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Escuela del Ministerio Teocrático Semana del 26 de mayo ‒ Puntos Sobresalientes de Éxodo 34 a 37

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Referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático

Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático: Semana del 26 de mayo


ss14 págs. 1-4 Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático del año 2014

26 de mayo Lectura de la Biblia: Éxodo 34 a 37
Núm. 1: Éxodo 34:1-16
Núm. 2: ¿Por qué no se eliminó toda restricción moral cuando los Diez Mandamientos fueron abolidos? (rs pág. 337 párr. 3–pág. 338 párr. 1)
Núm. 3: Abrahán. La abundancia de bendiciones no debe volver orgulloso al siervo de Dios (it-1 pág. 32 párr. 1–pág. 33 párr. 3)
w14 15/3 págs. 1-2 Índice

26 DE MAYO DE 2014–1 DE JUNIO DE 2014
Cuidemos a nuestros mayores
PÁGINA 25 • CÁNTICOS: 134 Y 29
ws14 15/3 págs. 1-2 Índice

26 DE MAYO DE 2014–1 DE JUNIO DE 2014
Cuidemos a nuestros mayores
PÁGINA 21 • CÁNTICOS 134 Y 29


Puntos sobresalientes del libro de Éxodo 34‒37


Éx 34:5
¿Qué implica el conocer el nombre de Dios?
La creación material da testimonio de la existencia de Dios, pero no revela cuál es su nombre. (Sl 19:1; Ro 1:20.) Conocer el nombre de Dios significa más que un simple conocimiento de la palabra. (2Cr 6:33.) En realidad, significa conocer a la Persona: sus propósitos, actividades y cualidades según se revelan en su Palabra. (Compárese con 1Re 8:41-43; 9:3, 7; Ne 9:10.) Puede ilustrarse con el caso de Moisés, un hombre a quien Jehová ‘conoció por nombre’, esto es, conoció íntimamente. (Éx 33:12.) Moisés tuvo el privilegio de ver una manifestación de la gloria de Jehová y también ‘oír declarado el nombre de Jehová’. (Éx 34:5.) Aquella declaración no fue simplemente una repetición del nombre Jehová, sino una exposición de los atributos y actividades de Dios, en la que se decía: “Jehová, Jehová, un Dios misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa y verdad, que conserva bondad amorosa para miles, que perdona error y transgresión y pecado, pero de ninguna manera dará exención de castigo, que hace venir el castigo por el error de padres sobre hijos y sobre nietos, sobre la tercera generación y sobre la cuarta generación”. (Éx 34:6, 7.) De manera similar, la canción de Moisés que incluye las palabras: “Porque yo declararé el nombre de Jehová”, cuenta los tratos de Dios con Israel y describe su personalidad. (Dt 32:3-44.)

Éxodo 34:6
Es “misericordioso y benévolo, [...] y abundante en bondad amorosa” (Éxodo 34:6). La palabra misericordia, tal como se emplea en la Biblia, transmite la idea de pena o compasión entrañable que mueve a una persona a ayudar a otra. La raíz del término hebreo traducido “benévolo” se define como “la reacción sincera del que tiene algo que dar a quien lo necesita”. Y el vocablo traducido “bondad amorosa” incluye en su significado “la intervención en favor de alguien que sufre infortunio o angustia” (Theological Dictionary of the Old Testament). Jehová Dios no solo siente dolor cuando un ser humano sufre, sino que su misericordia, benevolencia y bondad amorosa lo impulsan a ir en su ayuda. Por eso, podemos estar seguros de que él acabará con el sufrimiento.

