Definición de Parasitología

Parasitología - Su Significado, Definición, Concepto e Importancia

Definición de: Parasitología y su Importancia

La Parasitología es el nombre que recibe aquella disciplina que forma parte de la Biología y que aborda especialmente el estudio de los parásitos. Cabe destacarse que el parásito es un tipo de organismo animal o vegetal que se caracteriza por vivir de otra especie, es decir, se alimenta de otro organismo al cual termina por debilitarlo. Normalmente no consigue matarlo. En algunos casos al parasitismo se lo considera un tipo especial de depredación.

Mientras tanto, a la especie en la cual se asienta el parásito se la denomina formalmente como huésped u hospedador y como bien indicáramos líneas arriba una vez que el parásito se aloja en su ser comenzará a sufrir una serie de alteraciones y de desmejoras en su salud, mientras que por el contrario, al parásito esa interacción le reportará innumerables beneficios.
También es un caso habitual que el parásito en algún momento se convierta en huésped de otro parásito que se denomina como hiperparásito. Así, el hiperparásito vive gracias al parásito y éste último gracias al hospedador, generándose una cadena de parásitos.
Si bien como señalamos la acción de parásito es perjudicial para el huésped, con el paso del tiempo, el mismo, consigue desarrollar mecanismos de defensa que pueden eliminar al parásito o bien reducir su nefasta acción.
Por otra parte, la Parasitología también se ocupa de estudiar aquellas enfermedades que se desencadenan en animales, en seres humanos y plantas a causa de los parásitos, sus efectos, alcances y la manera de neutralizarlos.
El estudio de los parásitos se remonta a la mismísima antigüedad, por ejemplo, el filósofo griego Aristóteles supo identificar en el siglo III A.C. a un grupo de gusanos y a partir de entonces diversos científicos y estudiosos avanzarían notablemente en esta materia.
La Parasitología se encuentra dividida en tres ramas de acuerdo a su objeto de estudio: parasitología clínica (está abocada al estudio de los parásitos que atacan a los seres humanos), zooparasitología (se ocupa de estudiar los parásitos que afectan a los animales) y fitoparasitología (estudia los parásitos presentes en las plantas).

Concepto de: Parasitología

1. Rama de la biología que estudia los organismos, animales o vegetales, que viven a expensas de otros seres vivos: la parasitología no ha conseguido aún erradicar la leishmaniosis canina.

[Biología] Parasitología.

Rama de la biología que estudia los parásitos. Los parásitos son organismos que viven en otro o a expensas de otro organismo de distinta especie y del que obtienen nutrientes y cobijo.

El estudio de esta ciencia suele incluir una gran variedad de organismos, entre los que destacan los animales invertebrados y entre ellos una gran variedad de gusanos, como los platelmintos (tremátodos, cestodos, etc.), los acantocéfalos y los nemátodos o gusanos no segmentados. El tipo o filo artrópodos también se encuentra ampliamente representado por ácaros, como la garrapata, y por numerosos insectos, como piojos, chinches y pulgas. Entre los organismos parásitos se encuentran también algunos protozoos, como ameba y tripanosoma. Pero el parasitismo no es exclusivo del reino animal, ya que también existen hongos y plantas típicamente parásitas, entre las que se encuentran el muérdago y la aristoloquia.

En general, los parásitos de los animales se caracterizan por constituir un amplio grupo que incluye virus, rickettsias, bacterias, hongos, protozoos, gusanos, tremátodos y artrópodos. De todos ellos, las bacterias y los hongos son los principales productores de la mayoría de las enfermedades infecciosas en los seres humanos. Existen hongos productores de micosis (Histoplasma, Coccidioides,...) y hongos oportunistas (Candida, Aspergillus, Mucor,...).

Sin embargo, la parasitología no incluye el estudio de microorganismos como bacterias, hongos y virus patógenos, los cuales son tratados en otras ciencias como bacteriología, micología y virología, respectivamente.

Principales enfermedades parasitarias.

Entre las enfermedades más comunes estudiadas por la parasitología se encuentran las protozoosis, las helmintiasis y las enfermedades producidas por artrópodos.

Las protozoosis son producidas por protozoos; entre las más importantes se encuentra el paludismo, la toxoplasmosis y la amebiasis.

El paludismo o malaria es una enfermedad infecciosa producida por varias especias de un esporozoo perteneciente al género Plasmodium y muy extendida en la mayoría de los países tropicales. Estos plasmodios necesitan un vector biológico, las hembras del mosquito Anopheles en los que se produce el ciclo de multiplicación sexuada del parásito, transmitido al hombre a través de la picadura del mosquito.

La toxoplasmosis humana es una enfermedad producida por Toxoplasma gondii y causada principalmente por la convivencia con gatos, que son los verdaderos hospedadores de parásito. El ser humano actúa como un huésped intermediario en cuyos tejidos se produce la fase de multiplicación asexuada y donde se forman auténticos quistes. Los toxoplasmas puede ocasionar graves lesiones si atraviesan la placenta y llegan al feto. Toxoplasma gondii puede originar también una enfermedad denominada coccidiosis.

