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Ejemplos de fe: Estudio con textos bíblicos | semana del 26 de octubre

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Estudio Bíblico de la Congregación | Información de estudio para el libro: Ejemplos de fe


ia cap. 1 párrs. 1-13 (30 min.)


CAPÍTULO 1


“Aunque murió, todavía habla”


1. ¿Qué bloqueaba la entrada al jardín de Edén, y qué deseaba Abel más que nada en el mundo?


ABEL observa a su rebaño de ovejas pastando tranquilamente en la ladera al atardecer. Entonces, el muchacho mira a la distancia, mucho más allá de sus ovejas, y su vista se centra en el leve resplandor que aparece a lo lejos. Él sabe que allí hay una espada envuelta en llamas que gira y gira sin cesar, bloqueando la entrada al jardín de Edén. Sus padres solían vivir en ese lugar, pero ahora no pueden entrar ni ellos ni nadie más. Imagínese a Abel, con el cabello un tanto alborotado por la brisa, alzando los ojos al cielo y pensando en su Creador. ¡Cuánto anhelaba que algún día se cerrara la brecha que separaba de Dios al hombre! No había nada en el mundo que deseara más.

2-4. ¿En qué sentido nos habla hoy Abel?


2 Abel, el segundo hijo de Adán, nos está hablando hoy. ¿Podemos oírlo? “Pero ¿cómo es posible, si murió hace muchísimo tiempo?”, quizás piense usted. Y es verdad, sus restos se convirtieron en polvo hace casi seis mil años. Además, la Biblia nos explica que los muertos “no tienen conciencia de nada en absoluto” (Ecl. 9:5, 10). Y no solo eso: en las Escrituras no aparece ni una sola palabra pronunciada por Abel. ¿Cómo puede entonces hablarnos?
Eclesiastés 9:5 Porque los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto, ni tienen ya más salario, porque el recuerdo de ellos se ha olvidado.
Eclesiastés 9:10 Todo lo que tu mano halle que hacer, hazlo con tu mismo poder, porque no hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol, el lugar adonde vas.

3 Inspirado por Dios, el apóstol Pablo dijo lo siguiente sobre Abel: “Por [medio de] ella, aunque murió, todavía habla” (lea Hebreos 11:4). ¿Por medio de qué sigue hablando? Por medio de su fe. Abel fue el primer ser humano que cultivó esa hermosa cualidad. Tuvo una fe tan firme y profunda que su ejemplo ha logrado superar la prueba del tiempo y continúa vivo hasta nuestros días. Si nos esforzamos por imitarlo, será como si Abel realmente nos estuviera hablando.
Hebreos 11:4 Por fe Abel ofreció a Dios un sacrificio de mayor valor que el de Caín, por la cual [fe] se le dio testimonio de que era justo, pues Dios dio testimonio respecto a sus dádivas; y por ella, aunque murió, todavía habla.

4 Pero, puesto que se dice tan poco de Abel en la Biblia, ¿qué podemos aprender de él y de la fe que demostró? En este capítulo hallaremos la respuesta.

Vivió en el tiempo de “la fundación del mundo”


5. ¿A qué se refería Jesús cuando relacionó a Abel con “la fundación del mundo”? (Vea también la nota.)


5 Abel nació casi al principio de la historia del hombre. Siglos después, Jesús dijo que había vivido en el tiempo de “la fundación del mundo” (lea Lucas 11:50, 51). Todo indica que con la palabra mundo Jesús se estaba refiriendo al conjunto de los seres humanos que podrían ser redimidos, o rescatados, del pecado. Aunque Abel fue el cuarto ser humano de la historia, al parecer fue el primero a quien Dios consideró digno de ser redimido. Es evidente que Abel no se crió en el mejor de los ambientes.
Lucas 11:50, 51 para que la sangre de todos los profetas vertida desde la fundación del mundo sea demandada de esta generación, 51 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue muerto entre el altar y la casa’. Sí, les digo, será demandada de esta generación.

6. ¿Qué sabemos de los padres de Abel?


