Dúos encantadores: El bubú tropical

LOS dos vocalistas estaban frente a frente, listos para empezar su interpretación. El primer cantor hizo una leve reverencia y emitió una nota clara y suave, tan diáfana y pura que resonó en el aire matutino hasta gran distancia. Entonces se inclinó con elegancia la segunda cantora, y, con perfecta sincronización, emitió una nota igual de musical, pero una octava más alta. Conforme aumentaba la fuerza e intensidad del dúo, las dos voces empezaron a sonar como una sola. Impresionado por su extraordinaria habilidad y la magnífica calidad de su voz, escuché con atención.
El espectáculo no se presentaba en una atestada sala de conciertos, sino en la rama de un árbol cercano a mi domicilio, en Kenia, y los artistas eran dos pájaros. Cuando terminaron de cantar, ambos se pusieron erguidos, abrieron las alas y levantaron el vuelo.
Hay un refrán que dice: Todas las aves, con sus pares. Pero algunas aves no solo se juntan sino que hasta cantan con sus pares, y lo hacen con exquisita precisión. Es tal la armonía con la que cantan a dúo que, a menos que se les vea, es casi imposible detectar que se trata de dos pájaros. Incluso algunos ornitólogos se han confundido. De hecho, solo en tiempos relativamente recientes se ha empezado a reconocer como un patrón de comportamiento entre ciertas aves la costumbre de cantar a dúo.
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El bubú tropical

En el continente africano hay un alcaudón, conocido como bubú tropical (Laniarius æthiopicus), que es un verdadero maestro del canto. Emite un sonido peculiar como de flauta que muchas veces se asemeja al vibrante tintineo de dos piezas de metal cuando chocan. De ahí que en esta zona se le llame comúnmente pájaro campana. Tiene muy buena presencia: el negro brillante de la corona, la nuca y las alas hace un magnífico contraste con las níveas plumas del pecho y la blanca franja de las alas. Al bubú suele vérsele en compañía de su pareja, y tanto el macho como la hembra presentan el mismo tipo de marcas y colores.
Cualquiera que camine por un bosque espeso o una densa zona arbustiva percibirá su presencia mucho antes de verlos. El macho suele emitir tres notas rápidas y tintineantes, como si de una campana se tratase. La hembra responde al instante con un áspero y chillón cuiii. A veces un pájaro emite una secuencia continua de notas, y su pareja se limita a introducir una sola nota que, melodiosamente, se funde en el canto sin interrumpirlo ni un momento.
Los ornitólogos todavía no entienden a cabalidad cómo consiguen tal coordinación. Hay quienes opinan que, por lo menos en algunos casos, La práctica hace al maestro, como reza el dicho. Al cantar juntos día tras día, llegan a hacerse verdaderos maestros de la sincronización.
Cabe señalar que en estas aves se percibe muchas veces lo que parece ser un “acento” característico de la zona donde habitan. Esto se debe, por lo visto, a que imitan los sonidos del entorno o el canto de otras aves, lo que podría llamarse un proceso de copia vocal. De ahí que los cantos del bubú tropical que se oyen en la sabana sudafricana tal vez difieran bastante de los que se oyen en el Gran Valle del Rift, en el África oriental.

Toda la vida juntos

En su libro La vida a prueba, David Attenborough hace la siguiente observación: “Es conmovedor descubrir que, como norma, las parejas que cantan a dúo permanecen juntas año tras año, o durante toda la vida”. ¿Qué forja semejante vínculo? Attenborough añade: “Tras haber desarrollado la técnica, también la practican para reforzar el vínculo que les une, cantando sus complejos dúos incluso cuando ambos permanecen posados en una misma rama, y a veces, si uno de la pareja no está, el individuo que queda canta la complicada melodía entera llenando los silencios él mismo”.
Los cantos también pueden ayudarlos a localizarse el uno al otro en medio de la densa vegetación. Cuando el macho quiere saber dónde está la hembra, empieza a emitir una serie de notas melódicas, y esta, aunque tal vez se encuentre lejos, se incorpora al canto. Su sincronización es tan exacta que parece que hayan planeado la interpretación de antemano.

Trabajan silbando

¿Le gusta trabajar con música? Por lo visto, a muchos pájaros también. El libro The Private Life of Birds (Vida privada de las aves), de Michael Bright, indica que los pájaros cantores ejercen un estimulador efecto físico en los oyentes, pues dice que tras escuchar sus cantos, “el ritmo cardíaco tanto de machos como de hembras aumentó”. Además, algunas hembras “construían sus nidos más deprisa” y “también tendían a poner más huevos” cuando escuchaban los cantos del macho.
Seguro que la ciencia seguirá descubriendo detalles fascinantes sobre las aves que cantan a dúo, como el bubú tropical. Pero sea cual sea el valor práctico que resulten tener sus asombrosos cantos, nunca olvidemos que todavía cumplen otro noble propósito: deleitan los oídos de las personas apreciativas. De hecho, esa música impresionante nos mueve a dar alabanza al Creador de “los pájaros del cielo” (Salmo 8:8).

Publicado en ¡Despertad!  del 8 de Diciembre de 1999