Nuestras Reuniones "Todo En Uno" (TEU) ‒ Semana del 12 de mayo

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Todas nuestras reuniones en uno - Semana del 12 de mayo


‒Escuela del Ministerio Teocrático
–Puntos Sobresalientes de la Biblia
‒Reunión de Servicio
‒Estudio Bíblico de la Congregación
‒Estudio de La Atalaya


Nuestras Reuniones Todo En Uno (TEU)


Escuela del Ministerio Teocrático


Núm. 1: Éxodo 29:19-30


Núm. 2: Jesús no dividió la Ley mosaica en dos partes, una “ceremonial” y otra “moral” (rs pág. 336 párrs. 1, 2)

rs pág. 336 párrs. 1, 2 Sábado (Día de descanso)
Mat. 5:17, 21, 23, 27, 31, 38: “No piensen que vine a destruir la Ley o los Profetas. No vine a destruir, sino a cumplir.” Ahora note lo que Jesús abarcó en otros comentarios que hizo. “Oyeron que se dijo a los de la antigüedad: ‘No debes asesinar [Éxo. 20:13; el Sexto Mandamiento]’ [...] Si, pues, traes tu don al altar [Deu. 16:16, 17; que no es parte de los Diez Mandamientos] [...] Oyeron ustedes que se dijo: ‘No debes cometer adulterio [Éxo. 20:14; el Séptimo Mandamiento].’ Además se dijo: ‘Cualquiera que se divorcie de su esposa, déle un certificado de divorcio [Deu. 24:1; que no es parte de los Diez Mandamientos].’ Oyeron ustedes que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente [Éxo. 21:23-25; que no es parte de los Diez Mandamientos].’” (De modo que Jesús mezcló referencias a los Diez Mandamientos y a otras partes de la Ley, y no hizo distinción entre ellas. ¿Debemos nosotros tratarlas de modo diferente?)
Cuando a Jesús le preguntaron: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?”, ¿aisló él los Diez Mandamientos? En vez de eso, contestó: “‘Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente.’ Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo, semejante a él, es éste: ‘Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo.’ De estos dos mandamientos pende toda la Ley, y los Profetas” (Mat. 22:35-40). Si algunas personas se adhieren a los Diez Mandamientos (Deu. 5:6-21) y dicen que los cristianos están obligados a obedecerlos, pero no al resto de la Ley, ¿no están de hecho rechazando lo que Jesús dijo (cuando citó Deu. 6:5 y Lev. 19:18) en cuanto a cuáles mandamientos son los mayores?

Núm. 3: Abrahán. La obediencia, la generosidad y el valor agradan a Jehová (it-1 pág. 30 párr. 7–pág. 31 párr. 2)

it-1 pág. 30 párr. 7–pág. 31 párr. 2 Abrahán
Residencia temporal en Canaán. A los setenta y cinco años, Abrahán salió de Harán junto con su casa hacia la tierra de Canaán, donde había de vivir los restantes cien años de su vida en tiendas de campaña como residente forastero y nómada. (Gé 12:4.) Después de la muerte de su padre, Abrahán salió de Harán en 1943 a. E.C. y cruzó el río Éufrates, probablemente el día 14 del mes que más tarde se llamaría Nisán. (Gé 11:32; Éx 12:40-43, LXX.) Fue entonces cuando entró en vigor el pacto entre Jehová y Abrahán y comenzó el período de cuatrocientos treinta años de residencia temporal que concluyó con la celebración del pacto de la Ley con Israel. (Éx 12:40-42; Gál 3:17.)
Abrahán viajó hacia el S., con sus rebaños y vacadas, probablemente pasando por Damasco, hasta llegar a Siquem (situada a 48 Km. al N. de Jerusalén), cerca de los árboles grandes de Moré. (Gé 12:6.) Allí fue donde Jehová se le apareció de nuevo y le confirmó y amplió Su promesa y Su pacto con las palabras: “A tu descendencia voy a dar esta tierra”. (Gé 12:7.) Abrahán construyó en ese lugar un altar para Jehová e hizo lo mismo en otros lugares del camino a medida que se desplazaba hacia el S., y en ellos invocaba el nombre de Jehová. (Gé 12:8, 9.) Con el tiempo, un hambre muy severa le obligó a mudarse temporalmente a Egipto, donde, para proteger su vida, dijo que Sara era su hermana. Esto resultó en que Faraón introdujera a esta hermosa mujer en su casa para tomarla como esposa, pero Jehová hizo que la devolviera a su esposo antes de que tuviera relaciones con ella. Abrahán entonces regresó a Canaán, al campamento que estaba entre Betel y Hai, y de nuevo invocó “el nombre de Jehová”. (Gé 12:10–13:4.)
Luego Abrahán y Lot tuvieron que separarse debido a que sus rebaños y vacadas habían aumentado mucho. Lot escogió la cuenca de la parte baja del Jordán, una región bien regada que era “como el jardín de Jehová”, y más tarde asentó su campamento cerca de Sodoma. (Gé 13:5-13.) Abrahán, por su parte, después que se le dijo que viajara a lo largo y ancho de la tierra, llegó a morar entre los árboles grandes de Mamré, en Hebrón, a 30 Km. al SSO. de Jerusalén. (Gé 13:14-18.)
Cuando cuatro reyes aliados, encabezados por el rey mesopotámico Kedorlaomer, lograron aplastar a cinco reyes cananeos que se habían rebelado, Sodoma y Gomorra fueron saqueadas y a Lot se lo llevaron cautivo junto con todas sus propiedades. Al enterarse de esto, Abrahán rápidamente juntó en formación militar a sus hombres adiestrados, 318 esclavos de su casa. Junto con sus aliados, Aner, Escol y Mamré, emprendió una marcha forzada en persecución de los captores hasta más allá de Damasco, a unos 300 Km. en dirección norte, y, gracias a la ayuda de Jehová, derrotó a una fuerza muy superior a la suya. Así se rescató a Lot y todo lo suyo. (Gé 14:1-16, 23, 24.) Al regreso de Abrahán de esta gran victoria, Melquisedec, un “sacerdote del Dios Altísimo” que también era rey de Salem, salió y bendijo a Abrahán, quien a su vez “le dio el décimo de todo”. (Gé 14:17-20.)

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Puntos Sobresaliente de la Biblia


Puntos sobresalientes del libro de Éxodo 27‒29


Capítulo 27:
w11 1/10 pág. 10 ¿Lo sabía?
¿Por qué eran tan valorados los olivos en tiempos bíblicos?
▪ Entre las bendiciones que Dios prometió a su pueblo si se mantenía fiel estaban las viñas y los olivares (Deuteronomio 6:10, 11). En nuestros días, el olivo sigue siendo un árbol muy apreciado allí donde se cultiva. Sin necesidad de muchos cuidados, puede producir fruto abundante durante cientos de años. Además, crece incluso en suelos rocosos y es muy resistente a las sequías. Y si por alguna razón se corta el árbol, enseguida salen rebrotes que pueden convertirse en troncos.
El olivo tenía muchos usos en tiempos bíblicos. La corteza y las hojas se utilizaban como remedio contra la fiebre. Y la resina con olor a vainilla de las ramas viejas se empleaba para hacer perfumes. Sin embargo, este árbol se valoraba sobre todo por las aceitunas y, en especial, por su aceite. Se dice que casi la mitad de la pulpa de una aceituna madura es aceite.
Un buen árbol puede producir 57 litros (15 galones) de aceite al año. El aceite de oliva también se empleaba como combustible para las lámparas, en ceremonias religiosas o de otro tipo y como cosmético para el cuerpo y el cabello, así como para tratar heridas y magulladuras (Éxodo 27:20; Levítico 2:1-7; 8:1-12; Rut 3:3; Lucas 10:33, 34).

