Escuela del Ministerio Teocrático Semana del 30 de junio ‒ Puntos Sobresalientes de Levítico 14 a 16

Referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático

Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático: Semana del 30 de junio


ss14 págs. 1-4 Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático del año 2014
30 de jun. Lectura de la Biblia: Levítico 14 a 16
Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático

w14 15/4 págs. 1-2 Índice
30 DE JUNIO DE 2014–6 DE JULIO DE 2014
¿Agradecemos que Jehová nos vigile?
PÁGINA 27 • CÁNTICOS: 69 Y 120

ws14 15/4 págs. 1-2 Índice
30 DE JUNIO DE 2014–6 DE JULIO DE 2014
¿Agradecemos que Jehová nos vigile?
PÁGINA 27 • CÁNTICOS 69 Y 120


Puntos sobresalientes del libro de Levítico 14 a 16


Respuestas a preguntas bíblicas:

15:16-18. ¿Qué es la “emisión de semen” que se menciona en estos versículos? Parece ser que se refiere tanto a la emisión nocturna como a las relaciones sexuales dentro del matrimonio.

16:29. ¿En qué sentido habían de ‘afligir su alma’ los israelitas? Esto se hacía en el Día de Expiación, y tenía que ver con buscar el perdón de los pecados. El ayuno durante ese día debió relacionarse con el reconocimiento de pecados. Por lo tanto, es muy probable que la expresión ‘afligir su alma’ se refiera a ayunar.

Levítico 14:34
¿SERÍA MOHO?
La Biblia habla de “la plaga de lepra en una casa”, es decir, en el edificio en sí (Levítico 14:34-48). Hay quienes opinan que el fenómeno, también denominado “lepra maligna”, era una forma de mildiu o moho, pero no se tiene certeza al respecto. Como quiera que sea, la Ley divina ordenaba que el dueño retirara las piedras infectadas, raspara por completo el interior de la casa y se deshiciera de todo material sospechoso, arrojándolo “en un lugar inmundo” fuera de la ciudad. Si la plaga reaparecía, había que declarar inmunda la casa, demolerla y desechar los materiales. Las instrucciones detalladas de Jehová reflejaron el profundo amor que sentía por su pueblo, así como el interés por el bienestar físico de ellos.

Lev 14:44
Lugar para instrucción espiritual. Desde los tiempos más antiguos, el hogar fue el centro de instrucción de la adoración pura. La ley de Dios dada a Israel mandaba específicamente a los padres que enseñasen a sus hijos cuando se sentasen en la casa, así como en otras ocasiones. (Dt 6:6, 7; 11:19.) También, la ley de Dios tenía que escribirse, obviamente de manera figurada, sobre los postes de las puertas de las casas (Dt 6:9; 11:20), y la casa debía mantenerse libre de cualquier objeto usado en la idolatría. (Dt 7:26.) En vista de que la casa se usaba para tal propósito sagrado, debían derribarse las que estuvieran infectadas de “lepra maligna”. (Véase LEPRA.) La ley concerniente a las casas infectadas de lepra debería recordar a los israelitas que solo podían vivir en casas que fuesen limpias desde el punto de vista de Dios. (Le 14:33-57.)

Lev 15:2
Sin embargo, si una mujer tenía un flujo irregular, anormal o prolongado, tenía que contar otros siete días después de que este terminaba. Del mismo modo, el varón debía contar siete días desde que acababa su flujo (tal afección de su sistema urinario no debe confundirse con la expulsión normal de semen). Cualquier cosa que un hombre o una mujer tocara o sobre la que se sentase durante su condición de inmundicia (camas, sillas, sillas de montar, prendas, etc.) quedaba inmunda, y, a su vez, cualquiera que tocara esos artículos o a la persona inmunda tenía que bañarse, lavar sus prendas de vestir y permanecer inmundo hasta el atardecer. Además de bañarse y lavar sus prendas de vestir, tanto el varón como la mujer tenían que llevar al octavo día dos tórtolas o dos palomos a la tienda de reunión, y el sacerdote tenía que ofrecerlos, uno como ofrenda por el pecado y el otro como sacrificio quemado para hacer expiación por la persona limpiada. (Le 15:1-17, 19-33.)

Levítico 15:18
9 Las prescripciones del pacto de la Ley indicaban que las relaciones sexuales y el parto, aunque tuvieran lugar dentro del matrimonio, ocasionaban impureza temporal (Levítico 12:2-4; 15:16-18). Tales disposiciones no rebajaban estas limpias dádivas divinas (Génesis 1:28; 2:18-25). Por el contrario, respaldaban la santidad de Jehová al mantener inmaculados a sus adoradores. Cabe destacar que las naciones vecinas de Israel solían incluir en el culto actos eróticos y ritos de la fertilidad. En la religión cananea, sin ir más lejos, se prostituían hombres y mujeres, lo que llevó a que se generalizara la más espantosa degradación. La Ley, en cambio, establecía que la adoración de Jehová estuviera completamente libre de elementos sexuales. Pero había otros beneficios.
10 Aquellos preceptos recalcaron una enseñanza fundamental. Pensemos: ¿cómo se transmite la mancha del pecado adánico de una generación a otra? ¿No es mediante las relaciones sexuales y el parto? (Romanos 5:12.) Así pues, la Ley de Jehová recordó a su pueblo la constante realidad del pecado. En efecto, todos nacemos pecadores y necesitamos que se nos perdone y redima para poder acercarnos al Dios santo (Salmo 51:5).

