Escuela del Ministerio Teocrático Semana del 22 de septiembre ‒ Puntos Sobresalientes de Números 30 a 32

Referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático

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Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático: Semana del 22 de septiembre


km 9/14 pág. 3 Programa para la semana del 22 de septiembre
SEMANA DEL 22 DE SEPTIEMBRE
Cántico 9 y oración
□ Estudio Bíblico de la Congregación
cl cap. 13 párrs. 11-18 (30 min.)

□ Escuela del Ministerio Teocrático
Lectura de la Biblia: Números 30 a 32 (10 min.)
Núm. 1: Números 32:16-30 (4 min. o menos)
Núm. 2: ¿Por qué no destruyó Dios a Satanás tan pronto como este se rebeló? (rs pág. 357 párrs. 2, 3) (5 min.)
Núm. 3: Administración. Administraciones humanas desde Adán hasta el siglo primero (it-1 pág. 53–pág. 54 párr. 3) (5 min.)

□ Reunión de Servicio
Cántico 93
15 min. La enriquecedora vida de los misioneros (Prov. 10:22). Análisis con el auditorio basado en el Anuario 2014, página 123, párrafo 2, a página 127, párrafo 4, y página 169. Pida a los presentes que hagan comentarios sobre las lecciones aprendidas.
15 min. “Usemos jw.org en el ministerio.” Análisis con el auditorio. Presente una demostración basada en el párrafo 2. Pregunte al auditorio: ¿Por qué es buena idea descargarnos el video en nuestros dispositivos móviles? ¿Por qué conviene a veces mostrar el video directamente, sin hacer una introducción larga? ¿Hemos tenido alguna experiencia utilizando este video en la predicación? Concluya animando a los publicadores a familiarizarse con el contenido de jw.org y a usar nuestro sitio de Internet en el ministerio.
Cántico 84 y oración

w14 15/7 págs. 1-2 Índice
22-28 DE SEPTIEMBRE DE 2014
“Serán testigos de mí”
PÁGINA 28 • CÁNTICOS: 102 Y 103
ws14 15/7 págs. 1-2 Índice
22-28 DE SEPTIEMBRE DE 2014
“Serán testigos de mí”
PÁGINA 21 • CÁNTICOS 102 Y 103


Puntos sobresalientes del libro de Números 30 a 32

*** w04 1/8 pág. 27 Puntos sobresalientes del libro de Números ***
30:6-8. ¿Puede el varón cristiano invalidar los votos de su esposa? En nuestros días, Jehová considera que un voto es algo que sus siervos hacen a nivel individual. La dedicación a Jehová, por ejemplo, es un voto personal (Gálatas 6:5). El esposo no tiene autoridad para anularlo. Sin embargo, la esposa evitará hacer un voto que esté en conflicto con la Palabra de Dios o con sus deberes hacia su esposo.

*** w10 1/7 págs. 17-18 Le abrió su corazón a Dios ***
A la mañana siguiente, Ana vuelve al tabernáculo con Elqaná. Es muy probable que le haya contado de su petición y su promesa, ya que la Ley mosaica establece que el esposo tiene el derecho de anular un voto que la esposa haga sin su consentimiento (Números 30:10-15). Pero este hombre fiel no lo anula, sino que, junto con Ana, rinde adoración a Jehová en el tabernáculo antes de emprender el regreso a casa.

*** g93 8/10 pág. 8 ¿Cómo podemos proteger a nuestros hijos? ***
No limite dicha enseñanza a una sola conversación. Los niños necesitan que se les repitan las cosas muchas veces. Decida usted mismo lo explícita que debería ser la enseñanza, pero sea concienzudo.
Anticípese sin falta a cualquier intento de un agresor de hacer un pacto secreto con su hijo. Los niños deben saber que nunca está bien que un adulto les pida ocultar algo a uno de los padres. Incúlqueles que contar un secreto a los padres siempre está bien, aunque hayan prometido no hacerlo. (Compárese con Números 30:12, 16.) Algunos agresores chantajean al niño si saben que ha desobedecido alguna norma de la familia. Su argumento es: “Yo no diré nada de ti si tú no dices nada de mí”. Por lo tanto, los niños deberían saber que sus padres nunca se enfadarán con ellos por contar lo que les pasa, ni siquiera en tales circunstancias. No les pasará nada si lo cuentan.
Como parte de esta instrucción, debe enseñar también a sus hijos a resistir las amenazas. Algunos agresores han matado animales pequeños delante de un niño y lo han amenazado con hacer lo mismo a sus padres. Otros han dicho a su víctima que abusarán de sus hermanos menores. De modo que inculque en sus hijos que siempre deben denunciar a cualquiera que intente abusar de ellos, prescindiendo de lo espantosas que sean las amenazas.