Capítulo 28:
w02 1/8 pág. 10 párr. 5 Sumisión leal a la autoridad divina
5. Además de establecer jueces, ¿qué otras disposiciones dictó Jehová para cuidar de su pueblo?
5 Jehová dictó otras disposiciones para satisfacer las necesidades espirituales de su pueblo. Aun antes de que este llegara a la Tierra Prometida, Dios ordenó la construcción de un tabernáculo que constituiría el centro de la adoración verdadera. También instituyó un sacerdocio para enseñar la Ley, ofrecer sacrificios animales y quemar el incienso de la mañana y de la tarde. Dios nombró sumo sacerdote de Israel al hermano mayor de Moisés, Aarón, y designó a los hijos de este para ayudar a su padre en sus funciones (Éxodo 28:1; Números 3:10; 2 Crónicas 13:10, 11).

w04 15/2 pág. 11 párrs. 6-7 Mantengámonos castos salvaguardando el corazón
6, 7. a) ¿En qué consiste la santidad, y por qué es importante para los siervos de Jehová? b) ¿Por qué podemos estar seguros de que los seres humanos imperfectos podemos reflejar la santidad de Jehová?
6 El corazón no nos inclinará hacia la castidad de un modo natural, sino que debemos dirigirlo en esa dirección. Una forma de hacerlo es reflexionar en el auténtico valor de la castidad. Es una virtud muy relacionada con la santidad, la cual, a su vez, significa pureza, separación del pecado. La santidad es una cualidad preciosa que forma parte de la naturaleza misma de Jehová Dios. Cientos de versículos bíblicos la atribuyen al Creador. De hecho, las Escrituras enseñan que “la santidad pertenece a Jehová” (Éxodo 28:36). Pero ¿qué tiene que ver esta excelsa cualidad con nosotros, que somos seres humanos imperfectos?
7 Jehová nos manda en su Palabra: “Tienen que ser santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16). En efecto, podemos imitar la santidad de Dios; podemos ser puros ante él, mantenernos castos. De forma que cuando nos abstenemos de cometer actos impuros y deshonrosos, procuramos alcanzar un privilegio preciado y emocionante: el de reflejar una hermosa característica del Dios Altísimo (Efesios 5:1). No supongamos que eso está fuera de nuestras posibilidades, pues Jehová es un Amo sabio y razonable, que nunca nos pide más de lo que podemos dar (Salmo 103:13, 14; Santiago 3:17). Claro, conservar la pureza moral y espiritual requiere esfuerzo. Sin embargo, el apóstol Pablo indicó que “la sinceridad y castidad [...] se deben al Cristo” (2 Corintios 11:3). ¿Acaso no les debemos a Cristo y a su Padre todo esfuerzo por mantener la castidad? Al fin y al cabo, ellos nos han mostrado más amor del que jamás podremos darles a cambio (Juan 3:16; 15:13). Tenemos el privilegio de expresar nuestra gratitud llevando vidas que manifiesten moralidad y pureza. Ver la castidad de esta manera nos permitirá valorarla y salvaguardar el corazón.

w06 1/11 pág. 22 párrs. 2-3 ¿Nos adherimos al criterio de Jehová sobre las cosas sagradas?
2, 3. a) ¿De qué formas ponen de relieve las Escrituras que Jehová es santo? b) ¿Qué implica tratar el nombre de Jehová como algo santo?
2 En el hebreo bíblico, la palabra santo expresa la idea de separación, y en el ámbito religioso se aplica a todo aquello que es apartado del uso corriente o es tenido por sagrado. Jehová es santo en sentido absoluto, y por eso se le llama el “Santísimo” (Proverbios 9:10; 30:3). En el antiguo Israel, el sumo sacerdote llevaba en el turbante una placa de oro con la inscripción “La santidad pertenece a Jehová” (Éxodo 28:36, 37). Además, las Escrituras indican que los querubines y los serafines que rodean el trono de Jehová claman: “Santo, santo, santo es Jehová” (Isaías 6:2, 3; Revelación [Apocalipsis] 4:6-8). Esta repetición pone de relieve que Jehová es santo, limpio y puro en grado superlativo. Él es, de hecho, el Origen de toda santidad.
3 El nombre divino, Jehová, es sagrado. El salmista exclamó: “Elogien ellos tu nombre. Grande e inspirador de temor, santo es este” (Salmo 99:3). Jesús nos enseñó a orar diciendo: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea [o: “sea tenido por sagrado; sea tratado como santo”] tu nombre” (Mateo 6:9, nota). María, la madre terrenal de Jesús, cantó: “Mi alma engrandece a Jehová, [...] grandes obras me ha hecho el Poderoso, y santo es su nombre” (Lucas 1:46, 49). Del mismo modo, los siervos de Jehová de la actualidad tratamos su nombre como algo santo y evitamos hacer cualquier cosa que pueda mancharlo. Además, lo que es sagrado para Jehová, también lo es para nosotros (Amós 5:14, 15).

w07 15/5 pág. 24 párrs. 11-12 Pronto acabará todo el sufrimiento
11, 12. a) ¿Por qué no hubo lugar para el perdón cuando Adán y Eva pecaron? b) ¿Por qué no tolerará Jehová el pecado para siempre?
11 ¿Podía Jehová sencillamente haber perdonado a Adán y Eva? En este caso no cabía el perdón. Al ser perfectos, eligieron deliberadamente rechazar la soberanía de Jehová y aceptar la guía de Satanás. Por eso no hubo ninguna señal de arrepentimiento de parte de los rebeldes. Sin embargo, cuando alguien plantea esta cuestión del perdón, en realidad se pregunta por qué no rebajó Jehová su norma y toleró el pecado y la rebelión. Para hallar la respuesta, es preciso tomar en cuenta un rasgo esencial de su naturaleza: su santidad (Éxodo 28:36; 39:30).
12 En la Biblia se recalca la santidad de Jehová cientos de veces, aunque, lamentablemente, pocas personas en este mundo corrupto entienden lo que implica. Jehová es limpio y puro, y está separado de todo pecado (Isaías 6:3; 59:2). En cuanto al pecado, él ha dispuesto un medio para expiarlo, o eliminarlo, y no lo tolerará para siempre. Si Jehová estuviera dispuesto a tolerarlo por la eternidad, no nos quedaría ninguna esperanza para el futuro (Proverbios 14:12). Al debido tiempo, restaurará toda la creación a un estado de santidad. Y así habrá de ser, pues es la voluntad del Santísimo.

it-2 pág. 1066 Sumo sacerdote
Las prendas de vestir oficiales. Además de las prendas de vestir de lino que llevaba regularmente, similares a las de los sacerdotes (Le 16:4), el sumo sacerdote tenía para ciertas ocasiones otras prendas de vestir especiales de mayor gloria y belleza. Los capítulos 28 y 39 de Éxodo describen el diseño y la confección de estas bajo la dirección de Moisés según el mandato de Dios. La prenda más interior (aparte de los calzoncillos de lino, que iban “desde las caderas hasta los muslos” y que todos los sacerdotes llevaban “para cubrir la carne desnuda”; Éx 28:42) era el traje talar (heb. kut•tó•neth), hecho de lino fino (probablemente blanco) tejido en obra escaqueada. Al parecer, este traje talar tenía mangas largas, llegaba hasta los tobillos y estaba tejido en una sola pieza. Alrededor del cuerpo, probablemente por encima de la cintura, llevaba una banda de lino fino torcido tejido con hilo azul, púrpura rojiza y fibra escarlata carmesí. (Éx 28:39; 39:29.)
El turbante, que era diferente de las prendas para la cabeza que llevaban los sacerdotes, también era de lino fino. (Éx 28:39.) Tenía adherida a la parte delantera una lámina resplandeciente de oro puro, sobre la que estaban grabadas las palabras: “La santidad pertenece a Jehová”. (Éx 28:36.) Esta lámina se llamaba “la santa señal de dedicación”. (Éx 29:6; 39:30.)

