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Definición de Pseudociencia

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Pseudociencia - Su Significado, Definición y Concepto

Definición de: Pseudociencia

Pseudociencia o seudociencia (también conocida como paraciencia) se refiere a una afirmación, creencia o práctica que, a pesar de presentarse como científica, no se basa en un método científico válido, le falta plausibilidad o el apoyo de evidencias científicas o no puede ser verificada de forma fiable.
La pseudociencia suele caracterizarse por el uso de afirmaciones exageradas, vagas, o de imposible verificación, un exceso de peso en la confirmación en lugar de en los intentos rigurosos de refutación, una falta de disposición al examen por parte de otros expertos, y una ausencia general de procesos sistemáticos para desarrollar teorías de forma racional.

El término pseudociencia se suele considerar como inherentemente negativo, ya que sugiere que algo está siendo incorrectamente presentado como ciencia, quizá incluso de forma intencionada. En consecuencia, aquellos de los que se afirma que practican o defienden pseudociencias normalmente discuten tal etiqueta pero por otro lado se encuentran miembros de la comunidad científica que cuestionan el uso peyorativo de la etiqueta como calificativo ante nuevas teorías, tesis o investigaciones.
El término pseudociencia o seudociencia es un neologismo formado a partir de la raíz griega pseudo, «falso», y la palabra latina ciencia, «conocimiento». Aunque el término como tal se emplea desde por lo menos finales del siglo XVIII, el concepto de pseudociencia como algo distinto de la ciencia real o auténtica parece haber surgido a mitad del siglo XIX. Uno de los primeros usos de la palabra "pseudociencia" proviene de 1844 en el Northern Journal of Medicine. También se registra un uso anterior del término en 1843, en la obra del fisiólogo francés François Magendie.
Aunque los elementos que determinan si un cuerpo de conocimiento, metodología o práctica es científico pueden variar según el ámbito de actuación, existen ciertos principios generales con los que la comunidad científica se muestra en general de acuerdo. La noción básica es que todos los resultados experimentales deben ser reproducibles, y susceptibles de ser verificados por otros investigadores. Estos principios pretenden asegurar que los experimentos pueden ser reproducidos bajo las mismas condiciones, permitiendo mediante la investigación posterior determinar si una hipótesis o teoría acerca de un fenómeno es a la vez válida y fiable. Para ser considerado científico, un estudio debe aplicar el método científico en todos sus ámbitos, y el sesgo cognitivo debe ser controlado o eliminado mediante el muestreo al azar, técnicas específicas como el doble ciego, y otros métodos. Se espera que todos los datos recopilados, incluyendo especificaciones de las condiciones ambientales o experimentales, estén documentados y disponibles para su revisión por pares, permitiendo la realización de nuevos experimentos que confirmen o desmientan los resultados previos.
En general, y en la medida en que pueda resultar aplicable, la metodología científica exige que las teorías puedan someterse a pruebas empíricas rigurosas, mientras que a las pseudociencias, o bien no será posible aplicarles sistemas de refutación (por tratarse de formulaciones ambiguas), o bien sus partidarios protegerán la teoría (por ejemplo, con hipótesis auxiliares o ad hoc, formuladas a posteriori), en lugar de someterla a ensayos que puedan refutarla.
Karl Popper introdujo a mediados del siglo XX el concepto de falsabilidad para distinguir la ciencia de la no-ciencia. Un resultado es "falsable" cuando puede ser demostrado como erróneo, es decir, cuando puede diseñarse un experimento teórico con el que demostrar si es falso. De este modo, las afirmaciones "falsables" pueden ser consideradas como ciencia, mientras que las no "falsables" se consideran no-ciencia. Por ejemplo, la afirmación de que "Dios creó el Universo" puede ser cierta o falsa, pero no puede diseñarse ningún experimento que demuestre una cosa u otra; simplemente está más allá de la capacidad de la ciencia, ergo, no es "falsable" y por tanto es no-ciencia. Popper usó la astrología y el psicoanálisis como ejemplos de pseudociencias, y la teoría de la relatividad de Einstein como ejemplo de ciencia. Luego clasificó las formulaciones no-científicas en las categorías filosófica, matemática, mitológica, religiosa y/o metafísica por un lado, y pseudocientífica por otro, aunque no dio criterios claros para definir cada una.
El término tiene connotaciones peyorativas, porque se usa para indicar que las materias así etiquetadas son errónea o engañosamente presentadas como científicas. Por este motivo, aquellos que cultivan determinada "pseudociencia", normalmente rechazan esta clasificación. El apelativo se ha aplicado a disciplinas como ciertas hipótesis de la física cuántica, las ciencias sociales, el psicoanálisis, la parapsicología y la criptozoología por la naturaleza de sus objetos de estudio difícil de aplicarle la misma rigurosidad científica que en otras disciplinas, no obstante esto es relativo y algunas de estas disciplinas acusadas de pseudocientíficas son aceptadas como científicas por universidades, asociaciones científicas, centros médicos, gobiernos, etc., por ejemplo, el psicoanálisis.
Muchas veces la discusión sobre un concepto o campo de conocimiento gira más alrededor de su consideración como ciencia o pseudociencia que acerca de los hechos y métodos reales. El filósofo de la ciencia Larry Laudan ha manifestado que el concepto pseudociencia no tiene significado científico y se usa mayoritariamente para describir una apreciación subjetiva: "Si quisiéramos permanecer firmes al lado de la razón, deberíamos deshacernos de términos como ‘pseudociencia’ y ‘acientífico’ de nuestro vocabulario; son sólo palabras huecas que cumplen una función emotiva." Del mismo modo, Richard McNally afirma que "el término pseudociencia se ha convertido en poco más que una injuriosa palabra de moda para ningunear a los propios oponentes en las discusiones en los medios", y que "cuando los emprendedores terapéuticos hacen afirmaciones a favor de sus tratamientos, no deberíamos perder el tiempo intentando determinar si estos califican como pseudocientíficos. En su lugar se deberían hacer preguntas como: ¿Cómo sabe que su tratamiento funciona? ¿Cuáles son sus pruebas?"

