Escuela del Ministerio Teocrático Semana del 28 de julio ‒ Puntos Sobresalientes de Números 1 a 3

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Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático: Semana del 28 de julio


ss14 págs. 1-4 Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático del año 2014
28 de jul. Lectura de la Biblia: Números 1 a 3
Núm. 1: Números 3:21-38
Núm. 2: “Toda clase de hombres” se salvará (rs pág. 341 párr. 2)
Núm. 3: Acusación. ¿Cómo se atendían las acusaciones bajo las leyes hebrea y romana? (it-1 pág. 46–pág. 47 párr. 1)

w14 15/5 págs. 1-2 Índice
28 DE JULIO DE 2014–3 DE AGOSTO DE 2014
¿Avanzamos con la organización de Jehová?
PÁGINA 26 • CÁNTICOS: 45 Y 27

ws14 15/5 págs. 1-2 Índice
28 DE JULIO DE 2014–3 DE AGOSTO DE 2014
¿Avanzamos con la organización de Jehová?
PÁGINA 21 • CÁNTICOS 45 Y 27


Puntos sobresalientes del libro de Números 1 a 3


Puntos sobresalientes del libro de Números

TRAS su éxodo de Egipto, los israelitas fueron organizados en una nación. Habrían podido entrar en la Tierra Prometida poco después, pero no fue así. Por el contrario, tuvieron que vagar durante unas cuatro décadas por un “desierto grande e inspirador de temor” (Deuteronomio 8:15). ¿Por qué? El relato histórico de Números narra lo que ocurrió. Este libro bíblico debería grabar en nosotros la necesidad de obedecer a Jehová Dios y de respetar a sus representantes.
El libro de Números, escrito por Moisés en el desierto y en las llanuras de Moab, abarca un período de treinta y ocho años y nueve meses, que transcurre desde 1512 a.E.C. hasta 1473 a.E.C. (Números 1:1; Deuteronomio 1:3). Su nombre hace referencia a los dos censos de israelitas que se realizaron con treinta y ocho años de diferencia (capítulos 1-4, 26). La narración se divide en tres secciones. La primera cuenta los hechos que acontecieron en el monte Sinaí. La segunda abarca lo ocurrido durante el tiempo en que Israel vagó por el desierto. Y la última habla de los sucesos que tuvieron lugar en las llanuras de Moab. Mientras lee este relato, tal vez quiera preguntarse: “¿Qué me enseñan estos episodios? ¿Contiene este libro algunos principios que me beneficien hoy?”.

EN EL MONTE SINAÍ

(Números 1:1–10:10)
El primero de los dos censos se lleva a cabo mientras los israelitas todavía se encuentran al pie del monte Sinaí. Este recuento, efectuado obviamente con fines militares, arroja un resultado de 603.550 varones de 20 años de edad o más, sin contar a los levitas. El número total de integrantes del campamento, incluidos mujeres, niños y los levitas, quizás supere los tres millones de personas.
Una vez censados, los israelitas reciben instrucciones sobre el orden de marcha, las tareas de los levitas y el servicio del tabernáculo, los mandatos que regulaban la cuarentena, y las leyes aplicables a los casos de celos y a los votos contraídos por los nazareos. El capítulo 7 contiene información acerca de las ofrendas realizadas por los principales de las tribus con motivo de la inauguración del altar, y el capítulo 9 trata de la observancia de la Pascua. También se indica a la asamblea cómo montar y levantar el campamento.

Respuestas a preguntas bíblicas:

2:1, 2. ¿Qué eran “las señales” en torno a las cuales acampaban en el desierto las divisiones de tres tribus? La Biblia no nos explica en qué consistían estas señales. Sin embargo, no se las consideraba símbolos sagrados ni se les atribuía ningún significado religioso. Su función era eminentemente práctica: ayudar a toda persona a encontrar su lugar en el campamento.

