Acerquémonos a Jehová: Estudio con textos bíblicos | semana del 24 de agosto

Estudio Bíblico de la Congregación | Información de estudio para el libro: Acerquémonos a Jehová

cl cap. 29 párrs. 11-15 (30 min.)

“Extendió la mano y lo tocó”


11, 12. a) ¿Qué trato recibían los leprosos en tiempos bíblicos, y cómo reaccionó Jesús cuando se le acercó un hombre “lleno de lepra”? b) ¿Qué efecto pudo tener en el leproso que Jesús lo tocara, y cómo ilustra este hecho la experiencia de un médico?

11 La compasión lo movió a aliviar el sufrimiento. Quienes estaban aquejados de diversas dolencias se sentían atraídos a Jesús porque percibían que era compasivo. Este hecho fue evidente cuando un hombre “lleno de lepra” se le acercó en un momento en el que las multitudes lo seguían (Lucas 5:12). En tiempos bíblicos se ponía en cuarentena a los leprosos para que no contaminaran a la gente (Números 5:1-4). Pero los guías rabínicos terminaron adoptando un criterio implacable ante la lepra e impusieron reglas opresivas. Ahora bien, observemos cómo reaccionó Jesús ante aquel enfermo: “También vino a él un leproso, y le suplicó hasta de rodillas, diciéndole: ‘Si tan solo quieres, puedes limpiarme’. Con esto, él se enterneció, y extendió la mano y lo tocó, y le dijo: ‘Quiero. Sé limpio’. E inmediatamente la lepra desapareció de él” (Marcos 1:40-42). Cristo sabía muy bien que era ilícito hasta que el leproso estuviera allí. Sin embargo, en vez de echarlo, se conmovió tanto que hizo lo impensable: lo tocó.
Lucas 5:12 En otra ocasión, mientras él estaba en una de las ciudades, ¡mira!, ¡un varón lleno de lepra! Cuando alcanzó a ver a Jesús, este cayó sobre su rostro y le rogó, diciendo: “Señor, si tan solo quieres, puedes limpiarme”.
Números 5:1-4 Y Jehová habló nuevamente a Moisés, y dijo: 2 “Manda a los hijos de Israel que envíen fuera del campamento a toda persona leprosa y a todo el que tenga flujo y a todo el que se haya hecho inmundo por un alma difunta. 3 Sea varón o hembra, ustedes deben enviarlos afuera. Deben enviarlos fuera del campamento, para que no contaminen los campamentos de aquellos en medio de quienes estoy residiendo”. 4 Y los hijos de Israel procedieron a hacerlo así, aun a enviarlos fuera del campamento. Tal como Jehová había hablado a Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel.
Marcos 1:40-42 También vino a él un leproso, y le suplicó hasta de rodillas, diciéndole: “Si tan solo quieres, puedes limpiarme”. 41 Con esto, él se enterneció, y extendió la mano y lo tocó, y le dijo: “Quiero. Sé limpio”. 42 E inmediatamente la lepra desapareció de él, y quedó limpio.

12 ¿Podemos hacernos una idea de lo que significó para aquel enfermo de lepra que Cristo lo tocara? Ilustrémoslo con una experiencia. Paul Brand, especialista en esta afección, nos cuenta el caso de un joven leproso al que trató en la India. Cuando lo examinó, le puso la mano en el hombro y le explicó mediante una intérprete qué tratamiento seguiría. El paciente rompió a llorar, de modo que el médico inquirió: “¿He dicho algo malo?”. La intérprete le preguntó al hombre en su idioma y luego respondió: “No, doctor. Dice que llora porque le ha puesto la mano en el hombro. Antes de venir aquí, llevaba años sin que nadie lo tocara”. Para el leproso que se acercó a Jesús, ese gesto fue aún más importante, pues tras ello desapareció el mal que lo había marginado.

13, 14. a) ¿Con qué comitiva se encontró Jesús al aproximarse a la ciudad de Naín, y por qué era una situación particularmente trágica? b) ¿Qué acción compasiva tomó Jesús a favor de la viuda de Naín?