Concepto de: Pseudociencia

Una pseudociencia es una disciplina, determinada por un conjunto de prácticas, creencias, conocimientos y metodologías no científicos, pero que reclaman dicho carácter. Algunos ejemplos son: la astrología, la homeopatía, la ufología, el psicoanálisis, el feng shui, el tarot, la numerología, la parapsicología, etc. (Hay disciplinas que no tienen base científica pero tampoco la reclaman implícita ni explícitamente, por lo cual no las consideramos pseudociencias.)
Muchos pensarán que el debate en torno a la caracterización formal de una disciplina debería quedar en el terreno de los filósofos y pensadores. En la práctica, sin embargo, nuestra sociedad respeta aquellos conocimientos y métodos que tienen visos de ciencia, y no conocer la diferencia entre ciencia verdadera y pseudociencia puede llevarnos a poner nuestra salud y nuestro dinero en manos de personas que inspiran, pero no merecen, nuestra confianza.
Las pseudociencias reflejan apetencias típicas de nuestra sociedad: queremos que las cosas sean simples y que no tomen mucho tiempo. Si tenemos que estudiar una profesión, queremos que sea fácil y que su ejercicio nos rinda buen dinero. La mayoría de las pseudociencias son disciplinas que requieren pocos conocimientos y se basan en postulados simples; y por supuesto, suele ser fácil encontrar gente crédula que les pague a sus practicantes. En estas disciplinas, además, no hay ningún criterio certero para decidir quién es un buen profesional y quién no lo es.
Los "conocimientos" que suponen las pseudociencias se basan generalmente en la tradición o en dogmas arbitrarios establecidos hace tiempo, o bien en revelaciones transmitidas por supuestos "sabios" o "expertos" que se autoproclaman como tales. Nunca se basan en investigaciones reales que puedan ser citadas, estudiadas y quizá refutadas por otros, como se hace en toda disciplina científica seria. A veces su ambigüedad o su misma falta de contacto con la realidad hace imposible probar que no funcionan (falsabilidad); otras, la prueba clara de que son falsedades es rechazada por los pseudocientíficos con argumentos ridículos o simplemente ignorada. Típicas de esta reacción son frases como "la ciencia oficial" o "el establishment científico", o la acusación de que el escéptico "tiene la mente cerrada" o es un "positivista dogmático".

Significado de: Pseudociencia

Aquello que no es original, sino que se trata de una copia o de una imitación, se lo suele calificar como pseudo. Este término es un elemento compositivo que se añade a otra palabra, haciendo referencia a la característica mencionada.
Ciencia, por su parte, es el conjunto de metodologías, procesos y técnicas que, aplicados de manera sistemática y ordenada, permiten producir conocimientos objetivos y susceptibles de verificación y validación.
Una pseudociencia, por lo tanto, es una disciplina que se presenta como científica o que imita las formas de una ciencia, aunque no es reconocida como tal por la comunidad científica tradicional.
Las pseudociencias, en definitiva, no cuentan con el rigor de las ciencias convencionales. Por las características de su objeto de estudio, no están en condiciones de aplicar un método científico que avale la producción de nuevos conocimientos objetivos.
Puede decirse que las pseudociencias desarrollan conocimientos que no pueden verificarse de manera fiable. Su base son las afirmaciones de los supuestos especialistas y no los intentos fallidos de refutación que demostrarían la pertinencia del saber.
La ufología es un ejemplo de pseudociencia. Sus expertos aseguran contar con documentación y haber realizado investigaciones que demuestran la existencia de la vida extraterrestre. Para los científicos reconocidos oficial y socialmente, ya sea astrónomos, biólogos u otros profesionales, no existe aún una evidencia irrefutable de esto.
Algo similar ocurre con la criptozoología, el feng shui y la numerología, entre otras pseudociencias cuyas afirmaciones no resisten una comprobación desarrollada a partir del método científico convencional.

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