante el mismo siglo XIX y en el siglo XX se han producido muchos equívocos en torno al significado del término "racionalismo". Ha habido filósofos que, declarándose decididamente empiristas y positivistas, han elogiado el racionalismo, entendiéndolo como una tendencia opuesta al irracionalismo, al intuicionismo o a la mera fe. Otros autores, que han combatido el racionalismo clásico en nombre de lo irracional, de lo histórico, de lo concreto, no han abandonado, sin embargo, lo que ha constituido la tradición racionalista, sino que han intentado integrar la razón con elementos que usualmente se consideran contrapuestos a ella, como la vida, la historia, lo concreto, etc. En definitiva, los dos motivos más importantes por los que en la filosofía contemporánea se ha rechazado el racionalismo clásico han sido su carácter naturalista y objetivista, que olvida el espíritu en sí y por sí (Husserl) y su carácter estático o estatista, que no tiene en cuenta los factores funcionales y dinámicos de la realidad.

En la oposición histórica al racionalismo clásico, por tanto, han coincidido tendencias contemporáneas, como el irracionalismo, el historicismo, el existencialismo (todas ellas declaradamente opuestas al racionalismo moderno), y el empirismo, el positivismo o la filosofía analítica, que se consideran a sí mismas fieles a la tradición racionalista.

Características del racionalismo moderno.

Según una acepción más restringida y más precisa desde un punto de vista histórico el racionalismo se identifica con la corriente filosófica desarrollada en el continente europeo en el siglo XVII, opuesta al empirismo, y cuyos exponentes más representativos fueron R. Descartes, W. Leibniz, N. Malebranche y B. Spinoza.

Descartes ha sido tradicionalmente considerado como el fundador del racionalismo moderno y su filosofía como aquella que más perfectamente encarna los ideales racionalistas; de hecho, su influencia en las ciencias y en todo el ámbito cultural fue de lo más notable. Sin embargo, los antecedentes de esta corriente de pensamiento deben buscarse en fenómenos más antiguos y complejos, relacionados con distintos aspectos de la cultura; por ejemplo, el ascenso y consolidación de la burguesía en el ámbito económico, administrativo y político en general, y el papel preponderante que esta clase jugó en los nuevos Estados nacionales de la Europa moderna, provocaron una profunda revolución en las instituciones culturales y permitieron que las academias libres y la imprenta pública se impusieran sobre las antiguas universidades medievales. Dado que estas últimas eran el reducto en el que se conservaba el grueso del saber filosófico de la época, basado principalmente en las doctrinas escolásticas, la nueva situación permitió que las ciencias particulares cobraran relevancia y se desvincularan progresivamente de este tipo de filosofía.

Desde un punto de vista estrictamente político, Maquiavelo, Bodin y T. Moro pueden ser considerados como precursores del racionalismo moderno. Del mismo modo, Hugo Grocio fue de los primeros en aplicar el procedimiento de demostración matemático -modelo general de toda la orientación racionalista- al ámbito del derecho y la política, e identificó explícitamente, en su obra De jure belli ac pacis (1625), a la naturaleza con la razón. La identificación de la razón con los procedimientos matemáticos se relaciona, por una parte, con la técnica comercial y empresarial de la clase burguesa, que veía en la razón matemática un instrumento político de afirmación antifeudal; por otra parte, dicha identificación da lugar al perfeccionamiento teórico de las ciencias matemáticas, así como al incremento de las técnicas y de la instrumentalización de la investigación científica (sirva como ejemplo el telescopio de Galileo).

Otro factor que contribuyó con gran fuerza a la aparición del racionalismo fue la revolución científica que tuvo lugar en los siglos XVI y XVII y que posibilitó el nacimiento de la ciencia moderna. La nueva mentalidad científica, representada por personajes de la fama de N. Copérnico, J. Kepler y Galileo Galilei, no sólo abordó cuestiones de orden astronómico y cosmológico fundamentales (que a su vez influyeron en las problemáticas religiosas y morales vinculadas a ellas), sino que se difundió rápidamente a otros sectores de la investigación, como la medicina (de la mano de Harvey) o la química (Boyle).

El racionalismo cartesiano.