13 La compasión lo movió a eliminar la aflicción. Jesús se conmovía hondamente ante el dolor ajeno. Tomemos como ejemplo el relato de Lucas 7:11-15. A mitad de su ministerio, cuando se aproximaba a la ciudad galilea de Naín, Cristo se encontró cerca de la puerta con un cortejo fúnebre. Las circunstancias eran particularmente trágicas. Había muerto un joven, hijo único de una viuda. Es probable que ella ya hubiera estado antes en una comitiva semejante: la de su esposo. En ese momento se trataba de su hijo, tal vez su único apoyo. Aquella mujer quizás fuera acompañada de los lamentos de las plañideras y de las tristes melodías que tocaban los músicos (Jeremías 9:17, 18; Mateo 9:23). Sea como fuere, Jesús posó la vista en la adolorida madre, que seguramente caminaba cerca del féretro.
Lucas 7:11-15 Poco después de esto viajó a una ciudad llamada Naín, y sus discípulos y una gran muchedumbre viajaban con él. 12 Al acercarse él a la puerta de la ciudad, pues ¡mira!, sacaban a un muerto, el hijo unigénito de su madre. Además, ella era viuda. También estaba con ella una muchedumbre bastante numerosa de la ciudad. 13 Y cuando el Señor alcanzó a verla, se enterneció por ella, y le dijo: “Deja de llorar”. 14 En seguida se acercó y tocó el féretro, y los que lo llevaban se detuvieron, y él dijo: “Joven, yo te digo: ¡Levántate!”. 15 Y el muerto se incorporó y comenzó a hablar, y él lo dio a su madre.
Jeremías 9:17, 18 ”Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos: ‘Pórtense con entendimiento, y llamen a las mujeres que salmodian endechas, para que vengan; y envíen [aviso] aun a las mujeres diestras, para que vengan, 18 y para que se apresuren y levanten sobre nosotros una lamentación. Y que nuestros ojos dejen rodar lágrimas y nuestros propios ojos radiantes destilen aguas.
Mateo 9:23 Ahora bien, cuando entró en la casa del gobernante y vio a los flautistas y a la muchedumbre en ruidosa confusión,

14 Cristo “se enterneció” al ver a la desconsolada madre, a la que dijo en tono tranquilizador: “Deja de llorar”. Espontáneamente, se acercó al féretro y lo tocó, con lo que los portadores, y quizás el resto del acompañamiento, se detuvieron. Luego, con voz de autoridad, dirigió la palabra al cuerpo sin vida: “Joven, yo te digo: ¡Levántate!”. ¿Qué sucedió? “El muerto se incorporó y comenzó a hablar”, como si lo hubieran despertado de un sueño profundo. El pasaje agrega un detalle muy conmovedor: “Y [Jesús] lo dio a su madre”.

15. a) ¿Qué relación hay entre compasión y acción en los relatos donde Jesús se enternece? b) ¿Cómo imitamos a Jesús en este particular?


15 ¿Qué nos enseñan los anteriores relatos? Notemos la relación que existe en cada caso entre compasión y acción. Jesús no podía contemplar las desdichas del prójimo sin apiadarse, lo que a su vez lo impulsaba siempre a obrar en consecuencia. ¿Cómo imitamos su ejemplo? Los cristianos tenemos el deber de predicar las buenas nuevas y hacer discípulos. Aunque nuestro motivo principal para hacerlo es el amor a Dios, no olvidemos que también debe movernos la compasión. Al enternecernos como Cristo, el corazón nos impelerá a esforzarnos al máximo por anunciar las buenas nuevas (Mateo 22:37-39). ¿Cómo mostramos compasión a los hermanos en la fe que sufren o están de duelo? Cierto es que no podemos efectuar curaciones milagrosas ni resurrecciones, pero debemos tomar la iniciativa expresándoles nuestra preocupación o ayudándoles en lo que necesiten (Efesios 4:32).
Mateo 22:37-39 Él le dijo: “‘Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente’. 38 Este es el más grande y el primer mandamiento. 39 El segundo, semejante a él, es este: ‘Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo’.
Efesios 4:32 Más bien háganse bondadosos unos con otros, tiernamente compasivos, y perdónense liberalmente unos a otros, así como Dios también por Cristo liberalmente los perdonó a ustedes.

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