Definición de Río

Río - Su Significado, Definición, Concepto e Importancia

Definición de: Río y su Importancia

En el marco natural, el río es un curso de agua que se mantiene en permanente movimiento (no estancada) y que se conecta con otros cursos de agua mayores como lagos, mares, océanos u otros ríos. Por lo general, los ríos sirven como conexión entre las diferentes regiones y aquellos cursos de agua más inmensos como pueden ser el mar o el océano. Además, normalmente, los ríos son cursos de agua dulce a diferencia de lo que sucede con el mar, lo cual hace que sean un elemento imprescindible para la supervivencia humana, animal y vegetal. Los ríos pueden presentar una longitud, extensión, profundidad y ancho completamente variables entre un caso y otro.

Los ríos son quizás una de las formas hídricas más cambiantes de todas las conocidas. En primer lugar, esto es así porque el agua de los ríos se encuentran en permanente movimiento y fluctuación. En segundo lugar, porque este fluir constante hace que un mismo río pueda ver su caudal completamente cambiado a lo largo del año, de acuerdo a la cantidad de lluvias, a la sequía, etc. En muy pocos casos los ríos no conectan con otro curso de agua mayor para perderse en el medio de la tierra y secarse. Sin embargo, como se ha dicho, en la mayoría de los casos, los ríos cruzan enormes o pequeñas regiones para conectarse finalmente con mares, océanos o lagos. Así, permiten además la navegación y el desarrollo de actividades de gran importancia para el ser humano.
La extensión de un río puede dividirse en tres partes mayores: el curso superior (allí donde comienza el río, por lo general entre las montañas, como deshielo), el curso medio (donde su poder erosivo se suaviza) y el curso inferior (donde forma meandros o pronunciadas curvas en zonas más bajas cercanas al mar). La sección inferior de un río puede tomar diversas formas, por ejemplo deltas, islas o estuarios.
Algunos de los ríos más importantes y reconocidos del mundo son el Nilo (el más largo del mundo), el Amazonas, el Río de la Plata (que termina en estuario por ser una boca ancha y profunda de agua), el Danubio, el Duero, el Orinoco y el Mississippi, entre otros.

Concepto de: Río y Qué es

Importancia del río Magdalena

El mundo que nos rodea es el resultado de miles y hasta millones de años de modificaciones, procesos que derivaron en la formación de grandes Cordones Montañosos ya que la superficie terrestre no es más que una Corteza Terrestre que se encuentra flotando sobre el centro de la Tierra que consiste en una gran masa de rocas fundidas conocida como Magma, y con esas partes flotantes conocidas como Placas que chocan entre sí y producen Plegamientos Epirogénicos, erupciones y modificaciones en la estructura.
Esto moldeó durante miles de años lo que hoy en día podemos disfrutar como parte de los Paisajes Naturales, conformando grandes montañas, hundiéndose y poduciendo Valles e inclusive contando con Erosión y Modificaciones por parte del Agua, Viento o bien Gravitacionales, generándose desde Montañas hasta Valles y Ríos.
Uno de los más importantes en América del Sur es justamente el Río Magdalena, que lo encontramos abarcando fundamentalmente todo el país de Colombia, desarrollándose por una extensión de hasta 1500 kilómetros, siendo uno de los principales afluentes del Mar Caribe en dicha zona, y a su vez es abastecido por las aguas del río Cauca.
Actualmente este río está afectado en varias zonas por el avance de las industrias que le afectaron en cuanto a Contaminación y Deforestación, con el asentamiento de fábricas que han generado en muchas ocasiones vertidos no controlados y además de contar con chimeneas que afectaron con el incremento de la temperatura de la zona por la emisión de Gases Contaminantes.
En lo que respecta a las Actividades Económicas, este río es completamente navegable por lo que es elegido tanto para el comercio mediante el recorrido de Buques Mercantes siendo una de las principales rutas de la actividad económica del país como también para ser utilizado en cuanto al Turismo, en menor medida, por su salida hacia el Mar Caribe.
Además, a lo largo de su recorrido tenemos la instalación de una gran cantidad de Represas Hidroeléctricas que se encargan de brindar la alimentación de la Energía Eléctrica de las grandes ciudades colombianas, siendo una de las principales fuentes de obtención de electricidad del país con más de 21 Embalses Hidroeléctricos además de la asistencia de una gran cantidad de Embalses y Contenciones que son utilizados como obtención de agua para el cultivo desarrollado en la gran variedad de zonas fértiles que rodean al río.