w08 15/8 pág. 15 párr. 17 Honremos a Jehová actuando con dignidad
17. ¿Cómo muestra la Biblia que debemos comportarnos con dignidad al adorar a Dios?
17 Cuando estamos adorando a Jehová, debemos comportarnos con la dignidad que merece la ocasión. “Guarda tus pies siempre que vayas a la casa del Dios verdadero”, nos recuerda Eclesiastés 5:1. Moisés y Josué debían mostrar respeto y reverencia a Dios quitándose las sandalias antes de pisar suelo santo (Éxo. 3:5; Jos. 5:15). Y los sacerdotes israelitas tenían que usar calzoncillos de lino “para cubrir la carne desnuda” (Éxo. 28:42, 43). Dicho mandato impedía que se dieran situaciones indecorosas mientras estos servían en el altar. Además, la familia de un sacerdote debía conducirse de acuerdo con las elevadas normas sagradas y la dignidad del puesto sacerdotal.

Capítulo 29:
w11 15/8 pág. 8 párr. 2 Esperaban al Mesías
2. ¿Qué significa “Mesías”, y cómo se podría saber quién había sido elegido para serlo?
2 Como judíos que eran, los pastores sabían que la palabra “Mesías”, o “Cristo”, se refería al “Ungido”, es decir, a la persona escogida por Jehová para desempeñar una función especial (Éxo. 29:5-7). Ahora bien, ¿cómo podría cualquiera de ellos aprender más sobre el Mesías y convencer a otras personas de que aquel niño era el elegido para serlo, tal como señaló el ángel? Examinando las profecías de las Escrituras Hebreas que hablaban del Mesías y observando cómo se cumplían durante la vida del niño.

w01 1/2 pág. 14 párr. 2 ¿Cumplimos con nuestra dedicación?
2. ¿Qué significa dedicación en la Biblia? Ilústrelo.
2 Ahora bien, ¿qué significa dedicación en el sentido bíblico? Dedicar traduce un verbo hebreo que significa “mantener separado; estar separado; retirar”. En el antiguo Israel, el sumo sacerdote Aarón llevaba en el turbante “la santa señal de dedicación”, una lámina resplandeciente de oro puro en la que figuraba en hebreo la inscripción “La santidad pertenece a Jehová”. Esa señal recordaba al sumo sacerdote que debía evitar todo lo que profanara el santuario, “porque la señal de la dedicación, el aceite de la unción de su Dios, [estaba] sobre él” (Éxodo 29:6; 39:30; Levítico 21:12).

w09 15/7 pág. 6 párrs. 14-15 Busquemos los tesoros “cuidadosamente ocultados” en Cristo
14, 15. a) ¿Para qué utilizaban los siervos de Dios de la antigüedad ovejas y otros animales? b) ¿Por qué es “el Cordero de Dios” un tesoro incomparable?
14 Jesús es “el Cordero de Dios” (Juan 1:29, 36). En tiempos bíblicos, un medio importante para acercarse a Dios y obtener su perdón era sacrificar ovejas. Por ejemplo, al ver que Abrahán estaba dispuesto a sacrificar a su hijo, Jehová le dijo que no le hiciera daño y le dio un carnero (es decir, una oveja macho) para que lo ofreciera en lugar de Isaac (Gén. 22:12, 13). Antes de ser liberados de Egipto, los israelitas usaron ovejas para celebrar “la pascua de Jehová” (Éxo. 12:1-13). Y más tarde se estableció en la Ley mosaica el sacrificio de ovejas y cabras, entre otros animales (Éxo. 29:38-42; Lev. 5:6, 7).
15 Sin embargo, ninguno de estos sacrificios —ni ningún otro efectuado por seres humanos— podía expiar de manera permanente los pecados ni librar de la muerte a nadie (Heb. 10:1-4). En cambio, Jesús es “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Por sí solo, este hecho convierte a Jesús en un tesoro superior a cualquier tesoro que se haya descubierto en la historia. Por eso debemos estudiar con detenimiento el tema del rescate y ejercer fe en ese maravilloso regalo. Si lo hacemos, tendremos la esperanza de recibir una gran recompensa: gloria y honra en el cielo con Jesucristo si somos miembros del “rebaño pequeño” o vida eterna en un paraíso terrestre si somos de las “otras ovejas” (Luc. 12:32; Juan 6:40, 47; 10:16).

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Reunión de Servicio


Cántico 75
15min.A ella acudirán todas las naciones (Is. 2:2). Entreviste a dos publicadores, uno que lleve muchos años en la verdad y otro que sea relativamente nuevo. ¿Por qué les interesó la verdad? ¿Qué dificultades tuvieron que superar? ¿Qué fue lo que más les impresionó cuando asistieron a su primera reunión? ¿Qué es lo que recuerdan de la primera vez que salieron a predicar? ¿Cómo los ayudaron otros hermanos de la congregación a progresar en sentido espiritual?
15min. “Mejore sus habilidades en el ministerio: prepare una buena introducción.” Análisis con el auditorio. Presente una breve demostración en dos partes: en la primera, se usa una introducción improvisada; en la segunda, una bien preparada. Mencione algunos puntos pertinentes de las páginas 215 a 219 del libro Benefíciese, según lo permita el el tiempo.
Cántico 117 y oración

15 min. A ella acudirán todas las naciones (Is. 2:2).

Entreviste a dos publicadores, uno que lleve muchos años en la verdad y otro que sea relativamente nuevo. ¿Por qué les interesó la verdad? ¿Qué dificultades tuvieron que superar? ¿Qué fue lo que más les impresionó cuando asistieron a su primera reunión? ¿Qué es lo que recuerdan de la primera vez que salieron a predicar? ¿Cómo los ayudaron otros hermanos de la congregación a progresar en sentido espiritual?

(Isaías 2:2) Y en la parte final de los días tiene que suceder [que] la montaña de la casa de Jehová llegará a estar firmemente establecida por encima de la cumbre de las montañas, y ciertamente será alzada por encima de las colinas; y a ella tendrán que afluir todas las naciones.

15 min. “Mejore sus habilidades en el ministerio: prepare una buena introducción.”

Análisis con el auditorio. Presente una breve demostración en dos partes: en la primera, se usa una introducción improvisada; en la segunda, una bien preparada. Mencione algunos puntos pertinentes de las páginas 215 a 219 del libro Benefíciese, según lo permita el tiempo.

Mejore sus habilidades en el ministerio: prepare una buena introducción


Por qué es importante.

Si nuestra introducción no despierta el interés de quien nos escucha, quizás la persona termine la conversación antes de que podamos darle testimonio. Por eso, muchos publicadores opinan que lo primero que dicen es lo más importante. Aunque Nuestro Ministerio del Reino y el libro Razonamiento sugieren algunas presentaciones, estas no siempre tienen una introducción completa, para dejar un margen de flexibilidad. Y aun si la tuvieran, los publicadores pueden cambiarlas o usar las suyas. Seremos más eficientes si preparamos bien las frases iniciales en vez de decir lo primero que se nos venga a la mente cuando nos abran la puerta (Prov. 15:28).

(Proverbios 15:28) El corazón del justo medita para responder, pero la boca de los inicuos hace salir burbujeando cosas malas.

Cómo hacerlo:


• Elija un tema que esté basado en la publicación que vaya a ofrecer y que sea interesante para las personas del territorio.