*** w10 15/11 págs. 20-21 Presentemos nuestra ofrenda a Jehová ***
CUANDO recibimos la ayuda de alguien, ¿cómo se lo agradecemos? Veamos cómo le demostraron su gratitud a Jehová los jefes militares de Israel cuando los ayudó en una batalla contra los madianitas. Aquel combate tuvo lugar después de que la nación cometió graves pecados relacionados con Baal de Peor. Sin embargo, Jehová les concedió la victoria, y el botín se dividió entre los 12.000 soldados del ejército y el resto de Israel. Luego, siguiendo las instrucciones divinas, los soldados entregaron parte de su botín a los sacerdotes, y los demás israelitas hicieron lo mismo con los levitas (Núm. 31:1-5, 25-30).
No obstante, los jefes militares querían aportar más, y con estas palabras le explicaron la razón a Moisés: “Tus siervos han tomado la cuenta de los hombres de guerra que están a nuestro cargo y no se ha informado que falte ni uno solo de nosotros”. Decidieron ofrecer a Jehová alhajas y otros objetos de oro que en conjunto superaban los 190 kilos (500 libras troy) (Núm. 31:49-54).
Los siervos de Dios de la actualidad también deseamos demostrarle a Jehová que agradecemos lo que ha hecho por nosotros. Pero no somos los únicos. Así lo ilustra el caso de un conductor de autobús que transportó a un grupo de Testigos de ida y vuelta al estadio durante la asamblea internacional celebrada en la ciudad italiana de Bolonia en 2009. Como condujo con mucho cuidado y tenía un carácter muy agradable, los hermanos decidieron escribirle una nota de agradecimiento y darle una propina junto con el libro ¿Qué enseña realmente la Biblia? Sin embargo, el hombre les dijo: “Con gusto acepto la tarjeta y el libro, pero les devuelvo el dinero porque deseo contribuir a su labor. Aunque no soy testigo de Jehová, quiero apoyarlos porque he visto que llevan a cabo su obra movidos por el amor”.
Una manera de mostrar que apreciamos lo que Dios ha hecho por nosotros es apoyar con nuestras contribuciones la obra mundial de los testigos de Jehová (Mat. 24:14).

*** w02 1/10 pág. 21 párr. 16 Cultivemos la obediencia mientras se acerca el fin ***
16 Los cristianos de Pérgamo y Tiatira recibieron elogios por su integridad, aguante y celo (Revelación 2:12, 13, 18, 19). Con todo, se habían dejado influir por ciertas personas que reflejaban el espíritu perverso de Balaam y Jezabel, quienes mediante la inmoralidad sexual y el culto a Baal fueron influencias corruptoras en el antiguo Israel (Números 31:16; 1 Reyes 16:30, 31; Revelación 2:14, 16, 20-23). Pero ¿y en nuestro tiempo, “el día del Señor”? ¿Se observan las mismas influencias malsanas? Así es. De hecho, la inmoralidad es, con mucho, la principal causa de expulsiones en el pueblo de Dios. Por lo tanto, es muy importante que evitemos relacionarnos con personas —tanto dentro como fuera de la congregación— que representen una influencia moralmente corruptora (1 Corintios 5:9-11; 15:33). Quienes desean ser súbditos obedientes de Siló también se abstienen de las diversiones cuestionables y la pornografía, sea impresa o por Internet (Amós 5:15; Mateo 5:28, 29).

