Escuela del Ministerio Teocrático Semana del 7 de Abril ‒ Puntos Sobresalientes de Éxodo 7 a 10

Referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático

Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático: Semana del 7 de Abril


7 de abr. Lectura de la Biblia: Éxodo 7 a 10
Núm. 1: Éxodo 9:20-35
Núm. 2: ¿De qué manera volverá Jesús, y cómo lo verá todo ojo? (rs pág. 436 párr. 3–pág. 437 párr. 4)
Núm. 3: Abisai. Sea leal y esté alerta para ayudar a sus hermanos (it-1 pág. 27)


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Puntos Sobresalientes de Éxodo 7 a 10


7:1. ¿Cómo se convirtió Moisés en “Dios para Faraón”? Moisés recibió poder divino y autoridad sobre Faraón. De modo que no había razón para temer a aquel rey.

7:22. ¿De dónde consiguieron los sacerdotes egipcios agua que no se había convertido en sangre? Puede que hayan usado agua que se había sacado del río Nilo antes de esta plaga. Parece que también se podía conseguir agua potable al cavar pozos en el terreno húmedo cerca del río Nilo (Éxodo 7:24).

8:26, 27. ¿Por qué dijo Moisés que los sacrificios de Israel serían “cosa detestable a los egipcios”? Se veneraban muchos animales en Egipto. Así que la mención de sacrificios justificaba y hacía más persuasiva la insistencia de Moisés de que se permitiera a Israel salir al desierto para ofrecer sacrificios a Jehová.

7:14–12:30. Las diez plagas no fueron meras coincidencias. Se predijeron, y sucedieron precisamente como se había indicado. Demuestran vívidamente el dominio del Creador sobre el agua, la luz solar, la vida animal y los seres humanos. También demuestran que Dios puede, de manera selectiva, traer calamidad sobre sus enemigos mientras que protege a sus adoradores.

Éxodo 7:7
7 La experiencia en la vida se adquiere con el tiempo (Job 12:12). En cambio, el progreso espiritual no viene automáticamente con la edad. Por tanto, en vez de depender tan solo de los conocimientos adquiridos en el pasado, los siervos leales de Dios procuran ‘aumentar en saber’ con el paso de los años (Proverbios 9:9). Moisés tenía 80 años cuando Jehová le encomendó la misión de liberar a su pueblo (Éxodo 7:7). En su época, llegar a esa edad no era muy común, pues él escribió: “En sí mismos los días de nuestros años son setenta años; y [...] debido a poderío especial son ochenta años” (Salmo 90:10). Sin embargo, Moisés nunca pensó que era demasiado viejo para aprender. Después de pasar décadas sirviendo a Dios, disfrutando de múltiples privilegios y encargándose de pesadas responsabilidades, le rogó a Jehová: “Sírvete hacerme conocer, por favor, tus caminos, para que te conozca” (Éxodo 33:13). Moisés siempre mantuvo el deseo de estrechar su relación con Jehová.

Éxodo 7:22
¿De dónde consiguieron los sacerdotes egipcios agua que aún no se había convertido en sangre?
Puede que hayan usado algo del agua que se había sacado del río Nilo antes de este golpe, o plaga. Sin embargo, parece que se podía colectar agua que no había sido afectada por esta plaga por medio de cavar pozos en el terreno húmedo en los alrededores del Nilo (Éxodo 7:24). Quizás los sacerdotes usaron dicha agua para efectuar su truco.

Éxo. 8:1, 20
18 También nosotros tenemos el privilegio de anunciar el nombre y el propósito de Jehová. Gracias a nuestra labor, cuando él ajuste cuentas con sus enemigos, no podrán decir que ignoraban lo que iba a pasar. Tal como el faraón de Egipto, sabrán que es Jehová quien está actuando (Éxo. 8:1, 20; 14:25). Al mismo tiempo, Dios honrará a sus siervos fieles dejando claro frente a todo el mundo que ellos son sus representantes (léanse Ezequiel 2:5 y 33:33).