Significado de: Río y sus Usos

1. Corriente de agua continua que desemboca en otra mayor, en un lago o en el mar: si hace buen tiempo, mañana iremos a merendar a la orilla del río.
2. [Uso figurado] Abundancia exagerada de cualquier cosa líquida: había bebido ríos de cerveza la noche en que te conocí. [Por extensión] Gran abundancia de cualquier cosa: gastó un río de oro en ese proyecto sin darse cuenta de que estaba abocado al fracaso desde un principio.
3. [Uso figurado] Gran afluencia de personas: me perdí entre los ríos de peregrinos que acudían a adorar a la Virgen.

Modismos
A río revuelto. [Uso figurado] Con confusión y desorden.
Apear el río. [Uso anticuado] Atravesarlo a pie.
Bañarse en el río Jordán. [Uso figurado] Rejuvenecerse.
De perdidos al río. [Uso figurado y familiar] Expresión usada para indicar que, una vez empezada cualquier acción, debe concluirse y deben aceptarse sus consecuencias.
Pescar en río revuelto. [Uso figurado] Aprovechar la confusión y el desorden para sacar un beneficio.

Sinónimos
Arroyo, riachuelo, cauce, corriente, torrente, ría, regato, reguero, rivera, rambla, zubia, afluente, fuente, manantial, canal, abundancia, profusión, caudal, afluencia, raudal, plétora.

Antónimos
Escasez, falta, ausencia, pobreza.

(1) [Hidrología]

Corriente superficial de agua dulce de caudal considerable o estacional que se dirige hacia un mar, un lago u otro río, en el cual desemboca. De forma más restringida, corriente fluvial de régimen permanente, aunque puede presentar estiajes muy marcados. Lejos de ser meros sistemas de eliminación del exceso de escorrentía, los ríos son importantes agentes del modelado terrestre y se convierten en los principales transportadores de materia mineral desde las tierras a los océanos.

Fisiografía

Las corrientes fluviales recogen la escorrentía superficial y fluyen hacia los puntos de menor cota. La confluencia de arroyos dan lugar a los torrentes y la de éstos a su vez a ríos, de forma que el trazado de todos estos cursos de agua genera una compleja red, que vista en planta presenta una disposición arborescente según se diferencian nuevos y sucesivos afluentes. A toda la red de cursos fluviales en su conjunto se la denomina red de drenaje, las áreas situadas entre las líneas que constituyen esta red se denominan interfluvios y en ellos los puntos más elevados son las divisorias de aguas.

La forma de la red de drenaje es un reflejo de la litología y de laestructura del substrato, que condiciona la repartición espacial de terrenos duros y blandos. Las fallas también pueden considerarse como zonas de debilidad y, por ello, muchos tramos de ríos presentan trazados rectilíneos que coinciden con fracturas.

Por cuenca hidrográfica se entiende toda aquella superficie cuyas aguas van a parar al mismo río (ríos, arroyos y torrentes) y, por consiguiente, se encuentran delimitadas por las divisorias de aguas. Al referirse al conjunto de cuencas hidrográficas que vierten sus aguas en un mismo mar, se suele emplear el término de vertiente, como por ejemplo en la península Ibérica, que se encuentra dividida en varias vertientes hidrográficas: la vertiente mediterránea, la vertiente atlántica y la cantábrica.