Entamoeba histolytica es el agente causante de la disenteria tropical o amebiasis, enfermedad muy difundida en los países tropicales e incluso en los templados. Esta ameba se enquista y los quistes pasan a las heces fecales, a través de los cuales pasan a las aguas residuales y de esta manera pueden contaminar los vegetales comestibles. Parasitan en el intestino del hombre, al igual Giardia lamblia, un protozoo causante de una enfermedad conocida como giardiasis.

La familia Tripanosómidos son casi todos parásitos hemotisulares y los géneros más importantes son Leishmania y Trypanosoma. La leishmaniasis se trasmite por la picadura de dípteros flebotómidos. La afección más grave que produce el Kala-azar, que afecta principalmente al bazo y al hígado. Trypanosoma es trasmitida por diversas especies de la mosca tsé-tsé (Glosina). T. gambiense produce una de las tripanosomiasis más graves en el hombre y produce la conocida enfermedad del sueño.

Las helmintiasis son infestaciones por helmintos o gusanos y existen en gran número.
Las esquistosomiasis son producidas por gusanos tremátodos del género Schistosoma que habitan en los plexos venosos y producen diferentes manifestaciones. Las zoonosis, producidas por tremátodos en los que en su fase de multiplicación sexual el huésped es un animal mamífero y en la asexual es un molusco gasterópodo y algunos peces y crustáceos de agua dulce; uno de los parásitos más importantes que producen este tipo de enfermedad es la Fasciola hepatica o Duela hepática, que habita en los conductos biliares de los animales, principalmente herbívoros. Los cestodos o gusanos planos son productores de helmintiasis, entre las que destacan las teniasis, producidas por un cestodo de género Taenia que habita en el intestino del hombre, y las hidatidosis, producidas por la parasitación de quistes hidatídicos, que son formas larvarias del cestodo Echinococcus granulosus. Las filariasis son ocasionadas por nemátodos hísticos que se transmiten por insectos, y caracterizados por presentar un dimorfismo sexual bastante acentuado; entre ellos destaca la especie Wuchereria Bancroft extendida por zonas de Asia y África, donde la enfermedad llega a ser endémica. Otras helmiantasis producidas por nemátodos son las ascariasis, oxiuriasis y triquinosis, ésta última causada por Trichinella spiralis que parasita el intestino de mamíferos carnívoros, mientras que las larvas se enquistan en fibras musculares estriadas, principalmente de moluscos.

Los artrópodos son animales invertebrados de gran interés en parasitología, principalmente debido a su actuación como vectores de agentes infecciosos, y a las especies que presentan como parásitos verdaderos. En este último caso, destacan las enfermedades producidas por ácaros, como el de la sarna de la piel producida por Sarcoptes scabiei; otros ácaros de importancia son las garrapatas. Entre los insectos destacan los piojos, las chinches, las pulgas o las avispas, que son parásitas de otros insectos o arañas en su vida larvaria.

La lucha antiparasitaria.

El número de parásitos y enfermedades originarios de países con clima tropical o subtropical es tan grande que se ha creado una especialidad denominada medicina tropical, que se ocupa del estudio de las infecciones importadas de otros países donde las condiciones socioeconómicas y sanitarias son más pobres y que coincide con países situados en la zona tropical, aunque muchas de ellas son también frecuentes en países no tropicales. Muchos procesos parasitarios están vinculados a factores etológicos, como las migraciones, y mediante el turismo se pueden introducir hábitos culinarios y gastronómicos que hagan posible la aparición de problemas antes inexistentes. Los médicos que tratan y estudian estas enfermedades deben ejercer una medicina preventiva y social, además de curativa.

Uno de los principales métodos de lucha antiparasitaria consiste en interrumpir o desorganizar el ciclo biológico de los parásitos, sobre todo de aquellos que tienen gran importancia sanitaria o económica, y así reducir la incidencia de enfermedades parasitarias del hombre y de los animales domésticos y prevenir las nuevas infestaciones de individuos sanos.

Entre los métodos preventivos destacan la alteración de los factores ambientales que permiten su multiplicación y existencia, la destrucción de sus formas de vida libre o de sus huéspedes intermediarios, y la adopción de medidas que impidan el paso de los parásitos al organismo o huésped definitivo. También existen medidas individuales, tales como higiene personal, cocción de aguas y alimentos, su congelación, etc.

Cuando estas estrategias preventivas han resultado ineficaces y el organismo se ha infectado, hay que recurrir a la destrucción de esos parásitos mediante una terapéutica adecuada. Así por ejemplo, los fármacos más utilizados en el tratamiento del paludismo o malaria son la cloroquina sola o asociada a la primaquina; en las amebiasis se utiliza metrodinazol, tinidazol, idoquinol o paromomicina; y en la triquinosis, mebendazol (para la fase muscular).