Éxodo 8:23, 24
CUANDO los israelitas iban camino de la libertad tras haber pasado un período de doscientos quince años en Egipto, gran parte de él como esclavos, “también subió con ellos una vasta compañía mixta” (Éxodo 12:38). Aquellos no israelitas habían sufrido diez aterradoras plagas que habían sumido en el caos a Egipto y habían puesto en ridículo a sus dioses falsos. Al mismo tiempo habían observado, sobre todo a partir de la cuarta plaga, la capacidad de Jehová para proteger a su pueblo (Éxodo 8:23, 24). Si bien su conocimiento de los propósitos de Jehová era escaso, estaban seguros de algo: los dioses de Egipto no habían protegido a los egipcios, mientras que Jehová había demostrado su fuerza a favor de los israelitas.

Éxodo 9:13-16
8 Moisés le transmitió a Faraón un mensaje más: “Esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de los hebreos: ‘Envía a mi pueblo para que me sirva’”. Además, Dios le mandó decir: “Ya podría haber alargado mi mano para herirte a ti y a tu pueblo con peste y para que fueras raído de la tierra. Pero, en realidad, por esta causa te he mantenido en existencia, a fin de mostrarte mi poder y para que mi nombre sea declarado en toda la tierra” (Éxodo 9:13-16). Con el castigo que se proponía aplicar al insensible Faraón, Jehová demostraría su poder de tal modo que sirviera de advertencia a todo el que lo desafiara. Esto incluiría a Satanás el Diablo, aquel a quien Jesucristo llamó posteriormente “el gobernante del mundo” (Juan 14:30; Romanos 9:17-24). Tal como se predijo, el nombre de Jehová fue declarado en toda la tierra. Y gracias a la gran paciencia divina, los israelitas y una gran multitud mixta que decidió unirse a ellos para adorar a Dios conservaron la vida (Éxodo 9:20, 21; 12:37, 38). Desde entonces, la declaración del nombre de Jehová ha beneficiado a millones de personas que han abrazado la adoración verdadera.

Éxodo 9:16
Gran paciencia por causa de su nombre
15 ¿Con qué objeto tiene Jehová gran paciencia? Ante todo, con el de magnificar su santo nombre y vindicar su soberanía (1 Samuel 12:20-22). Se precisaba tiempo para resolver de manera satisfactoria ante toda la creación la cuestión moral que planteó Satanás sobre cómo ejerce Jehová Su soberanía (Job 1:9-11; 42:2, 5, 6). Por tanto, cuando se oprimía a su pueblo en Egipto, Dios dijo a Faraón: “Por esta causa te he mantenido en existencia, a fin de mostrarte mi poder y para que mi nombre sea declarado en toda la tierra” (Éxodo 9:16).

Éxodo 9:17
Dios se encarga de los altivos
5 También es posible conocer lo que Jehová opina de la altivez por el trato que dio a ciertos gobernantes poderosos, como el Faraón de Egipto, quien ciertamente tenía un corazón altivo. Considerándose un ser divino al que había que adorar, despreciaba a sus esclavos, los israelitas. A la solicitud de que los dejara ir al desierto ‘para que le celebraran una fiesta’ a Jehová, respondió con arrogancia: “¿Quién es Jehová, para que yo obedezca su voz y envíe a Israel?” (Éxodo 5:1, 2).
6 Tras castigar al rey egipcio con seis plagas, Jehová mandó a Moisés a preguntarle: “¿Todavía estás portándote altivamente contra mi pueblo al no enviarlo?” (Éxodo 9:17). A continuación, Moisés anunció la séptima plaga: una granizada que arruinó la tierra. Tan pronto como se liberó a los israelitas después de la décima plaga, el Faraón cambió de parecer y salió a perseguirlos. Finalmente, el Faraón y sus ejércitos quedaron atrapados en el mar Rojo. Imaginemos los pensamientos que debieron cruzar por su cabeza cuando las aguas los cubrían. ¿Qué consecuencias tuvo la altivez de aquel gobernante? Sus tropas de élite exclamaron: “Huyamos de todo contacto con Israel, porque Jehová ciertamente pelea por ellos contra los egipcios” (Éxodo 14:25).

