Acerquémonos a Jehová: Estudio con textos bíblicos | Semana dell 29 de Junio

Información de estudio para el libro: Acerquémonos a Jehová

cl cap. 26 párrs. 18-23 y recuadro de la pág. 269 (30 min.)

¿Qué ocurre con las consecuencias?


18. ¿Por qué no implica el perdón que el arrepentido quede exento de todas las consecuencias de su mala conducta?


18 ¿Se desprende de la actitud perdonadora de Jehová que el arrepentido queda exento de todas las consecuencias de su mala conducta? De ninguna manera. No podemos pecar con impunidad. Pablo escribió: “Cualquier cosa que el hombre esté sembrando, esto también segará” (Gálatas 6:7). Por tanto, quizá tengamos que afrontar algunas repercusiones de nuestros actos. Sin embargo, esto no quiere decir que, después de absolvernos, Dios haga que suframos penalidades. Cuando estas surjan, los cristianos no deberían creer que él los está castigando por sus faltas del pasado (Santiago 1:13). Por otro lado, él no nos resguarda de todos los efectos de nuestros errores. Entre las secuelas ineludibles figuran divorcios, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual y la pérdida de la confianza o el respeto. No olvidemos que aunque Jehová perdonó a David las transgresiones cometidas en el caso de Bat-seba y Urías, no lo amparó de las calamidades consiguientes (2 Samuel 12:9-12).
Gálatas 6:7 No se extravíen: de Dios uno no se puede mofar. Porque cualquier cosa que el hombre esté sembrando, esto también segará;
Santiago 1:13 Al estar bajo prueba, que nadie diga: “Dios me somete a prueba”. Porque con cosas malas Dios no puede ser sometido a prueba, ni somete a prueba él mismo a nadie.
2 Samuel 12:9-12 ¿Por qué despreciaste la palabra de Jehová, haciendo lo que es malo a sus ojos? A Urías el hitita lo derribaste a espada, y a su esposa la tomaste por esposa tuya, y a él lo mataste por la espada de los hijos de Ammón. 10 Y ahora una espada no se apartará de tu propia casa hasta tiempo indefinido, como consecuencia del hecho de que me despreciaste de modo que tomaste a la esposa de Urías el hitita para que llegara a ser tu esposa’. 11 Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Aquí estoy levantando contra ti calamidad procedente de tu propia casa; y ciertamente tomaré a tus esposas ante tus mismos ojos y las daré a tu semejante, y él ciertamente se acostará con tus esposas ante los ojos de este sol. 12 Mientras que tú mismo obraste en secreto, yo, por mi parte, haré esta cosa enfrente de todo Israel y enfrente del sol’”.

19-21. a) ¿Cómo beneficiaba la disposición de Levítico 6:1-7 tanto a la víctima como al ofensor? b) ¿Qué desea Jehová que hagamos si hemos perjudicado a alguien con nuestros pecados?