• Piense bien las primeras frases que dirá tras saludar a la persona. Puede empezar diciendo algo así: “He venido porque...”, “A mucha gente le preocupa...”, “Me gustaría saber qué opina sobre...”. Por lo general, suelen ser mejor las frases cortas y sencillas. Algunos publicadores deciden memorizar su introducción.

• Haga una pregunta de opinión para que la persona participe en la conversación (Mat. 17:25). Recuerde que cuando usted llegue, quizás la persona esté pensando en otras cosas, así que la pregunta no debería ser demasiado difícil ni hacer que se sienta presionada.

(Mateo 17:25) Él dijo: “Sí”. Sin embargo, cuando entró en la casa, Jesús se le anticipó, diciendo: “¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes reciben los reyes de la tierra contribuciones o la capitación? ¿De sus hijos, o de los extraños?”.

Intente esto durante el mes:


• Dedique tiempo durante la adoración en familia a preparar algunas frases iniciales para el ministerio y practicarlas.

• Cuando predique con otros publicadores dígales la introducción que tiene pensada (Prov. 27:17). Si ve que no da resultados, cámbiela.

(Proverbios 27:17) Con hierro, el hierro mismo se aguza. Así un hombre aguza el rostro de otro.

Benefíciese (páginas 215 a 219)

Lección 38 - Introducciones que despiertan interés


¿Qué implica?
Atraer la atención del auditorio con frases iniciales pertinentes que contribuyan de forma directa al objetivo que se persigue.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?
De la introducción puede depender que algunas personas le escuchen o no, así como el grado de atención que le dispensen.

LA INTRODUCCIÓN constituye una fase crucial en todo discurso. Si logra despertar el interés del auditorio, este se sentirá más dispuesto a seguir escuchándolo. En el ministerio del campo, una introducción sin atractivo tal vez le impida continuar la conversación. Y aunque los presentes en el Salón del Reino no se levantarán para marcharse, si no atrae su atención, quizá haya algunos que se pongan a pensar en otros asuntos.

Al preparar las frases iniciales, tenga en cuenta los siguientes objetivos: 1) captar la atención del auditorio, 2) recalcar el tema y 3) mostrar a los oyentes cómo les concierne. En algunos casos, los tres pueden lograrse casi simultáneamente, mientras que en otros quizá se alcancen por separado y en distinto orden.

Capte la atención del auditorio. La sola presencia de personas reunidas para escuchar un discurso no garantiza que estén preparadas para concentrarse en el tema. ¿Por qué no? Porque en su vida hay muchas cosas que reclaman su atención. Tal vez les preocupe un problema familiar u otra inquietud. El reto que todo orador afronta es captar y retener el interés del auditorio, y existe más de un modo de conseguirlo.

El Sermón del Monte es uno de los discursos más famosos que se hayan pronunciado. ¿Con qué palabras comenzó? Según el relato de Lucas, Jesús dijo: “Felices son ustedes, los pobres [...]. Felices son ustedes los que tienen hambre ahora [...]. Felices son ustedes los que lloran ahora [...]. Felices son ustedes cuando los hombres los odien” (Luc. 6:20-22). ¿Por qué fue tan atrayente esta introducción? Porque, con muy pocas palabras, Jesús aludió a varios problemas graves de los oyentes. En vez de hablarles largamente de tales dificultades, les mostró que aun así podían ser felices, y lo hizo de tal manera que desearon seguir escuchándolo.

Las preguntas son eficaces para atraer la atención, pero deben ser apropiadas. Si revelan que usted va a limitarse a decir algo que el auditorio ya conoce, el interés no tardará en desvanecerse. No plantee cuestiones embarazosas u ofensivas; más bien, procure que inviten a la reflexión. Después de formularlas, haga una pausa breve a fin de dar tiempo para pensar en la respuesta. En el momento en que los oyentes tengan la sensación de que han entablado un diálogo mental con usted, entonces habrá captado su atención.

Otro método eficaz consiste en contar una experiencia de la vida real. No obstante, malograría su objetivo si avergonzara a alguno de los oyentes, y tampoco conseguiría nada si se recordara la historia, pero no así la enseñanza que encierra. Una experiencia empleada en la introducción debe preparar el terreno para tratar algún aspecto importante del cuerpo del discurso. Aunque tal vez se requieran algunos detalles que den vida a la narración, evite alargarla innecesariamente.

Hay oradores que comienzan con una noticia reciente, una cita de un diario local o una declaración de cierta autoridad reconocida. Estas introducciones también son eficaces, siempre y cuando encajen con el tema y sean apropiadas para el auditorio.

Cuando un discurso forma parte de un simposio o del programa de la Reunión de Servicio, por lo general es preferible que las frases iniciales sean breves y directas. Si pronuncia una conferencia pública, cíñase al tiempo asignado para la fase de introducción, pues es el cuerpo de su discurso el que contendrá la información más valiosa.

De vez en cuando quizá se vea ante un auditorio escéptico, incluso hostil. ¿Cómo atraerá su atención? Esteban, cristiano del siglo primero de quien se dice que estaba ‘lleno de espíritu y sabiduría’, fue llevado a la fuerza al Sanedrín judío, ante el que presentó una elocuente defensa del cristianismo. ¿Cómo empezó? De modo respetuoso y sentando una base común, dijo: “Varones, hermanos y padres, oigan. El Dios de la gloria se apareció a nuestro antepasado Abrahán” (Hech. 6:3; 7:2). En el Areópago ateniense, el apóstol Pablo adaptó sus palabras iniciales a un auditorio muy distinto: “Varones de Atenas, contemplo que en todas las cosas ustedes parecen estar más entregados que otros al temor a las deidades” (Hech. 17:22). En ambos casos, las introducciones fueron tan eficaces que los oyentes quisieron seguir escuchando.

Cuando participamos en el servicio del campo, necesitamos captar la atención de la gente. Si la persona no nos espera, quizá esté ocupada con otros quehaceres. En algunas partes del mundo es costumbre que quienes no han sido invitados vayan directo al grano, mientras que en otros lugares hay que cumplir con ciertas formalidades antes de pasar a explicar el motivo de la visita (Luc. 10:5).

En cualquier caso, la cordialidad sincera puede crear un ambiente propicio para conversar. A menudo es ventajoso que empecemos refiriéndonos a algo que se relacione directamente con lo que la persona está pensando. ¿Cómo podemos determinar qué le diremos? Pues bien, ¿qué estaba haciendo cuando nos acercamos? Tal vez la encontramos cultivando los campos o el jardín, reparando un automóvil, cocinando, lavando la ropa o cuidando a los niños. ¿Estaba concentrada, quizá leyendo un periódico o mirando algo que pasara en la calle? ¿Revela su entorno que es aficionada a la pesca, el deporte, la música, los viajes, las computadoras o alguna otra actividad? La gente suele preocuparse por lo que acaba de oír en la radio o de ver en la televisión. Una pregunta o un comentario breve sobre alguno de tales asuntos puede desembocar en una conversación agradable.

La ocasión en que Jesús habló con una samaritana junto a un pozo cercano a Sicar, constituye un ejemplo sobresaliente de cómo iniciar una conversación con objeto de dar testimonio (Juan 4:5-26).

La introducción merece una preparación esmerada, sobre todo si el territorio de su congregación se visita con frecuencia. De otro modo, quizá no consiga predicar las buenas nuevas.

Recalque el tema. En la congregación cristiana, el hermano que lo preceda en el programa o el presidente de la reunión anunciará el título del discurso y le cederá el uso de la palabra. Con todo, en sus comentarios introductorios quizá sea aconsejable recordar el tema al auditorio. Puede hacerlo repitiéndolo textualmente, aunque también existen otras opciones. Sin importar la que escoja, en la introducción debería recalcar el tema, para luego desarrollarlo a lo largo del discurso.