Levítico 15:24
18 Además, en Israel las leyes imponían límites a las actividades sexuales hasta dentro del vínculo matrimonial. El esposo no debía tener relaciones sexuales con su esposa durante el período menstrual de ella. (Levítico 15:24; 18:19; 20:18.) Esto requería de los hombres israelitas consideración amorosa y autodominio. ¿Deberían los cristianos ser menos considerados con sus esposas? El apóstol Pedro dice que los esposos cristianos deben morar con sus esposas “de acuerdo con conocimiento”, es decir, conocimiento de la constitución de ellas como “un vaso más débil, el femenino”. (1 Pedro 3:7.)

Levítico 16:2
¿Desde dónde hablaba Jehová? Él mismo contestó esa pregunta cuando le dijo a Moisés: “En una nube apareceré encima de la cubierta” (Levítico 16:2). La nube se hallaba suspendida sobre el Arca sagrada entre los dos querubines de oro, pero la Biblia no revela su altura ni hasta dónde se extendía por encima de los querubines.
Esta nube luminosa alumbraba el Santísimo; era, de hecho, su única fuente de iluminación. El sumo sacerdote se beneficiaba de ella cuando entraba en dicha cámara recóndita el Día de Expiación, y comparecía ante la presencia de Jehová.

Levítico 16:6
2 La aplicación del sacrificio de rescate de Jesús se tipificó en el Día de Expiación anual. En ese día, el sumo sacerdote de Israel sacrificaba primero un toro como ofrenda por el pecado y presentaba su sangre ante el arca sagrada en el Santísimo del tabernáculo y, más tarde, del templo. Esta era para beneficio de sí mismo, de su casa y de la tribu de Leví. De igual manera, Jesucristo presentó a Dios el valor de su sangre para cubrir primero los pecados de sus “hermanos” espirituales (Hebreos 2:12; 10:19-22; Levítico 16:6, 11-14).

Levítico 16:10
Más tarde se hicieron otros sacrificios de importancia cuando Salomón construyó un magnífico templo a Jehová en una explanada que probablemente estuvo donde ahora están los edificios de las cúpulas. (2 Crónicas 3:1.) Trate de imaginarse a los israelitas viniendo de todas partes del país, llevando allí sus sacrificios animales para las fiestas anuales. La más solemne de estas era el día de Expiación. En ese día se seleccionaba un macho cabrío que se ‘enviaba para Azazel al desierto’, quizás dirigiéndolo hacia abajo al valle de Cedrón y de allí hacia el sudeste, para que entrara en el desierto de Judea. Se degollaban entonces el otro macho cabrío y un toro, y la sangre de estos se usaba como sacrificio para expiar los pecados de los sacerdotes y del pueblo. Además, parte de aquella sangre se llevaba al interior del Santísimo del templo, más allá de la cortina. La fotografía de la ciudad puede ayudarle a visualizar estos acontecimientos. (Levítico 16:1-34.)

Levítico 16:12
15 En el Israel antiguo, solamente el sumo sacerdote podía entrar en el Santísimo ante la presencia simbólica de Jehová. Para él, el llevar consigo incienso era asunto de vida o muerte. La ley de Jehová decía: “[Aarón] tiene que tomar el braserillo lleno de brasas ardientes de fuego de sobre el altar delante de Jehová, y los huecos de ambas manos llenos de incienso fino perfumado, y tiene que traerlos al interior de la cortina. También tiene que poner el incienso sobre el fuego delante de Jehová, y la nube del incienso tiene que extenderse sobre la cubierta del Arca, que está sobre el Testimonio, para que él no muera”. (Levítico 16:12, 13.) La entrada con éxito del sumo sacerdote en el Santísimo era imposible a menos que quemara incienso.
16 En el sistema de cosas cristiano no es solo el Sumo Sacerdote antitípico, Jesucristo, quien entra en el Santísimo antitípico, el lugar de la presencia de Jehová en el cielo; con el tiempo, también cada uno de los 144.000 subsacerdotes entra allí. (Hebreos 10:19-23.) La entrada en este Santísimo es imposible para estos sacerdotes —representados aquí por los 24 ancianos— a menos que ‘quemen incienso’, es decir, que ofrezcan constantemente oraciones y súplicas a Jehová. (Hebreos 5:7; Judas 20, 21; compárese con Salmo 141:2.)