Aguas abajo los cauces fluviales pierden velocidad y por ende capacidad de erosión, de forma que suceden los procesos de sedimentación y el posterior ensanchamiento de sus valles. El resultado directo de la acción fluvial es el de suavizar los accidentes, resaltes e irregularidades presentes en el cauce. Así pues, el perfil longitudinal de un río se obtiene al proyectar la altura de todos los puntos de su cauce en función de la distancia hasta su desembocadura, o nivel de base. El perfil de equilibrio se define como aquel perfil ideal hasta el cual un río puede profundizar su cauce, esto es, hasta su nivel de base. Todo río que alcanza este supuesto teórico, se caracterizaría por disponer únicamente de la energía cinética requerida para vencer el rozamiento del cauce en su avance, sin poder realizar erosión o transporte alguno.

Un perfil longitudinal presenta forma cóncava en la parte de su cabecera, los ríos presentan las mayores pendientes, mientras que en sus desembocaduras éstas tienden a ser tangentes en la base. Esta concavidad es resultado del aumento progresivo en el caudal del río aguas abajo y del ajuste al perfil de equilibrio al que tiende el perfil longitudinal de cualquier río. Existen factores que pueden alterar dicha geometría, como los saltos o cambios de pendiente, debidos a la presencia de zonas con poca resistencia a la erosión (barreras litológicas), o a movimientos tectónicos e isostáticos (véase isostasia).

En el último caso, los descensos y ascensos que varían el nivel de la base, afectan de forma directa al perfil de equilibrio. La adaptación del perfil longitudinal frente a un ascenso del nivel de la base en el río, activa el fenómeno erosivo, que se inicia en la desembocadura y se extiende aguas arriba mediante el encajamiento del cauce, proceso que se conoce con el nombre de erosión remontante. En el caso de un descenso en el nivel de la base, el efecto es el contrario al producirse la sedimentación en zonas elevadas, cuya erosión en etapas de cambio posteriores, genera un relieve característico denominado terraza fluvial.

El perfil longitudinal de un río puede dividirse en tres porciones diferenciadas denominadas curso alto, medio y bajo, caracterizados por presentar pendientes cada vez más suaves. En el curso alto de los ríos predomina su acción erosiva y se caracterizan por el desarrollo de valles profundos y estrechos (acción de los torrentes) y en el curso medio y bajo se alternan los fenómenos de erosión, transporte y sedimentación, que caracterizan los valles anchos con fondo plano y cubiertos por una capa de aluviones con espesor variable.

Erosión, transporte y sedimentación fluvial

Los cursos de agua fluyen hacia los puntos de menor topografía al configurar las redes de drenaje, y este flujo responde a la diferencia de energía potencial existente entre las mayores cotas por donde discurre y el extremo más bajo que pueden alcanzar el nivel del mar (o nivel de base), lugar donde se encuentra la mínima energía potencial. La diferencia de energía potencial entre estos dos puntos se transforma en energía cinética (o movimiento) que se emplea en vencer el rozamiento que ejerce el cauce del río, en el transporte de sedimentos y en la erosión del cauce.

El caudal y la velocidad de una corriente de agua son factores que determinan los parámetros carga, capacidad y competencia de la corriente, que a su vez condicionan la erosión, el transporte y la sedimentación de toda corriente fluvial:

Carga: es la cantidad de sedimento que transporta una corriente en un espacio y tiempo determinado. Dicha carga puede desplazarse como carga de fondo, cuando se trata de partículas gruesas que son empujadas o bien ruedan y saltan siguiendo la corriente; como carga en suspensión, cuando se trata de arcillas y limos; y como carga en disolución, en el caso de componentes solubles.

Capacidad de carga: es el valor teórico correspondiente a la cantidad de sedimento o carga que podría transportar una corriente en función de su caudal, velocidad y régimen de su flujo.