Cuando Jesús envió a predicar a sus discípulos, les indicó claramente el mensaje que habían de comunicar. “Al ir, prediquen, diciendo: ‘El reino de los cielos se ha acercado’.” (Mat. 10:7.) Y respecto a nuestros días declaró: “Estas buenas nuevas del reino se predicarán” (Mat. 24:14). Se nos insta a “predica[r] la palabra”, es decir, a atenernos a las Escrituras al dar testimonio (2 Tim. 4:2). No obstante, antes de que abra la Biblia o dirija la atención al Reino, con frecuencia será necesario que hable de algún asunto que suscite la preocupación general. Podría referirse a la delincuencia, el desempleo, las injusticias, las guerras, la ayuda que precisan los jóvenes, las enfermedades o la muerte. Pero recuerde que es portador de un mensaje de optimismo. En vez de insistir en los problemas, procure encauzar la conversación hacia la Palabra de Dios y la esperanza del Reino.
Muestre a los oyentes que el tema les concierne. Si va a hablar ante la congregación, puede estar bastante seguro de que, en general, los asistentes se interesarán en lo que usted tenga que decir. Ahora bien, ¿escucharán como quien aprende algo que de veras le atañe? ¿Prestarán atención debido a que lo que oyen encaja con su situación en la vida y a que usted ha despertado en ellos la motivación para actuar? Únicamente lo logrará si al prepararse tiene muy en cuenta a su auditorio: sus circunstancias, sus preocupaciones, su actitud. Si así lo ha hecho, incluya en la introducción algo que lo demuestre.

Sea que hable desde la plataforma o predique a una sola persona, una de las mejores maneras de despertar interés en un tema es implicar a los oyentes. Muéstreles que sus problemas, necesidades o interrogantes se relacionan con el asunto del que va a hablarles. Y pondrán aún más interés si deja claro que no se limitará a generalidades, sino que piensa abordar aspectos concretos de la cuestión. Para ello tiene que prepararse bien.

La forma de presentar la introducción. Lo que se dice en esta fase es primordial, pero cómo se dice también puede despertar el interés. Por consiguiente, no piense solo en el contenido, sino también en la manera de exponerlo.

La elección de las palabras es importante para lograr su objetivo, así que conviene preparar a conciencia las primeras dos o tres frases. Por lo general, es mejor que sean sencillas y breves. Si va a pronunciar un discurso ante la congregación, tal vez desee escribirlas en sus notas, o pudiera memorizarlas a fin de imprimirles toda la carga que deben llevar. Una introducción eficaz y calmada le infundirá la serenidad necesaria para pronunciar el resto del discurso.

Cuándo preparar la introducción. En este punto, las opiniones divergen. Algunos oradores de experiencia creen que la introducción es lo primero que ha de prepararse, y otros que han estudiado oratoria consideran que debería elaborarse tras quedar finalizado el cuerpo del discurso.

No cabe duda de que antes de idear en detalle una introducción apropiada tendrá que conocer tanto el tema como los puntos principales que se propone exponer. Ahora bien, ¿y en el caso de que su discurso se base en un bosquejo impreso? Si, una vez leído, se le ocurre alguna idea para la introducción, no hay nada malo en anotarla. Recuerde asimismo que sus palabras iniciales solo serán eficaces si, además de tener presente la información que contiene el bosquejo, toma en consideración a su auditorio.

CÓMO DESPERTAR INTERÉS CON LA INTRODUCCIÓN
Tenga presente a quienes componen su auditorio: sus circunstancias, sus preocupaciones, su actitud y su conocimiento del tema.
Determine qué aspectos del tema resultarán especialmente interesantes y de valor para sus oyentes.

Cántico 117
Necesitamos la instrucción divina
(Isaías 50:4; 54:13)

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Estudio Bíblico de Congregación


CAPÍTULO 7

El poder protector: “Dios es para nosotros refugio”


- 1 -
Deuteronomio 8:15 te hizo andar por el desierto grande e inspirador de temor, con serpientes venenosas y escorpiones y con suelo sediento que no tiene agua; que hizo salir para ti agua de la roca pedernalina;
- 2 -
Éxodo 19:4 mismos han visto lo que hice a los egipcios, para llevarlos a ustedes sobre alas de águilas y traerlos a mí mismo.
- 3 -
Deuteronomio 32:9-11 la parte que corresponde a Jehová es su pueblo;Jacob es el lote asignado que él hereda. 10 Vino a hallarlo en una tierra de desierto,y en un desierto árido, vacío y aullador.Se puso a rodearlo, a cuidarlo,a salvaguardarlo como a la niña de su ojo. 11 Tal como el águila revuelve su nido,revolotea sobre sus polluelos,extiende sus alas, los toma,los lleva sobre sus plumas remeras,
Salmo 36:7 preciosa es tu bondad amorosa, oh Dios!Y en la sombra de tus alas los hijos de los hombres mismos se refugian.
- 4 -
Génesis 17:1 Cuando Abrán alcanzó la edad de noventa y nueve años, entonces Jehová se apareció a Abrán y le dijo: “Yo soy Dios Todopoderoso. Anda delante de mí y resulta exento de falta.
- 5 -
Salmo 46:1 Dios es para nosotros refugio y fuerza,una ayuda que puede hallarse prontamente durante angustias.
Tito 1:2 la base de una esperanza de la vida eterna que Dios, que no puede mentir, prometió antes de tiempos de larga duración,
- 6 -
Salmo 23:1 Jehová es mi Pastor.Nada me faltará.
Salmo 100:3 que Jehová es Dios.Es él quien nos ha hecho, y no nosotros mismos. [Somos] su pueblo, y las ovejas de su apacentamiento.
1 Samuel 17:34, 35 David pasó a decir a Saúl: “Tu siervo llegó a ser pastor de su padre entre el rebaño, y vino un león, y también un oso, y [cada uno] se llevó una oveja del hato. 35 Y yo salí tras él y lo derribé y de su boca hice el rescate. Cuando empezó a levantarse contra mí, lo agarré de la barba y lo derribé y le di muerte.
Juan 10:12, 13 asalariado, que no es pastor, y a quien las ovejas no pertenecen como suyas propias, ve venir al lobo y abandona las ovejas y huye —y el lobo las arrebata y las desparrama— 13 porque es asalariado y no le importan las ovejas.
- 7 -
Ezequiel 34:11-16 esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: “Aquí estoy, yo mismo, y ciertamente buscaré a mis ovejas y las cuidaré. 12 Según el cuidado de uno que apacienta su hato en el día de llegar a estar en medio de sus ovejas que han sido dispersadas, así es la manera como cuidaré de mis ovejas; y ciertamente las libraré de todos los lugares a los cuales han sido esparcidas en el día de nubes y densas tinieblas. 13 Y ciertamente las sacaré de los pueblos y las juntaré de las tierras y las traeré a su suelo y las apacentaré en las montañas de Israel, junto a los cauces de los arroyos y junto a todos los lugares de morada de la tierra. 14 En buenos pastos las apacentaré, y en las montañas altas de Israel su lugar de habitación llegará a ser. Allí se echarán en buen lugar de habitación, y en pingües pastos se apacentarán sobre las montañas de Israel”. 15 ”’“Yo mismo apacentaré a mis ovejas, y yo mismo haré que se recuesten —es la expresión del Señor Soberano Jehová—. 16 A la perdida buscaré, y a la dispersada traeré de vuelta, y a la quebrada vendaré y a la doliente fortaleceré, pero a la gorda y a la fuerte aniquilaré. Apacentaré a esa con juicio.”
Isaías 40:11 pastor pastoreará su propio hato. Con su brazo juntará los corderos; y en su seno [los] llevará. Conducirá [con cuidado] a las que están dando de mamar.
- 8 -
Proverbios 18:10 nombre de Jehová es una torre fuerte. A ella corre el justo, y se le da protección.

