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Estudio Bíblico de Congregación ‒ Semana del 23 de febrero

Información de estudio para el libro: Acerquémonos a Jehová

cl cap. 20 párrs. 16-21 y recuadro de la pág. 207 (30 min.)

CAPÍTULO 20

“Sabio de corazón”, pero humilde

Cómo demuestra Jehová que es razonable

16. ¿Cómo demostró Jehová una actitud razonable por la forma de tratar a Lot antes de destruir Sodoma y Gomorra?

16 Pensemos de nuevo en la destrucción de Sodoma y Gomorra. Lot y su familia recibieron órdenes claras del ángel de Dios: “Escapa a la región montañosa”. Sin embargo, a Lot no le atraía esa perspectiva, de modo que suplicó: “¡Eso no, por favor, Jehová!”. Convencido de que huir a la sierra significaría la muerte, imploró que les permitiera a él y a su familia refugiarse en la cercana ciudad de Zóar. Ahora bien, Jehová se proponía aniquilar aquel lugar. Además, tales temores eran infundados, pues sin duda el Altísimo podía mantenerlo vivo en las montañas. Con todo, accedió a sus súplicas y no destruyó aquella población. “Mira que verdaderamente te muestro consideración hasta este grado también”, le dijo el ángel (Génesis 19:17-22). ¡Qué actitud tan razonable de parte del Todopoderoso!

Génesis 19:17-22 aconteció que, tan pronto como los hubieron sacado a las afueras, él empezó a decir: “¡Escapa por tu alma! ¡No mires atrás y no te detengas en todo el Distrito! ¡Escapa a la región montañosa por temor de que seas barrido!”. 18 Entonces les dijo Lot: “¡Eso no, por favor, Jehová! 19 Ahora, por favor, tu siervo ha hallado favor a tus ojos de modo que estás engrandeciendo tu bondad amorosa, la cual has ejercido conmigo para conservar viva mi alma, pero yo... yo no puedo escapar a la región montañosa por temor de que la calamidad se mantenga cerca de mí y yo ciertamente muera. 20 Ahora, por favor, esta ciudad está cerca para huir allá, y es cosa pequeña. Permítaseme, por favor, escapar allá —¿no es cosa pequeña?— y mi alma seguirá viviendo”. 21 Así que él le dijo: “Mira que verdaderamente te muestro consideración hasta este grado también, al no derribar la ciudad de la cual has hablado. 22 ¡Apresúrate! ¡Escapa allá, porque no puedo hacer nada hasta que llegues allá!”. Por eso él llamó la ciudad por nombre Zóar.

17, 18. ¿Cómo se demostró en el caso de los ninivitas que Jehová es razonable?

17 Jehová también reacciona ante el arrepentimiento sincero y actúa siempre con misericordia y justicia. Recordemos qué sucedió cuando envió a Jonás a la perversa y violenta Nínive. El profeta marchó por las calles de la metrópoli anunciando un mensaje inspirado muy simple: sería destruida al cabo de cuarenta días. Pero se produjo un cambio radical. Inesperadamente, los ninivitas se arrepintieron (Jonás, capítulo 3).

Jonás 3:1-10 Entonces la palabra de Jehová le ocurrió a Jonás por segunda vez, y dijo: 2 “Levántate, ve a Nínive la gran ciudad, y proclámale la proclamación que te voy a hablar”. 3 Ante aquello, Jonás se levantó y fue a Nínive según la palabra de Jehová. Ahora bien, resultaba que Nínive misma era una ciudad grande ante Dios, con distancia de tres días de camino. 4 Finalmente Jonás comenzó a entrar en la ciudad por distancia de un día de camino, y siguió proclamando y diciendo: “Solo cuarenta días más, y Nínive será derribada”. 5 Y los hombres de Nínive empezaron a poner fe en Dios, y procedieron a proclamar un ayuno y a ponerse saco, desde el mayor de ellos aun hasta el menor de ellos. 6 Cuando la palabra llegó al rey de Nínive, entonces él se levantó de su trono y quitó de sí su prenda de vestir oficial y se cubrió de saco y se sentó en las cenizas. 7 Además, mandó que se hiciera el pregón, e hizo que este se dijera en Nínive, por el decreto del rey y sus grandes, diciendo:“Ningún hombre ni animal doméstico, ninguna vacada ni rebaño, debe probar cosa alguna en absoluto. Ninguno debe tomar alimento. Ni siquiera agua deben beber. 8 Y que se cubran de saco, hombre y animal doméstico; y que clamen a Dios con fuerza y se vuelvan, cada uno, de su mal camino y de la violencia que había en sus manos. 9 ¿Quién hay que sepa si el Dios [verdadero] se vuelva y realmente sienta pesar y se vuelva de su cólera ardiente, de modo que no perezcamos?”. 10 Y el Dios [verdadero] llegó a ver las obras de ellos, que se habían vuelto de su mal camino; y por eso el Dios [verdadero] sintió pesar en cuanto a la calamidad de que había hablado que les causaría; y no [la] causó.

