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El halterio de la mosca

¿Cómo es posible que la mosca realice maniobras acrobáticas tan complejas y precisas? ¿Cómo logra estabilizarse y mantener el curso cuando la golpea una ráfaga de viento? El secreto radica, en parte, en un diminuto apéndice ubicado detrás de cada una de sus dos alas: el halterio.
Piense en lo siguiente: Los halterios son como pequeños mazos o martillos unidos al cuerpo por el mango. Durante el vuelo, suben y bajan como las alas, pero en dirección opuesta. Los científicos han descubierto que estos ingeniosos apéndices son una especie de giroscopio que le permite a la mosca conservar la estabilidad durante el vuelo.






Sin sus halterios, la mosca y la típula (ilustradas en esta página) no podrían mantener un vuelo estable
Los halterios “se mueven en un solo plano, igual que el péndulo de un reloj”, comenta la Encyclopedia of Adaptations in the Natural World. Pero si durante el vuelo la mosca gira abruptamente —sea a propósito o debido a una corriente repentina⁠—, “el ‘mango’ del halterio se retuerce”, añade la obra. “Este movimiento de torsión es detectado por un denso grupo de terminales nerviosas conectadas al halterio, las cuales transmiten la señal al cerebro. Entonces, el insecto puede reaccionar y mantener [...] el rumbo.” En consecuencia, las moscas son extremadamente ágiles y difíciles de atrapar.
Los ingenieros prevén que el principio en que se basa el halterio hallará innumerables aplicaciones en robots, insectos voladores micromecánicos, vehículos espaciales, etc. “¿Quién iba a imaginarse que una criatura tan pequeña y desagradable tendría tanto que enseñarnos?”, escribió el investigador aeroespacial Rafal Zbikowski.
¿Qué le parece? ¿Será el halterio de la mosca producto de la evolución, o del diseño?

Publicado en: ¡Despertad! Noviembre de 2012

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