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Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático - Semana del 23 de Febrero de 2015

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Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático: información para el estudio personal

Las siguientes preguntas se analizarán en la Escuela del Ministerio Teocrático la semana del 23 de febrero de 2015.


1. ¿Cómo sabemos que las ciudades de refugio del antiguo Israel no servían para proteger a los delincuentes que escapaban de la justicia? (Jos. 20:2, 3.) [5 de en., w10 1/11 pág. 15 párrs. 4-6.]


(Jos. 20:2, 3) “Habla a los hijos de Israel, y diles: ‘Den para ustedes las ciudades de refugio de que les hablé por medio de Moisés, 3 para que huya allí el homicida que sin intención hiera mortalmente sin saberlo a un alma; y estas tienen que servirles como refugio del vengador de la sangre.

***w10 1/11 pág. 15 ¿Lo sabía?***
▪ En la antigüedad, muchos delincuentes y fugitivos se escondían en templos paganos para evitar que los capturaran. Y lo mismo sucedía en la Edad Media en las iglesias y monasterios de la cristiandad. Sin embargo, en el antiguo Israel, las leyes impedían que los delincuentes aprovecharan las ciudades de refugio para escapar de la justicia.
Según la Ley mosaica, los únicos que podían pedir asilo en una de esas ciudades eran quienes mataban a alguien sin intención (Deuteronomio 19:4, 5). Como el familiar varón más cercano a la víctima tenía derecho a vengarse, al homicida se le permitía huir a la ciudad de refugio más próxima, donde presentaba el caso ante los ancianos. Entonces lo llevaban a la ciudad bajo cuya jurisdicción había ocurrido la muerte para someterlo a juicio. Aquella era su oportunidad para probar que era inocente. Los ancianos analizaban la relación entre la víctima y el acusado, a fin de determinar si este último actuó movido por el odio (Números 35:20-24; Deuteronomio 19:6, 7; Josué 20:4, 5).
Si se establecía que fue un homicidio involuntario, el acusado debía regresar a la ciudad de refugio y no salir de sus límites. Esto no significa que viviera como prisionero, pues trabajaba y se integraba con normalidad en la comunidad. Finalmente, cuando moría el sumo sacerdote, tenía libertad para abandonar la ciudad (Números 35:6, 25-28).

(Deu. 19:4, 5) ”Ahora bien, este es el caso del homicida que podrá huir allí y tendrá que vivir: Cuando hiera a su semejante sin saberlo y no le tuviera odio anteriormente; 5 o cuando vaya con su semejante al bosque a recoger leña, y haya levantado la mano para dar un golpe con el hacha y cortar el árbol, y el hierro se haya salido del mango de madera, y le haya dado a su semejante y este haya muerto, él mismo debe huir a una de estas ciudades y tendrá que vivir.
(Núm. 35:20-24) Y si en odio estaba empujándolo o le ha arrojado algo mientras estaba al acecho para que muriera, 21 o en enemistad lo ha herido con la mano para que muriera, sin falta debe ser muerto el heridor. Es un asesino. El vengador de la sangre dará muerte al asesino cuando lo encuentre. 22 ”’Pero si fue inesperadamente, sin enemistad, que lo ha empujado o ha arrojado cualquier objeto hacia él sin estar al acecho, 23 o cualquier piedra por la cual podría morir, sin verlo, o la hiciera caer sobre él, de modo que muera, mientras no estaba en enemistad con él y no estaba buscando su daño, 24 la asamblea entonces tiene que juzgar entre el heridor y el vengador de la sangre, de acuerdo con estos juicios.
(Deu. 19:6, 7) De otro modo, puede que el vengador de la sangre, por tener enardecido el corazón, corra tras el homicida y de veras lo alcance, dado que es grande el camino; y puede que realmente hiera su alma mortalmente, cuando el caso es que no hay sentencia de muerte para él, porque no le tenía odio con anterioridad. 7 Por eso te estoy mandando, diciendo: ‘Apartarás para ti tres ciudades’.
(Jos. 20:4, 5) Y él tendrá que huir a una de estas ciudades y detenerse a la entrada de la puerta de la ciudad y hablar sus palabras a oídos de los ancianos de aquella ciudad; y ellos tienen que recibirlo a sí en la ciudad y darle un lugar, y él tiene que morar con ellos. 5 Y en caso de que el vengador de la sangre corra tras él, entonces no deben entregar al homicida en su mano; porque fue sin saberlo que hirió mortalmente a su semejante, y no le tenía odio anteriormente.
(Núm. 35:6) ”Estas son las ciudades que ustedes darán a los levitas: seis ciudades de refugio, las cuales darán para que huya allá el homicida, y además de estas darán otras cuarenta y dos ciudades.
(Núm. 35:25-28) Y la asamblea tiene que librar de la mano del vengador de la sangre al homicida, y la asamblea tiene que devolverlo a su ciudad de refugio a la cual había huido, y él tiene que morar en ella hasta la muerte del sumo sacerdote que fue ungido con el aceite santo. 26 ”’Pero si el homicida sin falta sale del límite de su ciudad de refugio a la cual puede huir, 27 y el vengador de la sangre de veras lo halla fuera del límite de su ciudad de refugio, y el vengador de la sangre realmente mata al homicida, no tiene culpa de sangre.28 Porque él debería morar en su ciudad de refugio hasta la muerte del sumo sacerdote, y después de la muerte del sumo sacerdote el homicida puede volver a la tierra de su posesión.

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