6 Aunque el mundo acababa de empezar, aquella primera familia ya se encontraba en circunstancias muy lamentables. Adán y Eva seguramente disfrutaban de belleza física y vitalidad; habían sido perfectos y habían tenido ante sí la perspectiva de vivir para siempre. Pero cometieron un gravísimo error, y lo sabían: se rebelaron contra Jehová y por eso fueron echados del paraíso en que vivían, el jardín de Edén. Por poner sus deseos antes que todo lo demás —incluso antes que las necesidades de sus hijos—, perdieron la perfección y la vida eterna (Gén. 2:15–3:24).
Génesis 2:15-3:24 Y Jehová Dios procedió a tomar al hombre y a establecerlo en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara. 16 Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás”. 18 Y Jehová Dios pasó a decir: “No es bueno que el hombre continúe solo. Voy a hacerle una ayudante, como complemento de él”. 19 Ahora bien, Jehová Dios estaba formando del suelo toda bestia salvaje del campo y toda criatura voladora de los cielos, y empezó a traerlas al hombre para ver lo que llamaría a cada una; y lo que el hombre la llamaba, a cada alma viviente, ese era su nombre. 20 De modo que el hombre iba dando nombres a todos los animales domésticos y a las criaturas voladoras de los cielos y a toda bestia salvaje del campo, pero para el hombre no se halló ayudante como complemento de él. 21 Por lo tanto Jehová Dios hizo caer un sueño profundo sobre el hombre y, mientras este dormía, tomó una de sus costillas y entonces cerró la carne sobre su lugar. 22 Y Jehová Dios procedió a construir de la costilla que había tomado del hombre una mujer, y a traerla al hombre. 23 Entonces dijo el hombre:“Esto por fin es hueso de mis huesosy carne de mi carne.Esta será llamada Mujer,porque del hombre fue tomada esta”. 24 Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y tiene que adherirse a su esposa, y tienen que llegar a ser una sola carne. 25 Y ambos continuaban desnudos, el hombre y su esposa, y sin embargo no se avergonzaban. 3 Ahora bien, la serpiente resultó ser la más cautelosa de todas las bestias salvajes del campo que Jehová Dios había hecho. De modo que empezó a decir a la mujer: “¿Es realmente el caso que Dios ha dicho que ustedes no deben comer de todo árbol del jardín?”. 2 Ante esto, la mujer dijo a la serpiente: “Del fruto de los árboles del jardín podemos comer. 3 Pero en cuanto a [comer] del fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios ha dicho: ‘No deben comer de él, no, no deben tocarlo para que no mueran’”. 4 Ante esto, la serpiente dijo a la mujer: “Positivamente no morirán. 5 Porque Dios sabe que en el mismo día que coman de él tendrán que abrírseles los ojos y tendrán que ser como Dios, conociendo lo bueno y lo malo”. 6 Por consiguiente, la mujer vio que el árbol era bueno para alimento, y que a los ojos era algo que anhelar, sí, el árbol era deseable para contemplarlo. De modo que empezó a tomar de su fruto y a comerlo. Después dio de este también a su esposo cuando [él estuvo] con ella, y él empezó a comerlo. 7 Entonces se les abrieron los ojos a ambos, y empezaron a darse cuenta de que estaban desnudos. Por lo tanto cosieron hojas de higuera y se hicieron coberturas para los lomos. 8 Más tarde oyeron la voz de Jehová Dios que andaba en el jardín hacia la parte airosa del día, y el hombre y su esposa procedieron a esconderse del rostro de Jehová Dios entre los árboles del jardín. 9 Y Jehová Dios siguió llamando al hombre y diciéndole: “¿Dónde estás?”. 10 Por fin él dijo: “Oí tu voz en el jardín, pero tuve miedo porque estaba desnudo, y por eso me escondí”. 11 A lo que dijo él: “¿Quién te informó que estabas desnudo? ¿Del árbol del que te mandé que no comieras has comido?”. 12 Y pasó el hombre a decir: “La mujer que me diste para que estuviera conmigo, ella me dio [fruto] del árbol y así es que comí”. 13 Ante eso, Jehová Dios dijo a la mujer: “¿Qué es esto que has hecho?”. A lo cual respondió la mujer: “La serpiente... ella me engañó, y así es que comí”. 14 Y Jehová Dios procedió a decir a la serpiente: “Porque has hecho esta cosa, tú eres la maldita de entre todos los animales domésticos y de entre todas las bestias salvajes del campo. Sobre tu vientre irás, y polvo es lo que comerás todos los días de tu vida. 15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Él te magullará en la cabeza y tú le magullarás en el talón”. 16 A la mujer dijo: “Aumentaré en gran manera el dolor de tu preñez; con dolores de parto darás a luz hijos, y tu deseo vehemente será por tu esposo, y él te dominará”. 17 Y a Adán dijo: “Porque escuchaste la voz de tu esposa y te pusiste a comer del árbol respecto del cual te di este mandato: ‘No debes comer de él’, maldito está el suelo por tu causa. Con dolor comerás su producto todos los días de tu vida. 18 Y espinos y cardos hará crecer para ti, y tienes que comer la vegetación del campo. 19 Con el sudor de tu rostro comerás pan hasta que vuelvas al suelo, porque de él fuiste tomado. Porque polvo eres y a polvo volverás”. 20 Después de esto Adán llamó a su esposa por nombre Eva, porque ella tenía que llegar a ser la madre de todo el que viviera. 21 Y Jehová Dios procedió a hacer largas prendas de vestir de piel para Adán y para su esposa, y a vestirlos. 22 Y Jehová Dios pasó a decir: “Mira que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros al conocer lo bueno y lo malo, y ahora, para que no alargue la mano y efectivamente tome [fruto] también del árbol de la vida y coma y viva hasta tiempo indefinido...”. 23 Con eso Jehová Dios lo echó del jardín de Edén para que cultivara el suelo del cual había sido tomado. 24 De modo que expulsó al hombre, y al este del jardín de Edén apostó los querubines y la hoja llameante de una espada que continuamente daba vueltas para guardar el camino al árbol de la vida.