19 Los pecados también tienen otras consecuencias, sobre todo si perjudican a alguien más. Por ejemplo, el capítulo 6 de Levítico recoge la estipulación de la Ley mosaica en el siguiente caso: un israelita comete un grave delito al apropiarse con robo, extorsión o fraude de bienes ajenos; no obstante, dado que solo se dispone de su palabra contra la del acusador, al principio niega ser culpable y hasta se atreve a confirmarlo jurando en falso. Aunque al final termina confesando debido al remordimiento, para obtener el perdón de Dios, ha de dar tres pasos más: devolver los artículos, pagar a la víctima un recargo equivalente al 20% del valor de lo sustraído y presentar un carnero como ofrenda por la culpa. La disposición concluye: “El sacerdote tiene que hacer expiación por él delante de Jehová, y así tiene que serle perdonado” (Levítico 6:1-7).
Levítico 6:1-30 Y Jehová siguió hablando a Moisés, y dijo: 2 “En caso de que peque un alma porque de hecho se porta infielmente para con Jehová, y efectivamente engañe dicho individuo a su asociado acerca de algo encargado a él o de un depósito en su mano o de un robo, o en efecto defraude a su asociado, 3 o de veras halle algo perdido y en efecto se haga engañoso en cuanto a ello y de hecho jure falsamente sobre cualquiera de todas las cosas que el hombre pudiera hacer y pecar por ellas; 4 entonces tiene que ocurrir que en caso de que peque y en realidad se haga culpable, tiene que devolver la cosa robada que haya robado o la cosa extorsionada que haya obtenido por fraude o la cosa encargada a él que haya sido puesta a su cargo, o la cosa perdida que haya hallado, 5 o cualquier cosa que sea sobre la cual jurara falsamente, y tiene que dar compensación por ella en su cantidad total, y le añadirá un quinto de ella. A aquel de quien sea se lo dará en el día que quede probada su culpa. 6 Y como su ofrenda por la culpa traerá a Jehová un carnero sano del rebaño conforme a la valoración, para una ofrenda por la culpa, al sacerdote. 7 Y el sacerdote tiene que hacer expiación por él delante de Jehová, y así tiene que serle perdonado respecto a cualquiera de todas las cosas que pudiera hacer que le resultaran en culpabilidad”. 8 Y Jehová continuó hablando a Moisés, y dijo: 9 “Da orden a Aarón y sus hijos, diciendo: ‘Esta es la ley de la ofrenda quemada: La ofrenda quemada estará sobre el hogar encima del altar durante toda la noche hasta la mañana, y el fuego del altar estará encendido en él. 10 Y el sacerdote tiene que vestirse de su vestido de lino oficial, y pondrá los calzoncillos de lino sobre su carne. Entonces tiene que alzar las cenizas grasosas de la ofrenda quemada que el fuego regularmente consume sobre el altar, y tiene que colocarlas al lado del altar. 11 Y tiene que despojarse de sus prendas de vestir y ponerse otras prendas de vestir, y tiene que sacar las cenizas grasosas a un lugar limpio fuera del campamento. 12 Y el fuego [que arde] sobre el altar se mantendrá ardiendo sobre él. No debe apagarse. Y el sacerdote tiene que quemar leña sobre él mañana a mañana y poner en orden encima de él la ofrenda quemada, y tiene que hacer humear encima de él los trozos grasos de los sacrificios de comunión. 13 Un fuego se mantendrá ardiendo constantemente sobre el altar. No debe apagarse. 14 ”’Ahora bien, esta es la ley de la ofrenda de grano: Ustedes, los hijos de Aarón, preséntenla delante de Jehová enfrente del altar. 15 Y uno de ellos tiene que alzar de a puñado parte de la flor de harina de la ofrenda de grano y parte de su aceite y todo el olíbano que esté sobre la ofrenda de grano, y tiene que hacerlo humear sobre el altar como olor conducente a descanso para recordativo de ella a Jehová. 16 Y lo que quede de ella lo comerán Aarón y sus hijos. Se comerá como tortas no fermentadas en un lugar santo. Lo comerán en el patio de la tienda de reunión. 17 No debe cocerse con ninguna cosa leuda. Lo he dado como la parte que les corresponde de mis ofrendas hechas por fuego. Es cosa santísima, como la ofrenda por el pecado y como la ofrenda por la culpa. 18 Todo varón entre los hijos de Aarón lo comerá. Es una porción asignada hasta tiempo indefinido durante todas las generaciones de ustedes, de las ofrendas de Jehová hechas por fuego. Todo cuanto las toque quedará santificado’”. 19 Y Jehová siguió hablando a Moisés, y dijo: 20 “Esta es la ofrenda de Aarón y sus hijos que ellos presentarán a Jehová en el día que él sea ungido: un décimo de efá de flor de harina como ofrenda de grano constantemente, la mitad de ello por la mañana y la mitad de ello por la tarde. 21 Se hará con aceite sobre una tartera. La traerás bien mezclada. Presentarás en pedazos los pasteles de la ofrenda de grano como olor conducente a descanso a Jehová. 22 Y la hará el sacerdote, el que sea ungido en lugar de él de entre sus hijos. Es disposición reglamentaria hasta tiempo indefinido: Como ofrenda entera se hará que humee a Jehová. 23 Y toda ofrenda de grano de un sacerdote debe resultar ser una ofrenda entera. No debe comerse”. 24 Y Jehová habló adicionalmente a Moisés, y dijo: 25 “Habla a Aarón y a sus hijos, y di: ‘Esta es la ley de la ofrenda por el pecado: En el lugar donde regularmente se degüella la ofrenda quemada se degollará la ofrenda por el pecado delante de Jehová. Es cosa santísima. 26 El sacerdote que la ofrece por el pecado la comerá. En un lugar santo se comerá, en el patio de la tienda de reunión. 27 ”’Todo cuanto toque su carne quedará santificado, y cuando alguien salpique parte de la sangre de ella sobre la prenda de vestir, lavarás en un lugar santo aquello sobre lo cual salpique la sangre. 28 Y la vasija de barro en que se cueza ha de ser hecha añicos. Pero si se ha cocido en una vasija de cobre, entonces esta tiene que ser restregada y enjuagada con agua. 29 ”’Todo varón de los sacerdotes la comerá. Es cosa santísima. 30 Sin embargo, no debe comerse ninguna ofrenda por el pecado de la cual parte de la sangre haya de ser traída dentro de la tienda de reunión para hacer expiación en el lugar santo. Ha de ser quemada con fuego.
Levítico 6:1-7 Y Jehová siguió hablando a Moisés, y dijo: 2 “En caso de que peque un alma porque de hecho se porta infielmente para con Jehová, y efectivamente engañe dicho individuo a su asociado acerca de algo encargado a él o de un depósito en su mano o de un robo, o en efecto defraude a su asociado, 3 o de veras halle algo perdido y en efecto se haga engañoso en cuanto a ello y de hecho jure falsamente sobre cualquiera de todas las cosas que el hombre pudiera hacer y pecar por ellas; 4 entonces tiene que ocurrir que en caso de que peque y en realidad se haga culpable, tiene que devolver la cosa robada que haya robado o la cosa extorsionada que haya obtenido por fraude o la cosa encargada a él que haya sido puesta a su cargo, o la cosa perdida que haya hallado, 5 o cualquier cosa que sea sobre la cual jurara falsamente, y tiene que dar compensación por ella en su cantidad total, y le añadirá un quinto de ella. A aquel de quien sea se lo dará en el día que quede probada su culpa. 6 Y como su ofrenda por la culpa traerá a Jehová un carnero sano del rebaño conforme a la valoración, para una ofrenda por la culpa, al sacerdote. 7 Y el sacerdote tiene que hacer expiación por él delante de Jehová, y así tiene que serle perdonado respecto a cualquiera de todas las cosas que pudiera hacer que le resultaran en culpabilidad”.