*** w98 15/1 pág. 15 párrs. 8-9 Sigamos andando con Dios ***
8 ¿Qué puede hacer que alguien caiga en una trampa similar hoy en día? Aunque entienda la gravedad de la inmoralidad sexual, si no reconoce el peligro de confiar en sí mismo, puede colocarse en una situación en la que la tentación de cometer el mal le nuble la razón (Proverbios 7:6-9, 21, 22; 14:16).
9 La Palabra de Dios nos advierte con claridad que no nos engañemos pensando que somos tan fuertes que las malas compañías no van a corrompernos. Estas incluyen los programas de televisión cuyos protagonistas son personas inmorales y las revistas que estimulan los deseos inmorales (1 Corintios 10:11, 12; 15:33). Hasta el compañerismo de otros cristianos en las circunstancias indebidas puede conducir a problemas serios. La atracción entre los sexos es fuerte. La organización de Jehová, por lo tanto, ha advertido amorosamente del peligro de estar a solas, fuera de la vista de los demás, con alguien del sexo contrario que no sea el cónyuge o un familiar. Para seguir andando con Dios, tenemos que evitar la trampa de la confianza en nosotros mismos y prestar atención al consejo preventivo que él nos da (Salmo 85:8).

*** w99 1/4 págs. 15-16 párrs. 5-6 ¿Qué dice la Biblia sobre la vida después de la muerte? ***
5 Es de interés que en la Biblia el término alma no solo se aplica a los seres humanos, sino también a los animales. Por ejemplo, al describir la creación de las criaturas marinas, Génesis 1:20 dice que Dios mandó: “Enjambren las aguas un enjambre de almas vivientes”. Y en el siguiente día de la creación, Dios dijo: “Produzca la tierra almas vivientes según sus géneros, animal doméstico y animal moviente y bestia salvaje de la tierra según su género” (Génesis 1:24; compárese con Números 31:28).
6 Por consiguiente, en la Biblia la palabra alma hace referencia a una persona o un animal, o a la vida que estos poseen (véase el recuadro). La definición bíblica de alma es sencilla y coherente, y está libre de las complicadas filosofías y supersticiones humanas. Siendo ese el caso, la pregunta apremiante que debe plantearse es: Según la Biblia, ¿qué le sucede al alma en el momento de la muerte?

*** w97 1/9 pág. 17 párr. 18 Cuidado con los falsos maestros ***
18 Pedro explica que se estorbó el curso de Balaam cuando su asna le habló, aunque este “amó la paga de la maldad” tanto que, ni siquiera ante tal suceso, abandonó su “loco proceder”. (2 Pedro 2:15, 16.) ¡Qué vileza! Ay de cualquiera que como Balaam intente corromper a los siervos de Dios tentándolos a cometer inmoralidad. Balaam murió por su maldad, lo cual es un anticipo de lo que les sucederá a todos los que siguen su senda. (Números 31:8.)

*** w97 15/8 pág. 27 ¿Por qué denunciar lo que es malo? ***
Cuando los ancianos saben de un mal grave, abordan a la persona implicada para darle la ayuda y la corrección necesarias. Es su obligación juzgar a tales personas dentro de la congregación cristiana. Se mantienen vigilantes con respecto a la condición espiritual de esta, y ayudan y amonestan a todo el que da un paso imprudente o incorrecto. (1 Corintios 5:12, 13; 2 Timoteo 4:2; 1 Pedro 5:1, 2.)
Ahora bien, ¿qué ocurre si no somos ancianos y nos enteramos de que otro cristiano ha cometido un mal grave? Las pautas se encuentran en la Ley que Jehová dio a la nación de Israel. Esta decía que si una persona era testigo de acciones apóstatas, sedición, asesinato u otros delitos graves, tenía el deber de informarlo y testificar sobre lo que sabía. Levítico 5:1 dice: “Ahora bien, en caso de que peque un alma por cuanto ha oído maldecir en público y es testigo, o lo ha visto o ha llegado a saber de ello, si no lo informa, entonces tiene que responder por su error”. (Compárese con Deuteronomio 13:6-8; Ester 6:2; Proverbios 29:24.)