Éxodo 9:27
¿Dónde encontramos la norma de justicia?
3 Para encontrar una norma aceptable y beneficiosa para todos, tendríamos que recurrir a alguien que no estuviera limitado por ninguna barrera cultural, racial y política, ni por las flaquezas y la falta de previsión humanas. Indudablemente, el único que satisface tales requisitos es el Creador todopoderoso, Jehová Dios, quien afirma: “Como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que los caminos de ustedes, y mis pensamientos que los pensamientos de ustedes” (Isaías 55:9). Además, la Biblia describe a Jehová como un “Dios de fidelidad, con quien no hay injusticia; justo y recto es él” (Deuteronomio 32:4). Por toda la Biblia hallamos la expresión “Jehová es justo” (Éxodo 9:27; 2 Crónicas 12:6; Salmo 11:7; 129:4; Lamentaciones 1:18; Revelación [Apocalipsis] 19:2, nota). Así pues, debemos acudir a Jehová en busca de la norma suprema porque él es fiel, justo y recto.

Éxodo 10:28, 29
Jehová rescata a su pueblo
7 Retrocedamos al año 1513 antes de nuestra era. Jehová ya ha golpeado con nueve plagas a los egipcios. Tras la novena plaga, el faraón despide de su presencia a Moisés con estas bruscas palabras: “¡Vete de mí! ¡Cuídate! No trates de volver a ver mi rostro, porque en el día que veas mi rostro morirás”. A lo que Moisés responde: “De esa manera has hablado. Ya no trataré de ver tu rostro” (Éxodo 10:28, 29).


Núm. 1: Éxodo 9:20-35


Núm. 2: ¿De qué manera volverá Jesús, y cómo lo verá todo ojo? (rs pág. 436 párr. 3–pág. 437 párr. 4)

