Acerquémonos a Jehová: Estudio con textos bíblicos | semana del 17 de agosto

Estudio Bíblico de la Congregación | Información de estudio para el libro: Acerquémonos a Jehová

cl cap. 29 párrs. 1-10 (30 min.)


CAPÍTULO 29

“Conocer el amor del Cristo”


1-3. a) ¿Qué infundió en Jesús el deseo de ser como el Padre? b) ¿Qué facetas del amor de Cristo vamos a examinar?


ES PROBABLE que hayamos visto a un niño tratando de ser como su padre. Tal vez imite su manera de andar, hablar o comportarse y, con el tiempo, hasta asuma sus valores morales y espirituales. Efectivamente, el cariño y la admiración que siente por su amoroso progenitor le infunden deseos de parecerse a él.
2 ¿Qué cabe señalar de la relación que tiene Jesús con su Padre celestial? En cierta ocasión, él dijo: “Yo amo al Padre” (Juan 14:31). Así es, nadie puede profesar más cariño a Jehová que su Hijo, quien lo acompañó mucho antes de que existieran las demás criaturas. Dicho afecto fue lo que infundió en este devoto hijo el deseo de ser como su Padre (Juan 14:9).
Juan 14:31 pero, para que el mundo conozca que yo amo al Padre, así como el Padre me ha dado mandamiento [de hacer], así hago. Levántense, vámonos de aquí.
Juan 14:9 Jesús le dijo: “¿He estado con ustedes tanto tiempo, y aun así, Felipe, no has llegado a conocerme? El que me ha visto a mí ha visto al Padre [también]. ¿Cómo es que dices: ‘Muéstranos al Padre’?

3 En los capítulos anteriores de este libro hemos visto que Jesús imitó a la perfección el poder, la justicia y la sabiduría de Jehová. Ahora bien, ¿cómo reflejó el amor del Padre? Examinemos tres facetas del amor de Cristo: su abnegación, su tierna compasión y su disposición a perdonar.

“Nadie tiene mayor amor que este”


4. ¿Cómo puso Jesús el mayor ejemplo de amor abnegado que haya dado un ser humano?


4 Jesús dio un magnífico ejemplo de amor lleno de abnegación, es decir, de la cualidad de anteponer con altruismo las necesidades e intereses ajenos a los nuestros. ¿Cómo lo demostró? Él mismo lo explicó: “Nadie tiene mayor amor que este: que alguien entregue su alma a favor de sus amigos” (Juan 15:13). En efecto, dio voluntariamente su vida perfecta por todos nosotros, lo cual constituyó la mayor expresión de amor que haya hecho un ser humano. Pero también manifestó amor abnegado de otras maneras.
Juan 15:13 Nadie tiene mayor amor que este: que alguien entregue su alma a favor de sus amigos.

5. ¿Por qué fue un amoroso sacrificio que el Unigénito de Dios abandonara los cielos?


5 Antes de vivir como hombre, el Unigénito de Dios tenía el privilegio de ocupar una posición muy elevada en los cielos, donde mantenía una estrecha relación con Jehová y con multitud de criaturas espirituales. Pese a tales ventajas, el Hijo amado “se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres” (Filipenses 2:7). Con espíritu dispuesto, vino a la Tierra a vivir entre pecadores, en un mundo que “yace en el poder del inicuo” (1 Juan 5:19). ¿Verdad que hizo un amoroso sacrificio?
Filipenses 2:7 No; antes bien, se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres.
1 Juan 5:19 Sabemos que nosotros nos originamos de Dios, pero el mundo entero yace en el [poder del] inicuo.

6, 7. a) ¿De qué maneras mostró Jesús amor abnegado durante su ministerio en la Tierra? b) ¿Qué conmovedor ejemplo de amor altruista encontramos en Juan 19:25-27?


6 Durante su ministerio en la Tierra, Jesús demostró amor abnegado de diversas maneras. Fue totalmente altruista. Se entregó de tal modo a su ministerio, que sacrificó las comodidades esenciales a las que estamos acostumbrados. Llegó a decir: “Las zorras tienen cuevas, y las aves del cielo tienen donde posarse, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza” (Mateo 8:20). Como era un carpintero hábil, podría haber sacado tiempo para construirse una casa acogedora o hacer muebles hermosos con cuya venta obtendría más dinero. Sin embargo, no se valió de sus destrezas para conseguir bienes materiales.
Mateo 8:20 Pero Jesús le dijo: “Las zorras tienen cuevas, y las aves del cielo tienen donde posarse, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza”.