Éxodo 34:6, 7
¿CÓMO describiría usted la forma de ser y actuar de Jehová Dios? ¿Se imagina que pudiéramos preguntárselo a él directamente? El profeta Moisés tuvo esa oportunidad. Y gracias a que por inspiración divina dejó escrita esta experiencia, hoy sabemos cuál fue la respuesta que Jehová le dio.
Estando en el monte Sinaí, Moisés le suplicó a Dios: “Hazme ver, por favor, tu gloria” (Éxodo 33:18). Al día siguiente, Jehová le concedió el privilegio de contemplar brevemente su gloria. Y aunque Moisés no narró esta visión en detalle, registró algo de mayor importancia: la descripción que Dios hizo de sí mismo. Sus palabras aparecen en Éxodo 34:6, 7.
Lo primero que Dios dice es que es “misericordioso y benévolo” (versículo 6). Según cierta autoridad en la materia, el término hebreo para “misericordioso” indica que Dios siente “tierna compasión, como la de un padre para con sus hijos”. A su vez, la palabra original para “benévolo” está relacionada con un verbo que “describe la reacción sincera de la persona que quiere ayudar a quien lo necesita”. De este modo, Jehová nos revela que él se preocupa por sus siervos como un padre por sus hijos: siente un gran cariño por ellos y está profundamente interesado en su bienestar (Salmo 103:8, 13).
Luego, añade que es “tardo para la cólera” (versículo 6). Jehová no es un Dios que se encolerice fácilmente. Al contrario, aguanta con paciencia las imperfecciones de sus siervos y les da tiempo para cambiar (2 Pedro 3:9).
También indica que es “abundante en bondad amorosa y verdad” (versículo 6). La bondad amorosa —o, en otras palabras, la bondad que surge de un amor leal— mantiene firme y constante el vínculo de Jehová con su pueblo (Deuteronomio 7:9). Además, Jehová es la fuente de la verdad. Ni él engaña a nadie ni nadie puede engañarlo. Puesto que él es “el Dios de la verdad”, podemos confiar plenamente en todo lo que dice, lo que abarca sus promesas para el futuro (Salmo 31:5).
Otra gran verdad que Jehová quiere que conozcamos de él es que “perdona error y transgresión y pecado” (versículo 7). Él siempre está “listo para perdonar” a los pecadores arrepentidos (Salmo 86:5). Pero eso no significa que deje pasar la maldad, pues advierte que “de ninguna manera dará exención de castigo” (versículo 7). Él es un Dios justo y santo, y no va a dejar impunes a los pecadores que no se arrepienten. Tarde o temprano, estos tendrán que asumir las consecuencias de sus acciones.
Al dar esta descripción de sí mismo, Jehová deja claro que él quiere que sepamos cómo es y cómo actúa. Y habiendo visto todo esto, ¿no es cierto que deseamos aprender más sobre sus hermosas cualidades?

Éx 34:12
En las Escrituras Hebreas se usa con frecuencia el símbolo de una ramera o fornicadora. A la nación de Israel se le advirtió que no se relacionase con las naciones de Canaán, porque esto la llevaría a tener “ayuntamiento inmoral con [“prostituirse ante”, CB] sus dioses”. (Éx 34:12-16.) Tanto Israel como Judá apostataron de la adoración verdadera de Jehová Dios, y se les condenó por haberse prostituido con las naciones políticas y sus dioses. (Isa 1:21; Jer 3:6-10, 13; Eze 16:15-17, 28, 29, 38; Os 6:10; 7:11; 8:9, 10.) Puede verse en estos textos que Dios no consideraba a Israel o Judá meras entidades políticas que se relacionaban con otros gobiernos políticos. Más bien, los reprendió sobre la base del pacto sagrado que existía entre Él y sus siervos, pacto que los hacía responsables de ser un pueblo santo dedicado a Dios y a su adoración pura. (Jer 2:1-3, 17-21.)

Éxodo 34:14
¿Deberían los cristianos ser celosos?
¿ES APROPIADO que un cristiano sea celoso? La Biblia nos estimula a ‘seguir tras el amor’ y afirma que “el amor no es celoso” (1 Corintios 13:4; 14:1). Pero por otro lado, también nos dice que “Jehová [...] es un Dios celoso” y nos exhorta a ‘hacernos imitadores de Dios’ (Éxodo 34:14; Efesios 5:1). ¿A qué se debe esta aparente contradicción?
Las expresiones en hebreo y griego que se traducen “celoso” en las Escrituras cuentan con numerosas acepciones que, dependiendo del uso, tienen connotaciones positivas o negativas. Por ejemplo, el vocablo hebreo que se vierte “celo” o “celos” significa “insistencia en devoción exclusiva; no tolerancia de rivalidad; celo; ardor; celos; envidia”. Y el significado de la palabra griega equivalente es similar. Ambos términos pueden referirse a la hostilidad que se siente hacia alguien por ser un posible rival o por la prosperidad de la que parece disfrutar (Proverbios 14:30). Pero también tienen un sentido positivo, a saber, el deseo con el que Dios nos ha creado de proteger a un ser querido (2 Corintios 11:2).

Éxodo 34:24
Todo varón israelita y prosélito del país estaba bajo el mandato de presentarse delante de Jehová tres veces al año. Como sabían que toda la familia se beneficiaría espiritualmente de esas ocasiones, muchos cabezas de familia llevaban consigo a su esposa e hijos. Pero ¿quién protegería el hogar y los campos durante su ausencia? Jehová prometió: “Nadie deseará tu tierra mientras estés subiendo para ver el rostro de Jehová tu Dios tres veces al año” (Éxodo 34:24). Los israelitas necesitaron fe para creer que si daban prioridad a los intereses espirituales, no sufrirían en sentido material. ¿Cumplió Jehová su promesa? ¡Claro que sí!