*** w08 1/7 pág. 21 ¿Lo sabía? ***
¿Por qué suele hablarse de las doce tribus de Israel si en realidad eran trece?
Las tribus de Israel estaban formadas por los descendientes de los hijos de Jacob. Este patriarca, a quien se le conoció posteriormente como Israel, tuvo doce hijos: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y Benjamín (Génesis 29:32–30:24; 35:16-18). Cada tribu llevaba el nombre de uno de los hijos, con la excepción de José. En su caso, se formaron dos tribus con los nombres de sus dos hijos, Efraín y Manasés, a quienes se les consideró cabezas tribales de pleno derecho. Entonces, si en Israel había trece tribus, ¿por qué la Biblia habla casi siempre de doce?
En primer lugar, a los hombres de la tribu de Leví se les eximió del servicio militar para que pudieran servir en el tabernáculo de Jehová y posteriormente en el templo. Dios le dijo a Moisés: “Sólo a la tribu de Leví no debes inscribir, y la cuenta de ellos no la debes incluir entre los hijos de Israel. Y tú mismo nombra a los levitas sobre el tabernáculo del Testimonio y sobre todos sus utensilios y sobre todo lo que le pertenece” (Números 1:49, 50).
Además, a los levitas no se les ubicó en una zona específica de la Tierra Prometida; más bien, recibieron 48 ciudades distribuidas por todo el país (Números 18:20-24; Josué 21:41).
Por estas dos razones, la tribu de Leví casi nunca se menciona cuando se enumeran las tribus de Israel, y por eso suele hablarse de doce tribus y no de trece (Números 1:1-15).

*** w84 15/4 pág. 27 Respete a Jehová, insta el libro de Números ***
El contenido fomenta respeto a Dios
Los israelitas ya han estado aproximadamente un año al pie del monte Sinaí, cuando Jehová ordena a Moisés que haga un censo. Con excepción de los levitas, se inscribe a todos los varones que tienen 20 años de edad o más, y la cantidad de ellos asciende a 603.550. En lugar de los primogénitos, Dios toma a los levitas para que sirvan en el tabernáculo. Se dan instrucciones en cuanto al orden en que han de marchar, y Judá, la tribu de más miembros, tomará la delantera. Al mandato de Dios, se pasa a inscribir a los levitas y se les asignan deberes sagrados. (Números 1:1–4:49.)

*** w02 15/9 pág. 21 “La salvación pertenece a Jehová” ***
¿Realmente va en contra de la devoción exclusiva que merece Jehová Dios saludar una bandera que representa al Estado o arrodillarse ante ella? Es verdad que cuando residían en el desierto, los antiguos israelitas tenían “señales”, o estandartes, en torno a los cuales se reunían las divisiones de tres tribus (Números 2:1, 2). Sin embargo, la Cyclopedia de McClintock y Strong dice respecto a los términos hebreos que designan tales estandartes: “Ninguno de estos términos transmite la idea que nos da a nosotros la palabra estandarte, a saber, la de una bandera”. Además, el pueblo de Israel no los consideraba sagrados ni celebraba ceremonias relacionadas con ellos. Eran meras señales que indicaban al pueblo dónde reunirse.