7, 8. ¿Qué exclamó Eva cuando nació Caín, y en qué es posible que pensara?


7 La vida de Adán y Eva fuera del jardín era muy dura. Así y todo, cuando les nació su primer hijo, lo llamaron Caín, que significa “Algo Producido”, y Eva exclamó: “He producido un hombre con la ayuda de Jehová”. Tal vez pensó en la promesa que Jehová había hecho en el jardín cuando profetizó que cierta mujer produciría una “descendencia” que destruiría al ser malvado que los había descarriado (Gén. 3:15; 4:1). ¿Creyó Eva que ella era la mujer de la profecía y que Caín era la “descendencia” prometida?
Génesis 3:15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Él te magullará en la cabeza y tú le magullarás en el talón”.
Génesis 4:1 Ahora bien, Adán tuvo coito con Eva su esposa, y ella quedó encinta. Con el tiempo ella dio a luz a Caín y dijo: “He producido un hombre con la ayuda de Jehová”.

8 En ese caso, estaba muy equivocada. Es más, si ella y Adán inculcaron esa idea en Caín durante su crianza, lo único que consiguieron fue alimentar su orgullo. Con el tiempo, Eva dio a luz a su segundo hijo, pero no encontramos expresiones tan pretenciosas acerca de él. Lo llamaron Abel, que posiblemente significa “Exhalación” o “Vanidad” (Gén. 4:2). ¿Quería decir la elección de ese nombre que sus expectativas eran menos ambiciosas, que no esperaban tanto de Abel como de Caín? Quizás, pero no podemos saberlo a ciencia cierta.
Génesis 4:2 Más tarde volvió a dar a luz, a su hermano Abel. Y Abel llegó a ser pastor de ovejas, pero Caín se hizo cultivador del suelo.

9. ¿Qué pueden aprender de Adán y Eva los padres de hoy?


9 Los padres de hoy pueden aprender mucho de los errores de aquellos primeros padres. ¿Alimentarán con sus palabras y acciones el orgullo, la ambición y el egoísmo de sus hijos? ¿O les enseñarán a amar a Dios y buscar su amistad? Lamentablemente, Adán y Eva no cumplieron bien con su responsabilidad. No obstante, había esperanza para sus hijos.

¿Cómo cultivó su fe Abel?


10, 11. ¿A qué trabajos se dedicaron Caín y Abel? ¿Qué cualidad cultivó Abel?


10 Al ir creciendo los dos muchachos, Adán seguramente les enseñó a efectuar los trabajos necesarios para alimentar y cuidar a la familia. Caín se dedicó a la agricultura, y Abel se convirtió en pastor de ovejas.
11 Pero Abel hizo algo mucho más importante: con los años fue cultivando fe, esa hermosa cualidad sobre la que tiempo después escribió el apóstol Pablo. ¿Cómo consiguió tener fe en Jehová si no la veía en ningún otro ser humano? Es muy posible que su fe se asentara en las tres sólidas bases que analizaremos a continuación.

12, 13. ¿Cómo pudo la creación de Jehová ayudar a Abel a cultivar fe?


12 La creación de Jehová. Es cierto que Dios había pronunciado una maldición contra el suelo, el cual produciría espinos y cardos y sería muy difícil de cultivar. Aun así, la tierra daba con generosidad lo suficiente para el sustento de la familia de Abel. Por otra parte, había muchos otros elementos de la naturaleza que Jehová no maldijo, como las aves, los peces y demás animales, o las montañas, los lagos, los ríos y los mares; tampoco el cielo, las nubes, el Sol, la Luna y las estrellas. Dondequiera que Abel miraba, veía prueba del profundo amor y la inmensa sabiduría y bondad de Jehová, el Creador de todas las cosas (lea Romanos 1:20). Sin duda alguna, cada vez que meditaba agradecido en la creación y las cualidades de Dios, su fe se fortalecía.
Romanos 1:20 Porque las [cualidades] invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos son inexcusables;


Contemplar la creación dio a Abel base sólida para tener fe en un Creador amoroso


13 Seguramente, Abel dedicó tiempo a reflexionar en asuntos espirituales. Y es muy posible que lo hiciera, por ejemplo, mientras cuidaba de su rebaño. Su vida como pastor le exigía caminar mucho. Tenía que conducir a sus mansas ovejas por montañas y valles, a través de ríos y arroyos..., siempre buscando la hierba más verde, el agua más fresca y los mejores lugares donde refugiarse para descansar. Las ovejas parecían ser las más indefensas de todos los animales, como si hubiesen sido creadas con la necesidad de que el hombre las guiara y protegiera. ¿Se daba cuenta Abel de que él también necesitaba la guía, la protección y el cuidado de alguien mucho más sabio y poderoso que cualquier ser humano? Con toda probabilidad, en sus oraciones incluía reflexiones de este tipo y, como resultado, su fe siguió aumentando.

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