*** w96 15/1 pág. 15 párr. 2 Las ovejas de Jehová necesitan de tiernos cuidados ***
2 Dado que somos objeto de cuidados tan tiernos, podemos corear con el salmista: “Sirvan a Jehová con regocijo. Entren delante de él con un clamor gozoso. Sepan que Jehová es Dios. Es él quien nos ha hecho, y no nosotros mismos. Somos su pueblo, y las ovejas de su apacentamiento”. (Salmo 100:2, 3.) Sí, nos regocijamos y nos sentimos seguros, como si estuviéramos resguardados de los malvados predadores en un redil cercado con fuertes muros de piedra. (Números 32:16; 1 Samuel 24:3; Sofonías 2:6.)

*** w93 15/11 pág. 14 párr. 13 Ande con ánimo en los caminos de Jehová ***
13 Josué y Caleb, hombres animosos, probaron que se puede andar en los caminos de Dios. Ellos “[siguieron] a Jehová íntegramente”. (Números 32:12.) Josué y Caleb estuvieron entre los doce hombres a quienes se envió a espiar la Tierra Prometida. Diez de los espías intentaron disuadir a Israel de entrar en Canaán por temor a sus habitantes. Sin embargo, Josué y Caleb dijeron con ánimo: “Si Jehová se ha deleitado en nosotros, entonces ciertamente nos introducirá en esta tierra y nos la dará, tierra que mana leche y miel. Solo que contra Jehová no se rebelen; y ustedes, no teman a la gente de la tierra, porque son pan para nosotros. Su amparo se ha apartado de sobre ellos, y Jehová está con nosotros. No los teman”. (Números 14:8, 9.) Como aquella generación de israelitas no tuvo fe ni ánimo, nunca entró en la tierra de promisión. Josué y Caleb, en cambio, sí entraron, junto con una nueva generación.

*** w04 1/6 pág. 15 párrs. 4-5 Dichosos los que dan gloria a Dios ***
4 Antes de entrar en la Tierra Prometida, la tribu israelita de Gad pidió establecerse en la región ganadera del este del Jordán (Números 32:1-5). Residir allí suponía enfrentarse a desafíos importantes. Las tribus del lado oeste del río tenían una defensa natural contra las invasiones: el valle del Jordán (Josué 3:13-17). Por el contrario, todas las tierras del lado este —según explica George Adam Smith en su obra Geografía histórica de la Tierra Santa— “se deslizan, con pequeñas barreras, hacia la meseta arábiga. Por consiguiente han estado expuestas en todas las épocas a la invasión de los hambrientos nómadas, algunos de los cuales caían sobre ellas como enjambres cada año en busca de pastos”.
5 ¿Cómo le iría a Gad ante esa incesante presión? Siglos antes, su antepasado Jacob profetizó en el lecho de muerte lo siguiente: “En cuanto a Gad, una partida merodeadora hará incursión contra él, pero él hará incursión contra la extrema retaguardia” (Génesis 49:19). En principio, estas palabras parecen tener connotaciones negativas; pero, en realidad, equivalían a un mandato para que los gaditas se defendieran. Jacob les aseguró que si contraatacaban, los invasores se batirían en humillante retirada y serían perseguidos por la retaguardia.


Núm. 1: Números 32:16-30 (4 min. o menos)