Éxodo 34:26.
¿Qué significaba el mandato de no hervir un cabrito en la leche de su madre? Parece que hervir un cabrito en la leche de su madre era un rito pagano que se observaba para que lloviera. Además, puesto que la leche de la madre era para que alimentara a su cría, hervir a esta en esa leche sería cruel. Dicha ley enseñó al pueblo de Dios que debían ser compasivos.

Éxodo 34:27
5 Correspondientemente, algunas secciones de la Biblia fueron escritas por “el dedo de Dios” (Éxo. 31:18). Además, Jehová recurrió al dictado cuando era esencial emplear las palabras precisas. Por ejemplo, en Éxodo 34:27 leemos: “Jehová pasó a decir a Moisés: ‘Escríbete estas palabras, porque es en conformidad con estas palabras como de veras celebro yo un pacto contigo y con Israel’”. Del mismo modo, le dijo al profeta Jeremías: “Escribe para ti en un libro todas las palabras que yo ciertamente te hablaré” (Jer. 30:2).

Éxodo 34:28
Tres meses después de haber salido de Egipto, se convirtieron en una nación independiente bajo el pacto de la Ley inaugurado en el monte Sinaí. (Heb 9:19, 20.) Las Diez Palabras o Diez Mandamientos escritos “por el dedo de Dios” formaban la armazón de ese código nacional, al que se añadieron aproximadamente otras 600 leyes, estatutos, regulaciones y decisiones judiciales. Fue el conjunto de leyes más amplio de cualquier nación antigua, leyes que explicaban con gran detalle la relación del hombre con su Dios y con su semejante. (Éx 31:18; 34:27, 28.)

Éxodo 34:6, 7
La Vulgata, una traducción de la Biblia al latín, nos dice que después que Moisés hubo conversado con Dios en el monte Sinaí mostraba “cuernos”. (Éxodo 34:29, 30, 35; véase la nota en Biblia de Jerusalén.) La Vulgata fue muy popular en gran parte de la cristiandad, y por eso influyó en cómo la gente entendió las Escrituras.
Sin embargo, la palabra hebrea que se traduce “tenía cuernos” también significa ‘despedir rayos’, o ‘resplandecer’. (Véase la nota de Éxodo 34:29 en Sagrada Biblia, Straubinger.) Según la publicación Theological Wordbook of the Old Testament (Vocabulario teológico del Antiguo Testamento), la palabra “denota la forma de un cuerno (o cuernos) más bien que la sustancia”. Y, por el efecto visual, en verdad unos rayos de luz parecerían cuernos.
Es fácil comprender que el rostro de Moisés despidiera rayos, pues la gloria de Jehová acababa de pasar ante él. (Éxodo 33:22; 34:6, 7.) Pablo confirma que esto es lo que con exactitud debe entenderse, cuando escribe de “la gloria” del rostro de Moisés, no de sus “cuernos”. (2 Corintios 3:7.)

Éxodo 35:21
Es posible que el apóstol Pablo estuviera pensando en una muestra de generosidad que había tenido lugar más de quince siglos atrás, en el desierto, después que se liberó a las doce tribus de Israel de la esclavitud a Egipto. Cuando estas se encontraban al pie del monte Sinaí, Jehová les mandó que construyeran un tabernáculo para adorarle y lo equiparan con los utensilios necesarios. Puesto que se precisarían muchos recursos materiales, se invitó al pueblo a contribuir.
¿Cómo respondieron los israelitas? “Vinieron, todo aquel cuyo corazón lo impelió, y trajeron, todo aquel cuyo espíritu lo incitó, la contribución de Jehová para la obra de la tienda de reunión.” (Éxodo 35:21.) ¿Fueron generosos? Sí, mucho. A Moisés se le informó: “La gente está trayendo mucho más de lo que el servicio precisa para la obra que Jehová ha mandado hacer” (Éxodo 36:5).
¿En qué situación económica se encontraban los israelitas por aquel entonces? No hacía mucho habían sido míseros esclavos, a los que se ‘oprimía mientras llevaban sus cargas’, se ‘amargaba’ y se ‘afligía’ (Éxodo 1:11, 14; 3:7; 5:10-18). Por lo tanto, es poco probable que fueran ricos. Es cierto que cuando salieron de Egipto llevaban consigo rebaños y vacadas (Éxodo 12:32), pero estos no debían de ser muy numerosos, ya que poco después de su liberación los israelitas se quejaron de que no tenían ni carne ni pan para comer (Éxodo 16:3).
Entonces, ¿de dónde obtuvieron los objetos de valor que aportaron para la construcción del tabernáculo? De quienes fueron sus amos, los egipcios. La Biblia relata: “Los hijos de Israel [...] fueron pidiendo a los egipcios objetos de plata y objetos de oro y mantos. [...] Estos les concedieron lo que se pidió”. La generosidad de los egipcios se debió a Jehová, no a Faraón, pues las Sagradas Escrituras indican que “Jehová dio favor al pueblo a los ojos de los egipcios, de modo que estos les concedieron lo que se pidió” (Éxodo 12:35, 36).
Imaginémonos cómo debieron de sentirse los israelitas. Por generaciones se los había sometido a una amarga esclavitud y a muchas privaciones. Pero ahora eran libres y además poseían riquezas. ¿Qué opinarían en cuanto a desprenderse de una parte de ellas? Podrían haber concluido que se las habían ganado y que, por tanto, tenían derecho a quedárselas. Sin embargo, cuando se les solicitó que ayudaran a costear la adoración pura, lo hicieron de buena gana y con liberalidad. No olvidaron que Jehová les había dado lo que poseían, de modo que donaron grandes cantidades tanto de plata y oro como de ganado. Tenían un “corazón dispuesto” que los ‘impelía’ y un ‘espíritu que los incitaba’ a actuar. Su contribución fue, sin duda, “una ofrenda voluntaria a Jehová” (Éxodo 25:1-9; 35:4-9, 20-29; 36:3-7).