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Estudio de "La Atalaya"


La Atalaya (Edición de Estudio) Marzo de 2014

Mantengamos una actitud positiva

“Si un hombre viviera aun muchos años, que en todos ellos se regocije.” (ECL. 11:8)

¿QUÉ RESPONDERÍA?
• ¿Por qué puede ser difícil mantener una actitud positiva?
• ¿Cómo nos ayuda la Biblia a mantener una actitud positiva?
• ¿Cómo nos ayudan a cultivar una actitud positiva los ejemplos de la viuda pobre, Elías y el escritor del Salmo 102?


(Salmo 144:15) ¡Feliz es el pueblo para quien es justamente así!”. ¡Feliz es el pueblo cuyo Dios es Jehová!
(Juan 6:44) Nadie puede venir a mí a menos que el Padre, que me envió, lo atraiga; y yo lo resucitaré en el último día.
(Jeremías 31:3) Desde lejos se me apareció Jehová mismo [y dijo]: “Y con un amor hasta tiempo indefinido te he amado. Por eso te he atraído con bondad amorosa.
(2 Corintios 4:16) Por lo tanto no nos rendimos; más bien, aunque el hombre que somos exteriormente se vaya desgastando, ciertamente el hombre que somos interiormente va renovándose de día en día.
- 2 -
(Eclesiastés 11:8) pues si un hombre viviera aun muchos años, que en todos ellos se regocije. Y que se acuerde de los días de la oscuridad, aunque pudieran ser muchos; todo [día] que ha venido es vanidad.
- 3 -
(Salmo 71:9) No me deseches en el tiempo de la vejez; justamente cuando mi poder está fallando, no me dejes.
(Proverbios 13:12) La expectación pospuesta enferma el corazón, pero la cosa deseada es árbol de vida cuando sí viene.
(Eclesiastés 7:7) Porque la mera opresión puede hacer que un sabio se porte como loco; y una dádiva puede destruir el corazón.
(Jeremías 17:9) ”El corazón es más traicionero que cualquier otra cosa, y es desesperado. ¿Quién puede conocerlo?
(1 Juan 3:20) respecto a cualquier cosa en que nos condene nuestro corazón, porque Dios es mayor que nuestro corazón y conoce todas las cosas.
(Job 4:18, 19) ¡Mira! En sus siervos él no tiene fe, y a sus mensajeros imputa tener faltas. 19 ¡Cuánto más a los que moran en casas de barro, cuyo fundamento está en el polvo! Los aplasta uno más rápidamente que a una polilla.
- 4 -
(Salmo 23:4) Aunque ande en el valle de sombra profunda, no temo nada malo, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado son las cosas que me consuelan.
(2 Corintios 10:4, 5) Porque las armas de nuestro guerrear no son carnales, sino poderosas por Dios para derrumbar cosas fuertemente atrincheradas. 5 Porque estamos derrumbando razonamientos y toda cosa encumbrada que se levanta contra el conocimiento de Dios; y ponemos bajo cautiverio todo pensamiento para hacerlo obediente al Cristo;
- 5 -
(2 Corintios 13:5) Sigan poniéndose a prueba para ver si están en la fe, sigan dando prueba de lo que ustedes mismos son. ¿O no reconocen que Jesucristo está en unión con ustedes? A no ser que estén desaprobados.
(Santiago 2:10, 11) Porque cualquiera que observa toda la Ley, pero da un paso en falso en un solo punto, se ha hecho ofensor respecto de todos ellos. 11 Porque el que dijo: “No debes cometer adulterio”, también dijo: “No debes asesinar”. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero sí asesinas, te has hecho transgresor de ley.
- 6 -
(Isaías 55:8, 9) “Porque los pensamientos de ustedes no son mis pensamientos, ni son mis caminos los caminos de ustedes —es la expresión de Jehová—. 9 Porque como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que los caminos de ustedes, y mis pensamientos que los pensamientos de ustedes.
- 8 -
(Lucas 21:1-4) 21 Ahora bien, al levantar la vista, vio a los ricos que echaban sus dádivas en las arcas de la tesorería. Entonces vio a cierta viuda necesitada echar allí dos monedas pequeñas de ínfimo valor, 3 y dijo: “En verdad les digo: Esta viuda, aunque pobre, echó más que todos ellos. 4 Porque todos estos echaron dádivas de lo que les sobra, mas esta echó, de su indigencia, todo el medio de vivir que tenía”.
(Lucas 20:47) y que devoran las casas de las viudas y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán juicio más pesado”.
- 12 -
(1 Reyes 19:4) Y él mismo entró en el desierto camino de un día, y por fin llegó y se sentó debajo de cierta retama. Y se puso a pedir que muriera su alma, y a decir: “¡Basta! Ahora, oh Jehová, quítame el alma, porque no soy mejor que mis antepasados”.
(Job 6:3) Porque ahora es más pesada aun que las arenas de los mares. Por eso mis propias palabras han sido habla desatinada.
- 13 -
(1 Reyes 18:37-40) Respóndeme, oh Jehová, respóndeme, para que sepa este pueblo que tú, Jehová, eres el Dios [verdadero] y tú mismo has vuelto atrás el corazón de ellos”. 38 Ante eso, el fuego de Jehová vino cayendo, y se puso a comer la ofrenda quemada y los pedazos de leña y las piedras y el polvo, y lamió el agua que estaba en la zanja. 39 Cuando todo el pueblo lo vio, inmediatamente cayeron sobre sus rostros y dijeron: “¡Jehová es el Dios [verdadero]! ¡Jehová es el Dios [verdadero]!”. 40 Entonces Elías les dijo: “¡Prendan a los profetas de Baal! ¡No permitan que escape ni uno solo de ellos!”. En seguida los prendieron, y Elías entonces los llevó abajo al valle torrencial de Cisón, y allí los degolló.
(1 Reyes 19:2-4) Ante eso, Jezabel envió un mensajero a Elías, para decirle: “¡Así hagan los dioses, y así añadan a ello, si mañana a esta hora no hago tu alma como el alma de cada uno de ellos!”. 3 Y a él le dio miedo. Por lo tanto, se levantó y empezó a irse por su alma, y llegó a Beer-seba, que pertenece a Judá. Entonces dejó allá atrás a su servidor. 4 Y él mismo entró en el desierto camino de un día, y por fin llegó y se sentó debajo de cierta retama. Y se puso a pedir que muriera su alma, y a decir: “¡Basta! Ahora, oh Jehová, quítame el alma, porque no soy mejor que mis antepasados”.
- 15 -
(1 Reyes 19:5-8) Por fin se acostó y se quedó dormido debajo de la retama. Pero, ¡mire!, ahora estaba tocándolo un ángel. Entonces este le dijo: “Levántate, come”. 6 Cuando él miró, pues, allí junto a su cabeza estaba una torta redonda sobre piedras calentadas, y una jarra de agua. Y él se puso a comer y beber, después de lo cual volvió a acostarse. 7 Más tarde el ángel de Jehová volvió por segunda vez y lo tocó y dijo: “Levántate, come, porque el viaje es demasiado para ti”. 8 Por lo tanto él se levantó y comió y bebió, y siguió yendo por el poder de aquel alimento durante cuarenta días y cuarenta noches hasta la montaña del Dios [verdadero], Horeb.
(1 Reyes 19:15-19) Jehová ahora le dijo: “Anda, vuélvete por tu camino al desierto de Damasco; y tienes que entrar y ungir a Hazael por rey sobre Siria. 16 Y a Jehú nieto de Nimsí lo debes ungir por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat de Abel-meholá lo debes ungir por profeta en lugar de ti. 17 Y tiene que suceder que, al que escape de la espada de Hazael, Jehú le dará muerte; y al que escape de la espada de Jehú, Eliseo le dará muerte. 18 Y he dejado que siete mil permanezcan en Israel, todas las rodillas que no se han doblado a Baal, y toda boca que no lo ha besado”. 19 Por lo tanto, él se fue de allí y halló a Eliseo hijo de Safat mientras estaba arando con doce yuntas delante de él, y él con la duodécima. Elías, pues, cruzó a donde él y echó sobre él su prenda de vestir oficial.