La filosofía de Descartes es la que plasma de manera más representativa y sistemática los ideales racionalistas vigentes en el continente europeo durante este periodo, concretamente, los del denominado "racionalismo gnoseológico". En su Discurso del método (1637), Descartes se proponía reconstruir la totalidad del saber sobre unos cimientos caracterizados por ser evidentes (claros y distintos) a la pura razón, descartando la posibilidad de aceptar como fiable cualquier conocimiento que no se presentara a nuestro entendimiento con dicha evidencia. Por ello, el método a seguir en toda investigación debía tomar como modelo el método matemático: obtener unas verdades evidentes (axiomas) mediante la intuición racional y deducir a partir de ellos el resto de los teoremas de la ciencia, ya que la matemática, ciencia universal y necesaria, exhibía las características de infalibilidad que Descartes reivindicaba para el resto de los saberes humanos. La evidencia como criterio de verdad, el análisis, la síntesis y la enumeración son las reglas del método cartesiano, reglas que se impondrán como esquema de procedimiento capaz de descubrir el orden racional que se oculta detrás del aparente desorden con que se nos muestran los fenómenos cualitativos.

Encontramos reminiscencias de este proyecto cultural en la idea de Hobbes de reducir la moral al método geométrico euclidiano, así como en la Ética (1677) de Spinoza que, al igual que la metafísica cartesiana, constituye una de las obras más representativas de los ideales del racionalismo.

[Filosofía] Racionalismo armónico

Doctrina filosófica que tiene su punto de partida en el pensamiento de Krause.

[Filosofía] Racionalismo crítico

Se conoce con el nombre de "racionalismo crítico" la teoría de la ciencia en Karl Popper. Consta fundamentalmente de una crítica al modelo epistemológico positivista, llamado por Popper "modelo revelación", y una propuesta epistemológica alternativa, global y original.

[Filosofía] Racionalismo gnoseológico

Uno de los tipos más importantes de racionalismo; tal vez, el que con mayor propiedad puede ser llamado "racionalismo por antonomasia". Se trata de la doctrina según la cual el único órgano adecuado o completo de conocimiento es la razón, de modo que ella es la fuente exclusiva de todo conocimiento verdadero.

[Arquitectura]

El racionalismo es una tendencia surgida a principios del siglo XX que aprovecha la aparición de nuevas técnicas y nuevos materiales de construcción (sobre todo el hormigón) para tratar de adecuar de forma racional la arquitectura a las necesidades de la sociedad capitalista.

La investigación de los arquitectos del movimiento moderno dio lugar a la transformación del racionalismo en el lenguaje arquitectónico de la evolución capitalista, lenguaje que adquirió una rápida difusión internacional. En 1919, con la inauguración de la Bauhaus, W. Gropius utilizó la relación entre proyecto arquitectónico y producción industrial para obtener en sus obras una rigurosa coherencia entre la forma de las mismas y las necesidades de la industria y de la sociedad en general. Esta tendencia, suscrita por los maestros del racionalismo Gropius, L. Mies Van der Rohe y Le Corbusier, entre otros, nace de la concepción según la cual un uso racional de la industrialización permitiría liberar al pueblo de la injusticia social, con lo que el arquitecto se convierte en uno de los instrumentos indispensables de dicho proceso de liberación.

La difusión del movimiento en Europa se posibilitó en gran medida gracias a la convocatoria de una serie de exposiciones y concursos, en los que participaron Mies Van der Rohe, J.J.P. Oud, Schneck, Le Corbusier, Gropius, B. Taut, H. Poelzig, P. Behrens, H. Scharoun, etc.

El racionalismo encontró su propio órgano oficial en el primer Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM), celebrado en Suiza en 1928. En Alemania, se adhirieron a este movimiento tanto arquitectos de formación anterior, por ejemplo B. Taut, como otros más jóvenes (L. Hilberseimer o H. Scharoun). En Francia, además de Le Corbusier y los integrantes de su estudio de arquitectura, destacaron R. Mallet-Stevens y A. Lurçat; en Holanda, J.J.P. Oud y C. van Eesteren, y en Italia el Gruppo 7, el MIAR y el teórico E. Persico.

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