rs pág. 436 párr. 3–pág. 437 párr. 4 Vuelta de Cristo
Hech. 1:9-11: “Estando ellos [los apóstoles de Jesús] mirando, fue elevado y una nube se lo llevó de la vista de ellos. Y estando ellos mirando con fijeza en el cielo mientras él se iba, también, ¡mira! dos varones con prendas de vestir blancas estaban de pie al lado de ellos, y dijeron: ‘Varones de Galilea, ¿por qué están de pie mirando al cielo? Este Jesús que fue recibido de entre ustedes arriba en el cielo vendrá así de la misma manera que lo han contemplado irse al cielo.’” (Nótese que este texto dice “la misma manera”, no el mismo cuerpo. ¿De qué “manera” ascendió él? Como lo muestra el Hch 1 versículo 9, desapareció de la vista, y solo sus discípulos observaron su partida. El mundo en general no se dio cuenta de lo que pasó. Lo mismo sería cierto de la vuelta de Cristo.)
¿Qué significa el que él ‘venga en las nubes’ y ‘todo ojo lo vea’?
Rev. 1:7: “¡Miren! Viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que lo traspasaron; y todas las tribus de la tierra se golpearán en desconsuelo a causa de él.” (También Mat. 24:30; Mar. 13:26; Luc. 21:27.)
¿Qué indican las “nubes”? Invisibilidad. Si un avión está en medio de una nube espesa o encima de las nubes, la gente en la tierra usualmente no puede verlo, aunque tal vez sí oiga el sonido de los motores. Jehová dijo a Moisés: “Vengo a ti en una nube oscura”. Moisés no vio a Dios, pero aquella nube señaló la presencia invisible de Jehová. (Éxo. 19:9; véanse también Levítico 16:2 y Números 11:25.) Si Cristo hubiera de aparecer visiblemente en los cielos, es obvio que no “todo ojo” le vería. Por ejemplo, si se apareciera sobre Australia, no sería visible en Europa, África y las Américas, ¿no es cierto?
¿En qué sentido ‘le verá todo ojo’? Por los sucesos en la Tierra percibirán que está presente invisiblemente. También con referencia a vista que no es física, Juan 9:41 informa: “Les dijo Jesús [a los fariseos]: ‘Si fueran ciegos, no tendrían pecado. Pero ahora ustedes dicen: “Vemos.” Su pecado permanece’”. (Compárese con Romanos 1:20.) Después de la vuelta de Cristo, algunas personas muestran fe; reconocen la señal de su presencia. Otras rechazan la evidencia, pero cuando Cristo actúe como el ejecutor nombrado por Dios contra los inicuos, hasta ellas percibirán por la manifestación de Su poder que la destrucción no procede de los hombres, sino del cielo. Sabrán qué está pasando porque se les ha advertido de antemano. Por lo que estará alcanzándolas, “se golpearán en desconsuelo”.
¿Quiénes son “los que lo traspasaron”? Literalmente, los soldados romanos hicieron esto al tiempo de la ejecución de Jesús. Pero ha pasado muchísimo tiempo desde que ellos murieron. Por eso, esto debe referirse a gente que de igual manera maltrata, o ‘traspasa’, a los verdaderos seguidores de Cristo durante “los últimos días”. (Mat. 25:40, 45.)
¿Puede realmente decirse que alguien haya ‘venido’ o que esté ‘presente’ si no es visible?
El apóstol Pablo habló de estar “ausente en cuerpo mas presente en espíritu” con la congregación de Corinto. (1 Cor. 5:3.)
Jehová dijo que él ‘bajaría’ para confundir el lenguaje de los edificadores de la torre de Babel (Gén. 11:7). También dijo que procedería “a bajar” para librar a Israel de su esclavitud en Egipto. Y Dios aseguró a Moisés: “Mi propia persona te acompañará” para conducir a Israel a la Tierra de Promisión o Tierra Prometida (Éxo. 3:8; 33:14). Pero ningún humano ha visto alguna vez a Dios. (Éxo. 33:20; Juan 1:18.)

Núm. 3: Abisai. Sea leal y esté alerta para ayudar a sus hermanos (it-1 pág. 27)

it-1 pág. 27 Abisai
ABISAI
(posiblemente: Padre Es [Existe]).
Hijo de una de las hermanas o medio hermanas de David, Zeruyá, y hermano de Joab y Asahel. (2Sa 2:18; 1Cr 2:15, 16.)
Su valentía le distinguió de los treinta poderosos guerreros que tenía a sus órdenes. Su reputación hasta rivalizó con la de los tres hombres más poderosos de David, pues en cierta ocasión, él solo derribó a trescientos enemigos, pero “no llegó al nivel de los tres primeros”. (2Sa 23:18, 19.)
Abisai apoyó con lealtad a su tío David en todas las campañas militares de este, pero fue impulsivo y, en ocasiones, despiadado, por lo que hubo que refrenarle. Por ejemplo, cuando cierta noche entró sigilosamente con David en el campamento militar de Saúl, habría matado al “ungido de Jehová” mientras dormía, utilizando la propia lanza de este, si David no lo hubiera impedido. (1Sa 26:6-9.) Durante la rebelión de Absalón, hubo que retenerle dos veces para que no ejecutara a Simeí por haber maldecido al rey. Sin embargo, David no pudo evitar que colaborara en dar muerte a Abner. (2Sa 3:30; 16:9-11; 19:21-23.)
Abisai cobró fama por derribar con sus hombres a 18.000 edomitas y por la derrota de los ammonitas. También participó en sofocar la rebelión de Seba, un benjamita “que no servía para nada”. Durante la última batalla de David de la que hay registro, este habría perdido la vida a manos de un gigante filisteo de no haber sido por Abisai. (1Cr 18:12; 19:11-15; 2Sa 20:1, 6; 21:15-17.)

Referencias consultadas en el sitio: "Biblioteca en línea Watchtower"

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