Éx 37:7
Entre los enseres del tabernáculo que se construyó en el desierto, había figuras que representaban querubines. A ambos extremos de la cubierta del Arca, elevándose encima de ella, había dos querubines de oro de labor a martillo, “con sus rostros el uno hacia el otro” e inclinados hacia la cubierta en actitud de adoración. Cada uno tenía dos alas que se extendían hacia arriba y cubrían protectoramente la cubierta. (Éx 25:10-21; 37:7-9.) La cubierta interior de las telas para tienda del tabernáculo y la cortina que dividía el Santo del Santísimo también tenían figuras de querubines bordadas. (Éx 26:1, 31; 36:8, 35.)
Estas no eran, como algunos afirman, figuras grotescas hechas a imitación de las monstruosas imágenes aladas que adoraban las naciones paganas de los alrededores. Más bien, según el testimonio unánime de la tradición judía antigua (la Biblia no dice nada al respecto), eran refinadísimas obras de arte que representaban criaturas angélicas de forma humana y gloriosa belleza, hechas en todo detalle ‘conforme al modelo’ que Moisés recibió del propio Jehová. (Éx 25:9.) El apóstol Pablo dice que eran “querubines gloriosos que cubrían con su sombra la cubierta propiciatoria”. (Heb 9:5.) Estos querubines en realidad estaban relacionados con la presencia de Jehová: “Y allí ciertamente me presentaré a ti, y hablaré contigo desde más arriba de la cubierta, desde entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio”. (Éx 25:22; Nú 7:89.) Por eso se decía que Jehová estaba “sentado sobre [o, entre] los querubines”. (1Sa 4:4; 2Sa 6:2; 2Re 19:15; 1Cr 13:6; Sl 80:1; 99:1; Isa 37:16.) De manera simbólica, los querubines eran “la representación del carro” sobre el que Jehová montaba (1Cr 28:18), y las alas de los querubines conferían tanto protección como rapidez al viajar. En consonancia con eso, en una canción poética David aludió a la rapidez con la que Jehová fue en su ayuda diciendo que “vino cabalgando sobre un querubín, y vino volando [...] sobre las alas de un espíritu”. (2Sa 22:11; Sl 18:10.)

Éx 37:25
Altar del incienso. El altar del incienso (también llamado “altar de oro” [Éx 39:38]) estaba igualmente hecho de madera de acacia, pero “su superficie superior y sus lados” estaban revestidos de oro. Alrededor de la parte superior había un borde de oro. El altar medía 44,5 cm. de lado y 89 cm. de alto, y también tenía “cuernos” que salían de las cuatro esquinas superiores. Debajo del borde de oro, y en dos costados opuestos, había dos anillos de oro para insertar los varales de madera de acacia recubiertos de oro que se usaban para transportar el altar. (Éx 30:1-5; 37:25-28.)