Levítico 16:15
El sumo sacerdote también sacrificaba en el Día de Expiación un macho cabrío como ofrenda por el pecado y presentaba su sangre en el Santísimo como expiación por los pecados de las doce tribus no sacerdotales de Israel. Del mismo modo, el Sumo Sacerdote Jesucristo aplicará su sangre vital en favor de aquellas personas de la humanidad que tengan fe, cancelando a

Levítico 16:16
Santificación de lugares. El lugar donde mora Jehová o cualquier lugar donde more de manera representativa, es un lugar santo o santificado, un santuario. Tanto el tabernáculo que se usó en el desierto como los templos que posteriormente construyeron Salomón y Zorobabel (el de este último fue reconstruido y ampliado más tarde por Herodes el Grande) fueron designados como miq•dásch o qó•dhesch, lugares ‘apartados’ o ‘santos’. Como esos lugares estaban situados en medio de un pueblo pecador, tenían que purificarse (de una manera típica o simbólica) periódicamente de inmundicia salpicando la sangre de animales sacrificados. (Le 16:16.)sí sus pecados (Levítico 16:15).

Levítico 16:21
Se degollaban entonces el otro macho cabrío y un toro, y la sangre de estos se usaba como sacrificio para expiar los pecados de los sacerdotes y del pueblo. Además, parte de aquella sangre se llevaba al interior del Santísimo del templo, más allá de la cortina. La fotografía de la ciudad puede ayudarle a visualizar estos acontecimientos. (Levítico 16:1-34.)

Le 16:27
Según la Ley, el sacerdote no debía comer ninguna ofrenda por el pecado, cuya sangre se introducía en el santuario para hacer expiación. El cuerpo de la ofrenda y su estiércol tenían que quemarse en un lugar limpio fuera del campamento. (Le 4:11, 12; 6:30; 16:27.) Se hacía así porque no debía darse ningún otro uso a ninguna parte del animal ni tampoco debía permitirse que se corrompiera. Era “limpio”, es decir, santificado para Jehová, y, por lo tanto, tenía que quemarse en un lugar limpio. (Compárese con Heb 13:11-13.)

Levítico 16:31
Si bien es cierto que Jehová ordenó a su nación escogida “afligir sus almas”, por lo general se entiende que se refería a ayunar. (Levítico 16:31.) El ayuno era un medio de reflejar el dolor o el arrepentimiento por haber pecado; también se recurría a él por hallarse en circunstancias angustiosas. En lugar de ser una forma de castigo autoimpuesta, representaba una manera de humillarse delante de Dios. (Esdras 8:21.)

Le 16:32
La expresión hebrea mil•léʼ yadh, que se ha traducido “consagrar” e “investir” en muchas versiones, significa literalmente “llenar la mano”, y se usa respecto a dar plenos poderes a quien realiza tareas sacerdotales. Cuando se instaló a Aarón y sus hijos como sacerdotes de Jehová, se les facultó para servir en ese puesto. (Éx 28:41; 29:9, 29, 33, 35; Le 8:33; 16:32; 21:10; Nú 3:3.) A fin de simbolizar esto, se sacrificó el carnero de instalación, se cortó en pedazos y luego Moisés puso sobre las palmas de Aarón y sus hijos algunas partes del animal, junto con algunos productos de la cesta de tortas no fermentadas. A continuación Moisés meció la ofrenda ante Jehová y finalmente la hizo humear sobre el altar, sobre la ofrenda quemada. (Éx 29:19-25; Le 8:22-28; véanse INSTALACIÓN; SACERDOTE; UNGIDO, UNGIR.)


Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático


Las siguientes preguntas se analizarán en la Escuela del Ministerio Teocrático la semana del 30 de junio de 2014.

1. ¿Por qué es tan importante seguir el principio de Éxodo 23:2 al decidir cómo entretenernos? [5 de mayo, w11 15/7 págs. 10, 11 párrs. 3-7.]

^ (Éxo. 23:2) No debes seguir tras la muchedumbre para fines malos; y no debes testificar en cuanto a una controversia para desviarte con la muchedumbre a fin de pervertir la justicia.

