Definición de Musa

Musa - Su Significado, Definición, Concepto e Importancia

Definición de: Musa y su Importancia

La palabra musa, deriva de idéntico vocablo latino, que a su vez surgió del término griego “μοῦσα”, que puede traducirse como “moũsa”.
Se aplicaba en la mitología griega el nombre de musa, según una de las versiones, a cada una de las ninfas (en total eran nueve) que habitaban el Parnaso, hijas del Dios del cielo, Zeus, y de la diosa de la memoria, Mnemosina.

Esas musas patrocinaban e inspiraban diversas ciencias y artes. La poesía les correspondía tanto a Calíope como a Érato. A la primera la épica o narrativa, y a la segunda, la de contenido amoroso. La música era patrimonio de Euterpe, La astronomía de Urania y la historia gloriosa, de Clío.
A Polimnia le correspondía la inspiración de los himnos sagrados, la comedia a Talía, mientras que la tragedia era resguardada y otorgada por Melpómene, y la danza, por Terpsícore.
Fueron objeto de adoración, y se les construyó un altar, por consejo de Pitágoras, que consideraba que ellas impulsarían a los ciudadanos a ser educados y respetuosos.
En la actualidad la palabra musa, basada en ese origen, designa la inspiración o numen, que permite a escritores, poetas, pintores o músicos desplegar su imaginación y potenciar su sensibilidad, para crear sus expresiones artísticas. Ejemplo: “no hallo modo de inspirarme, a pesar de que las convoco con frecuencia, las musas me han abandonado”.
De la palabra musa, se derivó “museo” que significa literalmente “casa de musas”.
En Botánica, se llaman musas, ciertas especies vegetales herbáceas, oriundas de Asia, y llevadas a América Central, de gran porte, conocidas coloquialmente como bananos.

Concepto de: Musa

A instancias de la Mitología Griega y de acuerdo a la creencia de los autores más antiguos de esta cultura, las musas eran diosas que disparaban la inspiración de la música y también hacían lo propio pero presidiendo las ciencias y otras artes.
Respecto de los orígenes de estas diosas existen diversas propuestas, algunas señalan que eran hijas del dios de los dioses, el gran Zeus y de la diosa de la memoria Mnemósine. Los que sostienen esta teoría también dicen que las mismas nacieron en Pieria, al pie de uno de los montes más destacados como es el del Olimpo. Mientras tanto, existen otras posturas que endilgan su origen a Urano, dios del cielo y a Gea, diosa de la tierra.
Teorías más o menos sobre su origen, en la mencionada mitología quedaron establecidas nueve musas: Calíope (inspiraba a la poesía épica y a la elocuencia), Clío (se ocupa de iluminar la historia), Erato (llevaba su aire inspirador a la música amatoria), Euterpe (era una fuente inspiradora de música, en especial de la interpretación de la flauta), Melpómene (era la diosa excluyente de la tragedia), Polimnia (estaba consagrada a la poesía sacra y a los cantos de tipo sagrado), Talía (ponía toda su inspiración en la poesía bucólica y en la comedia), Terpsícore (se encargaba de iluminar tanto la danza como la poesía de tipo coral) y Urania (a ella le ocupaba inspirar a las ciencias exactas, la astronomía y la poesía de tipo didáctico).
En la conocida como poesía Homérica, las musas ostentabn una presencia especial y se las presentaba como diosas de la música y de la poesía. Entre sus actividades más habituales se encontraban las de interpretar canciones a la hora de la comida de los dioses y en los funerales se encargaban de cantar lamentos. Además, se les atribuía la importantísima función de colocar en la mente de los poetas los hechos que más tarde contarán éstos a través de sus versos, es decir, inspiraban sus historias y sin ellas no las había.

Significado de: Musa

La musa es aquello que sirve de inspiración a un artista. La noción proviene de la mitología griega, donde las musas eran deidades que habitaban en el Parnaso o en el Helicón y protegían las artes y las ciencias.
Pese a que su genealogía varía según la fuente, suele considerarse que las musas eran hijas de Zeus y Mnemósine, nacidas al pie del monte Olimpo, en Pieria. El número de musas tampoco es preciso, aunque existen nueve musas canónicas: Calíope, Clío, Erato, Euterpe, Melpómene, Polimnia, Talía, Terpsicore y Urania.
En concreto, en la Antigua Grecia se consideraban que existían nueve musas que recibían ese nombre de musas canónicas. Estas eran las siguientes:
Clio, musa de la Historia.
Euterpe, musa de la Música.
Polimnia, musa de los cantos sagrados.
Terpsícore, musa de la Danza y la Poesía Coral.
Caliope, musa de la belleza.
Erato, musa de la canción amatoria.
Melpómene, musa de la Tragedia.
Talía, musa de la Comedia.
Urania, musa de la Astronomía.
No obstante, a todas ellas habría que añadir una figura más. Nos estamos refiriendo a Safo de Lesbos, que fue considerada por el filósofo griego Platón como la décima musa. Safo podemos decir que fue una poetisa que consiguió un importante papel en la literatura del momento gracias a sus poemas de contenido amoroso.
Además hay que subrayar que existe la expresión “alumno de las musas” que se utiliza para referirse a los poetas.
Los poetas de la antigüedad creían que las musas les presentaban los sucesos que luego relatarían en sus poemas. Por eso no dudaban en invocar a las musas, ya que consideraban que su poder los inspiraría en sus trabajos literarios.
Con el tiempo, se dejó de creer en las musas como divinidades o seres con real existencia (y, por lo tanto, las invocaciones pasaron a ser algo infrecuente). De todas formas, la noción de musa todavía permite hacer referencia a aquellas cuestiones misteriosas de la inspiración que no pueden explicarse con precisión.
Una musa puede ser, por otra parte, una persona, un objeto o una situación que incita la creación artística. Una mujer hermosa logra constituirse en la musa de un poeta sin que esto suponga un origen divino o sobrenatural de la persona en cuestión. Se trata, simplemente, de alguien que despierta pasiones en el artista, quien decide plasmar estas emociones a través de sus creaciones. La musa, por lo tanto, promueve la creación artística.
Muchos son los artistas que a lo largo de la historia han dejado patente quienes eran sus musas. Este sería el caso del pintor Salvador Dalí que ha sido conocido, entre otras cosas, por tener como musa a su propia mujer: Gala. Aunque no sólo para él ejerció como tal esta mujer, también fue la musa de otras importantes figuras del siglo XX como André Breton o Louis Aragón.
Entre las obras más significativas que el pintor catalán Dalí realizó inspirándose en su esposa podemos destacar la escultura de “Gala asomada a la ventana” o el cuadro “Gala desnuda mirando el mar”.