Competencia: es el mayor tamaño de partículas que dicha corriente puede lavar o separar del fondo de su cauce, tamaño que representa el umbral entre la carga de fondo y la carga en saltación y suspensión.

La relación carga-capacidad es fundamental para entender la dinámica erosiva y sedimentaria de una corriente. Esta relación puede establecer tres situaciones fundamentales: aquella en la cual la carga es inferior a su capacidad, en cuyo caso el río todavía puede incorporar nuevos materiales a su carga, siempre y cuando en su lecho haya materiales cuyo tamaño de grano no supere el de su competencia; una segunda situación que en la cual la carga supera la capacidad de la corriente, en cuyo momento abandona la parte de su carga que supera el valor de su capacidad; y una tercera situación de equilibrio entre la carga del río y su capacidad, en la cual únicamente se produce transporte. En el primer caso se produce la erosión o profundización del cauce fluvial, en el segundo la sedimentación o agradación de dicho cauce y en la tercera, ausencia de erosión o sedimentación, únicamente se produce transporte. De forma general estos tres casos corresponden respectivamente a cauces fluviales en sus zonas alta, media y de desembocadura. Las variaciones en el caudal (crecidas, represamientos, trasvases) y en la velocidad de la corriente como consecuencia de irregularidades locales en el cauce (estrechamientos, saltos, rápidos), repercuten directamente en la capacidad de carga del río y dan lugar a fenómenos locales de erosión, transporte, o sedimentación, que pueden situarse a lo largo de toda la red fluvial. Esta situación es la responsable de la diversidad morfológica que presentan los cauces fluviales.

Formas fluviales

Caudal, velocidad, carga y capacidad determinan la sucesión de formas erosivas y sedimentarias de todo sistema fluvial. Tradicionalmente, el curso de un río se subdivide en curso alto (zona de cabecera), medio (llanuras aluviales) y bajo (cercano a la desembocadura).

En el curso alto de los ríos (torrentes y ríos de montaña) el relieve hace que éstos tengan una gran energía potencial. En esta situación, las corrientes fluviales tienden a excavar y profundizar su cauce mediante un proceso conocido como erosión remontante (erosión lineal o vertical), que ejercen en los valles el desarrollo de laderas con fuertes pendientes. Los valles de montaña tienen un típico perfil en "V" ocupado sólo por el cauce fluvial y donde aflora el substrato rocoso, que en ocasiones es creado por los propios acarreos de la corriente en zonas de remolinos, generándose formas peculiares como marmitas de gigante (o pozas).

En los cursos medio y bajo el río sedimenta o erosiona sus depósitos de forma alternativa, y crea una extensa llanura aluvial, con uno o varios cauces (lecho menor) por los que discurre la corriente. También es llamada llanura de inundación, ya que es ocupada por las aguas durante las avenidas y adquiere una típica forma de artesa, por tener un fondo plano y amplio. La elaboración de esta llanura es el resultado del retroceso progresivo de las laderas del valle por la erosión lateral que realiza el curso divagante y con numerosas curvas, meandros, cada vez que éstos tocan la base de dichas laderas.

Torrentes

Los cauces torrenciales se caracterizan por la velocidad y turbulencia de sus aguas, de manera que normalmente presentan una capacidad superior a la carga que transportan. Esta situación permite a los torrentes producir una considerable erosión del cauce fluvial y su progresiva profundización, lo que favorece la aparición de valles muy estrechos.

La enorme capacidad de erosión que ejercen los torrentes es resultado del poder de abrasión producido por la carga al golpetear el fondo del cauce, fenómeno fácilmente destacable si se observan los depósitos de gravas fluviales, redondeadas y pulidas como consecuencia de su desgaste progresivo. La erosión del sustrato rocoso no se produce de forma continuada, sino que debido a variabilidad de su dureza, pueden generarse morfologías fluviales muy típicas:

Hoyas, pilancones o marmitas de gigante, que son pequeñas depresiones de morfología circular, con dimensiones y profundidades métricas.