7 Encontramos un ejemplo muy conmovedor de su amor abnegado en Juan 19:25-27. Imaginémonos cuántas cosas tendría Jesús en la cabeza y el corazón la tarde en que falleció. En pleno tormento del madero, se preocupó por sus discípulos, por la predicación y, sobre todo, por su propia integridad y el efecto que esta tendría en el nombre de su Padre. Ciertamente llevaba sobre sus hombros el futuro de toda la humanidad. Con todo, muy poco antes de morir, mostró interés por su madre, María, quien por lo visto era viuda para entonces. Por ello, le pidió al apóstol Juan que la cuidara como si fuera su propia madre, y más tarde, este se la llevó consigo a su casa. Así, Cristo se encargó de que se atendieran las necesidades físicas y espirituales de ella. ¡Qué muestra tan tierna de amor altruista!
Juan 19:25-27 Junto al madero de tormento de Jesús, pues, estaban de pie su madre y la hermana de su madre; María la esposa de Clopas, y María Magdalena. 26 Entonces Jesús, al ver a su madre y al discípulo a quien él amaba, de pie allí cerca, dijo a su madre: “Mujer, ¡ahí está tu hijo!”. 27 Entonces dijo al discípulo: “¡Ahí está tu madre!”. Y desde aquella hora el discípulo la llevó consigo a su propio hogar.

“Se enterneció”


8. ¿Qué significa el verbo griego que emplea la Biblia al hablar de la compasión de Jesús?


8 Al igual que el Padre, Jesús era compasivo. Las Escrituras indican que procuraba ayudar a los afligidos porque se condolía profundamente de ellos. Al hablar de la compasión de Jesús, la Biblia emplea un verbo griego que se vierte “enternecerse”. Según un especialista, el término “describe [...] una emoción que conmueve lo más recóndito del ser del hombre. Esta es la palabra griega para expresar con más fuerza la idea de compasión”. Veamos varias situaciones en las que Cristo se apiadó tanto, que tuvo que intervenir.

9, 10. a) ¿Qué circunstancias llevaron a que Jesús y sus apóstoles buscaran un lugar tranquilo? b) ¿Cómo reaccionó Jesús cuando una muchedumbre lo perturbó en su retiro, y por qué?


9 La compasión lo movió a remediar las necesidades espirituales. El relato de Marcos 6:30-34 muestra la razón principal por la que él actuaba con piedad. Visualicemos la escena. Los apóstoles se encontraban emocionados, pues acababan de volver de un viaje durante el cual habían predicado en muchas poblaciones. Regresaron hasta donde estaba Jesús y le contaron muy animadamente cuanto habían visto y oído. Pero se congregó una gran multitud, de modo que ni Cristo ni ellos tenían tiempo siquiera para comer. El Maestro, siempre tan observador, notó que los apóstoles estaban agotados, por lo que les dijo: “Vengan, ustedes mismos, en privado, a un lugar solitario, y descansen un poco”. Por consiguiente, se montaron en una barca y cruzaron el extremo norte del mar de Galilea en busca de un lugar tranquilo. Sin embargo, tanto la muchedumbre, que los vio partir, como otros que se enteraron, corrieron por la orilla septentrional y llegaron al otro lado antes que la barca.
Marcos 6:30-34 Y los apóstoles se reunieron delante de Jesús y le informaron todas las cosas que habían hecho y enseñado. 31 Y él les dijo: “Vengan, ustedes mismos, en privado, a un lugar solitario, y descansen un poco”. Porque eran muchos los que venían e iban, y ellos no tenían tiempo libre siquiera para tomar una comida. 32 De modo que se fueron en la barca a un lugar solitario donde estuvieran solos. 33 Pero la gente los vio ir y muchos llegaron a saberlo, y de todas las ciudades concurrieron allá a pie, y se adelantaron a ellos. 34 Pues, al salir, él vio una muchedumbre grande, y se enterneció por ellos, porque eran como ovejas sin pastor. Y comenzó a enseñarles muchas cosas.

10 ¿Le incomodó a Jesús que lo perturbaran en su retiro? De ninguna manera. Lo conmovió de corazón ver a las miles de personas que lo aguardaban. Marcos escribe que “vio una muchedumbre grande, y se enterneció por ellos, porque eran como ovejas sin pastor. Y comenzó a enseñarles muchas cosas”. En efecto, comprendió que andaban necesitados espiritualmente y que eran como ovejas indefensas y extraviadas, sin nadie que las guiara o protegiera. Sabía que los fríos guías religiosos, aunque deberían haber sido pastores afectuosos, habían desatendido a la gente común (Juan 7:47-49). Por lo tanto, se apiadó de la multitud y comenzó a enseñarles acerca “del reino de Dios” (Lucas 9:11). Notemos que se enterneció aun antes de observar cómo reaccionaban a sus enseñanzas. Dicho de otro modo, su tierna compasión no fue la consecuencia de haberlos instruido, sino el motivo por el que lo hizo.
Juan 7:47-49 A su vez, los fariseos contestaron: “Ustedes no se han dejado extraviar también, ¿verdad? 48 Ni uno de los gobernantes o de los fariseos ha puesto fe en él, ¿verdad? 49 Pero esta muchedumbre que no conoce la Ley son unos malditos”.
Lucas 9:11 Pero las muchedumbres, al saberlo, lo siguieron. Y él los recibió amablemente y se puso a hablarles del reino de Dios, y sanó a los que tenían necesidad de curación.

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