*** w94 1/12 pág. 9 El lugar legítimo de la adoración de Jehová en nuestra vida ***
La adoración que Israel rindió a Jehová
4 Si hubiéramos tenido una vista panorámica del campamento de Israel en el desierto, ¿qué habríamos contemplado? Un enorme y ordenado conjunto de tiendas de campaña, que posiblemente alojaban a tres millones de personas o más, agrupadas en divisiones de tres tribus, y ubicada cada división hacia el norte, el sur, el este y el oeste respectivamente. Si hubiéramos mirado más de cerca, también habríamos visto otro agrupamiento más próximo al centro del campamento. Estos cuatro grupos más pequeños de tiendas de campaña alojaban a las familias de la tribu de Leví. En el mismo centro del campamento, en una sección separada por una pared de tela, se hallaba un edificio singular. Era la “tienda de reunión”, es decir, el tabernáculo, que construyeron los israelitas “de corazón sabio” según las instrucciones de Jehová. (Números 1:52, 53; 2:3, 10, 17, 18, 25; Éxodo 35:10.)
5 Israel erigía el tabernáculo en cada uno de los aproximadamente cuarenta lugares donde acampó durante su marcha por el desierto, y era el punto central de su campamento. (Capítulo 33 de Números.) Por ello la Biblia dice que Jehová moraba en el mismo centro del campamento de su pueblo. Su gloria llenó el tabernáculo. (Éxodo 29:43-46; 40:34; Números 5:3; 11:20; 16:3.) Una obra bíblica comenta: “Este santuario portátil era de primerísima importancia, pues suponía un punto de reunión para las tribus. Las mantuvo unidas durante los largos años en que vagaron por el desierto e hizo posible que obraran de común acuerdo”. (Our Living Bible.) Es más, el tabernáculo era un constante recordatorio de que la adoración del Creador era el punto central de la vida de los israelitas.

*** w11 1/6 pág. 13 ¿Tiene Dios una organización? ***
El antiguo Israel, una nación bien organizada
Mediante Moisés, Jehová organizó al pueblo de Israel para que le sirviera. A modo de ejemplo, piense en cómo se distribuyó el campamento de la nación durante su estadía en el desierto de Sinaí. Habría sido caótico si se hubiera permitido a cada familia elegir dónde colocar su tienda. Por eso, Jehová especificó dónde debía acampar cada tribu (Números 2:1-34). La Ley de Moisés también incluyó normas detalladas de salud e higiene, como el tratamiento de los excrementos humanos (Deuteronomio 23:12, 13).

*** w02 1/8 pág. 10 párrs. 5-7 Sumisión leal a la autoridad divina ***
5 Jehová dictó otras disposiciones para satisfacer las necesidades espirituales de su pueblo. Aun antes de que este llegara a la Tierra Prometida, Dios ordenó la construcción de un tabernáculo que constituiría el centro de la adoración verdadera. También instituyó un sacerdocio para enseñar la Ley, ofrecer sacrificios animales y quemar el incienso de la mañana y de la tarde. Dios nombró sumo sacerdote de Israel al hermano mayor de Moisés, Aarón, y designó a los hijos de este para ayudar a su padre en sus funciones (Éxodo 28:1; Números 3:10; 2 Crónicas 13:10, 11).
6 Atender las necesidades espirituales de una nación de varios millones de personas constituía una empresa colosal. Puesto que los sacerdotes eran relativamente pocos, Jehová dispuso que otros miembros de la tribu de Leví los ayudaran. Le dijo a Moisés: “Tienes que dar los levitas a Aarón y sus hijos. Ellos son gente dada, dados a él de los hijos de Israel” (Números 3:9, 39).
7 Los levitas estaban muy bien organizados. Se les dividió en tres familias —guersonitas, qohatitas y meraritas—, y a cada una de ellas se le encargó una labor (Números 3:14-17, 23-37). Algunas tareas quizá parecieran más importantes que otras, pero todas eran esenciales. La naturaleza de su trabajo colocaba a los qohatitas muy cerca del arca del pacto y el mobiliario del tabernáculo. Sin embargo, todos los levitas, fueran qohatitas o no, disfrutaban de maravillosos privilegios (Números 1:51, 53). Lamentablemente, algunos no los apreciaron. En vez de someterse con lealtad a la autoridad divina, se sintieron descontentos y cedieron al orgullo, la ambición y los celos. Coré fue uno de estos.