Cataratas, cascadas, o saltos de agua: como resultado la existencia de unidades litológicas con un fuerte contraste de sus densidades y la erosión diferencial de ellas, que desarrollan importantes resaltes de topografía cuando se disponen horizontalmente.

Rápidos: originados al igual que en el caso anterior como consecuencia de la erosión diferencial que ejercen los torrentes en un sustrato con unidades litológicas con contraste de dureza. En este caso las unidades litológicas de mayor tenacidad y resistencia a la erosión, constituyen relieves positivos con fuertes pendientes, que imprimen un aumento en la velocidad del caudal, razón por la cual reciben su nombre.

Estos dos últimos accidentes geográficos no son exclusivos de los cauces torrenciales, de hecho, los casos más espectaculares se encuentran en el curso medio de los ríos ya que en estos tramos es donde presentan un mayor caudal, como por ejemplo las cataratas del Niágara, del Iguazú, o Victoria.

Cuando los cauces torrenciales llegan a desembocar a valles más ámplios, correspondientes a cursos fluviales de mayor entidad, su cauce se desparrama y se extiende por la llanura fluvial. Este efecto, disminuye bruscamente la velocidad de sus aguas, que depositan la mayor parte de su carga. Las formas sedimentarias así formadas se conocen con el nombre de abanicos aluviales o conos de deyección.

Llanuras de inundación

En el curso medio y bajo de los ríos, las pendientes son suaves y sus cauces discurren cerca de su nivel de base. Se caracterizan por presentar amplios valles con grandes acumulaciones de sedimentos procedentes de la erosión de toda la superficie de su cuenca, que reciben el nombre de llanuras aluviales (o vegas); se trata de terrenos fértiles y tradicionalmente empleados por la agricultura.

Sobre las llanuras aluviales discurren los ríos, que en épocas de crecida llegan a inundarlas y cubrirlas con sedimentos detríticos de tamaño fino (barros ricos en arcillas). El agua al desbordarse y salir del cauce, sufre un proceso similar al existente en la desembocadura de los torrentes, de forma que el caudal pierde velocidad y capacidad de transporte. Ésta es la razón por la cual los sedimentos más gruesos se depositan en las zonas adyacentes al canal, mientras que los de tamaños más fino cubren la llanura inundada por el río, o llanura de inundación.

Trazado de los ríos

En la llanura aluvial los ríos pueden fluir por un sólo canal de mayor o menor sinuosidad, o por varios que se entrecruzan. La causa de estas variantes es mecánica: los ríos tienden a fluir por canales múltiples cuando transportan una importante carga de fondo y forman meandros cuando la pendiente regional es muy suave y los márgenes de los canales son estables. Combinando el número de canales y la sinuosidad tenemos cuatro posibles geometrías de los canales fluviales.

Canales braided

Los sistemas braided presentan multitud de canales de baja sinuosidad entrelazados, que se encuentran separados por barras, estructuras sedimentarias formadas por gravas y arenas que se desplazan aguas abajo, o lateralmente junto con los canales fluviales. Según el tamaño de los sedimentos detríticos predominantes, se clasifican en braided de gravas y braided de arenas.

Canales anastomosados

Los ríos anastomosados constan de una diversidad de canales que divergen o se unen a lo largo de su trazado, interconectándose entre sí. Individualmente los canales pueden ser rectilíneos o por el contrario presentar una sinuosidad acusada, y a diferencia de los tipos de canal anteriores, presentan una posición relativamente estable al estar flanqueados por diques naturales muy prominentes. Estas corrientes se desarrollan preferentemente en áreas de pendiente muy baja y poca energía, asociados con frecuencia, a extensas zonas pantanosas con drenaje deficiente.