^ ***w11 15/7 págs. 10-12 ¿Seguiremos la amorosa guía de Jehová?***
“No debes seguir tras la muchedumbre”
3 Supongamos que ya hemos iniciado el viaje. ¿Qué haremos si no estamos seguros de por dónde debemos continuar? Quizás veamos a muchos conductores tomando cierta salida y nos sintamos tentados a ir detrás de ellos. Pero es peligroso tomar un rumbo tan solo porque lo haga la mayoría. No todos los conductores van a ir al mismo lugar que nosotros, ni tampoco tienen por qué conocer bien la zona. Este ejemplo nos enseña una lección. Se trata de un principio que extraemos de una de las leyes que Jehová dio a Israel. A cada persona que fuera a servir de testigo o juez en un tribunal, Dios le dijo: “No debes seguir tras la muchedumbre” (léase Éxodo 23:2). ¿Por qué hizo esta advertencia? Porque sabía que, debido a la imperfección, es fácil ceder a las presiones de la gente y cometer una injusticia. Claro, la norma de no seguir ciegamente a los demás no solo es aplicable a los procesos judiciales, sino a cualquier situación de la vida.
4 La verdad es que las presiones para seguir a la mayoría se presentan en casi todas las circunstancias. Además, pudieran aparecer de forma repentina y ser difíciles de resistir. Pensemos, por ejemplo, en lo que les sucedió a Josué y Caleb. Los dos habían formado parte de un grupo de doce hombres que había estado espiando la Tierra Prometida. Los otros diez dieron un informe muy negativo y desalentador. Hasta aseguraron que habían visto gigantes que descendían de los nefilim, o sea, de los hijos que habían tenido los ángeles rebeldes con las mujeres (Gén. 6:4). ¡Qué disparate! Aquellos seres híbridos no solo no habían tenido hijos, sino que habían muerto siglos antes en el Diluvio. Este ejemplo ilustra que, cuando las personas están débiles en la fe, pueden aceptar las ideas más absurdas. Así les sucedió a los israelitas: los rumores de los diez espías los llenaron de pánico. Tanto es así que la mayoría pensó que sería un error hacer caso a Jehová y entrar en la Tierra Prometida. ¿Qué harían Josué y Caleb en esas circunstancias tan tensas? (Núm. 13:25-33.)
5 Aquellos dos hombres no se dejaron arrastrar por los demás. Aunque la gente no quiso escucharlos e incluso amenazó con apedrearlos, ellos defendieron la verdad. ¿Qué les permitió ser tan valientes? Sin duda, la fe. Y es que cuando uno tiene fe, ve muy clara la diferencia entre las santas promesas de Jehová y las afirmaciones sin fundamento de los hombres. De hecho, Josué y Caleb expresaron más tarde su satisfacción al ver que Dios había cumplido todo lo que había jurado hacer (léanse Josué 14:6, 8 y 23:2, 14). Eran dos hombres devotos y nunca se les habría ocurrido ofender a Jehová por complacer a aquella multitud incrédula. Por eso, se mantuvieron firmes en su postura. ¡Qué ejemplo para todos nosotros! (Núm. 14:1-10.)
6 ¿Nos hemos sentido alguna vez empujados a ceder ante la opinión popular? Hoy, la gran mayoría de las personas no respetan a Jehová ni sus normas, como se refleja, por ejemplo, en su actitud hacia el entretenimiento. No son pocos los que caen en el error de afirmar que la inmoralidad, la violencia y el ocultismo que inundan la televisión, el cine y los videojuegos son del todo inofensivos (2 Tim. 3:1-5). Ahora bien, preguntémonos: “Cuando elijo las diversiones en las que mi familia o yo participaremos, ¿dejo que la sociedad actual, con su ley del ‘todo vale’, influya en mis decisiones y en mi conciencia?”. Si así fuera, estaríamos pasando por alto el consejo de “no [...] seguir tras la muchedumbre”.
7 Jehová nos ha hecho un extraordinario regalo para que podamos tomar buenas decisiones: nuestras “facultades perceptivas”. La Biblia usa esta expresión para referirse a la capacidad que tenemos de reflexionar sobre los asuntos y distinguir entre lo bueno y lo malo. Para que estas facultades funcionen como es debido, hay que entrenarlas “mediante el uso” (Heb. 5:14). Ahora bien, esto no se logra copiando a los demás sin pensar, ni tampoco aferrándose a una serie de reglas rígidas en asuntos que cada uno debe decidir según su conciencia. Por esta razón, los testigos de Jehová no publicamos ninguna lista de películas, libros o páginas de Internet que deban evitarse. Además, el mundo cambia tan rápido que cualquier lista se quedaría anticuada a los pocos minutos de salir (1 Cor. 7:31). Y, lo que es peor, una lista así nos privaría de hacer algo muy necesario: examinar los principios bíblicos, pedirle ayuda a Dios y luego tomar decisiones que le agraden (Efe. 5:10).

2. ¿Cuánta importancia tenía el mandamiento de que los sacerdotes se lavaran antes de ofrecer sacrificios a Jehová? ¿Por qué eso es un serio recordatorio para los siervos de Dios hoy en día? (Éx. 30:18-21.) [19 de mayo, w96 1/7 pág. 9 párr. 9.]

^ (Éxo. 30:18-21) “Tienes que hacer una fuente de cobre y su base de cobre para el lavado, y tienes que ponerla entre la tienda de reunión y el altar y poner agua en ella. 19 Y Aarón y sus hijos tienen que lavarse las manos y los pies allí. 20 Cuando entren en la tienda de reunión se lavarán con agua para que no mueran, o cuando se acerquen al altar para ministrar, a fin de hacer humear una ofrenda hecha por fuego a Jehová. 21 Y tienen que lavarse las manos y los pies para que no mueran, y esto tiene que servirles de disposición reglamentaria hasta tiempo indefinido, a él y a su prole durante todas sus generaciones”.

^ ***w96 1/7 pág. 9 ‘Una casa de oración para todas las naciones’***
El patio
9 El tabernáculo también tenía un patio, limitado por una valla de telas. En él había una gran palangana, donde los sacerdotes se lavaban las manos y los pies antes de entrar en el Santo y antes de ofrecer los sacrificios sobre el altar situado en el patio. (Éxodo 30:18-21.) Este requisito de limpieza constituye un enérgico recordatorio a los siervos modernos de Dios de que deben procurar al máximo mantener la pureza física, moral, mental y espiritual si desean que su adoración sea grata a Dios. (2 Corintios 7:1.) Con el tiempo, el suministro de la leña para el fuego del altar y del agua para la palangana estuvo a cargo de esclavos del templo no israelitas. (Josué 9:27.)