18 Podemos establecer una comparación muy instructiva entre cómo reaccionó el profeta ante el giro que tomaron los acontecimientos y cómo lo hizo el Altísimo. En esta ocasión, Jehová se adaptó, haciendo que él mismo llegara a ser Perdonador de pecados en vez de “persona varonil de guerra” (Éxodo 15:3). Jonás, por el contrario, fue inflexible y demostró un grado de misericordia muchísimo menor. No reflejó el espíritu razonable del Creador, sino que respondió como el tren de mercancías o el superpetrolero que mencionamos antes. ¡Había proclamado destrucción, y tenía que haberla! Pero Dios tuvo paciencia con aquel impaciente profeta y le enseñó una memorable lección de razonabilidad y misericordia (Jonás, capítulo 4).

Éxodo 15:3 es persona varonil de guerra. Jehová es su nombre.
Jonás 4:1-11 A Jonás, sin embargo, esto le desagradó sumamente, y llegó a estar enardecido de cólera. 2 Por lo tanto, oró a Jehová y dijo: “Ah, pues, oh Jehová, ¿no era este un asunto mío, mientras yo estaba en mi propio suelo? Por eso proseguí y huí a Tarsis; porque sabía que tú eres un Dios benévolo y misericordioso, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa, y que sientes pesar en cuanto a la calamidad. 3 Y ahora, oh Jehová, quita, por favor, mi alma de mí, porque mejor es mi morir que mi estar vivo”. 4 A su vez, Jehová dijo: “¿Es con razón que te has enardecido de cólera?”. 5 Entonces Jonás salió de la ciudad y se sentó al este de la ciudad; y gradualmente se hizo allí una cabaña, para sentarse bajo ella en la sombra hasta ver lo que llegaría a ser de la ciudad. 6 De consiguiente, Jehová Dios asignó una calabaza vinatera, para que subiera sobre Jonás, de modo que llegara a ser sombra sobre su cabeza, para librarlo de su estado calamitoso. Y Jonás empezó a regocijarse mucho por la calabaza vinatera. 7 Pero el Dios [verdadero] asignó un gusano al ascender el alba al día siguiente, para que hiriera la calabaza vinatera; y esta gradualmente se secó. 8 Y sucedió que, tan pronto como el sol brilló, Dios también procedió a asignar un viento abrasador del este, y el sol siguió hiriendo la cabeza de Jonás, de modo que él se desmayaba; y siguió pidiendo que su alma muriera, y repetidamente decía: “Mejor es mi morir que mi estar vivo”. 9 Y Dios procedió a decir a Jonás: “¿Es con razón que te has enardecido de cólera en cuanto a la calabaza vinatera?”. Ante aquello, él dijo: “Con razón me he enardecido de cólera, hasta el punto de la muerte”. 10 Pero Jehová dijo: “Tú, por tu parte, sentiste lástima por la calabaza vinatera, por la cual no te afanaste, y que no hiciste crecer, la cual resultó ser el simple crecimiento de una noche y pereció como simple crecimiento de una noche. 11 Y, por mi parte, ¿no debería yo sentir lástima por Nínive la gran ciudad, en la cual existen más de ciento veinte mil hombres que de ningún modo saben la diferencia entre su mano derecha y su izquierda, además de muchos animales domésticos?”.

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