20 Esta ordenanza divina era muy misericordiosa. Beneficiaba tanto a la víctima, que recobraba lo suyo y veía, con alivio, que se admitía el delito, como al pecador que, movido por su conciencia, reconocía al fin la ofensa y la corregía. De hecho, a menos que actuara así, no tendría el perdón de Dios.
21 Aunque la Ley mosaica ya no está vigente, nos permite comprender mejor los criterios de Jehová, incluida su actitud con respecto al perdón (Colosenses 2:13, 14). A él le complace que hagamos lo posible por corregir los errores que hayan perjudicado a otra persona (Mateo 5:23, 24). Para ello tal vez tengamos que admitirlos, reconocer la culpa e incluso ofrecer nuestras excusas a la víctima. Luego debemos acudir a Dios en virtud del sacrificio de Cristo. De este modo nos sentiremos seguros de haber recibido Su perdón (Hebreos 10:21, 22).
Colosenses 2:13, 14 Además, aunque estaban muertos en sus ofensas y en el estado incircunciso de su carne, [Dios] los vivificó junto con él. Bondadosamente nos perdonó todas nuestras ofensas 14 y borró el documento manuscrito contra nosotros, que consistía en decretos y que estaba en oposición a nosotros; y Él lo ha quitado del camino clavándolo al madero de tormento.
Mateo 5:23, 24 ”Por eso, si estás llevando tu dádiva al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja tu dádiva allí enfrente del altar, y vete; primero haz las paces con tu hermano, y luego, cuando hayas vuelto, ofrece tu dádiva.
Hebreos 10:21, 22 y puesto que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios, 22 acerquémonos con corazones sinceros en la plena seguridad de la fe, pues los corazones se nos han limpiado por rociadura de una conciencia inicua, y los cuerpos se nos han lavado con agua limpia.

22. ¿Qué pudiera acompañar al perdón de Jehová?