3. ¿Por qué no se castigó a Aarón por haber hecho el becerro de oro? (Éx. 32:1-8, 25-35.) [19 de mayo, w04 15/3 pág. 27 párr. 4.]

^ (Éxo. 32:1-8) Entretanto, el pueblo llegó a ver que Moisés tardaba mucho en bajar de la montaña. De modo que el pueblo se congregó en torno a Aarón, y le dijeron: “Levántate, haznos un dios que vaya delante de nosotros, porque en cuanto a este Moisés, el hombre que nos hizo subir de la tierra de Egipto, ciertamente no sabemos qué le habrá pasado”. 2 Ante esto, Aarón les dijo: “Arranquen los aretes de oro que están en las orejas de sus esposas, de sus hijos y de sus hijas, y tráiganmelos”. 3 Y todo el pueblo se puso a arrancar los aretes de oro que estaban en sus orejas y a llevárselos a Aarón. 4 Entonces él tomó [el oro] de manos de ellos, y lo formó con un buril y procedió a hacer de él una estatua fundida de un becerro. Y empezaron a decir: “Este es tu Dios, oh Israel, que te hizo subir de la tierra de Egipto”. 5 Cuando Aarón llegó a ver esto, se puso a edificar un altar delante de él. Por fin clamó Aarón y dijo: “Mañana hay fiesta a Jehová”. 6 De modo que al día siguiente se levantaron temprano, y empezaron a ofrecer ofrendas quemadas y a presentar sacrificios de comunión. Después de eso se sentó el pueblo a comer y beber. Entonces se levantaron para divertirse.7 Jehová ahora dijo a Moisés: “Ve, desciende, porque tu pueblo que hiciste subir de la tierra de Egipto ha actuado ruinosamente. 8 Se han desviado apresuradamente del camino en que les he mandado ir. Se han hecho una estatua fundida de un becerro y siguen inclinándose ante ella y haciéndole sacrificios y diciendo: ‘Este es tu Dios, oh Israel, que te hizo subir de la tierra de Egipto’”.

^ ***w04 15/3 pág. 27 Puntos sobresalientes del libro de Éxodo***
32:1-8, 25-35. ¿Por qué no se castigó a Aarón por haber hecho el becerro de oro? En su corazón, Aarón no estaba de acuerdo con la adoración idolátrica. Posteriormente se unió a sus compañeros levitas al ponerse a favor de Dios y en contra de los que se opusieron a Moisés. Después que se destruyó a los culpables, Moisés recordó a los israelitas que ellos habían cometido un grave pecado, lo que indica que otros además de Aarón recibieron la misericordia de Jehová.

4. ¿Qué relación hay entre la ley divina que prohibía a los israelitas casarse con gente que adoraba a otros dioses y el enfoque cristiano sobre el noviazgo y el matrimonio? (Éx. 34:12-16.) [26 de mayo, w89 1/11 págs. 20, 21 párrs. 11-13.]

^ (Éxo. 34:12-16) Cuídate para que no celebres un pacto con los habitantes de la tierra a la cual vas, por temor de que resulte ser un lazo en medio de ti. 13 Pero los altares de ellos ustedes los han de demoler, y sus columnas sagradas las han de hacer añicos, y sus postes sagrados los han de cortar. 14 Pues no debes postrarte ante otro dios, porque Jehová, cuyo nombre es Celoso, él es un Dios celoso; 15 por temor de que celebres un pacto con los habitantes de la tierra, puesto que ellos ciertamente tendrán ayuntamiento inmoral con sus dioses y harán sacrificios a sus dioses, y alguien de seguro te invitará, y ciertamente comerás parte de su sacrificio. 16 Entonces tendrás que tomar algunas de sus hijas para tus hijos, y sus hijas de seguro tendrán ayuntamiento inmoral con sus dioses y harán que tus hijos tengan ayuntamiento inmoral con los dioses de ellas.