(Números 32:16-30) tarde se acercaron a él y dijeron: “Déjanos edificar aquí apriscos de piedra para nuestro ganado y ciudades para nuestros pequeñuelos. 17 Pero nosotros mismos iremos equipados en forma de batalla delante de los hijos de Israel hasta cuando sea que los hayamos introducido en su lugar, mientras que nuestros pequeñuelos tendrán que morar en las ciudades con fortificaciones, alejados del rostro de los habitantes del país. 18 No volveremos a nuestras casas hasta que los hijos de Israel se hayan provisto de propiedad en tierras, cada uno de su propia herencia. 19 Porque nosotros no conseguiremos herencia con ellos desde el lado del Jordán y más allá, porque nuestra herencia nos ha venido del lado del Jordán hacia el naciente”. 20 Ante esto, Moisés les dijo: “Si hacen esta cosa, si se equipan delante de Jehová para la guerra, 21 y todo hombre equipado de ustedes realmente pasa el Jordán delante de Jehová, hasta que él expulse a sus enemigos de delante de sí, 22 y la tierra realmente queda sojuzgada delante de Jehová, y después vuelven ustedes, entonces realmente resultarán libres de culpa contra Jehová y contra Israel; y esta tierra tendrá que llegar a ser de ustedes como posesión delante de Jehová. 23 Pero si no lo hacen de esta manera, entonces ciertamente pecarán contra Jehová. En tal caso, sepan que su pecado los alcanzará. 24 Edifíquense ciudades para sus pequeñuelos y apriscos de piedra para sus rebaños, y deben hacer lo que ha procedido de su boca”. 25 Entonces los hijos de Gad y los hijos de Rubén dijeron esto a Moisés: “Tus siervos harán tal como está mandando mi señor. 26 Nuestros pequeñuelos, nuestras esposas, nuestro ganado y todos nuestros animales domésticos se quedarán allí en las ciudades de Galaad, 27 pero tus siervos pasarán a través, todos equipados para el ejército, delante de Jehová para la guerra, tal como está hablando mi señor”. 28 Por consiguiente, Moisés dio mandato respecto a ellos a Eleazar el sacerdote y a Josué hijo de Nun y a los cabezas de los padres de las tribus de los hijos de Israel. 29 De modo que les dijo Moisés: “Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén pasan con ustedes el Jordán, todos equipados para la guerra, delante de Jehová, y la tierra realmente queda sojuzgada delante de ustedes, entonces tienen que darles la tierra de Galaad como posesión. 30 Pero si no pasan equipados al otro lado con ustedes, entonces tienen que ser establecidos en medio de ustedes en la tierra de Canaán”.

Núm. 2: ¿Por qué no destruyó Dios a Satanás tan pronto como este se rebeló? (rs pág. 357 párrs. 2, 3) (5 min.)

rs pág. 357 párrs. 2, 3 Satanás el Diablo
Satanás hizo surgir cuestiones serias: 1) Lo justo y correcto de la soberanía de Jehová. ¿Estaba reteniendo Jehová de la humanidad alguna libertad que contribuiría a la felicidad humana? ¿Dependía en verdad de que se obedeciera a Dios el que la humanidad pudiera gobernar sus asuntos con éxito y pudiera seguir viviendo? ¿Había sido poco honrado Jehová al dar a los humanos una ley que declaraba que la desobediencia conduciría a su muerte? (Gén. 2:16, 17; 3:3-5.) Por eso, ¿tenía realmente Jehová derecho a gobernar? 2) La integridad de las criaturas inteligentes para con Jehová. Debido a que Adán y Eva se desviaron, se planteó la pregunta: ¿Era realmente el amor lo que movía a los siervos de Jehová a obedecerle, o pudiera ser que todos abandonaran a Dios y siguieran el ejemplo que estaba dando Satanás? En los días de Job, Satanás dio más abundante desarrollo a esta última cuestión. (Gén. 3:6; Job 1:8-11; 2:3-5; véase también Lucas 22:31.) Estas cuestiones no podían resolverse simplemente ejecutando a los rebeldes.
No era que Dios tuviera que probarse algo a sí mismo. Pero para que estas cuestiones jamás volvieran a perturbar la paz y el bienestar del universo, Jehová ha permitido suficiente tiempo como para que se resuelvan hasta el punto de no caber duda. Que Adán y Eva sí murieron después de desobedecer a Dios se hizo patente a su debido tiempo (Gén. 5:5). Pero la cuestión abarcaba mucho más. Por eso, Dios ha permitido tanto a Satanás como a los humanos hacer la prueba de toda forma de gobierno de su propia hechura. Ninguno de estos ha traído felicidad duradera. Dios ha permitido a la humanidad llegar hasta el límite en la práctica de todo estilo de vida que no toma en cuenta Sus justas normas. Los frutos hablan por sí mismos. Como la Biblia verazmente dice: “No le pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso” (Jer. 10:23). Al mismo tiempo, Dios ha dado a sus siervos la oportunidad de dejar probada su lealtad a él mediante sus actos de obediencia amorosa, y esto a pesar de tentaciones y persecuciones instigadas por Satanás. Jehová exhorta así a sus siervos: “Sé sabio, hijo mío, y regocija mi corazón, para que pueda responder al que me está desafiando con escarnio” (Pro. 27:11). Los que demuestran que son fieles obtienen grandes beneficios ahora y tienen la perspectiva de vivir para siempre en perfección. Emplearán tal vida en hacer la voluntad de Jehová, Aquel cuya personalidad y cuyos caminos verdaderamente aman.