22 Como todo padre amoroso, Jehová a veces nos brinda su perdón junto con alguna medida disciplinaria (Proverbios 3:11, 12). Así, el cristiano arrepentido tal vez tenga que renunciar a sus apreciados privilegios de servicio como anciano, siervo ministerial o evangelizador de tiempo completo. Pero la corrección que supone tal pérdida temporal, por dolorosa que sea, no es muestra de que Dios le niegue el perdón. Debemos recordar que la disciplina de Jehová demuestra el amor que nos tiene y, por tanto, lo mejor es aceptarla y obrar en consecuencia (Hebreos 12:5-11).
Proverbios 3:11, 12 La disciplina de Jehová, oh hijo mío, no rechaces; y no aborrezcas su censura, 12 porque Jehová censura al que ama, aun como lo hace un padre a un hijo en quien se complace.
Hebreos 12:5-11 pero se han olvidado por completo de la exhortación que se dirige a ustedes como a hijos: “Hijo mío, no tengas en poco [la] disciplina de Jehová, ni desfallezcas cuando seas corregido por él; 6 porque Jehová disciplina a quien ama; de hecho, azota a todo aquel a quien recibe como hijo”. 7 Para disciplina ustedes están aguantando. Dios está tratando con ustedes como con hijos. Pues, ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 8 Pero si ustedes están sin la disciplina de la cual todos han llegado a ser participantes, son verdaderamente hijos ilegítimos, y no hijos. 9 Además, solíamos tener padres que eran de nuestra carne para disciplinarnos, y les mostrábamos respeto. ¿No hemos de sujetarnos mucho más al Padre de nuestra vida espiritual, y vivir? 10 Pues ellos por unos cuantos días nos disciplinaban según lo que les parecía bien, pero él lo hace para provecho nuestro de modo que participemos de su santidad. 11 Es cierto que ninguna disciplina parece por el presente ser cosa de gozo, sino penosa; sin embargo, después, a los que han sido entrenados por ella, da fruto pacífico, a saber, justicia.

23. ¿Por qué no deberíamos pensar nunca que no podemos recibir la misericordia de Jehová, y por qué debemos imitar su magnanimidad?


23 ¡Qué alivio saber que Dios está “listo para perdonar”! A pesar de las faltas que hayamos cometido, nunca pensemos que no podemos recibir su misericordia. Si nos arrepentimos de corazón, damos los pasos debidos para corregir el mal e imploramos su perdón en virtud de la sangre derramada de Jesús, podemos tener confianza absoluta en que él nos absolverá (1 Juan 1:9). Por tanto, imitemos su actitud perdonadora en nuestras relaciones con el prójimo. Después de todo, si Jehová, que no peca, es tan magnánimo y amoroso con nosotros, ¿no deberíamos nosotros, pecadores como somos, procurar perdonarnos mutuamente?
1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda injusticia.

Preguntas para meditar


2 Crónicas 33:1-13 ¿Por qué perdonó Jehová a Manasés, y qué nos enseña sobre su misericordia este hecho?


2 Crónicas 33:1-13 Doce años de edad tenía Manasés cuando empezó a reinar, y por cincuenta y cinco años reinó en Jerusalén. 2 Y procedió a hacer lo que era malo a los ojos de Jehová, conforme a las cosas detestables de las naciones que Jehová había expulsado de delante de los hijos de Israel. 3 Así que volvió a construir los lugares altos que Ezequías su padre había demolido, y erigió altares a los Baales e hizo postes sagrados, y se puso a inclinarse ante todo el ejército de los cielos y a servirles. 4 Y edificó altares en la casa de Jehová, respecto a la cual Jehová había dicho: “En Jerusalén mi nombre resultará estar hasta tiempo indefinido”. 5 Y pasó a edificar altares a todo el ejército de los cielos en dos patios de la casa de Jehová. 6 Y él mismo hizo pasar a sus propios hijos por el fuego en el valle del hijo de Hinón, y practicó la magia y usó la adivinación y practicó la hechicería e hizo médium espiritistas y pronosticadores profesionales de sucesos. Hizo en gran escala lo que era malo a los ojos de Jehová, para ofenderle. 7 Además, la imagen tallada que había hecho la puso en la casa del Dios [verdadero], respecto a la cual Dios había dicho a David y a Salomón su hijo: “En esta casa y en Jerusalén, que he escogido de entre todas las tribus de Israel, pondré mi nombre hasta tiempo indefinido. 8 Y no volveré a quitar el pie de Israel de sobre el suelo que asigné a sus antepasados, con tal que solo pongan cuidado en hacer todo lo que les he mandado respecto a toda la ley y las disposiciones reglamentarias y las decisiones judiciales por la mano de Moisés”. 9 Y Manasés siguió seduciendo a Judá y a los habitantes de Jerusalén para que hicieran peor que las naciones que Jehová había aniquilado de delante de los hijos de Israel. 10 Y Jehová siguió hablando a Manasés y su pueblo, pero ellos no prestaron atención. 11 Por fin Jehová trajo contra ellos a los jefes del ejército que pertenecía al rey de Asiria, y así ellos capturaron a Manasés en los huecos, y lo sujetaron con dos grilletes de cobre y se lo llevaron a Babilonia. 12 Y tan pronto como esto le causó angustia, él ablandó el rostro de Jehová su Dios, y siguió humillándose mucho a causa del Dios de sus antepasados. 13 Y siguió orando a Él, de modo que Él se dejó rogar por él y oyó su petición de favor y lo restauró en Jerusalén a su gobernación real; y Manasés llegó a saber que Jehová es el Dios [verdadero].

