Definición de Laberinto

Laberinto - Su Significado, Definición y Concepto

Definición de: Laberinto

Lugar construido de modo artificioso para confundir al que se adentre en él, de modo que dificulte encontrar la salida, llegando incluso a impedirlo. La pérdida del sentido espacial se puede realizar por dos sistemas antagónicos: por medio de una extremada variedad espacial, o por medio de una repetición de las estancias y pasos que confundan al observador. Si se trata de un laberinto interior a un edificio, éste estará formado por pasadizos y habitaciones intrincadas de gran complejidad espacial, de modo que no sea posible percibir la unidad sino únicamente cada una de sus partes, desligadas del contexto.


El laberinto más famoso de la antigüedad es el del Creta. Su constructor fue Dédalo, por encargo del rey Minos. Éste lo había mandado construir para encerrar en el al Minotauro, monstruo medio hombre medio toro nacido como castigo de los dioses. Probablemente esta imagen surja del palacio de Knosos, cuya forma concuerda con las descripciones laberínticas.

También cabe destacar de entre los laberintos de la antigüedad el de la isla de Lemnos y el de Clusium. La construcción de laberintos también fue habitual en el antiguo Egipto para preservar de los ladrones los tesoros enterrados en pirámides de los grandes faraones. Entre otros destaca el del templo gigante de Amenemhet III, que contaba con más de 3.000 recintos.

También se utiliza el término laberinto para designar los trazados en el solado de algunas catedrales góticas debido a su complejidad.

Al final del periodo renacentista, y durante todo el manierismo y barroco, fue habitual la realización de laberintos exteriores en los jardines de las villas importantes, a modo de juego o divertimento, en donde las paredes del laberinto eran constituidas por setos recortados.

Concepto de: Laberinto

La palabra laberinto designa a aquel lugar que se encuentra conformado por calles, encrucijadas y caminos y desde el cual resulta ciertamente complejo encontrar la salida porque intencionalmente las mencionadas vías pretenden confundir respecto de la misma a quien transita por ellas. Es habitual que en esa búsqueda de la salida correcta nos choquemos con caminos que no salen a ningún lado y de nuevo hay que probar otra vía de salida.
Cabe destacarse que los laberintos son una manifestación de la humanidad realmente milenaria, ya en el Antiguo Egipto existen antecedentes de éstos, preferentemente de formas cuadradas y rectangulares y que se hallaban en las tumbas. Tiempo después, en el siglo VII A.C., aparecen como novedad los laberintos de forma circular.
La misión que por aquellos viejos tiempos tenían los laberintos era que a quien entrase en ellos le costase mucho encontrar la salida, es decir, eran especies de trampas que buscaban retener a una persona en estos lugares, dificultándoles la salida. Luego, con el correr y la evolución del tiempo fue cambiando el objetivo de estos particulares espacios. Por ejemplo, en la Edad Media tenían la misión de simbolizar el camino de encuentro entre los fieles y Dios y en nuestros días los laberintos presentan un objetivo de entretenimiento.
Es común que en los parques de diversiones nos encontremos con juegos que consisten en laberintos. Uno de los más entretenidos es el laberinto de espejos en donde los participantes deben hallar la salida en un espacio que está todo lleno de espejos. Esta situación genera muchas confusiones y es habitual que uno se golpee contra los espejos creyendo haber encontrado la salida de los mismos.
Por otra parte y tomando en cuenta la referencia original que hemos ya indicado, en el lenguaje coloquial, es muy frecuente que se use la palabra laberinto para referirse a aquella cuestión o situación que se caracteriza por su confusión y enredo.
Y a instancias de la anatomía se denomina como laberinto a la parte interna del oído.
Por lo expuesto es que términos como enredo, confusión y embrollo suelen emplearse como sinónimos de esta palabra. En tanto, la palabra sencillez es el concepto que se contrapone, dado que justamente refiere a aquello que no presenta dificultad o complicación.

Significado de: Laberinto

Del latín labyrinthus, aunque con origen más remoto en la lengua griega, laberinto es un espacio creado de manera artificial con diversas calles y encrucijadas para que la persona que se adentre en él resulte confundida y no logre hallar la salida.
Los laberintos se remontan a épocas muy antiguas. Se han encontrado representaciones de laberintos cuadrados y rectangulares en tumbas del Antiguo Egipto, mientras que los laberintos de forma circular surgieron a finales del siglo VII a.C.
En la antigüedad, los laberintos se construían a modo de trampa para que no se pueda entrar o salir de un lugar con facilidad. Los laberintos medievales, por su parte, simbolizaban el camino del hombre hacia Dios. En los tiempos modernos, en cambio, los laberintos son creados por motivos paisajísticos o lúdicos.
Uno de los laberintos más famosos de la historia es el Laberinto de Creta, mencionado en la mitología griega. Esta construcción, diseñada por Dédalo a pedido del rey Minos, permitía mantener preso a su hijo Minotauro. Teseo logró adentrarse al laberinto y mató al Minotauro.
La representación de los laberintos se ha convertido en un juego que aparece en muchas revistas infantiles. Los niños deben iniciar un trazo en la entrada del laberinto y continuar hasta encontrar la salida.
En un sentido simbólico, la noción de laberinto refiere a aquello confuso y rebuscado. Por ejemplo: “El equipo argentino quedó atrapado en el laberinto defensivo que propuso la selección local”, “Para los investigadores, el caso es un verdadero laberinto en el que la salida está oculta detrás de una maraña de mentiras”.