^ ***w89 1/11 págs. 20-21 Eviten un yugo con incrédulos***
11 El prestar atención a la advertencia bíblica también nos protege de las dolorosas consecuencias que suelen resultar de que un cristiano o una cristiana se una bajo yugo con una persona incrédula. Por ejemplo, es posible que la persona incrédula aparte al cónyuge cristiano de servir a Jehová. Considere la advertencia que Jehová dio al Israel de la antigüedad. Se prohibieron las alianzas matrimoniales con personas que no adoraban a Jehová. ¿Por qué? “Porque él apartará a tu hijo de seguirme —advirtió Jehová—, y ellos ciertamente servirán a otros dioses.” (Deuteronomio 7:3, 4.) Ante la oposición de un cónyuge incrédulo, puede que haya la tendencia a dejarse llevar por el camino que requiere menos esfuerzo. Es fácil pensar: ‘¡No me va a suceder a mí!’. Pero le ocurrió a un hombre tan sabio como Salomón. ¿No podría sucederle a usted? (1 Reyes 11:1-6; compárese con 1 Reyes 4:29, 30.)
12 Aunque no se apartara al creyente de la adoración verdadera, todavía quedan los problemas y las presiones que muchas veces se ven en un hogar donde hay división religiosa. Considere de nuevo la ley de Dios a Israel. Suponga que una israelita accediera a casarse con un cananeo. En vista de las prácticas sexuales comunes en la tierra de Canaán, ¿qué respeto le tendría aquel hombre a la ley del Dios de ella? Por ejemplo, ¿se abstendría voluntariamente de las relaciones sexuales durante la menstruación de ella, como lo requería la Ley de Moisés? (Levítico 18:19; 20:18; compárese con Levítico 18:27.) En el caso de un israelita que se casara con una cananea, ¿cuánto lo apoyaría ella cuando él viajara a Jerusalén tres veces al año para asistir a las fiestas periódicas? (Deuteronomio 16:16.) Es obvio que la ley de Dios que prohibía ese tipo de matrimonios servía de protección para los israelitas.
13 ¿Qué hay de la actualidad? Las normas morales de los mundanos difieren muchísimo de las de la Biblia. Prescindiendo de lo decentes que pudieran parecer algunos mundanos, no tienen una conciencia cristiana, educada por la Biblia. No han pasado años estudiando la Palabra de Dios, “rehaciendo su mente” y ‘desnudándose de la vieja personalidad’. (Romanos 12:2; Colosenses 3:9.) Por consiguiente, el cristiano o la cristiana que se pone bajo el yugo del matrimonio con una persona incrédula suele exponerse a mucha angustia y dolor. Algunos se encaran muchas veces a la presión de participar en prácticas sexuales pervertidas o de celebrar días de fiesta mundanos. Y otros hasta se quejan de la soledad. Como escribió una hermana: “La soledad que siente el que está casado con alguien que no ama a Jehová es la peor soledad imaginable. Esto se debe a que no se tiene a nadie con quien compartir la verdad, que es lo más importante en la vida de uno”.

5. ¿Por qué nos anima de manera especial el caso de Bezalel y Oholiab? (Éx. 35:30-35.) [26 de mayo, w10 15/9 pág. 10 párr. 13.]

^ (Éxo. 35:30-35) Entonces Moisés dijo a los hijos de Israel: “Miren, Jehová ha llamado por nombre a Bezalel hijo de Urí hijo de Hur, de la tribu de Judá. 31 Y procedió a llenarlo del espíritu de Dios en sabiduría, en entendimiento y en conocimiento y en habilidad para toda clase de artesanía 32 y para diseñar medios útiles, para trabajar en oro y plata y cobre, 33 y en trabajo de piedras para engastarlas y en trabajo de madera para hacer ingeniosos productos de toda clase. 34 Y ha puesto en su corazón que él debe enseñar, él y Oholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan. 35 Los ha llenado de sabiduría de corazón para hacer toda obra de artífice y de bordador y de tejedor en hilo azul y lana teñida de púrpura rojiza, en fibra escarlata carmesí y lino fino, y de obrero de telar, hombres que hacen toda clase de obra y que diseñan medios útiles.

^ ***w10 15/9 pág. 10 Busquemos con empeño la bendición de Jehová***
Pidamos espíritu santo
13 Pero ¿qué hay si nos sentimos incapaces de aceptar cierta posición de servicio o participar en el ministerio? En ese caso, debemos pedirle a Jehová que nos conceda su espíritu, el cual potenciará nuestras habilidades (léase Lucas 11:13). Con su fuerza activa, él capacita a sus siervos para que cumplan con cualquier labor o asignación, independientemente de su experiencia y sus circunstancias del pasado. Por ejemplo, muy poco después de la salida de Egipto, el espíritu santo fortaleció a simples pastores y esclavos, sin ninguna formación militar, para que lograran derrotar a los ejércitos enemigos (Éxo. 17:8-13). No mucho más tarde, el mismo espíritu facultó a Bezalel y Oholiab para que ejecutaran los detallados planos del tabernáculo que Dios había revelado (Éxo. 31:2-6; 35:30-35).

6. ¿Cómo servía de recordatorio “la santa señal de dedicación” que llevaba el sumo sacerdote en el turbante? ¿Qué nos enseña esa señal con respecto a la dedicación? (Éx. 39:30.) [2 de jun., w01 1/2 pág. 14 párrs. 2, 3.]

^ (Éxo. 39:30) Finalmente hicieron la lámina resplandeciente, la santa señal de dedicación, de oro puro, e inscribieron sobre ella una inscripción con los grabados de un sello: “La santidad pertenece a Jehová”.

^ ***w01 1/2 pág. 14 ¿Cumplimos con nuestra dedicación?***
2 Ahora bien, ¿qué significa dedicación en el sentido bíblico? Dedicar traduce un verbo hebreo que significa “mantener separado; estar separado; retirar”. En el antiguo Israel, el sumo sacerdote Aarón llevaba en el turbante “la santa señal de dedicación”, una lámina resplandeciente de oro puro en la que figuraba en hebreo la inscripción “La santidad pertenece a Jehová”. Esa señal recordaba al sumo sacerdote que debía evitar todo lo que profanara el santuario, “porque la señal de la dedicación, el aceite de la unción de su Dios, [estaba] sobre él” (Éxodo 29:6; 39:30; Levítico 21:12).
3 De este relato se desprende que la dedicación es algo importante. Implica presentarse voluntario para servir a Dios, y exige una conducta limpia. Por tanto, comprendemos por qué razón citó el apóstol Pedro estas palabras de Jehová: “Tienen que ser santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:15, 16). Los cristianos dedicados tenemos la enorme responsabilidad de cumplir con nuestra dedicación y de ser fieles hasta el fin. Pues bien, ¿qué conlleva la dedicación cristiana? (Levítico 19:2; Mateo 24:13.)