Núm. 3: Administración. Administraciones humanas desde Adán hasta el siglo primero (it-1 pág. 53–pág. 54 párr. 3) (5 min.)

it-1 pág. 53–pág. 54 párr. 3 Administración
La palabra hebrea traducida “administración” en 1 Crónicas 26:30 (pequd•dáh) viene de la raíz pa•qádh, que significa “visitar; dar atención a”. (Rut 1:6, nota.) También se vierte “cuidado; supervisión”. (2Cr 24:11; Nú 3:32; compárese con 2Re 11:18, nota; véase SUPERINTENDENTE.)
Desde el principio de la historia humana, Dios autorizó al hombre perfecto a cuidar de la Tierra y tener en sujeción a sus criaturas. (Gé 1:26-28.) Después de la rebelión del hombre, en particular a partir del Diluvio, se desarrolló y consolidó un sistema patriarcal de administración. Dirigía y administraba la vida familiar y la propiedad, e imponía normas de conducta.
La gestión de los asuntos nacionales, incluida la delegación de autoridad a subordinados confiables, que protagonizó Moisés según la voluntad divina durante los cuarenta años de viaje por el desierto suministra un brillante ejemplo de administración. (Éx 18:19-26.) La responsabilidad principal de administración dentro del sacerdocio recaía sobre el sumo sacerdote (Nú 3:5-10); sin embargo, a otros les correspondía supervisar ciertos servicios. (Nú 3:25, 26, 30-32, 36, 37; 4:16.) Después de la entrada de Israel en la Tierra Prometida, los jueces fueron los administradores de la nación con el apoyo divino. (Jue 2:16, 18; Rut 1:1.)
Con el establecimiento del reino de Israel, comenzó a funcionar un sistema de administración más completo. En tiempos del rey David la estructura administrativa estaba bastante pormenorizada: había oficiales que servían directamente bajo el rey y administradores de divisiones por todo el país. (1Cr 26:29-32; 27:1, 16-22, 25-34.) Durante su reinado también fue totalmente organizado el sacerdocio: se nombraron supervisores sobre los trabajos del tabernáculo, oficiales y jueces, porteros, cantores y músicos, y se hicieron 24 divisiones sacerdotales para que se encargaran del servicio en el tabernáculo. (1Cr 23:1-5; 24:1-19.) La administración de Salomón era aún más extensa, y se demostró su eficacia de un modo sobresaliente en la construcción del templo. (1Re 4:1-7, 26, 27; 5:13-18.)
Otras naciones también idearon complejos sistemas de administración, como lo indican las clases de oficiales que reunió Nabucodonosor cuando inauguró su imagen de oro. (Da 3:2, 3.) El mismo Daniel fue ‘hecho gobernante’ (del arameo schelét) sobre el distrito jurisdiccional de Babilonia, y bajo su mandato se les otorgó participación en la “administración” (arameo, ʽavi•dháh) civil a Sadrac, Mesac y Abednego. (Da 2:48, 49.)
Mediante referencias a la mayordomía y la superintendencia, a menudo se considera en las Escrituras Griegas Cristianas el uso apropiado de la responsabilidad y autoridad que han sido delegadas en aquellos encargados de supervisar la aplicación y ejecución de la voluntad expresa de Dios dentro de su pueblo. (Lu 16:2-4; 1Co 9:17; Ef 3:2; Col 1:25; Tit 1:7.) Aunque tal responsabilidad ante Dios es de suma importancia (Sl 109:8; Hch 1:20), la Biblia también recalca el valor de los intereses de aquellos que sirven bajo tal administración. (1Pe 4:10; véase MAYORDOMO.)

Referencias consultadas en: Watchtower Library 2013 CD‒ROM

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