*** w11 15/9 pág. 27 ¿Me conoce Jehová? ***
Dos polos opuestos
11 Moisés y Coré eran dos hombres a los que Jehová no veía de igual modo. ¿Por qué? Porque habían manifestado actitudes completamente opuestas ante el orden que él había establecido y las instrucciones que había dado. Repasemos la trayectoria de Coré, levita de la familia de Qohat. Tuvo grandes privilegios, entre los cuales probablemente estuvieron presenciar la liberación de su pueblo en el mar Rojo, respaldar el castigo de Jehová contra los rebeldes en el monte Sinaí y ayudar a transportar el arca del pacto (Éxo. 32:26-29; Núm. 3:30, 31). Parece que fue fiel a Jehová por muchos años, lo que le ganó el respeto de buena parte del campamento israelita.

*** w02 1/5 pág. 15 párr. 7 Jehová odia la traición ***
7 Siglos antes de la época de Malaquías, Jehová había encomendado a los levitas el cuidado del tabernáculo (más tarde, el templo) y su sagrado ministerio. Eran los maestros de la nación de Israel. Cumplir con aquella asignación habría significado vida y paz para ellos y para la nación (Números 3:5-8). Sin embargo, los levitas perdieron el temor de Dios que habían tenido en un principio. Por ello, Jehová les dijo: “Ustedes se han desviado del camino. Ustedes han hecho que muchos tropiecen en la ley. Ustedes han arruinado el pacto de Leví [...,] no estaban guardando mis caminos” (Malaquías 2:8, 9). Debido a que no enseñaron la verdad y dieron un mal ejemplo, los sacerdotes extraviaron a muchos israelitas, por lo que Jehová tenía razón para enojarse con ellos.

*** w98 1/2 pág. 11 Jehová, Dios de pactos ***
Los prosélitos en Israel
13 ¿Cómo se veía a estos prosélitos? Jehová celebró su pacto solo con Israel; los que componían la “vasta compañía mixta” estuvieron presentes, pero no se les nombró como participantes del pacto (Éxodo 12:38; 19:3, 7, 8). No se tomó en cuenta a sus primogénitos cuando se calculó el precio de rescate de los primogénitos de Israel (Números 3:44-51). Décadas más tarde, cuando se dividió la tierra de Canaán entre las tribus israelitas, no se apartó ninguna parte para los creyentes no israelitas (Génesis 12:7; Josué 13:1-14). ¿Por qué? Porque el pacto de la Ley no se celebró con los prosélitos. Aun así, los prosélitos varones se circuncidaban según prescribía la Ley. Observaban sus disposiciones y se beneficiaban de sus provisiones. Tanto los prosélitos como los israelitas estaban bajo el pacto de la Ley (Éxodo 12:48, 49; Números 15:14-16; Romanos 3:19).


Núm. 1: Números 3:21-38


Núm. 2: “Toda clase de hombres” se salvará (rs pág. 341 párr. 2)

rs pág. 341 párr. 2 Salvación
¿Qué hay de textos como Tito 2:11, el cual, según la Versión Valera (1977), habla de “salvación a todos los hombres”? Otros textos, como Juan 12:32, Romanos 5:18 y 1 Timoteo 2:3, 4, transmiten una idea parecida en las siguientes versiones: VV (1977), VM, NBE, etc. Las expresiones griegas que se vierten “todos” y “todos los hombres” en estos versículos son formas gramaticales declinadas de la palabra pas. Como lo muestra el Expository Dictionary of New Testament Words, de Vine (Londres, 1962, tomo I, pág. 46), pas también puede significar “toda clase o variedad”. Por eso, en los versículos que se mencionan arriba, en vez de “todos”, se podría usar la expresión “toda suerte de”, o “toda clase de”, como se hace en NM. ¿Cuál es la manera correcta de traducirla... “todos”, o la idea que se transmite por la expresión “toda clase de”? Pues bien, ¿qué forma armoniza también con el resto de la Biblia? La última. Considere Hechos 10:34, 35; Revelación 7:9, 10; 2 Tesalonicenses 1:9. (Note: Otros traductores también reconocen este sentido de la palabra griega, como lo muestra su modo de verterla en Mateo 5:11... “toda clase de”, VV (1977), VP; “toda suerte”, VM; “todo género”, NC.)