- 16 -
(Gálatas 6:2) Sigan llevando las cargas los unos de los otros, y así cumplan la ley del Cristo.
(Salmos 121:1, 2) 121 Alzaré mis ojos a las montañas. ¿De dónde vendrá mi ayuda? Mi ayuda viene de Jehová, el Hacedor del cielo y de la tierra.
- 17 -
(Romanos 14:4) ¿Quién eres tú para juzgar al sirviente de casa ajeno? Para su propio amo está en pie o cae. En verdad, se le hará estar en pie, porque Jehová puede hacer que esté en pie.
- 18 -
(Jeremías 20:11) Pero Jehová estuvo conmigo como un terrible poderoso. Por eso los mismísimos que me persiguen tropezarán y no prevalecerán. Ciertamente quedarán muy avergonzados, porque no habrán prosperado. [Su] humillación, de duración indefinida, será una que no se olvidará.
(Mateo 25:23) Su amo le dijo: ‘¡Bien hecho, esclavo bueno y fiel! Fuiste fiel sobre unas cuantas cosas. Te nombraré sobre muchas cosas. Entra en el gozo de tu amo’.
- 19 -
(Salmos 102:1-28) 102 Oh Jehová, de veras oye mi oración; y llegue a ti mi propio clamor por ayuda. 2 No ocultes de mí tu rostro el día en que me halle en grave aprieto. Inclina a mí tu oído; en el día que llame, apresúrate, respóndeme. 3 Porque mis días se han acabado tal como humo, y mis huesos mismos han quedado al rojo como un fogón. 4 Mi corazón ha sido herido tal como vegetación, y está seco, pues me he olvidado de comer mi alimento. 5 A causa del sonido de mi suspirar, mis huesos se han pegado a mi carne. 6 De veras me parezco al pelícano del desierto. He venido a ser como un mochuelo de lugares desolados. 7 Me he demacrado, y he venido a ser como un pájaro aislado sobre un techo. 8 Todo el día mis enemigos me han vituperado. Los que me ponen en ridículo han jurado hasta por mí. 9 Pues he comido ceniza misma igual que pan; y las cosas que bebo las he mezclado aun con lloro, 10 a causa de tu denunciación y tu indignación; porque me has alzado, para que puedas desecharme. 11 Mis días son como una sombra que ha declinado, y yo mismo estoy seco como simple vegetación. 12 En cuanto a ti, oh Jehová, hasta tiempo indefinido morarás, y la mención conmemorativa de ti será por generación tras generación. 13 Tú mismo te levantarás, le tendrás misericordia a Sión, porque es la sazón de serle favorable, porque el tiempo señalado ha llegado. 14 Porque tus siervos se han complacido en sus piedras, y hacia su polvo dirigen su favor. 15 Y las naciones temerán el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria. 16 Porque Jehová ciertamente edificará a Sión; él tiene que aparecer en su gloria. 17 Ciertamente se volverá hacia la oración de los que están despojados [de todo], y no despreciará su oración. 18 Esto se escribe para la generación futura; y el pueblo que ha de ser creado alabará a Jah. 19 Porque él ha mirado desde su santa altura, desde los mismísimos cielos Jehová mismo ha mirado aun a la tierra, 20 para oír el suspirar del prisionero, para desatar a los que están señalados para la muerte; 21 para que el nombre de Jehová se declare en Sión, y su alabanza en Jerusalén, 22 cuando los pueblos se junten a una, y los reinos, para servir a Jehová. 23 Él afligió mi poder en el camino, acortó mis días. 24 Procedí a decir: “Oh Dios mío, no me quites en la mitad de mis días; tus años son durante todas las generaciones. 25 Hace mucho tú colocaste los fundamentos de la tierra misma, y los cielos son la obra de tus manos. 26 Ellos mismos perecerán, pero tú mismo quedarás en pie; e igual que una prenda de vestir todos ellos se gastarán. Igual que ropa los reemplazarás, y ellos terminarán su turno. 27 Pero tú eres el mismo, y tus propios años no se completarán. 28 Los hijos de tus siervos continuarán residiendo; y delante de ti su propia prole será firmemente establecida”.
(Salmos 102:1-28) 102 Oh Jehová, de veras oye mi oración; y llegue a ti mi propio clamor por ayuda. 2 No ocultes de mí tu rostro el día en que me halle en grave aprieto. Inclina a mí tu oído; en el día que llame, apresúrate, respóndeme. 3 Porque mis días se han acabado tal como humo, y mis huesos mismos han quedado al rojo como un fogón. 4 Mi corazón ha sido herido tal como vegetación, y está seco, pues me he olvidado de comer mi alimento. 5 A causa del sonido de mi suspirar, mis huesos se han pegado a mi carne. 6 De veras me parezco al pelícano del desierto. He venido a ser como un mochuelo de lugares desolados. 7 Me he demacrado, y he venido a ser como un pájaro aislado sobre un techo. 8 Todo el día mis enemigos me han vituperado. Los que me ponen en ridículo han jurado hasta por mí. 9 Pues he comido ceniza misma igual que pan; y las cosas que bebo las he mezclado aun con lloro, 10 a causa de tu denunciación y tu indignación; porque me has alzado, para que puedas desecharme. 11 Mis días son como una sombra que ha declinado, y yo mismo estoy seco como simple vegetación. 12 En cuanto a ti, oh Jehová, hasta tiempo indefinido morarás, y la mención conmemorativa de ti será por generación tras generación. 13 Tú mismo te levantarás, le tendrás misericordia a Sión, porque es la sazón de serle favorable, porque el tiempo señalado ha llegado. 14 Porque tus siervos se han complacido en sus piedras, y hacia su polvo dirigen su favor. 15 Y las naciones temerán el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria. 16 Porque Jehová ciertamente edificará a Sión; él tiene que aparecer en su gloria. 17 Ciertamente se volverá hacia la oración de los que están despojados [de todo], y no despreciará su oración. 18 Esto se escribe para la generación futura; y el pueblo que ha de ser creado alabará a Jah. 19 Porque él ha mirado desde su santa altura, desde los mismísimos cielos Jehová mismo ha mirado aun a la tierra, 20 para oír el suspirar del prisionero, para desatar a los que están señalados para la muerte; 21 para que el nombre de Jehová se declare en Sión, y su alabanza en Jerusalén, 22 cuando los pueblos se junten a una, y los reinos, para servir a Jehová. 23 Él afligió mi poder en el camino, acortó mis días. 24 Procedí a decir: “Oh Dios mío, no me quites en la mitad de mis días; tus años son durante todas las generaciones. 25 Hace mucho tú colocaste los fundamentos de la tierra misma, y los cielos son la obra de tus manos. 26 Ellos mismos perecerán, pero tú mismo quedarás en pie; e igual que una prenda de vestir todos ellos se gastarán. Igual que ropa los reemplazarás, y ellos terminarán su turno. 27 Pero tú eres el mismo, y tus propios años no se completarán. 28 Los hijos de tus siervos continuarán residiendo; y delante de ti su propia prole será firmemente establecida”.
(Salmos 102:3, 4) Porque mis días se han acabado tal como humo, y mis huesos mismos han quedado al rojo como un fogón. 4 Mi corazón ha sido herido tal como vegetación, y está seco, pues me he olvidado de comer mi alimento.
(Salmo 102:6) De veras me parezco al pelícano del desierto. He venido a ser como un mochuelo de lugares desolados.