En este tipo de corrientes fluviales los depósitos de mayor granulometría (arenas y gravas) corresponden con los numerosos canales por donde la circulación del agua presenta una mayor energía, mientras que los sedimentos más finos (limos y arcillas) se acumulan en los diques naturales y zonas donde el agua queda retenida. En estas últimas zonas pueden desarrollarse otros tipos de ambientes sedimentarios como son: lagos, lagunas, marismas, etc.

Canales meandriformes

Son un tipo de trazado fluvial típico de las zonas bajas de los ríos, constituido por un único canal, que discurre con un trazado curvo. Se desarrollan en trazados fluviales de muy poca pendiente y llanuras aluviales, donde los materiales son de grano muy fino.

En el modelo clásico de sedimentación para corrientes meandriformes se distinguen dos tipos de depósitos: de canal y de desbordamiento. Los depósitos de canal presentan un cuerpo arenoso tabular, con una superficie erosiva suavemente inclinada hacia el canal. Los depósitos de desbordamiento incluyen los diques que de forma natural se sitúan a ambos lados del cauce, los lóbulos de derrame generados cada vez que una crecida se instala en el cauce destruyen los diques existentes y también los de llanura de inundación.

El grado de sinuosidad que presenta un río depende de lo apartado que se encuentra del trazado rectilíneo del valle por donde discurre. El cociente entre ambos valores oscila entre el 0 (caso de canales rectilíneos) y un valor máximo de 4-5, de forma que para valores superiores 1,5, el cauce es claramente meandriforme.

Puede darse el caso en el que las curvas que traza el río lleguen a cortarse, dando lugar a los meandros abandonados.

Terrazas fluviales

Morfología escalonada de origen fluvial que se desarrolla como consecuencia del encajamiento del cauce de un río en llanuras de inundación previamente constituidas. La erosión vertical que ejerce el río puede ser consecuencia de variaciones en el nivel de base, o cambios significativos en su caudal (causas climáticas), de forma que, tras haberse encajado, la llanura de inundación no vuelve a ser ocupada por las aguas, y queda como una superficie llana con cierta elevación (o escalón topográfico).

Cuando el encajamiento del río erosiona todo el espesor que constituyen los depósitos aluviales hasta llegar al sustrato rocoso, reciben el nombre de terrazas escalonadas, mientras que si el encajamiento resulta más liviano sin llegar a sobrepasar dicho espesor, reciben el nombre de terrazas encajadas.

Morfología de la desembocaduras

La morfología en la desembocadura de los ríos está influida por las características de la corriente fluvial, las corrientes oceánicas y las mareas.

En las zonas litorales donde se produce la desembocadura de un río, se desarrollan estuarios, caso de estar afectados por subidas de marea importantes, y deltas, cuando los aportes fluviales rebasan la capacidad de evacuación de las corrientes costeras. Su paulatina colmatación permite que las aguas fluviales generen una llanura encharcada y cercana a la costa, con abundante desarrollo de vegetación, denominada marisma.

Los deltas son acumulaciones de sedimentos depositados por los ríos en sus desembocaduras, a favor del frenado de la corriente que se produce en su contacto con el mar (o lago), y también de procesos físico-químicos, como la floculación de las arcillas. Para almacenar gran cantidad de sedimento frente a una desembocadura hace falta que el fondo de la cuenca presente fenómenos de hundimiento bajo el peso de los sedimentos. Sin ésta capacidad de subsidencia el delta no pueden desarrollar un gran crecimiento (por ejemplo el Rhin, edificado sobre la corteza por todo el borde continental).

Los estuarios son desembocaduras de ríos libres de sedimentos en superficie. Ésto puede deberse al hundimiento de las costas donde existe este tipo de desembocadura (caso que recibe el nombre de ría), o a un sistema de corrientes de penetración, originado por las mareas, hacia el interior en la pleamar, y en sentido contrario, en la bajamar. Sin embargo, a escasa profundidad, la sedimentación puede ser muy parecida a la que existe en los deltas.