Núm. 3: Acusación. ¿Cómo se atendían las acusaciones bajo las leyes hebrea y romana? (it-1 pág. 46–pág. 47 párr. 1)

it-1 pág. 46–pág. 47 párr. 1 Acusación
ACUSACIÓN
Acción de imputar a alguien un delito. Al acusado se le llama a rendir cuentas.
Una palabra hebrea que se traduce “acusación” (sit•náh) viene del verbo raíz sa•tán, que significa “resistir”. (Esd 4:6; compárese con Zac 3:1.) La palabra griega que con más frecuencia se traduce “acusar” es ka•tē•go•ré•ō, y transmite la idea de ‘hablar contra’ alguien, por lo general en un sentido judicial o legal. (Mr 3:2; Lu 6:7.) La palabra griega di•a•bál•lō, traducida en Lucas 16:1 ‘acusar’, también puede traducirse ‘calumniar’ (Int), y está relacionada con di•á•bo•los (calumniador), raíz de la palabra “Diablo”.
El término griego traducido en Lucas 3:14 ‘acusar falsamente’ (sy•ko•fan•té•ō) se vierte ‘extorsionar por acusación falsa’ en Lucas 19:8, si bien su significado literal es “apoderarse por muestra de higos”. Una de las diversas explicaciones que se han dado sobre el origen de esta palabra es la siguiente: en la antigua Atenas estaba prohibida la exportación de higos fuera de la provincia. Al que denunciaba y acusaba a otros de intentar exportar higos se le llamaba “mostrador de higos”. El término llegó a significar informador maligno, acusador por afán de lucro, acusador falso, chantajista.
Cabría la posibilidad de que se acusara a alguien de un delito, pero que fuera totalmente inocente, irreprochable, víctima de una acusación falsa. Por eso, aunque la ley hebrea imponía a todo miembro de la nación la responsabilidad de denunciar a los malhechores, también suministraba la protección que el acusado necesitaba. Unos cuantos ejemplos de la ley mosaica servirán para ilustrar estos principios. Si una persona tenía conocimiento de algún delito, debía hacer llegar la acusación a las autoridades debidas (Le 5:1; 24:11-14), quienes, por su parte, tenían que “escudriñar e investigar e inquirir cabalmente” las acusaciones para determinar su validez antes de administrar el castigo. (Dt 13:12-14.) El testigo de un mal no debía encubrirlo ni eludir la responsabilidad de acusar al culpable, aunque fuera un pariente cercano, como un hermano, un hijo, una hija o el cónyuge. (Dt 13:6-8; 21:18-20; Zac 13:3.) Se requería el testimonio de dos o tres testigos, no siendo suficiente la palabra de un solo acusador. (Nú 35:30; Dt 17:6; 19:15; Jn 8:17; Heb 10:28.)
La ley de Moisés también confería al acusado el derecho de enfrentarse al acusador ante el tribunal de justicia para que pudiera probarse totalmente la veracidad de los cargos. (Dt 19:16-19; 25:1.) Un caso típico fue el de las dos prostitutas que se presentaron con un niño ante el rey Salomón para que decidiera cuál era la verdadera madre. (1Re 3:16-27.)
La ley romana también requería que los acusadores se presentaran ante el tribunal. Por esa razón, cuando Pablo, ciudadano romano, fue juzgado ante los gobernadores Félix y Festo, también se requirió la presencia de los acusadores. (Hch 22:30; 23:30, 35; 24:2, 8, 13, 19; 25:5, 11, 16, 18.) Sin embargo, la comparecencia de Pablo ante César en Roma tenía como objeto conseguir su absolución, no acusar a su propia nación. (Hch 28:19.) No fue Pablo, ni siquiera Jesús, sino Moisés, quien, mediante su conducta y escritos, acusó a la nación judía de violar la Ley. (Jn 5:45.)

Referencias consultadas en: Watchtower Library 2013 CD‒ROM

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