Mateo 6:12, 14, 15 ¿Por qué debemos perdonar al prójimo cuando hay razón válida para ello?


Mateo 6:12 y perdónanos nuestras deudas, como nosotros también hemos perdonado a nuestros deudores.
Mateo 6:14, 15 ”Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, su Padre celestial también los perdonará a ustedes; 15 mientras que si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco perdonará su Padre las ofensas de ustedes.

Lucas 15:11-32 ¿Qué aprendemos en esta parábola sobre la disposición de Jehová a perdonar, y qué sentimientos nos infunde?


Lucas 15:11-32 Entonces dijo: “Cierto hombre tenía dos hijos. 12 Y el más joven de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte que me corresponde de la hacienda’. Entonces él les dividió su medio de vivir. 13 Más tarde, no muchos días después, el hijo más joven recogió todas las cosas y viajó al extranjero a un país distante, y allí malgastó su hacienda viviendo una vida disoluta. 14 Cuando lo hubo gastado todo, ocurrió un hambre severa por todo aquel país, y él comenzó a padecer necesidad. 15 Hasta fue y se acogió a uno de los ciudadanos de aquel país, y este lo envió a sus campos a guardar cerdos. 16 Y deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, y nadie le daba [nada]. 17 ”Cuando recobró el juicio, dijo: ‘¡Cuántos asalariados de mi padre tienen pan en abundancia, mientras yo aquí perezco de hambre! 18 Me levantaré y haré el viaje a donde mi padre, y le diré: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. Hazme como uno de tus asalariados”’. 20 De modo que se levantó y fue a donde su padre. Mientras él estaba todavía lejos, su padre alcanzó a verlo, y se enterneció, y corrió y se le echó sobre el cuello y lo besó tiernamente. 21 Entonces el hijo le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. Hazme como uno de tus asalariados’. 22 Pero el padre dijo a sus esclavos: ‘¡Pronto!, saquen una ropa larga, la mejor, y vístanlo con ella, y pónganle un anillo en la mano y sandalias en los pies. 23 Y traigan el torillo cebado, degüéllenlo, y comamos y gocemos, 24 porque este hijo mío estaba muerto y volvió a vivir; estaba perdido y fue hallado’. Y comenzaron a gozar. 25 ”Pues bien, su hijo mayor estaba en el campo; y a medida que venía y se acercaba a la casa oyó un concierto de música y danzas. 26 De modo que llamó a sí a uno de los sirvientes e inquirió qué significaban estas cosas. 27 Él le dijo: ‘Tu hermano ha venido, y tu padre degolló el torillo cebado, porque lo recobró en buena salud’. 28 Pero él se airó, y no quiso entrar. Entonces su padre salió y se puso a suplicarle. 29 En respuesta, él dijo a su padre: ‘Hace ya tantos años que he trabajado para ti como un esclavo, y ni una sola vez transgredí tu mandamiento, y, no obstante, a mí ni una sola vez me diste un cabrito para que gozara con mis amigos. 30 Pero tan pronto como llegó este hijo tuyo que se comió tu medio de vivir con las rameras, le degollaste el torillo cebado’. 31 Entonces él le dijo: ‘Hijo, tú siempre has estado conmigo, y todas las cosas que son mías son tuyas; 32 pero simplemente teníamos que gozar y tener regocijo, porque este hermano tuyo estaba muerto y llegó a vivir, y estaba perdido y fue hallado’”.

2 Corintios 7:8-11 ¿Qué debemos hacer para recibir el perdón divino?


2 Corintios 7:8-11 Por eso, aunque los entristecí con mi carta, no me pesa. Aun cuando al principio sí me pesó (veo que aquella carta los entristeció, aunque solo por un breve espacio), 9 ahora me regocijo, no porque fueran simplemente entristecidos, sino porque fueron entristecidos para arrepentimiento; porque fueron entristecidos de manera piadosa, para que en nada sufrieran daño debido a nosotros. 10 Porque la tristeza de manera piadosa obra arrepentimiento para salvación del cual no hay que tener pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte. 11 Porque, ¡miren!, esta misma cosa, el que hayan sido entristecidos de manera piadosa, ¡qué gran solicitud produjo en ustedes, sí, el librarse de culpa, sí, indignación, sí, temor, sí, anhelo, sí, celo, sí, corrección del abuso! En todo respecto ustedes demostraron ser castos en este asunto.

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