7. ¿Qué obligación tenemos todos los cristianos con relación a informar una falta grave cometida por otro cristiano? (Lev. 5:1.) [9 de jun., w97 15/8 pág. 27.]

^ (Lev. 5:1) ”’Ahora bien, en caso de que peque un alma por cuanto ha oído maldecir en público y es testigo, o lo ha visto o ha llegado a saber de ello, si no lo informa, entonces tiene que responder por su error.

^ ***w97 15/8 págs. 27-28 ¿Por qué denunciar lo que es malo?***
¿De quién es la obligación?
Cuando los ancianos saben de un mal grave, abordan a la persona implicada para darle la ayuda y la corrección necesarias. Es su obligación juzgar a tales personas dentro de la congregación cristiana. Se mantienen vigilantes con respecto a la condición espiritual de esta, y ayudan y amonestan a todo el que da un paso imprudente o incorrecto. (1 Corintios 5:12, 13; 2 Timoteo 4:2; 1 Pedro 5:1, 2.)
Ahora bien, ¿qué ocurre si no somos ancianos y nos enteramos de que otro cristiano ha cometido un mal grave? Las pautas se encuentran en la Ley que Jehová dio a la nación de Israel. Esta decía que si una persona era testigo de acciones apóstatas, sedición, asesinato u otros delitos graves, tenía el deber de informarlo y testificar sobre lo que sabía. Levítico 5:1 dice: “Ahora bien, en caso de que peque un alma por cuanto ha oído maldecir en público y es testigo, o lo ha visto o ha llegado a saber de ello, si no lo informa, entonces tiene que responder por su error”. (Compárese con Deuteronomio 13:6-8; Ester 6:2; Proverbios 29:24.)
Aunque hoy los cristianos no estamos bajo la Ley mosaica, podemos guiarnos por sus principios subyacentes. (Salmo 19:7, 8.) Por tanto, ¿qué deberíamos hacer si nos enteráramos de que un compañero cristiano ha cometido un mal grave?

Cómo obrar
En primer lugar, es importante que exista una razón válida para creer que realmente ha habido un mal grave. “No llegues a ser testigo contra tu semejante sin base —dijo el sabio—. Entonces tendrías que ser tonto con tus labios.” (Proverbios 24:28.)
Tal vez decidamos ir directamente a los ancianos. No está mal hacerlo, aunque por lo general el proceder más amoroso es abordar a la persona implicada. Quizá los hechos no sean lo que parecen. O puede que los ancianos ya estén tratando la situación. Hable calmadamente del asunto con la persona. Si sigue habiendo razón para creer que se ha cometido un mal grave, anímela a pedir ayuda a los ancianos y explíquele por qué es sabio hacerlo. No hable a otros del asunto, pues estaría chismeando.
En caso de que la persona no lo informe a los ancianos en un período razonable, entonces nosotros debemos hacerlo. Luego, uno o dos ancianos hablarán del asunto con el acusado. Los ancianos tienen que “escudriñar e investigar e inquirir cabalmente” para asegurarse de que se ha cometido un mal. Si es así, se ocuparán del caso conforme a las directrices bíblicas. (Deuteronomio 13:12-14.)
Se requieren al menos dos testigos para probar la acusación de que ha cometido un pecado. (Juan 8:17; Hebreos 10:28.) Si la persona lo niega y solo se cuenta con nuestro testimonio, se deja el caso en manos de Jehová. (1 Timoteo 5:19, 24, 25.) Se actúa así sabiendo que todas las cosas están “abiertamente expuestas” a Jehová y que si la persona es culpable, con el tiempo sus pecados la ‘alcanzarán’. (Hebreos 4:13; Números 32:23.)
Ahora bien, supongamos que la persona niega la acusación y que somos los únicos testigos en su contra. ¿Nos arriesgamos entonces a que se nos acuse de calumnia? No, a menos que hayamos hablado del asunto con quienes no tienen nada que ver en él. No es calumnia informar de las condiciones que afectan a la congregación a quienes tienen la autoridad y el deber de supervisar y corregir los asuntos. De hecho, está en armonía con nuestro deseo de hacer siempre lo que es correcto y leal. (Compárese con Lucas 1:74, 75.)

8. ¿Qué propósito sobresaliente tenían los sacrificios de comunión en los tiempos de la antigua nación de Israel? ¿Qué simbolizan en nuestros días? (Lev. 7:31-33.) [16 de jun., w12 15/1 pág. 19 párrs. 11, 12.]