(Salmo 102:11) Mis días son como una sombra que ha declinado, y yo mismo estoy seco como simple vegetación.
(Salmo 102:10) a causa de tu denunciación y tu indignación; porque me has alzado, para que puedas desecharme.
- 20 -
(Salmos 102:19-21) Porque él ha mirado desde su santa altura, desde los mismísimos cielos Jehová mismo ha mirado aun a la tierra, 20 para oír el suspirar del prisionero, para desatar a los que están señalados para la muerte; 21 para que el nombre de Jehová se declare en Sión, y su alabanza en Jerusalén,
(Salmos 102:1-28) 102 Oh Jehová, de veras oye mi oración; y llegue a ti mi propio clamor por ayuda. 2 No ocultes de mí tu rostro el día en que me halle en grave aprieto. Inclina a mí tu oído; en el día que llame, apresúrate, respóndeme. 3 Porque mis días se han acabado tal como humo, y mis huesos mismos han quedado al rojo como un fogón. 4 Mi corazón ha sido herido tal como vegetación, y está seco, pues me he olvidado de comer mi alimento. 5 A causa del sonido de mi suspirar, mis huesos se han pegado a mi carne. 6 De veras me parezco al pelícano del desierto. He venido a ser como un mochuelo de lugares desolados. 7 Me he demacrado, y he venido a ser como un pájaro aislado sobre un techo. 8 Todo el día mis enemigos me han vituperado. Los que me ponen en ridículo han jurado hasta por mí. 9 Pues he comido ceniza misma igual que pan; y las cosas que bebo las he mezclado aun con lloro, 10 a causa de tu denunciación y tu indignación; porque me has alzado, para que puedas desecharme. 11 Mis días son como una sombra que ha declinado, y yo mismo estoy seco como simple vegetación. 12 En cuanto a ti, oh Jehová, hasta tiempo indefinido morarás, y la mención conmemorativa de ti será por generación tras generación. 13 Tú mismo te levantarás, le tendrás misericordia a Sión, porque es la sazón de serle favorable, porque el tiempo señalado ha llegado. 14 Porque tus siervos se han complacido en sus piedras, y hacia su polvo dirigen su favor. 15 Y las naciones temerán el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria. 16 Porque Jehová ciertamente edificará a Sión; él tiene que aparecer en su gloria. 17 Ciertamente se volverá hacia la oración de los que están despojados [de todo], y no despreciará su oración. 18 Esto se escribe para la generación futura; y el pueblo que ha de ser creado alabará a Jah. 19 Porque él ha mirado desde su santa altura, desde los mismísimos cielos Jehová mismo ha mirado aun a la tierra, 20 para oír el suspirar del prisionero, para desatar a los que están señalados para la muerte; 21 para que el nombre de Jehová se declare en Sión, y su alabanza en Jerusalén, 22 cuando los pueblos se junten a una, y los reinos, para servir a Jehová. 23 Él afligió mi poder en el camino, acortó mis días. 24 Procedí a decir: “Oh Dios mío, no me quites en la mitad de mis días; tus años son durante todas las generaciones. 25 Hace mucho tú colocaste los fundamentos de la tierra misma, y los cielos son la obra de tus manos. 26 Ellos mismos perecerán, pero tú mismo quedarás en pie; e igual que una prenda de vestir todos ellos se gastarán. Igual que ropa los reemplazarás, y ellos terminarán su turno. 27 Pero tú eres el mismo, y tus propios años no se completarán. 28 Los hijos de tus siervos continuarán residiendo; y delante de ti su propia prole será firmemente establecida”.
(Salmo 102:7) Me he demacrado, y he venido a ser como un pájaro aislado sobre un techo.
(Salmo 102:17) Ciertamente se volverá hacia la oración de los que están despojados [de todo], y no despreciará su oración.
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(Salmos 102:1-28) 102 Oh Jehová, de veras oye mi oración; y llegue a ti mi propio clamor por ayuda. 2 No ocultes de mí tu rostro el día en que me halle en grave aprieto. Inclina a mí tu oído; en el día que llame, apresúrate, respóndeme. 3 Porque mis días se han acabado tal como humo, y mis huesos mismos han quedado al rojo como un fogón. 4 Mi corazón ha sido herido tal como vegetación, y está seco, pues me he olvidado de comer mi alimento. 5 A causa del sonido de mi suspirar, mis huesos se han pegado a mi carne. 6 De veras me parezco al pelícano del desierto. He venido a ser como un mochuelo de lugares desolados. 7 Me he demacrado, y he venido a ser como un pájaro aislado sobre un techo. 8 Todo el día mis enemigos me han vituperado. Los que me ponen en ridículo han jurado hasta por mí. 9 Pues he comido ceniza misma igual que pan; y las cosas que bebo las he mezclado aun con lloro, 10 a causa de tu denunciación y tu indignación; porque me has alzado, para que puedas desecharme. 11 Mis días son como una sombra que ha declinado, y yo mismo estoy seco como simple vegetación. 12 En cuanto a ti, oh Jehová, hasta tiempo indefinido morarás, y la mención conmemorativa de ti será por generación tras generación. 13 Tú mismo te levantarás, le tendrás misericordia a Sión, porque es la sazón de serle favorable, porque el tiempo señalado ha llegado. 14 Porque tus siervos se han complacido en sus piedras, y hacia su polvo dirigen su favor. 15 Y las naciones temerán el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria. 16 Porque Jehová ciertamente edificará a Sión; él tiene que aparecer en su gloria. 17 Ciertamente se volverá hacia la oración de los que están despojados [de todo], y no despreciará su oración. 18 Esto se escribe para la generación futura; y el pueblo que ha de ser creado alabará a Jah. 19 Porque él ha mirado desde su santa altura, desde los mismísimos cielos Jehová mismo ha mirado aun a la tierra, 20 para oír el suspirar del prisionero, para desatar a los que están señalados para la muerte; 21 para que el nombre de Jehová se declare en Sión, y su alabanza en Jerusalén, 22 cuando los pueblos se junten a una, y los reinos, para servir a Jehová. 23 Él afligió mi poder en el camino, acortó mis días. 24 Procedí a decir: “Oh Dios mío, no me quites en la mitad de mis días; tus años son durante todas las generaciones. 25 Hace mucho tú colocaste los fundamentos de la tierra misma, y los cielos son la obra de tus manos. 26 Ellos mismos perecerán, pero tú mismo quedarás en pie; e igual que una prenda de vestir todos ellos se gastarán. Igual que ropa los reemplazarás, y ellos terminarán su turno. 27 Pero tú eres el mismo, y tus propios años no se completarán. 28 Los hijos de tus siervos continuarán residiendo; y delante de ti su propia prole será firmemente establecida”.
(Salmo 102:12) En cuanto a ti, oh Jehová, hasta tiempo indefinido morarás, y la mención conmemorativa de ti será por generación tras generación.
(Salmo 102:27) Pero tú eres el mismo, y tus propios años no se completarán.
(Salmos 102:20, 21) para oír el suspirar del prisionero, para desatar a los que están señalados para la muerte; 21 para que el nombre de Jehová se declare en Sión, y su alabanza en Jerusalén,
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(Mateo 24:13) Pero el que haya aguantado hasta el fin es el que será salvo.

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Referencias consultadas en: Watchtower Library 2013

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