Núm. 1: Éxodo 34:1-16


Núm. 2: ¿Por qué no se eliminó toda restricción moral cuando los Diez Mandamientos fueron abolidos? (rs pág. 337 párr. 3–pág. 338 párr. 1)

rs pág. 337 párr. 3–pág. 338 párr. 1 Sábado (Día de descanso)
De ningún modo; muchas de las normas morales que se establecen en los Diez Mandamientos se vuelven a establecer en los libros inspirados de las Escrituras Griegas Cristianas. (No obstante, no se vuelve a establecer la ley sabática.) Pero, prescindiendo de lo buena que sea una ley, mientras las inclinaciones pecaminosas dominen los deseos de la persona habrá desafuero. Sin embargo, respecto al nuevo pacto, que ha reemplazado al pacto de la Ley, Hebreos 8:10 declara: “‘Porque éste es el pacto que pactaré con la casa de Israel después de aquellos días,’ dice Jehová. ‘Pondré mis leyes en su mente, y en su corazón las escribiré. Y yo llegaré a ser su Dios, y ellos mismos llegarán a ser mi pueblo’”. ¡De cuánta más eficacia son esas leyes que las grabadas en tablas de piedra!
Rom. 6:15-17: “¿Cometeremos un pecado porque no estamos bajo ley sino bajo bondad inmerecida? ¡Jamás suceda eso! ¿No saben que si siguen presentándose a alguien como esclavos para obedecerle, son esclavos de él porque le obedecen, ya sea del pecado con la muerte en mira o de la obediencia con la justicia en mira? Pero gracias a Dios que eran ustedes esclavos del pecado pero se hicieron obedientes de corazón a aquella forma de enseñanza a la cual fueron entregados.” (Véase también Gálatas 5:18-24.)

Núm. 3: Abrahán. La abundancia de bendiciones no debe volver orgulloso al siervo de Dios (it-1 pág. 32 párr. 1–pág. 33 párr. 3)

it-1 pág. 32 párr. 1–pág. 33 párr. 3 Abrahán
Cabeza patriarcal y profeta. Abrahán fue un hombre muy acaudalado, con grandes rebaños y vacadas, mucha plata y oro, y una casa muy grande que contaba con muchos centenares de siervos. (Gé 12:5, 16; 13:2, 6, 7; 17:23, 27; 20:14; 24:35.) Por esta razón, los reyes de Canaán lo consideraban un poderoso “principal” y una persona con quien se deberían hacer pactos de paz. (Gé 23:6; 14:13; 21:22, 23.) Sin embargo, en ningún momento permitió que el materialismo cegara la visión que tenía de Jehová y de Sus promesas ni que le convirtiera en una persona orgullosa, altanera o egoísta. (Gé 13:9; 14:21-23.)
La primera vez que aparece la palabra “profeta” en las Escrituras Hebreas se refiere a Abrahán, aunque otros siervos de Dios, como por ejemplo Enoc, profetizaron antes que él. (Gé 20:7; Jud 14.) La primera persona a quien se identifica en las Escrituras como “hebreo” es Abrahán. (Gé 14:13.) Él, al igual que Abel, Enoc y Noé, fue un hombre de fe (Heb 11:4-9), pero la primera vez que aparece la expresión “puso fe en Jehová” es con referencia a Abrahán. (Gé 15:6.)
Ciertamente este hombre de extraordinaria fe anduvo con Dios, recibió comunicados de Él por medio de visiones y sueños y hospedó a Sus mensajeros angelicales. (Gé 12:1-3, 7; 15:1-8, 12-21; 18:1-15; 22:11, 12, 15-18.) Estuvo bien familiarizado con el nombre de Dios, aunque en aquel tiempo Jehová todavía no había revelado el significado pleno de Su nombre. (Éx 6:2, 3.) En muchas ocasiones Abrahán edificó altares y ofreció sacrificios en el nombre de su Dios, Jehová, para Su alabanza y gloria. (Gé 12:8; 13:4, 18; 21:33; 24:40; 48:15.)
En calidad de cabeza patriarcal, Abrahán no permitió que en su casa se practicase la idolatría ni la impiedad, sino que siempre enseñó a todos sus hijos y siervos a ‘guardar el camino de Jehová para hacer justicia y juicio’. (Gé 18:19.) Todo miembro varón de su casa estaba bajo la obligación de someterse a la ley de Jehová tocante a la circuncisión. La esclava egipcia Agar invocó el nombre de Jehová en oración, y el siervo mayor de Abrahán demostró su propia fe en el Dios de Abrahán en una oración muy conmovedora dirigida a Jehová. Isaac también probó su fe y obediencia a Jehová cuando era un hombre joven al permitir que se le atara de pies y manos y se le colocara sobre el altar para ser sacrificado. (Gé 17:10-14, 23-27; 16:13; 24:2-56.)

Referencias consultadas en: Watchtower Library 2013 CD‒ROM

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