^ (Lev. 7:31-33) Y el sacerdote tiene que hacer humear la grasa sobre el altar, pero el pecho tiene que llegar a ser de Aarón y de sus hijos. 32 ”’Y ustedes darán como porción sagrada al sacerdote la pierna derecha de sus sacrificios de comunión. 33 De aquel de los hijos de Aarón que presente la sangre de los sacrificios de comunión y la grasa, de él llegará a ser la pierna derecha como porción.

^ ***w12 15/1 pág. 19 Lecciones que aprendemos de “la armazón [...] de la verdad”***
11 La Ley mosaica también estipulaba que los fieles hicieran sacrificios de comunión como muestra de que estaban en paz con Jehová. Tanto ellos como sus familias comían la carne de los animales, a menudo en los comedores del templo. También recibían porciones el sacerdote que oficiaba y los demás que se hallaban de servicio (Lev. 3:1, nota; 7:31-33). Lo único que se pretendía con estos sacrificios era gozar de una buena relación con Dios. Era como si el adorador, su familia, los sacerdotes y Jehová celebraran un banquete juntos y en paz.
12 ¿Podía haber un mayor privilegio que, por decirlo así, invitar a Jehová a una comida y que él aceptara? Como es lógico, quienes fueran los anfitriones querrían ofrecerle lo mejor a tan ilustre huésped. Los sacrificios de comunión, como parte de la armazón de la verdad que hallamos en la Ley, apuntaban a una realidad mayor: gracias al sacrificio de Jesús, todos los seres humanos tienen la oportunidad de entrar en una relación pacífica con su Creador. En la actualidad, quienes le sacrifican a Dios de buena gana sus energías y recursos disfrutan de una estrecha amistad con él.

9. ¿Qué puede haber implicado el pecado de Nadab y Abihú, los hijos de Aarón? ¿Qué lecciones aprendemos de ese relato? (Lev. 10:1, 2, 9.) [23 de jun., w04 15/5 pág. 22 párrs. 6-8.]

^ (Lev. 10:1, 2) Más tarde Nadab y Abihú, los hijos de Aarón, tomaron y llevaron cada uno su braserillo y pusieron en ellos fuego y sobre él colocaron incienso, y empezaron a ofrecer delante de Jehová fuego ilegítimo, que él no les había prescrito. 2 Con esto salió un fuego de delante de Jehová y los consumió, de modo que murieron ante Jehová.
^ (Lev. 10:9) “No bebas vino ni licor embriagante, tú ni tus hijos contigo, cuando entren en la tienda de reunión, para que no mueran. Es estatuto hasta tiempo indefinido para sus generaciones,

^ ***w04 15/5 pág. 22 Puntos sobresalientes del libro de Levítico***
10:1, 2. ¿Qué puede haber implicado el pecado de Nadab y Abihú, los hijos de Aarón? Poco después de que Nadab y Abihú obraron impropiamente al efectuar sus deberes sacerdotales, Jehová prohibió a los sacerdotes que usaran vino o licor embriagante mientras servían en el tabernáculo (Levítico 10:9). Eso da a entender que los dos hijos de Aarón tal vez estaban bajo los efectos del alcohol durante la ocasión aquí mencionada. Sin embargo, la razón por la que murieron fue porque ofrecieron “fuego ilegítimo, que [Jehová] no les había prescrito”.
Lecciones para nosotros:
10:1, 2. Hoy día, los siervos de Jehová responsables tienen que cumplir con los requisitos divinos. Además, no deben ser insolentes al encargarse de sus obligaciones.
10:9. Nadie debe realizar deberes que le haya dado Dios si está bajo los efectos del alcohol.

10. ¿Por qué se volvía “inmunda” la mujer como resultado del parto? (Lev. 12:2, 5.) [23 de jun., w04 15/5 pág. 23 párr. 2.]

^ (Lev. 12:2) “Habla a los hijos de Israel, y di: ‘En caso de que una mujer conciba descendencia y en efecto dé a luz un varón, tiene que ser inmunda siete días; como en los días de la impureza cuando está menstruando será inmunda.
^ (Lev. 12:5) ”’Ahora bien, si da a luz una niña, entonces tiene que ser inmunda catorce días, como durante su menstruación. Por sesenta y seis días más se quedará con la sangre de purificación.

^ ***w04 15/5 pág. 23 Puntos sobresalientes del libro de Levítico***
Respuestas a preguntas bíblicas:
12:2, 5. ¿Por qué se volvía “inmunda” la mujer como resultado del parto? Los órganos reproductivos fueron hechos para transmitir vida humana perfecta. No obstante, en vista de los efectos heredados del pecado, lo que se transmitió fue vida imperfecta y pecaminosa. Los períodos temporales de ‘inmundicia’ relacionados con el parto, así como la menstruación y las emisiones seminales, recordaban esta herencia pecaminosa (Levítico 15:16-24; Salmo 51:5; Romanos 5:12). Las disposiciones reglamentarias de purificación ayudaban a los israelitas a comprender la necesidad de un sacrificio redentor para cubrir el pecado de la humanidad y devolverle la perfección. Por eso, la Ley llegó a ser su “tutor que [los condujo] a Cristo” (Gálatas 3:24).

Referencias consultadas en: Watchtower Library 2013 CD‒ROM

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